miércoles, 26 de enero de 2011

el otro pérez


EL NACIONAL - Martes 25 de Enero de 2011 Opinión/9











Antiimperialismo
EDUARDO MAYOBRE

Una vez finalizada la II Guerra Mundial comenzó el proceso de descolonización que puso fin a los imperios tradicionales, destacadamente Inglaterra y Francia. Las dos grandes potencias mundiales, Estados Unidos y la Unión Soviética, prefirieron ejercer su poder por medio de métodos indirectos que llegaron a conocerse como neocolonialismo.

Entre estos destacaba el predominio económico. En América Latina, área de influencia de los norteamericanos, el poder de estos se basó en la inversión y el monopolio del intercambio comercial y en las dictaduras militares. Una década después del fin de la guerra, la reacción ante esta situación despertó a los pueblos del continente y comenzaron a caer las dictaduras militares, entre ellas la de Pérez Jiménez. Estados Unidos había considerado que ya era inútil ejercer un control por la fuerza y se limitó, durante unos años, a mantener su control económico, el cual continuaba siendo inaceptable para América Latina.

En estas circunstancias, resultaba necesario oponer al poder "imperial" una resistencia a su penetración económica. Algunas mentes lúcidas de nuestro continente se propusieron defender los intereses de los pueblos de la región y oponerse a ese neocolonialismo.

Entre ellas cabe destacar, por perspicaces, las de Raúl Prebisch y Manuel Pérez Guerrero, los dos primeros secretarios generales de la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo. Adelantaron un programa de reivindicaciones del Tercer Mundo ante los atropellos del neocolonialismo. Era casi el mismo que Prebisch había concebido desde la Cepal para América Latina, pero extendido a escala mundial. Este fue un acto mayor de antiimperialismo.

Carlos Andrés Pérez fue elegido presidente en Venezuela cuando Pérez Guerrero recién había concluido su labor en la Unctad. Le propuso que fuera canciller, pero como no aceptó lo nombró ministro de Estado para las Relaciones Económicas Internacionales.

La colaboración entre ambos tuvo consecuencias extraordinarias para Venezuela en las relaciones económicas internacionales y en la lucha contra la hegemonía neocolonial. Pérez Guerrero aportaba su concepción de lo que debían ser las relaciones internacionales, madurada desde su participación en la Liga de las Naciones, antes de la II Guerra Mundial, y CAP añadía su carisma a la tarea. Fue tanta la influencia que adquirieron que contribuyeron a que se produjera un diálogo Norte-Sur, en el cual Pérez Guerrero fue vocero de los países en desarrollo. No tuvo éxito, pero se estableció la posición de los países pobres.

Esta voluntad de diálogo contrastaba con el empeño de enfrentamiento de líderes que, como Fidel Castro, proponían acabar con el neocolonialismo por medio de la violencia. CAP tuvo la habilidad de lograr que Castro adoptara una posición sensata y de sumarlo a quienes proponían la creación de un nuevo orden económico internacional. Se creaba así un frente antiimperialista creíble y con posibilidades de éxito.

Gracias a Pérez Guerrero esa posición nacionalista era muy coherente.

Pérez Guerrero y CAP eran dos personalidades completamente diferentes. Mientras el primero era un intelectual que rehuía la exposición pública y hacía un trabajo de hormiga, el segundo era un hombre de acción que buscaba y conseguía la aclamación popular. Pero la colaboración entre ambos logró hacer de Venezuela una referencia mundial en la lucha contra el neocolonialismo y, a nivel nacional, adelantó la nacionalización del hierro y el petróleo.

Luis Herrera Campins percibió la importancia nacional e internacional de Pérez Guerrero y, como éste no le aceptó ser ministro, lo nombró comisionado para asuntos económicos internacionales. Jaime Lusinchi sí logró que volviera a ser ministro. Pero entonces murió. Fue un verdadero antiimperialista que no amenazó con bayonetas y rifles a los grandes poderes mundiales, pero que sabía darles donde les dolía. Muy diferente del antiimperialismo de gritos y oropel que intentan las actuales autoridades y no sirve de nada. CAP le dio todo su apoyo. Lo que debe contarse en el haber de este último y se añade a sus acciones propiamente políticas que redujeron el poder del imperio, como su papel protagónico en la transferencia del control del Canal de Panamá a ese país, su esfuerzo denodado para que terminara la dictadura de los Somoza, y el refugio que prestó a los desplazados por la dictaduras del Cono Sur, lamentablemente apoyadas por los poderes imperiales. Eso es verdadero antiimperialismo. Lo demás, simple retórica insustancial.

Ilustración: Todd Krasovetz

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