viernes, 24 de noviembre de 2017

SOCIALISMO FERRETERO

EL PAÍS, 01 de octubre de 2017 
EN ANÁLISIS
Psiquiatría soviética en Venezuela
Héctor E. Schamis
 
"¿Existen enfermedades y desórdenes nerviosos en una sociedad comunista? Evidentemente que sí. Entonces, habrá delitos que son propios de personas con mentes anormales...En relación a aquellos que se oponen al comunismo, podemos decirles claramente que el estado mental de dichas personas no es normal".

Las palabras precedentes, de Nikita Khrushchev, fueron pronunciadas en 1959. Son por demás elocuentes. Quien se opone al comunismo no puede ser una persona normal. Su filosofía fundante, el marxismo-leninismo, es el gran recipiente de sabiduría y verdad. Ergo, el disidente solo puede ser alguien con una alteración mental.

Así fue el comienzo de la psiquiatría soviética: el diagnóstico como mecanismo de control social, el confinamiento hospitalario como estrategia represiva.

Los disidentes eran internados bajo custodia psiquiátrica y sus puntos de vista políticos, tomados como evidencia de su enfermedad. Habitualmente, dichas opiniones eran catalogadas como síntomas de esquizofrenia o paranoia. Y con frecuencia se los sometía a régimen de aislamiento, privados de aire y luz natural y, muy especialmente, privados de material de lectura y escritura.

La literatura sobre el tema es amplia. Buena parte de ella ha sido producida por las propias víctimas, Vladimir Bukovsky entre los más renombrados. A partir de dichos testimonios se abrió un verdadero campo de estudio—la utilización política de la psiquiatría—que se extendió más allá de la Unión Soviética—por ejemplo, a China y a Cuba—y más allá del período comunista. Existe evidencia de que el mismo método de coerción continúa vigente en Rusia, Bielorrusia y Kazakstán.

No existe evidencia que sea usado en Venezuela, aunque tal vez solo hasta ahora. Hay una historia que contar al respecto. En marzo de 2014, el entonces presidente de la Asamblea Nacional y hoy diputado Diosdado Cabello demandó a la directiva del medio periodístico Tal Cual por difamación. El director del medio es Teodoro Petkoff.

Los acusados recibieron medidas preventivas que incluyen la prohibición de salida del país desde entonces, en un proceso plagado de arbitrariedades y por un delito que prescribe al año de haber sido supuestamente cometido. Pero, lejos de emitir sentencia, el tribunal ha procedido de manera soviética.

Ocurre que el juez de la causa ha dictaminado que Petkoff padece de "demencia vascular" y que no es apto para afrontar un juicio. Sus derechos jurídicos quedan así en manos de un tutor provisoriamente designado por el juzgado. Como tal, Petkoff pierde su entidad civil. Algunos usaron el término "muerte civil".

En otras palabras, el régimen ha declarado a Petkoff incapaz, demente. Como en la Unión Soviética, es un mecanismo de estigmatización. Es que la locura es más efectiva que la cárcel. Es una humillación con la cual se busca invalidar las ideas del intelectual disidente; o sea, descalificar su propia identidad y propósito vital.

La libertad se puede perder por encarcelamiento, como los cientos de presos políticos venezolanos. Se puede perder por confinamiento psiquiátrico, como en la Unión Soviética. Y se pierde por un diagnóstico con intencionalidad política hecho decisión judicial, como en el caso de Petkoff. Es inevitable pensar en alguna influencia del alcalde del municipio Libertador, el Doctor Jorge Rodríguez, médico psiquiatra.

La medicina convertida en el instrumento del abuso. A su ya larga lista, el régimen de Maduro le está agregando un nuevo tipo de crimen.

Fuente:

UNA MENTALIDAD CULTIVADA

EL IMPULSO, Barquisimeto, 29 de octubre de 2017
El ocaso del militarismo
Juan Guerrero

El real y verdadero ganador en cada elección venezolana, desde 1998 siempre ha sido el brutal, feroz y primitivo pensamiento militarista que han dado en llamar chavismo-socialismo del siglo XXI.

El militarismo en Venezuela jamás ha abandonado el poder del Estado. Desde inicios del siglo XIX cuando se funda la República y se van creando los espacios para el nacimiento de los partidos políticos, siempre los militares han estado controlando la actividad de los ciudadanos en su cotidianidad.

El espacio entre 1958-1998 fue quizá el único momento cuando la sociedad venezolana pudo avanzar en la construcción de su civilidad de manera autónoma y sin esa aberrante presencia de la mentalidad cuartelaría que tanto daño hace a la consciencia ciudadana.

Dolorosamente desde inicios de 1999 hasta el presente, el avance de la peste militarista, tanto de muchos civiles como de la casi totalidad del estamento militar venezolano, ha construido una muralla que a la fecha hace imposible que el ciudadano ocupe sus espacios naturales en el escenario político-administrativo nacional.

Porque el militarismo no comporta únicamente el disfraz del uniforme militar sino también y más grave, la mentalidad cultivada para la violencia y lo violento de la vida. Es una actitud de vida. Una postura de pensamiento, discurso y acción donde el semejante es visto como enemigo que debe ser eliminado.

Por ello, frente a un poder militarista como el que existe en Venezuela, que además se alía con oscuros grupos paramilitares y se asesora, bien en contrainteligencia con regímenes claramente identificados con la violencia desmedida de Estado, como Cuba, Irán, China, Corea del Norte, Siria, Turquía, que han sido denunciados como trasgresores de los derechos humanos, el gobierno venezolano ha ido perdiendo gradualmente su fuente originaria de legitimidad democrática, hasta convertirse en un régimen claramente militarista, autoritario, totalitario e inevitablemente arbitrario.

Una de las características de todo régimen militarista es la desmedida compra de equipamiento bélico para atender sus fuerzas policial-militares. Y en Venezuela eso es perfectamente demostrable en detrimento de las áreas médico-asistencial, alimentaria, educativa y cultural. Todas ellas en total abandono a tal grado que agencias internacionales ya han alertado sobre la muy inminente tragedia alimentaria y desnutrición infantil.

La presencia de militares activos y en situación de retiro en el escenario político-partidista venezolano, cada vez es más fuerte. Esto es alarmante toda vez que ya es imposible seguir viéndoles como sujetos neutrales en la guarda y custodia de los procesos electorales. Esto por la sencilla razón que candidatos a ocupar puestos en gobernaciones, alcaldías o diputaciones, apenas solicitan su baja y enseguida aparecen saltando en tarimas partidistas. Obviamente sus primeros seguidos son sus subalternos.

Pero además de ello siempre la mentalidad militarista verá al ciudadano, civil, como su enemigo a doblegar. Lo califica como sujeto que le estorba y por tanto, lo desprecia. Esa ha sido siempre la actitud del militar venezolano cuando se enfrenta al ciudadano.

En la Venezuela del siglo XXI la mentalidad militarista persiste y se ha consolidado en una extraña combinación de disfraces ideológicos, que van desde socialismo, bolivarianismo, chavismo, comunismo, junto con ciertas creencias del primitivo sincretismo religioso, que le han cuadrado el cerebro al militar para transformarlo en un sujeto supersticioso, déspota, que humilla, veja, y es capaz de capturar, torturar, asesinar y desaparecer a cualquier ciudadano por lo más elemental, como pensar diferente.

Jamás la mentalidad militarista ni los militares han podido llevar la sociedad a niveles realmente avanzados de progreso socioeconómicos. Por el contrario, todo poder militarista siempre ha llevado a las sociedades al despeñadero de la violencia, la ruina y el dolor generalizado en hambre, enfermedades y atraso educativo y cultural.

Razón sigue teniendo el profesor AmartyaSen, Premio Nobel de Economía 1998, quien indicó que toda dictadura y todo poder militarista es contrario al progreso humano. Su fracaso siempre será evidente.

Fuente:
http://www.elimpulso.com/opinion/opinion-ocaso-del-militarismo

UNA VERSIÓN DE LA LUCHA DE CLASES

EL SOL DE MARGARITA, 17 de noviembre de 2017
PALABREO
Disciplina y lucha de clases
Pedro Salima  

Como militante no deja de preocuparme el tema de la candidatura a la Alcaldía Libertador en Caracas. Una candidata, apoyada por mi partido, el PSUV, que ha pasado por varios cargos. Va de un lado a otro, a lo mejor porque da la talla en todos, entonces se ha usado para resolver temas puntuales. Otro candidato, apoyado por el PCV (el partido que me formó con el tema de la lucha de clases) y el PTT, además de varios colectivos. Ha ocupado cargos importantes, y lo han botado, así de simple, no lo han colocado en otro lado, sino que va fuera.
La primera, Erika Farías, bien cumplidita ella. Fundamentosa, me supongo que eficiente, tuvo un cargo que pudo despertar odios en la burguesía, al frente del tema de la alimentación. La burguesía nunca pidió su destitución, no la maldijo, no dijo que era el Diablo en persona. Quizás porque es buena gente.
El otro, Eduardo Samán, que no está apoyado por mi partido, el PSUV, pero sí tiene el respaldo del PCV, el que me formó con el tema de la lucha de clases. A Samán la burguesía lo odia. Lo empezó a odiar desde que fue presidente del SAPI. ¡Uy, cómo lo odiaron las grandes transnacionales de la medicina, las empresas farmacéuticas!
El camarada, malasangre para la burguesía, propuso una ley que nunca se aprobó. ¡Pero cómo lo odió la burguesía por esa propuesta! Mala leche para nosotros nunca haber tenido una dirección donde todos entiendan el tema de la lucha de clases. Luego estuvo en Indepabis. Se acrecentó el odio. Lo consideraron un demonio, el Diablo en persona.
Fue ministro de Comercio y la burguesía llegó a atentar contra su vida. En todos los casos, para no despertar tanto odio, lo sacaron de los cargos. ¿Recuerdan cómo puso al señorón Zuloaga al descubrirlo con el tema de los vehículos? A los pocos días Samán salió del cargo. No sé si Zuloaga tenía más amigos en la Dirección del PSUV que Eduardo Samán.
Una vez en un acto en el Teatro Municipal de Caracas, donde estuvo la dirección del PSUV y todo el gobierno, los mayores aplausos fueron para Chávez y para Samán. Lo odió la burguesía, pero me da la impresión que PSUV adentro también lo odiaron. Al menos lo envidiaron. Otra vez Samán fuera de su cargo.
En definitiva, Erika es de pinga, la burguesía ni la quiere ni la odia. A Samán lo odian la oligarquía y las transaccionales. Eso es expresión de la lucha de clases. En mi partido, el PSUV, no me hablan de eso. En el PCV me lo recalcaron. Por eso, si estuviese en Caracas votaría por Eduardo Samán. Sería disciplinado con la lucha de clases.
Sé que la presidenta de la ANC dijo en estos días que en Venezuela está prohibido el odio. Nunca podré entender cómo se puede prohibir un sentimiento. Me gusta el odio de la burguesía contra Samán, lo define como marxista.

Fuente:

¿CÓMO HILAR FINO?

EL IMPULSO, Barquisimeto, 23 de noviembre de 2017
Luis Salamanca: “Gobierno está obligado a negociar”
Sammy Paola Martínez 

Desde que el chavismo asumió el poder en Venezuela, por primera vez necesita del apoyo de su disidencia para continuar estableciendo contratos de interés nacional, dado a que el único órgano facultado para aprobarlos es la Asamblea Nacional, de mayoría opositora.

Así lo afirmó este miércoles el politólogo Luis Salamanca, quien sostuvo que, durante la “negociación internacional” que se producirá en República Dominicana, el eje principal de la delegación oficialista girará en torno al tema económico. Explicó a EL IMPULSO que nadie prestará dinero ni renegociará deudas con un país que no utiliza los canales legales para solicitarlo porque corre el riesgo de que el Gobierno futuro desconozca las operaciones.

“A diferencias pasadas, en esta ocasión el Gobierno sí está obligado a negociar, y no se burlará de la oposición porque va urgido de encontrar un acuerdo para lograr su propósito. La oposición, por su parte, debe actuar con inteligencia y no ceder sin antes contar con beneficios concretos, como la fecha de las elecciones presidenciales”, dijo.

Hasta el momento, las figuras del diálogo y la negociación han sido cuestionadas por el grado de manipulación que ha impreso el Gobierno y el incumplimiento de los acuerdos. Y a juicio del experto, el diálogo –sobre todo- se encuentra ausente estructuralmente del sistema político venezolano, lo cual indica el talante de quienes están en el poder.

¿Diálogo o negociación? Hasta la fase exploratoria que no tuvo resultados favorables se hablaba del diálogo como el mecanismo para lograr ciertas concesiones, aunque se tratara de derechos consagrados en la Constitución. Pero a partir del mes de octubre, la oposición ha pedido que en lugar de diálogo se le denomine como un proceso de negociación, en donde participen países “amigos” como ya se confirmó para este 1° y 2 de diciembre.

Ahora bien, Salamanca detalla que “evidentemente” para negociar hay que establecer conversaciones. “No se trata de dialogar solamente, ya tienen que negociar. El diálogo supone una conversación entre las partes para intercambiar puntos de vista y plantear posibilidades de acuerdos que conlleven a una negociación. Mientras que negociar implica lograr un acuerdo a cambio de beneficios que recibirá cada parte”.

Entre los tópicos que debería manejar la oposición, y sobre los cuales se encuentra consultando esta semana, destacan condiciones justas y fecha para las presidenciales, apertura del canal humanitario y la liberación de presos políticos, punto que se ha convertido, según lo señalado por el Foro Penal Venezolano, en un efecto de puerta giratoria: sueltan unos y entran otros.

Para el politólogo, la oposición debe “amarrar” en República Dominicana la fecha de las presidenciales que corresponden para 2018, y que el Gobierno tratará de adelantar porque le conviene participar con una oposición dividida, o en el peor de los casos, sin ella. Es de los que opina que el Gobierno no permitirá sobre la mesa el tema de la salud y la posibilidad de recibir ayuda internacional porque sería reconocer que hay una crisis humanitaria.

En todo caso, dice Salamanca, la oposición debería preparar una estrategia comunicacional en la que se aclare que puede o no haber resultados favorables durante estas conversaciones que se sostendrán con el acompañamiento de cinco cancilleres. No obstante, de haber resultados concretos, se generará un reconocimiento “indirecto” a la Asamblea Nacional y el desmontaje de la Constituyente como poder sustituto.

Radicalismo

Dentro de la oposición también hay actores catalogados como radicales. Es el caso de María Corina Machado, de Vente Venezuela, quien también promovió el movimiento “Soy Venezuela” para darle valor a la consulta popular realizada el 16 de julio. Al respecto, el también abogado considera que “su posición no solo afecta a la negociación sino a todo lo que la Mesa de la Unidad haga. Ella no solo lucha contra el Gobierno, sino que con la conformación de su proyecto político, lucha contra la oposición y promueve al abstencionismo, que no es positivo y mucho menos de cara a las presidenciales (…) discutir por qué en República Dominicana y no en Venezuela no tiene sentido porque indiferentemente del lugar, el tema es cuáles son las posibilidades de que el Gobierno cumpla”.

Rescata la figura del alcalde metropolitano Antonio Ledezma, quien a su parecer ha actuado con sensatez e inteligencia. “Quiere organizar el exilio, cosa que nadie había planteado, y pide una recomposición de la oposición rápida”, la cual requiere de un crecimiento organizativo y el regreso de un secretario ejecutivo.

Por último, puntualizó que sí se debió participar en la elección de alcaldes porque es otro escenario de lucha. Considera que se ha enviado un mensaje incoherente y ambivalente.

Fuente:
http://www.elimpulso.com/home/luis-salamanca-gobierno-esta-obligado-a-negociar
Fotografía: Tomada de una entrevista que le hiciera Hugo Prieto: http://prodavinci.com/2016/12/18/actualidad/luis-salamanca-la-oposicion-no-puede-confiar-en-un-levantamiento-popular-por-hugo-prieto/

BARBARIE POLÍTICA

EL NACIONAL, Caracas, 23 de noviembre de 2017
Ética y política (Immerwieder)
José Rafael Herrera

Los positivistas comparten con los nihilistas –hoy día pomposamente autocalificados de “posmodernos”– la perentoria inclinación por el “o esto o aquello”, el “o-o”, o lo que es igual, el aut-aut: esa manía de querer aferrarse a un “principio” “seguro” y “firme”, rechazando radicalmente toda otredad. Principio al que sabiamente Benedetto Croce calificara como el santo y seña característico del “logos abstracto”. Y tan abstractas como terminales son, de hecho, las premisas de las que parten como las conclusiones a las que llegan. El extremismo de las distancias y el recíproco antagonismo radical que se profesan no les permite comprender que los presupuestos de la lógica discursiva los identifica mucho más de lo que creen, que son el otro de ese otro que tanto niegan, es decir, que son sí mismos y, en el fondo, idénticos. Definitivamente, los extremos se tocan, padecen de la misma patología de disociación. La traducción de tales extremos en la vida política no es de menor tenor: los defensores del individualismo, por un lado; los defensores del estatismo, por el otro. ¿Y en el medio? En el medio están los snugs, los “notables”, las aguas tibias, las medias tintas, los tertium datur. Los “mediadores”, la verdad, nunca median, y son siempre de cuidado, porque a la larga terminan tomando partido por uno de los extremos. Para muestra bastará con un Rodríguez Zapatero.

Por fortuna, no es lo mismo el historismo que el historicismo. Craso error de Popper, por cierto. El historismo (Historismus) surge en medio de la colapsada Alemania de Weimar, de las manos de Meinecke y Troeltsch. El historicismo (storicismo), nace en una Italia inspirada por el espíritu del Risorgimento, con Croce y Gentile. El primero se sustenta en Kant y Schopenhauer. El segundo en Vico y Hegel. En el primero, ética y política representan términos antagónicos. En el segundo, y particularmente con Croce, conforman una relación de necesaria e inescindible complementariedad. En 1925, Croce publicó una reseña de la obra de Meinecke, La idea de la razón de Estado. En ella, el filósofo italiano sostiene que el error cometido por Meinecke en dicha obra consiste en “no haber sabido pasar de la lógica del empirismo a la lógica de la filosofía”, en la cual, y a diferencia de las abstracciones tipificantes del aut-aut, “los problemas particulares reciben su determinación y solución”. En el fondo, la crítica croceana se concentra en la separación que hace Meinecke entre objeto y sujeto o entre Estado e individuo, como expresiones de su “dualismo irresoluble”, de su “tragedia sin catarsis”. Es la pérdida, la dolorosa separación, del hombre y del mundo de los hombres y, por ello mismo, la suspensión del juicio, de la “síntesis a priori”, del principio de la unidad diferenciada, magistralmente enunciado por Kant en su Crítica de la razón pura.

La rígida fijación de los términos, del elemento natural o del elemento espiritual –el centauro Quirón, según la definición dada por Maquiavelo de los hombres–, del Ethos o la Polis, uno frente al otro, resulta no solo en un recurso final de trascendencia sino, además, y más concretamente, en un dualismo insuperado y autoflagelante. Es la pura imposibilidad de llegar –tan siquiera– a concebir “la pura política o la pura utilidad como forma espiritual activa”, como devenir. La vida es mucho más rica que los esquemas fijados por la “lógica empírica” de la que habla Croce. Barbarie política, “razón de Estado”, naturaleza irresuelta, de un lado. Trascendentalismo de ideas y valores “puros”, de enunciados abstractos que nunca se traducen en realidades, por el otro. Ser, de un lado. Deber ser, del otro. “A un príncipe –dice Maquiavelo– le es necesario saber bien usar la bestia y el hombre. La una sin la otra no es durable: se debe asir la zorra y el león, porque el león no se defiende de las trampas, la zorra no se defiende de los lobos. Precisa, pues, ser zorra y conocer las trampas, y león para espantar a los lobos”. Consenso y coerción. Rómulo Betancourt, tal vez el más lúcido y completo de los políticos contemporáneos venezolanos, asentiría la conseja maquiavélica sin dudarlo. Y, de hecho, pudo superar con creces los lados del extremismo de los unos y los otros.

Necesario pasaje de lo uno a lo otro: los principios éticos, para poder ser efectivamente, tienen que encarnar en cada individuo, en toda la sociedad. Hic Rhodus, hic saltus. Spinoza supo comprender que el exclusivo aut-aut tenía que ser superado y conservado en el inclusivo sive. De hecho, su Deus sive Natura da cuenta, precisamente, de la fluida relación existente de espíritu y materia, de política y ética. Necesario, pues, aprehender la infinita creatividad de la conciencia moral en sus especificidades individuales, en la singularidad de la relación voluntad-acción. Concebir –en realidad, representarse– separadamente la ética de la política, solo justifica el desgarramiento de la propia condición humana, esa circularidad que conforma la vida de los hombres. Se trata, en suma, de propiciar, y con mayor énfasis en estos tiempos de crisis orgánica, la enérgica identificación del carácter universal de la ética con la plena conciencia individual. Los llamados “principios” no son nada si no se hallan encarnados en los hombres, es decir, si no poseen carne y sangre. Ethos sive Polis.

Para poder liberarse de la tiranía y conquistar la libertad, es imprescindible la conformación de una profunda reforma moral e intelectual, de una auténtica reforma educativa, sin duda, sustentada en nuevas formas, pero sobre todo en nuevos contenidos; esencialmente centrada en el compromiso de cada uno consigo mismo y, al mismo tiempo, con el resto del cuerpo social. A cada quien según sus necesidades, pero a cada cual según sus capacidades. Una nueva Bildung, una nueva formación cultural, muy por encima de los tecnicismos y de la simple instrumentalización cognoscitiva. Una nueva ética y un nuevo modo de hacer política. Una nueva política y un nuevo modo de hacer ética. Ambas como resultado del discurrir autoconsciente de la historia. La razón hecha realidad. La realidad hecha razón. La clave está en un diseño programático inclusivo, guiado por “la lógica de la filosofía” de la que habla Croce, que haga posible una visión superior  y concreta de lo que se es y de lo que se quiere ser.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/etica-politica-immerwieder_212540
Fotografía: LB (Caracas, 2017).

LA BURLA DEL TAL-CONSTITUYENTE

EL UNIVERSAL, Caracas, 24 de noviembre de 2017
La Convención - Constituyente y Discapacidad
Juan Kujawa Haimovici
  
“Nos preguntamos, entonces, por qué la "Asamblea Nacional Constituyente" promueve un  capítulo en una posible nueva Constitución, sobre los derechos de éstos, si no se cumplen con los de la convención señalada, que son muy amplios. No hay derecho alguno obviado.” 

En artículos anteriores se han dado a conocer las claves de la Convención Internacional de los Derechos de las PcD (ONU. 2017/Venezuela 2013) por el Cermi de España, y su obligado cumplimiento por parte de nuestro país.

¿Cuáles son los principios de la convención?

El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, y la independencia de las personas:

La no discriminación

La participación e inclusión en la sociedad

El respeto por la diferencia y la aceptación de las PcD, como parte de la diversidad y la condición humanas.

La igualdad de oportunidades

La accesibilidad

La igualdad entre el hombre y la mujer

El respeto a la evolución de las facultades de los niños y las niñas con discapacidad.

¿Cuáles son las principales obligaciones que la convención supone para los  Esta­dos Partes?

Éstos se comprometen a adoptar una serie de medidas para asegurar y promover el pleno ejercicio de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de las PcD. Asimismo, se establece la obligación de los Estados Partes de recopilar datos y estadísticas, que les permitan formular políticas públicas.

¿Qué se entiende en la convención por discriminación, por motivo de disca­pacidad?

Se entiende por cualquier  exclusión o restricción por motivos de discapacidad que tenga el propósito o el efecto de obstaculizar o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en los ámbitos político, económico, social, cultural, civil u otro tipo, incluyendo la denegación de ajustes razonables. Estas son las modificaciones y adaptaciones necesarias adecuadas, que no impongan una carga desproporcionada o indebida, cuando se requieran en un caso particular, para garantizar a las PcD, el goce o ejercicio, en igualdad de condiciones con las demás.

¿Cuáles son los principales derechos que prevé la convención?

- Igualdad y No Discriminación.

Se reconoce que las PcD son iguales ante la ley y en virtud de ella, que tienen derecho a igual protección legal y a beneficiarse de la ley en los mismos términos que las demás. 

- Accesibilidad

A fin de que las PcD puedan vivir en forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida, los Estados Partes adoptarán medidas apropiadas para asegurar el acceso de las PcD, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información, y a otros servicios e instalaciones abiertas de uso público.

 - Los Estados Partes garantizarán el goce efectivo de las PcD en igualdad de condiciones con los demás, de los siguientes derechos:

• A la vida 

• A la protección ante en situaciones de riesgo 

• Al igual reconocimiento como persona ante la ley y de la capacidad jurídica en todos los aspectos. 

• Al acceso a la justicia, procurando que no se vean privadas de su libertad ilegal o arbitrariamente.

• A la protección contra la tortura. 

• A la protección contra la explotación, la violencia y el abuso, tanto en el seno del hogar como fuera de él.

• A la protección de la integridad personal

• A la libertad de desplazamiento, a la libertad para elegir su residencia y a una  nacionalidad. 

• A vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad

• A la movilidad personal con la mayor independencia posible

 • A la libertad de expresión y de opinión y acceso a la información 

• Al respeto de la privacidad y la protección contra las injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, familia, hogar, correspondencia... 

• Al respeto del hogar y de la familia y a la igualdad en todas las cues­tio­nes relacionadas con el matrimonio, la familia, la paternidad y las rela­cio­nes personales. 

• A la educación inclusiva a todos los niveles 

• A gozar del más alto nivel posible de salud

• A tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente elegido o aceptado, abiertos, inclusivos y accesibles. 

• A la protección social, para ellas y sus familias 

• A participar en la vida política y pública 

• A participar en la vida cultural, las actividades recreativas, el esparcimiento y el deporte.

La Convención Internacional, al suscribirla Venezuela (2013), el Estado se obliga a garantizarles los derechos de las PcD, ya que este es una Norma Supraconstitucional.

Un Decreto ratificando la adhesión a la convención y establecer una política pública que obligue a su cumplimiento, sería más efectivo y menos dispersión de esfuerzos. La Constituyente “invisibiliza” la Convención Internacional.

Fuente:

SORAYOS

EL MUNDO, Barcelona, 22 de noviembre de 2017
Desconstitución
Federico Jiménez Losantos

Si un dromedario es un camello dibujado por un comité, la Desconstitución sería la Constitución Española desdibujada por ese comité de catedráticos en Derecho Constitucional, tan cursi y fatuo que se bautiza "voluntariado cívico". Para entendernos: voluntarios llamados por los partidos políticos, el Gobierno y agentes cívicos para enmendar la plana a la ciudadanía que ha osado echarse a la calle con su bandera, sin aguardar a los partidos que nos han llevado a este desastre ni pedir opinión a 10 o 12 sorayos de cátedra, es decir, socialistas al baño maría de la Moncloa.Si la enseñanza ha sido destruida por la pedagogía y a la literatura la ha arruinado la metaliteratura, la Constitución Española no funciona porque los políticos, apoyados por comités expertos en justificar lo que les digan, la someten a la trituradora autonómica, esas 17 pirañas que han devorado al Estado y destrozado a la Nación. En las Cortes, los socialistas que amamantan este voluntariado de cátedra han saboteado en dos días el intento de Ciudadanos de enmendar dos situaciones rabiosamente contrarias al principio de libertad e igualdad ante la Ley, raíz de la Constitución: el Cupo vasco y el adoctrinamiento en las aulas; o sea, el privilegio fiscal y la tiranía educativa, que a partir de la inmersión lingüística discrimina a todos los castellanohablantes españoles en seis comunidades: Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana, Navarra, País Vasco y Galicia.Los sabios cumbayás del PSOE y el PP buscan lo que niegan: apaciguar el separatismo catalán destruyendo el orden constitucional. El artículo 2 lo derogarían por la espalda mediante disposiciones adicionales, apósitos desconstitucionales para reconocer la singularidad catalana y las que vengan. Su federalismo -tan sociata- necesitaría la destrucción previa del Estado español; y el arma es, claro, la metástasis autonómica. Sus Estatutos serían votados en los parlamentos regionales, sin pasar por las Cortes, y serían la base de la Desconstitución. Las autonomías rendirían acatamiento simbólico a España y atentarían realmente contra los derechos de los españoles, como hacen; y el Estado no podría recuperar las competencias en Seguridad y Educación que jamás debió transferir. O sea, un apaño para ir tirando cuatro añitos y el que venga detrás, que arree.

Fuente: