miércoles, 19 de julio de 2017

CUADERNO DE BITÁCORA

Críticos ante Gustavo Dudamel, valoremos su postura de última hora. Pide que se suspenda la tal constituyente, aunque no debe haberla. Mejor, es necesario superar la dictadura. No obstante, rechazamos esa suerte de revanchismo tardío de ciertos sectores culturales de la oposición que lo refieren con un sarcasmo digno de mejores causas. Sobre todo, quienes - al igual que Dudamel - abonaron a lo que hoy padecemos, arrepintiéndose antes que el músico. Lo deseable es que jamás hubiesen contribuido al actual desorden establecido, pero ni modo. Lo importante es remar todos hacia un distinto horizonte de libertad, democracia, justicia, prosperidad. Significa distinguir entre lo cultural y lo culturoso.
LB

sábado, 15 de julio de 2017

CUADERNO DE BITÁCORA

Ciertamente, es escaso el tiempo para fotografiar los alrededores. Todos los alrededores de la opinión, de lo excelso y de lo miserable, de lo transcurre día a día, hora por hora. De lo ingenioso pasamos a lo grotesco con una velocidad que sorprende, aunque el el medio digital es un universo masivo de lo trillado. Empero, hay algunas piezas que quedan en el ánimo y las desearíamos inolvidables por todo lo que comportan. A su vez, trastocables, trastocan otras en una ilimitada versión de lo que, en definitiva, es una vocación: la del desprecio por la dignidad de la persona humana.

Que un vocero del PCV, no sabemos cuan calificado sea, pida la definitiva militarización de una comunidad residencial, además del enfermizo e incurable estalinista que lleva la prédica por dentro, revela la composición real de esta dictadura. Y rubrica el cinismo de las décadas anteriores, cuando rasgaban sus vestiduras al intentar victimizarse, siendo los victimarios de un inmenso oleaje de violencia del que supo el país. En ese comentario suelto, de ocasión, está recogida la verdad de una historia que procuraron falsificar. "Paredonear" al conjunto de torres de El Paraíso, atacarlo inclementemente, llevarse por el medio hasta una mascota, cegándole la vida, es poca cosa. Es necesario protocolizar la violencia contra todo ciudadano que disienta, procesando militarmente a todos, a justos y pecadores, sumados los escasos vecinos que hacen de soplones. Inevitable recordar los viejos ejemplares de Tribuna Popular y otras publicaciones afines, pues, a grandes titulares, con fotografías de interés, denunciaban la represión de los '60, clamando a los cielos por la instancia castrense en la que se encontraban, luego de alzarse - constante y sonante - en armas. Eso no vale para las familias que tienen una cacerola que los intimida, los delata. Peligrosa arma, a juicio del PCV.

 Que una persona sea linchada por los cuerpos de seguridad del Estado, les parece un dato de la normalidad. No ha bastado la  represión, ejerciéndola con un radical morbo, empinándose sobre el más débil gracias a  la superioridad de las armas y de los efectivos que debe avergonzarles,por lo menos, que este país bata un récord de muertes injustas, prematuras y violentas en manos del hampa. Empero, ¿cuál es la diferencia con el delincuente común que, al parecer, cuenta con un código "ético"  superior?  Gracias  a Dios, alguien pudo grabar la escena, aunque son miles las que se pierden por cada hora que pasa, en torno a los abusos y delitos en los que incurre el propio Estado, o lo que queda de él. Desarmado, resiste los golpes, culatazos, escudazos, cascazos y, con todo, se lo llevaron para completar una faena que el médico forense rubricará, como si nada hubiese ocurrido.
LB

viernes, 14 de julio de 2017

CAZA DE CITAS

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999.

NOTICIERO RETROSPECTIVO


- Enrique Castellanos. "Venezuela año 2000". El Nacional, Caracas, 01/07/1987.
- Eduardo Delpretti. "Los ministros de Educación en un siglo de historia". El Nacional,13/10/81.
- J. A. de Armas, "Antonio de Berrío, Gobernador del Dorado". El Nacional, 18/12/60.
- Arturo UslarPietri. "Pizarrón: Picasso y su tiempo". El Nacional, 15/01/67.

Reproducción: Fotografía de Cárdenas, Pascual Venegas Filardo con Euro Fuenmayor. El Nacional, Caracas, 11/06/1966.

DE LA SÓRDIDA REVANCHA ANTI-BELLISTA



De la putrefacción del lenguaje

Luis Barragán

Teniendo por hábito el día lunes para publicar nuestros modestos textos, nos adelantamos por obvias razones. La jornada cívica del venidero domingo 16, la que hará historia, requiere de toda nuestra atención.

Por lo pronto, aun naturalmente inquieta el consabido asedio, asalto y secuestro de la Asamblea Nacional (AN) que, a la semana siguiente, se convirtió en un cerco para evitar a todo trance la entrada de los periodistas, frustrando una sesión que debió – de todos modos – celebrarse. De una manera u otra,  luce inevitable la explicación por el oficialismo agresor, pues, a nadie engañó, engañándose a sí mismo, Maduro Moros al comentar su extrañeza y disposición para investigar lo acaecido en un pésimo acto histriónico que nos remite a situaciones más remotas que, alguna vez, dijimos superar.

Ampliamente difundida, la presunta comunicación radial entre los grupos paramilitares y los elementos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que perfeccionaron el delito en la AN, constituye todo un documento histórico al evidenciar la pérdida de cualquier escrúpulo, sentido político y, sobre todo, la del lenguaje. Éste, pútrido, sólo sirve para señalar y apuntar al enemigo cual mira telescópica, al que ni siquiera logran caracterizar excepto las obscenas coletillas de un revanchismo desprovisto del más mínimo pudor, amarrándose a las consignas,  imitando las arengas miraflorinas, sucio ya el tímpano de esas arengas que dicen adivinar a un gusano, a un apátrida, a un maldito ante la vista.

Quien se dice el coordinador nacional de un colectivo, aseguró recientemente que, el día 5 de julio, desearon mostrar su descontento a través de un plantón, manifestando “cívica, pacífica y lícitamente” frente a la sede legislativa, bajo la provocación de los “infiltrados dentro del parlamento”, retirándose porque les “estaban lanzando objetos contundentes”. Como si faltase otro detalle, aseguró que una persona de la seguridad de palacio les abrió la puerta para emboscar a tan pacíficos, serenos y monacales  manifestantes (http://www.noticierodigital.com/2017/07/jorge-navas-oficialistas-protestaron-pacificamente-frente-a-la-an-el-5-de-julio/).

De acuerdo a la nota, quizá  porque los suyos piden una mínima explicación u orientación – digamos – ética de sus actos,  el vocero del llamado colectivo no apeló a las coletillas acostumbradas, sino a un doble recurso no elevará demasiado la moral de los suyos. De un lado, maniobró con los términos que frecuentemente emplea el enemigo y, lejos de contaminarlos o vaciarlos de contenido, el hurto inadvertido los reforzó y condujeron al referente opositor; y, por el otro, sus partidarios saben que mintió descaradamente, haciendo del absurdo un acto de ridiculez en que no quisieran retratarse.

Descompuesto el lenguaje, insuficiente la producción de eufemismos del poder establecido, renunciando por un instante a los movimientos corporales que los auxilian, violentándose a sí mismos con el despliegue de una violencia inaudita, estos dirigentes pierden las palabras confiscadas por el propio régimen que defienden, quedando a la merced de los adversarios y condenados a la reinvención fantasiosa de los hechos transcurridos. Nos permitimos recordar el descubrimiento de  una entrevista digital realizada a Luisa Etxenike, devorando por aquellos días  dos de sus novelas, que influyó en la intervención que hicimos en una sesión plenaria de la AN a principios de 2015: la diferencia entre una democracia de 40 mil palabras y otras de un mil que, al perderlas, dejan de ser simplemente democracias.
Ilustración: Andrés Bello, daguerrotipo tomado a la edad aproximada de 70 años.

!INACEPTABLE!



Del concurso de fusiles

Luis Barragán

La dictadura tiene por empeño el de celebrar una guerra civil a  la población que se le resiste, procurando no declararla, así incurra Arias Cárdenas en algo más que un desliz verbal al faltarle argumentos. Desesperando por un concurso de fusiles, saben muy bien de una oposición desarmada que ha apelado a los medios no violentos para una sostenida, histórica y corajuda protesta ciudadana.

Por lo demás, la clara amenaza de una conflagración interna tampoco parece corresponderse con las realidades que asoman las fuerzas represivas que, lejos de una típica conducta de marcialidad, tiene por único amparo el empleo harto ventajoso de las armas letales y presuntamente no letales. Reina la sospecha de la flaca formación y el escaso entrenamiento, por ejemplo, de los efectivos de la GNB que, por la jerga, la misma compostura y las prácticas de rapiña tan parecidas a las de los grupo de paramilitares que la auxilian, por decir lo menos, avisan de una particular disciplina que nos retrotrae a las históricas escaramuzas de pillaje, a las vandálicas faenas que se ofrecieron como escenas muy venezolanas de las viejas guerras civiles antes de 1903.

Siglo y tanto después del triunfo de Gómez en Ciudad Bolívar, asistimos a escenas semejantes. Afortunadamente fotografiada por Carlos Garcia Rawlins de Reuters, en medio de la desgracia, algo más que una aprehensión, a la peligrosísima Paula Colmenares, menor de edad, le afincó un motorizado de la GNB todo el peso de su bota a la espalda y, desde el pavimento, la levantó un tropel de soldados (¿son otra cosa?), como nunca hacen con los – ciertamente – peligrosos delincuentes que nos azotan.

Insultada, amedrentada, robada, golpeada y amenazada, refiere la nota (https://www.lapatilla.com/site/2017/07/12/la-muchacha-pateada-en-la-espalda-por-un-gnb-fue-insultada-amedrentada-robada-golpeada-y-amenazada), el caso de Paula no dista de muchísimos otros, incluso, no denunciados. Otro ejemplo, las cinco muchachas de la UPEL, detenidas en Maracay, por añadidura, han sido víctimas de actos lascivos (https://www.lapatilla.com/site/2017/07/11/estudiantes-detenidas-en-la-upel-denunciaron-actos-lascivos-en-su-contra), profundizando nuestra consternación.

Lumpemproletarizada Venezuela por esta dictadura, la represión retrata fiel y exactamente el fenómeno, como lo hemos sostenido con anterioridad (https://www.lapatilla.com/site/2017/06/11/luis-barragan-lumpen-represion), por lo que, descomposición al fin y al cabo, evidentemente le ha dado alcance a la GNB, consabido componente de la FANB.  Entonces, según la hipótesis, ¿de cuál guerra civil se habla? Por lo visto, no la hay así la dictadura que está la ciudadanía en trance de despedir, insista: sólo se trata de la resistencia al siglo XIX que representa, cabal expresión de la anomia que nos hundió, y que, no por casualidad, encuentra la inmensa muralla de un pueblo en su irresistible ascenso ciudadano.

14/07/2017:

BREVÍSIMA COMPARACIÓN



De la inevitable movilización

Luis Barragán

Suscribimos la presente nota, antes de las importantes jornadas del 16 del presente mes. Es de presumir, por su naturaleza más íntima, por el talante de sus miembros y la estirpe ideológica que, en el fondo, los explica, que la dictadura afila los colmillos: los que le quedan, por cierto de cuidado, porque otro hubiese sido el escenario de tenerlos intactos en diciembre de 2015, pues, perpleja y paralizada, le tomó tiempo saber qué hacer ante la contundente derrota parlamentaria que aún la traumatiza.

Añadidos determinados sectores de la oposición, principiando 2014 esta dictadura nos creyó minoritaria, ínfima, insignificante, una ilusión óptica a la que contribuyeron muchas de las trampas electorales precedentes más esa eficaz satanización que prosperó, gracias a los recursos materiales y simbólicos del Estado, sintetizada en un término: “escuálidos”. Quedaron – absurdamente - sorprendidos los encuestólogos y sus pacientes devotos que nunca velaron por preguntas distintas al realizar los trabajos de campo y, por supuesto, generada la movilización de protesta a partir de las celebérrimas asambleas de ciudadanos de entonces, no hubo en adelante sondeo alguno que no reconociera esa verdad oculta por largo tiempo, la de las mayorías de incontenible crecimiento y determinación en franca protesta contra el gobierno.

Movilización inevitable, muy apenas abortada por una brutal represión a la que se incorporó el diálogo parapeteado por Miraflores. Continuó, bajó el ritmo o simuló bajarlo, e hizo posible el triunfo parlamentario – además – en sitios inesperados, con independencia de los nombres postulados;  y se reactivó nuevamente al recrudecer la crisis humanitaria y de institucionalidad anunciada en las protestas de 2014, con el escepticismo de los determinados sectores de la oposición que, por cierto, tampoco quisieron oír las advertencias referidas al revocatorio y la declaratoria de abandono del cargo, como el reordenamiento del TSJ y CNE que ha debido hacerse muy antes.

Quizá el más cercano precedente a los actuales y masivos eventos, sea el de los días de la protesta popular y espontánea que partieron del 14 de febrero de 1936, con un saldo lamentable de muertos y heridos. Expresando los años precedentes de terror y miedo, fue una gesta ciudadana, sumada la intensa movilización de la sociedad civil de entonces, que forzó la otrora transición a la muerte de Gómez.

Los hechos que vivimos hoy, lucen muy superiores a todos lo que marcan nuestro historial republicano, excepto la guerra independentista y la federal. Dios mediante, triunfaremos y lo haremos para protagonizar la  transición democrática pendiente,  al movilizar, movilizándonos, sin desmayos.
Fotografía: Carlos Garcia Rawlins.