domingo, 31 de mayo de 2020

AVISOS

{Quizá sobra comentar que bastará con colocar el curso en las imágenes para abrirlas por completo y guardar}

1.- EL NACIONAL, Caracas, 1958: Por entonces, El Pinar, la Cota 905, la avenida Páez ni El Paraíso mismo fueron  lo que hoy  simplemente  son. Huelga el comentario actual. Lo cierto es que la fuente de soda en cuestión, constituyó un grato rincón de la Caracas más extendida hacia el oeste que hacia el este. Bastará con imaginarse por un instante el lugar. Y tanto que, quizás por los pocos referentes en la ciudad de salones o agencias de festejos, fueron muchos los brindis y otros saraos de la década. Cumpleaños de instituciones, partidos, familiares, personales, tuvieron por exacta estancia la un sitio boscoso al que, por cierto, al menos, una de las vías para llegale, era por Puente Hierro.  Y quienes hicimos buena parte de nuestra infancia en el lugar, todavía recordamos a la policía montada, los columpios, los toboganes y, por supuesto, el rugido de los leones y tigres, como los monos de un zoológico extraordinario,  sencillo, grato, y la fuente de soda cara, subida de precios.

Grimaldi-Siosa, despachaba nada más y nada menos que desde el Centro Simón Bolívar. Agencia de viajes, ¿aérea o autobusera?

2.-  LA OPINIÓN NACIONAL, Caracas, 1879: Comprensible la falta de quorum para la primera sesión del año de la Asamblea Constiuyente, o una de las tantas que ha distinguido a Venezuela por ese intento enfermizo de refundarse cada vez que puede. Pero no es el caso de comentar políticamente la cosa, sino el de imaginar el traslado de los diputados o constituyentistas de entonces, en un país francamente incomunicado. ¿Qué no debieron vacacionar?  Es fácil decirlo: se trató del período navideño, porque suponemos que el 31 de diciembre no tuvo en aquél país la jerarquía que adquirió en el siglo XX.  ¿Parálisis total? El señor Rivera, el del "alma desfallecida", agradece el cambur concedido.

Basilio Adechederra se separa del negocio industrial de la esquina del Castán. Hay píldoras vegetales azucaradas. E, imagínense, nada dulce,  el aceite de hígado de bacalao dió lata desde hace añales atrás. Sin embargo, dos notas nos permitimos comentar brevemente.

Los hermanos Ramella, por una parte, recogieron pesos constantes y sonantes entre los dueños de panaderías, marchantes y quién sabe de la clientela diaria, para dar un testimonio de caridad decembrina "á los infelices elefansiacos". Buscamos en las redes y constatamos la enfermedad. ¿Los hubo tantos en Caracas? ¿O, por reducidos, facilitaba la obra de caridad? Lo cierto es que los comerciantes que operaban entre Gradillas y Reducto, un amplio trecho, al parecer, exitoso, eran capaces de una soliaridad que siglo y tanto después no supo de una reedición mejorada y aumentada.

Y, por la otra, un niño de ueve años se perdió. No es difícil imaginar la angustia y, tanto tarda en aparecer, que hubo de poner el aviso en la prensa.

3.-  EL SEMANARIO, Caracas, 1878: Entre la variedad de los anuncios, cabe destacar una ahora inimagibles bodega - suponemos - en la esquina de El Chorro.  En el mismo lugar de los portentosos edificios de ahora, antes de un pujante sector privado, hubo casas de distintos tamaños y colores para una calle larga y angosta. Bodeguita, bodeguita, no sería, pues, anuncir en la prensa significaba ir más allá del vecindario.

El señor Duprat atiende en la esquina de La Bolsa. Lugar estratégico para la gente de negocios, cercano al Congreso que requiere de senadores y diputados bien vestidos, asiduos a la Casa Amarilla. Aunque, un poquto más allá, está el señor en Pajaritos, quien no sospechará que un siglo después el lugar será referente de tribunal y tribunalicios, sede administrativa del parlamento.

Se da por entendido lo del "cañón rayado" para entonces. Por cierto, ¿La Hoyada de San Lázaro era el nombre completo, muy antes del metro de La Hoyada como ahora se le conoce? ¿Era necesario que el destista fuese tambén operador y mecánico? ¿De la silla odontológica? ¿Dentistas prácticos, como le llamaban antes? ¿Dónde quedaba el puente de Guzmán Blanco y Tracabordo? ¿El médico atendía frecuentemente en su propia casa de habitación? ¿Cuál esquina de los Marrones? Pero de todas, todas, el  Café del Louvre, ¿concesionario exclusivo de la Plaza Bolívar? ¿Fue habitual que los estaurantes y afines tuviesen un rinconcito en la plaza para las libaciones y fumaciones? De mesas ambulantes, dicen.

4.- LA REACCIÓN, Caracas, 1898:  El botiquín del señor Izquierdo, garantiza un "trato afable" entre las esquinas de Colón y Cruz Verde. Trabaja sólo en las noches, porque no refiere a almuerzos y, menos, a desayunos. Se puede libar, comer - suponemos - bien y despacharse los mejores cigarrillos que incluye los importados de Cuba.

Quizá duraban poco, quizá mucho, los establecimientos de este tipo. A lo mejor, eran numerosos en toda la ciudad de entonces. Y muy bien se mezclaban los dgnatarios políticos y de los negocios con toda suerte de personas.O, lo más seguro, que disfrutaban en sus propias casas, casas de hacienda, o locales más exclusivos. Pero botiquín siempre fue botiquín, aunque el término padeció del desprestigio que, muy luego, estuvo asociado a los "bares de mala muerte".  De nuevo, la presunción: el sólo hecho de colocar un aviso, significaba que iba más allá del vecindario o entorno inmediato, con una numerosa clientela.  Alguna distinción tendría y hasta Cipiano Castro más de una vez se echaría un trago en "El Trabuco".

5.- EL NUEVO DIARIO, Caracas, 1934: El Dr. Pedro M. Arcaya avisa que se irá a vvir a Washington, D.C., junto a su señora y a una señorita que se ahorró el pago del anuncio.  Con el aviso se evita una fiesta más allá de la que daría a sus círculos más íntimos. Por supuesto, los negocios son los negocios y quizá le espera diligenciar algunas cosas de interés para Gómez y dar un vistazo al exilio político.  ¿Dónde y cómo viviría? ¿Cuántos venezolanos podían emularlo? ¿Por varias generaciones, los Arcaya fueron viajeros insigne? Ya no imaginamos que alguien coloque un aviso semejante de despedida. Por distintas razones que hoy lucen obvias. Pero - quizá - cuidó muy bien el despacho o  escrtorio Arcaya de avisar de la ausencia del país de su importante socio, capaz de atender - a quien pueda interesar - los legítimos asuntos económicos que van más allá de las fronteras.

domingo, 24 de mayo de 2020

CAZA DE CITAS

"Para que la crítica del poder concentrado resulte convincente, el socialismo debería recordar su inspiración liberal antes que sus ambiciones prometeicas"

Raymond Aron

("Ensayo sobre las libertades", Alianza Editorial, Madrid, 1969: 118)

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Martín Ugalde. "Sorprendente trayectoria deportiva de Vidal López". Élite, Caracas, nr. 1251 del 24/09/1949.
- Domingo Alberto Rangel. "La industria del fútbol". Últimas Noticias, Caracas,  15/06/98.
- Domingo Alberto Rangel. "La decadencia del fútbol brasileño". Útimas Noticias, 21/07/87.
- Arturo Uslar Pietri. "Pizarrón: El marxismo leninismo". El Nacional, Caracas, 17/12/89.
- Arturo Uslar Pietri y Ho Chi Minh. El Nacional, 21/09/70.

Reproducción: Rugby femenino. El Universal, Caracas, 11/07/1999. 

HASTA AQUÍ, ESTADO CUARTEL

De una doble paradoja 
Luis Barragán

Una teoría del  Estado fallido, la es del Estado cada vez  más desestructurado hasta hacerse inexistente. Queda circunscrita a la suerte de quienes (in) voluntariamente hicieron suya la empresa de una descomposición que afecta a los ciudadanos, incluso, más allá de las fronteras.

Surge una casta predadora de las propias instituciones que le dieron sustento, añadida la que supuestamente le adversa, reclamando para sí y  sólo para sí,  la licitud – antes que la legitimidad – del uso exclusivo de la fuerza. Causa o resultado de un proceso de disolución social, determinado territorio y población devienen fáciles presas de intereses nacionalmente ajenos.

El Estado, cada vez más afantasmado,  pierde  las características de  Estado, aunque  no debemos confundirlo con los considerados Estados fantasmas (“Phantom States”) que, por modestos que fueren, siendo muy escasamente reconocidos por  otros, parecen serlo. De la existencia de  Osetia del Sur y Abjasia,  por ejemplo, nos enteramos al reconocer y concurrir sus representantes a la juramentación de Maduro Moros, como muy pocos países se atrevieron, después del fraude electoral de 2018.

Convengamos,  al menos, la ucronía de Francisco Herrera Luque (“1998”, Caracas, 1992), que versa sobre el descuartizamiento territorial de Venezuela, deja constancia de la existencia y derrota del Estado que no puede impedir la división, mas sigue siendo Estado. Muy distinto a lo que acaece con la Venezuela actual, sufrimos un proceso acelerado de desestructuración y descomposición que, además, convertidos en amenaza y peligro para la comunidad internacional, nos ubica en la órbita del Estado fallido, susceptibles de una urgida intervención humanitaria.

Ya no constituye novedad alguna la paradójica quiebra de una potencia petrolera, las masivas e  inéditas oleadas de desplazados y refugiados que el régimen ha suscitado, al igual que su dependencia extrema con La Habana que nos convierte más en una suerte de protectorado que de entidad confederada.  Y tampoco, otra paradoja,   la realización de un Estado Cuartel que acabó o pretende acabar con lo que queda del Estado, luego de hacerlo con la Fuerza Armada: como vemos, peor que el COVID19.

CURSO DE LA NARRATIVA ACTUAL

Indeseable epicentro
Luis Barragán

Los buques iraníes se hicieron de nuestros puertos orientales. Muchas fueron y son las expectativas de los peligrosísimos huéspedes que le compiten al COVID19.

Traen algo más que gasolina para los cubanos y sus  turbios negocios y repartos. Otra cabeza de playa para el terrorismo islámico que antes no se conocía tan decidido en el hemisferio.

La Fracción 16 de Julio lo ha denunciado con tiempo. Comprometen severamente la seguridad y defensa de la región.

De Macuto se ha querido una narrativa a lo Bahía de Cochinos. Otra de Guanta o El Palito para evocar la consabida crisis de los cohetes del ’62 del ‘XX.

Una narrativa anacrónica para la cruda realidad actual. Nos convirtieron en el indeseable epicentro de una cruzada anti-occidental con todas las secuelas del caso.

NO HAY PAN Y TAMPOCO CIRCO

Destelevisados 
Luis Barragán 

Un  vecino,  conocido por muchos años, recientemente nos comentó que jamás – desde la más remota infancia – vio televisión, por lo que es totalmente indiferente ante la desaparición de las cableras, como genéricamente solemos denominar el servicio por suscripción, aunque fuese satelital.  Tratándose de una declarada simpatizante del régimen, en nada nos sorprendería que justificara la propia y salomónica desaparición del medio que ahora se confunde con el peor contenido y nocivo desempeño del sistema público, en toda nuestra historia.

Desde muy antes, radicalmente sincerada la situación con la pandemia, lucen  limitadas y hasta inexistentes las alternativas de distracción o recreación para el venezolano, tendiendo a afianzar el ambiente de pesimismo y pesadez psicológica que está reinando.  El hastío, constituye un dato importante e inédito en el esfuerzo de entronización de una  propuesta totalitaria, por lo menos, en  su etapa de madurez y, ojalá, definitiva decadencia.

Sentimos la escasa calidad de la producción y programación televisiva,  aislado el país de los más novedosos bienes culturales que circulan, buenos y malos, en otras latitudes. La necesidad de un mayor contexto de aburrimiento y resignación, parece explicar el destierro de la empresa operadora de DirectTV en Venezuela que, a la vez, suscita la interesada propaganda para el levantamiento de las consabidas sanciones internacionales.

Por lo demás, será interesante hurgar en el historial de la empresa concesionaria en un mercado que fue de relativa competitividad, años atrás, abaratando los costos del servicio. No hubo barriada o urbanización que no exhibiera el bosque de antenas y bastaba una mirada desde el puente El Guanábano hacia abajo, en Caracas, para apreciarlas encaramadas en las precarias viviendas; e, incluso, en los lugares de acogida a los refugiados por las lluvias u otras causas, que inmediatamente las asomaban, demostrando una feroz estrategia de mercadeo que no imaginan siquiera los propulsores de una suerte de CLAP televisivo, motivado por el negocio del pillaje que toda ocasión justifca.

Ya la usurpación ha barnizado la situación planteada (https://www.facebook.com/notes/tribunal-supremo-de-justicia/sala-constitucional-del-tsj-ordena-la-ocupaci%C3%B3n-e-inmediata-restituci%C3%B3n-del-serv/2996381053803012),  apropiándose del negocio, aunque nada casual fue que un seguidor de “The big bang theory”, por ejemplo, no supiese de la temporada final y, menos, de la serie que la reemplazó,  con anterioridad a la cuarentena, pautando la agonía.  Ahora, hay niños que experimentan una suerte de luto, por ausencia de sus tiras cómicas favoritas,  y, recluidos en casa,  les parece impensable un mundo sin el televisor, obligando a aguzar el ingenio de padres que también lo hicieron un depósito de sus desidias.

Fotografía: Tomada de la red.
Ilustración: Ana Black.

... FUENTEOVEJUNA, SEÑOR

De cierta humillación social
Luis Barragán

El tiempo de pandemia, por cierto, sincera la realidad de las sociedades liberales e iliberales, aunque éstas tardan demasiado en esclarecerla por obra de la censura y de la represión.  La intriga abre sus fauces para las más disímiles versiones que los factores de poder (y contrapoder), varias veces, impotentes,  ensayan en aras de la propia supervivencia.

A los fervorosos partidarios del madurato, parece ya no convencerles que las consabidas sanciones internacionales impidan la adecuada prevención y tratamiento del coronavirus. Fugaz e inútil celebración, intuyen muy bien que la carga conocida (y desconocida) de los buques iraníes, beneficiará el bolsillo de los capitostes más encumbrados del régimen. 

Intentando una explicación de la situación socialmente desesperada que comparten con el resto de la población, los partidarios más decididos tienden a creer que el régimen sólo beneficia a la oposición. E, incluso, supimos del testimonio, hubo un “colectivo” tan fanático y arrojado como el que más, en la paciente espera de un trámite hospitalario que concluyó en una dolorosa pérdida familiar, asegurando que nada parecido le hubiese ocurrido al vecino que nunca votó por Chávez Frías, pero recibe  puntual su caja CLAP.

Por supuesto, creencia ya internalizada,  la sola adhesión o  militancia oficialista los hace acreedores de cualesquiera beneficios del Estado, aún en desmedro de las grandes mayorías. Además, todo relacionamiento es enteramente personal, por lo que no median las instituciones por muy compleja y plural sea esta u otra sociedad.

Lo peor es que prefieren  apuntar al pretendido beneficio de los opositores,  antes de hacerlo con los prohombres del régimen saqueador del erario público que nos trajo a la catástrofe humanitaria. Cuidadosos, en un rapto de arrepentimiento, socialmente zaheridos, les sale más “barato”, además, declararse chavistas (como si hubiere alguna diferenciación de fondo con el madurismo), y un poco ni-níes hasta nuevo aviso (ni maduristas ni oposicionistas), para aliviar un poco la situación.

Fotografía: Tomada de las redes.