domingo, 15 de julio de 2018

CAZA DE CITAS







"Desemboco donde no estoy.
Soy mi juego, el hueso arrancado a la demencia, la
rotura múltiple.
Vomito salmos, cuevas, miedos"

Rafael Cadenas

("Intemperie exposure", ULA, Mérida, 2007)

NOTICIERO RETROSPECTIVO






- William Niño Araque. "(Carlos Raúl) Villanueva: Tiempo de este lugar". El Nacional, Caracas, 25/05/1980.
- Ovidio Pérez Morales. "La enseñanza de la historia". El Nacional, 16/07/78.
- Pascual Venegas Filardo y las líneas férreas. El Universal, Caracas, 20/09/82.
- Guillermo Meneses. "Contra la juventud". El Nacional, 05/6/66.
- Gustavo Tarre Briceño. "Ética y política". El Nacional, 09/01/89.

Reproducción: Rosario Marciano. Élite, Caracas, nr. 1901 del 03/03/1962.

REFERENCIAS ËTICAS

Vizquel y el derecho al optimismo
Luis Barragán


Ya ni siquiera teledeportistas, hemos perdido la capacidad de afición sobre el juego. En los momentos preliminares de una jornada de trabajo, los compañeros de mesa intercambiaron opiniones en torno al desarrollo del Mundial de Fútbol y el posible equipo ganador, percatándonos nuevamente del desinterés personal en una materia que apunta a un derecho humano: el de la distracción o recreación.

Rectificación aparte, la que nos debemos a nosotros mismos, días atrás circuló en las redes el breve video de la incorporación de Omar Vizquel al Salón de la Fama de los Indios de Cleveland. Justo reconocimiento que nos llena de orgullo,  nos llevó al país que hizo posible una figura tan estelar del béisbol, imposible de perder a pesar de las duras y prolongadas circunstancias impuestas por el socialismo de las demoliciones.

Por lo pronto, versamos sobre un referente ético de la venezolanidad. Al exceso de cizaña, por encima del trigo, en otros ámbitos, se contrapone la virtud de los deportistas profesionales que, muy escasamente, protagonizan noticias lamentables en la vida pública y personal. Expresando un mínimo deseable de parámetros, desenvolviéndose con la espontaneidad necesaria, llevan – precisamente – una vida ordenada, respetuosa y respetable, intactas sus querencias por el país que los vio nacer, incurriendo en actos de desprendimiento o altruismo de los que, poco o mucho, se sabe.

Resentimiento alguno generan sus exitosas carreras deportivas, por elevadas que fuesen las cifras de una fortuna que no ocultan, ni pueden ocultar a la opinión pública, más allá de las entidades tributarias oficiales. Al contrario, se les reconoce como un legítimo premio al talento natural, al esfuerzo, la disciplina, el aprendizaje, la humildad y la persistencia, siendo limpios competidores en una limpia competencia atestiguada por centenares de miles de personas.

La trayectoria de Vizquel, acreedor de récords en diferentes departamentos de un área de fildeo que tiene a tan insignes predecesores venezolanos, es motivo de una enorme satisfacción para sus coterráneos, ajenos o no al béisbol. Nos levantó la moral el acto de reconocimiento en un estadio que lo aplaudió y lo celebró, recobrando el derecho al optimismo que no demuelen ni demolerán los  inútilmente ociosos que dicen gobernarnos.

DE UNA PROFUNDA RESPONSABILIDAD VENEZOLANISTA

16 de Julio de 2018
Luis Barragán


Algún día, las aguas retomarán su debido cauce y nos enteraremos de la historia por completo. La consulta popular, inédita en el mundo, del 16 de julio de 2017, además, impuso una reconfiguración del sentido y de los procedimientos en el seno de la oposición que, pronto, resultó desconocida por varios de sus sectores.

Apenas, concluyendo una jornada cívica de trascendencia histórica, por cuyos resultados velaron reconocidos rectores universitarios, el régimen incurrió en un evidente y monumental fraude con la tal constituyente. Y, con una prontitud abismal, los referidos sectores corrieron a los comicios regionales y, luego, a República Dominicana, a pesar de que la Asamblea Nacional había convocado y reconocido formalmente el plebiscito anti-dictatorial, en el que todo el país habló con una absoluta claridad.

La coyuntura se hizo propicia y, coincidiendo Vente Venezuela, Convergencia y Alianza Bravo Pueblo, surgió la fracción parlamentaria del 16 de Julio con su persistente vocación unitaria, opositora y democrática, en defensa de la histórica consulta que marcó rumbos. Obviamente, produjo un cambio al interior de toda la bancada mayoritaria de la Asamblea Nacional, sincerándola, y hubo no pocas dificultades, pues, en definitiva se trataba y aún se trata, de reivindicar al legítimo parlamento como la tan esperada herramienta ciudadana.

La fracción o bloque del 16-J, a contracorriente, ha estelarizado un mensaje y rendido el testimonio de una importante trabajo. Materias como el Esequibo, el deterioro de la calidad de vida, la censura de los medios, la Fuerza Armada, el drama universitario, entre otros, abonan a un esfuerzo que emblematizan la decidida oposición a todo diálogo incondicional con la dictadura y a la necesidad de llenar la vacante constitucional de la presidencia de la República: no ha importado enfrentar a la mayoría asamblearia que, por cierto, está obligada a respetar la naturaleza y los métodos tan específicos y concretos del propio ámbito donde nos desenvolvemos.

En este primer aniversario de la histórica consulta, los diputados de la fracción y las organizaciones políticas que la adscriben, reiteramos nuestro compromiso. No ha sido, ni será fácil, pues se trata de la superación de todo un régimen que ha destruido la República que nos exige una profunda responsabilidad venezolanista.

MORALMENTE DESAUTORIZADOS

Campeones del desastre
Luis Barragán


Consabido, está muriendo la gente por falta de medicamentos. Familiares y relacionados muy cercanos, desesperan por unas pastillas que no encuentran, presintiendo el desenlace fatal a la vuelta de los días.

Hablamos de enfermedades crónicas y sobrevenidas que, antes,  no generaban mayor preocupación, por la generosa oferta farmacéutica y sus precios accesibles o relativamente accesibles.  Hoy, ni siquiera es posible realizarse una prueba de laboratorio, un ecosonograma y otros exámenes afines para el debido diagnóstico, faltando los reactivos, encareciéndose los equipos médicos, imposibilitándose la importación necesaria, quebrada la industria nacional.

Por cierto, nada podemos agregar respecto al servicio médico-odontológico. O dudamos que viva su mejor momento la llamada medicina homeopática, la acupuntura, u otras alternativas para el trágico cuadro de la salud en Venezuela.

Privilegiados los convenios, acuerdos, tratados o cosas parecidas y de las que muy pocos saben, cierta y específicamente, con la Cuba que sigue recibiendo barrilles constantes y sonantes de petróleo venezolano, es evidente la estafa. Una de dos, o las dos: es un mito o leyenda la existencia y el desarrollo de la medicina e industria farmacéutica isleña y lo poco que  tienen no van a traerlo a este lado del mundo, siendo tan monumental el fracaso de los Barrio Adentro.

Hacia 2014, acompañamos a María Corina Machado y a Carlos Berrizbeitia, en una visita a todas luces riesgosa al SEFAR, en La Yaguara. Por entonces, constatamos la fecha de vencimiento de los medicamentos cubanos a distribuir hasta donde pudimos, ya presentes los tristemente célebres colectivos armados o círculos bolivarianos.

Por lo demás, en el siglo XX exhibimos importantes triunfos en materia de salud que este socialismo ha demolido en el XXI, sin pestañar, retrotrayéndonos a etapas que ya habíamos superado. Estamos obligados a reiterarlo, porque la publicidad y la propaganda oficialista desean, por siempre, confundirnos.

Acotemos, antes fue una constante la discusión pública de la situación del sector de la salud, añadida la industria de las medicinas, ahora impedida. Por azar, encontramos un artículo de Aníbal Mestre Fuenmayor que versa sobre la elaboración técnica del Registro y Revisión de las Especialidades Farmacéuticas en Venezuela (El Nacional, Caracas, 17/11/58); o, sin firma, un reportaje de título decidor de un medio de la ultraizquierda, "El“negocio de las medicinas” (Reventón, Caracas, nr. 13 del 01//11/1971), que desautoriza moralmente a sus herederos, hoy en el poder, convertidos en campeones del desastre.

LA NECEDAD COMO PROPÓSITO POLÍTICO

De un disparate de cuño socialista
Luis Barragán


Consabido, son diarias y numerosas las protestas ocasionadas por la dictadura a la que le importa un bledo que no haya servicio de electricidad o de agua, por largas horas, ni que el vapuleado salario impida alimentarse y transportarse adecuadamente. Las desea resignadas y aisladas, restándoles toda naturaleza y trascendencia política.

Naturaleza y trascendencia que obviamente tienen, porque ya – desde hace mucho tiempo – no tratamos de casos excepcionales, el régimen – pues, al fin y al cabo, lo es – estimula y encuentra una ”racionalidad” que le  favorece, aún en la acera opuesta. De un lado, condena la “politización” de los actos pacíficos y espontáneos que tan firmemente lo rechazan, como si fuese una “maldición” la sola opinión de los partidos de la oposición, a favor de un sindicato o gremio.

Y, del otro, cualquier gesto o testimonio de solidaridad proveniente de alguna personalidad opositora, dispara los resortes de los muy bien cultivados prejuicios. Uno de ellos, trastocado en un artificial “lugar común”, sentencia que los políticos solo visitan a la gente en épocas electorales y, como bien nos los observó el poeta Carlos Ochoa, ensayan otro disparate al ocurrir lo contrario.

Sólo en la última semana, María Corina Machado estuvo en la calle con la protesta de las enfermeras, anduvo personalmente en la sede litoralense de la Universidad Simón Bolívar, empleó el Metro de Caracas y recorrió varias comunidades en el estado Falcón, como acostumbra, fuera de la “temporada comicial”. Surgieron voces capaces de la crítica superficial y mañosa, fueren de dudosa o convincente afiliación opositora, que – faltando poco – desearon burlarse de la mujer que habla algo más que el español, o tiene determinados modales en la mesa, atormentando los Tweeds de personas que han  trillado la academia o ejercido el periodismo.

Ancien régime, la necedad ha llegado a límites increíbles y, al farandulizar la política, esos “críticos de ocasión”, ociosos antes que guerreros del teclado, contribuyen al empeño principal de esta dictadura: evitar que la protesta social desemboque en la lógica e irreprimible protesta política que, más temprano que tarde, llegará para abrir las puertas hacia la transición democrática.  Tienen por expediente, el linchamiento moral, fácil y antojadizo, pero – sin duda – gravitacional: no se entienden sin hablar pendejadas del otro y de los otros.

Ilustración: José Antonio Dávila.

COSAS DEL ESTADO COMUNAL

Consorcio Francisco de Miranda
Luis Barragán


Bajo la presunta protesta del PCV, entidad subsidiaria del PUSUV, Maduro Moros decidió entregarle alrededor de 70 empresas nacionalizadas al Frente Francisco de Miranda. Medida evidentemente inconsulta (¿por qué habría de hacerlo?, dirá), de nuevo incurre en su sempiterna improvisación y evasión de responsabilidades.

De suyo, un dato alarmante, el Frente, fundado por Hugo Chávez y Fidel Castro en La Habana, difusor del pensamiento de Juan Carlos Monedero, asumirá – presumimos – la recuperación de un número considerable de empresas que, en su momento, propinada la medida, quizá fueron rentables. Cualquier viandante, por citar un caso, puede constatar que la modesta panadería de la esquina, a pesar de todos los pesares, cumplidora de las rudas exigencias oficiales, ahora sólo abre sus puertas para recibir unos sacos de harina con un destino poco conocido, bajo la suerte del colectivo armado que la ocupó, exorbitando los precios.

Ignoramos la definitiva figura jurídica empleada, si la hay, pero – a todas luces, una concesión graciosa – el Estado ya no actúa a través de sus funcionarios, sino de logias, cofradías o aparatos, que se prefieren como consorcios, antes que partidos. Escapando a los organismos contralores del Estado, técnicamente especializados, sumado el parlamento,  reñida con la mínima e inevitable racionalidad económica que se impone, seguramente emergerá la contraloría social a la medida de los intereses de ocasión.

El Estado Comunal en marcha, por inconstitucional que sea, allana el camino de una evasión audaz: el del derecho, régimen y ámbito administrativo. Caricaturizándolo, el sector de la propiedad social se afincará cada vez más en el Código de Comercio, por modestos o grandes que fuesen los capitales comprometidos, malaventurándonos con una gerencia de magnas ínfulas tecnocráticas que siempre velarán por la vigencia del pasaporte y hasta de la visa estadounidense.

Maduro Moros, así, premia la lealtad de una clientela colada por las circunstancias. El consorcio Miranda cobra una mayor y decidida importancia que los reparos que pueda hacerle un partido secundario de la alianza gubernamental, resignado a un respaldo (in) verosímil.