martes, 14 de mayo de 2019

NOTA QUIZÁ INNECESARIA

Hasta el sol de hoy, no hemos podido actualizar el blog. Falta la señal y resulta muy costosa la conexión vía celular. Irregularísima recepción, desde octubre de 2019, quedan traspapeladas no sólo los artículos y las declaraciones propias, sino la considerable cantidad de textos ajenos que hubiésemos querido archivar. En medio de las consabidas circunstancias del parlamento, se aleja la posibilidad de lidiar con la red para poner al día nuestro modesto portal
(LB)

jueves, 2 de mayo de 2019

TESTARUDEZ Y SORPRESA

Evangelio Dominical: Tomás, el incrédulo
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el segundo Domingo de Pascua, ciclo C, corresponidente al domingo 28 abril 2018.  La lectura del Evangelio es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-31.

“Hemos visto al Señor… Señor mío y Dios mío”

 Aquí se aparece Jesús por primera vez a los Apóstoles. Es un gran acontecimiento. ¿Dónde y cuándo ocurrió esto?

La escena se desarrolla en Jerusalén, probablemente en el Cenáculo, la sala de la Última Cena.

 Es el día en que resucitó Jesús: en la tarde de Pascua, el mismo día en que los discípulos vieron la tumba vacía y que María vio a Jesús.

Era el primer día de la semana judía, que ahora es el domingo. ‘Domingo’ en castellano viene de la palabra latina ‘Dominus’, que quiere decir ‘Señor’. El domingo es el día del Señor.

¿Cómo se encuentran los discípulos cuando se les aparece Jesús?

Están con las puertas cerradas.

 Las mujeres les dicen que han visto a Jesús resucitado, pero no las creen.

Tienen miedo a los judíos. Saben que los fariseos los pueden buscar para acusarlos de ser los amigos del Crucificado y de haber robado su cadáver (Mateo 28,13).

Pero Jesús amorosamente se manifiesta también a ellos.

  ¿Y cómo se aparece Jesús?

 En esta situación de angustia viene Jesús, y con toda sencillez da los siguientes pasos:

- Se puso en medio de ellos:

- Les dijo: "¡Paz a Ustedes!":

- Les mostró las manos y el costado, donde se veían las cicatrices de la Pasión.

- Les confía la misma misión que Él había recibido del Padre: proclamar al mundo que Dios es amor, y que nos debemos amar unos a otros.

- Y para confirmar todo esto, hace un gesto simbólico: sopla sobre ellos diciendo: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les serán perdonados, y así obtendrán la vida”.

Esto de soplar sobre una persona, ¿qué significa?

Ocurrió nada menos también que para la creación del hombre. Dios sopló sobre el rostro de barro de Adán, y así le dio el aliento de vida material y espiritual (Génesis 2,7).

Y ahora Jesús vuelve a re-crear al hombre en sus discípulos. Les da vida. Les perdona sus pecados, y los envía a dar vida al mundo.

¿Estaban todos los Apóstoles ahí?

No. Faltaba uno: Tomás.

Esto resultó un contratiempo y, paradójicamente, una oportunidad bendita para la débil fe de Tomás.

Porque cuando sus amigos le contaron la aparición de Jesús, Tomás no les creyó. Les dijo que no fueran tontos, que él no se tragaba ese cuento.

Tomás quería pruebas, quería ver en Jesús las verdaderas marcas de su Pasión. "Si no meto mi mano en el agujero de sus clavos, si no meto mi dedo en su costado…” Y no hubo forma. Tomás tenía la cabeza muy dura.

  ¿Qué hace Jesús con este Tomás incrédulo y testarudo?

Cumple exactamente con lo que Tomás pedía. Se ve que lo conocía bien.

Jesús viene de nuevo al domingo siguiente. Saluda a todos como de costumbre: “Shalom”, que significa “La paz esté con ustedes”.

Y entonces se dirige inmediatamente a Tomás y le dice: "Pon tu dedo aquí. Mira mis manos. Pon tu mano en mi costado. Y no seas incrédulo sino creyente".

Y resulta que el que antes dudó más, pronuncia ahora la mayor y mejor confesión de fe en el Señor resucitado: "¡Señor mío y Dios mío!". Para él Jesús se convierte en "mi" Señor y en "mi" Dios.

Y Jesús le contesta: "¿Porque has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."

  ¿Qué hizo después Tomás?


Pero Tomás distribuía el dinero entre los pobres y les anunciaba la muerte y resurrección de Jesús. Los ricos traían sus riquezas y las distribuían entre los demás. Y muchos se hicieron cristianos.

Y le dijo al rey:

- "Tu palacio está hecho de personas, que ya no son pobres y ahora creen en Jesús. Dios vive en ellos. Tu gente es un magnífico palacio.">

  Algo parecido ocurrió con los primeros cristianos en Roma y en otros sitios.

De esto precisamente habla la Primera Lectura del Domingo de hoy. Dice así:

(Hechos 4, 32-35)

 Nuestra situación es distinta. Somos millones de personas en cada país. La mayoría es pobre. El simple dar limosna no resuelve el problema de la pobreza, además de ser humillante.

Se requiere educar al pueblo, crear estructuras de mercadeo.

Se requiere crear empresas y empleo, destinar recursos para que aumente la productividad, poner a la disposición de todos buenos hospitales, escuelas, liceos, universidades…

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-tomas-incredulo-3

Ilustración: Caravaggio.

RASTROS DEL OLVIDO

Arqueología de un oeste ya imaginario
Siul Nagarrab


Todos somos sospechosos de todo, pero lo es aún más el extraño que se detiene a fotografiar casas y edificios. Nadie pensará en un aficionado a la arquitectura e historia y, más allá del pillaje ocasional, justificadas las suspicacias,  lo supondrá una rutina propia de la delincuencia organizada.

Hacia el oeste medio caraqueño, desde principios del XX, hubo un importante desarrollo residencial de los sectores económicamente más favorecidos de entonces que, al concluir el siglo, consolidaron su estancia en el extremo este de la ciudad. Las frías colinas extendieron una muestra de inmuebles de distintas dimensiones, más de las veces encargados a arquitectos de fama y, en otras, burdas copias de diseños extranjeros, que también sirvieron de hogar, como es el caso del presidencial Cipriano Castro, o de sedes a legaciones, como la estadounidense, ganándole espacio a los tradicionales cultivos y vaquerías: la lenta  avenidización que abrió los cauces en las cotas más bajas, supo de hitos, como “Las Acacias” de los Boulton, casa después donada a la nación; el pabellón del Hipódromo de El Paraíso, cercano al Colegio San José de Tarbes que lo antecedió aproximadamente por dos décadas; más tarde,  el plantel del Instituto Pedagógico de Caracas y, así, sucesivamente, hasta que la urbanización se convirtió en emporio de una mesocracia, por supuesto, hoy venida muy a menos.

Todavía es posible reconstruir imaginariamente la vieja Caracas, gracias una suerte de arqueología urbana que, a simple vista, ofrece la avenida Páez al adentrarnos por el callejón Guadalajara, no por casualidad, sin aceras. Unas elevadas torres hacen sombra a las casas y, es de suponer, al reactivarse la industria de la construcción, desaparecerán agudizando el problema de los servicios básicos, dada la densidad poblacional de un rincón de la otrora majestuosa urbanización que da testimonio fiel de los problemas de zonificación acumulados en numerosas décadas.

Seguro rastro de un conjunto mayor, siendo más amplias y ajardinadas, con portales llamativos,  las casas que quedan son de un modesto diseño, desenrejadas de compararlas con el reino del hierro forjado de la urbe, con verjas increíblemente bajas, alargadas en provecho del escaso espacio disponible, obsequiándonos con módicos balcones de serenatas olvidadas, aparentemente liberadas de toda inquietud citadina. Muy bien, el arqueólogo de la arquitectura puede emplear los medios informáticos para la simulación de lo que fue un paisaje generoso que tuvo por fondo El Pinar; e, incluso, las otras casas de la avenida, reconvertidas en locales comerciales hoy quebrados, por debajo del armatoste de los anuncios y las demás modificaciones faciales hechas, asoman las viejas características que un mediano programa digital podrá reconstruir para brindarnos lo que, en propiedad, fueron las señas de identidad de El Paraíso.

Hay orden y pulcritud, en medio de la precariedad, pero no es difícil suponer las inmensas dificultades económicas que deben superar los propietarios o inquilinos de las casas en cuestión para mantenerlas; valga añadir que, ida la oportunidad para amurallarlas, por los precios ahora siderales, están desnudas, mientras que una de la muestra, vieja previsión, tiene por dispositivo anti-invasor, una plancha literalmente de acero en la parte frontal. Arqueología sociológica, por cierto, los inmuebles dieron expresión a la clase media emergente de la otrora Venezuela petrolera, probablemente gerencial o de profesión liberal, que la avecinó en los ’40 o ’50, con los sectores más encumbrados que tuvieron listas las maletas para mudarse al Caracas Country Club.

28/04/2019:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/34779-nagarrab-s

VACÍO

Del mito revanchista en formación
Luis Barragán


En muchas ocasiones, Chávez Frías comentó el profundo impacto que le produjo conocer personalmente a Juan Velasco Alvarado, al pisar tierra peruana como cadete con motivo del sesquicentenario de la Batalla de Ayacucho. Inequívoca y quizá primigenia versión, quedó fijada por Agustín Blanco Muñoz en la consabida,  larga, necesaria y ya célebre entrevista que le hizo (“Habla el Comandante”, Caracas, 1998).

El llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, surgido a finales de 1968, creído como un clásico y recurrente evento castrense,  anduvo un camino que también levantó el ánimo de distintos sectores políticos en Venezuela. Circuló entre nosotros, una profusa literatura alusiva – propia e importada – y la prensa de entonces registra una importante polémica en torno a las medidas adoptadas, como la expropiación de sendos yacimientos petrolíferos (luego, secretamente indemnizada la empresa transnacional), la nacionalización de la banca, el control gubernamental de las telecomunicaciones, la reforma agraria o la afectación de importantes medios de comunicación social.

Aspirando a convertirse en la tercera vía, el proceso – trazado por el Plan Inca – supo más tarde de una asonada orientada a preservar su carácter revolucionario, se dijo,  bajo la conducción de otro general, Francisco Morales Bermúdez, aunque – bajo el Plan Túpac Amaru – decidido a finiquitarlo al provocar una aguda e insoportable crisis económica y social, definitivamente insoslayable.  Celebrados los comicios en 1980, paradójicamente resultó ganador  Fernando Belaunde Terry, reivindicándose electoramente en la presidencia que perdió por aquél golpe militar.

No incurrimos en anacronismo alguno al invocar el llamado proceso peruano, porque fue evidente su influencia en el ánimo de Chávez Frías y, más allá de la huella psicológica que dejó el breve y juvenil encuentro, obviamente se inscribe en el mesianismo militar cultivado por décadas en las aulas venezolanas. Por cierto, herencia ésta que intentó amainar y reorientar el general Carlos Julio Peñaloza, por entonces, Comandante del Ejército, cuando estimuló  la elaboración de un texto que introdujera a los futuros oficiales en torno a una materia clave, redactado por Aníbal Romero (“Aproximación a la política”, Caracas, 1990).

Entre las numerosas diferencias que puedan observarse, priva la decisiva entre uno y otro caso: el peruano, fue iniciativa de una oficialidad de alta graduación que hizo suya la reflexión de ciertos sectores, por cierto, académicamente calificados, que no se compadece con el venezolano, a juzgar por el estudio de Manuel Urriza (“Perú: cuando los militares se van”, Caracas, 1978). No obstante, del batiburrillo ideológico que originalmente expusieron los golpistas de 1992, resueltamente desenmascarado 27 años más tarde, sincerados sus afanes, sobrevive el mito peruano, aunque el barinés muy bien podía equiparar a Velasco Alvarado con Marcos Pérez Jiménez, dado el culto mesiánico que los unía, además de la divertida irresponsabilidad de citarlos para autorreferenciarse,

El problema estribó en la imposibilidad de evaluar y debatir, en su momento, el proceso peruano, al igual que los otros hitos que dijeron inspirar a la llamada revolución bolivariana, pues, por una parte, dando por sentada su validez, fue excesivamente pobre el cuestionamiento de una oposición desbrujulada; y,  por la otra, en pleno auge de la antipolítica de la que hábilmente se sirvió, el poder emergente ahorró cualquier discusión que revelara sus obscuros propósitos y la propia ignorancia que aún lo caracteriza en el ámbito de la reflexión sostenida: ¿por qué sorprendernos de un poder tan brutal?

La preocupación persiste, porque – de un modo u otro – están vigentes las condiciones que suscitaron  tan amargo fenómeno y, no pocos, desean hoy una transición democrática descafeínada, sin el menor cuestionamiento de principios y valores, programas y estrategias, identidades y propósitos, que luego facilitará la reedición del indiscutido proceso peruano, la sanforización del cubano y de cualesquiera revoluciones prestas al mito revanchista en formación. Por ello, más allá de la sentencia condenatoria que lo impide y de la responsabilidad que cabe de sus más cercanos colaboradores, hay quienes se atreven a plantear  y a aceptar una futura candidatura presidencial de Maduro Moros o de uno de sus acólitos, en libres elecciones, por la opacidad de sus intereses y pensamientos.

29/04/2019:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/34783-barragan-l

EL OTRO ARSENAL

De la guerra de cuarta generación
Luis Barragán


Por estos días, tuvimos ocasión de leer algunos fragmentos de la novela “El día que murió Kapuscinski” de Ramón Lobo, célebre corresponsal de guerra. El recorrido de algunas páginas de un ejemplar prometido en  préstamo, nos impuso nuevamente sobre la debacle editorial que padecemos, desde hace demasiado tiempo; las particularidades de un oficio, por siempre, irrepetible a juzgar, incluso, por las entrevistas concedidas por el propio Lobo; y la asombrosa aspiración que algunos jóvenes tienen para ejercerlo, y – dirán -  muy después vendrá la literatura a lo Pérez Reverte.

Recordamos a un novel periodista chileno que le pidió a un amigo común,  contactar con un parlamentario de la oposición, antes de proseguir viaje, aunque ya no precisamos si de regreso a su país. Nos vimos en un café de la Universidad Central y quizá cumplimos con el último turno de una segura ronda exploratoria hecha, entre varios diputados, teniendo por escenario un posible, abierto y crudo conflicto en casa.

Nada particulares sus preguntas, indagaba sobre un perfil social y político de la coyuntura venezolana, nada más, mientras que nosotros lo hicimos en torno a la vocación y el desempeño, las destrezas y el blindaje emocional, la preparación e inserción eficaz en un conflicto del reportero de algo mucho más que un suceso. Nos lo comentaba, asegurando que no había  problema psicológico alguno que lo pivoteara tan lejos de casa. Sin embargo,  hubo un breve impasse: aseguraba que nada peor que Pinochet, consecuente con el testimonio de sus padres y abuelos.

Transcurría 2014 y ascendían las cifras de muertos, malheridos, detenidos y torturados,  en Venezuela.  Después, incluyendo el diálogo incondicional, alcanzará un ritmo demencial,  como ha ocurrido desde 2017, dejando en pañales al dictador del sur.

Le perdimos la pista al audaz fablistán, preguntándonos cuán lejos estará de nuestro infierno,  con el lento genocidio que el chavismo  ha provocado y la inmensa diáspora que ha celebrado, dizque  aligerándole  sus problemas.   La guerra de cuarta generación, librada acá intensamente, también cuenta con una extensa corresponsalía, por lo que el mundo sabe muy hasta dónde llega el número de sus víctimas y la morbidez inaudita de sus victimarios. Empero, realizada a cabalidad, tiene otras dimensiones, plantea otros desafíos, elevándose cada vez más el precio de su superación por los traumas, las secuelas, las novedades que dejará sobre el campo de batalla.

Fotografía: https://elpitazo.net/politica/las-cuatro-claves-del-madrugonazo-de-maduro-junto-con-el-alto-mando-militar/

A PROPIOS Y A EXTRAÑOS

Aventajado  por  el silencio
Luis Barragán


Aceptemos, la mayor ventaja exhibida por el llamado socialismo del siglo XXI fue la de no dar definiciones, ni encontrar quien políticamente se las pidiera.  Simplemente, unos y otros ahorraban todo esfuerzo por dilucidar la propuesta, incluso, para defenderla y – aún – para adversarla.

Nunca fue nuestro propósito, el de convertir a la oposición en una tediosa experiencia académica, pero – sin duda alguna – debió explicarse en el contexto de una propuesta tan opaca, exigiendo las respuestas a un régimen aventajado por el silencio. Por lo demás, régimen que no necesitaba siquiera explicarse a los suyos, pues, su unidad y compactación, más que depender de un proyecto y programa, o del propio carisma de Chávez Fría, lo realizaba el presupuesto público nacional.

Lo más lejos que llegó la dictadura enmascarada, fue a la aprobación de sus tales planes de la patria, cuyo único y previo requisito consistió en incumplir las metas para luego relanzarlas. Y es que tampoco a nadie se le pidió evaluarlas y las sanciones que hizo del instrumento la Asamblea Nacional hasta extremarlo como toda una ley contra-natura, por cierto, faltando obviamente al procedimiento,  quedaron como un ritual de ocasión.

La maquinaria propagandística y publicitaria se encargó del asunto, reduciéndolo a varias consignas de una generalización que, a veces, llegó a la más insolente estupidez.  Excepcionalmente, por citar un trío de ejemplos, Haiman El Troudi versaba sobre la política económica bolivariana, Juan Carlos Monedero pontificaba desde el Frente Francisco de Miranda, o Jorge Giordani impresionaba en el Consejo de Ministros – cuando sesionaba – al invocar  a Gramsci, dando algunas de las pistas que no suscitaban la crítica que pudo esperarse, pero tampoco el entusiasmo definitivo del mandamás, cuya ignorancia lo condenaba a la constante mudanza entre autores y categorías que les parecían sonoros, aparatosamente leídos si el caso lo ameritaba.

La folletería gubernamental tampoco revelaba la naturaleza, características y alcances del socialismo que demolió a la propia clase obrera, nada casual. Los encuentros internacionales, seminarios, coloquios u otros eventos que generó o dijo generar, además de pretextar la correspondiente jornada turística, no se tradujo en una literatura  de las aclaraciones.

Quien transite las páginas de cualquier texto suscrito por Chávez Frías, hallará la retórica de estilo, ambigüedades, lugares comunes y hasta sandeces. Disminuida la contra-respuesta fundamentalmente proveniente de los medios universitarios, sin la fuerza política necesaria, los gremios empresariales, sindicales y profesionales la intentaban de acuerdo a la vaguedad que juzgaban indispensable para sobrevivir.

La catástrofe humanitaria, la censura y la represión, nos pusieron en solfa con las intenciones y pretensiones del poder establecido. Sin embargo, augurándole un cupo en nuestro común futuro, hay quienes – propios y extraños – se resisten a debatir este socialismo tan real, como el que más.

29/04/2019:
http://guayoyoenletras.net/2019/04/29/aventajado-por-el-silencio/

REITERACIÓN

Uno ocho siete
Luis Barragán


Desde la Asamblea Nacional, insistimos en el planteamiento. La opinión pública cada vez más lo favorece generando distintos pareceres, aunque el foro parlamentario se ha negado a abordarlo con la formalidad que exigen las graves circunstancias que vivimos.

No ha sido posible abrir la discusión, pues, quienes son contrarios al dispositivo, no desean ventilar – ventilándose – sus diferencias. Prefieren la telegrafía digital, la palabra efímera que el viento o las aspas se llevan, pero no la ruda tarea de argumentar o contra-argumentar.

No es necesario esperar a la conformación del gobierno provisional para aplicar el artículo 187, numeral 11 constitucional. Está pasando y pasa, el uso desproporcionado y brutal de la fuerza y de sus ejércitos de ocupación, le permite a la dictadura hasta colocar y revender componentes de la ayuda humanitaria que gestionó con la Cruz Roja.

El colectivo armado que dispara a mansalva al más humilde ciudadano que alza su voz de protesta o, en promesa de una razzia, el ejército irregular que marca la casa familiar de los diputados, obligan al 187. Todo el mundo sabe que a la hora de reprimir, como ocurre, la crueldad es el signo por excelencia de Miraflores

Parafraseando una ya vieja publicidad de seguros, un colega parlamentario ha dicho que es preferible tener el 187 y no utilizarlo, que necesitarlo y no tenerlo. Esta es la verdad, verdadera.

Fotografía: Gabriel González, Punta de Mulatos, estado Vargas (27/10/2019).