jueves, 17 de agosto de 2017

CAZA DE CITAS


"Si la idea de una biblioteca pública era civilizadora, no menos lo era el lugar, con su grato silencio, sus pulcros estantes y sus informados y serviciales empleados que no eran profesores. La biblioteca no era simplemente el lugar a donde uno tenía que ir en busca de los libros, sino una especie de riguroso refugio al que un muchacho de la ciudad iba de buen grado para recibir su lección de comedimiento y adiestrarse en el dominio de sí mismo. Y luego estaba la lección de orden, del que la misma enorme institución servía como instructora"

Philip Roth

("Lecturas de mí mismo", Mondadori, Barcelona, 2008: : 226)

Fotografía: LB entrada a la antigua Biblioteca Nacional (Caracas, 24/04/2015), tomada de https://lbarragan.blogspot.com/2015/04/el-suelo-movedizo-de-la-memoria.html.
Breve comentario LB: El deterioro, la inutilidad e injustificación de las bibliotecas públicas venezolanas ha llegado al colmo en este siglo XXI. En el  blog, rielan los testimonios fotográficos que hemos podido tomar sobre el Foro Libertador, emporio de la propaganda oficial. Hasta el presente, la tal restauración o remodelación de esa vieja sede bibliotecaria no ha sido consumada, reafirmando la precariedad existencial misma del Estado. Roth hace referencia al retiro de la subvención del ayuntamiento de Newark al museo y a la biblioteca pública, localidad que registraba ya cambios en su composición demográfica hacia 1969.

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Sanín. "Los nuevos ascensos y el alto mando militar". El Nacional, Caracas, 07/07/1987.
- Luis Beltrán Prieto Figueroa y Alvin Toffler. El Nacional, 23/08/77.
- Ramón Hernández entrevista a Gonzalo Barrios. El Nacional, 14/02/82.
- Florencio Trujillo y los 90 años de Enrique Tejera. El Nacional, 05/09/79.
- Ramón Hernández entrevista a Joaquín Marta Sosa. Últimas Noticias, Caracas,16/06/78.

Reproducción: Élite, Caracas, nr. 1220 del 19/02/1949.

"!AH, MALHAYA!"



“!Malaria sea!”

Luis Barragán

La crisis existencial que atravesamos los venezolanos y la república,  sintetiza dramas como el del regreso del paludismo. Sumergidos en distintas gravedades, no logramos reparar suficientemente sobre las calamidades sanitarias del país que retrocede a  etapas históricamente superadas, por obra de una larga dictadura que mata a quienes la protestan, mata a través del hampa común a quienes se resignan, mata de desesperación a quienes se enferman y no tienen dinero ni hallan el medicamento que tan urgentemente necesitan.

En un artículo de colección, la Dra. María Yánes ha tenido el coraje de denunciar ese regreso tan nefasto (http://lbarragan.blogspot.com/2017/08/de-nuevo-el-general-anofeles.html). El general Anófeles está al frente de un silencioso, pero eficaz desastre que ameritará de nuestros mejores esfuerzos en la etapa de la transición democrática para derrotarlo.

Mal que bien, con todas sus fallas, la batalla contra la malaria la ganamos en Venezuela por la decisión e intrepidez de quienes aportaron sus mejores esfuerzos a una tarea ciclópea. E, incluso, recordamos y conseguimos una vieja edición de la revista Resumen, en la que varios de los protagonistas de la gran gesta contra el mal, dieron testimonio no sólo de ella, sino del país que se asomaba con optimismo al futuro (http://lbarragan.blogspot.com/2017/08/de-una-victoria-hoy-hecha-anicos.html). 

Por cierto, los más de cuarenta estudiantes de la UPEL de Maracay, tan injustamente detenidos y procesados por el régimen, fueron a parar al muy distante El Dorado, sitio donde difícilmente puede ingerirse el agua. Sobrevivientes a las jornadas de represión, los remitieron a aquél referente, emporio y feria del paludismo, lo cual ha de escandalizarlos todavía más.

En lugar de la conocida expresión “!malhaya sea!”, puede emplearse la otra que apunte directamente a la malaria, aunque maldecir no sea la idea.  Con los cada vez más escasos médicos y especialistas disponibles, será titánica la empresa de superar el paludismo, como una vez lo hicimos junto a otras enfermedades crónicas de un pueblo que superará definitivamente a esta dictadura.
14/08/2017:
http://www.diariocontraste.com/2017/08/malaria-sea-por-luis-barragan-luisbarraganj/
Fotografías:
Dos estudiantes de la UPEL recluidos en El Dorado, sufren de paludismo: http://henriquecapriles.com/dos-estudiantes-la-upel-recluidos-dorado-sufren-paludismo/ 
Familiares piden traslado de José Saldivia a Maracay: http://noticiasvenezuela.info/2017/08/familiares-piden-traslado-a-maracay-en-riesgo-estudiante-de-la-upel-detenido-en-el-dorado-por-presentar-paludismo/

DE UNA FORZADA COHABITACIÓN



La casa tomada

Luis Barragán

Celebérrimo cuento de Julio Cortázar, el caserón fue poco a poco tomado por los fantasmas para el desconcierto y, luego, resignación de sus vivos ocupantes. Finalmente relegados a un reducido espacio, el lector mismo queda desconcertado.

Huérfano de todo talento para concebir y desarrollar una trama de suspenso, la dictadura ha asediado y atacado la sede de la Asamblea Nacional, optando ahora por una invasión calculada de sus espacios. Comienza por la toma del Salón Elíptico que está bajo su jurisdicción, toda una reminiscencia de la concepción guzmancista del inmueble, para – después -  ocupar el hemiciclo protocolar, donde aprietan las asentaderas los tales constituyentes, hacinándolo, ya que no les bastan teatros como el Municipal, el Nacional, el Teresa Carreño o el patio de  la Casa Amarilla.

El régimen se siente dueño del histórico Capitolio Federal y procede, en consecuencia. Hoy invade el protocolar, mañana lo hará con el hemiciclo de trabajo, la secretaría o cualesquiera otras dependencias, con la aceptación pasiva de los diputados que resultaron – apenas año y medio atrás – de una elecciones universales, directas y secretas.

A diferencia del cuento citado, la minoría oficialista trepa cada centímetro del Palacio Legislativo con el franco y abierto empleo de la fuerza, mediando los efectivos y las armas de fuego de la Guardia Nacional que, se supone, deben acatar la autoridad legislativa. Quizá evitando que el mundo los vea en tales afanes, a deshoras cumplen con la encomienda y, mientras tanto, van imponiendo una cohabitación inaceptable que – esta vez – desconcierta a la ciudadanía que mayoritariamente rechaza a la dictadura.

Por lo menos, en  1999, el otrora Congreso de la República hizo una mayor resistencia ante la – por entonces – Asamblea Nacional Constituyente que quiso impedir el paso de senadores y diputados a su natural lugar de trabajo, con la ayuda de un régimen que se estrenaba, pletórico de popularidad, y la violencia ejercida por los llamados Guerreros de  La Vega en el centro histórico caraqueño. A los parlamentarios del presente, no nos queda otro camino que el de resistirnos y, aunque ella no es la que concede nuestra legitimidad, pudiendo sesionar en otro sitio, pública o clandestinamente, importa dejar constancia de la defensa de la sede parlamentaria, constante y sonante.
14/08/2017:
Fotografía: LB (Asamblea Nacional, Caracas, 09/08/2017). 

video

IRRESPONSABILIDAD



Del plazo esequibano

Luis Barragán


La dictadura hace lo indecible para prolongarse, incurriendo en un fraude constituyente que devoró  – además - un enorme dineral, mientras la población sufre los embates del hambre, pretendiendo humillarla a todo trance. Narcisista, no ofrece otro relato que el de sí misma, olvidando los inevitables asuntos que comportan el ejercicio del poder.

Espinoso e impostergable, uno de esos asuntos es el de la histórica reclamación del Esequibo. Apenas faltan cuatro meses y muy pocos días para que venza el plazo dado por la Secretaría General de la ONU para remitirla a la Corte Internacional de Justicia, sin que oficial ni oficiosamente se sepa algo al respecto.

Nada se conoce de las diligencias realizadas por la cancillería o de las que, presumimos, adelanta el representante del organismo internacional, D.H. Nylander, pues, faltando poco, obran algunas circunstancias que favorecen el silencio. La muy obvia, la crisis existencial que vive el pueblo venezolano y  la república, al lado de otras menos visibles, como la desinstitucionalización galopante del régimen, la pasividad de las organizaciones   de la sociedad civil especializadas en la materia, salvo las honrosas excepciones, o la misma orfandad de una comisión especial o mixta del parlamento que, propuesta por Vente Venezuela en numerosas ocasiones, incluyendo la plenaria de la Asamblea Nacional, ha podido sistematizar el debido seguimiento del caso, procesar las propuestas más adecuadas y, en última instancia, evitar que el reclamo desapareciera de la agenda pública. Sin embargo, es necesario  reconocerlo,, la omisión ha pasado por cuidar el voto de Guyana y los países que  les son aliados, en las instancias internacionales tratándose de la oposición o del gobierno, cuya mayor responsabilidad es evidente por a ausencia de una política de Estado para decir lo menos.

Aceptemos, no la hay porque tampoco hay Estado ni una política que lo reivindique. Nada más y nada menos que el mayor general Alexis López Ramírez, secretario saliente del Consejo de Defensa de la Nación,  admitió que no tenemos Estado en Venezuela y, por más constitucionalización que se diga u ofrezca de los CLAP, propuesta vergonzosa de la campaña de uno de los constituyentes cubanos, esta dictadura se afinca en un gran promontorio de iniciativas y operativos efímeros, espasmódicos y también presupuestívoros que están demasiado distantes de una elemental política pública.


El plazo esequibano va agigantando una densa sombra sobre el lomo del socialismo que se dice de este siglo al que, por cierto, no hemos llegado en este rincón del planeta. A nadie puede contentar la pérdida definitiva del territorio a manos de un gobierno que nunca lo fue, salvo para sus directos beneficiarios. 
14 y 15/08/2017:

DESAFINACIÓN



Del arco que tensa las cuerdas

Luis Barragan

La más somera revisión de la prensa de los sesenta del XX, incluyendo los medios subversivos, da cuenta de una represión que fue dura, muchas veces proporcional a los actos terroristas escenificados y, otras, tan abusiva que disparaba los resortes libérrimos de indignación, rechazo y condena de la sociedad, activando inmediatamente todos los mecanismos institucionales disponibles. Particularmente, recordamos la serie “Víctimas y victimarios” que, al finalizar la década, derrotada militar y políticamente la insurrección armada, comprobadamente armada desde la Cuba invasora, llevaba Jesús Sanoja Hernández para Tribuna Popular.

Frecuentemente, en diarios, semanarios o quincenarios, como El Nacional, Clarín o Qué Pasa, pueden apreciarse sendas campañas de abierta e interesada propaganda que, por alguna vicisitud secundaria, ofrecía la versión de una dictadura implacable, macabra e intransitable. Por cierto, aunque fuesen los agresores, la inmediata propensión era la de victimizarse y, la defensa de los derechos humanos en los todos los años posteriores, partía de tal supuesto, por cierto, indiferentes ante las denuncia de los crímenes políticos ocurridos en el socialismo real.

Ahora, el siglo XXI los tiene por gobierno, un largo gobierno como no ocurría desde los tiempos de Juan Vicente Gómez, ejerciendo la más cruel represión contra una oposición desarmada y pacífica que la saben definitiva y contundente mayoría. No hay periódico, tribunal o parlamento a los que le permitan siquiera insinuar algún desliz y esos remotos campeones de los derechos humanos, añadido el más furibundo con visos de poeta, como Tarek William Saab, faltando poco, defensor y acusador a la vez, según acaece en todo régimen de fuerza, todavía tienen la cachaza de exhibirse como los más honorable prohombres del socialismo que quebró a Venezuela.

Que sepamos, jamás el país vio casos como el del conocido violinista Wuilly Arteaga, quien ha ejecutado el arco – incluso – bajo el espesor de los gases tóxicos y el sorteo de los disparos en las manifestaciones que esta dictadura no duda en aplastar, así fuese de la tercera  edad. El único delito es el de disentir, por lo que lo apresan y golpean salvajemente, destruyéndole el instrumento.

Lo peor es que poco le importa a la dictadura que se sepa del caso, reventando las redes sociales con tamaño escarmiento. Demasiado lejos de ser un terrorista, desenvolviéndose en mejores condiciones un delincuente común, Wuilly hace añicos las   campañas de los insurrectos que ayer  rasgaban sus vestiduras y, hoy, lo hacen completamente con las ajenas, ensagrentándolas.
13/08/2017:
Cfr.
Fotografías: