El Nacional, Caracas, 30/03/1997. Vicente A. Medina, Ilán Chester, Aldemaro Romero,Crisis de Misiles, Rafael Caldera, Teodoro Petkoff, Himno Nacional.
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miércoles, 4 de diciembre de 2019
domingo, 29 de julio de 2018
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Germán Chacín. "Descubierto en el IVIC un servicio del calcio a los nervios que la ciencia ignoraba". El Nacional, Caracas, 26/08/1977.
- "15 mil indios en peligro de ser exterminados en Apure". El Nacional, 11/05/70.
- Emeterio Gómez. "Caldera y el neoliberalismo". El Diario de Caracas, 29/12/88.
- Inauguración de Prados del Este. Armando Capriles, presidente de la empresa. Élite, Caracas, nr. 1485 del 20/03/54.
- Alberto Arteaga Sánchez. "La desconfianza hacia la justicia penal". El Diario de Caracas, 27/06/87.
- "15 mil indios en peligro de ser exterminados en Apure". El Nacional, 11/05/70.
- Emeterio Gómez. "Caldera y el neoliberalismo". El Diario de Caracas, 29/12/88.
- Inauguración de Prados del Este. Armando Capriles, presidente de la empresa. Élite, Caracas, nr. 1485 del 20/03/54.
- Alberto Arteaga Sánchez. "La desconfianza hacia la justicia penal". El Diario de Caracas, 27/06/87.
lunes, 2 de julio de 2018
miércoles, 20 de junio de 2018
VISITA EN EL TIEMPO
Visita al ilustre profesor merideño Tulio Febres Cordero
Humberto Zárraga
Los jóvenes estudiantes de Derecho, Pedro José Lara Peña, Edmundo Izarra, Rafael Caldera y Víctor Giménez Landínez, cursantes de los últimos años de la carrera de Derecho viajan desde Caracas para dispensar una cordial visita al Ilustre profesor universitario, historiador, periodista, escritor y poeta Tulio Febres Cordero, patriarca de las letras merideñas.
Humberto Zárraga
Los jóvenes estudiantes de Derecho, Pedro José Lara Peña, Edmundo Izarra, Rafael Caldera y Víctor Giménez Landínez, cursantes de los últimos años de la carrera de Derecho viajan desde Caracas para dispensar una cordial visita al Ilustre profesor universitario, historiador, periodista, escritor y poeta Tulio Febres Cordero, patriarca de las letras merideñas.
En el transcurso de su vida, Febres Cordero dejó una prolífera obra
escrita en el ejercicio de sus más relevantes pasiones: la literatura y
la historia a las que se dedicó desde joven, legando a la posteridad una
cantidad de ensayos históricos, cuentos, novelas, crónicas, leyendas,
discursos, además de ser colaborador en la prensa y revistas dentro y
fuera de las fronteras venezolanas, siendo la historia el motor que le
impulsó a explorar diversas formas de expresión, su trabajo abarcó
disímiles temas, géneros y formatos en donde siempre tuvo destacado
espacio el rescate y la difusión de la memoria histórica y cultural
venezolana, lo que le hizo merecedor de un sitial como miembro de
instituciones culturales y académicas tanto en Venezuela, América y
Europa.
Tulio Febres Cordero fue reconocido con numerosas distinciones, entre ellas, ser admitido en instituciones académicas tanto de Venezuela (miembro correspondiente de la Academia Nacional de la Historia y de la Academia Venezolana de la Lengua) como del extranjero.
Dos años después de haber recibido a los jóvenes estudiantes, el Ilustre intelectual merideño murió en Mérida, su ciudad natal, el 3 de junio de 1938.
Año 1936. Los jóvenes estudiantes de Derecho, Pedro José Lara Peña, Edmundo Izarra, Rafael Caldera y Victor Giménez Landinez visitan a don Tulio Febres-Cordero.
Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10154237666294729&set=gm.1009108555835854&type=3&theater&ifg=1
Tulio Febres Cordero fue reconocido con numerosas distinciones, entre ellas, ser admitido en instituciones académicas tanto de Venezuela (miembro correspondiente de la Academia Nacional de la Historia y de la Academia Venezolana de la Lengua) como del extranjero.
Dos años después de haber recibido a los jóvenes estudiantes, el Ilustre intelectual merideño murió en Mérida, su ciudad natal, el 3 de junio de 1938.
Año 1936. Los jóvenes estudiantes de Derecho, Pedro José Lara Peña, Edmundo Izarra, Rafael Caldera y Victor Giménez Landinez visitan a don Tulio Febres-Cordero.
Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10154237666294729&set=gm.1009108555835854&type=3&theater&ifg=1
sábado, 2 de junio de 2018
EL DOLOR: SIEMPRE QUE SEA AJENO
Espectacularizar el sufrimiento
Luis Barragán
Consabido, el tratamiento circense deja a la vista todas las costuras de la dictadura. Negados a los venezolanos, a la vez que realiza un importante envío de recursos humanitarios a la Cuba que no encuentra otra fórmula para sobrevivir, administrados por las camarillas afines, alza el trillado llamado al diálogo y a la reconciliación que por siempre traiciona.
Huelga comentar sobre la situación de los presos políticos, incluyendo a los liberados recientemente bajo las más caprichosas condiciones. Hablamos de rehenes, susceptibles de cualquier extorsión o chantaje, que obliga a un importante contraste.
A modo de ilustración, evidentemente comprometido con las actividades de una insurrección – acentuamos – armada, Américo Martín no sólo fue capturado, sino que, con garantías de su integridad personal, conducido al Cuartel San Carlos, donde propios y extraños podían constatar sus condiciones de reclusión, concluyendo los ’60 del ‘ XX. En una ocasión, con motivo de un foro del centenario de Caldera, comentó públicamente que recibió una sentencia condenatoria de treinta años de presidio, aunque el juez militar – le dijo – dudó que la cumpliera y, al poco tiempo, recibió el indulto presidencial, reintegrándose a la vida política ordinaria. Acotemos, él mismo negó que fuese sometido a alguna discusión, compromiso u otra obligación reñida con la ética (https://www.youtube.com/watch?v=21IpdtgSNBY&t=909s).
Al madurato le importa un bledo que se sepa de sus emboscadas y, lamentablemente, todos sabemos que Yon Goicoechea fue puesto en libertad pactando su candidatura a una alcaldía que ayudase a dividir a la oposición, por ejemplo. Ahora, el absurdo llega a límites antes impensables.
Al Joshua Holt lo tuvo secuestrado la dictadura por dos años y, objeto de negociaciones con el gobierno estadounidense, acusado como agente de la CIA, lo devolvió a su país en las manos de Rafael Lacava, el gobernador que aleccionó a Francico Ameliach en una oportunidad, por cierto. Lo absurdo del caso es que también Holt hubo de agradecerle a uno de sus verdugos, pues, el carabobeño lo es al identificarse con este régimen, quien aprovechó de darle una buena halada a Maduro y decirle “misión cumplida” (https://www.youtube.com/watch?v=VylY0aXx5VY). Sin embargo, esta espectacularización del sufrimiento humano, esto de llevar a una selección de presos políticos a la Casa Amarilla y de humillarlos, pactando una suerte de fianza con los cuatro gobernadores de “oposición”, fue desenmascarada en una transmisión en vivo por Venezolana de Televisión, pues, pasando frente a las cámaras, el general Angel Vivas, ya de golpeada humanidad, dijo lo que dijo (https://www.youtube.com/watch?v=0pVyYnQhEEc): la inmensidad de un instante que estropeó la escena teatral del régimen.
Fotografías:
Cristian Hernández (EFE); https://www.lapatilla.com/site/2018/06/02/a-79-se-elevan-las-excarcelaciones-de-presos-politicos-liberados-en-dos-dias/
AVN: https://www.lapatilla.com/site/2018/06/02/presos-politicos-debieron-firmar-documento-para-ser-excarcelados-fotos/
AVN: https://www.lapatilla.com/site/2018/06/01/muera-la-tirania-viva-la-libertad-el-grito-del-general-vivas-mientras-era-trasladado-ante-la-anc-video/
Luis Barragán
Consabido, el tratamiento circense deja a la vista todas las costuras de la dictadura. Negados a los venezolanos, a la vez que realiza un importante envío de recursos humanitarios a la Cuba que no encuentra otra fórmula para sobrevivir, administrados por las camarillas afines, alza el trillado llamado al diálogo y a la reconciliación que por siempre traiciona.
Huelga comentar sobre la situación de los presos políticos, incluyendo a los liberados recientemente bajo las más caprichosas condiciones. Hablamos de rehenes, susceptibles de cualquier extorsión o chantaje, que obliga a un importante contraste.
A modo de ilustración, evidentemente comprometido con las actividades de una insurrección – acentuamos – armada, Américo Martín no sólo fue capturado, sino que, con garantías de su integridad personal, conducido al Cuartel San Carlos, donde propios y extraños podían constatar sus condiciones de reclusión, concluyendo los ’60 del ‘ XX. En una ocasión, con motivo de un foro del centenario de Caldera, comentó públicamente que recibió una sentencia condenatoria de treinta años de presidio, aunque el juez militar – le dijo – dudó que la cumpliera y, al poco tiempo, recibió el indulto presidencial, reintegrándose a la vida política ordinaria. Acotemos, él mismo negó que fuese sometido a alguna discusión, compromiso u otra obligación reñida con la ética (https://www.youtube.com/watch?v=21IpdtgSNBY&t=909s).Al madurato le importa un bledo que se sepa de sus emboscadas y, lamentablemente, todos sabemos que Yon Goicoechea fue puesto en libertad pactando su candidatura a una alcaldía que ayudase a dividir a la oposición, por ejemplo. Ahora, el absurdo llega a límites antes impensables.
Al Joshua Holt lo tuvo secuestrado la dictadura por dos años y, objeto de negociaciones con el gobierno estadounidense, acusado como agente de la CIA, lo devolvió a su país en las manos de Rafael Lacava, el gobernador que aleccionó a Francico Ameliach en una oportunidad, por cierto. Lo absurdo del caso es que también Holt hubo de agradecerle a uno de sus verdugos, pues, el carabobeño lo es al identificarse con este régimen, quien aprovechó de darle una buena halada a Maduro y decirle “misión cumplida” (https://www.youtube.com/watch?v=VylY0aXx5VY). Sin embargo, esta espectacularización del sufrimiento humano, esto de llevar a una selección de presos políticos a la Casa Amarilla y de humillarlos, pactando una suerte de fianza con los cuatro gobernadores de “oposición”, fue desenmascarada en una transmisión en vivo por Venezolana de Televisión, pues, pasando frente a las cámaras, el general Angel Vivas, ya de golpeada humanidad, dijo lo que dijo (https://www.youtube.com/watch?v=0pVyYnQhEEc): la inmensidad de un instante que estropeó la escena teatral del régimen.Fotografías:
Cristian Hernández (EFE); https://www.lapatilla.com/site/2018/06/02/a-79-se-elevan-las-excarcelaciones-de-presos-politicos-liberados-en-dos-dias/
AVN: https://www.lapatilla.com/site/2018/06/02/presos-politicos-debieron-firmar-documento-para-ser-excarcelados-fotos/
AVN: https://www.lapatilla.com/site/2018/06/01/muera-la-tirania-viva-la-libertad-el-grito-del-general-vivas-mientras-era-trasladado-ante-la-anc-video/
06/06/2018:
domingo, 20 de mayo de 2018
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Manuel Pérez Vila. "Los venezolanos de antes". El Nacional, Caracas, 03/01/1984.
- Carlos Rodríguez Saavedra. "Alternativas de la pintura venezolana". 2001, Caracas, 22/06/78.
- Marcel Roche. "Buenas nuevas sobre la enfermedad de chagas". El Diario de Caracas, 12/01/82.
- Rafael Caldera. "Parlamento Mundial en Venezuela". El Nacional, 13/09/79.
- José Vicente Rangel. "Civiles y militares". Últimas Noticias, Caracas, 05/11/69.
Reproducción: El Nacioal, Caracas, 07/08/1966. Gustavo H. Machado: Aniversario del Consejo Venezolano del Niño.
- Carlos Rodríguez Saavedra. "Alternativas de la pintura venezolana". 2001, Caracas, 22/06/78.
- Marcel Roche. "Buenas nuevas sobre la enfermedad de chagas". El Diario de Caracas, 12/01/82.
- Rafael Caldera. "Parlamento Mundial en Venezuela". El Nacional, 13/09/79.
- José Vicente Rangel. "Civiles y militares". Últimas Noticias, Caracas, 05/11/69.
Reproducción: El Nacioal, Caracas, 07/08/1966. Gustavo H. Machado: Aniversario del Consejo Venezolano del Niño.
martes, 1 de mayo de 2018
PARA UNA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD (POLÍTICA) GENERAL Y ESPECIAL
Del centro político (*)
Luis Barragán
Obviamente, no hay centro político huérfano de una izquierda y derecha que lo justifiquen, pero las definiciones suelen ser variadas y tormentosas en un tópico manido y efervescente. Cada época y cada quien probará las suyas, tan cambiantes como las circunstancias históricas que les dan obligado contexto.
La versión más sistemática del binomio izquierda y derecha, con un título convertido en ineludible clásico, corresponde a Norberto Bobbio. La remite a los valores de la libertad e igualdad, restándole un perfil propio al centro, aunque otros pueden ser los valores e, incluso, antivalores que dictaminen la llamada metáfora espacial del gusto de los analistas, más de los divulgadores que de los especialistas.
Agreguemos, las posturas radicales ganan sus elocuentes trazos en la topografía de la política y de lo político, aportándole una estética adicional al oficio. Octavio Rodríguez Araujo, bobbiano, ha dibujado los llamativos relieves que adquieren los ultraísmos de izquierda y derecha, cuyos matices más marcados los hermanan.
Por lo demás, dependiendo del ángulo de preferencia, se puede ser de (centro/ultra) izquierda, siéndolo realmente de (centro/ultra) derecha, y a la inversa. La izquierda de la que se dice y es legítima heredera - ¿por qué dudarlo? - el régimen actualmente prevaleciente en Venezuela, fue partidaria de la nacionalización absoluta del petróleo en Venezuela, mientras que, ahora, ha entregado la Faja del Orinoco a las transnacionales, superando con creces las concesiones otorgadas por Pérez Jiménez.
A pesar de la subestimación y hasta desprecio que suscita el centro que jamás, traicionándolo, podrá ser radical, si de purezas tratamos, dista del oportunismo con el que suele confundírsele, pues, ante todo lo caracterizan las soluciones de compromiso, el diálogo, y hasta el acuerdo sobre las diferencias, partiendo del correcto diagnóstico de una negociación planteada. Y, como de composición política versamos, importa tanto el mecanismo que así lo autoriza, como las definidas posturas de los actores que lo concursan.
Caldera y el centro político
Ejemplificando las premisas, pocos líderes soportaron la acusación simultánea de izquierdista y de derechista, como Rafael Caldera. Consabido, la guerra civil que concluyó con la II República española, reportó sendos estereotipos, convirtiéndolo en acreedor de los más insultantes y opuestos: a ratos, fascista y, a ratos, comunista. Por ello, a mediados de 1965, en un congreso mundial de las juventudes socialcristianas, celebrado en Berlín, decía que “nos sentimos mejor definidos cuando recibimos el ataque inclemente de ambos extremos de la barricada: cuando las derechas nos llaman comunistas mientras los comunistas nos llaman derechistas”. Valga añadir, una extensa hemerografía da cuenta de los apelativos mutantes, gratuitos y contradictorios, propios del esfuerzo de estigmatización política, que aconsejan una solución práctica antes que teórica, y, a tal efecto, tomamos tres casos.
Por una parte, en el supuesto de concebir y defender el Pacto de Punto Fijo, como una postura de derecha, y su rechazo, como de izquierda, aunque paradójicamente el PCV reclamó por su exclusión al suscribirse, los hechos demostraron a la postre cuán pertinente y oportuno fue (ron), por obra de una creciente violencia política que el golpismo y la subversión armada, o ambas a la vez, protagonizaron al intentar la destrucción de la naciente democracia representativa. Implementada en el primer gobierno de Caldera, la política de pacificación les concedió la oportunidad a los insurrectos de volver a los medios legales de actuación, perfeccionando a la larga un acuerdo que llevó, con el pacto institucional en el parlamento, al puntofijismo estabilizador.
Por otra, en 1961, a los pocos días de entrar en vigencia la novísima Constitución, fueron suspendidos algunos derechos y garantías, dado el clima de creciente violencia en las calles, ya de varios meses, trastocando a la izquierda más nominal en defensora entusiasta de la carta ante la derecha inculpada que alegó cumplir con el trámite correspondiente, a juzgar por el debate celebrado en el Congreso. Ya sobra el testimonio de aquellos que, en provecho de las circunstancias, sintetizadas las medidas económicas oficiales como la ley del hambre, atentaron deliberadamente contra el orden constitucional y, menospreciando y manipulando los aportes que hizo Caldera para una actualizadora reforma constitucional, antes de su segundo gobierno, faltando poco, en el siglo XXI violentan la propia Constitución que se dieron, en 1999, sumergiendo al país en una inédita catástrofe humanitaria.
Luego, en materia petrolera, contrario al otorgamiento de más concesiones, como lo recomendaba la derecha, o de la inmediata y completa estatización de la industria, por la que apostaba la izquierda, Caldera y su partido defendieron una política de centro, como identificó Juan Carlos Rey al puntofijismo y sus principales realizaciones, pautada desde la política del pentágono, concebida por Juan Pablo Pérez Alfonso, hasta culminar con la efectiva nacionalización de mediados de los setenta. E, incluso, acunados los matices en el seno del propio partido demócrata-cristiano, un sector de su juventud alentó la inmediatez de la medida, ante la cual respondió – moderado y moderador – Caldera: a modo de ilustración, puede verse “Ni vacilación ni entreguismo: Una política petrolera” de Abdón Vivas Terán, y “Petróleo: Asunto nacional y mundial”, en el diario El Nacional (Caracas, 06/06 y 09/06/1966).
Caldera y la realización del centro político
Constatamos, a la recurrente simplicidad que puede alcanzar la díada izquierda y derecha, presta para las descalificaciones más expeditas, puede sumarse la de un centro que no sea tal, sino ocasión para el oportunismo que tuvo también cabida en la década de los sesenta, finiquitada la variedad, a veces, artificial e insostenible de partidos, con el bipartidismo que surgió en 1973, cuya consideración escapa desafortunadamente de la presente exposición. Sólo el centro político, periódico, real y provechoso, se realiza cuando los actores tienen una definida posición política e ideológica que los compromete y existen dispositivos eficaces para una concertación políticamente productiva que los corresponsabiliza, en definitiva, con una política de Estado, contrastante con el burdo pragmatismo que las ocasiones deparan.
Tenemos, de un lado, frente al agudo conflicto existencial que produjo el marxismo en la Venezuela de décadas ya remotas, Caldera inspiró y promovió el debate ideológico, contribuyendo a darle una identidad político-cultural y un perfil partidista diferenciador a la democracia cristiana, respecto a las demás corrientes políticas. Hubo una razón teórica, dada la influencia de la enseñanza social de la Iglesia Católica o de autores como Maritain, Sturzo, Mounier, Lepp o Teilhard que, entre otros, como los chilenos, se hicieron sentir, pues, en curso, todavía faltaba por hacerlo el Concilio Vaticano II y sus resultados ulteriores; y una razón social, ya que fue notable el influjo del socialcristianismo en las clases medias ilustradas, capaces de motivar y movilizar al resto de los sectores sociales; en las universidades, donde competía exitosamente frente a las fuerzas comunistas, y en los gremios de profesionales y técnicos.
El docente universitario, no sólo era autor de ya varios títulos académicos, sino de una literatura alusiva al movimiento político que fundara, amén de los regulares artículos de opinión que también disciplinaron al liderazgo político promedio de entonces, forzándolos una racionalidad hoy poco frecuente. Por cierto, luce más revelador un título, como “Ideario: La democracia cristiana en América Latina”, compilación de 1970 que recogió sus más importantes reflexiones ideológicas en el marco de sendos eventos políticos del decenio anterior, que la propia “Especificidad de la democracia cristiana”, publicada en 1972, un meritorio breviario que fue fruto de las clases impartidas en el IFEDEC, entre 1966 y 1967.
Por otro, bien conocidas y nítidamente caracterizadas sus posturas, con un temperamento proclive al entendimiento, siendo inevitable el conflicto, contribuyó a que se hiciese agonal para el desarrollo y la estabilidad de las instituciones, como premisa. No hay una perspectiva centrista, por lo menos, adecuada y convincente, si no cuenta con la seguridad y firme determinación de sus posturas para afrontar el conflicto existencial, las cuales autorizan – moral y políticamente – al entendimiento trascendente con otras corrientes, movimientos, partidos o sectores, a través de una indispensable deliberación parlamentaria y edilicia, sumada al aporte de la prensa libre, garantes de una composición política leal, abierta y realmente concursada, aún en los momentos más difíciles, acalorados y riesgosos.
Valga acotar, el acceso al poder que el puntofijismo impidió que fuese por la vía violenta de añeja tradición, nos remite a la concepción de un partido, como COPEI en los años sesenta, que también – puede decirse – a su más alto nivel exhibía a líderes considerados de derecha, como Edecio La Riva Araujo, o de izquierda, como Rodolfo José Cárdenas, por no mencionar al sector juvenil que reproducía un mosaico político semejante: la hemerografía y bibliografía de la época retrata muy bien una situación que facilitabael uso y abuso del binomio de marras, con fuentes que recogen fielmente las tensiones y perturbaciones generadas, como la de Tarsicio Ocampo, curiosamente editada en Cuernavaca por 1968 (“Venezuela: ‘Astronautas’ de COPEI, 1965-67. Documentos y reacciones de prensa”). La posición de centro a la que aspiró Caldera al interior de su partido, se vio reflejada en la triunfante estrategia electoral que lo llevó al primer gobierno, concitando el apoyo de movimientos y personalidades de una diversa procedencia política que, a contrapelo con el estereotipo preferido en los años treinta, hizo que la izquierda lo acusara de veleidades reformistas, según el libro en el que Domingo Alberto Rangel analizó los resultados electorales de 1973; o calificara de progresista a su primer gobierno, como ocurre con Steve Ellner en una edición gubernamental de estos años recientes, en la que aborda el fenómeno chavista.
El centro, ahora
Trascendiendo la estricta dimensión democristiana, la perspectiva centrista de Caldera nos conduce a las necesarias soluciones de compromiso, inherentes a la transición democrática que tenemos por empeño en la presente centuria. Resultan indispensables las más definidas y firmes posturas, abiertas a la reflexión y al debate creador, para afrontar el desafío estratégico de una conflictividad existencial, como no tardarán en plantear, incluso, apelando a la violencia, los sectores autocráticos desplazados del poder, reacios a la pérdida de sus privilegios, incluyendo sus inmunidades de facto.
Sólo los movimientos y las personalidades de una identidad y un compromiso político e ideológico, definidos, nítidos e inequívocos, además, pueden auspiciar, concursar, desarrollar y estabilizar el carácter agonal de los conflictos, a través del entendimiento, las fórmulas de compromiso, el diálogo democrático o las más amplias coincidencias sobre aquellas materias que, a la postre, se conviertan en sendas políticas de Estado. Supone un efectivo y eficaz desarrollo institucional de los espacios políticos, como los cuerpos deliberantes, los partidos, las expresiones organizadas de la sociedad civil y la prensa libre.
Particularmente, sugiere la completa recuperación de la institucionalidad de los partidos, en los que quepan y lealmente compitan sus diferentes, cambiantes e irreprimibles tendencias que requieren también de una perspectiva centrista, en los términos esbozados, más allá de las alianzas meramente oportunistas que no redundan en lo que son, por definición: expresión del sistema parapolítico de acuerdo a David Easton. Bien ejemplifican la necesidad de una polémica actualizadora a la que, sin dudas, llegan con notable retraso respecto a la sociedad civil, en torno a la visión, perspectiva y expectativas de un país con retos muy distintos a los del siglo pasado, quizá por la marcada influencia de la interesada indefinición del llamado socialismo del siglo XXI, concebido para una sociedad de sobrevivientes y ágrafos.
La etapa venidera exige una mínima confluencia de los distintos sectores, movimientos y partidos que, convengamos, sólo pueden reconocerse, convivir y corresponsabilizarse en una República liberal y democrática, e, igualmente, dada la amarga experiencia y vivencia de la presente centuria, debe orientarse hacia una economía abierta, libre y competitiva. El Estado Constitucional ha de contextualizar el esfuerzo común por superar un modelo político que hoy desconoce las más elementales nociones, como la del cabal respeto por los derechos fundamentales, la efectiva división de los órganos del Poder Público, la representatividad del liderazgo político y del que ejerce en las sociedades intermedias.
La influencia o el predominio de una determinada organización partidista, llamada a participar en la transición, no puede depender de los actos de extorsión u otros desleales, propios de un insensato y absurdo sectarismo, por lo que ha de aceptar aquellas condiciones que permitan superar las que propiciaron, entre otras, a la autocracia socialista y mafiosa, como la quiebra literal de un país petrolero que niega, además de la libertad y el país, nuestra misma condición de ciudadanos. Sintomático y preocupante, sólo existe una plataforma unitaria, como Soy Venezuela, que ha planteado un acuerdo de transición denominado Tierra de Gracia, ante la orfandad de aquellos que no han formulado algo parecido, pretendiendo convertir sus contradicciones e incoherencias en una bandera para la ocasión, aunque esa perspectiva válida del centro políticos que defendemos, de comprobado éxito en la más duras etapas, como la de los sesenta, les exige una razonabilidad teórica y social tan indispensables para encarar el conflicto existencial y el agonal que está pendiente, con mayor vocación y talento político del que suponen.
(*) Síntesis de la ponencia presentada en la VII Semana Latinoamericana y Caribeña, auspiciada por el Centro Latinoamericano de Estudios de Seguridad (CLES), adscrito al Instituto de Altos Estudios de América Latina de la Universidad Simón Bolívar. Mesa: Movimientos y personalidades políticas del siglo XX (Sartenejas, 23 al 27 de abril de 2018).
Fotografía (inicial): Pieza de Giulio Paolini.
Reproducción: Rafael Caldera suscribe la Constitución. Élite, Caracas, nr. 1136 del 03/05/1947. Por lo demás, elocuente leyenda.
30/04/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/32482-barragan-
Luis Barragán
Obviamente, no hay centro político huérfano de una izquierda y derecha que lo justifiquen, pero las definiciones suelen ser variadas y tormentosas en un tópico manido y efervescente. Cada época y cada quien probará las suyas, tan cambiantes como las circunstancias históricas que les dan obligado contexto.
La versión más sistemática del binomio izquierda y derecha, con un título convertido en ineludible clásico, corresponde a Norberto Bobbio. La remite a los valores de la libertad e igualdad, restándole un perfil propio al centro, aunque otros pueden ser los valores e, incluso, antivalores que dictaminen la llamada metáfora espacial del gusto de los analistas, más de los divulgadores que de los especialistas.
Agreguemos, las posturas radicales ganan sus elocuentes trazos en la topografía de la política y de lo político, aportándole una estética adicional al oficio. Octavio Rodríguez Araujo, bobbiano, ha dibujado los llamativos relieves que adquieren los ultraísmos de izquierda y derecha, cuyos matices más marcados los hermanan.
Por lo demás, dependiendo del ángulo de preferencia, se puede ser de (centro/ultra) izquierda, siéndolo realmente de (centro/ultra) derecha, y a la inversa. La izquierda de la que se dice y es legítima heredera - ¿por qué dudarlo? - el régimen actualmente prevaleciente en Venezuela, fue partidaria de la nacionalización absoluta del petróleo en Venezuela, mientras que, ahora, ha entregado la Faja del Orinoco a las transnacionales, superando con creces las concesiones otorgadas por Pérez Jiménez.
A pesar de la subestimación y hasta desprecio que suscita el centro que jamás, traicionándolo, podrá ser radical, si de purezas tratamos, dista del oportunismo con el que suele confundírsele, pues, ante todo lo caracterizan las soluciones de compromiso, el diálogo, y hasta el acuerdo sobre las diferencias, partiendo del correcto diagnóstico de una negociación planteada. Y, como de composición política versamos, importa tanto el mecanismo que así lo autoriza, como las definidas posturas de los actores que lo concursan.
Caldera y el centro político
Ejemplificando las premisas, pocos líderes soportaron la acusación simultánea de izquierdista y de derechista, como Rafael Caldera. Consabido, la guerra civil que concluyó con la II República española, reportó sendos estereotipos, convirtiéndolo en acreedor de los más insultantes y opuestos: a ratos, fascista y, a ratos, comunista. Por ello, a mediados de 1965, en un congreso mundial de las juventudes socialcristianas, celebrado en Berlín, decía que “nos sentimos mejor definidos cuando recibimos el ataque inclemente de ambos extremos de la barricada: cuando las derechas nos llaman comunistas mientras los comunistas nos llaman derechistas”. Valga añadir, una extensa hemerografía da cuenta de los apelativos mutantes, gratuitos y contradictorios, propios del esfuerzo de estigmatización política, que aconsejan una solución práctica antes que teórica, y, a tal efecto, tomamos tres casos.
Por una parte, en el supuesto de concebir y defender el Pacto de Punto Fijo, como una postura de derecha, y su rechazo, como de izquierda, aunque paradójicamente el PCV reclamó por su exclusión al suscribirse, los hechos demostraron a la postre cuán pertinente y oportuno fue (ron), por obra de una creciente violencia política que el golpismo y la subversión armada, o ambas a la vez, protagonizaron al intentar la destrucción de la naciente democracia representativa. Implementada en el primer gobierno de Caldera, la política de pacificación les concedió la oportunidad a los insurrectos de volver a los medios legales de actuación, perfeccionando a la larga un acuerdo que llevó, con el pacto institucional en el parlamento, al puntofijismo estabilizador.
Por otra, en 1961, a los pocos días de entrar en vigencia la novísima Constitución, fueron suspendidos algunos derechos y garantías, dado el clima de creciente violencia en las calles, ya de varios meses, trastocando a la izquierda más nominal en defensora entusiasta de la carta ante la derecha inculpada que alegó cumplir con el trámite correspondiente, a juzgar por el debate celebrado en el Congreso. Ya sobra el testimonio de aquellos que, en provecho de las circunstancias, sintetizadas las medidas económicas oficiales como la ley del hambre, atentaron deliberadamente contra el orden constitucional y, menospreciando y manipulando los aportes que hizo Caldera para una actualizadora reforma constitucional, antes de su segundo gobierno, faltando poco, en el siglo XXI violentan la propia Constitución que se dieron, en 1999, sumergiendo al país en una inédita catástrofe humanitaria.
Luego, en materia petrolera, contrario al otorgamiento de más concesiones, como lo recomendaba la derecha, o de la inmediata y completa estatización de la industria, por la que apostaba la izquierda, Caldera y su partido defendieron una política de centro, como identificó Juan Carlos Rey al puntofijismo y sus principales realizaciones, pautada desde la política del pentágono, concebida por Juan Pablo Pérez Alfonso, hasta culminar con la efectiva nacionalización de mediados de los setenta. E, incluso, acunados los matices en el seno del propio partido demócrata-cristiano, un sector de su juventud alentó la inmediatez de la medida, ante la cual respondió – moderado y moderador – Caldera: a modo de ilustración, puede verse “Ni vacilación ni entreguismo: Una política petrolera” de Abdón Vivas Terán, y “Petróleo: Asunto nacional y mundial”, en el diario El Nacional (Caracas, 06/06 y 09/06/1966).
Caldera y la realización del centro político
Constatamos, a la recurrente simplicidad que puede alcanzar la díada izquierda y derecha, presta para las descalificaciones más expeditas, puede sumarse la de un centro que no sea tal, sino ocasión para el oportunismo que tuvo también cabida en la década de los sesenta, finiquitada la variedad, a veces, artificial e insostenible de partidos, con el bipartidismo que surgió en 1973, cuya consideración escapa desafortunadamente de la presente exposición. Sólo el centro político, periódico, real y provechoso, se realiza cuando los actores tienen una definida posición política e ideológica que los compromete y existen dispositivos eficaces para una concertación políticamente productiva que los corresponsabiliza, en definitiva, con una política de Estado, contrastante con el burdo pragmatismo que las ocasiones deparan.
Tenemos, de un lado, frente al agudo conflicto existencial que produjo el marxismo en la Venezuela de décadas ya remotas, Caldera inspiró y promovió el debate ideológico, contribuyendo a darle una identidad político-cultural y un perfil partidista diferenciador a la democracia cristiana, respecto a las demás corrientes políticas. Hubo una razón teórica, dada la influencia de la enseñanza social de la Iglesia Católica o de autores como Maritain, Sturzo, Mounier, Lepp o Teilhard que, entre otros, como los chilenos, se hicieron sentir, pues, en curso, todavía faltaba por hacerlo el Concilio Vaticano II y sus resultados ulteriores; y una razón social, ya que fue notable el influjo del socialcristianismo en las clases medias ilustradas, capaces de motivar y movilizar al resto de los sectores sociales; en las universidades, donde competía exitosamente frente a las fuerzas comunistas, y en los gremios de profesionales y técnicos.
El docente universitario, no sólo era autor de ya varios títulos académicos, sino de una literatura alusiva al movimiento político que fundara, amén de los regulares artículos de opinión que también disciplinaron al liderazgo político promedio de entonces, forzándolos una racionalidad hoy poco frecuente. Por cierto, luce más revelador un título, como “Ideario: La democracia cristiana en América Latina”, compilación de 1970 que recogió sus más importantes reflexiones ideológicas en el marco de sendos eventos políticos del decenio anterior, que la propia “Especificidad de la democracia cristiana”, publicada en 1972, un meritorio breviario que fue fruto de las clases impartidas en el IFEDEC, entre 1966 y 1967.
Por otro, bien conocidas y nítidamente caracterizadas sus posturas, con un temperamento proclive al entendimiento, siendo inevitable el conflicto, contribuyó a que se hiciese agonal para el desarrollo y la estabilidad de las instituciones, como premisa. No hay una perspectiva centrista, por lo menos, adecuada y convincente, si no cuenta con la seguridad y firme determinación de sus posturas para afrontar el conflicto existencial, las cuales autorizan – moral y políticamente – al entendimiento trascendente con otras corrientes, movimientos, partidos o sectores, a través de una indispensable deliberación parlamentaria y edilicia, sumada al aporte de la prensa libre, garantes de una composición política leal, abierta y realmente concursada, aún en los momentos más difíciles, acalorados y riesgosos.
Valga acotar, el acceso al poder que el puntofijismo impidió que fuese por la vía violenta de añeja tradición, nos remite a la concepción de un partido, como COPEI en los años sesenta, que también – puede decirse – a su más alto nivel exhibía a líderes considerados de derecha, como Edecio La Riva Araujo, o de izquierda, como Rodolfo José Cárdenas, por no mencionar al sector juvenil que reproducía un mosaico político semejante: la hemerografía y bibliografía de la época retrata muy bien una situación que facilitabael uso y abuso del binomio de marras, con fuentes que recogen fielmente las tensiones y perturbaciones generadas, como la de Tarsicio Ocampo, curiosamente editada en Cuernavaca por 1968 (“Venezuela: ‘Astronautas’ de COPEI, 1965-67. Documentos y reacciones de prensa”). La posición de centro a la que aspiró Caldera al interior de su partido, se vio reflejada en la triunfante estrategia electoral que lo llevó al primer gobierno, concitando el apoyo de movimientos y personalidades de una diversa procedencia política que, a contrapelo con el estereotipo preferido en los años treinta, hizo que la izquierda lo acusara de veleidades reformistas, según el libro en el que Domingo Alberto Rangel analizó los resultados electorales de 1973; o calificara de progresista a su primer gobierno, como ocurre con Steve Ellner en una edición gubernamental de estos años recientes, en la que aborda el fenómeno chavista.
El centro, ahora
Trascendiendo la estricta dimensión democristiana, la perspectiva centrista de Caldera nos conduce a las necesarias soluciones de compromiso, inherentes a la transición democrática que tenemos por empeño en la presente centuria. Resultan indispensables las más definidas y firmes posturas, abiertas a la reflexión y al debate creador, para afrontar el desafío estratégico de una conflictividad existencial, como no tardarán en plantear, incluso, apelando a la violencia, los sectores autocráticos desplazados del poder, reacios a la pérdida de sus privilegios, incluyendo sus inmunidades de facto.
Sólo los movimientos y las personalidades de una identidad y un compromiso político e ideológico, definidos, nítidos e inequívocos, además, pueden auspiciar, concursar, desarrollar y estabilizar el carácter agonal de los conflictos, a través del entendimiento, las fórmulas de compromiso, el diálogo democrático o las más amplias coincidencias sobre aquellas materias que, a la postre, se conviertan en sendas políticas de Estado. Supone un efectivo y eficaz desarrollo institucional de los espacios políticos, como los cuerpos deliberantes, los partidos, las expresiones organizadas de la sociedad civil y la prensa libre.
Particularmente, sugiere la completa recuperación de la institucionalidad de los partidos, en los que quepan y lealmente compitan sus diferentes, cambiantes e irreprimibles tendencias que requieren también de una perspectiva centrista, en los términos esbozados, más allá de las alianzas meramente oportunistas que no redundan en lo que son, por definición: expresión del sistema parapolítico de acuerdo a David Easton. Bien ejemplifican la necesidad de una polémica actualizadora a la que, sin dudas, llegan con notable retraso respecto a la sociedad civil, en torno a la visión, perspectiva y expectativas de un país con retos muy distintos a los del siglo pasado, quizá por la marcada influencia de la interesada indefinición del llamado socialismo del siglo XXI, concebido para una sociedad de sobrevivientes y ágrafos.
La etapa venidera exige una mínima confluencia de los distintos sectores, movimientos y partidos que, convengamos, sólo pueden reconocerse, convivir y corresponsabilizarse en una República liberal y democrática, e, igualmente, dada la amarga experiencia y vivencia de la presente centuria, debe orientarse hacia una economía abierta, libre y competitiva. El Estado Constitucional ha de contextualizar el esfuerzo común por superar un modelo político que hoy desconoce las más elementales nociones, como la del cabal respeto por los derechos fundamentales, la efectiva división de los órganos del Poder Público, la representatividad del liderazgo político y del que ejerce en las sociedades intermedias.
La influencia o el predominio de una determinada organización partidista, llamada a participar en la transición, no puede depender de los actos de extorsión u otros desleales, propios de un insensato y absurdo sectarismo, por lo que ha de aceptar aquellas condiciones que permitan superar las que propiciaron, entre otras, a la autocracia socialista y mafiosa, como la quiebra literal de un país petrolero que niega, además de la libertad y el país, nuestra misma condición de ciudadanos. Sintomático y preocupante, sólo existe una plataforma unitaria, como Soy Venezuela, que ha planteado un acuerdo de transición denominado Tierra de Gracia, ante la orfandad de aquellos que no han formulado algo parecido, pretendiendo convertir sus contradicciones e incoherencias en una bandera para la ocasión, aunque esa perspectiva válida del centro políticos que defendemos, de comprobado éxito en la más duras etapas, como la de los sesenta, les exige una razonabilidad teórica y social tan indispensables para encarar el conflicto existencial y el agonal que está pendiente, con mayor vocación y talento político del que suponen.(*) Síntesis de la ponencia presentada en la VII Semana Latinoamericana y Caribeña, auspiciada por el Centro Latinoamericano de Estudios de Seguridad (CLES), adscrito al Instituto de Altos Estudios de América Latina de la Universidad Simón Bolívar. Mesa: Movimientos y personalidades políticas del siglo XX (Sartenejas, 23 al 27 de abril de 2018).
Fotografía (inicial): Pieza de Giulio Paolini.
Reproducción: Rafael Caldera suscribe la Constitución. Élite, Caracas, nr. 1136 del 03/05/1947. Por lo demás, elocuente leyenda.
30/04/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/32482-barragan-
domingo, 22 de abril de 2018
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- José Ratto-Ciarlo. "Carlos Otero y los tiempos de Cipriano Castro". Resumen, Caracas, nr. 125 del 28/03/1976.
- Juan Ernesto Montenegro. "Peligra archivo de Caracas". El Nacional, Caracas, 12/03/90.
- Enrique Castellanos. "Venezuela año 2000". El Nacional, 01/07/87.
- Juan Nuño. "Hipócritas y sinceros". El Nacional, 13/10/84.
- Jorge Olavarría entrevista a Rafael Caldera. Resumen, nr. 341 del 18/05/80.
Reproducción: Guillermo Meneses y Sofía Ímber regresan de París, después que él se desempeñara en la embajada venezolana de Francia. El Nacional, Caracas, 27/07/1953.
- Juan Ernesto Montenegro. "Peligra archivo de Caracas". El Nacional, Caracas, 12/03/90.
- Enrique Castellanos. "Venezuela año 2000". El Nacional, 01/07/87.
- Juan Nuño. "Hipócritas y sinceros". El Nacional, 13/10/84.
- Jorge Olavarría entrevista a Rafael Caldera. Resumen, nr. 341 del 18/05/80.
Reproducción: Guillermo Meneses y Sofía Ímber regresan de París, después que él se desempeñara en la embajada venezolana de Francia. El Nacional, Caracas, 27/07/1953.
domingo, 11 de marzo de 2018
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Alfredo Sánchez. "Diálogo con Juan Nuño". El Nacional, Caracas, El Nacional, Caracas, 18/03/1990.
- Ted Córdova-Claure entrevista a Forbes Burnham. Bota complementaria de Jorge Olavarría sobre Domingo Alberto Rangel. Resumen, Caracas, nr. 124 del 21/03/76.
- César Naranjo Ostty: "La doctora (Raiza) Ruíz no está muerta legalmente". El Nacional, 13/11/77.
- Sergio Dahbar escribe sobre Vasco Szinetar. El Nacional, 05/06/88.
- Jean Nouel. "Felipe de Hutten". El Nacional, 25/05/81.
Reproducción: El Nacional, Caracas, 29/10/1982.
- Ted Córdova-Claure entrevista a Forbes Burnham. Bota complementaria de Jorge Olavarría sobre Domingo Alberto Rangel. Resumen, Caracas, nr. 124 del 21/03/76.
- César Naranjo Ostty: "La doctora (Raiza) Ruíz no está muerta legalmente". El Nacional, 13/11/77.
- Sergio Dahbar escribe sobre Vasco Szinetar. El Nacional, 05/06/88.
- Jean Nouel. "Felipe de Hutten". El Nacional, 25/05/81.
Reproducción: El Nacional, Caracas, 29/10/1982.
domingo, 28 de enero de 2018
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- S/f. "En Maturín: Restos de un preso político asesinado solicita su esposa". El Nacional, Caracas, 01/02/1958.
- Roberto Montero Castro. "Problemas de la educación superior". Resumen, Caracas, nr. 140 del 04/07/1976.
- Jorge Olavarría entrevista a Rafael Caldera. Resumen, nr. 341 del 18/05/80.
- Gustavo Jáen. "Relieve de la voz: La juventud y el porvenir venezolano". El Universal, Caracas, 17/11/64.
- Eduardo Gómez y la muerte de Juan Vicente Gómez. El Nacional, 19/12/65.
Reproducción: "Visita del Mariscal Franchet d'Esperey al Salín Elíptico del Palacio Federal". Revista del Ejército, Marina y Aeronáutica. Órgano del Ministerio de Guerra y Marina. Caracas, año I, nr. 7 de 1931.
viernes, 29 de diciembre de 2017
martes, 17 de octubre de 2017
"CONTI ... MÁS"
Érase el deber de pedir y dar una explicación
Guido Sosola
Es por estos tiempos que prevalece la costumbre de no dar explicación alguna de nuestros actos, imitando la conducta de quienes nos gobiernan y aspiran a gobernarnos. Día tras días, ocurren numerosos eventos que no encuentran responsable alguno y si se trata del Estado, con mayor y prepotente razón calla, desde el semáforo de una esquina que repara inútilmente – entreteniéndose - por varias ocasiones, para darle una insólita continuidad al caos, hasta la detención de un disidente que, en el mejor de los casos, le postergan las audiencias.
Puede ocurrirle cualquier cosa al ciudadano común o intensificarse el patrullaje policial, evidentemente con fines de control político, pues, no disminuye la delincuencia común, o cualesquiera otros operativos que nos sorprendan, y quedamos a la merced de las adivinanzas. No hay periodistas que, en una libérrima rueda de prensa, pueda preguntarle al señor ministro y, menos, a sus jerarcas superiores, sobre tal o cual decisión, evento o situación, dejando las conjeturas al aire, con resignada espera por otros hechos que las multipliquen ad infinitum.
Puede ostentarse cualquier responsabilidad pública, pero el concejal o el diputado no deben preguntar nada al alcalde o al presidente de la corporación legislativa, pues, tampoco éstos sienten la obligación de dar respuestas, como no las da el propio presidente de la República. No es otro el aprendizaje de casi dos décadas, porque no hay libertad de prensa ni de medios para indagar y publicar la más elemental vicisitud, ni tenemos el riesgo de una interpelación parlamentaria que se traduzca en un elevado costo político.
Érase el deber de dar una explicación, por mayo de 1948, pues, al culminar la sesión, por lo demás, nocturna de la Cámara de Diputados, agentes de seguridad lanzaron sendos artefactos lacrimógenos a un grupo de parlamentarios de la oposición. La prensa de la época (que la había, aunque a todo riesgo), reseña al gobernador López Gallegos, del Distrito Federal, respondiéndole al diputado Rafael Caldera, uno de los agredidos.
Bastará con revisar la prensa de los años ’60 del ‘XX para constatar, por ejemplo, que el temido “ministro-policía”, Carlos Andrés Pérez, concurría al Congreso para contestarle, incluso, al senador o diputado que lo sabía comprometido con la subversión. Algo que iba más allá de la democracia formal tan frecuentemente denunciada, hubo interpelaciones y otros actos de comparecencia inevitables en el foro parlamentario e, incluso, en el estrado judicial: en todo caso, a la entrada o a la salida, estaba el reportero atento, especializado en la fuente, como otros de sus colegas cubrían a la misma hora un incidente automotor, un malentendido deportivo, una emergencia hospitalaria o un súbito aumento en el mercado municipal de víveres.
La dictadura no está para satisfacer la inquietud siquiera de sus más cercanos y expresos seguidores, pero algo debía responder, como lo hizo, cuando se produjo el gigantesco incendio de la refinería de Amuay en febrero de 1950. Todavía hay quienes esperan alguna palabra ante la tragedia de Amuay, de mediados de 2012, ya olvidada – a pesar de su gravedad – por la sucesión de otros acontecimientos similares que desembocan también en una crisis humanitaria resuelta por una huera consigna: guerra económica.
Lo hizo por pudor en 1950, como personalmente Pedro Estrada se veía forzado a declararle a los periódicos, por censurados que estuviesen, en el transcurso de la década. Habituado a la evasión que facilita el uso intensivo del Twitter, raras veces Nicolás Maduro trata de justificar decisiones que sólo las decreta y festeja entre los suyos, con la debida televisación: los integrantes de la Asamblea Nacional ya olvidaron que, meses atrás, fueron secuestrados y agredidos, durante cinco o seis horas, sin que hubiese un gobernador López Gallegos que se apersonara para responderles, pues, Maduro, en un acto marcial, sólo dijo extrañarse. Entonces, al deber de dar explicaciones, se une otro quizá más importante: pedirlas. “Conti mil veces más”, cuando hoy el problema es un CNE al que debe exigírsele y un CNE que debe dar la respuesta que se le pide, porque la tal constituyente ,,, nada que ver.
18/10/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/10/18/guido-sosola-erase-el-deber-de-pedir-y-dar-una-explicacion
Guido Sosola
Es por estos tiempos que prevalece la costumbre de no dar explicación alguna de nuestros actos, imitando la conducta de quienes nos gobiernan y aspiran a gobernarnos. Día tras días, ocurren numerosos eventos que no encuentran responsable alguno y si se trata del Estado, con mayor y prepotente razón calla, desde el semáforo de una esquina que repara inútilmente – entreteniéndose - por varias ocasiones, para darle una insólita continuidad al caos, hasta la detención de un disidente que, en el mejor de los casos, le postergan las audiencias.
Puede ocurrirle cualquier cosa al ciudadano común o intensificarse el patrullaje policial, evidentemente con fines de control político, pues, no disminuye la delincuencia común, o cualesquiera otros operativos que nos sorprendan, y quedamos a la merced de las adivinanzas. No hay periodistas que, en una libérrima rueda de prensa, pueda preguntarle al señor ministro y, menos, a sus jerarcas superiores, sobre tal o cual decisión, evento o situación, dejando las conjeturas al aire, con resignada espera por otros hechos que las multipliquen ad infinitum.
Puede ostentarse cualquier responsabilidad pública, pero el concejal o el diputado no deben preguntar nada al alcalde o al presidente de la corporación legislativa, pues, tampoco éstos sienten la obligación de dar respuestas, como no las da el propio presidente de la República. No es otro el aprendizaje de casi dos décadas, porque no hay libertad de prensa ni de medios para indagar y publicar la más elemental vicisitud, ni tenemos el riesgo de una interpelación parlamentaria que se traduzca en un elevado costo político.
Érase el deber de dar una explicación, por mayo de 1948, pues, al culminar la sesión, por lo demás, nocturna de la Cámara de Diputados, agentes de seguridad lanzaron sendos artefactos lacrimógenos a un grupo de parlamentarios de la oposición. La prensa de la época (que la había, aunque a todo riesgo), reseña al gobernador López Gallegos, del Distrito Federal, respondiéndole al diputado Rafael Caldera, uno de los agredidos.
Bastará con revisar la prensa de los años ’60 del ‘XX para constatar, por ejemplo, que el temido “ministro-policía”, Carlos Andrés Pérez, concurría al Congreso para contestarle, incluso, al senador o diputado que lo sabía comprometido con la subversión. Algo que iba más allá de la democracia formal tan frecuentemente denunciada, hubo interpelaciones y otros actos de comparecencia inevitables en el foro parlamentario e, incluso, en el estrado judicial: en todo caso, a la entrada o a la salida, estaba el reportero atento, especializado en la fuente, como otros de sus colegas cubrían a la misma hora un incidente automotor, un malentendido deportivo, una emergencia hospitalaria o un súbito aumento en el mercado municipal de víveres.
La dictadura no está para satisfacer la inquietud siquiera de sus más cercanos y expresos seguidores, pero algo debía responder, como lo hizo, cuando se produjo el gigantesco incendio de la refinería de Amuay en febrero de 1950. Todavía hay quienes esperan alguna palabra ante la tragedia de Amuay, de mediados de 2012, ya olvidada – a pesar de su gravedad – por la sucesión de otros acontecimientos similares que desembocan también en una crisis humanitaria resuelta por una huera consigna: guerra económica.
Lo hizo por pudor en 1950, como personalmente Pedro Estrada se veía forzado a declararle a los periódicos, por censurados que estuviesen, en el transcurso de la década. Habituado a la evasión que facilita el uso intensivo del Twitter, raras veces Nicolás Maduro trata de justificar decisiones que sólo las decreta y festeja entre los suyos, con la debida televisación: los integrantes de la Asamblea Nacional ya olvidaron que, meses atrás, fueron secuestrados y agredidos, durante cinco o seis horas, sin que hubiese un gobernador López Gallegos que se apersonara para responderles, pues, Maduro, en un acto marcial, sólo dijo extrañarse. Entonces, al deber de dar explicaciones, se une otro quizá más importante: pedirlas. “Conti mil veces más”, cuando hoy el problema es un CNE al que debe exigírsele y un CNE que debe dar la respuesta que se le pide, porque la tal constituyente ,,, nada que ver.
18/10/2017:
https://www.lapatilla.com/site/2017/10/18/guido-sosola-erase-el-deber-de-pedir-y-dar-una-explicacion
Etiquetas:
Agresión,
Derecho de petición,
Dictadura,
Explicaciones,
Guido Sosola,
Rafael Caldera
viernes, 7 de julio de 2017
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Caso Frank William Niehous: "El secuestro como arma política". Resumen, Caracas, nr. 123 del 14/03/1976.
- Alexis Márquez Rodríguez. "Violencia y lenguaje". El Nacional, Caracas, 18/03/90.
- Carlos Díaz Sosa. "Caldera en Londres". El Nacional, 06/02/80.
- Alí Primera lanza su primer LP. Tribuna Popular, Caracas, 25/09/69.
Reproducción: Últimas Noticias, Caracas, lunes30/06/1958.
- Alexis Márquez Rodríguez. "Violencia y lenguaje". El Nacional, Caracas, 18/03/90.
- Carlos Díaz Sosa. "Caldera en Londres". El Nacional, 06/02/80.
- Alí Primera lanza su primer LP. Tribuna Popular, Caracas, 25/09/69.
Reproducción: Últimas Noticias, Caracas, lunes30/06/1958.
miércoles, 21 de junio de 2017
LEJANOS '80
Foto con historia. El ex presidente Caldera, en Lanzarote
marzo 22, 2010
Juan Carlos Díaz Lorenzo
De nuestro archivo rescatamos esta inente:teresante foto de la visita del ex presidente de la República de Venezuela, doctor Rafael Caldera Rodríguez (1916-2009), a la isla de Lanzarote, en uno de sus varios viajes a Canarias en los años ochenta. Le vemos apenas desembarcar del avión que le trajo desde Gran Canaria, un DC-9 de Iberia bautizado Ciudad de Santa Cruz de La Palma –actualmente convertido en monumento estático en el aeropuerto de Madrid-Barajas- junto al presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria, Fernando Giménez Navarro; el cónsul general de Venezuela en Canarias, Jesús Enrique Márquez Moreno; su esposa, Alicia Pietri de Caldera; su hija Mireya, dos de sus nietos y su asistente personal.
Rafael Caldera, a quien tuvimos ocasión de tratar personalmente, fue una de las personalidades más relevantes de Venezuela en la segunda mitad del siglo XX. Dos veces presidente de la República, político relevante, humanista y muy culto, dejó en Canarias una huella imborrable, donde se ganó el afecto y la amistad de su gente y siempre se mostró orgulloso de su ascendencia palmera. Este historiador, entonces inmerso en la profesión periodística, recordará siempre unas declaraciones en exclusiva, cuando abandonaba Tenerife desde el aeropuerto del Sur para regresar a su país: “Los canarios –dijo- siempre han contribuido generosamente al engrandecimiento de Venezuela”. Esa frase nunca se me ha olvidado y han pasado más de 25 años.
El cónsul Márquez Moreno, sin duda el más relevante de cuantos diplomáticos de carrera han pasado por el consulado general de Venezuela en Canarias, contribuyó muy decididamente a que el acercamiento entre las dos orillas alcanzara el nivel que conocemos en la actualidad. En 1974 fundó la Casa de Venezuela en Canarias, gestionó con indudable éxito la presencia en las islas de relevantes figuras de la política, la cultura, la economía y la sociedad del país hermano, potenció el conocimiento de la ascendencia canaria de destacados próceres y personajes de Venezuela, acercó la cultura y el paisaje de Venezuela a todos los rincones del archipiélago, dejó constancia de una parte de su inmensa labor en un libro titulado “El Atlántico. Canarias y Venezuela” y, en resumen, hizo posible el estrechamiento del abrazo fraternal que hoy nos emociona. Nadie como él supo hacerlo y pocos como él saben tanto de amistad, generosidad y afecto.
Fuente:https://venezuelaoctavaisla.wordpress.com/2010/03/22/fotos-con-historia-el-ex-presidente-caldera-en-lanzarote/
marzo 22, 2010
Juan Carlos Díaz Lorenzo
De nuestro archivo rescatamos esta inente:teresante foto de la visita del ex presidente de la República de Venezuela, doctor Rafael Caldera Rodríguez (1916-2009), a la isla de Lanzarote, en uno de sus varios viajes a Canarias en los años ochenta. Le vemos apenas desembarcar del avión que le trajo desde Gran Canaria, un DC-9 de Iberia bautizado Ciudad de Santa Cruz de La Palma –actualmente convertido en monumento estático en el aeropuerto de Madrid-Barajas- junto al presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria, Fernando Giménez Navarro; el cónsul general de Venezuela en Canarias, Jesús Enrique Márquez Moreno; su esposa, Alicia Pietri de Caldera; su hija Mireya, dos de sus nietos y su asistente personal.
Rafael Caldera, a quien tuvimos ocasión de tratar personalmente, fue una de las personalidades más relevantes de Venezuela en la segunda mitad del siglo XX. Dos veces presidente de la República, político relevante, humanista y muy culto, dejó en Canarias una huella imborrable, donde se ganó el afecto y la amistad de su gente y siempre se mostró orgulloso de su ascendencia palmera. Este historiador, entonces inmerso en la profesión periodística, recordará siempre unas declaraciones en exclusiva, cuando abandonaba Tenerife desde el aeropuerto del Sur para regresar a su país: “Los canarios –dijo- siempre han contribuido generosamente al engrandecimiento de Venezuela”. Esa frase nunca se me ha olvidado y han pasado más de 25 años.
El cónsul Márquez Moreno, sin duda el más relevante de cuantos diplomáticos de carrera han pasado por el consulado general de Venezuela en Canarias, contribuyó muy decididamente a que el acercamiento entre las dos orillas alcanzara el nivel que conocemos en la actualidad. En 1974 fundó la Casa de Venezuela en Canarias, gestionó con indudable éxito la presencia en las islas de relevantes figuras de la política, la cultura, la economía y la sociedad del país hermano, potenció el conocimiento de la ascendencia canaria de destacados próceres y personajes de Venezuela, acercó la cultura y el paisaje de Venezuela a todos los rincones del archipiélago, dejó constancia de una parte de su inmensa labor en un libro titulado “El Atlántico. Canarias y Venezuela” y, en resumen, hizo posible el estrechamiento del abrazo fraternal que hoy nos emociona. Nadie como él supo hacerlo y pocos como él saben tanto de amistad, generosidad y afecto.
Fuente:https://venezuelaoctavaisla.wordpress.com/2010/03/22/fotos-con-historia-el-ex-presidente-caldera-en-lanzarote/
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Rafael Caldera
martes, 7 de marzo de 2017
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Enrique Kosicki. "La vertiente jurídica del psicoanálisis". El Diario de Caracas, 16/12/1982.
- Federico Brito Figueroa. "Los masones y el diferendo con Colombia". Últimas Noticias, Caracas, 11/04/77.
- Francisco Vivancos. "Lo que no puede privatizarse". Economía Hoy, Caracas, 08/12/89.
- Rafael Caldera. "Universidad y política". El Nacional, 16/06/66.
Reproducción: El Nacional, Caracas, 07/09/1952.
- Federico Brito Figueroa. "Los masones y el diferendo con Colombia". Últimas Noticias, Caracas, 11/04/77.
- Francisco Vivancos. "Lo que no puede privatizarse". Economía Hoy, Caracas, 08/12/89.
- Rafael Caldera. "Universidad y política". El Nacional, 16/06/66.
Reproducción: El Nacional, Caracas, 07/09/1952.
domingo, 18 de diciembre de 2016
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Juan Liscano. "Prisma: Sobre nuestra narrativa". El Nacional, Caracas, 24/12/1969.
- Nelson Hippolyte Ortega entrevista a Rafael Caldera. El Nacional, 08/01/89.
- Guillermo García Ponce. "Cultura del fácil enriquecimiento". Últimas Noticias, Caracas, 18/09/77.
- S/f. "Los rockeros se enguerrillan: Alfredo Escalante se defiende". Venezuela Farándula, Caracas, nr. 356 del 02/06/82.
- Pedro Grases. "La Argentina en los años londinenses de Bello". Revista Shell, Caracas, nr. 19 de 06/56.
Reproducción: Semana, Caracas, nr. 84 del 09 al 16/10/1969.
- Nelson Hippolyte Ortega entrevista a Rafael Caldera. El Nacional, 08/01/89.
- Guillermo García Ponce. "Cultura del fácil enriquecimiento". Últimas Noticias, Caracas, 18/09/77.
- S/f. "Los rockeros se enguerrillan: Alfredo Escalante se defiende". Venezuela Farándula, Caracas, nr. 356 del 02/06/82.
- Pedro Grases. "La Argentina en los años londinenses de Bello". Revista Shell, Caracas, nr. 19 de 06/56.
Reproducción: Semana, Caracas, nr. 84 del 09 al 16/10/1969.
sábado, 29 de octubre de 2016
NOTICIERO RETROSPECTIVO
- Rafael Caldera. "El mito de Sísifo". El Universal, Caracas, 22/07/1987.
- Descubren plan para asesinar a Diego Arria. El Nacional, Caracas, 08/08/74.
- Carlos del Vecchio, el liro de Petkoff y los elogios de Canache Mata. Tribuna Popular, Caracas, 09/10/69.
- Marcelino Bisbal. "Lo que ya no será jamás como antes". El Diario de Caracas, 07/04/89.
Reproducción: José Rafael Pocaterra niega la censura de prensa por entonces prevaleciente. El Nacional, Caracas, 28/02/1950.
- Descubren plan para asesinar a Diego Arria. El Nacional, Caracas, 08/08/74.
- Carlos del Vecchio, el liro de Petkoff y los elogios de Canache Mata. Tribuna Popular, Caracas, 09/10/69.
- Marcelino Bisbal. "Lo que ya no será jamás como antes". El Diario de Caracas, 07/04/89.
Reproducción: José Rafael Pocaterra niega la censura de prensa por entonces prevaleciente. El Nacional, Caracas, 28/02/1950.
martes, 18 de octubre de 2016
CUADERNO DE BITÄCORA
Comenta en Facebook, Jonathan Benavides: "Caldera visitando "ASOCERRO" en la campaña presidencial de 1983; curiosamente en ese entonces Malula apoyaba a Jaime Lusinchi, quien un año después la llevaría a ser Concejal del entonces Distrito Sucre (Petare) en las listas adecas de las elecciones municipales de 1984. Posteriormente en 1988, Malula ya con partido propio apoyó la candidatura presidencial copeyana de Eduardo Fernández en 1988, y diez años más tarde haría lo propio con Hugo Chávez".
Refiere en Facebook, Hermann Alvino: " Comentarios (breves) para el debate (XXXIV)
Visto desde la lejanía del tiempo, mal asunto, no por parte los actores por supuesto, que solo hacían su trabajo, sino por la línea dura que RCTV comenzaba a trazar contra el sistema, una labor que diez años más tarde delataría a los "notables" y conspiradores de medio pelo, cuya labor de zapa acabó con la credibilidad en la democracia.
Sin desmerecer de antemano la comicidad de estos contenidos, cuya valoración depende de los patrones estéticos de cada quien, la apología de la ordinariez es más que obvia; transmitida en horario estelar, además, secuestrando al televidente entre lo burdo de estos sketchs y lo embrutecedor de las novelas.
Lo mismo podría decirse sobre la competencia de RCTV, o sea Venevisión.
Esos dos canales de tv eran máquinas transmisoras de publicidad que transmitían estas cosas en los "ratos libres" que ésta permitía, Tanta publicidad le permitió a sus directivos embucharse muchos millones, sin aportar nada -al menos en horario estelar- al cultivo del civismo un público que al final terminó por comérselos...y le revocaron la licencia para seguir transmitiendo
Que estos medios no hayan tenido culpa de la conducta de los gobernantes, y que la caricaturizaran, no los exime para juzgar ese cinismo con el que se desempeñaron durante dos décadas, hasta la llegada del cáos, Ellos pensaron que desprestigiando a toda la clase política tomarían el mando. Insensatos".
Refiere en Facebook, Hermann Alvino: " Comentarios (breves) para el debate (XXXIV)
Visto desde la lejanía del tiempo, mal asunto, no por parte los actores por supuesto, que solo hacían su trabajo, sino por la línea dura que RCTV comenzaba a trazar contra el sistema, una labor que diez años más tarde delataría a los "notables" y conspiradores de medio pelo, cuya labor de zapa acabó con la credibilidad en la democracia.
Sin desmerecer de antemano la comicidad de estos contenidos, cuya valoración depende de los patrones estéticos de cada quien, la apología de la ordinariez es más que obvia; transmitida en horario estelar, además, secuestrando al televidente entre lo burdo de estos sketchs y lo embrutecedor de las novelas.
Lo mismo podría decirse sobre la competencia de RCTV, o sea Venevisión.
Esos dos canales de tv eran máquinas transmisoras de publicidad que transmitían estas cosas en los "ratos libres" que ésta permitía, Tanta publicidad le permitió a sus directivos embucharse muchos millones, sin aportar nada -al menos en horario estelar- al cultivo del civismo un público que al final terminó por comérselos...y le revocaron la licencia para seguir transmitiendo
Que estos medios no hayan tenido culpa de la conducta de los gobernantes, y que la caricaturizaran, no los exime para juzgar ese cinismo con el que se desempeñaron durante dos décadas, hasta la llegada del cáos, Ellos pensaron que desprestigiando a toda la clase política tomarían el mando. Insensatos".
sábado, 1 de octubre de 2016
domingo, 4 de septiembre de 2016
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