viernes, 8 de octubre de 2010

variaciones sobre un premio nobel (3)


EL NACIONAL, Caracas, 19 de Enero de 1997
utomedicado
Tulio Hernandez

Mario Vargas Llosa acaba de acusar un severo golpe que la lógica implacable del mercado le ha asestado en aquel territorio del consumo donde jamás podría ocultar su dolor, en el de los libros. Vargas Llosa está triste. En su más reciente artículo de los lunes (``Librerías y librodrómos''. El Nacional, 11.01.97), confiesa sin pudores su nostalgia. Explica el malestar que le produce constatar la manera como en el gran país del Norte las librerías independientes -las pequeñas y cálidas librerías administradas por la sacrosanta figura del librero- están condenadas a desaparecer, arrasadas por los nuevos y gigantes supermercados de las grandes cadenas vendedoras de libros. Por los libródromos, como él mismo los denomina.

El lector comparte los pesares del autor de La ciudad y los perros . Sabe que no hay relación más grata y noble para quien cultiva sistemáticamente el placer de la lectura que aquélla establecida con un buen librero. El que conoce sus gustos, le reserva los ejemplares del autor favorito o de sus temas obsesivos, le mantiene actualizado de las últimas novedades o le ofrece pistas para orientarse en el cambiante mundo de la hiperinformación.

El lector sabe que la visita anónima a los cinco o más pisos de un supermercado del libro, a la manera de los gigantes de Barnes & Nobles norteamericanos, jamás sustituirá el placer de tomarse un café hojeando un ejemplar artístico en la librería Pegaso de Ciudad de México, extraviarse entre las pilas de libros amontonados en las pequeñas librerías de viejo de Blecker Street en el Village neoyorkino, recibir las felices orientaciones de Katina Enríquez en la Monte Avila del Teresa Carreño, o las discretas atenciones de Pedro en la Ludens de la Plaza Venezuela.

Sin embargo, el lector no puede impedir que brote en su cara, de manera espontánea, una sonrisa de satisfacción al comprobar que a don Mario Vargas, entre todos nuestros grandes escritores el más furibundo defensor de las panaceas absolutistas del mercado, le haya dado por ingerir una larga cucharada de la amarga medicina que ha tratado de vender a la fuerza a sus miles de lectores y e-lectores latinoamericanos.

El lector ha seguido a Vargas Llosa. Ha celebrado al máximo su talento narrativo, disfruta quincenalmente de la calidad de su ensayística, y sigue con ejemplar interés sus avatares políticos. Sabe a ciencia cierta que Vargas Llosa ha recorrido el mismo itinerario que transitan las elites oligárquicas latinoamericanas cuando les da por despachar de un solo plumazo la irracionalidad del populacho cada vez que éste se niega a responder a sus proyectos civilizatorios o se entretiene acompañando los sueños libertarios de otros. ``Fue candoroso de mi parte creer que los peruanos votarían por ideas. Votaron... por imágenes, pálpitos, o por oscuros sentimientos y resentimientos sin mayor nexo con la razón'', escribió en El pez en el agua, desnudando su despecho, una vez que Fujimori lo abatió en las mesas electorales del Perú.

Antes de publicar ese libro, ya Vargas Llosa se había convertido en el más severo juez del fracaso latinoamericano, entendiéndolo no como el fracaso de la sociedad entera, o el de sus élites económicas, sino como el resultado de la desmesura y la equivocación histórica de sus justicieros sociales, aferrados desde siempre a estrámboticos esquemas de redención social. Lo ensayó primero en sus novelas Historia de Mayta, El hablador y La guerra del fin del mundo . En los tres somete al patíbulo de su aguda pluma a tres caricaturescos personajes justicieros. A Mayta, que es homosexual porque es trotskista o que es trotskista porque es homosexual. A Mascarita, que es antropólogo indigenista porque tiene una horrible deformación en el rostro. Y a Antonio Conselheiro y toda una tropelía de militares obsesivos, pobres, enfermos y dementes convertidos en gran fresco del extravío histórico latinoamericano en donde sobresale como único pensamiento racional el de un europeo blanco, el barón de Caña Brava. En estas obras ya estaba todo listo para que Vargas Llosa se convirtiera en el sumo sacerdote literario de las bondades absolutas de la racionalidad del mercado.

Allí se instala la sonrisa del lector. El lector, como todos, ha escuchado quejas semejantes a las de las librerías independientes en labios más comunes y por razones muy distintas. Las de los criadores de ovejas y fabricantes de quesos en el campo español, que después de muchos siglos de tradición familiar deben abandonar sus oficios por una decisión racional de la Unión Europea. La de los estudiosos como Jesús Martín Barbero, en Colombia, que han demostrado la ruptura de los vínculos de solidaridad elemental en las poblaciones colombianas como resultado de la sustitución de los viejos mercados populares por la anomia del intercambio en los grandes supermercados. La de los enamorados de París, que miran con horror la manera como los MacDonalds van condenando a la desaparición, lógica del mercado otra vez, a los viejos y pequeños restaurantes que tanto endulzaban y llenaban de vida las intrincadas transversales de la capital gala.

La confesión de Vargas Llosa no es secundaria. Ni pueril. De una parte, delata sus dificultades para moverse en un mundo cambiante. Después de todo, Barnes & Nobles presta un eficiente servicio de búsqueda de libros especializados y no necesariamente tendrá que ahogar, como piensa nuestro escritor español, a las ediciones y los autores que no lleguen al millón de ejemplares. Por la otra, coloca al sumo sacerdote de la racionalidad macroeconómica frente a una circunstancia humana, sencilla, cotidiana, asociada al placer y al buen vivir, al mundo del ensueño y de la libertad -el goce de las librerías independientes-, que le habla de los sacrificios, de las negaciones, de las exclusiones que una cierta lógica totalitaria del mercado comienza a generar en las maneras de vivir del presente.

En este caso, por suerte para Vargas Llosa, se trata de un lujo latinomericano, el de leer. El dolor, en cambio, es más intenso cuando la formula liberadora, la maquinaria inevitable de los ajustes, golpea allí donde es la propia sobrevivencia, la satisfacción de las necesidades elementales, lo que está en juego mientras la sociedad arriba al feliz puerto prometido.

El lector no lo oculta. Le complace este momento de duda del ex candidato presidencial. Solo le ruega que se revise, que se endurezca, que no se deje tentar por sentimentalismos menores. De lo contrario el trío Los Panchos, como los llaman en España, incluyendo su hijo, terminarán por incluir sus textos en la edición revisada de El idiota latinoamericano . Cuidado.


http://www.aporrea.org/internacionales/a109824.html
La obscena concesión del “Premio Nobel de Literatura” a Mario Vargas Llosa
José Antonio Velásquez Montaño


Mario Vargas Llosa, nacido en Arequipa de una humilde familia de ascendencia indígena, rompió de ipsofacto con sus ancestro, al obtener la nacionalidad española; un novelista racista porqué en momento de su vida le declaró a la revista francesa Magazine Littéraire (número 296, del mes de febrero de 1992) lo siguiente: "El prejuicio contra el indio---o contra el negro--- se expresa de mil maneras, ligeras o soterradas o disimuladas...", para luego afirmar que los americanos raizales formaban "una ínfima minoría", también es fascista, ya que encubrió los delitos de los paramilitares en el asesinato de ocho periodistas izquierdistas y dos comuneros indígenas en Uchuraccay, Ayacucho. Esto lo debemos calificar como una obscenidad la concesión del “Premio Nobel de Literatura” a este sujeto; la pregunta obligada ¿Tiene sentido que un racista, fascista confeso como Mario Vargas Llosa, violador de derechos humanos obtenga el “Premio Nobel de Literatura”? ¿Como se entiende esta vaina? Además este sujeto Vargas Llosa, actualmente es presidente de una tal comisión creada por un presidente violador de derechos humanos como Alan García, quien intenta manipular el contenido de un futuro museo que denuncia los crímenes contra miles de peruanos inocentes, cometidos por grupos guerrilleros, militares y paramilitares de Perú. Es bueno recordar y resaltar que Mario Vargas Llosa, al encubrir delitos de crímenes de lesa humanidad contra peruanos inocentes, se convierte en cómplice. Esto es una obscenidad contra el “Premio Nobel de Literatura"
Camaradas, este premio “nobel de literatura” resulta ser otra patraña más de la oligarquía mundial en contra de Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, o mejor dicho en contra de los países que se oponen a las masacres de los imperios. Esto es sencillamente otra arremetida más en contra de la voluntad de cambio de los pueblos latinoamericanos, recuerdan ustedes camaradas que este novelista racista, fascista, fue candidato a la presidencia de su país, y recibió una humillante derrota política de su propio pueblo, en vista que Mario Vargas Llosa, no representaba a nadie, sino a sus oscuros intereses, y desde que recibió esta lección por parte del pueblo peruano; lo caracteriza una arrogancia, típica del intelectual incapaz de superar cualquier frustración. Recuerdan ustedes de un evento que se realizo en Madrid el 04 de Julio de 2007; evento este, mal llamado "Diálogo por la Democracia y la Libertad en Europa y América" y pudimos observar en la intervención del fascista Mario Vargas Llosa, la manipulación, este HP, se limitó exclusivamente a hablar contra Chávez, a señalar la amenaza que supone la creciente influencia de éste en América Latina; en su manipulación también dice; que la libertad y la democracia solo está amenazada por el Presidente venezolano en esta región. Fíjense camaradas que este sujeto, obvia todos los crímenes realizados en contra de los ciudadanos inocentes por presidente alguno de Europa y Estados Unidos; este sujeto roza el extremo del caradurismo, cuando dice: “Que no hay amenazas en Europa, tampoco en otros lugares del planeta” no se donde o en que planeta vive este HP; este “premio nobel” no se ha enterado de la política genocida de Estados Unidos; ni la amenaza mundial de la pobreza, y la desigualdad social.

Este sujeto ganador del “premio nobel de literatura” tuvo la osadía de manifestar al mundo a través de una de sus muchas “cantinfladas” que los "indios" debían de vivir en un estadio de humillación. Siendo Vargas Llosa un "misti" de pura cepa, a él le hubiera gustado que pasaran los siglos y que "el indio" siguiera callado, silencioso, silenciado, humillado, y que cada vez que se le exigiera, siguiera poniendo la otra mejilla, que siguiera manteniendo el status- quo del mundo colonial, que el mismo Vargas Llosa sentenció: "Las violencias continuaron bajo las independencias". ¿Qué es el Premio Nobel? Si es algo bueno, ¿Cree usted camarada, que sujetos como Obama y Vargas Llosa lo merecen? Como dice el de la Lupa “Misterios de la ciencia”

Patria Socialista o Muerte Venceremos.


http://www.aporrea.org/imprime/a109765.html
l premio a la Hipocresía: Mario Vargas Llosa
José Daniel Figuera (*) - www.aporrea.org

Cuando se pregunta en el ámbito literario el porqué no se le otorgó a Jorge Luis Borges el Premio Nobel de Literatura la respuesta suele ser unánime: su vinculo con la derecha mas racista y recalcitrante (una entrevista con el dictador argentino Videla fue la gota que derramó el vaso) le truncaron sus aspiraciones al famoso premio. Siempre he defendido el hecho que el maestro argentino debió recibir el premio, mas allá de sus posiciones políticas. A diferencia del peruano Vargas Llosa, el autor de Ficciones jamás hizo alarde de su posición política en ninguna de sus obras. Hoy en la Universidad, un amigo me comentó que Vargas Llosa había recibido el premio, por supuesto que no le creí, y es que a pesar de que en América Latina abundan escritores buenos, siempre he pensado que Gabriela Mistral, Garcia Marquez, Asturias y el poeta inmortal Pablo Neruda, habían contribuido cada uno en sus espacios a revolucionar las letras, creando nuevos parámetros a la hora de concebir este milenario arte. ¿Que hizo Vargas Llosa que no esté en la obra de Gabriel Garcia Marquez? ¿O acaso, ahora se premia a las copias? Lo peor de todo, fue la declaración presentada por la academia sueca para justificar el premio: “..por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes de la resistencia, sublevación y derrota del individuo” ...

La academia sueca ha obviado a grandes escritores a la hora de recibir el premio: Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov, James Joyce, Robert Frost, Emilio Zola, Henrik Ibsen, Marcel Proust, Leon Tolstoy y Mark Twain..pero si en algo (aunque no lo comparto) fue tajante la academia, fue el de no otorgar el nobel a escritores con posiciones políticas fascistas y con un gran desprecio hacia las masas populares..hasta ahora. Literariamente, me resulta la obra del peruano una copia de Garcia Marquez, Carlos Fuentes y Jorge Donoso...simplemente el peruano supo aprovechar el mal llamado boom latinoamericano para abrirse paso...¿Pantaleon y las visitadoras a la par de Cien años de Soledad? ¿la Fiesta del Chivo a la altura Ficciones o el Aleph? Si algo distinguió a los escritores de latinoamericanos de mediados del siglo XX, fue su defensa de la acción política y social...Neruda, Cortazar, Garcia Marquez, Fuentes, Donoso..!y Vargas Llosa! Eran críticos del sistema capitalista imperante, y abanderados de la lucha de los pueblos latinoamericanos subyugados por una derecha que concentraba el poder económico en las tierras de Bolívar y San Martín, pero cuando llega la revolución cubana, todos los escritores (y muchos más) recibieron con beneplácito la revolución impulsada por los barbudos de Sierra Maestra..excepto uno: el ahora laureado Vargas Llosa! Convirtiéndose de la noche a la mañana en defensor de lo que antes aborrecía..¿conveniencia?..

Repito, la obra de Vargas Llosa fue siempre una copia de su antiguo amigo Garcia Marquez, como muchos, supo aprovechar su sombra para ganar dinero con sus obras, pero a la hora de tomar una postura política acorde con sus escritos prefirió apartarse y dejar la hipocresía a un lado. A veces el destino es cruel ..¿saben que estaba haciendo Vargas Llosa cuando se enteró que había recibido el premio? : se disponía a dictar en Nueva York un curso sobre Jorge Luis Borges en la Universidad de Princeton..ironías de la vida.

(*) Prof.

Universidad Bolivariana de Venezuela

Sede Monagas


http://www.elarsenal.net/2010/10/08/45401/
Un Nobel a la derecha
Rubén Cortés

Una noche de la calurosa primavera de 2005 en el DF, aproveché una cena de mi amiga Lourdes Pallais con la familia Vargas Llosa para regalarle a él un ejemplar de mi libro Crónicas de guerra. Afganistán e Irak en el frente de batalla (Ed. Cal y Arena 1993).

La dedicatoria empezaba: “Para mi Premio Nobel particular…” Mario Vargas Llosa, que rociaba la cena con Casillero del Diablo, su vino favorito, dejó de comer un instante y hojeó algunas páginas.

Se detuvo en una historia sobre un niño afgano que después de ver como una bomba destrozaba a su padre y a su hermano mayor, se hizo hombre sin pedir permiso, tomó el dinero que su familia había ahorrado para comprar una vaca, y llevó a su madre y sus hermanas a la frontera con Pakistán.

La señora Vargas Llosa rompió mi hechizo: “Mario, por favor, nunca paras de leer” Me fui rápido y él agradeció lo de “tu Nobel particular”. Creí que siempre sería así, y no como ahora, que es el Nobel de todos.

Porque alguien que igual lo merecía, Guillermo Cabrera Infante, había dictado una sentencia que nunca fallaba: “El escritor que se pelee con la izquierda está perdido”. Y él se peleó.

Por eso murió en un hospital público de Londres, sin poder pagar uno privado, como sí se permiten escritores menores, pero que escriben textos políticamente correctos, que son más rentables.

Vargas Llosa, en cambio, es de los pocos que siendo de derecha gana bien y es reconocido, pese a que la izquierda nunca le perdonó que en 1967 no donara los 40 mil dólares del Premio Rómulo Gallegos (por La casa verde) a la guerrilla del Che Guevara en Bolivia.

Aun con el ingenio y la fuerza literaria irrepetible de Gabriel García Márquez con Cien años de soledad en 1968, Vargas Llosa fue desde antes el mejor escritor del boom de la literatura latinoamericana, el de mayor ensamble intelectual, el temple más creativo.

Pero su liberalismo de derecha lo alejó del gran premio de las letras: sin mucha razón, incluso antes de García Márquez (1982), con toda durante el bajón de su talento en los ‘80 (Historia de Mayta, El hablador…) y sin ninguna desde su brillante renacimiento con La Fiesta del Chivo (2000).

Sólo para el Nobel lo había perjudicado pelearse con la izquierda, pues escribe en El País, que es al único a quien permite escribir la verdad de que muchos países subdesarrollados lo son no debido al imperialismo, sino a la corrupción de sus políticos, la dilapidación de sus recursos y el populismo de sus gobiernos.

Y únicamente hasta ayer hizo mella en él la sentencia de Cabrera Infante, aunque era reconocido y nunca moriría en un hospital público.

Porque Mario Vargas Llosa vive ahora en ese universo negado a casi todos los humanos, que algunos nombran gloria y otros paraíso.

Pero que en realidad se llama inmortalidad.

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