miércoles, 23 de marzo de 2011

CÁMARA DE GAS (ESCRITO)

EL NACIONAL - Sábado 19 de Marzo de 2011 Papel Literario/3
Rostros y decires
NATACHA TINIACOS

Rostros y decires retrata y recopila los gestos, las palabras y los borradores del poeta LISBETH SALAS

Anne Carson cita a Jacques Lacan en una entrevista: "La razón por la que vamos a la poesía no es la sabiduría, sino para desmantelar la sabiduría".

Lisbeth Salas desmantela el anecdotario y el proceso creativo de Rafael Cadenas con los ojos de una confidente. Retrata y recopila los gestos del poeta, sus palabras, sus borradores y originales de sus textos, sus afectos y el telar profundo de su cotidianidad. Rostros y decires atrapa la calidez del instante como un gesto de la memoria selectiva por aprehender la realidad de nuestro poeta mayor.

El segundo libro de la editorial La Cámara Escrita, inaugurada con Infinitamente serio de Enrique Vila-Matas, pertenece a una serie de fotobiografías y libros objeto.

Lisbeth Salas confabula esta obra junto a Álvaro Sotillo, uno de los diseñadores más importantes de Iberoamérica y merecedor del Premio Gutenberg, y con la cuidadísima impresión de Javier Aizpurua (de Ex libris). Los tres se sumergen en la permisividad con que Rafael Cadenas les abre su cosmos. Este libro es un acto de amor con la poesía. La indagación de Salas a Cadenas se convierte en convivencia, colaboración, ciudad, jardín, Pessoa, Whitman, Rilke. El resultado es una narrativa literaria y visual que nos regala desde sus máquinas de escribir hasta la cartografía de la palma de su mano.

Las hojas teñidas de años honran el testimonio de esta obra. Lisbeth Salas se descubre a sí misma como una artista visual de la proximidad. Retrata poemas en etapa de gestación con algunos versos tachados y corregidos como una reconciliación con el error. El misterio del mundo es lo visible, no lo invisible, según Oscar Wilde. El imaginario de Rostros y decires nos ofrece la inmersión al misterio de Cadenas.

Gracias a La Cámara Escrita vemos a un poeta caminante en el tiempo detenido, en semejanza con quien trata de asirlo a lo largo de estas páginas. Este es un libro de arte, un libro de tocar y ver. Un libro de vanguardia que estimula al lector sensorial. "Hay noches en que acomodamos/ la mirada/ al ojo de la cerradura", dice un poema de Francisco Morán.

Después de la contemplación a la que nos ha invitado Lisbeth Salas, no podremos sino volver a leer la obra de Cadenas como un tributo al autor que nos ha dejado hondamente imbricados a su vida.

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