domingo, 3 de abril de 2011

LA SOLEMNIDAD DE LOS ESPACIOS DEL VÉRTIGO


EL NACIONAL - Viernes 01 de Abril de 2011 Escenas/1
Julio Pacheco Rivas pasó del contraluz al alto contraste
El artista expone Trabajos recientes, una muestra en la que aborda el problema de la percepción, la perspectiva y el juego del conjunto y el detalle
MARJORIE DELGADO AGUIRRE

A Julio Pacheco Rivas la pintura lo lleva al galope. Su quehacer da sensación de vértigo.

"La pintura me lleva a rastras con sus propios bríos. Yo voy halado tratando se seguirle el paso", dice frente a sus Trabajos recientes, que se expondrán desde este domingo, a las 11:00 am, en la galería La Cuadra. En un descuido, el pintor deja escapar sospechas de adónde va su trabajo, pero logra contenerse. Prefiere pensar en el futuro pero hablar del presente, de uno que pinta en formas geométricas que colaboran en un interesante juego entre lo figurativo y la abstracción.

La primera obra con la que se encuentra el público en la sala presenta un conjunto de andamios, una escalera y otros objetos que aluden a la construcción. El espectador hace gran parte del trabajo porque es su ojo el que completa las formas y el que agrega valores intermedios que Pacheco Rivas ha hecho desaparecer. "En esta exposición paso del contraluz con el que antes abordaba los objetos en las obras al alto contraste. Así que el que ve es el que arma los volúmenes y elabora los valores intermedios, que no existen porque sólo hay presencia de blanco y negro", dice el pintor.

En el texto del catálogo de la muestra, el artista caraqueño con más de cuarenta años de trayectoria señala que estas obras son las más recientes consecuencias de la evolución de un trabajo que comenzó en el año 2006 en una muestra colectiva llamada Minimal y que fue mutando en exposiciones como En blanco y negro (2007, galería D’Museo) o En construcción (Ateneo de Caracas, 2010).

"Los objetos o volúmenes que inicialmente se bastaban para expresarse con el dibujo de su contorno a manera de siluetas, es decir, esos volúmenes en contraluz dejaban a la memoria retinal del espectador la tarea de interpretar su disposición espacial. Allí, el ojo, abrumado por la intensa luz de fondo apenas atina a retener el límite externo del objeto interpuesto. Este tema de la luz y la memoria retinal es quizá el hilo conductor en la evolución de mi trabajo reciente. En cuanto a la luz, su presencia avasallante y radical obliga a resolver la imagen por la vía del antagonismo blanco y negro. En cuanto a la memoria retinal, porque quien mira resuelve desde su experiencia, desde su cerebro, la escala de valores dejada de lado por efecto de la polarización".

De esta primera obra que se llama Salsa madre (como en gastronomía se denomina a aquella salsa que es la base para muchas otras) surgen todas las demás piezas de la exposición en la que Pacheco Rivas también aborda el tema de la mutación de la percepción de acuerdo con la perspectiva.

Justo en la pared de al lado, el creador va al detalle, como en los libros de arte cuando muestran una parte del cuadro y lo que era figurativo se convierte en abstracción.

En la sala de abajo, la pintura comienza a ser una "pintura con obstáculos", como la llama el artista, pues se interponen entre las formas unos volúmenes que se salen de la pared, pero que vistos desde otros ángulos parecieran estar más bien hacia adentro. ¿Por qué la introducción de esos obstáculos? Para reforzar su concepto de la pintura como piel, como membrana, de aquello que pasa por una superficie.

Además, en algunas piezas, el artista decidió intervenir la rigidez de la forma rectangular o cuadrada en la que usualmente desarrolla su trabajo y desaparecer cualquier sensación de borde. Miguel Miguel, curador de la muestra, lo define con una frase categórica: "La pintura al fin y al cabo es siempre ficción".

Fotografía: Alexandra Blanco

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