viernes, 22 de abril de 2011

REPASO (2)


EL NACIONAL, Caracas, 10 de Febrero de 1996
Teología de la Liberación: un muro que no ha caído (I)
El Papa no va a resolver el déficit económico ni la crisis fiscal
Su Santidad, señala el sacerdote jesuita José Lazcano, utiliza el lenguaje marxista en los documentos en los cuales condena el marxismo y la Teología de la Liberación. El jefe de redacción de la revista ``Sic'' admite que la Iglesia venezolana ``está más cerca de los ricos que de los pobres''
VANESSA DAVIES

Los militantes de la Teología de la Liberación, o carta de ciudadanía que Juan Pablo II descalificó en Guatemala hace tres días al decir que había fallecido ``con la muerte del comunismo'', afirman que ésta ``es una nueva etapa de la tradición teológica iniciada con la tradición apostólica y con el patrimonio de la doctrina social de la Iglesia''. El Muro de Berlín no cayó. José Lazcano, sacerdote jesuita y jefe de redacción de la connotada revista Sic, admite que en la Iglesia hay mucha ambigüedad, ``pero toda esta reflexión social es la nueva etapa de la relación de la Iglesia oficial con la sociedad''.

-¨La Teología de la Liberación se ha visto frenada por este pontificado?

-Ha habido cosas que se pueden entender como freno y otras como gran estímulo. Eso no quiere decir que todo lo que sea Teología de la Liberación está bendecido por el Papa. Expresamente el Papa alerta contra interpretaciones que pueden ser no aceptables, como la exaltación de la violencia, la utilización indiscriminada del marxismo, un enfrentamiento de lucha de clases interna dentro de la Iglesia. Las reflexiones del Papa acerca del materialismo implicado en el sistema de libre mercado, son terribles, y normalmente no se citan. Este Papa se ha convertido en referencia ética incuestionable en el mundo moderno.

-Pero hay cosas en las cuales el líder católico va por un lado y la gente por el otro, como el aborto y la anticoncepción.

-En el campo de la moral sexual, el Papa ha definido las posturas más tradicionales dentro de la Iglesia. Yo creo que es verdad lo que tú dices, pero más allá de eso te está diciendo la urgencia de garantizar la vida humana.

SELVA SIN LEYES

Al referirse a los adeptos en sotana de esta práctica contestataria, Lazcano explica que los obispos venezolanos, a partir de los años 60, ``son parte del Pacto de Punto Fijo, son legitimadores de esta democracia. Y que de pronto haya gente que resulta muy crítica resulta como molesto''.

-¨Molesto para quienes?

-Para todo el mundo que está contento en el sistema. Pero para los que lo padecen, no.

-¨Quiénes son la mayoría?

-Los pobres que sufren.

-¨Puede ocurrir que la Iglesia se retire de los barrios?

-Si es fiel a Jesús, no puede retirarse. Lo importante de la Teología de la Liberación no es la teología, sino la vivencia cristiana desde la pobreza.

-¨Qué significa el post-marxismo para ustedes?

-Persiste la visión desde los pobres. La acción de solidaridad sigue con más fuerza que en los años setenta y con más legitimidad que antes. Ya no se percibe tanto como amenaza a la unidad de la Iglesia.

-Pero de hecho lo fue.

-Creo que la gente que estaba en eso nunca rechazó la unidad de la Iglesia. En este continente cristiano donde la mayoría son cristianos oprimidos, con una minoría de cristianos -al menos nominalmente- opresores, adquiere características significativas la Teología de la Liberación. Esos mismos que defienden la Ley de la Selva, a la hora que están afectados son los primeros que le lloran al gobierno. Los que menos cumplen el mercado y la Ley de la Selva son los que imponen la Ley de la Selva, porque ellos tienen capacidad de modificar y de hacer.

-¨Hay Iglesia para ricos e Iglesia para pobres?

-¨La Iglesia supermercado? No es una estrategia, sino cuestión de vocaciones personales. Estamos más con los ricos que con los pobres. Pero deberíamos estar más con el mundo de los pobres.

-¨Qué pasará con la Iglesia popular post-Papa?

-La venida del Papa tiene muchas ambigüedades, pero no depende de eso la vida cristiana. Ni el Papa nos va a resolver el déficit económico y la crisis fiscal, ni el problema político. Y en última instancia lo que importa no es la Iglesia, sino la gente.

EL NACIONAL, Caracas, 11 de Febrero de 1996
Teología de la Liberación (y II)
Occidente tiene demonios que deben ser exorcizados
Dos jesuitas reflexionan sobre la realidad de la Teología de la Liberación en Venezuela y si la Iglesia ha perdido o no terreno en nuestro país con la aparición de nuevas sectas y grupúsculos pseudorreligiosos
MIREYA TABUAS

¨Ha muerto la Teología de la Liberación con la caída del muro de Berlín? ¨Avanzó o retrocedió la doctrina social de la Iglesia en tiempos de Juan Pablo II? Estos han sido algunos de los cuestionamientos que se han hecho muchos teólogos a nivel mundial, y es también una discusión que tomó auge en días pasados cuando, durante su visita a Guatemala, el Papa declaró que se había acabado la Teología de la Liberación de ``inspiración marxista''.

Para el doctor en teología y sacerdote jesuita Pedro Trigo, es buena la aclaratoria en la cual Su Santidad especifica que no ha muerto la Teología de la Liberación, sino aquella de inspiración marxista. ``El Papa ha dicho que es oportuna, útil y necesaria, y es exigencia de nuestro tiempo''.

Aclara Trigo que la Teología de la Liberación que se ha hecho en Venezuela, nació independientemente del marxismo, basándose en los principios de la Biblia.

-En el Evangelio, Jesús dice que ha venido a liberar a los oprimidos; ese lenguaje es imposible desprenderlo del cristianismo. Además, es una realidad ineludible que el cristianismo tenga un carácter liberador porque tiene que ver con Jesús. La Liberación de los pueblos es la preocupación de Dios.

Añade Trigo que si bien algunos teólogos de la liberación coincidieron con posiciones marxistas, el grueso de ellos no han incurrido en eso. ``Para mí es una campaña interesada en desacreditar la Teología de la Liberación en tanto que ayuda al pueblo cristiano a tomar consciencia y a asumir su responsabilidad cristiana. Son gente que no quiere la liberación ni el bien del pueblo latinoamericano porque toca sus intereses''.

El sacerdote jesuita Jesús María Aguirre, profesor de sociología de la Comunicación en la Universidad Católica Andrés Bello, especifica que Estados Unidos alertó sobre los riesgos de la Teología de la Liberación: ``lo veían peligroso porque fecundaba el pensamiento latinoamericano en la década de los 70. Muchos medios de comunicación se han unido a esta estrategia, descalificando la teología de la liberación igualándola a la violencia, la revolución marxista y el ateísmo. Después de 1990, la calificación ha sido simplista, se ha dicho que, después de la caída del muro del Berlín, la Teología de la Liberación perdió consistencia; esto es un gran equívoco porque esta teología no parte de un proyecto político socialista para engancharse a él, sino que nace de una reflexión espiritual dada desde la situación de los pobres''.

POR LA VIDA

-La oportunidad histórica más importante para el primer mundo -dice Trigo- sería la de dedicarse a hacer una nueva figura histórica en la que fuera posible la vida; eso desalienaría a Occidente. Nos parece que Occidente tiene demonios y que éstos deben ser exorcizados; demonios que dominan a las personas, poderes inhumanos dentro de los seres humanos y la sociedad. El tercer mundo, con su fuerza humanizante y a pesar de sus problemas, sería la fuerza capaz de desalienar al primer mundo, sería una relación mutua. El primer mundo entregaría los bienes de la civilización, mientras el tercer mundo, su fuerza vital.

-¨La Iglesia no pierde terreno en estos tiempos en los que cada día aparecen más sectas?

-Una parte de la oferta de esta figura histórica es hacer del mundo un gran bazar cultural donde cada oferta esté degradada a la condición de mercancía. También la oferta espiritual, convertida en mercancía a cómodas cuotas, se desnaturaliza.

A pesar de ello, Trigo ve que ``hay una cierta revalidación de la institución eclesiástica. Aunque aún falta garra. Hay un avance respecto a lo que era hace 20 años, pero podrá cambiar más cuando la institución eclesiástica sea una minoría dentro de la Iglesia. Curas y monjas somos secundarios, no podemos ser el centro de la Iglesia y todavía lo somos. Es necesario que funcionen las comunidades de base. Y en los barrios donde funcionan muy bien las comunidades de base, hay muy poco de otras cosas (sectas)''.

Fotografía: Pedro Trigo (SJ), tomada de la red (s/a)

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