domingo, 3 de abril de 2011

EXPONERSE


EL UNIVERSAL, Caracas, 2 de Abril de 2011
ENTREVISTA
"En esta exposición el espacio vacío tiene protagonismo"
"Ya no son siluetas, sino objetos que están en alto contraste, que funcionan como recurso fotográfico"
DUBRASKA FALCÓN

Julio Pacheco Rivas (Caracas, 1953) decidió un día hacer el ejercicio de hurgar en su memoria y buscar cuáles eran los recuerdos más antiguos que tenía almacenados. El primero de ellos se ubica en San Bernardino. Se trata de las escaleras de su edificio. El segundo, se desarrolla en el carro de su familia, mientras él iba recostado en la parte de atrás del vehículo observando el rastro del paisaje de Los Próceres o Los Chaguáramos.

"Era la Caracas de los años 50. Vivíamos en esa ciudad que estaba recién hecha. Era una ciudad impactante en toda su extensión, con las nuevas autopistas, las avenidas, los edificios", dice.

Mientras habla de esos recuerdos, mira los cuadros que desde mañana se expondrán en Trabajos Recientes, dentro de la Galería La Cuadra de Los Palos Grandes. Julio Pacheco Rivas los observa con detenimiento. Aunque no sabe si esos recuerdos sean los culpables de las obras que genera, deja escapar que podría haber una relación.

"Esos son los recuerdos que guardo. Son los recuerdos vinculados a la arquitectura y la ciudad", afirma sobre dos aspectos que han estado relacionados en su obra, y que por supuesto, ahora no serán la excepción de la regla.

Contrario a lo que fue su exposición En construcción, en donde las formas eran siluetas que tenían una luz proyectada desde atrás, en Trabajos Recientes Pacheco Rivas pasa del contraluz al alto contraste. "En este caso ya no son siluetas sino que son objetos que están en alto contraste, que funciona más bien como un recurso fotográfico".

Entre las obras que presenta en la exposición, la pieza figurativa Salsa Madre es la que genera todo el proyecto. Es a través de esa obra que compuesta de andamios, escaleras y una escultura la que genera una fragmentación fotográfica. Es figura y detalle.

"En el arte culinario a esas salsas se les llama así porque a partir de ellas hacen otras salsas, que son esas variables que tomo. Dan la sensación de mayor realidad que otras obras. Esto pareciera que fuera un espacio realmente vivido y visitado. Siendo una obra que está hecha con una traducción en el medio expresivo más minimalista que otros trabajos míos. Pero al mismo tiempo da una reflexión de claridad mayor. Sigue siendo el problema de la pintura que está en el plano y que el ojo del espectador es el que termina de darle sentido y de agrupar. Al convertir la obra en detalle se convierte en algo prácticamente abstracto", asegura Julio Pacheco Rivas.

Dentro de este marco, el ganador del Premio del Salón Nacional de Artes Plásticas de Venezuela y Premio Arturo Michelena continúa con su obsesión de poner en "evidencia a la pintura". Todo como si se tratase de una especie de piel que llega a cubrir la superficie del cuadro.

"Hay volúmenes que no están pintados pero que en la interconexión que existe entre el blanco y el negro se producen esos volúmenes sin que yo los haya dibujados. Esas vigas laterales en esos edificios que están al fondo, donde las vigas impactan, se pueden ver sin que estén pintadas (...). Una de las cosas que tiene esta exposición es que el espacio vacío tiene un protagonismo como luz. La luz está ahí y forma parte de por lo menos la mitad del cuadro que es luz", remata.

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