domingo, 7 de junio de 2015

INELUDIBLE

Sagacidad tarekiana
Ox Armand


Distinto a todos sus predecesores, la Defensoría del Pueblo le queda chica. Sin dudas, Tarek William Saab fue un acierto de Maduro, amistad aparte. Hay demasiado despliegue político, maniobra con soltura, tiene iniciativa, a objeto de tapar y amoriguar los casos más evidentes y escandalosos de derechos humanos en clara correspondencia con los intereses del gobierno. Digamos, es un superministro de hecho del gabinete. No necesita de la autopromoción, porque sus movimientos salen con toda naturalidad. Lo vimos en la transmisión del informe que presentó en la Asamblea Nacional. Rayó literalmente a quienes se les han acercado, prominentes o humildes diputados de la oposición a quien nombró. No esconden nada. Es la verdad. Se dirá de su proverbial megalomanía, pero cuenta ya con la experiencia necesaria para que ella se realice según la lógica de la política que se hace diario. Atrás quedan las evidencias, sospechas y señalamientos de su gestión anzoateguinse, la cual tuvo que atender y superar – triunfando por encima de las tendencias más feroces del PSUV regional – cual bombero, Aristóbulo Istúriz.  Tarek ve un cúmulo de formalidades donde hay tratamiento caprichoso de los presos a los que niega el carácter político. Patricia de Ceballos denuncia las mentiras que ha prodigado en su comunicación personal y directa, o la propia Lilia de López. Pero no hay costo político para la sagacidad tarekiana. Costo actual, porque aún cuando todo esto sea superado, tiene demasiados colegas burócratas por delante para rendir cuentas a la historia.

Quienes antecedieron a Saab en el cargo, lo celebraron como el culmen de sus carreras buscando una embajada, una magistratura o un viceministerio al vencerse el período. Nuestro personaje pudo serlo, ingresando al gabinete ejecutivo como el titular de un despacho, según lo comprueba su antes inimaginable ascenso a la titularidad de uno de los órganos del Poder Púlico.  Esa diferencia es llamativa, porque mira más alto. Es el impulso inercial, pues. Queda para la especulación de cada quién ese mirar más alto. Y los escenarios posibles de una irreprimible conflicto de poderes al interior del oficialismo. Opositor a quien Tarek le pele el diente, queda neutralizado. Intuye en el fondo sus ambiciones. Por eso no le dan duro los prominentes y titubean los humildes. Salvo las mujeres, añadiendo a María Corina Machado, el problema no es Tarek y los presos políticos o el ataque al alcalde del municipio Mario  Briceño Yragorry de Aragua, sino las elecciones parlamentarias.

Demasiada sagacidad, demasiado.

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22753-sagacidad-tarekiana

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