"Naturalmente, la presencia del abstraccionismo repercutió profundamente en a crítica de arte, pero halló un insólito repudio en algunos intelectuales, anclados todavía en el pasado. Entre ellos resalta el nombre del historiador Mario Briceño Iraggorry. Éste, a comienzos de la década del cincuenta, había lanzado las descargas más peyorativas sobre la adopción del arte abstracto-geométrico por una buena parte de la juventud artística venezolana. Tal incomprensión no debe extrañarnos, si consideramos su estatus generacional y su mundo intelectual"
Simón Noriega
("La crítica del arte en Venezuela", ULA, Mérida, 2011: 176)
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