El parlamento por asalto
Luis Barragán
El 24 de enero de 1848, fue tomado por asalto la sede del
Congreso con la aquiescencia, estímulo e interés del entonces Presidente del
Estado de Venezuela, general José Tadeo Monagas, lesionando la majestad, jerarquía y
trascendencia de una institución que produjo, deliberó y decidió nuestra
Independencia, fundamentando los principios y valores que la conquistaron y
legaron a las sucesivas generaciones; El
atentado específico contra el parlamento bicameral, interrumpido abruptamente el desarrollo de su
sesión, se debió a la movilización violenta de los partidarios de un gobierno
que, lejos de garantizar el orden público, fue su principal promotor y
beneficiario ocasionando a la postre la prolongación de gobiernos
caracterizados por el nepotismo y el saqueo de los dineros públicos, alentando
y logrando el servilismo y la docilidad de quienes fungieron como sus senadores
y representantes;
La deliberada, selectiva y alevosa agresión física y verbal,
bajo el peso de las bayonetas, produjo la inmediata muerte de los
parlamentarios Juan Francisco Argote,
José Antonio Salas y Juan García y, días más tarde, la de Santos Michelena,
entre otros fallecidos y heridos, civiles y militares, fruto de la innoble y
cobarde acción. A pesar del insólito ataque contra una institución fundamental
del Estado y de la República que le debió su propia existencia, necesario es destacar el compromiso de los
parlamentarios por defenderla aún a costa de sus vidas, siendo una fecha
equiparable a la del 2 de marzo de 1811, cuando se instaló el Congreso que
debatió y declaró la Independencia de la Confederación Americana de Venezuela.
La agresión gubernamental, como el heroico testimonio de
defensa de la institucionalidad parlamentaria, sintetizada por los eventos del
24 de enero de 1848, formando parte de una rica, larga, y también accidentada tradición, no sólo merecen el recuerdo y tributo de la
actual Asamblea Nacional, sino que la
obligan a promover y facilitar la investigación y divulgación – incluso, por
los medios digitales - de su patrimonio documental, historiográfico y
hemerográfico. Y es que no sólo resulta indispensable publicar por vía impresa
y digital los Diarios de Debates de la Asamblea Nacional en el presente siglo,
después de una interrupción por más de una década respecto a su divulgación
integral, sino de todos los que están bajo custodia del meritorio personal del
Archivo Histórico, desde tiempos remotos, siendo aconsejable una pronta y
progresiva digitalización y difusión que compense y los salvaguarde del inevitable
deterioro del tiempo.
Todavía pesa la amenaza, en pleno siglo XXI, respecto al
posible asalto del parlamento por un gobierno que no lo tolera plural y,
además, celoso de sus funciones. Basta con recordar algunos de los hechos
acaecidos entre 2011 y 2015 para estar muy alertas, pues, la agresión
sistemática contra las instituciones distintas a la voluntad de Miraflores, es
el único “argumento” que le queda al decadente oficialismo.
25/01/2016
Gráfica: Convento de San Francisco.
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