domingo, 4 de diciembre de 2016

INSENSIBILIDAD MILITANTE

Morir por una consigna
Luis Barragán


Muy recientemente, grupos violentos del oficialismo trataron de impedir el ingreso de sendas cajas de medicamentos y otros insumos en el hospital de los Magallanes de Catia, en Caracas.  Finalmente, los médicos recibieron la generosa donación proveniente de España, después de un largo forcejeo de acuerdo a lo referido por las redes sociales, añadida la intimidación del SEBIN.

Sobrevenida una formalidad que olvida las específicas circunstancias que no permitieron retirarlas, días antes, el SENIAT declaró - cínico detalle – en “abandono legal” 525 cajas de medicinas y 92 cajas de suplementos alimenticios de la fundación Cháritas,  presuntamente destinadas por la Aduana Principal de La Guaira al IVSS. Desde agosto del presente año, no fue posible que la fundación benéfica las retirase para una justa y transparente distribución de los urgidos insumos.

Es demasiado evidente la prolongada emergencia humanitaria en la que nos encontramos los venezolanos y la demencial consigna en la que insiste el gobierno no sólo para negarla, versionando a un país paradisíaco, sino para impedir que los gestos de socorro tan palpables que viene del exterior, alivien la situación de numerosas personas. Insistencia demencial cuando se convierte en toda una línea política capaz de movilizar a sus partidarios  para el sabotaje de la entrega, y forzar a sus burócratas a la aplicación de alguna torpe y tardía fórmula legal que no significa otra cosa que un vulgar robo teñido de eufemismos.

Problema moral aparte, la banalización de la tragedia no halla el menor precepto – digamos – ideológico que sea capaz de legitimar al gobierno.  ¿En nombre de cuáles causas o, mejor, de las últimas causas, puede asumir tamaña conducta envilecida y envilecedora, distintas al obstinado, tan arbitrario como absurdo empeño de permanecer en el poder a cualquier precio?  ¿Cuál es el límite de esta clara patología afincada en un marxismo tan elemental, descaradamente ignorado por los afanes cuartelarios de una revolución que corrompió el mismo término? ¿Dónde está la vergüenza de sus simpatizantes internacionales que, tras recibir un generoso financiamiento, dedican sus más caros esfuerzos por reflexionar la escuela, obviando al miserable país petrolero que muy bien la explica?

Esa intelectualidad tan ufanada que ahora dice de la lucha de clases como un reduccionismo e intenta asumir la explotación por una vía alterna a la teoría del plusvalor, quebrando lanzas contra el capitalismo, no desea enterarse de la existencia de un hospital en los Magallanes de Catia ni del esfuerzo de fundaciones, como Cháritas. La insensibilidad humana, ya no social, demostrada por el socialismo mercantilista venezolano, no es motivo alguno de preocupación, como tampoco que un dictador en Corea del Norte, faltando poco, miembro de una dinastía, guste de los abalorios nucleares en medio de un pueblo sojuzgado: morir por una burda consigna es problema de los que sufrimos estos regímenes que aquéllos, rayando en la erudición de sí y de síes,  no le dedican un párrafo excepto reciban el correspondiente honorario.
¨Fotografía: http://www.lapatilla.com/site/2016/12/03/en-libertad-medico-y-sindicalista-de-los-magallanes-de-catia-que-recibieron-donativo/
Fuente: 04/12/2016: http://guayoyoenletras.net/2016/12/04/morir-una-consigna/

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