miércoles, 19 de septiembre de 2012

VÉRTIGO (1)

EL UNIVERSAL, Caracas, 19 de Septiembre de 2012
Derrotar el centralismo
El Gobierno Nacional aplica una asfixia creciente a las autonomías locales y regionales
MARCO NEGRÓN 

Una revisión de la realidad caraqueña de los años recientes muestra cómo dos de los factores que más incidieron en su deterioro urbano desde la década de 1990 -la desaparición de la OMPU, el cerebro capaz de pensarla integralmente, y la recesión económica que atenazó al país por 25 años continuos- han dejado de operar, al menos en apariencia, desde hace ya un tiempo.
En relación a lo primero, en diciembre de 2006 el Cabildo Metropolitano de Caracas creó el Instituto Metropolitano de Urbanismo como "máxima autoridad en el proceso de planificación urbanística en la jurisdicción del Distrito Metropolitano de Caracas" el cual, a su vez, hizo entrega a la ciudad del Plan Estratégico Caracas Metropolitana 2020, la guía para orientar su evolución en el mediano plazo, en julio pasado. En cuanto a lo segundo, es pública y notoria la sostenida recuperación de los precios del petróleo, el pivote de la economía nacional, que se mantienen sobre los 100 dólares/barril cuando en 1998 estaban en 10. Sin embargo, como diariamente comprueba cada caraqueño, el deterioro galopante de la ciudad no se detiene. ¿Qué ocurre entonces?, ¿por qué aquellos cambios aparentemente tan importantes no han revertido en mejorar la calidad del medio ambiente urbano y, sobre todo, la calidad de vida de los ciudadanos?, ¿cuál otro factor impide la recuperación?
Todo indica que se trata del Gobierno Nacional, quien, actuando contra la Constitución, aplica una asfixia creciente a las autonomías locales y regionales expresada en la sustracción de recursos, la invasión o menosprecio de sus competencias e incluso el sabotaje de sus iniciativas, abierto o a través de mecanismos paralegales. En consecuencia de ello, las mejores proposiciones terminan quedándose en el papel, no llegan a florecer en la práctica. Por eso es urgente no solo recuperar la descentralización tal como la define la Carta Magna, sino profundizarla, llevarla aún más lejos en busca de estimular la eficiencia y competitividad en el gobierno de las ciudades. Ellas son hoy los motores del progreso, por lo que es urgente liberar sus energías para que finalmente la nación pueda entrar en la dinámica del siglo XXI. Lo que significa desplazar del poder, y para siempre, al mesianismo centralista. No se puede desperdiciar la oportunidad que se presentará en menos de tres semanas.

Fotografía: LB, CC Multiplaza, El Paraíso, Caracas (18/09/12)

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