martes, 27 de noviembre de 2012

UNA Y OTRA COSA

Difícilmente, podemos concordar con la celebración solemne del ya lejano 27-N, recordando a muertos y heridos, como los supuestos combates aéreos que plenaron los cielos caraqueños. Todavía recordamos tres momentos impactantes, como el vuelo rasante e irresponsable de dos aviones sobre el curso del río Guaire, perdidos hacia Montalbán y Antímano con una estridencia aterradora; las bombas lanzadas en lo que sería el centro de Caracas, al igual que los ataques a la sede de la DISIP (y sus alrededores), como zancudos empedernidos sobre la presa que la distancia los pintaba, por no citar la interrupción de los servicios telefónicos y todas las circunstancias del caso.


Era imposible acudir a Maracay para hacerles coro, como entendemos fue solitariamente un parlamentario electo por la Mesa de la Unidad Democrática. De nuevo, sin molestarse por consultar a la cámara, la junta directiva de la Asamblea Nacional decidió así la sesión. Aprovechamos para escapar a la hemeroteca de la Academia Nacional de la Historia, tranquila, eficaz,  segura y servicial. Casualmente, hallamos la extensa nota sobre el consabido homicidio por encargo de Trotsky,  pensando en Leonardo Padura: poca o ninguna ocasión tendría de revisar la hemerografía cubana alusiva, como – por lo menos – acá todavía hay ocasión de hacerlo….

Inevitable asociación para referirnos al 27-N, pues no fue cualquier cosa lo ocurrido en 1992. Mientras escribimos esta nota, está perorando el comentarista de planta de Venezolana de Televisión, valiéndose de los actos de Maracay, para halar duramente en las bolas de Chávez Frías, incurriendo en toda sandez e insensatez que llama análisis….

LB

Fotografía: Reseña. La Esfera, Caracas, 06/60.

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