sábado, 4 de abril de 2020

DEPENDE DEL DÍA

CONVERSACIONES DE LA PANDEMIA
Anne Applebaum: “Estos momentos serán recordados como una gran ruptura histórica”
La historiadora advierte sobre los riesgos que afronta la democracia y que Occidente puede perder el liderazgo mundial si su gestión de la pandemia no es buena
Félix Badía

La historiadora y periodista Anne Applebaum (Washington DC, 1964) ha dedicado buena parte de su trayectoria a estudiar el convulso siglo XX de Europa del Este y la URSS. El último de sus libros, Hambruna roja (Debate), relataba la criminal política de Stalin respecto a Ucrania. Desde entonces, sin embargo, esta escritora, columnista también de The Atlantic , ha centrado su análisis en la crisis de la democracia liberal, un proceso de degradación en el que ahora se cruza la epidemia de coronavirus que ha incrementado aún más las incertidumbres. ¿Optimista o pesimista? “Depende del momento del día”.
La epidemia de coronavirus ha llegado en un momento en que las democracias liberales tienen mala salud. De hecho, ese es el tema de su próximo libro. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Para mí el principal problema de muchas democracias liberales es que los sistemas políticos no han sido capaces de evolucionar a la misma velocidad que los cambios tecnológicos, económicos y de la información. En un momento en que tantas cosas se pueden hacer rápidamente, la democracia toma mucho tiempo y da la impresión de que no ofrece respuestas de forma ágiles. La gente, entonces, busca atajos en sistemas diferentes: “tal vez el sistema chino es mejor, tal vez el ruso es mejor, tal vez ellos pueden tomar decisiones más rápidamente…”.
A eso se añade que hay dos crisis, una real y otra, digamos, más imaginaria, vinculadas ambas a la globalización y que esta epidemia ha exacerbado. La primera es que ya hace años que para mucha gente se ha hecho evidente que sus gobiernos no tienen el control de las economías, ven que decisiones tomadas en China o en Washington pueden afectar a su negocio, por ejemplo, en Barcelona. En cierta forma eso puede llevar a revivir ciertos tipos de nacionalismo.
Pero hay un segundo aspecto que reside en la naturaleza de los nuevos medios de comunicación que están debilitando a los medios tradicionales. En consecuencia, las sociedades que antes estaban acostumbradas a un debate público ahora, en cambio, se encuentran divididas en algo parecido a dos cámaras de eco en cuyo interior se producen los debates.
Las democracias se están deteriorando, pero ¿cree que la epidemia de coronavirus puede acelerar este proceso?
No quiero predecir lo que ocurrirá, porque están sucediendo muchas cosas todavía. Vemos, por ejemplo, que la gente está dispuesta a ceder en muchas cosas, como la libertad a cambio de seguridad. Siempre en la historia se puede constatar que cuando la gente teme a la muerte o a una pandemia está dispuesta a ceder poderes al Estado, a diferencia de lo ocurre en momentos de normalidad. La pregunta es cuánto y cómo los Estados van a utilizar esa posibilidad, si van a aprovechar esta situación o no para acumular poder en una persona o un partido político, si estos cambios van a producirse por un período corto y luego esos poderes volverán a la gente. Eso depende mucho de qué decisiones tomen los gobiernos próximamente.
Está viniendo un gran cambio en este sentido, en el que Asia va delante de nosotros, y, al margen de China, sino a países como Corea del Sur o Taiwan, que son democracias. Se trata de empezar a entender el uso de la tecnología o de la inteligencia artificial para monitorizar y centralizar la gestión contra la pandemia. Mucha gente en esas sociedades está dispuesta a ceder un cierto nivel de privacidad a cambio de la seguridad y de que las economías sigan funcionando. Creo que en algún momento tendremos este debate también en los países occidentales, y de nuevo, veremos qué decisiones tomamos al respecto, si serán temporales o permanentes o quién controlará los datos. Ese será un tema muy importante de debate en el próximo año.
Pero también hay oportunidades para modernizar la democracia.
¿Qué oportunidades de modernización?
La modernización del Estado, y no puedo hablar por España, pero sí por Estados Unidos o Polonia, que son los países en los que vivo. Uno de los aspectos que esta crisis ha mostrado es que tenían una total falta de preparación desde el punto de vista del sistema sanitario, de la interpretación de la información o de la política de comunicación, que en Estados Unidos y la Casa Blanca ha estado llena de fallos.
No podemos seguir en un mundo moderno con este tipo de incompetencia, que haya gente incapaz en los servicios de salud pública. Hay que revisar los mecanismos por los cuales esa gente llega a los puestos en que se toman decisiones o por los que se hace seguimiento de la salud de la población.
Por otra parte, el funcionamiento del Gobierno y de la burocracia, el desplazamiento de muchas operaciones de la administración hacia el ámbito online es algo que va a suceder, y tenemos que ver cómo hacemos eso de forma eficiente y segura para la gente, preservando la privacidad y la libertad.
Las democracias, de alguna manera, se la están jugando. Si gestionan mal la situación actual pueden dar alas a los movimientos autoritarios.
Es posible. Si los países occidentales no consiguen gestionar bien esta situación y en cambio los países asiáticos sí, será un gran desprestigio para Occidente. Una de las realmente grandes tragedias del momento es que Estados Unidos tiene hoy a un presidente como Donald Trump . En lugar de tener a alguien que buscara unir a personas y esfuerzos para combatir el coronavirus, le tenemos a él, y el problema no es que sólo que sea un nacionalista, sino que es un narcisista que no está interesado realmente en el destino de su país. Tenemos una terrible mala suerte en estos momentos. El país líder del mundo occidental en las últimas décadas está ahora liderado por la persona más catastróficamente errónea.
Tal vez los europeos encuentren la manera de trabajar conjuntamente en los próximos meses, tal vez pasado el primer shock Alemania y los países grandes de la Unión Europea puedan encontrar la manera de coordinarse. Si, en cambio, los países democráticos de Asia, como Taiwan, Corea o Japón, que tienen buenos sistemas de sanidad y una burocracia más sofisticada, dan una mejor respuesta, el liderazgo de Occidente se verá seriamente cuestionando.
En estos días la Unión europea en conjunto está siendo criticada por no ser capaz de dar la respuesta necesaria a lo que está sucediendo.
Creo que la crítica a la UE es injusta porque no tienen competencias en salud pública, que depende de las autoridades estatales. Aquí lo que está por ver es como la UE gestionará la crisis económica que está viniendo.
En general, aunque no tenemos la perspectiva histórica, ¿usted cree que esta crisis representará un paréntesis o una ruptura?
No me gustan las predicciones y no sé qué pasará la semana que viene, pero no hay duda de que esta época será recordada como una ruptura importante. Lo que sucederá a continuación depende de las decisiones que tomen los países en las próximas semanas. Pero creo que sí, estamos en un gran momento de cambio.
¿Es usted optimista o pesimista?
¿Sabe? Depende del momento del día. Me levanto por la mañana, veo la luz del sol y me siento optimista; pero empiezo a leer las noticias y me siento pesimista. Pero si transitamos a través de esta situación sin que se produzca una gran tragedia y si tomamos las decisiones correctas, seremos más pobres en los próximos meses y años, sí, pero tampoco creo que será el fin del mundo, no soy apocalíptica en ese sentido. Es una gran ruptura, el sistema mundial tal como lo conocemos está dejando de funcionar en estos momentos y cuando se ponga en marcha de nuevo será muy diferente.

Fuente:
Cfr.

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