miércoles, 6 de noviembre de 2019

POL

Pol: Quid pro quo
Guido Sosola

A nadie le importó la premiación nacional de Cultura del octubre reciente, porque se sabe a la dictadura como el  confín de todos los caprichos  sectarios. Y, menos en un ámbito en el que, resueltamente, ha quebrado si es que alguna vez tuvo una política y unos resultados, excepto el viaje propagandístico  que hizo  el ministro Ernesto Villegas a México, quien sigue enredado con los viceministros que le impusieron y le pasan – además – por encima.

Dos concesiones llamaron la atención: una, aceptada y celebrada, como la del padre de Winston Vallenilla, otrora éxitoso empleado de toda la vida de Venevisión que ahora tiene también como propio el predio de Tves, sin que sepamos todavía de dónde sacó Chávez o saca aún Maduro que el solo reemplazo de RCTV en un dial, era o es garantía de rating.  La otra, rechazada y condenada por el mismísimo Santiago Pol, diseñador con oficio desde hace medio siglo, con el que estamos familiarizados no sólo por el libro de Historia del Arte de bachillerato que hicimos, harto diferente al actual, sino por un ingenio que competía sagazmente con el cinetismo en auge de décadas anteriores.

Con bombos y platillos, el artista fue premiado en el renglón de diseño 2016-2018, pero tuvo la suficiente dignidad y coraje de un rechazo que desmiente aquel dicho popular de que “a nadie le amarga un dulce”. Por ejemplo, refirió a los cuatro vientos, superando por su contundencia, claridad y también representatividad al flamante parlamentario de turno  que se dice opositor: "Como diseñador, como artista, como docente y como ser humano estoy totalmente en contra de este régimen de terror que se ha dado a la tarea de destruir sistemáticamente a Venezuela.  Por esta razón y muchas otras rechazo el  Premio Nacional de Cultura 2016 -2018 en Diseño" (El Nacional, Caracas, 17/10/19).

Esto, que no llamó la atención de casi nadie, tratándose de un diseñador de un vanguardista  forzado al exilio, permite el latinazo oportuno: una cosa por  la otra. Bienvenido el artista a falta del pronunciamiento de  la Asamblea Nacional o, al menos de su Comisión de Cultura, ahora ensimismada en la ilusión candidatural de Guiadó, en un país donde corre el rumor del último libro del Vargas Llosa que siempre nos fue familiar, ilustrando un terrible aislamiento del acontecer de la inteligencia y de la sensibilidad.

Apartando el propio testimonio de dignidad de Pol, concluimos, por una parte, que la sobresaturación de noticias nos conduce siempre a la polarización artificial entre la cúpula de la dictadura y  la de la oposición que controla a un parlamento que dejó de ser expresión cabal de la pluralidad ahogada del país, como si aquí no hubiese una inmensa mayoría desarmada ante  una ínfima minoría que masca el chimó de la pólvora y nos escupe cuando le viene en gana. Y, por la otra, expropiado de nuestro patrimonio espiritual, relegados a la más vulgar supervivencia, el sector cultural no está definitivamente decidido a confrontar al régimen y ofrecerse como una alternativa válida: incluso, ese mismo sector que sobrevive en el medio académico, además de hablar pendejadas, poco o nada hace en defender pública y abiertamente la autonomía universitaria, aferrado a las cuotas burocráticas que jura garantizadas por prestar la pluma a un Plan País que lo saben únicamente como ocasión de meterse en la cola de una promesa ministerial. Sin embargo, agreguemos una circunstancia.

A los funcionarios culturales y demás asomados del Estado, se les ocurrió el nombre de Santiago, quizá porque recordaron el mismo texto escolar, y lo imaginaron conmovido y agradecido en el acto de premiación, tomando un autobús de Sarría a Carmelitas con toda la familia. Y, por supuesto, aportando el esfuerzo a las fotografías del ministerio de Comunicación o como se llame,  supusieron a Maduro estrechándole feliz la mano, sólo para las cámaras, pues ni la menor idea de quién es el tipo que ha dejado sus huellas  en nuestra historia cultural.

Vale decir, el chantaje no funcionó, porque no necesita de la dictadura para ser Pol y hacerse Santiago con una creatividad que necesita respirar aires de libertad.  Operan hasta mal pues, ni siquiera le encomendaron a una secretaria ubicarlo y llamarlo, palabrearlo y convencerlo, ya que – ella – todavía no entera de quién se trata.

Imágenes: https://santiagopol.wordpress.com/category/cartel-venezolano/page/2/
Declaración de SP: https://www.elnacional.com/entretenimiento/santiago-pol-rechaza-premio-nacional-de-cultura/

06/11/2019:
https://www.lapatilla.com/2019/11/06/pol-quid-pro-quo-por-guido-sosola/
https://newstral.com/es/article/es/1139108794/pol-quid-pro-quo-por-guido-sosola

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