domingo, 17 de noviembre de 2019

CUADERNO DE BITÁCORA

NOTA
Freddy Millan Borges
13 de noviembre a las 3:18 ·

Llego a un recodo del camino, que no cubrió Mamá, ni Nancy, ni varios primos, ni tanta gente amada, arribo luego de tanta duda, qué significaba llegar aquí, un logro, un temor, un no saber ser ¿Quién soy? ¿Cuál es mi tiempo?
Hoy 13 de noviembre de 2019, una fecha brumosa en el pasado, una mirada esquiva del tiempo, hoy patente, tal vez un pasado que venció las marcas, de la vía a la huella.
El filósofo y teólogo de Hipona, que dejó atrás el maniqueísmo, se preguntó desde el íntimo sí, donde buscaba la verdad, con fe:

“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es él y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo decimos que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser? reflexionar sobre el tiempo.”

San Agustín, conoció el tiempo finito y es eterno, como eterno el Ávila que me vio nacer, con el verdor y sus pliegues sinuosos, que más allá prometen el mar bravío en aparente serenidad, con su ola persistente que talla la piedra; a veces tierno, acaricia la arena, la insemina de cristales tornasoles, caprichoso arco-iris, que regresa con el beso robado dispuesto a devolverlo, luego de atesorarlo en la profundidad, vecina distante en el horizonte, regala la memoria y vuelve a buscar el sereno encuentro, ansioso de recuerdo en devenir eterno.
¿Y quién soy en este tiempo? Pretenderé saberlo, pero no podré explicarlo, porque ha sido vivido, a veces con intensidad, otras con la inconsciencia, con la inocencia originaria, otras en olvido, de no querer ser lo que ya he sido y sin poder ser pasado, pues vivo en la incertidumbre del presente, ya es pasado y el futuro no existe, hasta que ha pasado. Ella siempre pregunta por mi obsesión por el tiempo, inefable.
Queda la confesión de lo vivido, de lo sentido, del obrar, de tanto afecto recibido, de la prolongación de la existencia en dos generaciones, promesas con nombres de mujer, que son vida. Entonces hay motivos para la esperanza.

Entonces porque angustiarme por el tiempo, que ya está en el pasado para ser escrutado antes del seguro olvido, el presente es efímero y el futuro se llama incertidumbre, el tiempo no es joven ni viejo, ni renace ni muere. Entonces es esperanza, optimismo y alegría.
Al decir de Borges:

“Ya cumplidos los cuarenta años, todo cambio es un símbolo detectable del pasaje del tiempo“, y el tango suma: “que veinte años no es nada”, y por existir el ser, allí está la nada, la diferencia ontológica, en la otra cara de la misma moneda, es una posibilidad. Y sigue Borges: “El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo…es real; yo… soy (Millán) Borges.”

Hoy 13 de noviembre de 2019, encontré la respuesta: Simplemente estoy en mi tiempo.

Fuente:
https://www.facebook.com/freddy.millanborges/posts/10158007498824206

Nota LB: La reflexión de Freddy Millán, llama la atención. Superar en edad a seres queridos. Invocar a San Agustín, Entre ls cients de resuestas, hay una de Norgen Harrington que es relevate: jamás pensó en llegar a la edad que tiene.

Prosiguiendo con estas notas de Facebook, William Izarra celebra a Venezuela como escenario principal de guerra. Hay una geopolíica del terror.

Víctor Pineda se coló en la marcha oficialista de ayer sábado 16 de los corrientes. Deja un testimonio de lo vió y sintió en ese ambiente paralelo a la que convcara Juan Guiadó.

Y Yoyiana Ahumanada, con obrada razón, le impresiona que la violencia sea costumbre, como lo dijo uno de los asaltantes a la sede de Voluntad Popular.  Quizá más por el país que por los riesgos que sugiere militar en un partido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario