sábado, 6 de enero de 2018

TECNÓDROMO Y COGNÓDROMO

EL UNIVERSAL, Caracas, 06 de enero de 2018
Tecnópolis y cognópolis
Rafael Rangel Aldao

La idea seduce pero no resiste el menor análisis. Eso de construir un polo de conocimientos en el medio de la nada podrá lucir atractivo para un gobierno populista, pero al igual que en la agricultura el problema está en que el emprendimiento requerirá de profundas raíces y un clima apropiado. Basta ver las grandes innovaciones del mundo contemporáneo para verificar que la planificación central no funciona, ni en los países avanzados ni en aquellos mal llamados emergentes. 

Dos estudios recientes demuestran cómo se produce la encrucijada entre la ciencia y la tecnología, The Innovators, de Walter Isaacson (2014) y Crear o morir, de Andrés Oppenheimer (2014). Si bien Isaacson se focaliza en la revolución digital y Oppenheimer en la América Latina, ambos coinciden en que las raíces y el clima adecuado consisten en una muy estrecha y espontánea vinculación del  conocimiento científico con el emprendimiento privado, en un ambiente de amplias libertades que tolera el fracaso y estimula la inversión en un futuro tecnológico de inciertas probabilidades de logro. Un ejemplo regional de éxito es Unicamp, en Campinas, Brasil.

La planificación, sin embargo, sigue campante tal como lo reporta Science el 20/7/2017, al referirse a los apremios de un reciente experimento sudamericano de “…promover la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la difusión del conocimiento”, en la Universidad de Tecnología Experimental de Yachay, una ciudad del conocimiento fundada en 2013 al costo de un millardo de dólares en Ecuador. Según el reporte, en junio 2017 un nuevo rector se quejó de la “productividad limitada y del casi cero esfuerzo para atraer fondos extramuros.” El resultado, la desincorporación forzada de buenos científicos, entre ellos uno muy distinguido y venezolano, ahora en la Universidad del Estado de Arizona. A comenzar de nuevo y ahorrar más, como en otros tantos ensayos centralizadores de América Latina. No aprendemos.

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