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jueves, 21 de noviembre de 2019

EN EL DÍA DEL ESTUDIANTE


En nombre de la Fracción Parlamentaria16 de Julio, felicitamos al estudiantado venezolano en su día. Hace escasos minutos, le declaramos a María Alejandra Trujillo (RCR 750)  sobre el despliegue desproporcionado de las fuerzas lumpen-represivas del régimen ate la sola intención de los jóvenes de protestarlo en Caracas y en las principales ciudades del país, reiterando no sólo nuestra propuesta de celebrar los comicios en nuestras casas de estudios de acuero a la vigente normativa constitucional,l egal y reglamentaria, sino la  línea política y estratégica del cese a la usurpacion de conformidad con el Estauto de la Transición. La supuesta grabación filtrada ayer de la conversación de un alto funcionario colombiano, revela - en  todo caso - un síntoma o un indicio de las señales confusas que envía el interinato presidencial a la comunidad internacional que está afectada por  el despliegue - esta vez - del Foro de Sao Paulo.

Cfr. Mensaje a través de @VivaLaUCV: https://twitter.com/VivaLaUCV/status/1197505803911127040
María Alejandra Trujillo:
https://www.youtube.com/watch?v=VmUvJHRFXMY

sábado, 9 de noviembre de 2019

NOTICIERO RETROSPECTIVO


- Hilarón Cardozo y el 21 de noviembre de 1957. Últimas Noticias, Caracas, 21/11/1969.

- Alvaro Silva Calderón. "Petróleo y deuda externa". Punto, Caracas, 15/03/90.
- Alberto Saldarriaga Roa. "Arquitectura al final del siglo XX". Economía Hoy / Arquitectura Hoy, Caracas, 24/09/94.
- Manuel Pérez Vila. "Sucre magistrado". El Nacional, Caracas, 04/06/80.
- José Vicente Rangel. "La pesada bruma del exilio". El Nacional, 18/10/81.

Reproducción: Fotografía de Feller para una entrevista a Arturo Hernández Grisanti: "El affaire de los precios del petróleo". Bohemia, Caracas, 27/11 al 06/12/1970.

jueves, 7 de diciembre de 2017

CUADERNO DE BITÁCORA

El pasado 21 de noviembre, se cumplieron 60 años de la protesta estudiantil, corajuda y trascendental, contra la dictadura de Pérez Jiménez. Hicimos un proyecto de Acuerdo alusivo del cual se hizo portadora la diputada Dignora Hernández para gestionarlo en nombre de la fracción parlamentaria 16-JULIO, pero no cupo en el Orden del Día de la Asamblea Nacional, cuya sesión ordinaria casualmente se realizó el martes 21. Algo que asombra, pues, proveniente algunos diputados del medio universitario hasta no hace mucho, planteada la crisis de las universidades venezolanas, está ausente un mínimo de consciencia histórica y una vocación por temas que vayan más allá de las líneas políticas inmediatas, como la del diálogo dominicano. Entonces, decidimos hacer una propuesta alternativa para el Día del Profesor Universitario que cayó, justo, el martes 5 de diciembre del presente año. Además, públicamente, la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar (APUSB), había solicitado en fecha 20 de noviembre, un derecho de palabra al diputado Julio Borges, con la idea de iniciar un debate de fondo sobre la autonomía universitaria en peligro, como la misma universidad, y los diputados de Vente Venezuela habíamos planteado lo propio en fecha 28 de octubre. Es de suponer, ninguna comunicación recibió respuesta. Por lo que, para el día 5 de diciembre, pretendimos incluir el asunto en la agenda parlamentaria y sólo fue permitido un punto de información que lo dió la diputada Hernández, quien se adelantó con una declaración  (https://www.lapatilla.com/site/2017/12/05/diputada-dignora-hernandez-y-f16jul-esta-dictadura-no-lograra-acabar-con-la-universidad-venezolana).  Dejamos la respectiva congratulación a los docentes universitarios en Facebook y, por cierto, fue lapidaria la nota de Guillermo Aveledo.

No gustamos de hacer referencias públicas a COPEI, pero resulta inevitable hacerlo a propósito de esta nota que, al parecer, está confirmada.  Ocurre con este o cualesquiera partidos. Es suficientemente grave, pues, arrepentimientos aparte, así como existe el lavado de capitales dudosos, también está el del prestigio, reputación o qué sabemos nosotros de la política - además - opositora. Hay que tener la cara muy de tabla para semejante candidatura. El problema, evidentemente, es ético. Y la ética de la que muchos confian, tiene una ineudible importancia para el presente y el futuro de un país que la expulsó, sin apelación alguna. Los vivianes del momento, no aportan piedra alguna para lareedificación del republicanismo indispensable, por vistosos que sean los disfraces.

Escribe Marie Claire Chahda: "Nadie está en los zapatos de nadie... Sacarlo o no sacarlo es un acto personalísimo. Conozco gente que lo tiene y está económicamente estable. Hay gente que lo necesita por no tener o haber perdido el poder adquisitivo de comida y medicina y no tiene cómo irse del país. Yo ni lo saco ni me voy, total ese carnet es puro cuento y manipulación, no servirá para nada porque nada sirve. Aùn cuando quisiera vivir del CLAP, no podría llegan cada 3 meses, los hospitales están en decadencia-sin medicinas y el fulano carnet ni es mágico ni hace magia" (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10156088807128442&set=a.51015238441.59985.695763441&type=3&theater).

domingo, 19 de noviembre de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Hilarión Cardozo y el 21 de noviembre de 1957. Últimas Noticias, Caracas, 21/11/1969.
- Enzo del Búfalo. "La miseria de la política económica". Economía Hoy, Caracas, 24/01/90.
- Belén Rojas. "¿Politizar o despolitizar la cultura?". El Nacional, 11/12/82.
- Hugo López entrevista a Ciro Añez Fonseca, nuevo presidente de Fedecámaras. El Nacional, 01/07/79.
- Jesús Faría. "Domingo Alberto y Trotsky". Tribuna Popular, Caracas, 21/08/69.

Reproducción: Cecilia Pimentel para un reportaje de Lolita Rivas. Élite, Caracas, nr. 1906 del 07/04/1962 (Imagen horizontalmente invertida).

martes, 14 de noviembre de 2017

MEMORANDUM

Érase el Día del Estudiante
Guido Sosola

Aplastada toda disidencia por la dictadura perezjimenista, hacia 1956 apareció el Frente Estudiantil de resistencia que involucró a la muchachada de los liceos y de las universidades. El consabido plebiscito aguijoneó las protestas y, para el 21 de noviembre de 1957, en plena celebración del Congreso Mundial de Cardiología y de la Comisión Preparatoria del Congreso de la Organización Internacional de la Aviación Civil,  estrenando la novísima sede de la Universidad Central de Venezuela, la dirigencia estudiantil de las distintas escuelas, incluyendo a los más decididos profesores, irrumpieron ese día jueves en reclamo de libertad y de democracia. Incluso, la feroz censura, en tiempos muy lejanos a las redes sociales, no impidió la difusión inmediata del inmenso y corajudo testimonio de rebeldía.

Caído el dictador, la Junta de Gobierno no sólo reconoció la autonomía universitaria, sino que decretó la fecha como la del Día del Estudiante. Al  pasar los años, les fue muy útil a la ultraizquierda – además – armada en sus faenas de propaganda para victimizarse, con una presencia determinante en el movimiento estudiantil que, ahora, en el poder, ya super-armada, ofrece los más dramáticos contrastes: es enemiga de la autonomía universitaria, ha reprimido hasta la saciedad al estudiantado y teme de la celebración de cualesquiera elecciones hasta para dar con un delegado de curso, pretendiendo empinarse sobre los escasos jóvenes que, palanqueados, portan los más viejos vicios de la política del patio.

Antes, armaba una alharaca gigantesca, cuando resultaba malherido o moría algún estudiante, pues, con demasiada razón, al país le estremecían que los jóvenes fuesen objeto de una tragedia y, por algo, en 1937, tiroteado Eutimio Rivas en la vieja sede de la Universidad Centra, todavía existe una placa alusiva en el Palacio de las Academias. Otra comparación, este año, sólo este año, el actual régimen cegó la vida de más de un centenar de jóvenes y todavía pretende que lo celebremos con bombos y platillos.

Después de las jornadas de protesta de 2017, hay un natural y provisional repliegue que, por cierto, no ha de significar jamás el abandono de una fecha tan significativa y de profundo aliento histórico. En las proximidades, sería importante que el movimiento estudiantil la retomara, que salón por salón sus líderes actualizaran el problemón de la autonomía universitaria y de la propia universidad que peligra, haciendo – aunque parezca un pleonasmo – política cívica, pues, no todo se dirime ante una cámara de televisión y con las frases que la ocasión brinda.

Érase y puede ser de nuevo, el Día del Estudiante. Sobre todo, cuando la política y los cambios sociales en Venezuela, para curiosidad de la intelectualidad europea, no se entiende sin él (que también es ella), teniendo por epicentro las aulas.

domingo, 3 de septiembre de 2017

REFUTACIÒN DEL PASADO

Desautorización moral
Luis Barragán


Hoy, gobiernan generaciones distantes a las que decretaron e hicieron la subversión en la década de los sesenta del XX. Coaligadas, las promociones de los setenta y ochenta, se sienten legítimas herederas de los que, en buena parte, irremediable, se vieron obligados a hacer la crítica de las armas tras la derrota.

Crítica que no tiene importancia ni significación alguna para el poder establecido, excepto la pretendida traición de los renegados y capituladores. Por ello, sobreviven los  vicios ideológicas y las prácticas propagandísticas que justifican la auto-victimización para intentar el imaginario del heroísmo  en una lucha desigual, pues, a modo de ilustración, la muerte de Danilo Anderson,  Eliécer Otaiza o Robert Serra, recordemos, fue expuesta como el resultado – nunca probado – de una gigantesca y macabra conspiración de la derecha opositora, tentados por la definitiva versión del asesinato teledirigido del propio Chávez Frías.

Otra faceta de la llamada antipolítica, la necropolítica actual retoma el antiguo amarillismo que convirtió a buena parte de los caídos en las acciones guerrilleras en un mito irresistible, pintando a la democracia representativa como un monstruo de ilimitadas maldades. La cúpula que ahora gobierna a Venezuela, abrevó en una historiografía, literatura y filmografía que, por sus interesadas inexactitudes, todavía está pendiente del debate,   acaso de un mayor rigor académico que ayude a descontaminar el foro político.

Valga el ejemplo, numerosas fueron las veces que, en el pasado período legislativo, escuchamos intervenciones que inculpaban – faltando poco – a la bancada opositora por muertes como la de la estudiante veinteañera Livia Gouverneur, cuyo nombre todavía exhibe el centro de estudiantes de psicología en la UCV. Entre otros, Antonio García Ponce tuvo el coraje de desmentir la falsa versión que, por muchos años, prosperó en torno al asesinato en manos del gobierno, cuando realmente el fatídico hecho ocurrió accidentalmente a manos de uno de los compañeros de la joven, en el fallido atentado contra una de las asociaciones de cubanos anticastristas exiliados en nuestro país, a finales de 1961 (“La guerrilla de los años 60”, Libros Marcados, Caracas, 2010: 22, 219 ss.). 

La muerte de  la dirigente devino símbolo arrollador e incriminador y,  una muestra de la propaganda de entonces, junto a otra de las víctimas de la represión, nos la presenta de manera brutal para conmemorar la semana del estudiante.  Muestra tomada del diario Clarín (Caracas, nr. 575 del 18/11/1963), órgano de un sector interno de URD que supo también de una posterior militancia maoísta, como fue el caso de Víctor José Ochoa, en el contexto de una contra-campaña de sabotaje de los comicios generales,  nos impone de las claves de comunicación por entonces manejadas, dándole escuela a las actuales, aun tratándose de partidos diferentes al MIR y al PCV que capitanearon el guerrillerismo.

La muerte de más de cien jóvenes por protestar pacíficamente,  sólo en los últimos meses del presente año, casi todos con sobrados testigos presenciales, contrasta con la estridencia de una dictadura que se burla de ellos. Hechos reales, siendo inevitable la difusión y consternación generalizada,  lejos del morbo propagandístico, dibujan muy bien  el alcance de un martirio que tiene por marco la pavorosa crisis humanitaria que nos aqueja, bajo la militante censura y bloqueo informativo.

El asunto permitiría una consideración más extensa en la materia, añadida la construcción artificial de un imaginario que ha fracasado. Por lo pronto, concluimos en la palpable desautorización moral de un régimen que, dándole bríos a la antipolítica que renueva, quizá no tarde en una campaña sobre ese remoto pasado que diga relevarlo de un presente que lo atenaza.

Reproducción: Clarín, Caracas, nr. 575 del 18/11/1963.
04/09/2017:
http://radiowebinformativa.com/2017/09/desautorizacion-moral/

domingo, 20 de noviembre de 2016

UN DÍA PARTICULAR

Política y antipolítica: Día del Estudiante
Luis Barragán


En las postrimerías de la férrea y, valga subrayar, económicamente exitosa dictadura de Pérez Jiménez, hirvió el estudiantado liceísta caraqueño en una protesta que comprometió a los cursantes de la UCV y UCAB: el Frente Universitario accionó desde la Ciudad  de Villanueva y, aunque no ganó los grandes titulares de la prensa, ésta obviedad no pudo ocultar el masivo descontento de la ciudadanía en todo el país que la gesta muy bien sintetizaba. Según las fuentes, el sector partidista, mejor organizado que otros demasiado incipientes del resto de la sociedad civil, si no enteramente desaparecidos gracias a la represión, articuló las acciones por iniciativa de Héctor Rodríguez Bauza y Mercedes Vargas Medina (PCV), Jesús Carmona y Jesús Petit Da Costa (AD), Enrique Aristeguieta Gramcko y Remberto Uzcátegui (COPEI), aprovechándose de la celebración del Congreso Mundial de Cardiología y la preparación  del Congreso de la Organización Internacional de la Aviación Civil, los cuales garantizaron su inmediata repercusión internacional un 21 de noviembre de 1957.

Un año más tarde, decretado por la Junta de Gobierno, fue celebrado el Día del Estudiante con diferentes actos, ocupando lo más estelares aquellos dirigentes uniformados provenientes de la Cuba que no se adivinaba todavía definitivamente capturada por los hermanos Castro Ruz.  Frecuentemente, era recordado el día según los objetivos tácticos de los sectores marxistas hasta diluirse, en la medida que estos sectores se debilitaban, confiscada la fecha.

Por décadas,  el movimiento estudiantil sufrió una inmensa crisis de la que hay escasos estudios, a pesar de su significación histórica y peso sociológico. Hubo épocas de resurgimiento al lado de otras de franca depresión, en ciclos que interpelan al sistema político mismo. La degradación la emblematizó muy bien el sector de la ultraizquierda que hasta finales del siglo pasado, convirtió la protesta en una banalidad de la violencia que también incidió en la militante desafección política de sus adversarios o supuestos adversarios, acaso, deslumbrados por las promesas de un rápido enriquecimiento: los jóvenes encapuchados y los aspirantes a corredores bursátiles, se dieron la mano en un criminal desprecio hacia la política, lo político y los políticos, contribuyendo con el polvo que nos trajo a estos lodos.

Paradójicamente, el grueso de la llamada generación de los ’80 que hizo vida en la UCV, tildada como boba por Edmundo Chirinos (o su entrevistadora, algo nada claro aún), es la que hoy gobierna y lo hace tal como ocurría en la casa de estudios por entonces: marxistas de convicción, se escondieron tras los bastidores de la causa ecológica, feminista o de cualesquiera otras que hablase de un responsable desempeño gremial, aunque – eso sí – con un ventajoso provecho de la autonomía y del presupuesto universitarios. Al confluir con un sector retrógrado de las Fuerzas Armadas, quedó bien redondeada la diligencia, pues, sostenemos, contribuyeron a ponerle el sello correspondiente a un régimen de vocación totalitaria, absolutamente ineficaz y profundamente corrupto.

Esa generación tiene por elevada característica un sentido morboso de la represión, la que – además – es capaz de utilizar a los presos políticos como rehenes, festejar que un colectivo armado – de acuerdo a la jerga – vuele con un artefacto explosivo los espacios de la universidad y literalmente despoje a las víctimas de sus pertenencias personales, en nombre del amor y de la paz. Días, como el del Estudiante, son propicios para una campaña publicitaria cuando no es posible olvidarlos: alérgicos a la historia, hacen lo imposible para que la política, lo político y los políticos no  vuelvan renovadas a correr por todos los espacios públicos, intentando liquidar al dirigente comprometido en emociones, ideas y acciones, o, a lo sumo, tolerando y estimulando a aquél estúpido que dice adversarlos.
21/11/2016:
http://www.radiowebinformativa.com/opinion/luisbarraganj-politica-y-antipolitica-dia-del-estudiante/

UN DÍA 21

La huelga universitaria 21 de noviembre de 1957. El plebiscito había producido honda irritación en el sector juvenil
José Rafael García
25/04/2014

El Frente Universitario, nace espontáneamente, dentro de la unidad en la acciòn que, sin interrupción, se había dado en la Universidad Central, entre los dirigentes políliticos estudiantiles, desde 1952. Cada grupo politico conservaba, asì fuera de manera precaria, su propia dirigencia. Entre la jefatura de las distintas juventudes partidistas existía el contacto natural que se da entre compañeros de estudio. En el caso de la UCV, la dirigencia política esos años, estuvo concentrada de manera principal en la Facultad de Derecho. El Frente Estudiantil de Resistencia (FER) que había realizado sus primeras acciones a raíz de los sucesos del Fermìn Toro, el 56, se transformò en el parapeto unitario que se conocería como Frente Universitario. Cada juventud política conservo siempre su propia entidad. Coincidían en la acción. Y la acción se centraba en el àmbito de la Universidad Central.
El anuncio del plebiscito había provocado tan honda irritaciòn que, en el àmbito juvenil,s e plantearon de inmediato acciones de protesta.
La huelga universitaria fue decidida en reuniones que sostuvieron dirigentes juveniles universitarios de COPE, AD Y EL PC. URD no tenía liderazgo conocido en la Universidad Central.
Las conversaciones originales son llevadas adelante, por parte de la Juventud Revolucionaria Copeyana, por Enrique Aristigueta Gramcki y Remberto Uzcàtegui, por la juventud de AD participan, fundamentalmente, Jesùs Carmona y Jesús Petit Da Costa; y por juventud Comunista, Faustino Rodríguez Bauza y Mercedes (Mecha) Vargas Medina.
Se escogió aceleradamente, el 21 de noviembre por dos motivos. En primer lugar, se celebraba en la CIudad Universitaria el Congreso Mundial de Cardiología. Asistían cardiòlogos de renombre internacional. El cardiólogo personal del Presidente norteamericano Eisenhower, estaba allí. Pensaban los dirigentes juveniles que realizar la protesta de manera paralela al evento facilitaría la difusión extra-fronteras del rechazo a la comedia gubernamental. En segundo lugar, empezaba a funcionar, por entonces, tambièn la Ciudad Universitaria, la Comisión Preparatoria del Congreso de la Organización Internacional de la Aviación Civil (OACI), y tal circunstancia facilitaba también, la repercusión externa de las demostraciones politicas universitarias.
El 21 a partir de las 7am, dirignetes de las diversas juventudes hablarìan en Facultades distintas de las suyas llamando al paro y a la protesta. A decir verdad, actuaban un poco a la desesperada, pués, en expresión de uno de ellso, "pensábamos que nadie se iba a parar ". Buscaban inicialmente, " una hora de paro ". Contactaron a los profesores de Derecho. La mayoría se comprometió, o a no asistir aquel dìa a la Universidad, o a enfocar, en las primeras horas de clase, temas relacionados con el estado de derecho, la libertad, los derechos humanos, el respeto a la Constitución, etc. Entre los profesores comprometidos estaban, por mencionar algunos, Gustavo Planchart Manrique, Andrés Aguilar, Arístides Calvani, Oscar Palacios Herrera y Juan Pastor Farías.
El 21, efectivamente recorrieron las distintas Facultades llamando al paro de protesta contra el plebiscito y se organizaron distintos mítines-relàmpagos en los pasillos y jardines.
La acogida del estudiantado a la protesta anti-dictatorial, en los momentos iniciales, fue de tìmida indecisión. Al poco rato, cualquier càlculo temeroso estaba en el olvido. La oratoria encendida, los voces roncas, el gesto decidido, la mirada brillante... y el coraje, contagió el coraje! Nada hubo ya que contuviera,la muchachada en creciente, que era la naciente del desbordar del pueblo. El 21 de noviembre de 1957 la juventud universitaria volvió a ser lo que había sido, solitaria pero erguida, en 1928 y 1952, albacea de la esperanza del pueblo... Despúes el grueso de la manifestaciòn salió de la Universidad hacia la Plaza Venezuela. Allí quemaron un retrato de Pérez Jiménez, lanzaron consignas contra el régimen y  tuvieron los primeros choques con la policía.
La policía actuó con lentitud. La huelga del 21 estuvo prevista inicialmente, para el lunes de esa semana. Se pospuso dos veces. Quizá por eso la delaciòn del 20 no fue atendida: al llegar la fecha anunciada, en dos oportunidades, no había pasado nada.Sòlo cuando en la salida de la Plaza Venezuela se produjeron incidentes entre los estudiantes y un vehìculo militar, la Seguridad Nacional procedió, primero a bloquear la salida hacia la Plaza Venezuela y, luego, a rodear también por la Plaza de las Tres Gracias. Desde ese entonces, el 21 de noviembre serìa el Día del Estudiante Universitario.
Los aocntecimientos de la Central resultaron, sin duda alguna, de un gran impacto: era la mayor demostraciòn de repudio politico que la dictadura había contemplado desde 1952.
El 21 de noviembre fue un jueves. El régimen impuso estricta censura sobre los sucesos en la prensa, radio y televisión. Sin embargo, el hecho fue conocido. Incluso la censura resultò adversa porque las versiones enfebrecidas aderezaban los relatos con buena dosis de imaginaciòn. Transcurrieron, en medio de rumores de cierre de la Universidad Central de Venezuela.

Fuente: https://www.facebook.com/notes/jose-rafael-garcia-garcia/la-huelga-universitaria-21-de-noviembre-1957-el-plebiscito-hab%C3%ADa-producido-honda/712888522087165

domingo, 22 de noviembre de 2015

OTRORA BASTIONES

Los aeropuertos venezolanos estarán repletos de los jóvenes que regresarán del exterior para ayudar a reconstruir la República

“El estudiantado venezolano está harto de los atropellos, la persecución y la represión gubernamentales y, por ello, exige un cambio histórico a partir del 6-D que, además, es impostergable”, señaló el diputado Luis Barragán, aspirante a la reelección por el estado Aragua.

“El régimen tiene en su haber la más feroz represión contra los jóvenes en toda nuestra historia republicana. La que directamente ha ejercido para preservar sus grotescos privilegios, ejemplificada con la muerte de más de 40 muchachos en 2014 por el solo hecho de protestarlo pacíficamente, por no mencionar la amarga secuela de los heridos y detenidos que todavía están en manos de la policía política. Y la que indirecta, pero eficazmente, ha impuesto permitiendo que la delincuencia común se apodere de las calles, sin que se permita la más modesta investigación de los funcionarios del Estado que están implicados en el cuadro generalizado de violencia que constituye un perverso mecanismo de control social. No olvidemos que el mayor porcentaje demuertes violentan es la de los jóvenes que buscan empleos y no tienen oportunidades de estudios, en un país con 73% de pobreza”.

El diputado Barragán resaltó que la “muchachada venezolana no se deja amedrentar y apocar, en defensa de sus más limpias convicciones, como lo demostró recientemente en Turmero, donde el madurismo intentó impedir la asamblea de ciudadanos que liderizó la diputada María Corina Machado, pero fue tan masiva y contundente la concurrencia de los turmereños que acobardó a los grupos violentos, huyendo de un lugar que antes reclamaron como propio de la secta oficialista”. 

Observó el parlamentario que la celebración de la referida asamblea era impensable tiempo atrás, por el dominio violento del oficialismo del casco histórico de la localidad aragüeña en la que por cierto fue agredida la diputada Machado tres años atrás.  “Otrora bastión del madurismo, el acto refrendó lo  que hoy ocurre en sectores como Paraparal, Mácaro, Santa Eduvigis o Turmerito: hay un respaldo decidido por el cambio el 6-D”.

Recordó Barragán que el Día del Estudiante fue declarado en 1958, como un reconocimiento al esfuerzo realizado por derrotar la dictadura de Pérez Jiménez: “Tiene la nobleza de un origen que se actualiza, incluyendo el reconocimiento de la autonomía universitaria que el presente régimen ha violentado con argucia y perversidad. Suele ocurrir, las dictaduras violentan las constituciones que se dan, pero ésta vez los jóvenes están defendiéndola yendo más allá al defender los más caros valores de la libertad, la democracia, la justicia, la paz, reclamando el derecho a la prosperidad y equidad que el socialismo parasitario ha negado”.

Finalmente indicó: “Lo reafirmamos en un exitoso conversatorio realizado en Valle Fresco: el gobierno no nos intimidará en esta histórica tarea ciudadana y también habrá aeropuertos repletos de los jóvenes que regresarán del exterior para reconstruir la República después del 6-D”.

Fuentes:
http://www.opinionynoticias.com/noticiasenvenezuela/24549-barragan-qlos-aeropuertos-venezolanos-estaran-repletos-de-los-jovenes-que-regresaran-del-exterior-para-ayudar-a-reconstruir-la-republicaq
http://www.entornointeligente.com/articulo/7393294/VENEZUELA-Barragan-Los-aeropuertos-venezolanos-estaran-repletos-de-los-jovenes-que-regresaran-del-exterior-para-ayudar-a-reconstruir-la-Republica

domingo, 7 de diciembre de 2014

ESPECTÁCULO Y VICIO

Del espectáculo crónico
Luis Barragán

Marcada la huella de las remotas faenas ultraizquierdistas, el régimen surgió de los escombros que dejó la llamada antipolítica, en las puertas del nuevo siglo.  Vale decir, del  espectáculo que se hizo interminable sólo para postergar el modelo rentístico que nos agobia.

Nada debe extrañar que, en medio de las precariedades que nos explican, dando el ejemplo desde Caracas, ésta se convierta en un monumental festejo de festejos con la debida licuefacción de las divisas estrictamente controladas para quienes no tienen asidero gubernamental alguno: las mayorías. El alcalde funge como un manager extraordinario del pool de cantantes que, por mucho que clamen a los cielos por la corrupción, indiferentes ante la puntual censura, deben pagar la nevera fiada en nombre del profesionalismo y de la oportunidad.

Expresarse libremente queda para las travesuras infantiles sobre los automotores que se resisten al lavado, circulando con las leyendas que deja un dedo ocioso sobre la capa de polvo en la carrocería.  Excepto que se conviertan en inadvertidas tribunas del descontento popular, seguiremos andando las calles y avenidas de una ciudad que incesantemente suena por el hampa y el deterioro, ejemplificada a lo largo y ancho del país.

CIZAÑA ESTUDIANTIL

Días atrás casi ni nos enteramos del   Día del Estudiante, síntesis de una extraordinaria tradición de luchas hoy revitalizada, así  también nos permitamos  apuntar  un momento dudoso de lo que después se convirtió en importante testimonio contra la dictadura gomecista. Una aproximación histórica y hasta sociológica de los instantes que hicieron al movimiento estudiantil venezolano, da cuenta de vicios que pudieron superarse, aunque otros adquirieron  la jerarquía de una virtud que hipotéticamente atribuimos a la dislocación de los valores reportada por  las consabidas bonanzas petroleras.

En un sobrio y bien escrito trabajo, Willmen Ortega (“La Asociación General de Estudiantes de Venezuela”, Centro Nacional de Historia, Caracas, 2009), habla del nombramiento por el gobierno nacional  de Felipe Guevara Rojas como rector de la Universidad Central de Venezuela,  en 1912. El titular de la Cátedra de Anatomía Patológica, quien realizó importantes estudios en el extranjero, inmediatamente indagó en torno al resultado fraudulento de los exámenes del estudiantado de medicina, los que igualmente había inquietado al sabio Francisco Antonio Rísquez, suscitando una decidida campaña moralizadora y a la aplicación de medidas concretas para remediar el   asunto.

Medidas que propiciaron una confrontación con el alumnado, deslindando al personal docente, pues, la “abrupta llegada” del nuevo rector generó malestar entre otros docentes de mayor trayectoria catedrática. Comenzando por el acto de apertura del año escolar 1912-1913, fueron varias las escenas de violencia que llevó a la expulsión de varios bachilleres y a la renuncia de Guevara Rojas, inaceptable para un gobierno que procuraba manejar la crisis con prudencia para evitar que evolucionara hacia su definitivo y masivo  cuestionamiento, como ya se veía hasta que, por una parte, promovió al propio rector como ministro de Instrucción Pública, “donde realizó innovadoras reformas en el sistema educativo nacional”, y, por otra,  cerró la Universidad Central, auspiciando más tarde las llamadas escuelas independientes, hasta la reapertura de la casa de estudios en 1922, bajos los extremos y rigores de un continuismo que las juventudes de entonces adversaron.

Aguja en el inmenso pajar hemerográfico, la notable periodista Ana Mercedes Pérez logró la versión de uno de los protagonistas de la denominada huelga estudiantil de 1912 que motivó la clausura de la Universidad, a la vuelta de varias décadas presidente de la Academia Nacional de Medicina: Pedro Blanco Gásperi (Élite, Caracas, nr. 2027 del 01/08/1964). Luego de reseñar un malentendido periodístico del rector  que molestó  a reconocidos galenos, indicó que Guevara Rojas constató y enfrentó la trampa que se hacía con los exámenes – incluso – orales, recibiendo solamente el apoyo de Luis Razetti, José Gregorio Hernández y Enrique Delgado Palacios: distintos altercados, expulsiones, añadido un desafío personal, tejieron el drama de aquellos meses previos a las grandes y decisivas maniobras políticas protagonizadas por Juan Vicente Gómez.

De la interpretación más desinhibida, directa y espontánea de Blanco Gásperi, se desprende el engañoso desempeño académico de no pocos estudiantes de  medicina de entonces, aventajados por un sistema de evaluación prácticamente delictivo, deslizando la sospecha hacia aquellos que prontamente cambiaron de carrera, como Juan de Dios Celis Paredes, Mario Briceño Iragorry, Luis Ramos Sucre, Salvador de la Plaza o Juan José Márquez Iragorry. Además, con el cierre o clausura de la Universidad Central, la aparición de sendas escuelas de medicina, derecho e ingeniería, sumada la que abrió Razetti entre las esquinas de LLaguno a Bolero que duró hasta 1915: vale decir, surgió un sistema alternativo que pudo prosperar.

Así las cosas, una triquiñuela en la evaluación académica que trató de corregir Guevara Rojas, merecedor del reconocimiento excepcional que el balance histórico le ha concedido a Gumersindo Torres, en el cuadro de una dictadura siniestra,  se nos antoja como la cizaña en el trigo del legítimo rechazo que consiguió el gobierno. Sin embargo, agudizado el hábito en los lustros finales del siglo XX, era difícil imponer un poco más de orden en los predios universitarios ante la protesta recurrente contra el Reglamento de Repitientes, todo esfuerzo de control y transparencia del gasto o a favor de adelantar incomprensiblemente los días de asueto que, bastándose increíblemente como demandas políticas, banalizaron las luchas estudiantiles que olvidaron las causas más profundas y sustanciales, como la de reconvertirse en una república rentista que implicaba la propia interpelación del proyecto nacional.

No por casualidad, un porcentaje considerable de los actuales elencos del poder surgió de las pretendidas hazañas del encapuchado urbano y, por ironía, cruelmente  reprime a quien osa la protesta con el rostro descubierto.  Lo más grave, quedan muy atrás de compararlos con los ministros de los peores regímenes que hemos tenido. 

EL KLINDT ANTI-IMPERIALISTA

Acotemos,  Blanco Gásperi refiere la visita a Caracas del escritor argentino Manuel Ugarte, quien debió dictar una conferencia contra Estados Unidos, en 1912.  Prohibida, la muchachada se dirigió al céntrico hotel  “Klindt”, donde se alojaba, atenta al discurso anti-imperialista que disparó desde uno de los balcones. No es difícil imaginarse la pequeña Caracas de entonces, conmovida por la llegada de la policía y consiguiente dispersión de los estudiantes, como la salida del país de un activista que, suponemos, no lo creían un delegado de la arquidiócesis o empresario bonaerense. 

El gobierno allanó el local de la Asociación de Estudiantes, abriendo caminos a La Rotunda.  Entre los nombres que hicieron a aquella generación, el entrevistado cita además a F.S. Ángulo Ariza (“enconchado por varios años”, algo que no sabíamos del luego ilustre procesalista penal), Enrique Tejera, Alfredo Damirón, Nicomedes Zuloaga, Gustavo Machado, Luis Gerónimo Pietri, José Izquierdo, Eduardo Arroyo Lameda, Leopoldo Aguerrevere, entre otros.
Reproducciones: Acto en homenaje al Dr. Luis Razetti, Pedro Blanco Gásperi, Salvador de la Plaza, Gustavo Machado Hernández, F. S. Ángulo Ariza, reproducidos por la citada edición de Élite (1964). Hotel "Klindt", aviso publicitario de la época. "Segundo Centenario de la Universidad Central", posan para Avilán las autoridades universitarias juntos con las del gobierno nacional y la eclesiástica, a las puertas de la casa de estudios: Billiken, Caracas, nr. 40 del15/08/1925. Un camión en plena autopista: Caracas, 29/11/2012.
Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinionnacional/21235-del-espectaculo-cronico-y-cizana-estudiantil

domingo, 16 de noviembre de 2014

FATALIDAD

Unas y otras muertes
Luis Barragán

Cercano el Día del Estudiante, nos permitimos un rápido inventario hemerográfico de las más legítimas e históricas inconformidades que, inevitable, dan ocasión al enfoque generacional. No obstante, llama la atención el recurrente desenlace trágico de las numerosas jornadas de protesta que también lamentablemente  ayudaron a edificar nuestra historia.

La muerte de inocentes no debe convertirse en un dato secundario que, a la postre, la banalice por sobradas justificaciones que pretenda el régimen represivo.  Y, aunque ella signó a las dictaduras que lo precedieron, durante el gobierno de Eleazar López Contreras conmovió extraordinariamente al país  la del estudiante Eutimio Rivas hacia 1937, al incursionar la policía en la vieja sede de la Universidad Central de Venezuela, en el marco de las sucesivas oleadas protestatarias que bien ha examinado Luis Salamanca (“Protestas contra la tiranía: el nacimiento del movimiento ciudadano entre 1935 y 1937”, UCV, Caracas,  2011): pocos fueron indiferentes ante ese solo acontecimiento y así lo ilustra la versión de un magazine semanal, como Élite (Caracas, nr.  596 del 13/02/1937).

En las sucesivas etapas, la persecución, el encarcelamiento y la pérdida de vidas humanas, por motivos políticos,  tampoco dejaron de impactar a la sociedad por más rigurosas que fuesen las medidas oficiales de silenciamiento. Empinándose sobre la censura de los medios, aunque desconocida en toda su dimensión, la noticia corría inexorablemente.

Así mismo, parafraseando aquella sentencia ortegueana de la moneda falsa que circula gracias a  la verdadera,  hubo hechos de un profundo impacto que la propaganda política, incluso, décadas más tarde, facilitó para la manipulación interesada. Por ejemplo, hallamos una nota de Jesús Sanoja Hernández (“Los estudiantes”, Deslinde, Caracas, 01/12/1969), quien después de reseñar brevemente la huelga estudiantil de finales de 1957, dictaminó que “… de 1963 en adelante todo es rojo sangre”, permitiéndose un acento crítico sobre la otrora izquierda: si bien es cierto que supimos de aquella feroz represión gubernamental, no menos cierto es que también la subversión traspasó los límites del terrorismo, satanizando una década de formidable rentabilidad política para los muy posteriores esfuerzos de consolidación del poder conquistado. Y, valga añadir, que no reparó en publicitar extensamente esas faenas represivas, procurándose una autoridad moral, aunque la muerte de la joven Livia Gouvernier (SIC), principiando el decenio,  no fuese – precisamente – a manos de la policía: el aviso de un acto conmemorativo, con la exhibición del rostro de los cadáveres de ella y Alberto Rudas  (Clarín, Caracas, 18/11/1963), valga la acotación, se da en el contexto del fortísimo sabotaje intentado de los comicios generales que incluyó el crimen de El Encanto.

El caso está en que la muerte de un estudiante, en una fecha remota en la que se quiso romper definitivamente con una tradición dictatorial, o las más cercanas en el calendario republicano, levantó la justa indignación del país y avaló o dijo avalar moralmente a las fuerzas antaño opositoras y hogaño gubernamentales. Excepto un detalle nada mísero y trivial: en escasos meses de 2014, murieron 43 jóvenes que levantaron las no menos justas banderas de la protesta cívica y pacífica, mientras que los actuales conductores del Estado – traicionando la antigua prédica – procuran descalificarlos, burlándose al inventar y estimular un comité de víctimas de las guarimbas que, semejante al tristemente célebre 11-A, convierta en victimaria a la propia oposición.

Fotografía: LB, tributo a los jóvenes caídos. Plaza Altamira, Caracas (2014).
Reproducciones: Clarín, Caracas, 18/11/1963, y Élite, Caracas, nr. 596 del 13/02/1937.

DE UN ORIGEN DUDOSO

De la cizaña estudiantil
Luis Barragán

Cercano el Día del Estudiante, síntesis de una extraordinaria tradición de luchas hoy revitalizada, también nos permitimos recordar un momento dudoso de lo que después se convirtió en importante testimonio contra la dictadura gomecista. Una aproximación histórica y hasta sociológica de los instantes que hicieron al movimiento estudiantil venezolano, da cuenta de vicios que pudieron superarse, aunque otros adquirieron  la jerarquía de una virtud que hipotéticamente atribuimos a la dislocación de los valores reportada por  las consabidas bonanzas petroleras.

En un sobrio y bien escrito trabajo, Willmen Ortega (“La Asociación General de Estudiantes de Venezuela”, Centro Nacional de Historia, Caracas, 2009), habla del nombramiento por el gobierno nacional  de Felipe Guevara Rojas como rector de la Universidad Central de Venezuela,  en 1912. El titular de la Cátedra de Anatomía Patológica, quien realizó importantes estudios en el extranjero, inmediatamente indagó en torno al resultado fraudulento de los exámenes del estudiantado de medicina, los que igualmente había inquietado al sabio Francisco Antonio Rísquez, suscitando una decidida campaña moralizadora y a la aplicación de medidas concretas para remediar el   asunto.

Medidas que propiciaron una confrontación con el alumnado, deslindando al personal docente, pues, la “abrupta llegada” del nuevo rector generó malestar entre otros docentes de mayor trayectoria catedrática. Comenzando por el acto de apertura del año escolar 1912-1913, fueron varias las escenas de violencia que llevó a la expulsión de varios bachilleres y a la renuncia de Guevara Rojas, inaceptable para un gobierno que procuraba manejar la crisis con prudencia para evitar que evolucionara hacia su definitivo y masivo  cuestionamiento, como ya se veía hasta que, por una parte, promovió al propio rector como ministro de Instrucción Pública, “donde realizó innovadoras reformas en el sistema educativo nacional”, y, por otra,  cerró la Universidad Central, auspiciando más tarde las llamadas escuelas independientes, hasta la reapertura de la casa de estudios en 1922, bajos los extremos y rigores de un continuismo que las juventudes de entonces adversaron.

Aguja en el inmenso pajar hemerográfico, la notable periodista Ana Mercedes Pérez logró la versión de uno de los protagonistas de la denominada huelga estudiantil de 1912 que motivó la clausura de la Universidad, a la vuelta de varias décadas presidente de la Academia Nacional de Medicina: Pedro Blanco Gásperi (Élite, Caracas, nr. 2027 del 01/08/1964). Luego de reseñar un malentendido periodístico del rector  que molestó  a reconocidos galenos, indicó que Guevara Rojas constató y enfrentó la trampa que se hacía con los exámenes – incluso – orales, recibiendo solamente el apoyo de Luis Razetti, José Gregorio Hernández y Enrique Delgado Palacios: distintos altercados, expulsiones, añadido un desafío personal, tejieron el drama de aquellos meses previos a las grandes y decisivas maniobras políticas protagonizadas por Juan Vicente Gómez.

De la interpretación más desinhibida, directa y espontánea de Blanco Gásperi, se desprende el engañoso desempeño académico de no pocos estudiantes de  medicina de entonces, aventajados por un sistema de evaluación prácticamente delictivo, deslizando la sospecha hacia aquellos que prontamente cambiaron de carrera, como Juan de Dios Celis Paredes, Mario Briceño Iragorry, Luis Ramos Sucre, Salvador de la Plaza o Juan José Márquez Iragorry. Además, con el cierre o clausura de la Universidad Central, la aparición de sendas escuelas de medicina, derecho e ingeniería, sumada la que abrió Razetti entre las esquinas de LLaguno a Bolero que duró hasta 1915: vale decir, surgió un sistema alternativo que pudo prosperar.

Así las cosas, una triquiñuela en la evaluación académica que trató de corregir Guevara Rojas, merecedor del reconocimiento excepcional que el balance histórico le ha concedido a Gumersindo Torres, en el cuadro de una dictadura siniestra,  se nos antoja como la cizaña en el trigo del legítimo rechazo que consiguió el gobierno. Sin embargo, agudizado el hábito en los lustros finales del siglo XX, era difícil imponer un poco más de orden en los predios universitarios ante la protesta recurrente contra el Reglamento de Repitientes, todo esfuerzo de control y transparencia del gasto o a favor de adelantar incomprensiblemente los días de asueto que, bastándose increíblemente como demandas políticas, banalizaron las luchas estudiantiles que olvidaron las causas más profundas y sustanciales, como la de reconvertirse en una república rentista que implicaba la propia interpelación del proyecto nacional.

No por casualidad, un porcentaje considerable de los actuales elencos del poder surgió de las pretendidas hazañas del encapuchado urbano y, por ironía, cruelmente  reprime a quien osa la protesta con el rostro descubierto.  Lo más grave, quedan muy atrás de compararlos con los ministros de los peores regímenes que hemos tenido. 

El Klindt anti-imperialista

Acotemos,  Blanco Gásperi refiere la visita a Caracas del escritor argentino Manuel Ugarte, quien debió dictar una conferencia contra Estados Unidos, en 1912.  Prohibida, la muchachada se dirigió al céntrico hotel  “Klindt”, donde se alojaba, atenta al discurso anti-imperialista que disparó desde uno de los balcones. No es difícil imaginarse la pequeña Caracas de entonces, conmovida por la llegada de la policía y consiguiente dispersión de los estudiantes, como la salida del país de un activista que, suponemos, no lo creían un delegado de la arquidiócesis o empresario bonaerense. 

El gobierno allanó el local de la Asociación de Estudiantes, abriendo caminos a La Rotunda.  Entre los nombres que hicieron a aquella generación, el entrevistado cita además a F.S. Ángulo Ariza (“enconchado por varios años”, algo que no sabíamos del luego ilustre procesalista penal), Enrique Tejera, Alfredo Damirón, Nicomedes Zuloaga, Gustavo Machado, Luis Gerónimo Pietri, José Izquierdo, Eduardo Arroyo Lameda, Leopoldo Aguerrevere, entre otros.


Reproducciones: Acto en homenaje al Dr. Luis Razetti, Pedro Blanco Gásperi, F. S. Ángulo Ariza, reproducidos por la citada edición de Élite (1964). Hotel "Klindt", aviso publicitario de la época. "Segundo Centenario de la Universidad Central", posan para Avilán las autoridades universitarias juntos con las del gobierno nacional y la eclesiástica, a las puertas de la casa de estudios: Billiken, Caracas, nr. 40 del15/08/1925. Felipe Guevara Rojas y Manuel Ugarte, reproducidos en la obra de Willman Ortega.


sábado, 23 de noviembre de 2013

MOVIDA ESTUDIANTIL

EL UNIVERSAL, Caracas, 22 de noviembre de 2013
OPOSICIÓN
Movida Parlamentaria llamó a estudiantes a marchar el 23N contra la tiranía
La diputada María Corina Machado expresó que "el 23 de noviembre, con cada paso y cada palabra, comienza nuestro voto el 8 de diciembre. Comenzamos a votar el 23 de noviembre por el rescate de Venezuela, porque este 8 de diciembre los venezolanos tenemos dos opciones: ganar o ganar".
Los estudiantes se reunieron en la Plaza Brión con la Movida Parlamentaria (Cortesía)

Caracas.- Los diputados Ángel Medina, Juan Pablo García, Freddy Marcano, José Gregorio Contreras, Leomagno Flores, Eduardo Gómez Sigala, Carlos Berrizbetia, Juan Guaidó, Tomás Guanipa, Luis Barragán, María Corina Machado, Juan Carlos Caldera, José España y Edwin Luzardo, todos de La Movida Parlamentaria realizaron esta mañana una sesión especial en la Plaza Brión de Chacaíto, Caracas, con motivo del Día del Estudiante Universitario.
Estuvieron acompañados por Francisco Márquez (consejero universitario de la UCAB), Daniel Martínez (presidente de la Federación de Centros de la USB), Claudio Arrioja, Luis Carlos Matos (ambos, consejeros universitarios de la UCV) y Gaby Arellano (consejera universitaria de la ULA).
Los diputados reconocieron el papel trascendental de los estudiantes universitarios en la historia democrática venezolana y llamaron a protestar el próximo 23 de noviembre en todos los municipios de Venezuela, "contra la tiranía y para demostrar que somos mayoría quienes queremos un país que nos permita surgir y prosperar en democracia y libertad".
El diputado Ángel Medina, expresó el compromiso que sienten los legisladores de oposición con la democracia y con los electores que les dieron su confianza. "Nosotros los diputados de La Movida Parlamentaria, que entendemos que tenemos un compromiso democrático por Venezuela, decidimos salir a la calle y hacer parlamentarismo con la gente, acompañar a los ciudadanos en su lucha", dijo.
Medina señaló que los diputados, estudiantes universitarios y pueblo venezolano, siguen en pie de lucha por la recuperación del respeto a sus derechos individuales, la democracia, las garantías constitucionales y la credibilidad del Consejo Nacional Electoral. "Aquel 21 de noviembre de 1957, los estudiantes declararon la huelga contra la tiranía y su pretensión de perpetrarse en el poder por plebiscito", recordó.
Añadió que "la Asamblea Nacional no es cosa de hemiciclo, sino la voluntad de millones de venezolanos que han manifestado continuamente su deseo de cambio (...) Por más que saqueen los derechos de los venezolanos, no permitiremos que Venezuela sucumba ante la autocracia y la entrega de la soberanía nacional al régimen castrocomunista".
En ese sentido, la asambleísta María Corina Machado aprovechó para invitar a todos los venezolanos, en nombre de todos los diputados de La Movida Parlamentaria, a protestar en sus respectivos municipios, a escala nacional, el próximo sábado 23 de noviembre. "Convocamos a todos los venezolanos a que este sábado 23 de noviembre en los 335 municipios de Venezuela, como han dado el ejemplo nuestros bravos y valientes estudiantes, nos encontremos con esta lucha histórica", convidó.

Machado también expresó que "ese día 23 de noviembre, con cada paso y cada palabra, comienza nuestro voto el 8 de diciembre. Comenzamos a votar el 23 de noviembre por el rescate de Venezuela, porque este 8 de diciembre los venezolanos tenemos dos opciones: ganar o ganar".
Por otra parte, la líder estudiantil Gaby Arellano, de la ULA, fue clara al expresar que es importante "cambiar a quien está obedeciendo a los Castro y nos está llevando al abismo. Hoy más que nunca debemos decirle a nuestras madres: ‘Gracias por habernos parido en Venezuela".
Arellano aprovechó para hablarles a quienes, detrás de la asamblea de calle, estaban haciendo cola en un establecimiento comercial intervenido por el gobierno para comprar ropa: "Ustedes están haciendo esa cola, porque no tienen voz en el Parlamento y cuentan con un gobierno que no se interesa por los intereses colectivos". También agradeció a los diputados de La Movida Parlamentaria por "dignificar y representar a la mayoría del pueblo venezolano que quiere surgir".
En ese sentido, Luis Carlos Matos, consejero universitario de la UCV, dijo que la actividad del próximo 23 de noviembre en todos los municipios del país será una celebración, porque aquel grupo de estudiantes que se rebeló contra el dictador Marcos Pérez Jiménez, precedida por quienes lo hicieron ante Juan Vicente Gómez en 1928, "hoy está aquí, dándole la cara al país". Añadió que la oposición quiere rescatar la patria, "porque nosotros sí tenemos patria y la queremos, también somos venezolanos".
El líder ucevista cerró su intervención diciendo que él creció en el régimen chavista y que "en mi casa siempre me dijeron: ‘Mijo, no repita lo que está mal' y llevamos 14 años viendo lo que está mal y no queremos repetirlo. Deseamos futuro, progreso, que no nos manden a saquear, a robar. Estamos estudiando porque queremos surgir por nuestro propio trabajo, no delinquiendo con bandos y obedeciendo a los que están de cómplices en el poder".

martes, 12 de febrero de 2013

LA FUERZA Y FORTALEZA SIMBÓLICA DE UNA LEJANA INSURRECCIÓN

A principios de febrero de 1928, hubo un importante alboroto en Caracas. La Semana del Estudiante, movilizó a la muchachada en una ciudad modesta y taciturna: Caracas.

El semanario “Élite”, reseñó la celebración, además de informar sobre la resolución ministerial que convertía a Juan Iturbe en el nuevo rector de la Universidad Central de Venezuela.  Destacó la publicación en la que, por cierto, con anterioridad, dio participación a algunos de los que resultaron líderes de tan peculiar festejo, que el lunes 6 los estudiantes, en “patriótica romería”,  fueron al Panteón Nacional y la Reina Beatriz I hizo la ofrenda ante el sarcófago de El Libertador, pronunciando después J. Villalba Gutiérrez “un elocuente discurso”. Después, en la casa natal de Andrés Bello, habló R. Angarita Arvelo. Entronizada la reina en el Teatro Municipal, una “suntuosa velada musical y literaria” se convirtió en una “inolvidable noche de triunfo” para Jacinto Fombona Pachano, Pío Tamayo, Ada Pérez Guevara, Pardo Soublette, Juan Oropeza, J.B. Plaza, Israel Peña y A.J. Ramos.  Posteriormente, no encontramos una alusión semejante.

La jornada significó una importante y decisiva protesta contra la dictadura, velada, hábil y hasta decisiva por el despliegue de una fuerza simbólica que la trascendió. En su conocida “ “Guía de historia de Venezuela” (1977), Arellano Moreno habla de la masiva detención de los estudiantes (230), que – además – provocó una huelga de seis días en la ciudad capital. El dictador, Juan Vicente Gómez, los mandó a trabajar en las carreteras, y – asegura – hasta su hijo, José Vicente, Vicepresidente de la República, simpatizó con los eventos. El clero católico pide clemencia para los detenidos políticos.

Agrega el historiador que, en el referido año, se  crea el Banco Obrero y el Agrícola y Pecuario, con sede en Maracay, y la Escuela Militar es mudada a la ciudad de La Victoria. Es sancionada la primera Ley del Trabajo, acorde a las exigencias de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aunque no se aplicará hasta 1935; y, promovida exitosamente, una reforma constitucional para eliminar la Vicepresidencia, yendo José Vicente al exterior. Venezuela alcanza el primer lugar como productor de petróleo en el mundo, las reservas del Tesoro llegan a Bs. 114 millones, aunque la crisis económica tiende a agudizarse. No olvidemos que el 7 de abril, fracasa el asalto del Cuartel San Carlos por las tropas sublevadas de Miraflores, donde intervienen los líderes estudiantiles.

De un lado, por su predominio de décadas, merece llamarse tal la Generación del ’28, aunque una más estricta aproximación al fenómeno lo desmiente. Por lo menos, con José Ortega y Gasset, el ejercicio nos permitiría comprobar que no hubo una compactación de coetáneos, pues, fueron distintas las convicciones y realizaciones a lo largo de la historia. Coincidieron generacionalmente Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Pío  Tamayo, Juan Bautista Fuenmayor,  Isaac Pardo, Key Ayala, Kotepa Delgado, Miguel Otero Silva (quien noveló los eventos), entre otros, pero – consabido – fueron variados los caminos tomados. Mario Torrealba Lossi se encargó del tema, a través de un libro: “Los años de la ira” (1978). Agreguemos que, desaprobando el automatismo biológico, Arturo Uslar Pietri, partidario del régimen protestado, fue indiferente, y Germán Suárez Flamericho presidió la Junta de Gobierno, luego de la muerte de Delgado Chalbaud, en compañía de Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, hacia 1951.

Del otro, recurrimos a Manuel Caballero para calibrar la importancia de la Semana del Estudiante.  Concluye en “Las crisis de la Venezuela contemporánea” (1998), en la mudanza de las luchas políticas del campo a la ciudad, el intento de darle una perspectiva ideológica, aparece un nuevo personal político, esforzándose  por despersonalizar la política y el poder. Antes, el autor había asegurado que el estudiantad no era liberal, sino demócrata y – a diferencia de la oposición tradicional – tienen un proyecto de sociedad, amén del político: “Más allá del homenaje rutinario al dios laico (‘Padre Nuestro Libertador’) de los venezolanos, se inscriben ellos, al proclamar su aspiración a una ‘democracia decente’, dentro de la tradición jacobina de la ‘república virtuosa’” (“Gómez, el tirano libera”, 1993). Parecida argumentación esgrime en “Historia de los venezolanos en el siglo XX” (2010).

LB

lunes, 12 de noviembre de 2012

NOTICIERO RETROSPECTIVO


- Gloria Stolk. "Aire libre: Stokowski o la armonía". El Nacional, Caracas, 02/10/77.
- Néstor Mora y la intervención de Caldera en la convención juvenil. El Nacional, 01/11/65.
- Germán Borregales "La ridiculez al alcance de todos". Últimas Noticias, 13/11/82.
- Néstor Mora y la unidad de la izquierda en la historia. El Nacional, 25/01/78.
- Gloria Stolk. "Hundiéndonos en el excremento del diablo, o los dineros del sacristán". Resumen, Caracas, nr. 139 del 04/07/76.

Fotografía: Detalle de la edición de El Nacional, Caracas, 18/11/58.

LEGÍTIMA INTERPELACIÓN

¿Existen las juventudes políticas?
Luis Barragán


Quizá la última, acaso única, masiva y continua evaluación que se hizo del liderazgo político juvenil venezolano, fue la larga serie de entrevistas que celebró el desaparecido periodista Eduardo Delpretti para un diario de circulación nacional, a mediados de los ochenta. Desde entonces, atravesando varias etapas, ha desaparecido de la escena, con la salvedad testimonial de algunos opositores y la estridencia propagandística de los gubernamentales, por estos años.

Avecindándonos al Día del Estudiante, creemos oportuna la interpelación. El ya tradicional y ridículo desprecio hacia los partidos, tiene un elevadísimo costo que nos ha llevado a la despolitización con el peso de una doble paradoja: la efectiva ultrapartidización del Estado que se traduce en una militarización de la sociedad, como la debilidad del esfuerzo por combatirla  en nombre de una puerilidad ideológica tan exaltada.

Por lo pronto, importa recordar lo ocurrido en las lejanas postrimerías de 1957, enfatizar el rápido proceso de reorganización política de las juventudes de entonces, y traer sucintamente a colación nuestra propia experiencia por estos años. Ojalá que contribuya un poco más al debate que creemos necesario, en torno al curso que toma la desocialización política en nuestro país.Venezuela.

La movilización estudiantil

Reabierta la emblemática Universidad Central de Venezuela por 1953, la política represiva de la dictadura fue sincerándose hasta minimizar no sólo a los partidos que sociológicamente podían tomarse como tales, distintos a las organizaciones creadas al calor del régimen, sino a los gremios estudiantiles y juveniles que fueron relevantes en las décadas anteriores. Procurando plebiscitarse Marcos Pérez Jiménez, el día 21 de Noviembre de 1957, en medio de unas jornadas internacionales de cardiología, estalla la protesta en la casa de Villanueva que distintos hechos, supuestamente aislados, como los del liceo “Fermín Toro”, anunciaban.

Obviamente, la prensa de la época no reporta la inicial campanada de disconformidad estudiantil, al igual que la feroz persecución y encarcelamiento de los protestatarios que supieron de la sede de la Seguridad Nacional y de La Modelo. El tránsito es de la movilización precursora al firme compromiso político, pues toda iniciativa estudiantil lo es así no traspase el umbral de la disciplina partidista.

Reorganización juvenil

Sobreviene la caída del régimen desarrollista, y  - necesariamente – el activismo estudiantil deriva en la institucionalización de un compromiso más duradero y exigente. Tengamos en cuenta dos datos fundamentales: por una parte, que la muchachada participante – acaso – había iniciado el bachillerato cuando Pérez Jiménez se consagró en 1952, por lo que – de alguna manera – puede decirse que la “escolarizó políticamente”; y, por otra, coexistiendo con vigorosas expresiones de la llamada sociedad civil, los partidos experimentaron una reorganización de cuadros y estructuras que no podían desconocerla, en el particularísimo año de 1958.

Importa recordar, como una de las consecuencias de las jornadas del 21 de Noviembre de 1957, la constante y decidida movilización de los jóvenes harto motivados por las circunstancias. Y, celebrando la propia existencia de las juventudes políticas que concedían nuevos horizontes a la otrora movilización estudiantil, perfilando identidades, la capacidad de discutir y concertar posiciones.

Hacia noviembre de 1958, representantes de los sectores juveniles partidistas acuerdan un documento de constitución del Comando Nacional de Defensa de la Democracia, consensuando sus principios, proclamando el respeto de los resultados de los comicios presidenciales pendientes y precisando un conjunto de demandas de carácter programático.  Intervienen en su redacción y definitiva aprobación: José de la Cruz Fuentes y Leonardo Certad, por la Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC); Héctor Suniaga, Luis Hilario Figuera e Iván Lucas (Vanguardia Juvenil Urredista); Lino Martínez, Gumersindo Rodríguez, José Rafael Múñoz, Américo Martín y Héctor Pérez Marcano (J-AD); Héctor Rodríguez Bauza, Freddy Múñoz y Germán Lairet (Juventud Comunista); Rafael Poleo (PRT); y Néstor Ávila (J-Partido Socialista de los Trabajadores).

Por esos días, la prensa versa sobre el pleno nacional que ratificó al buró juvenil de Acción Democrática (Gumersindo Rodríguez, Rómulo Henríquez, Rafael José Múñoz, Américo Martín, Héctor Pérez Marcano). La fracción socialcristiana de la Universidad Católica Andrés Bello, con José de la Cruz Fuentes, secretario juvenil nacional, y José Rafael Urbáez,  atiende materias como la relación de la política y la eficiencia estudiantil, la nomenclatura legal de las universidades y el presupuesto educativo, condenando a la agresiva dictadura china, saludando al III Congreso Nacional de Trabajadores, y disponiéndose a cooperar con los comités parroquiales y de barrios del partido en el ámbito de la formación doctrinaria. Acotemos, los socialcristianos eligieron como  representantes al pleno nacional universitario jotarrecista, a Joaquín Silva, Jorge Fanianos, Clara Illaramendi, Rafael Acosta, y Humberto Njaim, suplidos por Eduardo Fernández, Alfredo Rojas, Domingo Mariani, Ramón Fuguet y Hugo Briceño Salas.

La celebración del Día del Estudiante Venezolano, decretada por la Junta de Gobierno, propuesta por Régulo Arias Moreno (JRC),  en 1958, es distinta al segundo aniversario. Las severas amenazas golpistas, siendo la más destacada y angustiosa la del general Jesús María Castro León, quien se encontraba fuera del país, traduce otro de los difíciles contextos de una época de permanentes y urgidas movilizaciones.

Anotemos, hoy como curiosidad, que el 21 de Noviembre de 1959 tuvo como figuras estelares del acto a Rolando Cubela (presidente de la Federación Estudiantil de la Universidad de La Habana),  y René Anillo (Secretario General del Directorio Revolucionario), quienes – uniformados – ejemplifican cuán lejos llegó la identificación, el entusiasmo, y – comentado por Julio Moreno – la sensualidad que provocó la revolución cubana en Venezuela. Fidel Castro no pudo llevarse gratuitamente el petróleo, pero se hizo de nuestro imaginario político, aunque – observado por Orlando Albornoz, en una posterior obra especializada – el movimiento estudiantil de la isla definitivamente naufragó con la aún imperante dictadura.

El desarrollo ulterior de las juventudes políticas, revela una sorprendente vivacidad que muchas veces las llevará al drama. A modo de ilustración, soportadas por la influencia efectivamente ejercida en el medio estudiantil, a partir de los sesenta, llegando moribundamente a los noventa, a grandes trazos son los jóvenes adecos los que logran la primera división del partido; los socialcristianos, los que le inyectan una ya legendaria vitalidad ideológica; los comunistas, quienes ponen el acento de lo que fue el MAS, hasta que, acuñándose como símbolo de lo que es el actual régimen, el denominado Movimiento 80 (UCV) enmascara propósitos y pretensiones que también lo convierten en fundador de la llamada antipolítica en Venezuela.

¿Cuáles juventudes políticas?

Ingresamos a la juventud socialcristiana a mediados de los setenta, siendo muchas las peripecias acumuladas en un largo y difícil itinerario. Nunca fuimos devotos de la tesis generacional, aunque – como promoción – obviamente vivimos tiempos distintos a los actuales. No obstante, hubo una juventud y unas juventudes políticamente organizadas y estables que, no pocas veces contrapuestas a las directrices partidistas, dejaron un testimonio que ojalá los muchachos de ahora fuesen capaces de conocer y superar.

De acuerdo a nuestra modesta experiencia, fue importante construir una trayectoria juvenil que comprobara y avalara toda vocación y promoción dirigencial. Incluso, en los comicios internos que, acentuémoslo, regularmente celebraba la JRC, una circunstancial derrota no significaba la liquidación política inmediata, sino que se entendía como parte de una lucha mínima y democráticamente reglada que exponía otras oportunidades.

Cada convención juvenil desembocaba en una secretaría general y un directorio, como instancias máximas de conducción. La colegiación de las decisiones guardaba correspondencia con la de los otros organismos funcionales (trabajadores, profesionales, mujeres y agrarios), añadido el comité nacional, por lo que – reglamentariamente – sesionaba semanalmente el directorio que se hacía representar con voz y voto en el elenco ejecutivo del partido a nivel nacional, regional, municipal y parroquial.

El directorio juvenil ponderaba y nombraba al secretariado administrativo, asegurando un desarrollo institucional – por ejemplo – en el campo estudiantil con el empuje de la Democracia Cristiana Universitaria (DCU), la que gozaba de autonomía funcional. Ésta, a su vez, resultaba de los plenos reglamentariamente realizados en cada centro de enseñanza, facultad y escuela, con su dirección política y administrativa.

Baremo indispensable y básico, cabe preguntarse si existen ahora las juventudes políticas en Venezuela, legitimadas democráticamente, aunque la respuesta jamás la podrán dar las oficialistas, adedadas burocráticamente en el marco de las generosidades presidenciales. Juventudes que sepan de un largo historial, convencidas éticamente, comprometidas ideológicamente, susceptibles de solventar las diferencias agonalmente, dispuestas a una contestación innovadora, despiertas al aprendizaje mutuo, multiplicadas por una vivencia institucional, calibradoras de vocaciones.

Nunca el pasado será mejor cuando sobra porvenir, pero – con todas las fallas, imperfecciones e ingratitudes – hay ese historial que nos enorgullece. Por ello, existen miles de personas que no desertarán, porque se afincan en una profunda experiencia y vivencia, y así como – otro ejemplo – los jóvenes socialcristianos hicimos el encuentro ideológico nacional, por cierto, previendo las amenazas autoritarias que por entonces se dibujaban; el de la dirigencia estudiantil de Barquisimeto, marcando orientaciones; o, presos y ferozmente reprimidos, protestamos el acuerdo de refinanciamiento de la deuda externa, hacia 1986, otras entidades podrán exhibir credenciales parecidas.

El Día del Estudiante también es el del compromiso político de las juventudes venezolanas, las que comprenden cabalmente la misión siempre perfectible de los partidos. Y, mal que bien, ellos manifiestan un compromiso ciudadano que se hace de comprobado coraje, pues – no olvidemos – aceptaron, acudieron y se resistieron en actos como El Petarazo y El Catiazo, en esta misma década del XXI, a sabiendas de lo que les esperaba.

Una juventud que le sea afín, contribuye al empuje institucional de los partidos, mas no la vanidad aislada de los muchachos que tienen la suerte de hallar un cupo en la televisión. El convencimiento doctrinario, ideológico y programático; el sentido estratégico y la orientación táctica; la organización y la estructuración de voluntades; la disposición al riesgo personal; la más modesta voluntad de reunirse y discutir los problemas que trasciendan a la fulanización de la vida política, constituyen los mejores valladares al intenso y enmascarado proceso de despolitización que hemos sufrido en la era del chavezato: debemos hacer una pública y sincera evaluación para afrontar la definitiva militarización de nuestras vidas. 

Fotografía de García, en la que aparecen los por entonces dirigentes universitarios Héctor Pérez Marcano, Héctor Rodríguez Bauza, José de la Cruz Fuentes,  Héctor Suniaga Pérez y Joaquín Silveira, informando de los actos del primer aniversario de los hechos del 21/11/57 (El Nacional, Caracas, 20/11/58).

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2012/11/%C2%BFexisten-las-juventudes-politicas/