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domingo, 28 de marzo de 2021

NOTA PARA UNA ETAPA QUE CONCLUYE, AUGURANDO OTRA

Un poco más de diez años atrás, comenzamos el presente blog. Hicimos caso a la recomendación de un amigo, sobre  todo por la costumbre algo arraigada de tomar diaria nota de muchas cosas.

Hoy concluye una etapa, augurando otra. Con el cambio de los parámetros para la incorporación de los archivos, faltándonos todavía la debida destreza, fue que nos percatamos del límite de quince mil entradas del sistema. La habíamos superado de largo y, por ello, no indexaba nuestros aportes, perdidos pronto en el inmenso pajar de bytes. 

Las  que fueron notas dispersas, adquirieron un carácter más sistemático con el tiempo. E, incluso, el ensamblaje semanal concluía con la exposición de los artículos de  opinión, reportajes y fotografías que los presumíamos de importancia y posterior utilidad, nuestros propios textos, Cazas de citas, Noticiero retrospectivo y la homilía dominical.  Al finalizar cada mes, publicábamos viejos avisos publicitarios de la prensa de los siglos XIX y XX, un esfuerzo residual de las visitas acostumbradas que hicimos a la hemeroteca de la Academia Nacional de Historia, ubicadaBiblioteca Nacional de frente a la fachada sur del Capitolio Federal, nostálgicos de las otras más antiguas a la Biblioteca Nacional de San Francisco, Mucubají y al  Foro Libertador.

Los incontables archivos y apuntaciones hemerográficas, por siempre, buscaron salida en el portal. Para nuestras colaboraciones de fondo, añadidos los trabajos de índole académica, así lo probamos, fijando el referente correspondiente para facilitar el acceso a una pieza que el lector quizá no imaginaba, dada la creciente destrucción de nuestro patrimonio documental.

Varias veces, previendo el extravío, en lo posible, tomamos de la diaria prensa, aquellas contribuciones que nos atraían. Por ejemplo, meses atrás, Nelson Rivera nos comentaba por el correo electrónico, el hallazgo de algunos de sus  textos en nuestro blog que no eran posibles en el portal de El Nacional, constantemente asediado por los bucaneros interesados de los océanos digitales.

Recordamos, frecuentemente el oficialismo nos sorprendía con un tema en las sesiones parlamentarias de período 2011-2016. El sobrevendo Orden del Día, descolocaba a los oradores de la oposición. Y, atreviéndonos a abrir la conexión en el hemiciclo, con la cautela de una rápida consulta para evitar el copiado de la clave, cambiándola inmediatamente, constatábamos que un determinado asunto nos había ocupado en el blogspot. Así, facilitábamos la intervención de otro colega, o hacíamos lo propio, en medio de una convulsionada cámara. Por lo  general, el punto abonaba a los asuntos culturales, históricos, castrenses y fronterizos.

El ya crónico problema de la señal, en un país bajo el reinado de CONATEL,  impidió por largos momentos, la actualización del blog,  si no falla la memoria, a finales de 2018 y mediados de 2019 en adelante. Faltando poco, ya son numerosos los medios bloqueados y censurados.

Por cierto, el mantenimiento técnico y, en definitiva, los costos económicos, desaconsejaron continuar con un portal de dominio propio, en las redes comerciales de la infopista. No sólo, porque se veía venir el caos de las divisas para pagarlo, manteniéndolo por año aproximadamente, sino por la sencilla razón de la segura pérdida de los archivos, una vez que dejásemos de cancelar la cuota, así fuese en bolívares. Tales circunstancias, hicieron más recomendable apostar por un servicio gratuito, vinculado a una gran empresa, cuya desaparición creemos todavía distante para asegurar así la permanencia de los archivos que ni en las hemerotecas públicas,  las del Estado, por lo menos, encuentran garantía de permanencia.

Queda  el registro de diez años y tantos, en este blogspot. Ensayaremos con otro para darle continuidad, quizá afianzándose Lbarragan1.blogspot, cuyo  diseño definitivo y uso recurrente, están pendientes.

Domingo de Ramos.

(LB)

Ilustración inicial: Dallia Ferreira

domingo, 19 de julio de 2020

ACOGER AL LOBO FEROZ

Domingo 16A TO
19 julio 2020
“Dejen crecer el trigo y la cizaña” (Mt 13, 24-43)
(Diálogo sobre el Evangelio de hoy: Cizaña)
José Martínez de Toda, S.J.

Es bonito crecer. Unos crecen más, otros menos. ¿Por qué?



En las estanterías vi frascos de amor, de fe, de salvación, de todo. Le dije al ángel:

- ¿Cuánto valen esos frascos?

- “Nada, son gratis. Los dones de Dios son todos gratis”. Y le dije:

-Dame, por favor, bastante amor de Dios, perdón de Dios, una bolsa de esperanza, un frasco de fe y una caja de salvación.

El ángel entró a la trastienda-almacén, y salió con una cajita diminuta. Le pregunté:

-“¿Eso es todo?”  El ángel me explicó:

-Ahí está todo. Dios no da nunca frutos maduros. Él sólo da pequeñas semillas que cada cual tiene la obligación de cultivar.> (Félix Jiménez, escolapio)

Dios siembra su semilla. Pero el misterio de crecer es nuestra tarea, nuestra responsabilidad y nuestra libertad, por supuesto, contando siempre con su ayuda amorosa.

Jesús nos cuenta dos parábolas sobre el crecimiento.

¿Cuáles son esas parábolas de Jesús sobre el crecimiento?

Dice: “El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza.

La semilla de mostaza es muy pequeña: la de la mostaza negra no supera el milímetro de diámetro. Pero, cuando nace la planta, llega a medir tres metros de altura. Es una de las mayores hortalizas (v. 32). Hasta las aves del cielo se posan en sus ramas. Ello simboliza la apertura del reino de Dios a todos, y quiere decir también que ofrece seguridad y protección. 

Por su parte, la parábola de la levadura también describe cómo se hará grande el reino de los cielos. La levadura actúa de una forma callada y sin pretensiones en la harina, y hace fermentar una gran cantidad de ella para cocer y convertirla en pan.

Así ocurre con el reino de Dios: una vez “escondida la levadura” en la harina, se da un proceso incesante de crecimiento, que la lleva a la plenitud. Nuestras vidas responsables son grano de mostaza que el Señor ha escondido en el jardín de su creación, y son levadura que hace crecer y fermentar la humanidad. Pero no todo crece sin problemas.

¿Qué problemas hay?

Jesús cuenta la parábola de la cizaña:

<“Un hombre sembró buena semilla en su campo; pero apareció también la cizaña. ¿Qué hacer? ¿Cortarla? ¿Y si resulta que cortamos también espigas de trigo? Pues ella de pequeña se parece mucho al trigo. Y el amo de la mies dijo a sus obreros:

“Mejor no. Déjenles crecer juntos hasta la siega, y entonces  arrancaremos primero la cizaña y la quemaremos, y el trigo lo guardaremos en el granero”>.

La cizaña, de pequeña como semilla, se parece al trigo, y es casi imposible distinguirlos.  A medida que las plantas crecen, las raíces de las malas hierbas y las del trigo se enroscan, de tal forma que es casi imposible separarlas, y cualquier intento de arrancar las malas hierbas de la cizaña también arrancará el trigo. 

La separación, sin embargo, es necesaria, porque la cizaña es amarga y algo tóxica.  La solución común es trillar los granos e irlos separando a mano, pues la cizaña en este estado, es ya de un color diferente.

¿Qué significa esta parábola?

Jesús nos lo dice: el campo es el mundo, lleno de buenas y malas hierbas.

Pero esta parábola nos enseña el modo de proceder de Dios con ellas.

El Reino de Dios está abierto a todos. Todos tienen la oportunidad de germinar y dar buen fruto. Dios envía su lluvia sobre buenos y malos.

Nuestra tentación es eliminar cuanto antes a los malos y al diferente.

Pero Dios, el dueño del campo, nos invita a ser tolerantes y a no ser fanáticos.

Dios confía en el ser humano y le da muchas oportunidades. La primera lectura de hoy dice: “El poder y la soberanía de Dios le hacen perdonar a todos. Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia” (cfr. Sab 12,16-18).

            Así Dios nos enseña a ser justos, humanos y perfectos.

            Jesús nos dice: “Sean perfectos como el Padre celestial es perfecto”.

Dios es “misericordioso y clemente, lento a la cólera y rico en piedad” (cfr. Sl 85,15). Santiago nos exhorta a imitar el estilo de Dios: “Sean todos prontos para escuchar, lentos para hablar y tardos para la ira. Porque la ira del hombre no produce la justicia que Dios quiere” (St 1, 19-20).

Pero Dios terminará la historia con justicia, y los santos finalmente serán liberados de todo abuso y opresión. 

También nos envía el Espíritu Santo para ayudarnos a ver la mala hierba dentro de nosotros mismos, y nos da tiempo para eliminarla de nuestra vida.

¿Qué ejemplos hay de quienes quisieron eliminar a los que no pensaban como uno?

-Los hijos de Zebedeo. Ellos querían que bajara fuego del cielo y quemara a aquella aldea samaritana, que no quería que Jesús pasara por ella, cuando subía a Jerusalén.

-El joven Saúl, que llegó a ser S. Pablo. Él se autoimpuso su programa personal de eliminar la cristiandad, simplemente porque pensó que era algo malo.

En cambio, S. Francisco de Asís no mató al lobo feroz, sino que lo acogió.

¿Qué aplicaciones tiene la parábola para la vida ordinaria?

-          Un esposo haría bien en ser paciente con su esposa imperfecta y una esposa en tener paciencia con su esposo imperfecto. 

-          Los padres harían bien en ser pacientes con sus hijos imperfectos y los hijos en serlo con sus padres imperfectos. 

-          Los jefes harían bien en ser pacientes con sus empleados imperfectos y los empleados en ser pacientes con sus jefes imperfectos. 

Sin embargo, conviene que los padres y supervisores enseñen y disciplinen con cariño y respeto a aquellos bajo su cuidado.   

(*) Enviada por correo electrónico.
Ilustración: Givi Siproshvili.

“ Dejadlos crecer juntos ”
(San Mateo, 13: 24-30)
Fr. Javier Garzón Garzón (*)

Introducción

Avanza el mes de julio. La atención de medio mundo está puesta en la pandemia del coronavirus, que en algunos rincones del planeta está en su punto más álgido, y en otros amenaza con peligrosos rebrotes… Lloramos a quienes se fueron o han sufrido la enfermedad y miramos con miedo esa crisis económica de la que avisan, y que repercutirá directamente en muchos hogares, quizás en los nuestros, y seguro que en los de los más débiles. Como siempre...

La realidad, cuando nos asusta, despierta en nosotros lo peor que guardamos dentro. Es como si necesitáramos encontrar culpables, no solo en la esfera pública sino también en nuestro entorno más cercano. El mal humor o el enfado, en ocasiones empujan a la crispación o al odio, tantas veces alentado desde las sombras más oscuras.

Nos rodea el mal, y hay momentos en que lo percibimos de una forma casi evidente: en el misterio de un virus tan pequeño y cruel, en las relaciones sociales tensas e interesadas, en la desesperanza que nos ciega para mirar al futuro. Convivimos con el mal y no sabemos cómo abordarlo.

Nadie, a lo largo de los siglos, ha logrado una explicación convincente sobre su origen: filósofos, teólogos o las distintas ramas del saber humano lo han intentado. Tampoco el Evangelio da una respuesta sobre su procedencia. Pero sí nos da claves para saber convivir con él. La comunidad de Mateo, cincuenta años después de la Pascua, se sorprendía de que el Reino no triunfase sobre el mal y su poder. El libro de la Sabiduría (medio siglo antes) también se hacía preguntas similares… Jesús tiene una respuesta, para entonces y para ahora: deben convivir juntos. Pues aunque el mal tiene efectos evidentes, el Reino de Dios crece desde lo pequeño y sin hacer ruido: esas semillas no se perderán sino que crecerán a su tiempo.

(*) Convento Santo Tomás de Aquino - 'El Olivar' (Madrid)

Ilustración: Joseph Brickey.
19/07/2020:
Cfr.

domingo, 12 de julio de 2020

EVIDENCIAS DE LA DEVASTACIÓN

De la Caracas (im) borrable
Lui Barragán

Una ciudad inamovible, excepto los terremotos que dieron cuenta de ella. De cronistas e historiadores que afianzaron más el oficio, con las transformaciones urbanas más notables de los tiempos de Guzmán Blanco y Pérez Jiménez, aunque francas y decisivas luego de 1958.

En las cercanías del aniversario de la fundación española – como suele ya apellidarse – de Caracas, reparamos en la alta cotización del oficio por los cambios que experimentó el hábitat. Ahí, donde levantaron vuelo grandes complejos habitacionales y hospitales, avenidas y autopistas, por ejemplo, hubo otros referentes urbanos capaces de suscitar la nostalgia por una urbe más modesta y humana, preñada de historias que se diluyeron.

Además, los cronistas de la ciudad, escritores de bien gana fama, eran figuras de proyección nacional, fueren oficiales, oficiosos o, simplemente curiosos. Actualizaban el viejo patrimonio documental e historiográfico, la prensa confiscada  por los ácaros, las tradiciones orales que apenas sobrevivían. 

La nueva crónica digital que permite el concurso de legos y especialistas al pie de los hallazgos fotográficos o que, tratándose de evidencias conocidas, concita novísimos comentarios, cuentan con nichos como los grupos virtuales de Caracas en Retrospectiva y Memoria Urbana.  Sin embargo, esta vez, no abona a los progresos urbanos, sino a sus retrocesos, porque la deliberada desidia y el modelo de negocios del régimen se han encargado, con la destrucción física y espiritual de Caracas, o la remodelación que no, restauración, en los alrededores de la llamada Plaza de El Venezolano, como botón de muestra.

Ya la nostalgia no remite a la ciudad de un siglo o más,  sino a la que fue – apenas – veinte años atrás. Otro ejemplo, nunca estuvo impedido, limitado u obstaculizado el tránsito entre las esquinas de Las Monjas y San Francisco, pero – ahora, por todos estos años – sí, perfeccionando el secuestro del Capitolio Federal y asegurando el estacionamiento exclusivo de los vehículos para los altos y medianos funcionarios de la usurpación ruralizadora. 

Fotografía: Esquina de Las Monjas, año impreciso, Caracas. Aporte de Jerjes Meléndez Nuñez al grupo facebookeano Caracas en Retrospectiva.
14/07/2020:
https://www.caraotadigital.net/opinion-1/de-la-caracas-im-borrable


Venidero aniversario citadino
Luis Barragan  


Semejante a El Ávila, la desconocida alcaldesa menor de Caracas pretende renombrar la emblemática autopista Francisco Fajardo. So  pretexto de una larga controversia histórica e historiográfica, rayando en la antropología cultural, el Estado Fallido ensaya con el ejercicio del inadvertido poder toponímico para subvertir burdamente los referentes identitarios y suspenderlos en el vacío de sus ocurrencias.

El estado Varga ha experimentado lo propio, sin mediación de la necesaria discusión y formalización de un propósito temerario. La  pretensión es  la de bombardear el imaginario social, aunque el misil simbólico de sus sueños, estalle en mano propia.

Por ello, valoramos el esfuerzo digital por la nueva crónica caraqueña que, al emplear el medio, se extiende en comentarios y vivencias como no pudieron imaginarlo aquellos meritorios escritores que cultivaron las tradiciones caraqueñas. Caracas en Retrospectiva (*), constituye un magnífico ejemplo.

Por todos estos  años, la experiencia ha sido grata e innovadora por la sobriedad de los aportes, añadida una importante disciplina que reivindica el respeto hacia los internautas que confían  en sus cuentas. E, incluso, tienden a imitarlas, pero resulta difícil por la creatividad de los usuarios que,  espontánea y crecientemente, actualizan sus productos con las comparativas, el colorido de viejas gráficas, la cartografía de la ciudad, el  anecdotario edificante, las reminiscencias tras  una pieza novedosa, entre otros; por cierto, ha sido nuestra prédica, susceptibles de las marcas de agua, pues, suelen copiarse con facilidad y, adulterando la data, burlarse de la paciente curaduría del contribuyente.

Mientras haya portales, como Caracas en Retrospectiva, no será fácil soliviantar el espíritu ciudadano, apostando por la confusión y pérdida de los referentes que, además, contaminan voces como “Uaraira Repano” y lesionan la importancia de actores  históricos como Guacaipuro. Importa considerarlo a la hora de celebrar en lo que se puede, el cumpleaños venidero de la ciudad capital, hundida en el marasmo socialista.

06/07/2020:
http://guayoyoenletras.net/2020/07/06/venidero-aniversario-citadino

VIENTO QUE PEGA EN EL ROSTRO

El sembrador salió a sembrar
Gerardo de Jesús Buitrago Ballesteros

Mateo 13, 1-23. Tiempo Ordinario. Hay que ser la tierra fértil donde caiga la semilla de la Palabra de Dios.

Del santo Evangelio según san Mateo 13, 1-23

Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!». Los discípulos se acercaron y le dijeron: « ¿Por qué les hablas por medio de parábolas?». El les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: "Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán, Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure". Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.

Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno».

Oración introductoria

Señor Jesús, ayúdanos a comprender este mensaje, porque no sabemos dónde está el final de la parábola y dóonde comienza nuestra vida. Aquí como en otros evangelios descubrimos. Ayúdame a descubrir en tus evangelios la importancia de la autenticidad en nuestra vida. Pero es necesario que no sólo que la entendamos, sino que la vivamos. Para esto necesitamos tu ayuda. Señor, enséñanos el camino.

Meditación

El viento nos pega en el rostro. A lo lejos Cristo, en una barca, nos quiere hablar. Levanta su voz y parece que se ayuda de las olas del mar para hacernos llegar su mensaje. Con la tranquila y suave brisa de la costa se escapan de los labios de Jesús unas «palabras» que, al parecer, sólo nos transmiten aspectos sencillos de la vida rural. Cual estadio de fútbol la muchedumbre clama con cada palabra de su boca. Algunas de estas palabras comienzan a retumbar en nuestros oídos:
“Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron” ¿Qué es esto? ¿En qué consisten todas estas semillas? Parece muy confuso, pero al momento continúan las siguientes casi sin dejarnos pensar: “Otras cayeron en terreno pedregoso”,. “Otras cayeron entre espinas”,. “Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto”. Mientras todas estas palabras resuenan en nuestro corazón, buscamos una solución. Cuando De pronto unas palabras, si se puede decir, más confusas misteriosas saltan de su boca: “¡El que tenga oídos, que oiga!”.
Nos tocamos, y sentimos que tenemos oídos, pero ¿escuchamos? Las palabras del Señor han dado en el clavo. Muchas veces parece que en los sermones de nuestros curassacerdotes, o en las palabras que nos dicende nuestros padres podemos oír a Dios, pero ¿escuchamos? Y podemos decir que mucho de todasMuchas de estas palabras están en nuestra mente, pero ¿ya las hemos bajado al corazón?
Aquí está la clave del Eevangelio. Escuchar es “prestar atención a lo que se oye”, y esto implica que toda nuestra persona se involucreha de involucrar. ¿Qué mejor manera de involucrarnos sino haciendo realizando lo que escuchamos? Esta es nuestra parte del trabajo. Hemos oído al Mmaestro, y sus palabras han resonado en nuestro interior. Solo tenemos que ponerlas en práctica, y lo mejor es que Él nos las explique.

Reflexión Apostólica

¿Qué tienen que ver con mi vida estas semillas? Todo. Sencillamente todo. En ellas está nuestra realización personal, y la verdadera autenticidad como cristianos. Las semillas son la palabra de Dios, lo dijo Cristo; pero no sólo son la palabra de Dios sino cualquier regalo que nos hace. Lo interesante es qué hacemos con estas semillas.

Las primeras caen al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Esto es cuando al escuchar la palabra de Dios – que nos puede hablar de muchas maneras, por el sacerdote que nos da la homilía en la Santa misa, por un amigo que nos ayuda, por una situación que estamos pasando, por nuestros padres, etc. – le hacemos caso más bien a esas otras muchas voces y no a lo que Dios quiere de nosotrosajenas al querer de Dios. Cuando un amigo nos dice que necesitamos ser más maduros y serios en nuestra vida, pero le preferimos hacer “oídos sordos” y escuchar a los medios de comunicación que nos enseñas que sólo conseguimos la madures madurez y la felicidad abandonando nuestros principios... Cuando nuestros papás nos recomiendan hacer tal o cual cosa, tomar tal o cual medida, pero preferimos hacer lo que nos dictan nuestros caprichos.… Echamos en saco roto la palabra y los regalos de Dios.

Las siguientes caen en terreno pedregoso. Oyes los consejos y quieres ponerlos en práctica. En tu interior ves brotar los primeros retoños de una primavera prometedora, pero el viento sopla muy fuerte. En un inicio las otras voces que te quieren alejar de Dios parecen brisas que se apagan, pero luego se levantan tornados. Tu tierra no era profunda. Cuando buscaste en tu alma te diste cuenta que habías cavado poco. Viste entonces cómo las flores que se prometían nunca se abrieron, o se consumieron por el miedo a mostrar la belleza de lo que habían recibido. En ese momento se secó la planta.

Otras cayeron entre zarzas. ¿Cuáles son las zarzas en nuestra vida? Son todas aquellas seducciones que nos tiende el mundo: el dinero, las vanidades, los lujos, las comodidades superfluas, etc. La semilla es recibida por la tierra. Es una buena tierra, es una buena persona. El problema llega cuando chocan la palabra de Dios que hemos recibido y esto que se pone al alcance de la manolo fácil del mundo para proporcionarnos que proporciona “felicidad” fácil y efímera. Hay que tener la valentía de escoger la felicidad verdadera porque sólo esta ella sólo existe parailumina la conciencia y llena de vida.

Las últimas caen en tierra buena. Tierra buena es esa que ha sido abonada y preparada con antelación, haciéndose para que sea fértil. ¡Debemos ser tierra buena para la semilla del amor! Amor de Dios que se nos muestra en los hombres, en nuestros amigos, en nuestra familia. Estos son los cristianos en los que ha fructificado la palabra de Dios. Han recibido la simiente y ha dado raíces. Las raíces sólo ayudan a que la planta pueda dar dos grandes dones a quienes lo rodean: La flor y el fruto. Flor que es la alegría de sentirse regalado por Dios. Flor que es el amor a Dios. Y Fruto, que no es otra cosa sino la manifestación de ese amor en quienes nos rodean. El Cristiano autentico es el que lo demuestra en sus obras. Es el que vive con la consciencia de que la palabra de Dios es viva y eficaz y hace que él obre según la voluntad de Dios, que lo único que busca es su felicidad.

Propósito

Ayuda a que alguien a quien conozcas se sienta más cerca de Dios al estar contigo. Una palabra, un consejo, lo que quieras. Tú también eres sembrador. ¡Sal a sembrar!

Diálogo con Dios

Jesucristo, ya me has hecho ver qué es lo que no me deja hundir mis raíces en una vida de unión contigo. Te pido me ayudes a alejar de mi vida cualquier ocasión de pecado que me aparte de ti. Necesito que me des la fortaleza para poder ser sembrador en el corazón de las personas con quienes me encuentre hoy. Quiero ser un cristiano auténtico.

«Verdaderamente, los tiempos en que vivimos exigen una nueva fuerza misionera en los cristianos, llamados a formar un laicado maduro, identificado con la Iglesia, solidario con la compleja transformación del mundo. Se necesitan auténticos testigos de Jesucristo, especialmente en aquellos ambientes humanos donde el silencio de la fe es más amplio y profundo: entre los políticos, intelectuales, profesionales de los medios de comunicación, que profesan y promueven una propuesta mono cultural, desdeñando la dimensión religiosa y contemplativa de la vida. En dichos ámbitos, hay muchos creyentes que se avergüenzan y dan una mano al secularismo, que levanta barreras a la inspiración cristiana». En su viaje a Fátima el 13 de mayo de 2010, S.S. Benedicto XVI

12/07/2020:
http://es.catholic.net/op/articulos/48952/www.messt.org#modal
Cfr.
Papa Francisco:
https://www.youtube.com/watch?v=IaC3uRF-KJ4
Mons. Munilla:
https://www.youtube.com/watch?v=L85J3W6bh9o
Ilustraciones: Stanley Spencer.

sábado, 27 de junio de 2020

CRITERIOS

Evangelio Dominical: Discípulo verdadero
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el evangelio que se proclama el 13° Domingo del tiempo ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 28 de junio 2020.  La lectura es tomada del evangelio según San Mateo 10, 37-42

“Discípulo verdadero” 

¿Qué nos caracteriza como cristianos?

Ser como Jesús. Lo más importante en el cristiano es amar a Dios y al prójimo como a sí mismo. Así respondió Jesús, cuando le preguntaron: “¿Cuál es el precepto más importante?” (Mc 12, 28-31)

Éste es un camino bello. Pero es difícil, exigente, y tiene muchos aspectos. Es un recorrido, que hay que aprender a hacerlo. Debemos ser discípulos de Jesús. Discípulo es la persona que ha identificado su vida con la de Cristo.

Hoy el evangelio presenta cinco criterios del discípulo de Jesús. Son bastante exigentes.

¿Cuáles son esos criterios?

El primero es: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí;
y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.”

Esto es tremendo. ¿Amar a Jesús verdaderamente es amarlo más que a su propia familia? En realidad en el evangelio hay ejemplos de ello:

-Jesús a los 12 años se queda en el Templo. Sus papás lo encuentran después de tres días de búsqueda. Y le regañan. Pero Él responde: “¿No sabían ustedes que yo debo estar en los asuntos de mi Padre?” (Lc 2, 41-49).

-El papá del Hijo Pródigo regaña al hijo mayor, porque no acepta a su hermano pródigo: “Estaba perdido y ha sido encontrado.” (Lc 15, 11-32).

-La Virgen María y algunos parientes visitan a Jesús, que está predicando a las multitudes, y quieren saludarlo. Los discípulos le informan a Jesús. Y Él responde: “¿Quién es mi madre y mis parientes? El que haga la voluntad de mi Padre.” (Mc 3,31-35). Y por cierto, la Virgen Madre cumplió a maravilla la voluntad de Dios.

También en nuestra vida familiar real nos encontramos con disyuntivas:

-El que va de misionero a tierras lejanas debe abandonar su familia.

-A veces un familiar tiene un puesto público. Pero, si no respeta los derechos humanos de la ciudadanía, sus parientes se lo echan en cara también en público. La justicia está sobre el amor a la familia.

Jesús ciertamente debe ocupar un lugar central en la vida de toda persona cristiana. Esto requiere el encuentro personal y la identificación total con Él, como se exige, por ejemplo, en los Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Todo lo demás queda relativizado.

Pero vivir como Jesús puede requerir llevar una cruz pesada, como la cargó Jesús. ¿Nos exige Jesús llevar la cruz como Él la llevó?

Éste es el segundo criterio para ser discípulo verdadero de Jesús. Él dice: “El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.”

Tomar cada uno/a su cruz significa amar y vivir como lo hizo Jesús. Es un cambio en la escala de valores. Si queremos crecer, madurar y caminar hacia nuestro ideal y destino definitivos, debemos asumir la vida en su totalidad; porque ella tiene alegrías, penas, salud, enfermedad, satisfacciones, contrariedades...

La propuesta de Jesús requiere atención, esfuerzo, renuncia de lo que esclaviza y deshumaniza..., para ganar libertad, alegría y humanidad.

¿Qué es lo más importante en la vida?

Aquí entraría el tercer criterio para ser discípulo verdadero de Jesús. Jesús dijo: “El que quiera conservar su vida, la perderá, y el que la pierda por mí, la conservará.”

Conservar la vida es preocuparse de los propios intereses, ambiciones y seguridades,
desinteresarse de los demás, ser esclavos de las apariencias, perder la compasión, renunciar a la trascendencia...
Y perder la vida es arriesgar, compartir, darse a los demás, vivir con austeridad y solidaridad, no buscar ni necesitar aplausos...

El modelo siempre es Jesús, seguir su ejemplo, sus criterios, sus valores, su coherencia, su decisión de ser Hijo. Vivir como vivió Él es vivir la vida en plenitud.

 ¿Cómo nos deberíamos relacionar con los demás?

Aquí Jesús en su cuarto criterio del buen discípulo es muy enfático: “El que recibe a Ustedes, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta;  el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.”

Acoger es abrir puertas, escuchar, dialogar, dar nuestro tiempo, nuestra ayuda, nuestra amistad; ser hospitalarios, acogedores y solidarios.

¿Son acogedoras nuestras familias y nuestras comunidades? ¿Soy yo persona acogedora?

¿Nuestras iglesias y Misas son lugares de encuentro y bienvenida? Gandhi, entusiasmado con Jesús al leer los evangelios, quiso un día entrar en una iglesia cristiana y participar en su culto. Pero no le permitieron entrar. Se disgustó tanto, que jamás quiso volver a pisar una iglesia.
¿Ocupan en ellas los primeros puestos las personas pobres, las mal vistas y marginadas por la sociedad? ¿Realmente vemos en ellas al mismo Jesús y actuamos en consecuencia?

¿Cuál es el último criterio del buen discípulo de Jesús?

Jesús dice: “Y quien dé un vaso de agua a uno de estos pequeños por ser discípulo mío, les aseguro que no se quedará sin recompensa.”

La mayoría de las veces lo que los demás esperan y necesitan de nosotros no son milagros, ni gestos solemnes, sino un detalle, una atención, una mano tendida, una palabra amable, un vaso de agua fresca.

Es verdaderamente rica la persona que es capaz de regalar algo de sí mismo a los demás. Es dar sin buscar recompensa, sin esperar nada a cambio.

Lo que nos caracteriza como cristianos no es un libro ni una doctrina ni la mera proclamación verbal de un mensaje, sino actuar como Jesús actuaría.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-discipulo-verdadero-0
Ilustración: Joseph Brickey.
Papa Francisco: https://www.youtube.com/watch?v=IyDjik4AsJ8
Homilía Mons. Munilla:
https://www.youtube.com/watch?v=LtoczXGOJ8E

martes, 23 de junio de 2020

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- J. L. Salcedo-Bastardo. "Ensayos críticos de sociología y filosofía social: Por el mundo sociológico de Cecilio Acosta". El Universal, Caracas, 04/03/1945.
- José Emilio Castellanos. "Crear un partido ecológico proponen en la Sociedad de Ciencias Naturales" (Francisco Quero, Arturo Eichler). El Nacional, Caracas, 03/05/78.
- J. E. C. "Puede echar raíces: El partido ecológico frenaría los intereses creados que esán acabando con la naturaleza" (Ramón Aveledo Hostos, Francisco Tamayo). El Nacional, 04/05/78.
- Anselmo Amado. "Cuatricentenario de San Cristóbal: La antigua Casa de Gobierno" (Casa de Los Leones, F. Guerrero Pulido). El Nacional, 21/12/60.
- Manuel Rojas Poleo. "El archivo de Betancourt". El Nacional, 30/07/87.
- José Domingo Mora. "Monitor de medios: Internet ataca el negocio editorial (I)".  Economía Hoy, Caracas, 22/09/2000. 

Ilustración: Pardo. El Universal, Caracas, 11/01/1978.

Breve nota LB: Preferimos la expresión "ilustración" a la de caricaturas, por cierto. Ahora bien, los aportes de Pardo a El Universal, también fueron ingeniosos. curre que de una mayor promoción gozaron otros, como Pedro León Zapata o Régulo Pérez, quizá porque fueron artistas plásticos, quzá porque provenían de aquella muy movida y sacrosanta izquierda cultural que calló con lo ocurrido en este siglo XXI con las excepciones del caso.

domingo, 21 de junio de 2020

CORAJE DE LA FE

Evangelio Dominical: “No tengan miedo”
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al evangelio que se proclama el décimo segundo domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 21 de junio 2020.  La lectura es tomada del evangelio según San Mateo 10, 26-33.         

¿Por qué Jesús les dice a sus seguidores que no tengan miedo?

Jesús acaba de decir a sus seguidores que les perseguirán y les encarcelarán.

 Eso ha ocurrido con tantos mártires, por llevar la Buena Noticia del Amor y la Justicia a todos. Y en América Latina tenemos muchos mártires: el Beato Romero, los jesuitas de El Salvador, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Bolivia, etc., y religiosas en Brasil.

 ¿Qué nos aconseja Jesús?

Todos los que aquí estamos reunidos hoy, hombres y mujeres, somos llamados y enviados. La cosecha es inmensa y los obreros pocos. Jesús llama para la misión, para el envío, para vivir en el amor, para llevar la mejor noticia: Dios Amor.

Jesús dice tres veces a sus discípulos que no tengan miedo. Y envía a estos hombres miedosos e incultos a continuar su obra. Y a todos nos dice Jesús, tres y mil veces: “No tengan miedo”. “No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo”.

 Y Jesús pone el ejemplo de esos pajaritos, que vuelan y vuelan sin miedo (“Y Vds. valen más que los pájaros”), y cómo hasta nuestros cabellos están contados, porque nada pasa sin el permiso de Dios.

 ¿Puede un cristiano tener miedo de dar testimonio de su Señor?

Jesús habla del miedo profundo e interior del discípulo: el miedo a dar la vida por el Señor, el miedo a dar la cara por el evangelio, el miedo a decir a los hermanos: “Yo soy cristiano, yo voy a la iglesia, yo leo la Biblia, yo amo a Dios y a mis hermanos. Mi fe en Jesús me ayuda en la vida, porque me impide hacer el mal, me lleva a ayudar a los demás…”

 Algunos tienen miedo a los malos espíritus, al demonio.

 Te pregunto: ¿Quién es más poderoso? ¿Dios o el diablo? ¿De quién te fías más? ¿En quién piensas más?

 Hay personas obsesionadas por los malos espíritus. Piensan que han invadido su casa, y piden el Agua Bendita esparcida por un exorcista.

Lo que han invadido es su imaginación. Y cuanto más piensan en los malos espíritus, más dirán que están aterradas por su presencia.

 S. Ignacio en sus Ejercicios dice que en nuestros oídos izquierdo y derecho están el Espíritu Bueno y el Espíritu Malo hablándonos. ¿A quién de los dos haremos caso? Depende de nosotros. Dios nos hizo autónomos y libres.

 Pensemos más en Dios y menos en el diablo. No hagamos caso a los santeros. Digamos el Padre Nuestro, “Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío”. Recemos el Ave María, nuestra Madre del Cielo. Echa agua bendita en tu casa y confía en Dios.

Pero podemos tener miedo por otros motivos.

 Así es. Miren lo que le pasó a Jaimito.

El padre de Jaime llegó con un impermeable grande y azul y le dijo: “Hijo, vamos a casa”. Cubrió a su hijo con su impermeable y los dos se enfrentaron a la tormenta. A pesar de la ferocidad de la tormenta, el pequeño Jaime no tenía miedo. Sabía que su padre veía; abrazado a su padre, se sentía seguro. Poco después el impermeable se abrió y estaban en casa.> (P. Félix Jiménez Tutor, escolapio).

 ¿A qué tenemos miedo?

Miedo a caer enfermo. - Miedo a subir en un ascensor con un extraño.

Miedo a perder el trabajo. - Miedo a las locuras de los hijos.

Miedo a perder el esposo.

Miedo a lo que piensen de nosotros, a que no nos consideren

La vida del cuerpo siempre está amenazada. Es nuestra condición humana.

Tener miedo es sentirse como en un callejón sin salida, que es la zozobra, el malestar, la inseguridad; en una palabra, el miedo.

Jesús nos dice hoy: “Ten miedo a los vicios que te encadenan. No tengas miedo a mi amor que libera. Ten miedo a la pereza, al dios dinero, al placer prohibido. No tengas miedo al sacrificio, a la virtud, a una vida limpia. No tengas miedo a tu Padre, Dios. Ten miedo a tus instintos pecadores. No tengas miedo al Espíritu Santo liberador y dador de vida”.

Lo opuesto al miedo es el valor. ¿Son ustedes valientes?

Sí, hay muchos valientes, pero por desgracia son valientes para la pelea, para la bebida, para golpear a su esposa, para hablar mal, para traficar con drogas…

El Señor nos dice que tenemos que ser valientes en entrar en su camino, en darle tiempo a la oración, en formar grupos y comunidades cristianas, en llevar los Ejercicios Espirituales a todas partes. Valientes para defender el matrimonio, para educar a los hijos.

¿Dónde sacaremos fuerzas y valor?

En el circo los trapecistas se lanzan al vacío sin miedo y hacen sus números con maestría y valor; pero saben que, si fallan, hay una red abajo que los recoge.


En este circo de la vida el cristiano puede demostrar el mismo valor, porque Dios es nuestra red protectora.

Dios es el padre que viene a rescatarnos los días de las grandes tormentas para llevarnos en sus brazos a la seguridad de su casa.

  ¿Cómo reaccionar ante el mal que vemos venir?

 Decimos como Jesús en Getsemaní: “Que pase de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la Tuya”. “Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío”. Me fío de Dios. Sé que Él me dará lo que me conviene.

Como nos recomienda S. Ignacio  en el Principio y Fundamento de sus Ejercicios: “Soy indiferente ante salud o enfermedad, riqueza o pobreza, honor o deshonor, vida larga o corta. Sólo quiero que me ayude a amar más a Dios y a los demás”. [EE 23]

Y Sta. Teresa nos repite: “Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta. Nada te turbe, nada te espante, sólo Dios basta”.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-no-tengan-miedo-1
Cfr.
Papa Francisco: https://www.youtube.com/watch?v=PzV-4R7DVW4
Mons. Munilla: https://www.youtube.com/watch?v=we8JR3x5iyI
Ilustración: Alexander Ivanov.


La tele-eucaristía del Padre José Martínez de Toda, SJ:
Damos gracias a Dios por la Santa Misa realizada ayer a través de zoom por el padre José Martínez SJ!, donde Cietays acompañó a familiares 👨‍👩‍👧‍👦 residenciados en diferentes partes del mundo y se ofreció la Eucaristía por un ser querido difunto.
¡Fue nuestra primera misa por zoom! 😉
Un encuentro fraterno entre 40 personas conectadas (sin contar que en cada usuario había más de una ): USA, España, Colombia, Costa Rica, Portugal y Venezuela.
¡Gracias, Señor, gracias!
"¡En Todo Amar y Servir!"
#CIETAYS
#CompañiaDeJesus
#ComunidadIgnaciana #EnTodoAmaryServir
#Jesuitas #JesuitasVenezuela #JesuitasDeVenezuela #EjerciciosEspirituales #EjerciciosIgnacianos #AcompañamientoEspiritual #SanIgnacioDeLoyola #ComunidadCatolica #CrecimientoEspiritual #CrecimientoPersonal

Fuente:
https://www.facebook.com/cietaysve/photos/a.3272441942786820/3278253858872295/?type=3&theater

domingo, 14 de junio de 2020

CORPUS CHRISTI

Reflexión al Evangelio Dominical: Corpus Christi
José Martínez de Toda, S.J.

Corpus Christi. El Domingo 12 junio de 2020, nuestra Iglesia católica celebra la festividad de Corpus Christi.  El Evangelio que se proclama en esta solemnidad es tomado de San Juan 6, 51-58 "Yo soy el pan vivo bajado del cielo".  El P. José María de Toda nos comparte su comentario dialogado sobre el Evangelio de hoy:

Pan de vida

Jesús dice cosas muy asombrosas a los judíos en este evangelio. ¿Cómo los preparó antes de que las escucharan?

Esto les dijo después de dos milagros muy llamativos: la multiplicación de los panes, en que alimentó a cinco mil hombres, y después de que Jesús caminó sobre el agua.

Y Él aprovecha este momento glorioso para decir:

"Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo".

¿Cómo reaccionan los judíos ante un mensaje tan fuerte?

Murmuraban contra Él: "¿Cómo puede Él decir: "Yo soy el pan vivo"? Si su padre es José (v. 42) – un carpintero normal y corriente – no un panadero de pan celestial. Y ¿cómo puede Él darnos a comer su carne?". Y le piden una señal, que demuestre que Él es ese pan vivo. Así como Moisés hizo que todas las mañanas apareciera el maná durante 40 años en el desierto, exigen que Jesús haga algo similar. Jesús responde:

-"Los que comieron el maná murieron. El que come este pan vivirá para siempre".

¿Por qué quiso Jesús compararse con el pan?

1-El pan es algo sagrado. Los pobres lo saben. En muchas partes de América Latina es también el maíz, el casabe.

2-Además Jesús se comparó con el pan, porque los dos mueren para dar vida.

El pan empezó con un grano de trigo metido en la tierra, en la oscuridad.

Jesús recuerda: "Si el grano de trino no muere, no da fruto".

Allí germinó, y de él brotaron espigas de trigo. Pero estas espigas tuvieron que ser segadas. En ellas se hallaban nuevos granos de trigo, que tuvieron que ser triturados, amasados y cocidos para llegar a ser un pan compartido, que da la vida a los demás.

Así es Jesús: Fue perseguido por los judíos, que no creyeron en su Palabra, en su Sabiduría, que no querían comer del PAN que Él les ofrecía. Pero, a pesar de todo, Jesús siguió su misión de ser pan, compartido por los demás, entregado por la vida del mundo, dado para dar vida a todos.

Él murió y fue sepultado bajo tierra. Pero Él resucitó y nos da nueva vida divina.

¿Por qué se llama Jesús pan 'vivo'?

Primero, porque Jesús da la vida. Jesús es el pan de la vida. Él me alimenta con su Palabra, con su Sabiduría, con su ejemplo de amor. Más aún, Jesús me invita a ser un "pan" como él, para los demás, sobre todo para los que están a mi alrededor.

Pero, sobre todo, Jesús es el pan de la entrega. Jesús se entrega a la muerte por nosotros. De esa forma nos comunica la misma vida de Dios. Y Él ha querido que podamos comulgar y recibir su cuerpo en la eucaristía de pan y vino para alimentarnos también con su carne y con su sangre.

De esa forma nos unimos a Él en esta entrega, que Él hace para la vida del mundo.

A veces se dice de alguien: "Es tan bueno como un pan". ¿Es así Jesús?

El pan es comida familiar. En casa no habrá comidas exóticas, pero estará el pan o el maíz preparado con amor, es el maíz de la familia, de la mamá, del papá, de la igualdad, del servicio mutuo, de la comunidad, de la alegría, de la sinceridad.

Nosotros, reunidos, formamos el pueblo de Dios y compartimos los dones que Dios nos da para el viaje de la vida.

Nosotros necesitamos amor verdadero y hermanos verdaderos con los que reír, llorar, rezar...Podemos tener lo mejor de todo lo que existe, pero si no nos sabemos amados por Dios y los hermanos, nos secamos y morimos.

Cuando comemos el cuerpo y bebemos la sangre de Cristo junto con otros, nos hacemos un poco más cristianos, es decir, más hermanos.

¿Hay ejemplos en la Biblia de alimentos de sabiduría?

- Primero, el profeta Ezequiel 'comió el rollo' de papel de entonces, donde estaba escrita la Palabra de Dios, que él debía anunciar a la casa de Israel. Y, al comerlo, él experimentó un sabor dulce como la miel (Ez 3, 1-3). El salmo 19 (18) (v. 11) dice también: "Los mandatos del Señor son más dulces que la miel"

- Segundo, en Isaías 55 la Palabra desciende de la boca de Dios como lluvia y nieve, regando la tierra y posibilitando su producción de pan (v. 10).

- Tercero, a menudo las Escrituras se refieren a la salvación de Dios como comida y bebida.

Así que, ¿hay relación entre Palabra y Carne?

En el Prólogo del evangelio de S. Juan se dice: "La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros". La Palabra es Jesús, que se hizo carne en Belén, en Egipto y en Nazaret. Y Él se hizo alimento de todos por la fe en la Última Cena.

Eso ocurre también en la Misa o Eucaristía: comenzamos con la Palabra, que está en las primeras Lecturas y en el Evangelio, y seguimos con la Consagración del pan y del vino, que se convierten en el Cuerpo y Sangre de Cristo, que recibimos en la Comunión.

Los primeros cristianos decían: "no podemos vivir sin celebrar el día del Señor".

¿Por qué era tan importante para ellos el día del Señor, es decir, el domingo?

Cuando celebramos el día del Señor y compartimos su mesa, nos comprometemos a mejorar nuestras vidas, crear unidad, compartir nuestro pan, amar a los hermanos, especialmente a los más necesitados, luchar por la justicia y la paz, abrir nuestros corazones a todo lo que es bueno, discernir la sabiduría de la propaganda...

12/06/2020:
Ilustración: William Congdon.
Cfr.

viernes, 15 de mayo de 2020

SEIS KILÓMETROS PARA UN DIAGNÓSTICO PRECISO

Weston nuestro de cada día
Nicomedes Febres

Nunca he pasado tanto tiempo fuera de Caracas por lo que estoy como perro sin amo y hablando de amos aun no entiendo porque aquí en USA los perros aun no votan porque, no serán los dueños de las casas, pero si son los amos de los dueños. Nunca he visto tanta perrofilia en mi vida. El mercado de los productos perrícolas es casi del tamaño de los productos humanos. Al levantarme y luego de escribir la columna camino mis 6 km y me cruzo con mucha gente, respetando la distancia social y nadie se toca. Hay Americanos catires con sobrepeso de edad mediana que nos saludamos de lejos con la mano, con la mirada, incluso una sonrisa. Se ve que son gente cordial pero distinta. Con nipones que son muy cordiales y caminan rapidito, casi sin separar los pies del suelo y van con sus esposas y se inclinan para saludar. Con muchos latinos, incluiría aquí a los venezolanos, pero no, ellos son diferentes y me explico, las mujeres de otra nacionalidad latina van ataviadas con naturalidad para hacer ejercicios, algo cotidiano diría yo, unos zapatos Adidas, un mono, o una franela y pantalones de ejercicios, pero las venezolanas no, ellas van perfectamente maquilladas, con el juego de ropa para caminar definitivamente a la moda y con la marca a la vista, un poco cursi y exagerado si, pero distinto, llevan tantas pulseras como una juez, unos pañolones de firma al cuello con ese calorón y andan viendo para todos lados para saludar y ver si conocen a alguien. Por supuesto, he encontrado a varios amigos con los cuales he conversado de lejos manteniendo la distancia social, frase que me recuerda viejos tiempos coloniales, de separación entre las castas. Los venezolanos esposos de las seudo jueces, la mayoría en la edad media, van o con audífonos o hablando por teléfono y con aires de importancia y por supuesto no saludan a nadie. Pero me he encontrado con viejos amigos y hemos hablado por aquí, por teléfono, incluso almorcé con un viejo compañero de clase en medicina, casi un hermano para mí, y que vive en Miami desde hace diez años. Luego me recluyo a trabajar por internet, y saben, internet no se cae, y el agua no esta racionada, pero por ser de talante ecologista y amar el agua, siempre evito malbaratarla, pero aun abro el chorrito de agua como si estuviéramos en Caracas. Es que son demasiados años de racionamiento y uno no se acostumbra tan rápido a lo bueno. Cuando salimos al automercado da dolor ver como uno tras otro los centros comerciales permanecen cerrados. Solo imagínense al Sawgrass Mills cerrado siendo el centro comercial más grande del mundo y son cuadras y cuadras de locales vacios, de hoteles para compradores deshabitados. Gran parte de las camionetas que circulan son de empresas de encomiendas: UPS, Amazon, Federal Express, y muchas otras porque las ventas por internet son monumentales y el servicio es impecable. Usted puede por internet hacer su compra de comida y pagarla y a las dos horas le ha llegado a su casa, sin trampas o productos defectuosos. Así es con restaurantes, tiendas de cualquier tipo, incluso servicios. Otro día hablaré de los automercados y de la carrofilia de aquí que es otro tema. Estudio con curiosidad taxonómica a esta cultura tan especial y diferente a Europa y a nosotros que somos más europeos, para bien y para mal. Por supuesto aquí los venezolanos tratan de imitarlos más que de entenderlos.

En la foto la linterna mágica de la fachada del Banco de Venezuela en su sede inicial de Sociedad a Gradillas, o de Sociedad a San Francisco, creo que es más la primera.

jueves, 14 de mayo de 2020

ESCOGENCIA Y CORRESPONDENCIA

Del individuo como persona y otros políticos más
Nelson Chitty La Roche

«Ego sum qui sum». 
Dios a Moisés 
(Éxodo 3 :14)

Una interesante plática aconteció hace algunas semanas, en el Consejo de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos, de la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas de la UCV. Se trató de determinar si un trabajo de investigación sobre el tema género y derechos humanos era o no un elemento de naturaleza política o acaso, más bien jurídica.
No tuvimos tiempo de profundizar, pero quedó abierto a consideración y avanzaré en consecuencia algunas reflexiones al respecto, con el ánimo de penetrar en lo que viene siendo una línea de investigación en la que transito desde el inicio de 2020 o un poco antes quizá, el homo verus.
Comenzaré resaltando un trabajo del nunca suficientemente bien ponderado Michel Foucault y por el titulado Introducción a la vida no fascista, ampliamente glosado el susodicho en investigaciones sobre la política y su naturaleza, que escribió el francés a guisa de prólogo de la edición americana del anti-Edipo de Deleuze y Guattari. El título, nos indica Laura Llevadot, “es una paráfrasis irónica del libro de San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota. Con este incisivo título, Foucault señalaba dos desplazamientos con relación a la teoría política clásica que hoy se han vuelto casi obvios; en primer lugar, que la vida cotidiana es política, que lo personal es político, tal como lo denunciaban las feministas, que la parte aparentemente más intima de nuestra vida reproduce a menudo las relaciones de dominación que encontramos en la sociedad porque está hecha a partir de sus consignas y estructuras y, en segundo lugar, que lo más fácil, lo que nos sale espontáneamente si no prestamos atención, es que esa política que rige nuestras vidas íntimas es totalmente fascista, que replicamos a menudo en nuestras relaciones, con nosotros mismos y con cada gesto impensado, esquemas autoritarios, relaciones jerárquicas, juicios sumarísimos, violencia y humillación, hasta propagar la tristeza en el lugar mismo en que creemos dar a luz al amor”. (Valls Boix, Juan Evaristo, Agamben, Política sin obra, Editorial Gedisa, Madrid 2016) Subrayado nuestro.
Arendt conmovió el paradigma epistémico de acuerdo con el cual el poder era una manifestación de mando y obediencia, que incluía necesariamente el uso de la violencia cuando afirmó por el contrario que solo había poder cuando mediara la concertación entre los destinatarios. Aún cuando la reflexión de la filósofa alemana de origen hebreo no corresponde a una acabada elaboración conclusiva, abrió un boquete en la perspectiva analítica que se exhibía para aquel momento monolítica y le opuso su originalidad y su genio provocador y rutilante. En su libro sobre la mentira y la violencia se lee una definición del poder como la aptitud del hombre para accionar, para accionar de forma concertada. El poder debe ser aceptado para que subsista y no impuesto meramente.
Arendt no arriba a ese puerto epistémico sin un recorrido sobre nociones claves que en su pensar clarifican, muestran, desnudan su hallazgo al contrastarlo con aquellas profesadas por la mayoría de los que teorizaban sobre el tema. La consideración sobre las esferas públicas y privadas aporta elementos imprescindibles al seguimiento genealógico del asunto, así como la fundamentación histórica que se permite la alumna de Heidegger, metodológicamente punzante y precisa y audaz a la hora de develar lo que otros no ven o manejan asidos a perspectivas arrastradas como un hecho cultural simplemente. Por eso, hago notar que Arendt contribuye a cimentar su aserto sobre el poder como fenómeno de acción y concertación al afirmar: “El poder y la violencia son opuestos; donde uno domina absolutamente falta el otro. La violencia aparece donde el poder está en peligro pero, confiada a su propio impulso, acaba por hacer desaparecer al poder. Esto implica que no es correcto pensar que lo opuesto de la violencia es la no violencia, hablar de un poder no violento constituye en realidad una redundancia. La violencia puede destruir al poder; [pero] es absolutamente incapaz de crearlo” (Crisis de la república, versión de Guillermo Solana, Taurus, Madrid, 1998, p. 146).
El poder requiere entonces la convicción compartida y militancia en ella. Y a mi juicio, allí aparece como constructo básico, la política que emerge simultánea, en una dinámica simbiótica y sistémica. Todos involucrados en el espacio público, identificándose con sus pares, pero al hacerlo expresa una identidad propia en un momento irrepetible.
Por eso, cada ser humano lo es en su carácter de zoon politikon, lo cual supone una compulsiva comunicación con sus congéneres ciertamente, pero en el ejercicio tiene, requiere, demanda una afirmación de identidad propia de su condición humana que, como nos enseña Kant, en cada cual hay no un medio sino un fin en sí mismo.
Si lo personal es político, como lo indicó Foucault, la definición de cada cual es política, es una escogencia y una correspondencia, se trata de un rasgo fenotípico que supone el genotipo y la influencia ambiental social con consecuencias para él y para su entorno societario que no puede ni debe ser soslayado ni por él ni por los otros, so pena de disfuncionalidad. A esos elementos el agrega uno capital y es, su escogencia, su libertad, su impulso, su perfil personalísimo que lo acaba por definir y acredita su identidad personal y su posicionamiento.
No hay espacio para abundar en el protagonismo moral del hombre y a los fines de este modestísimo ensayo, no haré convocatoria aun cuando, para hablar del hombre hay que hablar de persona en su naturaleza y apreciación, pero bastará una cita cuya pertinencia, por ella sola, para luego volver al carril que nos ha traído hasta acá. Se trató de una conferencia dictada hace unos años en la Universidad Católica de Santo Toribio de Mogrovejo, titulada “Persona y personalismo”,  con ocasión de su nombramiento como doctor honoris causa en octubre de 2008.
El persona Elio Sgreccia fue la primera persona que comenzó a hablar de “bioética personalista” en los años ochenta (solo se hablaba de bioética principialista, utilitarista, bioética liberal y casuística) y…La persona humana es fundamento ético en sentido subjetivo (acción es ética cuando expresa una elección de la persona); en sentido objetivo (la persona es fundamento, medida y término de la acción moral). En otras palabras, una acción es ética si respeta la plena dignidad de la persona humana y los valores que están intrínsecamente inscritos en su naturaleza.
Y agrega Sgreccia: “La reflexión filosófica contemporánea sobre el concepto de persona, recupera el significado de la relación, no en el sentido de auto-relación sino de hetero-relación, es decir, relación con el mundo y con los demás. Husserl identifica el Yo con intencionalidad entienda como relación “con” lo otro. La conciencia es el trascendental que “da sentido al mundo”, y no a sí misma. Scheler definió persona como “relación con el mundo”, la sociedad y el ambiente. Heidegger el concepto de persona como “ser-aquí” (Da-sein) y como relación con el mundo (in-der-Welt-sein). (Bioética, persona humana y personalismo Prezi 2014)
Corrientemente, sin embargo, la personalidad es entendida como las formas de presentación, expresión e identificación de la persona y la recepción de esas manifestaciones por parte de la comunidad en la que el ser humano convive. Cada uno asume sus características, las que legitima por su escogencia como propias y en esa medida, las que son percibidas como de esa persona.
Políticamente y jurídicamente, un ser humano es, pues, sujeto en acto y potencia, titular de derechos y obligaciones y ciudadano susceptible de ejercicio como miembro del cuerpo político. En tal carácter, ejerce su libertad basado en su discernimiento y en el marco legal que rodea a todos sus similares, pero también en lo que  a él concierna y en sus vertientes existenciales, en su condición de individuo.
Quiso el derecho subsumir la personalidad en un cuadro legal, pero la persona como entidad lo trasciende y lo anticipa y así no logra racionalmente comprimirlo en una disposición. La persona es más que el trato que el derecho pueda darle y suele culminar, ampliando su consideración jurídica.
El asunto se complica en cuanto a la conciliación de los elementos objetivos de la identidad formal, tales como, nacionalidad, filiación, sexo, raza y la conciliación con su derecho a ser y mostrarse como lo que quiere ser. De allí que, la Constitución Nacional en su artículo 20, en el título tercero de los Derechos humanos y garantías y de los deberes, establezca: Toda persona tiene derecho al libre desenvolvimiento de su personalidad, sin más limitaciones que las que derivan del derecho de las demás y del orden público y social.(subrayado nuestro).
También es de rigor constitucional y es menester destacarlo, el principio de progresividad que acompaña al reconocimiento y garantía de los derechos humanos, dándoles una perspectiva que los magnifica y convierte en una categoría en constante y definitivo progreso aunque produzca paralelamente, una suerte de hipertrofia del individuo ante el cosmos social que lo rodea y lo contiene. Así, postula una categoría que deviene avasallante ante los derechos de los demás y, el orden público y social que deberán admitirlo en la complejidad de su fenomenología. Como diría Bobbio al referirse a la filosofía política y al derecho, son caras de una misma moneda.
Por eso, el individuo ha movido la cerca de sus derechos en detrimento de la de los demás, pero igualmente del orden público y social que luce perplejo o simplemente superado por la gravitación conceptual de los derechos del individuo y su expansión en el coto racional de occidente fundamentalmente.
De allí que el feminismo, el LGBT, el matrimonio entre personas del mismo sexo encuentren más que comprensión, sostenido apoyo de los Estados y del derecho positivo que está presto para modificar incluso la institucionalidad más cara para la sociedad, complaciendo sus demandas que otrora habrían sido calificadas como estrafalarias e incluso, delictuales y baste recordar el juicio a Oscar Wilde, la argumentación de los abogados como tesis contrapuestas y las decisiones tomadas y ejecutadas por la justicia británica, a la luz del tratamiento que el asunto recibe hoy en día en el Reino Unido.
El homo verus es político porque su exposición lo es. También su naturaleza por cuanto afecta inevitablemente a los otros, los irradia e impacta aun más allá de su paulatina reducción como sujeto gregario, el individuo reta la sociedad con la complicidad de la sociedad misma y del aparato público. Es un signo de este tiempo.

10/04/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/del-individuo-como-persona-y-otros-politicos-mas/
Composición gráfica: Michal Zahornacky.

¿CUÁN EXTEMPORÁNEO ES EL ASUNTO?

Mi verdad sobre el 4 de Febrero (I)
Fernando Ochoa Antich

El reciente aniversario de la traición perpetrada por Hugo Chávez contra la Constitución Nacional y su propio juramento de soldado, ha servido, una vez más, para que personas interesadas en satisfacer egos personales aporten versiones distorsionadas de esos hechos. Tales distorsiones engañosas llevan a los venezolanos a plantearse preguntas que creo mi obligación responder. Lo haré en varios artículos: ¿Por qué el presidente Pérez, el ministro de la Defensa y el Alto Mando fueron sorprendidos  por el alzamiento militar? ¿Por qué el Palacio de Miraflores solo fue defendido por la Casa Militar, la Escolta Civil y un reducido número de soldados? ¿Por qué el presidente Pérez tuvo que arriesgar su vida para poder dirigirse a los venezolanos? ¿Por qué fracasó la insurrección? ¿Por qué Hugo Chávez se dirigió a las unidades alzadas sin haberse grabado previamente su mensaje? ¿Estuve yo comprometido con los oficiales insurrectos? Creo que al responder estas preguntas, de la manera más objetiva posible, podrán tener las futuras generaciones una visión más clara sobre tan repudiables hechos.

En la tarde del 3 de febrero de 1992 viajé a Maracaibo, en el avión asignado al ministro de la Defensa, con la finalidad de asistir a una reunión con el gobernador del estado Zulia, Oswaldo Álvarez Paz, para coordinar la participación de las Fuerzas Armadas en una campaña contra el cólera. Me acompañaron el doctor Lisandro Latuff, viceministro de Sanidad; el periodista Pastor Heydra, y mi ayudante, mayor Nelson Ávila Dávila. Regresamos a Caracas a las 7:00 pm. El coronel Marcelino Rincón Noriega, jefe del Estado Mayor de la Primera División de Infantería, me pidió el favor de permitirle viajar conmigo a Caracas. Al llegar a Maiquetía le ofrecí que me acompañara en el automóvil. Otro de mis ayudantes, el mayor Edgar Ramírez Moyeda, me informó que el general Freddy Maya Cardona, comandante de la Guardia Nacional, quería conversar conmigo. Al tomar el automóvil lo llamé. De inmediato, me informó que circulaba en Caracas un fuerte rumor  sobre un posible atentado contra el presidente Carlos Andrés Pérez, organizado por un grupo de oficiales subalternos, a su regreso de Davos.

Me comuniqué con el general José de la Cruz Pineda, director de Inteligencia Militar, quien me ratificó la información recibida del general Maya. Le pregunté si había alertado a la Casa Militar y al Comando Regional Nº 5, responsable de la seguridad del aeropuerto de Maiquetía. Me respondió afirmativamente. Un poco más tranquilo continué hacia Caracas por la autopista. El tránsito era muy lento. Al acercarme al primer túnel interrogué a un guardia nacional, quien me informó que se había incendiado un automóvil dentro del túnel. Reflexioné unos minutos. Pensé que ese incendio podía tener relación con el rumor de un posible atentado. Ordené a mi conductor regresar al aeropuerto con la intención de esperar al presidente Pérez. Sin embargo, antes de llegar, decidí desviarme al comando del Destacamento Nº 53 de la Guardia Nacional para requerir una escolta. Desde que recibí el cargo, nunca la había utilizado. El teniente coronel Marcos Ferreira Torres, comandante de la Unidad, me recibió en su oficina. Ya conocía la novedad. Me facilitó la escolta requerida.

Al salir de la oficina del teniente coronel Ferreira me esperaba Pastor Heydra. Su vehículo se encontraba detrás del mío en la autopista y sorprendido por mi retorno, decidió seguirme. Le expliqué lo del rumor y le pedí que llevara en su vehículo al coronel Rincón hasta Caracas. En la rampa 4 encontré al coronel Rafael Hung Díaz, subjefe de la Casa Militar. Me informó sobre las medidas de seguridad establecidas para reforzar la seguridad del presidente Pérez. A las 9:30 pm llegó el doctor Virgilio Ávila Vivas, ministro del Interior, a quien correspondía recibir al presidente de la República. Le informé del rumor existente. A la 10:00 pm llegó el presidente Pérez. Al notar mi presencia se mostró preocupado y me preguntó el motivo para estar esperándolo. Interesado en abandonar con rapidez la pista de aterrizaje, le respondí que se lo comunicaría en el automóvil. Una vez dentro del vehículo, nos acompañaba el doctor Ávila Vivas, le manifesté: “Presidente, toda la tarde ha circulado un rumor sobre un posible atentado a su persona realizado por un grupos de oficiales subalternos a su llegada de Davos”.

El presidente Pérez, visiblemente molesto, me respondió: “Rumores y más rumores. Esos rumores son los que le hacen daño al gobierno. Lo espero mañana a las 7:00 am para iniciar una investigación”. Sorprendido por su actitud le respondí. “Allí estaré, presidente”. Guardé silencio durante todo el viaje. En pocos minutos llegamos a La Casona. Me despedí, tomé mi automóvil y llegué a la residencia ministerial. Eran aproximadamente las 11:00 pm. Me esperaba mi esposa para cenar. Lo hicimos y nos estábamos preparando para dormir cuando sonó con insistencia el teléfono interministerial. Al tomarlo, escuché la voz de Pastor Heydra: «Ministro, el coronel Rincón desea hablarle con urgencia”. El coronel Rincón me dijo: “Mi general, llamé por teléfono a mi señora a Fuerte Mara para participarle que había llegado bien a Caracas. Ella me acaba de informar que una compañía del batallón Aramendi se insurreccionó y se dirige hacia Maracaibo”. Muy sorprendido, le di las gracias y cerré el teléfono. La noticia me hizo ver que los rumores eran parte de una insurrección militar.

De inmediato llamé a La Casona para informarle al presidente Pérez. Me atendió el centralista. Esperé que lo localizara. A los pocos minutos me informó que el presidente Pérez no respondía. Le insistí en la urgencia de despertarlo. Al mismo tiempo, me comuniqué, por el intercomunicador, con el batallón Caracas con la finalidad de alertar a su comandante. Me respondió el coronel Roberto Moreán Umanés, comandante del Cuartel General del Ministerio de la Defensa. Le pregunté la razón por la cual se encontraba a esa hora en su Comando. Me explicó que el general Pedro Rangel Rojas, comandante del Ejército, había establecido un estado de alerta en la tarde de ese día. Extrañado por no conocer esa decisión, le ordené aplicar el Plan de Defensa Inmediata de la sede del Ministerio de la Defensa. En ese momento escuché la voz de Carolina Pérez. Le expliqué lo que ocurría. Con rapidez despertó a su padre. El presidente Pérez tomó el teléfono. Le informé del alzamiento en Fuerte Mara. De inmediato me ordenó: “Salga usted hacia el Ministerio de la Defensa, que yo me trasladaré a Miraflores”.

¿Por qué el presidente Carlos Andrés Pérez, el ministro de la Defensa y el Alto Mando fueron sorprendidos  por el alzamiento militar? El capitán René Gimón Alvarez, oficial de planta de la Academia Militar, tenía la misión, establecida en la orden de operaciones Ezequiel Zamora, de insurreccionar el batallón de cadetes y detener a los oficiales no comprometidos, entre ellos al general Manuel Delgado Gainza, director de dicho instituto. Este hecho lo angustió profundamente. Un mes antes había iniciado amores con su hija. A las 10:30 am de ese día 3, decidió sincerarse con el general Delgado: “Mi general, esta noche un grupo de oficiales intentarán impedir la entrada al país del presidente de la República y tratarán de alzar varias unidades en Fuerte Tiuna. El movimiento debe ocurrir esta noche a las 10:00 pm”. El general Delgado, sorprendido por la información recibida, llamó de inmediato al general Pedro Rangel Rojas, comandante del Ejército, planteándole la necesidad urgente de transmitirle una novedad. El general Rangel lo invitó a trasladarse a su comando.

El general Rangel recibió al general Delgado a las 12:30 pm. Este le comunicó la información. Su respuesta fue: “Deseo, antes de tomar cualquier medida, hablar con el capitán Gimón Álvarez. Le agradezco ordenarle que se presente en mi comando”. A pesar de lo delicado de la información, el general Rangel hizo esperar al general Delgado y al capitán Gimón hasta las 3:00 pm, por encontrarse recibiendo cuenta del general Moisés Orozco, director de Finanzas. El general Reinaldo Valero Rivas, director de Inteligencia, al conocer  la información, le recomendó al general Rangel enviar un radiograma circular a todas las unidades del Ejército para establecer un estado de alerta.(1) El general Rangel no aceptó dicha recomendación y decidió ordenar el acuartelamiento exclusivamente al comando de la Tercera División de Infantería y a sus unidades acantonadas en Fuerte Tiuna. La actuación del general Rangel no tiene explicación.(2) Las medidas que tomó no fueron suficientes para enfrentar tan vasta conspiración. Tampoco comunicó la información recibida al ministro de la Defensa ni al vicealmirante Elías Daniels, Inspector General de las Fuerzas Armadas. (3) De haberlo hecho, se hubiera ordenado un acuartelamiento de todas las Fuerzas Armadas, lo cual hubiera limitado totalmente las posibilidades de que ocurriera el alzamiento. Continuará…

1.- Valero Rivas Reinaldo, informe relacionado con los hechos ocurridos los días 3 y de febrero de 1992. Caracas, 19 de febrero de 1992.
2.- Jiménez Sánchez, Iván Darío, Los golpes de Estado desde Castro hasta Caldera, Corporación Marca, Caracas, 1996, p 207.
3.- Daniels Elías, entrevista, Caracas, 13 de marzo de 2006.

15/03/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/mi-verdad-sobre-el-4-de-febrero/

Mi verdad sobre el 4 de Febrero (II)
Fernando Ochoa Antich

Después de haber informado telefónicamente al presidente de la República sobre lo que ocurría en Maracaibo, me trasladé en un vehículo particular al Ministerio de la Defensa. Al entrar a mi oficina recibí una llamada del presidente Pérez. Me dijo con angustia: “Están atacando La Casona”. Su familia permanecía en la residencia presidencial. La única respuesta que tuve fue: “No se preocupe presidente, enviaré refuerzos”. En ese momento no tenía ningún control sobre la situación. Seguía sin poder comunicarme con el general Pedro Rangel Rojas, comandante del Ejército. Ante esa imposibilidad, llamé directamente al general Jorge Tagliaferro De Lima, comandante de la Tercera División de Infantería. Su ordenanza me informó que había salido hacia el batallón Ayala. En ese momento, ingresó a mi oficina el vicealmirante Elías Daniels, inspector general de las Fuerzas Armadas. Le ratifiqué lo que ocurría y le ordené comunicarse con los distintos comandos de guarnición para establecer un  estado de alerta a nivel nacional

El almirante Daniels, a los pocos minutos, me informó que en Maracaibo se habían insurreccionado los grupos de Artillería Monagas y Freites y que no había podido comunicarse con las guarniciones de Maracay y Valencia. El coronel Roberto Moreán Umanés, el teniente coronel  Diego Moreno, comandante del batallón Caracas, y el mayor Edgar Ramírez Moyeda entraron a mi despacho  para informarme que una unidad de Ingenieros tenía rodeada la sede del Ministerio de la Defensa y estaba atacando la Comandancia del Ejército. Les ordené al coronel Moreán y al teniente coronel Moreno que tomaran directamente el mando de las tropas, las cuales ya estaban desplegadas en defensa de la sede del ministerio. En ese momento, repicó el teléfono interministerial.  Era de nuevo el presidente Pérez. Con sorprendente serenidad me dijo: “Ochoa, están atacando Miraflores. Escuche”. Se oían disparos de todo tipo de armas. Con poca confianza le repetí: “Presidente, le enviaré  refuerzos”. Colgó el teléfono.

A las 00:25 a.m., dos de esos vehículos habían derribado la reja de acceso al palacio presidencial y tomado el control de la calle interna de Miraflores. “Cuando nos asomamos a ver por la puerta amarilla del despacho presidencial observamos un vehículo blindado, con una tripulación de soldados con boina roja, ingresando al palacio a alta velocidad. Forzaron la reja principal, redujeron a los guardias de  prevención y se bajaron frente a la puerta amarilla. En ese momento, el teniente coronel  Rommel Fuenmayor hizo frente a un efectivo militar, quien con su fusil apuntó al edecán de servicio y al comisario Hernán Fernández, jefe de la Escolta Civil” (1). Este último logró desarmarlo. El CA Iván Carratú Molina, el coronel Rafael Hung Díaz, el T.C Fuenmayor y el comisario Fernández, aprovecharon cierto desconcierto de los atacantes para retroceder con rapidez hacia el interior del palacio y guarecerse en sus oficinas desde donde intercambiaron disparos con los insurrectos. Los efectivos sublevados tomaron la antesala presidencial.

Al mismo tiempo, el presidente Pérez, armado de una subametralladora, se atrincheró en su despacho acompañado del teniente coronel Gerardo Dudamel y varios  escoltas. Los separaba de la unidad atacante una fuerte puerta de seguridad. El intercambio de disparos se mantuvo por quince minutos aproximadamente hasta que dos de los soldados atacantes cayeron heridos por una ráfaga disparada desde las oficinas de la Casa Militar. Este hecho desmoralizó a los soldados insurrectos que abandonaron la antesala del despacho presidencial con la finalidad de evacuar a los heridos. La Casa Militar y la Escolta Civil lograron  cerrar la puerta que comunica el despacho presidencial con el exterior. La avenida Rafael Urdaneta y la calle interna del palacio presidencial continuaron controladas por la unidad insurrecta, mientras la Casa Militar, la Escolta Civil y los efectivos del batallón de Seguridad mantenían el control de Miraflores y del cuartel del Regimiento de la Guardia de Honor.

Lamentablemente, el control por los insurrectos de  la calle interna del palacio presidencial impidió que los efectivos de la Guardia de Honor pudieran reforzar a los defensores del palacio, debido a que, justamente, el túnel que une esas dos edificaciones termina en dicha calle. ¿Por qué el Palacio de Miraflores solo fue defendido por la Casa Militar, la Escolta Civil y un reducido número de soldados? De manera inexplicable, el CA  Iván  Carratú Molina, jefe de la Casa Militar, quien fue informado por el T.C Dudamel, edecán de guardia, la novedad de lo que ocurría en Maracaibo y del traslado del presidente Pérez a Miraflores, no ordenó la inmediata aplicación del plan de Defensa Inmediata del palacio presidencial. Miraflores  fue atacado una hora después de iniciada la insurrección. El plan de Defensa Inmediata establecía que los efectivos del Regimiento de la Guardia de Honor debían tomar todo el perímetro del palacio presidencial, hasta una distancia de cuatro cuadras, a fin de impedir el tránsito hacia Miraflores y controlar los puntos críticos.

Al no poder contactar al general Tagliaferro, llamé al general Luis Oviedo Salazar, comandante de la 31 Brigada de Infantería,  quien me informó la situación: “Una compañía de carros de combate perteneciente al batallón Ayala se insurreccionó, permaneciendo leales dos compañías de dicho batallón, junto al  Grupo de Artillería Rivas”. Antes de terminar la información le pregunté: “¿El batallón Bolívar se mantiene leal?” “Sí, mi general” fue su respuesta. Esta noticia me impactó favorablemente, conocía el poder de fuego de dicho batallón. Le ordené organizar  un grupo de tarea con el batallón Bolívar  y las dos compañías que permanecían leales del batallón Ayala para atacar la unidad insurrecta que rodeaba  Miraflores. Al terminar de hablar con el general Oviedo me comunicaron una llamada desde un puesto de la Guardia Nacional en la autopista Regional del Centro. Un Guardia Nacional me informó que una unidad de tanques acababa de pasar rumbo a Caracas.  Me asaltaron nuevas dudas. ¿Se mantendrá leal la Brigada Blindada?

Llamé telefónicamente al general Ferrer Barazarte, comandante de dicha brigada. Me atendió el teléfono el capitán Darío Arteaga Paz. Al pedirle, me comunicara con el general Ferrer me respondió: “No puedo mi general. Está preso en un calabozo”. Traté de convencerlo para que depusiera su actitud, pero sus palabras “Patria o muerte” no daban lugar a dudas. La Brigada Blindada, la unidad de mayor poder de fuego del centro del país se encontraba en poder de las fuerzas insurrectas. De inmediato traté de localizar telefónicamente  a los generales Diógenes Marichales y Juan Antonio Paredes Niño, comandante de la IV División de Infantería y de la base aérea Libertador respectivamente. No pude  hacerlo. Los teléfonos no respondían. Empecé a temer que la Guarnición de Maracay y la base Libertador estuvieran comprometidas en el alzamiento. Le requerí al almirante Daniels una evaluación detallada de la situación militar. A los minutos regresó resumiéndome, para ese momento,  la situación a nivel nacional:

“El presidente de la República se encuentra sitiado en el palacio  presidencial por una compañía de carros blindados; La Casona está siendo atacada por una compañía de paracaidistas; el Ministerio de la Defensa está rodeado por una compañía del regimiento Codazzi, que al mismo tiempo tomó varios pisos de la comandancia del Ejército; un batallón de paracaidistas ocupó el comando de la Aviación y detuvo al general Eutimio Fuguet Borregales y a su Estado Mayor; la Brigada Blindada se insurreccionó; el Comando Regional No.2, acantonado en Valencia, está siendo rodeado por una unidad de tanques; los generales Juan Ferrer Barazarte y Juan Antonio Paredes Niño se encuentran prisioneros de los sublevados; la base Libertador está cercada por una unidad de tanques; Maracay continúa incomunicado”. En ese momento, recibí otra llamada del puesto de la Guardia Nacional en La Encrucijada con la información de que una batería de misiles se dirigía hacia la  capital. Reflexioné unos instantes. Los minutos comenzaban a ser cruciales.

Decidí llamar al presidente Pérez:

—Presidente, es necesario que usted se dirija a los venezolanos

—Ochoa, estoy totalmente rodeado. Sería imposible salir. Me detendrían de inmediato o me dispararían.

—Es verdad presidente, pero la situación es de tal gravedad que tiene que hacerlo. Si usted no se dirige al país, el gobierno está derrocado.

—¿Es tan delicada la situación?

—Sí, presidente, la situación es de inmensa gravedad.

—¿Y por dónde salgo?

—Por los túneles, presidente. Debe haber alguna puerta sin control.

—Lo haré, Ochoa. Es mi responsabilidad. (2)

Un pesado silencio interrumpió la conversación. El presidente Pérez cerró el teléfono. Me  sentí angustiado. Comprendí el riesgo al cual estaba sometiendo al presidente de la República. En verdad, no veía otro camino. Si no se daba una demostración clara de que el gobierno constitucional  controlaba la situación, la sublevación se podía extender y lograr su derrocamiento. Ante tan graves circunstancias, el presidente Pérez, responsablemente, arriesgó su vida, para salvaguardar el régimen constitucional. La historia se lo reconocerá.

(1) Carratú Molina Iván, entrevista, El Nacional, 6 de febrero de 1992.
(2) Ochoa Antich, Fernando, Así se rindió Chávez, Libros El Nacional, Editorial CEC, año 2007.

22/03/2020:
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Mi verdad sobre el 4 de Febrero (III)
Fernando Ochoa Antich

Después de pedirle al presidente Pérez que se dirigiera a los venezolanos, me dediqué a enfrentar la grave situación militar. Ante mi convencimiento que recuperar el control de Miraflores era imprescindible, urgí insistentemente al general Luis Oviedo Salazar a organizar, en el menor tiempo posible,  el grupo de  tarea con el fin de atacar la unidad insurrecta que tenía rodeado el palacio presidencial. Preocupado por el rápido avance de la columna de tanques, proveniente de Valencia, llamé telefónicamente al general Alfredo Salazar Montenegro, Jefe del Comando Logístico del Ejército. Le ordené establecer una posición defensiva en la Autopista Regional del Centro, con la finalidad de impedir el acceso de la columna de tanques a Caracas. De igual manera, al requerirse, con urgencia,  recuperar el control de Fuerte Tiuna, me comuniqué con  el coronel Jhon Torres Aquino, comandante del Regimiento de Comunicaciones del Ejército. Le  ordené preparar su unidad para atacar la compañía insurrecta que tenía rodeado el ministerio de la Defensa y el comando del Ejército. Afortunadamente, el ataque no fue necesario.

El presidente Pérez llamó al contraalmirante Iván Carratú Molina, jefe  de la Casa Militar y le ordenó organizar su salida del palacio presidencial. El CA Carratú muy sorprendido le respondió: “Eso es imposible presidente, todas las salidas están controladas por los insurrectos  e intentar salir pondría en riesgo su vida”. El presidente Pérez insistió de una manera firme y decidida: “Carratú, no le estoy preguntando qué es lo que vamos a hacer. Le estoy ordenando preparar mi salida de Miraflores”. (1) Ante la decisión del presidente de la República, el jefe de la Casa Militar pidió unos minutos para planificar lo necesario. Observó que una de las puertas, la que comunica con la plaza Bicentenaria, no había sido bloqueada por los insurrectos. El presidente de la República, acompañado del CA Carratú, el ministro Ávila Vivas, el señor Alfaro Ucero, el T.C. Dudamel y el comisario Fernández, se trasladó desde su despacho hasta el garaje de Miraflores. Un motorizado de la escolta fungió de chofer. Tomaron un automóvil particular. El señor Alfaro, debió permanecer en Miraflores al no llegar a tiempo para tomar el vehículo.

El CA Carratú ordenó abrir la mencionada puerta. Al hacerlo sonó la alarma. Se produjeron disparos contra el vehículo, desde uno de los carros blindados que rodeaban el palacio presidencial, sin consecuencias. El presidente Pérez ordenó dirigirse a Venevisión. Llamó por teléfono al señor Carlos Bardasano, gerente de la planta, quien le informó que el canal no se encontraba controlado por los insurrectos. Al llegar a la estación fue recibido por el señor Bardasano y de inmediato se preparó un pequeño estudio para que el presidente de la República enviara un mensaje a la nación: “Un grupo de militares, traidores a la democracia, liderando un movimiento antipatriótico, pretendieron tomar por sorpresa al gobierno. Me dirijo a todos los venezolanos para repudiar este acto. En Venezuela el pueblo es quien manda. Su presidente cuenta con el respaldo de las Fuerzas Armadas y de todos los venezolanos. Esperamos que en las próximas horas quede controlado. Cuando sea necesario volveré a hablar”. (2) A los pocos minutos, se escucharon las voces de Eduardo Fernández y de Teodoro Petkoff en rechazo a la asonada militar.

El presidente Pérez decidió dirigirse, de nuevo, al país. “venezolanos, venezolanas: hace una hora me dirigí a la nación para darle cuenta del atropello vandálico de un grupo de militares que desconociendo sus deberes constitucionales pretendieron dar un golpe para asesinarme al tratar de tomar “La Casona” y el palacio de Miraflores. Afortunadamente, la lealtad funcional de las Fuerzas Armadas lo ha impedido. He contado con el respaldo de toda la nación y de los países democráticos del mundo… Ahora quiero dirigirme especialmente a las Fuerzas Armadas Nacionales: oficiales y soldados, les habla su comandante en jefe, su obediencia es para quien tiene el mandato del pueblo, para quien juró la Constitución. Cualquier oficial, cual sea su jerarquía, que pretenda no acatar su mandato debe ser desconocido por ustedes. Ustedes tienen que honrar su juramento, ustedes tienen que honrar al pueblo de Venezuela. Yo les envío la orden precisa y categórica: obedecer a su Comandante en Jefe, obedecer a los comandos naturales firmes en obediencia y acato de la Constitución Nacional”. (3)

El almirante Rafael Huizi Clavier, el coronel Juan A Pérez Castillo y el señor José Hernández redactaron un comunicado, a nombre del Ministerio de la Defensa, para informar a la nación sobre lo que ocurría. Autoricé, telefónicamente, su contenido y les ordené difundirlo a través de Venevisión. Así lo hicieron. La situación militar empezó a modificarse de inmediato. La alocución del presidente Pérez tuvo un gran impacto psicológico en los oficiales insurrectos y se produjo la rendición, sin combatir, de varias unidades bajo el mando de esos oficiales, entre ellas la compañía del regimiento Codazzi que tenía rodeado el Ministerio de la Defensa y la Comandancia del Ejército. Su comandante, el capitán Humberto Ortega Díaz, informó su decisión de rendirse al general Humberto Betancourt Contreras, quien se encontraba entre los detenidos en la alcabala de acceso a la Comandancia del Ejército. El general Betancourt se lo comunicó al general Rangel y este ordenó que fuera detenido y conducido a su oficina. El coronel Raúl Salazar, tomó el mando de la unidad insurrecta con el fin de trasladarla a su cuartel.

El batallón Bolívar y 16 carros de combate pertenecientes al batallón Ayala, al mando del general Luis Oviedo Salazar, sobrepasaron las alcabalas de Fuerte Tiuna a las 2:30 am. Su objetivo: recuperar el control del palacio de Miraflores. El avance se realizó por las avenidas Baralt y Urdaneta. Durante el trayecto se agregó a la columna una compañía de vehículos antimotines del Destacamento No. 51 de la Guardia Nacional. El fracaso en la toma del palacio presidencial, la imposibilidad de capturar al presidente y la aproximación del Grupo de Tarea condujo a los mayores Carlos Díaz Reyes y Pedro Alastre López a iniciar conversaciones con el teniente coronel Rommel Fuenmayor con la finalidad de rendirse. Así lo hicieron, evitando un combate innecesario contra una unidad que los superaba en efectivos y poder de fuego. El teniente coronel Fuenmayor me llamó por teléfono para notificarme la rendición de la unidad sublevada y la llegada a Miraflores del Grupo de Tarea. De inmediato, me comuniqué telefónicamente con el presidente Pérez para informarle que podía trasladarse, de nuevo, al palacio de Miraflores.

¿Por qué fracasó la insurrección militar? El factor sorpresa, elemento fundamental para el éxito de una conspiración de cuadros medios, no se logró totalmente debido a la información aportada por el capitán René Gimón Álvarez y la orden de acuartelamiento, aunque insuficiente, dictada por el general Rangel Rojas a las unidades del Ejército de la Guarnición de Caracas. Los oficiales comprometidos en esas unidades le informaron al T.C Hugo Chávez que, ante esa medida, les era imposible insurreccionarse. Sin embargo, Chávez decidió continuar con el alzamiento. No le importó comprometer la vida de los oficiales y soldados en una operación con tan pocas posibilidades de éxito. La misión del batallón Briceño, bajo su mando directo, era apoyar el ataque del batallón Ayala a Miraflores. Inexplicablemente, Hugo Chávez, en lugar de abocarse a cumplir esa misión,  decidió tomar el Museo Histórico Militar e instalarse allí a esperar el resultado de ese ataque. Otro factor imprescindible en toda operación militar, el comando y control, brilló por su ausencia.

El informe que presentó el coronel Marcos Yánez Fernández, director del Museo, inmediatamente después de los hechos, describe la irresponsable y cobarde actitud que asumió el T.C. Hugo Chávez Frías durante el alzamiento. “En ese momento salí a las puertas del Museo Militar. Allí se encontraba Hugo Chávez. Se veía pálido. Observaba con binóculos los combates que se desarrollaban en los alrededores de Miraflores, pero no tomaba ninguna decisión. Algunos vehículos blindados tipo Dragón disparaban sobre el Regimiento de la Guardia de Honor. La inmovilidad de los vehículos blindados indicaba que estaban siendo fijados por fuego de una unidad muy superior en efectivos como era el Regimiento de la Guardia de Honor. Era imprescindible apoyar con Infantería a los vehículos blindados. Hugo Chávez se encontraba tan impresionado por lo que ocurría que no era capaz de analizar con suficiente claridad la situación militar. Sus respuestas a mis planteamientos fueron totalmente incoherentes. Al darme cuenta del estado de shock que presentaba me retiré a mi oficina”. (4) El batallón Briceño contaba, aproximadamente, con 300 hombres bien equipados y entrenados. Hugo Chávez los mantuvo inactivo hasta su rendición a las 6:30 a.m.

Ochoa Antich, Fernando, Conversación mantenida con Carlos Andrés Pérez el 5 de febrero de 1992, Así se rindió Hugo Chávez p. 145. Libros El Nacional, Año 2007;
Tarre Briceño Gustavo, El espejo roto, p.38, Editorial Panapo, Caracas, 1994;
Wasloxten, Gustavo, Maisanta en caballo de hierro pp. 54-56. Citado por Gustavo Tarre Briceño en El espejo roto”;
Yánez Fernández, Marcos, entrevista, Caracas, 14 de abril de 2006, informe que presentó al ministerio de la Defensa en febrero de 1992, Así se rindió Chávez pp.142, 143, Libros El Nacional, año 2007.

29/03/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/mi-verdad-sobre-el-4-de-febrero-iii/

Mi verdad sobre el 4 de Febrero (IV)
Fernando Ochoa Antich

Una vez controlada la situación en Fuerte Tiuna, conversé con varios generales que habían estado detenidos en la alcabala de entrada de la Comandancia del Ejército, entre ellos los generales Iván Jiménez Sánchez y Ramón Santeliz Ruiz y el vicealmirante Germán Rodríguez Citraro. Decidí trasladarme a Miraflores a recibir al presidente Pérez. Designé al coronel Rubén Medina Sánchez para que me acompañara. Llegamos cerca de las 3:00 am. Encontré en la antesala del despacho presidencial al señor Luis Alfaro Ucero, lo saludé e intercambiamos algunas palabras. Minutos después se anunció la llegada del presidente Pérez. Lo recibí y nos dirigimos a su despacho. Subí con él a sus habitaciones. La suite japonesa mostraba los destrozos del criminal ataque. Le informé la situación militar y la urgencia de controlar y rendir el Museo Militar, la base Francisco de Miranda, la Brigada de Paracaidistas, la Brigada Blindada y el Cuartel Libertador.

En la conversación le resalté un hecho que consideraba inexplicable hasta ese momento: “Presidente, me he comunicado con todos los comandantes de Fuerza a excepción del general Rangel. Debe estar preso o se encuentra comprometido con la insurrección”. La respuesta del presidente me sorprendió: “Usted no se habrá comunicado con el general Rangel; yo, desde que comenzó la crisis, he estado en contacto con él”. Le respondí secamente: “Usted es el presidente de la República, si el general Rangel se ha comunicado con usted es más que suficiente”. Fue una demostración de la molestia que sentía ante la conducta del general Rangel. Le solicité permiso para retirarme y me trasladé a la antesala presidencial. Allí se encontraba el general Oviedo Salazar. Evaluamos la situación militar durante algunos minutos. Le ordené reorganizar la fuerza de tarea y recuperar la base Francisco de Miranda y la comandancia de la Aviación.

Seguidamente, decidí llamar por teléfono al T.C. Chávez para exigirle su rendición. El T.C. Rommel Fuenmayor logró comunicarse con el Museo Militar. Lo atendió el coronel Marcos Yánez Fernández, su director, quien me había llamado al ministerio informándome, cerca de la 1:00 am, que el T.C. Chávez había tomado sus instalaciones, planteándole mi interés en conversar con el T.C. Chávez.  A los cinco minutos atendió la llamada. La conversación duro cerca de diez minutos:

—Chávez, la situación está totalmente controlada por el gobierno nacional. Lo estoy llamando desde Miraflores. Ríndase para evitar que continúe el derramamiento de sangre. Reflexione. Piense en sus deberes militares.

—Mi general, no me voy a rendir. Tenemos el control de importantes guarniciones y los combates serían largos y costosos.

—Chávez, le repito, la situación está totalmente controlada por el gobierno nacional. Ríndase.

—Mi general, ¿por qué usted no viene hasta aquí para que conversemos personalmente?

—Usted está loco Chávez. Si voy al Museo Militar, usted me detiene.

—No, mi general, le doy mi palabra de que no será así.

—Chávez, esa propuesta suya es imposible de aceptar. Ríndase.

En ese momento vi pasar al general Ramón Santeliz Ruiz, quien, como lo habían hecho muchos otros militares y civiles, se había trasladado al Palacio de Miraflores. Conocía su amistad con Hugo Chávez:

—Chávez, aquí está el general Ramón Santeliz Ruiz. Lo voy a enviar para que le demuestre lo comprometido de su situación.

—De acuerdo, mi general.

Inmediatamente informé al presidente Pérez sobre el contenido de la conversación. Estuvo de acuerdo con enviar al Museo Militar al general Santeliz a conversar con Hugo Chávez. La gestión del general Santeliz no tuvo éxito. Juntos se lo informamos al presidente Pérez. Nos escuchó con detenimiento y con mucha serenidad me ordenó: “Ministro, ataque inmediatamente el Museo Militar con la aviación”. El general Santeliz le pidió autorización al presidente Pérez para llamar telefónicamente al T.C. Chávez. Lo hizo. Desde el teléfono nos dijo en voz alta: “Señor presidente, señor ministro, el comandante Chávez se rendirá a las 3:00 de la tarde”. El presidente Pérez se acercó y en voz alta, para que el T.C Chávez escuchara, expresó: “Dígale a ese señor que se rinda ahora o apenas amanezca será bombardeado”.

Acto seguido llamé al almirante Daniels y le ordené movilizar a la Infantería de Marina para atacar el Museo Militar. Me ratificó el control de todas las bases aéreas a excepción de la base Francisco de Miranda. Reflexioné unos minutos. Bombardear las unidades insurrectas complicaría, aún más,  la situación. Le ordené entonces movilizar la Décima Segunda Brigada de Infantería y la Sexta División de Caballería acantonadas, respectivamente, en Barquisimeto y San Juan de los Morros con la finalidad de presionar la rendición de la Brigada Blindada. Me informó que la columna de tanques que se dirigía a Caracas se había rendido, cerca de las 3:00 am, ante la imposibilidad de continuar la marcha, gracias a la fuerte posición defensiva establecida por el coronel Norberto Villalobos y efectivos del Comando Logístico del Ejército.

A las 5:45 am llamé de nuevo a Hugo Chávez desde el despacho privado del presidente de la República:

—Chávez, ¿qué ha pensado? ¿Se rinde o no?

—Mi general, tenemos el control de las guarniciones de Maracay, Valencia y Maracaibo.

—Chávez, si usted no se rinde dentro de diez minutos ordenaré el ataque con la Infantería de Marina y la Aviación. Usted no tiene alternativa. Si resiste, lo único que va a ocasionar es un mayor derramamiento de sangre. Piense en sus deberes militares.

—Mi general, conozco mis deberes militares. No me rindo.

—Chávez, voy a hacer sobrevolar la Aviación sobre el Museo Militar dentro de unos minutos. La Infantería de Marina se desplaza, en este momento, por la autopista. Piénselo. No vale la pena sacrificar la vida de sus soldados.

Hugo Chávez trataba de ganar tiempo con la esperanza de que al amanecer otras unidades se insurreccionaran. Llamé al almirante Daniels y le ordené que hiciera sobrevolar el Museo Militar con los F-16. En ese momento el presidente Pérez me llamó a su despacho. Molesto me dijo:

—Ochoa, ordené el ataque al Museo Militar. No quiero más negociaciones.

—Presidente, voy a hacer sobrevolar la aviación para mostrar nuestro poder de fuego. La Infantería de Marina se desplaza por la autopista. Pienso atacarlo con la Infantería de Marina y la Aviación en caso de que no se rinda.

—No quiero más negociaciones. Bombardéelo a la brevedad posible.

—Presidente, lo haré apenas la Infantería de Marina esté desplegada. Bombardear no es sencillo. La cercanía del 23 de Enero complica la operación. Permítame continuar la negociación.

—Ochoa, le doy diez minutos para que se rindan los insurrectos. Después, ordene el ataque.

—Entendido, presidente.

Aproximadamente a las 6:15 am llamé, nuevamente, al Museo Militar. Me atendió el coronel Yánez Fernández. Hugo Chávez se negó a hacerlo. Le dije que le informara sobre las acciones que estaba tomando para atacarlo. En su informe el coronel Yánez narra lo siguiente: “Así lo hice. Me trasladé hasta la entrada principal del Museo Militar. Allí estaba Hugo Chávez. Se observaba pálido y muy desmoralizado. Le informé mi conversación con el ministro de la Defensa. Se quedó pensativo unos minutos. Los F-16 volvieron a sobrevolar sobre el Museo Militar. Hugo Chávez me dijo en ese momento: Dígale al ministro que conversaré con él. Me dirigí hacia mi oficina. Hugo Chávez me siguió. Tomé el teléfono, le informé al general Ochoa que allí se encontraba el T.C. Chávez. Él me pidió que lo dejara solo en mi oficina para conversar con el ministro Ochoa¹:

—Chávez, ¿qué ha pensado? Observe que la Aviación, la Armada y la Guardia Nacional se mantienen leales al gobierno constitucional. Solo algunas unidades del Ejército se han insurreccionado en muy pocas guarniciones. Las unidades en Caracas en su casi totalidad se mantienen leales. Solo falta por rendirse la base Francisco de Miranda y el Museo Militar. La base Francisco de Miranda está siendo atacada con éxito. Si continúan los combates, usted será responsable de los muertos. Ríndase de inmediato. De no hacerlo ordenaré el ataque al Museo Militar con la Aviación y la Infantería de Marina. Tenga en cuenta que por su terquedad las muertes que ocurran caerán sobre su conciencia. Piénselo.

—Mi general, deme diez minutos para pensarlo.

—Chávez, le concedo los diez minutos.

Transcurrido ese tiempo llamé, de nuevo, al Museo Militar. Me atendió el teléfono el propio Hugo Chávez.

—¿Que ha pensado Chávez?

—Mi general, necesito garantías para rendirme.

—Usted las tiene. A usted y a los demás oficiales sublevados le serán respetados sus derechos humanos y su condición de oficiales de las Fuerzas Armadas. Le doy mi palabra.

—Mi general, me rindo.

—Bien Chávez. Voy a enviar al general Santeliz para que lo traslade detenido al Ministerio de la Defensa.

Eran las 6:30 am. Cerré el teléfono, el presidente Pérez estaba presente y al tanto de la conversación. Le solicité autorización para enviar al general Santeliz  al Museo Militar con la finalidad de detener y trasladar al Ministerio de la Defensa al T.C. Hugo Chávez. Me comuniqué con el almirante Daniels y le informé la rendición del Museo Militar.

1. Ochoa Antich, Fernando, entrevista al coronel Marcos Yánez Fernández, p. 165, Así se rindió Chávez, Libros El Nacional, año 2007

05/04/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/mi-verdad-sobre-el-4-de-febrero-iv/

Mi verdad sobre el 4 de Febrero (V)
Fernando Ochoa Antich

Un factor decisivo en el control de la insurrección militar fue  el mensaje televisivo del presidente Carlos Andrés Pérez. Debilitó, totalmente, la voluntad de combate de los insurrectos. Lo hizo, con riesgo de su vida, demostrando valor y dignidad. Unas unidades se rindieron sin oponer resistencia alguna; otras lo hicieron después de largos y trágicos combates con un doloroso saldo de 35 muertos entre soldados, estudiantes y policías. Eran jóvenes venezolanos que merecían vivir. Los responsables de esas muertes fueron los jefes de la sublevación militar, en particular el teniente coronel Hugo Chávez Frías. Se rindió, a las 6:30 am, sin combatir. Su misión era atacar el Palacio de Miraflores en apoyo de los grupos mecanizado y de artillería Ayala y Rivas. No lo hizo, dejó que sus subalternos combatieran, en condiciones de marcada inferioridad de medios, contra el regimiento de la Guardia de Honor.

Uno de los mitos creados después del 4 de Febrero fue el supuesto éxito alcanzado por el T.C. Francisco Arias Cárdenas en Maracaibo. En verdad, su actuación fue ineficaz y cobarde. Los únicos objetivos militares capturados fueron el cuartel Libertador, la base aérea Rafael Urdaneta, la policía del estado y el Comando Regional No. 3 de la G. N.  Sin embargo, de manera inexplicable, abandonó el cuartel Libertador a las 6:30 am para trasladarse a la base aérea Rafael Urdaneta. ¿Qué ocurrió en ese tiempo? El grupo Gómez y los batallones Bravos de Apure, Aramendi y Venezuela rodearon el cuartel Libertador. El general Richard Salazar Rodríguez, comandante de la 11 brigada de Infantería y el T.C Rubén Calderón Matheus, comandante del Grupo Freites, ingresaron al cuartel Libertador y convencieron a los oficiales insurrectos para que depusieran las armas. El T.C Arias se rindió, sin combatir, a las 9:30 am.

El almirante Daniels y el general Jiménez empezaron a presionar a los tenientes coroneles Miguel Ortiz Contreras, Jesús Urdaneta Hernández y Joel Acosta Chirinos y al capitán Luis Valderrama para lograr su rendición. Era fundamental recuperar el control de las guarniciones de Maracay y Valencia y la base Francisco de Miranda. El efecto psicológico de esa rendición sobre las Fuerzas Armadas era muy importante. El general Jiménez telefoneó, a las 6:30 am, al T.C. Ortiz al Cuartel Páez. Le explicó la situación de Caracas, pero este no aceptó rendirse. Al general Jiménez le fue imposible comunicarse telefónicamente con el T.C, Urdaneta y el capitán Valderrama. El general Visconti me narró en su entrevista para mi libro lo siguiente: “El general Jiménez me ordenó, de parte del ministro de la Defensa, bombardear las unidades insurrectas. Le dije que eso era imposible porque ocasionaría una verdadera tragedia. Los aviones solo realizaron vuelos rasantes” (1). Así mismo, me explicó su previo acuerdo con Hugo Chávez de neutralizar el empleo de la aviación al producirse la asonada.

A las 10:30 am recibí una llamada del vicealmirante Daniels:

—Ochoa, una unidad de tanques del batallón Pedro León Torres tiene rodeada la base Libertador y amenaza con entrar a la pista. El general Visconti tiene en alerta sus medios aéreos. Está decidido a atacar a los tanques si estos rompen la cerca. Ha tratado por todos los medios de convencer al mayor Torres Number para que se rinda, pero no lo ha logrado.

—Daniels, ¿se le informó de la rendición del T.C. Chávez?

—Sí, pero no cree que es verdad. Está totalmente aislado. Sus medios de comunicación no funcionan. La única manera de negociar con él es trasladándose hasta el sitio en donde tiene desplegada su unidad. El general Visconti lo ha hecho sin éxito. También ha enviado a otros oficiales para tratar de convencerlo y también han fracasado.

—¿Alguna de las otras unidades insurrectas se ha rendido?

—No, el propio comandante Chávez conversó telefónicamente con el T.C. Jesús Urdaneta Hernández sin lograrlo.

—¿Qué piensan hacer?

—El Alto Mando Militar recomienda presentar, ante los medios de comunicación, al T.C Chávez para que haga un llamado a las unidades insurrectas pidiendo su rendición. Creemos que es la única manera de lograr que depongan las armas sin combatir.

—Estoy de acuerdo Daniels. Espera un momento. Voy a solicitar autorización al presidente Pérez para hacerlo.

Me trasladé al despacho presidencial. El presidente Pérez estaba conversando con un grupo de ministros:

—Presidente, una unidad de tanques tiene rodeada la base Libertador. No acepta rendirse y existen posibilidades de que dicha unidad trate de tomar la base. Si los tanques rompen la cerca y entran a la pista van a ser atacados por los F-16 y los demás medios aéreos bajo control del general Visconti. Se iniciaría un combate de consecuencias impredecibles. El Alto Mando recomienda presentar a Hugo Chávez en la televisión para que haga un llamado a que se rindan las unidades sublevadas.

El presidente Pérez reflexionó brevemente y me respondió:

—Ochoa, lo autorizo, pero antes graben el mensaje.

Regresé  al teléfono a continuar mi conversación con el almirante Daniels:

—El presidente autoriza la presentación, pero quiere que antes se grabe  para evitar cualquier mensaje inconveniente.

—Ochoa, no hay tiempo. El ataque a la base Libertador es inminente. Si no lo hacemos de inmediato empezarán los combates.

—Daniels, si la situación es tan grave, bajo mi responsabilidad, presenta, sin grabarlo, a Hugo Chávez ante los medios de comunicación,.

—De acuerdo Ochoa. (2)

El almirante Daniels, en la entrevista que le hice para mi libro, narró lo siguiente: “Después de la autorización del presidente Pérez para presentar al T.C Chávez en la televisión llamé al coronel Juan Antonio Pérez Castillo, jefe del departamento de Relaciones Públicas, y le ordené convocar a los medios de comunicación en el salón protocolar del Ministerio de la Defensa. Nos dirigimos hacia dicho salón el general Iván Jiménez Sánchez, algunos oficiales generales y almirantes y yo. Deseo resaltar lo siguiente: referente a la orden emitida por el presidente Pérez de que se grabara dicho mensaje, en ningún momento la intervención del T.C. Hugo Chávez fue a través de microondas. Los distintos medios grabaron  el mensaje y salieron a llevar el correspondiente cassette a sus diferentes canales y radios”. (3).

El mensaje de Hugo Chávez fue corto pero impactante:

—Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital, es decir, aquí en Caracas no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien allá, pero ya es tiempo de evitar más derramamiento de sangre. (4)

Siempre he creído, y lo mantuve en la entrevista que le hice el almirante Daniels, que en su oficina se manipuló al Alto Mando Militar para lograr que se permitiera la presentación de Hugo Chávez en la televisión. Él nunca lo aceptó. Su opinión sobre la actuación de los oficiales que lo acompañaban en su oficina fue la siguiente: “Su actuación fue absolutamente leal. En todo momento trataron  de colaborar en las decisiones que tuve que tomar. La situación militar no terminaba de normalizarse. Evaluamos la posibilidad de bombardear las unidades insurrectas, pero nos dimos cuenta de que dicho bombardeo tendría un elevado costo en pérdidas de vidas y material de guerra. De esa discusión surgió la idea de presentar a Hugo Chávez en la televisión para influir en la posición que mantenían los oficiales alzados. Pensamos que de esa forma lograríamos la rendición”. (5).

Por otra parte, no era fácil prever que tan cortas palabras iban a tener el impacto que logró en la opinión pública. Además, Hugo Chávez había traicionado su juramento, violado la Constitución y conducido a sus compañeros de aventura a arriesgar sus vidas mientras él permanecía a buen resguardo detrás de los gruesos muros del Museo Militar. ¿Evaluó  el Alto Mando Militar con suficiente objetividad la situación militar? Estoy convencido de que sí. Era imprescindible lograr la inmediata rendición de las unidades insurrectas. El inicio de los combates hubiese comprometido la estabilidad del gobierno constitucional ya que era muy difícil determinar la reacción que podían tener muchos de los oficiales ante el hecho de verse obligados a combatir contra sus propios compañeros de armas. El espíritu de cuerpo y la camaradería eran valores muy arraigados en el estamento militar de ese tiempo.

¿Fue una ligereza mía no atenerme estrictamente a lo ordenado por el presidente Pérez de grabar dicha presentación? Creo que no. La certeza que me transmitió el almirante Daniels del inminente enfrentamiento entre la unidad de tanques que rodeaba la base aérea Libertador y los F-16 justificaba la urgencia de una decisión. No era posible regresar al despacho presidencial a discutir sus ventajas y desventajas. Tampoco es verdad que Hugo Chávez alcanzó la Presidencia de la República gracias a esa presentación. La  popularidad obtenida como resultado de su aventura, fomentada por los medios de comunicación y poderosos sectores de la opinión pública, se desvaneció totalmente. A su salida de la cárcel en marzo de 1994 “sólo tenía 5% de popularidad, manteniendo tan bajo porcentaje hasta el año 1997”. (6) Su posibilidad de triunfo en las elecciones presidenciales surgió de los errores políticos cometidos, en 1998, principalmente la escogencia, por Acción Democrática y Copei, de Luis Alfaro Ucero e Irene Sáez como candidatos presidenciales.

1 – Ochoa Antich, Fernando, Así se rindió Hugo Chávez,  Libros El Nacional, Caracas, 2007, entrevista al general Efraín Visconti Osorio, pp.111, 160
2,3 – Ochoa Antich, Fernando, Así se rindió Hugo Chávez,  Libros El Nacional, Caracas, 2007, diálogos entre Carlos Andrés Pérez, Elías Daniels y Fernando Ochoa Antich.
4 – Jiménez Sánchez, Iván Darío, Los golpes de Estado desde Castro hasta Caldera, corporación Marca, Caracas, 1996, intervención televisiva de Hugo Chávez, p.172;
5 – Ochoa Antich, Fernando, Así se rindió Hugo Chávez,  Libros El Nacional, Caracas, 2007, entrevista al vicealmirante Elías Daniels, pp. 170, 171
6 – Rangel, José Vicente, revista Bohemia, Caracas 1997.

12/04/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/mi-verdad-sobre-el-4-de-febrero-v/

Mi verdad sobre el 4 de Febrero (y VI)
Fernando Ochoa Antich

La inestabilidad que enfrentaba el gobierno presidido por Carlos Andrés Pérez le hizo comprender la necesidad de ampliar su base de sustentación. Inició conversaciones con el partido Copei. Eduardo Fernández tenía ciertas dudas sobre la conveniencia de que su partido ingresara al gobierno. Lo invité a reunirse conmigo en la residencia ministerial. Le informé sobre el creciente malestar existente en las Fuerzas Armadas. Lo hice con absoluta claridad. Su expresión de preocupación denotó que había comprendido la gravedad de la situación. Aceptó formar parte del gobierno. También conversé con Luis Piñerúa Ordaz. El presidente  Pérez le había ofrecido el ministerio del Interior y pidió tiempo para pensarlo. Hablé con Simón Alberto Consalvi y Luis José  Oropeza para que me ayudaran a convencerlo. Lo invité a la residencia ministerial y allí le expliqué situación militar. Al día siguiente se juramentó como ministro del Interior.

Las intrigas en mi contra se incrementaban diariamente. Su objetivo era lograr que el presidente Pérez me destituyera. El hecho fue aprovechado por mis detractores para hacer circular en la opinión pública mi supuesta vinculación con la sublevación militar. Esas intrigas comenzaron el mismo 4 de Febrero, cuando el presidente Pérez interrumpió una rueda de prensa que íbamos a iniciar el doctor Virgilio Ávila Vivas, ministro del Interior, y yo expresando, en alta voz, que él era el único que hablaba. La campaña en mi contra tenía distintos orígenes: el grupo cercano al presidente Pérez, un sector de los oficiales insurrectos y el comando del  Ejército. En ese grupo se encontraban los almirantes Iván Carratú Molina y Héctor Jurado Toro y los generales Carlos Santiago Ramírez y Herminio Fuenmayor, quienes llegaron a solicitar una audiencia con el presidente Pérez para convencerlo de mi supuesta deslealtad.

Esa campaña llegó a tener tal fuerza que el presidente Pérez en un almuerzo en casa de su hija Martha me dijo en alta voz: “Ochoa, permanentemente me dicen que lo destituya y no lo he hecho”. Un poco molesto le respondí: “Eso es verdad presidente, se lo agradezco, pero también es cierto que a mí me dicen todos los días que lo amarre y no lo he hecho”. El presidente Pérez se sonrió, con picardía, tomando mis palabras en broma. Yo hice lo mismo, pero consideré que debía renunciar antes de que me destituyera. Durante la siguiente cuenta le presenté mi renuncia y le argumenté que lo hacía convencido como estaba de haber perdido su confianza. Al escuchar mis palabras se levantó bruscamente y con un expresivo gesto, me dijo: “Ochoa, yo no he dudado de usted ni una pizquita”, señalando el pequeño espacio de la uña. Para convencerme aún más de su confianza, me recordó los fuertes vínculos de amistad familiar que nos unía. La conversación terminó gratamente.

El sector de los oficiales insurrectos, por su parte, hizo circular un documento, el 5 de febrero de 1992, dirigido al doctor Ramón Escovar Salom, fiscal general de la República, en el cual se señalaban 25 indicios según los cuales yo estaba comprometido en el alzamiento. Ese documento circuló ampliamente, evidenciando su objetivo político, en las universidades nacionales. En su libro, La rebelión de los ángeles, la periodista Ángela Zago los enumera. Ninguno de esos supuestos indicios resiste el menor análisis. En verdad, lo cercano de la fecha del documento con la del frustrado golpe de Estado muestra claramente que su objetivo político era incrementar las tensiones internas y generar confusión en las Fuerzas Armadas desviando su responsabilidad hacia mí. En las declaraciones, ante el juez de la causa, los capitanes Luis Valderrama, Gerardo Márquez, Ronald Blanco La Cruz, Antonio Rojas Suárez y el sargento técnico de segunda Iván Freites repitieron los supuestos indicios.

Voy  a responder solo el primero de esos indicios por ser uno de los argumentos más utilizados en mi contra: “Dar cargos en unidades importantes y cerca de Caracas a oficiales catalogados como conspiradores” (1). Los hechos se desarrollaron así: el T. C. Miguel Ortiz Contreras y yo coincidimos en una reunión social en la cual él me manifestó que Hugo Chávez y Jesús Urdaneta se sentían insatisfechos por los cargos administrativos para los cuales habían sido designados. Le respondí que les informara mi interés en conocer sus planteamientos. Después de haberlos escuchado llamé al general Rangel para pedirle que los recibiera y les diera la respuesta que considerara conveniente. En el caso del T. C. Chávez le sugerí que lo asignara a una unidad cercana a su residencia familiar, como la Escuela de Suboficiales del Ejército. En el caso de Urdaneta Hernández, solo le pedí que estudiara su caso y le diera una solución. De todas maneras, en los libros Habla el comandante y El comandante irreductible se narra lo ocurrido. Una circunstancia casual, la solicitud de baja del T.C. Julio Suárez Romero, comandante del batallón Briceño, fue la causa para que el comando del Ejército nombrara a Chávez en su reemplazo en el mes de agosto. Desconozco los motivos para la designación del T. C. Urdaneta.

En una entrevista al diario Le Monde, el sector de los oficiales insurrectos declaró: “Sí, el ministro estaba al corriente, pero no pertenecía al Movimiento Bolivariano, tenía uno paralelo. Logramos conocer de sus intenciones al infiltrar en sus reuniones a oficiales nuestros. Ellos concebían un “Plan Jirafa” que consistía en dejarnos actuar, conocían nuestras acciones, tenían identificados a los líderes, el día y la hora de nuestra operación y no hicieron nada para detener la insurrección. Al contrario, algunos oficiales pensaron que el general Ochoa era el líder del movimiento”. (2) Ninguno de ellos, a pesar de haberlos enfrentado desde el 4 de Febrero, ha presentado pruebas de la existencia del «Plan Jirafa”.  La razón es sencilla: nunca existió. Sólo buscaban confundir y descalificarme ante la opinión pública.

Mi actuación el 4 de Febrero es uno de los grandes mitos de ese día. Muchos venezolanos aún dudan de ella. La intriga ha logrado impactar más que la verdad. Afortunadamente, sus dos principales actores, Carlos Andrés Pérez y Hugo Chávez, dieron testimonio de mi conducta. Carlos Andrés Pérez, en el libro Memorias proscritas, ante la insistente pregunta de los autores sobre mi posible vinculación con el alzamiento respondió con firmeza: “Es falso que Ochoa Antich haya estado involucrado en el golpe del 4 de Febrero. Absolutamente falso. Si hubiera estado involucrado, con solo haberse  demorado cinco minutos en avisarme me hubieran hecho preso  en La Casona o me hubieran asesinado. No hay la menor duda” (3). Lo repite, en el libro Yo sigo acusando. Ante la tesis del “golpe permitido” de Agustín Blanco Muñoz, responde con igual fuerza: “Hablar de algún contacto entre el ministro y los golpistas es una infamia. Hubo quizá negligencia de su parte, pero no coordinación con los golpistas”. (4)

En realidad no hubo negligencia de mi parte. Lo que hubo fue, como lo he expuesto ampliamente en estos artículos, deslealtad del general Pedro Rangel Rojas, comandante del Ejército, con el presidente Pérez y conmigo. La información que yo recibí del general Freddy Maya Cardona, comandante de la Guardia Nacional, se limitó a la existencia de un rumor sobre una posible acción de unos oficiales superiores y subalternos en el aeropuerto de Maiquetía para impedir que el presidente Pérez aterrizara a su regreso de Davos. También narré ampliamente las acciones que tomé ante la obstrucción de la autopista Caracas-La Guaira. Así mismo, el director de la DIM, general José de la Cruz Pineda solo me ratificó la información recibida anteriormente. Posteriormente, al conocer del alzamiento de la compañía del batallón Aramendi, en Maracaibo, procedí de inmediato con rapidez y acierto.

Por otra parte, Hugo Chávez en Habla el comandante, ante las insistentes preguntas de su autor desarrollando la misma tesis “del golpe permitido”, desmintió, de manera categórica, alguna vinculación mía con la sublevación militar de la manera siguiente: “Ese documento y las declaraciones de esos oficiales, las cuales, en diversas ocasiones, fueron desmentidas por mí, provenían de dos fuentes: una, del intento de un sector de los capitanes de confundir, de dirigir la investigación hacia el propio Ochoa, de tratar de despistar. Y, por otro lado, un grupo de ellos había sido manipulado, de eso no tengo la menor duda, y llegaron a pensar que de verdad Ochoa Antich tenía un compromiso conmigo y que nos había traicionado. En ese grupo de denunciantes se encuentran los capitanes Luis Rafael Valderrama, Gerardo Márquez, Ronald Blanco La Cruz y el ya nombrado sargento Freites” (5).

Notas:

Con estos 6 artículos he querido presentar a los lectores, en beneficio de la verdad histórica, un resumen del contenido de mi libro Así se rindió Hugo Chávez. Espero haber logrado el objetivo. Su copia virtual está  a la orden para quien tenga a bien requerirlo.

En el artículo V de esta serie me referí, erróneamente, a la actuación del T. C. Francisco Arias Cárdenas. Varios amigos y algunos compañeros de armas me han hecho ver que cometí un error. Los hechos se desarrollaron de manera diferente: El T.C. Arias tomó el helicóptero asignado al comando de la Primera División de Infantería, obligando a su piloto a tripularlo, y sobrevoló el Cuartel Libertador. Al hacerlo, percibió que ese cuartel había sido recuperado por fuerzas leales al gobierno constitucional. De inmediato se dirigió hacia la base Rafael Urdaneta, en la cual, de manera inexplicable, le facilitaron un avión Bronco para viajar a Caracas. Al llegar a la base Francisco de Miranda fue detenido. Esta nueva realidad también me obliga a modificar mi apreciación sobre su conducta: ella fue ineficiente militarmente e irresponsable, pero no cobarde.

1.- Zago, Angela, La rebelión de los ángeles, Warp Ediciones, Caracas, 1998, pp. 158,159;
2.- Jiménez Sánchez Iván, Los golpes de Estado desde Castro hasta Caldera, Corporación Marca. Caracas, 1996, p. 249;
3.- Hernández Ramón y Giusti Roberto, Memorias proscritas, Libros El Nacional, 2006, p. 368;
4.- Blanco Muñoz, Agustín, ¡Yo sigo acusando! Habla CAP, Cátedra Pio Tmayo,  pp. 634, 305;
5.- Blanco Muñoz, Agustín, Habla el comandante, Fundación Pío Tamayo, Caracas, 1998, ´pp. 265, 266.

19/04/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/mi-verdad-sobre-el-4-de-febrero-y-vi/

Reproducción: El canciller Ochoa Antich, en medio de una ráfaga (tomada de la red).
Ilustraciones: Eneko (Economía Hoy, Caracas, 11/02/1991)  José Ignacio Pérez  (http://caricaturistanachoperez.blogspot.com/2013/03/hugo-chavez-frias.html).
Notas: Ascensón Reyes (El Nacional, Caracas, 03/12/1991) y Miguel Rodríguez (arcial: El Nacional, Caracas, 04/02/2002).

Cfr. Fernando Ochoa Antich y el 23 de enero de 1958 y el 4 de febrero de 1992, en (2022):  https://apuntaje.blogspot.com/2022/02/una-y-otra-fecha.html