miércoles, 15 de septiembre de 2010

dos veces obama


EL NACIONAL - Martes 14 de Septiembre de 2010 Opinión/7
Obama y sus enemigos
MOISÉS NAÍM

" Días de perros para Obama". "Los demócratas de Obama afrontan un inminente colapso electoral a todos los niveles". "Se desploma la popularidad de Obama". Esta es una muestra de titulares comunes en estos días. Todo el mundo parece estar bravo con Barack Obama.

Hasta Desmond Tutu, el benevolente arzobispo sudafricano, publicó un artículo criticando ferozmente al Presidente. ¿Por qué? Pues, porque el Gobierno estadounidense redujo los fondos para la lucha contra el sida en África. "La Cámara de Comercio pierde sus batallas contra Obama", tituló The Washington Post, informándonos de que este poderoso lobby empresarial viene gastando 3 millones de dólares a la semana en campañas diseñadas para hacer descarrilar las iniciativas del Presidente. Los jefes de la Cámara de Comercio están furiosos porque sus esfuerzos no han dado resultados, cosa que no les suele suceder. Pero no son sólo los empresarios: "Para el movimiento laboral estadounidense, el primer año de la presidencia de Obama ha sido un completo desastre", afirmó un dirigente sindical también en el Washington Post.

Su queja es la misma: Obama no hace lo que ellos quieren.

Igual pasa con las élites de Wall Street. "Los titanes financieros de Nueva York se sienten marginados. Obama los ha remplazado", reza otro titular. Los fondos para las campañas electorales se obtenían a través de donaciones recogidas en cenas en los fastuosos apartamentos de los magnates financieros con la presencia del Presidente. Obama ya no asiste y mantiene a los banqueros a distancia. "Algunos de los donantes se quejan de que Obama no sólo les ha negado cargos de influencia en su gobierno sino que además ya ni siquiera los invita a las recepciones y cenas en la Casa Blanca", explicaba el mismo artículo. Y así sucesivamente. Los militares están molestos porque, por primera vez, sufren fuertes recortes presupuestarios; los ecologistas están furiosos porque Obama no apoya sus exigencias con respecto a leyes más restrictivas; la industria petrolera, porque les ha impuesto severas regulaciones ambientales; el lobby judío, porque Obama está presionando al Gobierno israelí para que les haga concesiones a los palestinos; las industrias farmacéutica y hospitalaria no le perdonan la reforma a la sanidad, y los bancos siguen indignados con las nuevas reglas que les ha impuesto. Y no olvidemos a los 15 millones de estadounidenses desempleados. Afortunadamente, Michelle Obama y sus 2 hijas parecen seguir queriendo al Presidente.

¿Qué pasó? ¿Cómo pudo Obama transformarse de un político que inspiró al mundo entero en un presidente que es rutinariamente acusado de no saber comunicarse con su país y de mantener una irritante distancia con las masas que hasta hace poco lo adoraban? Es obvio que el Presidente y su equipo han cometido errores. Pero esto no es lo que más cuenta. Lo más importante es el profundo malestar económico que existe. A la gente ni le importa, ni parece recordar, que Obama heredó una catástrofe y que, mal que bien, ha evitado un colapso económico.

Lo que saben es que no consiguen trabajo o que sienten que su futuro económico es amenazante. Según una encuesta de Gallup, sólo 4% de los estadounidenses incluyen las guerras o el terrorismo entre sus principales preocupaciones.

En cambio, 66% declara que la economía es su mayor preocupación. Otra encuesta (de la CBS) revela que sólo 13% de los estadounidenses cree que los programas económicos de Obama les han ayudado, mientras que 63% opina que no han tenido efecto alguno, lo cual es una impresión patentemente errónea.

Estas percepciones negativas sobre Obama han sido potenciadas por campañas de sus adversarios. Obama ha tocado muy poderosos intereses. Las reformas prometidas por Obama fueron demandadas hasta que las llevó a cabo. Naturalmente, los afectados se movilizaron para impedir como fuese los cambios. Por ejemplo: hay pruebas irrefutables de que Obama nació en Hawaii y es cristiano. Pero 27% de los estadounidenses aún creen que no nació en su país, y 18%, que es musulmán. Estos porcentajes son claramente nutridos por el malestar económico y por las campañas que buscan minar el poder de Obama.

Además, están las elecciones del 2 de noviembre, donde se juega un tercio del Senado, toda la Cámara de Representantes y 28 gobernaciones estatales. Todo parece indicar que el Partido Demócrata perderá la mayoría que hasta ahora ha tenido en la Cámara baja y que retendrá un precario dominio en el Senado. Gobernar el país que heredó de George W. Bush ha sido muy difícil para Obama. Gobernarlo con el legado de reacciones a los indispensables cambios que él mismo ha llevado a cabo será, paradójicamente, aún más difícil.


EL NACIONAL - Miércoles 15 de Septiembre de 2010 Opinión/9
Perspectivas en EE UU
ANÍBAL ROMERO

De mantenerse las actuales tendencias, el Partido Republicano ganará en noviembre los 39 escaños que necesita para tomar el control de la Cámara de Representantes; también es posible, aunque menos probable, que conquiste el Senado, así como casi todas las gobernaciones en disputa.

¿Qué ha ocurrido? ¿No habían acaso afirmado estrategas del Partido Demócrata que la elección de Obama inauguraba un período de hegemonía "liberal" (de izquierda) en Estados Unidos, hegemonía que duraría décadas? ¿No anunció la prensa mundial la llegada de Obama a la Presidencia como una especie de epifanía, el descenso de un Mesías a la tierra para sanar a los enfermos, dar pan a los hambrientos, resolver ancestrales conflictos y establecer la paz y la dicha universales? En sólo pocos meses, y así lo advertimos en su momento los que no nos intimidamos frente a la patética adulación internacional hacia Obama (que tanto daño le ha hecho), empezaron a percibirse los síntomas de desencanto por parte del electorado norteamericano. La prensa mundial volteó la mirada a otra parte, pero ya no puede ocultarlo: Obama y los demócratas han generado una intensa reacción de repudio y se les avecina una severa derrota. Algunos comentaristas, perplejos ante la evidencia, destacan la relevancia de la crisis económica para interpretar lo ocurrido. No dudo acerca del peso relativo de este factor, pero como explicación del problema me parece unilateral y simplista.

La verdad es que el electorado estadounidense se apresta a castigar la "arrogancia del poder", la soberbia de Obama, del Partido Demócrata y en general de las élites "liberales" que dominan los medios, las universidades y Hollywood, y que creyeron haber obtenido en 2008 un mandato para transformar Estados Unidos en otra blanda y despistada socialdemocracia al estilo europeo.

La paradoja del asunto es que Obama emprendió su cruzada en momentos en que los "Estados de bienestar" europeos empezaban a naufragar en medio de gigantescas e impagables deudas, manifestando su incapacidad para sostenerse en el clima de complacencia y laxitud que les asfixia.

De paso, Obama prometió en su campaña electoral ejercer el poder sin los sectarismos del pasado, pero ha resultado un político polarizante, pugnaz e intolerante ante la crítica.

Por suerte para Estados Unidos, el electorado norteamericano no está compuesto por diputados noruegos, intelectuales parisinos y periodistas latinoamericanos. Se trata de un electorado firmemente anclado en la centro-derecha, que no desea que su país imite a Europa, que defiende la libertad individual y rechaza la excesiva injerencia de los gobiernos y todo tipo de colectivismo. Los estadounidenses, además, no admiten que su presidente ande por el mundo pidiendo perdón y apaciguando a los enemigos declarados de su país.

La probable derrota de Obama y el Partido Demócrata será un merecido castigo. Obama llegó a la Casa Blanca gastando inmensas sumas a pesar del temor del electorado al creciente déficit; impuso una reforma de la seguridad social que la mayoría detesta; y en numerosos casos, como el de las leyes que procuran controlar la inmigración ilegal, o el de la mezquita a ser construida cerca del lugar donde yacen las cenizas de más de 3.000 norteamericanos en Nueva York, el Presidente estadounidense ha mostrado una fatal incomprensión de los sentimientos legítimos de sus conciudadanos, así como un desdén imperdonable hacia las opiniones de gran parte de la nación.

Por todo ello les aguarda una lección de humildad.

Ilustración: http://imagencity.files.wordpress.com/2009/09/obama_caricatura.jpg

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