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viernes, 24 de noviembre de 2017

UNA VERSIÓN DE LA LUCHA DE CLASES

EL SOL DE MARGARITA, 17 de noviembre de 2017
PALABREO
Disciplina y lucha de clases
Pedro Salima  

Como militante no deja de preocuparme el tema de la candidatura a la Alcaldía Libertador en Caracas. Una candidata, apoyada por mi partido, el PSUV, que ha pasado por varios cargos. Va de un lado a otro, a lo mejor porque da la talla en todos, entonces se ha usado para resolver temas puntuales. Otro candidato, apoyado por el PCV (el partido que me formó con el tema de la lucha de clases) y el PTT, además de varios colectivos. Ha ocupado cargos importantes, y lo han botado, así de simple, no lo han colocado en otro lado, sino que va fuera.
La primera, Erika Farías, bien cumplidita ella. Fundamentosa, me supongo que eficiente, tuvo un cargo que pudo despertar odios en la burguesía, al frente del tema de la alimentación. La burguesía nunca pidió su destitución, no la maldijo, no dijo que era el Diablo en persona. Quizás porque es buena gente.
El otro, Eduardo Samán, que no está apoyado por mi partido, el PSUV, pero sí tiene el respaldo del PCV, el que me formó con el tema de la lucha de clases. A Samán la burguesía lo odia. Lo empezó a odiar desde que fue presidente del SAPI. ¡Uy, cómo lo odiaron las grandes transnacionales de la medicina, las empresas farmacéuticas!
El camarada, malasangre para la burguesía, propuso una ley que nunca se aprobó. ¡Pero cómo lo odió la burguesía por esa propuesta! Mala leche para nosotros nunca haber tenido una dirección donde todos entiendan el tema de la lucha de clases. Luego estuvo en Indepabis. Se acrecentó el odio. Lo consideraron un demonio, el Diablo en persona.
Fue ministro de Comercio y la burguesía llegó a atentar contra su vida. En todos los casos, para no despertar tanto odio, lo sacaron de los cargos. ¿Recuerdan cómo puso al señorón Zuloaga al descubrirlo con el tema de los vehículos? A los pocos días Samán salió del cargo. No sé si Zuloaga tenía más amigos en la Dirección del PSUV que Eduardo Samán.
Una vez en un acto en el Teatro Municipal de Caracas, donde estuvo la dirección del PSUV y todo el gobierno, los mayores aplausos fueron para Chávez y para Samán. Lo odió la burguesía, pero me da la impresión que PSUV adentro también lo odiaron. Al menos lo envidiaron. Otra vez Samán fuera de su cargo.
En definitiva, Erika es de pinga, la burguesía ni la quiere ni la odia. A Samán lo odian la oligarquía y las transaccionales. Eso es expresión de la lucha de clases. En mi partido, el PSUV, no me hablan de eso. En el PCV me lo recalcaron. Por eso, si estuviese en Caracas votaría por Eduardo Samán. Sería disciplinado con la lucha de clases.
Sé que la presidenta de la ANC dijo en estos días que en Venezuela está prohibido el odio. Nunca podré entender cómo se puede prohibir un sentimiento. Me gusta el odio de la burguesía contra Samán, lo define como marxista.

Fuente:

lunes, 8 de febrero de 2016

MARCAJE URBANO

La lucha de clases en Miraflores
Luis Barragán


Consabido, partiendo de una consideración estrictamente económica, la lucha de clases es una de las nociones fundamentales del marxismo clásico. Según la escuela, ella hace la historia de acuerdo al desarrollo de las fuerzas productivas y modos de producción.

Además de las reservas que podamos abrigar al respecto, por lo menos, en su perspectiva de corto y mediano plazos, es demasiado obvio, por una parte, que la nuestra es una economía (y una sociedad) rentista; y, por la otra, a pesar de sus invocaciones, el actual régimen venezolano se explica más por las consignas guevaristas que por un intento, por modesto que sea, de aplicar el propio marxismo que francamente desconoce.

La más elemental aproximación que haga sobre sí, dibujaría una dramática pugna de supervivencia y ramificación de los núcleos privilegiados que ha parido, tras los fabulosos ingresos petroleros del período. Bastará con citar la lumpeburguesía, exportadora insigne de capitales, en la era del control de cambio, y el lumpemproletariado, cuya conducción tiene por paradójico epicentro las cárceles: la una, goza de extraordinarias cuentas bancarias e invierte en complejos inmobiliarios del exterior, mientras que la otra, acuartelados sus contingentes en las impenetrables zonas marginales, tampoco queda atrás en sus extravagancias.

Harto peligroso es el análisis  de lo que ha ocurrido en más de década y media, a la luz de la lucha de clases, reducida a la sistemática y violenta escaramuza de supervivencia que, no por azar, siendo un dato lamentablemente constante y creciente, representa muy bien las casi treinta mil muertes anuales que ha afectado principalmente a los sectores más jóvenes y empobrecidos de la población. Boliburgueses y pranes aparte, con los matices de rigor, queda una suerte de reducido ejército de desamparados que claman por un favor de la burocracia y, al movilizarse para hostigar a la oposición, de vez en cuando sirve de espuela la alusión a banderas que algún avisado llama … lucha de clases.

Descontextualicemos por un momento al propio Marx, quien – referido a los republicanos burgueses por 1849 – aseguró que pasaron del “nivel de un partido al nivel de una pandilla”, manejando “la Constitución como una intriga” (“Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850”, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Beijing, 1980: 78).  En un estilo que muy bien tuvo ocasión de estudiar Ludovico Silva, tomamos sus expresiones para retratar a un partido de gobierno que, al pretender monopolizar toda interpretación de la Constitución, no logra ocultar las condiciones que ha consumado. Sin embargo,  reparemos en un dato esencial: la lucha de las clases generadas por el régimen, tiene por escenario Miraflores, pero el asiento principal está en las agencias bancarias, los registros y las notarías que cuidan – por ahora – muy bien el secreto.

Fotografías: LB, Caracas. Tomadas por estos días, en los que una mediana movilizción de los partidarios del gobierno, dejó marcada la esquina de San Francisco.

08/02/2016

lunes, 4 de noviembre de 2013

AL MAL SE RESPONDE CON EL MAL

EL NACIONAL - Viernes 25 de Octubre de 2013     Escenas/2
Incoherencias de izquierda y derecha
LA VENTANA INDISCRETA
CINE
SERGIO MONSALVE

La ciencia ficción pura y dura es historia. La banalidad política también se la devoró. No hay futuro para ella en el engranaje de dos artefactos averiados de la cartelera: Elysium y Amenaza roja . El ying y el yang de un mismo inconveniente. Es decir, la prosaica involución del relato distópico, al transportarlo de regreso al período de la Guerra Fría. Con la primera cinta de la dupla, el realizador Neill Blomkamp filma un panfleto bolchevique de anticipación, financiado por un estudio de la meca.
El discurso socialista rinde dividendos en taquilla.
Es la cruel verdad de la izquierda divina afincada en Hollywood. La conocen de sobra Oliver Stone y Michael Moore, explotadores de las miserias del neoliberalismo tardío. Comunistas de palabra pero capitalistas en la acción. Se les atribuye el hecho de haber inventado el blockbuster de corazón marxista. Pero ellos no son los padres de la criatura. El populismo progresista nace en las barracas de feria y luego lo adoptan innumerables negociantes del discurso revolucionario. Rusos y cubanos patentan la fórmula en clásicos como Octubre y los documentales de Santiago Álvarez, antes del establecimiento de la censura. La industria reconstruye el filón para aliviar las tensiones de la crisis, ofreciéndole circo a las masas necesitadas de pan.
Hoy la lucha de clases es moneda corriente de la cultura del espectáculo. Vean el ejemplo de Elysium , una secuela devaluada de Sector 9 , aquella obra maestra sobre el drama del apartheid en Suráfrica. El director de la película sigue siendo un virtuoso de la composición multimedia. La potencia indiscutible del filme radica en la médula espinal de sus efectos especiales. Asumiendo la perspectiva subjetiva de un videojuego, el emisor sumerge al receptor dentro de una cápsula virtual con la óptica de un guerrillero cibernético. La misión del héroe mesiánico es liberar a los pobres del planeta de la opresión de los ricos esnobistas alojados en un hotel espacial y hermético de lujo. Alusión a las divisiones y discriminaciones actuales de la polis. En tal sentido, el mensaje del largometraje es oportuno para sembrar conciencia. Sin embargo, la credibilidad se derrumba en el desarrollo de la trama. Amputados y caricaturescos, los protagonistas preparan un combo de McGuevara para el gusto de los Che Donalds. En términos menos rebuscados, el personaje principal, interpretado por Matt Damon, derrota a los villanos del poder blanco, con el objetivo de implantar el Obamacare. Al final la cursilería paternalista baja el telón en las favelas del globo. Irónicamente, Elysium llenará los bolsillos de los mentados usureros, de los chivos expiatorios de la pieza. Momento de invocar a Amenaza roja , un remake de pocas luces o el reverso del caso anterior.
La versión original contaba la absurda invasión de Estados Unidos por parte del bloque soviético. Unos muchachos oponían resistencia desde las trincheras, provocando la emancipación del país. Ahora los norcoreanos encarnan al ejército invasor y los chicos de otra tonta película juvenil organizan la gesta de independencia. La legítima defensa es justificada, hasta con actos terroristas, a la hora de recuperar la soberanía. Me pregunto si no es un boomerang para el Pentágono en el Medio Oriente.

domingo, 13 de octubre de 2013

¿PUERTA O VENTANA?

CADIVI y la lucha de clases
Luis Barragán


Concurriendo a la sede de la Asamblea Nacional en literal reclamo de una ley habilitante, Nicolás Maduro habló brevemente de CADIVI y del fenómeno de la cadivización. La rápida nota amarga no fue más allá, como lo procuró cuando decidió devaluar, pues todavía no sabemos con exactitud cuál y a cuánto llegó el descalabro.

Puede decirse que la lucha de clases tiene por esencial escenario las oficinas de administración de divisas, en la que leal y deslealmente compiten los grandes capitanes del rentismo petrolero. Nuevas corrientes, sectores, clases y jerarquías sociales, concurren en demanda de los dólares que declaran como una prioridad del socialismo que tan radicalmente los ha beneficiado y encumbrado.

Los jerarcas del régimen muy poco o nada revelan al respecto, no sólo para evitar el costo político del ahora reprimido escándalo, sino evadir alguna explicación ética. Las oficinas de CADIVI, por refrigeradas que fuesen, pueden resultar más sórdidas que las callejuelas oscuras de la ciudad, donde el hampa común ofrece el otro escenario de la lucha de clases.

El retrato-hablado de los culpables se limita a los más pendejos, a los que la jerga criminalística parece consagrar como “raspa-cupos”, obviando todo los riesgos y peligros de rozar a los grandes capitanes y sus epopeyas.  La principal ventaja, respecto al lejano pasado, es que no hay parlamento que investigue y medio de comunicación que ventile, ni un tesista que indague sobre los supuestos de Marx.

http://www.analitica.com/enfoqueeconomico/2689061.asp

lunes, 26 de agosto de 2013

SENTIR LO QUE NO SE VE

La invisible pobreza radical
Luis Barragán


Castigándonos con una de las más prominentes confusiones, las estadísticas oficiales celebran la superación de la pobreza en sus distintos niveles. Intuimos que forzando las ecuaciones, el gobierno nacional nos fustiga con una versión idílica de las realidades, aunque el desabastecimiento de los insumos básicos, por citar un renglón apenas, lo desmiente.

Socialismo rentístico, al fin y al cabo, genera y transforma los más disímiles estratos sociales que procura atar con esa vaporosa, pero contundente noción de la pretendida yunta cívico-militar que ni siquiera, según el canon, puede sincerarse como una alianza obrero-campesina. A propósito de la fallida discusión del Proyecto de Ley Orgánica de Cultura, atentando contra las más elementales expectativas que hoy nos interpelan sobre la propia existencia de una opinión pública, por lo menos, organizada y combativa como existió una década y media atrás, no hubo una acabada y convincente definición oficialista de sus sujetos sociales, escondiéndose en la consabida, demagógica y retrasada fórmula del llamado poder popular.

Si mal no recordamos, con el rigor teórico del caso, en una ya vieja publicación, Roberto Briceño-León detectó 18 clases sociales al calor de las recordadas bonanzas,  y, luego de los más extraordinarios ingresos petroleros de estos años, sumado al gigantesco e impune endeudamiento, parece lógico un nuevo proceso de modificación de sectores, valores y relaciones. No obstante, imperando los más asombrosos estereotipos, el poderío estatal sin precedentes, es el partero de unas nuevas minorías en pugna que, únicamente, coinciden en el decidido proyecto de premodernización del país, pues, no por casualidad, en la citada discusión – incluso – la postmodernidad fue la gran ausente.

Y tampoco es casual que, en los cambios que sufre el culto a la personalidad del anterior, legitimando el que abrirá las puertas para el actual mandatario, haya un manejo muy particular de la pobreza que sufrió en su infancia y adolescencia. Luce obvia la pregunta sobre la padecida por otros sectores sociales, porque – por una parte – no sería tal cruel como la versionan, siendo hijo de una pareja de maestros, hasta donde entendemos, y – por otra – no sólo pudieron sostenerle en la exigente Academia Militar, así como darle educación universitaria al resto de la prole, sino que – por lo menos, reconocida una rápida movilidad social – el padre de Chávez Frías fue un alto funcionario del gobierno copeyano del estado Barinas.

Puede decirse que, en medio de esa pugna abierta o soterrada, directa o indirecta por alcanzar una cuota de la renta internacional, perdemos la idea misma que compartimos sobre la pobreza y, por obra de la intensa e implacable maquinaria publicitaria y propagandística oficial, la más cruda, brutal y reveladora, la han invisibilizado. Acaso por demasiadas veces vistas, imponiéndose la costumbre y el cansancio, tampoco encuentran cupo y asombro las gráficas más dramáticas de la reinante injusticia social, reforzado el interés gubernamental por solaparlas u olvidarlas, excepto sea ocasión para inaugurar un servicio de cable-tren o algo parecido que igual las tapa.

Nos antojamos de los escasos registros de esa pobreza radical, como no ocurría – por lo demás – en las francas dictaduras militares, por ejemplo,  la de Pérez Jiménez que, a pesar de nuestras diferencias, reconocemos, hizo la revolución del calzado en Venezuela y protegió – adelantándose a la CEPAL – a la industria en la etapa final de su gestión, ,por lo que no temía a la exposición de la niñez más empobrecida con sus alpargatas, prometiendo el ascenso que realmente se disparó luego de 1958. Hoy sentimos que hay una interesadísima distorsión y manipulación de la pobreza que enmascara la existencia, el celo y empuje de esas nuevas minorías, dándonos una interpretación heroica que diga legitimar la que real y novedosamente hay, con el infaltable Estado que habrá de remediarla sin fecha cierta.

Fotografía: Niños de Ciudad Tablitas. Billiken, Caracas, nr. 1081 de junio de 1951.

viernes, 23 de agosto de 2013

CUADERNO DE BITÁCORA (2)

En una de estas mañanas también estuvo Isabel Pereira (CEDICE), compartiendo con Aymara Lorenzo por Globovisión. Nos permitimos consignar tres observaciones: por una parte, la necesidad de llevar - como es el caso que nos ocupa - a personas inteligentes a los programas de televisión. Dicen cosas distintas, pues, si bien no son totalmente novedosas, las convierte en tales la demostración de conocer y dominar el tema,  contrastando con la frecuente puerilización del debate público.

Por otra, nos gustó mucho el atrevimiento de tocar el tema de la lucha de clases y, aunque la sociólogo no interpeló al gobierno en la materia, hurgando en la concepción marxista que dice defender, constituyó todo un avance al ventilar algo que aparentemente acompleja. Obviamente, la nota de Globovisión en la red no lo privilegia y no sabemos si lo trata en el video, porque no nos abre (http://globovision.com/articulo/isabel-pereira-en-venezuela-pareciera-que-no-existen-las-libertades-economicas), pero lo cierto es esa necesidad inmensa que hay de sincerar el debate.

Finalmente, deseamos apuntar hacia la periodista que, en una lejana oportunidad, nos pareció repelentísima al entrevistarnos muy brevemente en una de las tantas marchas que se hicieron en la década, cuando ejercimos como subsecretario general nacional de COPEI. Por caualidad, la primera vez que la vimos en televisión, antes de que trabajase en la referida planta, nos llamó la atención porque - representando una publicación del hermano país - Chávez Frías la  creyó una periodista colombiana y ella, con mucha firmeza, respondió a esta nota manipuladora y de presunta simpatía del mandatario. Y, como no se trata de relaciones primarias de simpatía o antipatía, importa reconocer el progreso que la periodista ha hecho y no lo decimos solamente porque tiene una sección sobre libros que - inigualable ventaja - lee, sino porque procura estar informada y sus interrogantes demuestran inteligencia y sagacidad. Quizá es la peeriodista de la fuente política que  tanta falta hace.

LB

sábado, 3 de agosto de 2013

MAGNICIDIO COMO DOCTRINA

EL NACIONAL - Sábado 20 de Julio de 2013     Opinión/6
Samán para principiantes
En un dibujito saldría un comerciante pidiéndole dinero a un banquero para poder adquirir algo   
ELIZABETH FUENTES

Hace añales, el humorista mexicano Rius lanzó un libro histórico, Marx para principiantes, donde intentaba explicar a la entusiasmada izquierda de entonces nada menos que El capital, pero en cómics. Una papaya para esos estudiantes flojos, los que se encapuchaban y quemaban cauchos, estaban diez años en la universidad ­porque se la pasaban repitiendo­ y eso de leer y estudiar no era precisamente lo suyo. Desde entonces, se quedaron atados a las tres o cuatro consignas que se aprendieron al caletre y ahora nos las quieren imponer desde el poder y convertirlas en teoría económica: que si ser rico es malo, que si la oposición es imperialista... En fin, un despliegue de ignorancia no sólo en su "formación" marxista sino en eso de echar a andar un país con el cerebro alimentado casi exclusivamente por las comiquitas de Rius.
Del humorista mexicano me recordé hace poco cuando leí las declaraciones del presidente de Indepabis, quien afirmó en El Nacional que "la lucha por el precio es una lucha de clases...", y agregó que quien golpeaba a la clase media era "su enemigo de clase natural: la clase capitalista y burguesa", enterrando al proletariado ­que era antes el enemigo natural del capitalismo, hasta donde sabíamos­, quizás porque hasta Samán sabe que en este país ya ni obreros quedan.
Desde su Topus Uranus, ese día Samán alumbró una tremenda idea para que los comerciantes no aumentaran los precios de los productos con la excusa de que la nueva mercancía tendrían que pagarla más cara: que pidan prestado, dijo sin que le parpadeara un músculo de sensatez. "El comerciante se estaría descapitalizando, pero hay una cosa que se llama bancos, que nacieron en el capitalismo y sirven para capitalizar...".
--¿Está diciendo que se le pida prestado al banco? (Me imagino la cara de sorpresa del periodista Andrés Rojas Jiménez cuando le lanzó la pregunta).
--Claro... Para eso son los bancos. Para prestar dinero.
A ver, señor Samán: ¿por qué no tratamos de explicar esto en comiquitas, tipo Rius? Por ejemplo, en un dibujito saldría un comerciante pidiéndole dinero a un banquero para poder adquirir algo que vendrá más caro por culpa de la devaluación. Okey. En el segundo dibujito, el comerciante remarcaría los precios debido a los intereses que debe pagar por ese préstamo. ¿O no? Entonces los precios aumentarían otra vez. Chévere. Y cuando venga otra devaluación, ese mismo comerciante deberá pedir otro préstamo porque tendrá menos bolívares para comprar la misma cantidad de dólares (en lo que va de Maduro ya hemos sufrido tres devaluaciones, señor Samán) y entonces el comerciante volvería a remarcar los precios. ¿O se cala sus deudas él solito hasta que tenga que cerrar el negocio, lo que sería el quinto dibujito? Lo malo, señor Samán, es que por ahí en la cuarta devaluación usted tendría que dibujar a los banqueros megamillonarios todos, mezcla de Rico Mac Pato con Míster Burns, frotándose las manos ante cada comerciante que va a pedirles un nuevo préstamo para... ¡¿no aumentar los precios, señor Samán?! Qué va, me perdí, me rindo.
Y lo peor es que semejante enredo teórico ni siquiera el mismísimo Rius podría convertirlo en comiquita porque, contó, los camaradas del Partido Comunista que le encomendaron hacer aquel libro sobre Marx "le deben todavía como chorrocientos mil dólares, pues los pillos se quedaron con la plata...".
De hecho, quizás lo más conveniente sea que el señor Samán comience a actualizarse no digamos en economía elemental, sino al menos en comiquitas. Porque imagínese que a ese mismo Rius que se empeñó tanto en popularizar el marxismo y anduvo de radical un tiempazo (hizo 3 libros apoyando la Revolución Cubana, viajó 17 veces a la isla, trabajó gratis para Prensa Latina...), no le quedó otra que publicar Lástima de Cuba, el grandioso fracaso de los hermanos Castro, que ha tenido más éxito editorial que cualquiera de sus libros, razón por la cual ahora lo tildan como agente de la CIA.
Si yo fuera Samán, le mandaría a Rius su novedosa teoría sobre cómo desde el marxismo se puede enriquecer aún más a los banqueros, a ver si con eso se le ocurre otro cómic. Se va a morir de la risa.


EL NACIONAL - Sábado 03 de Agosto de 2013     Opinión/6
Por un puñado de dólares
Usen la imaginación para que justifiquen el sueldazo, que la maldad da para mucho.
Fíjense en esa banda de mujeres maracuchas que andan asaltando a otras para cortarles el cabello y venderlo
ELIZABETH FUENTES

La cosa está tan mal (o Maduro está tan devaluado), que el precio por el último magnicidio anunciado bajó nada menos que 50%. Porque si mal no recordamos, la cifra que se pagaría por uno de los 22 atentados que se anunciaron contra Hugo Chávez a lo largo de diez años -desde 2002 hasta 2012 estuvieron en eso- ascendía a cuatro millones de dólares.
Pero pareciera que la inflación nos ha castigado a todos, magnicidas incluidos y, según el ministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, por la vida de Maduro hasta los interesados pidieron una rebajita ya que sólo estarían pagando dos millones, lo que en el fondo resulta casi ofensivo porque sugiere que Nicolás es medio Hugo o que Hugo son dos nicolases.
Óyeme tu -defendería su billetera el cubano bandido, encargado de contratar al magnicida de este año- , este tipo es grandote, gordo, le puedes ver más fácil. Además, dos millones de dólares de ahora son como seis millones de dólares de los de antes, según la Lechuga Verde...
Para nada -diría el asesino a sueldo. Ese tipo es igualito a cualquiera, me puedo equivocar. Necesito una foto grande para identificarlo...
Y aquí cabría el siguiente paréntesis porque en octubre de 2002, el entonces director de la Disip, casualmente Miguel Rodríguez Torres, fue quien aseveró que en las pesquisas realizadas para apresar a aquellos primeros magnicidas, que por cierto nunca aparecieron, "se detectaron blancos de tiro de práctica en los que se veía la cara del presidente Chávez", lo que permitiría inferir que en el área de la seguridad antimagnicidas, la cosa sigue tan mal como hace añales. Y ni mencionar que para planificar los atentados ­uno de los 22 contra Hugo y ahora éste contra Nicolás- contactaron otra vez al anciano Luis Posadas Carriles, quien a estas alturas seguramente no debe recordar ni siquiera quién carrizo es Fidel Castro. Y viceversa.
En fin, que la cosa está tan mal en todos los sentidos, que me voy a permitir categorizar los distintos tipos de magnicidios anunciados hasta ahora, para ver si desde el alto gobierno se les ocurre implementar un tipo de mentira más verosímil, valga la paradoja, pero que al menos nos permita a los ciudadanos no hacernos sentir tan bolsas como en Miraflores creen que somos. Se la pongo facilito: no utilicen más a José Vicente Rangel para lo del magnicidio, por caridad. Ya lo dijo en mayo de 2002 ("Sé de las mejores fuentes que se está manejando la posibilidad..."), también en diciembre ("Francotiradores expertos, habrá asesinato a dirigentes del Gobierno...").
Repitió la coba en 2005 -esta vez se trataba de un grupo colombiano atrincherado en las Torres de Parque Central-, y volvió con la cantaleta en 2007, cuando aseveró que "ocurrirían sorpresas...".
No metan más al gobierno colombiano o a Uribe en esta comiquita porque es barajita repetida.
Lo dijeron en enero de 2005, en 2008 y cuando presuntamente Maduro ganó las elecciones y protagonizó uno de sus momentos inolvidables, cuando alertó sobre la posibilidad de que le inocularan una enfermedad mediante una vacuna que provenía de Colombia.
Por supuesto, inventen otra distinta a que el imperialismo gringo planifica un magnicidio para quedarse con nuestro petróleo, como repitió nueve veces el presidente Chávez en menos de tres años.
Primero, porque el imperialismo ya tiene sus manos bien metidas en nuestro petróleo vía contrato con la Chevron.
Y segundo, porque si seguimos como vamos no habrá ni Pdvsa, ni taladros, ni obreros ni refinerías que seduzcan a gobierno alguno para poner su planta insolente en suelo patrio.
En fin señores, usen la imaginación para que justifiquen el sueldazo, que la maldad da para mucho. Fíjense en esa banda de mujeres maracuchas que andan asaltando a otras para cortarles el cabello y venderlo a los fabricantes de extensiones. Así de mal está la cosa.

Fotografía y nota LB: La ciudad está cundida de las calcomías. Por ejemplo, el motivo gráfico fue tomado el martes 30/08/13, en uno de los acceso a lsa estación del Metro de Caracas. Nos antojamos que tamaño culto a la personalidad, beneficia políticamente a sus sacerdotes, pero también - porque no es gratuito - queda  algún diezmo de la operación. La casta sacerdotal compite entre sí para dejar costancia de sus inauditos esfuerzos revolucionarios, añadido el gasto. Publicidad y propaganda alienante !!!

domingo, 14 de julio de 2013

HORÓSCOPO

Maduro presidirá el PCV
Luis Barragán


Gracias a Hernán Lugo-Galicia, llega a la gran prensa convencional  el documento que los comunistas venezolanos necesitan haga suyo el llamado Gran Polo Patriótico. Cuidando de no convertirse en  l'enfant terrible del proceso, buscan una mayor claridad y determinación del compromiso ideológico que afiance su cupo, aunque la más seria preocupación frente al avispado PSUV del que ha sido subsidiario, es la conformación de una dirección unitaria y compartida que, por cierto, no sabemos si llegará a explicar existencialmente a la propia Fuerza Armada.

El camino más expedito para alcanzar un espacio decisivo en esa dirección colectiva e inédita, es el impulso del inconstitucionalmente concebido e implementado poder popular, financiado y controlado desde el poder central, y desde la configuración del sindicalismo oficialista que, conocidos como consejos, sature todos los resquicios de la vida pública. Por ello, intentando – además - subsanar una evidente contradicción con la Carta de 1999, no les disgustará reconocer y celebrar las venideras elecciones municipales, conquistando posiciones en lo que probablemente se impongan como juntas parroquiales comunales y los hipotéticos cinco mil cargos que aliviarán el problema del adedamiento de las concejalías a elegir.

Adicional al esfuerzo de sobrevivirle al principal partido oficialista, el PCV cuenta con una peculiar versión del ejercicio de la soberanía y de la liberación nacional, obviando – a guisa de ilustración – los elevadísimos porcentajes de importación y putrefacción de alimentos o la realización de la mercadería china, por no mencionar la subordinación a los intereses de otras potencias, conocidas o por conocerse.  Escudado en las generosas y desgastadas consignas en torno al imperialismo anglosajón y los monopolios locales acaso supervivientes, como si no tuviesen sendos reemplazos que la aparente prudencia les evita citar, la organización vela por una completa estatización del comercio exterior y de las actividades de producción y comercialización, sin la menor interrogación crítica sobre la nueva clase social que las ha controlado en catorce años y que espera hacerlo inequívoca y definitivamente, gracias a la hegemonía burocrática que tales decisiones acarrea.

Propuestas como las de industrializar al país, o acabar con el nepotismo y el asistencialismo, trastoca el comedimiento en cobardía, pues, no sabemos de denuncias ni de tentativas de corrección en ambas materias por largos años.  Demasiado visible luce la transformación desindustrializadora del país o las maniobras que impiden reformar la Ley Anticorrupción para atajar la subasta de la apeticida, robustecida y prometedora burocracia, entre familiares e íntimos relacionados.

El partido tiene responsabilidades de poder, por medianas o mínimas que fuesen, y – así – tampoco basta con sólo enunciar la superación del rentismo deliberadamente afianzado por el transubstanciador ministro Giordani. LLamativa abstención, subyacen los más añejos análisis de clase, por no arriesgarse a una actualización – elevando la deuda teórica del marxismo militante en Venezuela – que reporte el rechazo de la clase obrera a un modelo pretoriano de captura de la renta internacional, garantizado por el galopante desclasamiento.

Abultados los problemas, en el parlamento ha hecho causa común con el partido decisivo de gobierno para ocultarlos. La consabida calamidad de Amuay o la desgraciada putrefacción de los alimentos importados, por no escudriñar en los avatares de CADIVI, domicilio silencioso de la lucha de clases, si se quiere, por ejemplo, no los compromete a investigar - al menos, deben reconocerlo – como se hacía antes.

Se une la pretensión de aislar al país, a pesar del incomprendido fenómeno de la globalización, a otra: nada más y nada menos que impulsar una revolución cultural que, al combatir la moral burguesa, derivará en la más sórdida de las censuras. Consagrándolas, la prudencia y el comedimiento explicarán los principios y valores a definir, interpretar y juzgar por quienes gocen de tamaño privilegio.

Invocando la relación inicial que tuvo Fidel Castro con el PCC que, después, confiscó, creemos inútil la resistencia emprendida por su par venezolano. Solamente aparece en el horizonte, sincerar los atajos para convertir a Nicolás Maduro en presidente del PCV, intentando competir en el dramático universo de una dirección política, militar y revolucionaria de escasos protagonistas.

Valga la acotación, documentos como el comentado ha de interesar a todas las organizaciones políticas y sociales del país, pues, sumado al reciente discurso de Elías Jaua en la sede del parlamento, exhibe una mayor coherencia de convicciones, intenciones y pretensiones que las toneladas entregadas a diario por los comentaristas de las plantas radiotelevisivas oficiales, sujetos al libreto de una intransferible necesidad de sobrevivir como amanuenses. Y, específicamente, concierne a los presuntos gestores doctrinarios de los partidos de oposición, porque muy poco o nada dicen en torno a la trágica desideologización de la política del siglo XXI, desocializándonos políticamente.

http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/15966-de-una-deidad-castrense
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=977389
Fotografía: Contrastante postura del viejo PCV. Tribuna Popular, Caracas, nr. 515 del 26/02/1950.

domingo, 1 de julio de 2012

OBSEQUIOSAMENTE

EL UNIVERSAL, Caracas, 23 de Junio de 2012
Los pudientes vs clase media
Un reducido grupo de privilegiados que se adueñaron de los centros de producción de bienes y servicios...
JOSÉ VIELMA MORA 

Los pudientes, también conocidos como burgueses, grandes cacaos o dueños del Valle son un reducido grupo de privilegiados que se adueñaron de los grandes centros de producción de bienes y servicios tales como bancos, instituciones financieras, redes de comercialización de alimentos, tierras y medios de comunicación que le han permitido el ejercicio de una hegemonía comunicacional en defensa de los intereses del imperio y su apoderamiento de nuestros recursos naturales. Más grave aún, han servido como instrumentos de transculturización y eso les ha permitido confundir y silenciar, durante décadas, a nuestro pueblo.
Aparentan una benevolencia con la denominada clase media y malignamente la seducen de tal forma que ésta intenta emular el modo de vida de los pudientes, pero a diferencia de éstos que detentan grandes fortunas que les permiten vivir de una economía rentista, la clase media obtiene su sustento de su diario trabajo, muchas veces, explotados por aquéllos. Ese sector de la clase media que adquiere los hábitos de consumo de su patrono es adoctrinado y a la vuelta de la esquina es expoliado con la venta de su vivienda y los consumos de cotidianidad.
Entre tanto, los pudientes con sus medios de comunicación y el fraude auspician y apoyan a políticos que les garanticen a las transnacionales llevarse nuestro petróleo pagando 1% por concepto de regalías a cambio de seguir implantando ese modelo capitalista hacedor de una pobreza que en la IV República rebasó el 60%. Ello es tan cierto que cuando el candidato de la oposición, representante de los pudientes y el imperio, afirma no estar de acuerdo con los satélites generadores de independencias es, como ha dicho Jorge Rodríguez, porque quiere que nuestro pueblo sea informado por los imperios, y cuando afirma que Pdvsa debe dedicarse a la extracción y comercialización del crudo, es porque quiere aniquilar la fuente de recurso de las misiones. En el imposible supuesto que ello llegara a suceder la primera perjudicada sería la clase media; los pudientes levantan vuelo y los pobres nunca aceptarían volver a la indigencia. Recordemos que instrumentos como la Ley de Costos y Precios Justos es hechura revolucionaria que beneficia a quienes compran fuera de Mercal y Pdval, y la Ley Contra la Estafas Inmobiliarias, es un instrumento chavista a favor de la clase media, carente de capital especulador.

Fotografía: Clyfford Still

jueves, 24 de mayo de 2012

CAZA DE CITAS

"La aristocracia financiera, lo mismo  en sus métodos de adquisición, que en sus placeres, no es más que el renacimiento del lumpemproletariado en las cumbres de la sociedad burguesa"

Carlos Marx

("Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850", Ediciones en Lenguas Extranjeras, Beijing, 1980:36)

DESDE LA ALFOMBRA ROJA

Sol de Margarita, Porlamar, 23 de Mayo de 2012
Actualidad pedagógica
La lucha de clases
Javier Antonio Vivas Santana

Pretender dar respuesta a los fenómenos políticos, sociales, económicos, religiosos y culturales del siglo XXI, recomponiendo la etiología de la primera y segunda guerra mundial. Analizar los más importantes signos de resistencia civil y política llevados a cabo por Mahatma Gandhi o Nelson Mandela en India o Suráfrica. Descifrar el porqué de los sucesos de Tiananmen (China) o la caída del Muro de Berlín (Alemania), ambos en 1989. Tratar de comprender los hechos por una dominación ideológica entre terroristas y el imperio norteamericano un 11 de septiembre de 2001, y sus ulteriores justificaciones invasoras.

Ante tales circunstancias, siempre se nos dice que éstas marcan un antes y un después, un inicio y  un fin, un nacimiento o una muerte. Ahora bien, abordar estos hechos entre consignas y acciones de sistemas dominantes,  implica la ruptura de filosofías que no han sido capaces en contener deletéreos pensamientos políticos, envueltos por una agobiante lucha de contrapoderes, los cuales en el medio de la más absoluta proliferación de armas nucleares, bacteriológicas y tecnológicas, pareciera que tienen como único propósito, la dominación de los pensamientos (in)humanos, el control por el despilfarro de las fuentes energéticas, así como el agotamiento y contaminación de los recursos naturales. Y mientras todo ello ocurre, tenemos una sociedad rancia y degradada que sólo se mueve por una pecaminosa (de) construcción de un mensaje religioso, aún más putrefacto (así lo ha demostrado la propia historia) en sus estructuras cardenalicias o pastorales. La moral y ética fueron enterradas por una controvertida educación, la cual en simbiosis con una insondable ruina económica y social de los pueblos, ha sido el principal resultado de una modernidad la cual a pesar de estar infectada en su sincronía por el Averno y hundida en su diacronía por el Hades, va en contracorriente a lo que siempre nos han dicho; porque aunque pareciera que nos encontramos en el Apocalipsis de una aberrante post-globalización capitalista, quiénes pueden contradecir que esta resucita como Génesis hegemónica para el dominio comunicacional, educativo y cultural de las sociedades contemporáneas.

Por ello, al revisar los espacios de la llamada “sociedad civil”, que según nuestra perspectiva evoluciona desde que Gramsci en sus Escritos Políticos comienza por denominar pequeña burguesía, y la forma de cómo ésta clase se va apoderando del Estado de manera inútil, de forma parasitaria en aquella Italia pre y post-fascista del siglo XX. En tal sentido,  Bruner (1995) llama a esa organización macondismo, cuando éste critica a Habermas sobre su posición en tal sociedad civil, quien buscaría su “modernidad” atada por ese costumbrismo de aplacar la lucha de clases; aunque habría que advertir, que tal concepción, debido al impacto tecnológico, la lucha de clases ya no sólo responde por una condición de toma del Estado o el poder, sino de quien domine las telecomunicaciones para tales espacios. Allí está la supervivencia de esta agotada “modernidad”. La lucha de clases tiene que romper el vacío de éstas en su relación con el ser. No podemos seguir anclados en una visión eurocéntrica del siglo XVIII,  ni marxista del XIX o capitalista del XX; y menos desconociendo la estética como fuente de ese mismo ser. Por ello tales visiones deben ser abolidas filosóficamente, y volver a los sentimientos como esencia de los hechos que marcarán el encuentro de otras formas de pensamiento.



Nota LB:

Muy bien, pero ¿cómo interpretar la lucha de clases en el caso venezolano, evidenciándola? ¿El régimen actual no es su resultado, luego cuál es la clase dirigente? Recurrente la invocación de la lucha, pero escasa o nula su explicación. ¿Marxismo panfletario y de ocasión?....

martes, 17 de abril de 2012

¿Y CUÁL ES EL ESTADO ACTUAL DE LA LUCHA?


Lucha de clases en la UCV
Luis Fuenmayor Toro

Hace mucho oí hablar a un joven estudiante de la UCV sobre la división en clases existente en la universidad. Opinaba con gran certeza sobre la clase social de los profesores, que significaba la reacción, el atraso, el conservadurismo, además de estar enfrentados con la clase social de los estudiantes, exponentes de la revolución, el progreso y el cambio. En ese momento sus disquisiciones no habían llegado a discernir sobre la clase de los empleados administrativos, ni la de los obreros, ni si los vigilantes eran las fuerzas represivas del Estado universitario, para el mantenimiento del status quo. De los egresados no sabía cuál era su clase, entre otras razones porque estaba cerca de graduarse y de convertirse en uno de ellos.

Muchas otras cosas no encajaban en esta explicación de la lucha de clases en la UCV. ¿Cómo era que la clase dominante profesoral estaba comprometida en la enseñanza de sus enemigos estudiantiles? ¿Por qué apostaban a su éxito? ¿Cómo se producía en lo concreto la explotación de los estudiantes? Para responder habría que recurrir al chiste colorado que explica la lucha de clases en la familia de Jaimito. En su ideologización revolucionaria de todas sus actividades, el joven estudiante no entendía que la universidad no es una pequeña república y que sus jerarquías deben ser meritocráticas y no nacen del voto. Las determina el conocimiento que se posea y no la propiedad de los medios de producción.

Si bien hay contradicciones entre profesores y alumnos, como la hay entre padres e hijos, éstas no son contradicciones de clase y no deben llegar a ser antagónicas. Si llegan, la familia se destruye y la universidad también, con el resultante daño de todos. La autoridad en la familia se mantiene por el amor y respeto entre sus miembros y el nexo que crea la crianza y cuidado de los hijos, hasta que éstos se valgan por sí mismos. En la universidad, la jerarquía se basa en el respeto a la sabiduría que debe tener el profesor y que lo diferencia del estudiante y le da ascendencia sobre éste. El autóritas del maestro. El respeto del deportista por su entrenador, el del niño por quien lo enseña, el del profesional por su tutor.

La vehemencia de este universitario estaba limitada por su pobre lenguaje, producto seguramente de una venganza de su profesor de castellano, y porque no dominaba todavía la filosofía que había creado. Algo así debía pasarle a Marx cuando, siendo muchacho, discutía sobre el motor de la historia. Pero, las dificultades mayores se le presentaban a este pichón de filósofo, cuando se planteaban las hipótesis sobre el desenlace de esta “lucha de clases”. ¿Qué ocurre si ganan los profesores? ¿Y qué, si son los estudiantes los vencedores?

La participación en la UCV no está confiscada por una dictadura profesoral, está secuestrada por la ignorancia y la violencia de algunos miembros de la comunidad, que no terminan de entender qué es una universidad y cómo se la construye.

Fuente: http://www.opinionynoticias.com/opinioneducacion/11511-lucha-de-clases-en-la-ucv

Ilustración: Torre Confinanzas, Caracas (El Sol de Margarita, 11/04/12)

domingo, 12 de junio de 2011

HASTA TRANSARSE CON LA GUERRA


Lucha de clases y muerte
Luis Barragán


En la última sesión de la Asamblea Nacional, acertó Andrés Velásquez al denunciar la muerte de un dirigente sindical en Guayana, entre varios heridos, a propósito de un acto electoral u otro evento a las puertas de la Ferrominera del Orinoco. Luego, un diputado oficialista, cuyo nombre olvidamos, pretendió responderle alegándola como resultado de la lucha de clases que se libra en la región, además del sabotaje y terrorismo promovido por la oposición.

Pasa por alto tan distinguido agitador de ocasión, que es el chavezato responsable del ejercicio del gobierno venezolano y del bolivarense, por lo que no hay excusa alguna cuando no puede garantizar la vida e integridad de las personas. Por más que reclame al fallecido como militante del PSUV, el problema reside en la inadvertida circunstancia: son gobierno.

E, igualmente, llama la atención esa ligerísima apelación a la lucha de clases que, al desconocerla teóricamente, apenas se asoma como el pretexto de un marxismo decididamente ágrafo y oportunista. Y, aunque no monopoliza la consideración del conflicto de carácter histórico entre las clases, es necesario reconocer al hijo de Tréveris como uno de sus mejores formuladores.

No todo expresa la lucha de clases en los términos de Marx, ni todos pueden exigirla como beneficiarios, pues, precisamente, Hugo Chávez, el PSUV y sus acólitos de Guayana niegan absolutamente a la clase obrera. Estatización de empresas que arrojan inmensas pérdidas y corruptelas, rechazando la más pacífica y modesta solicitud de aumento del salario real y de contratación colectiva, se suma al sicariato sindical que el Estado, nada más y nada menos que el Estado que administra la legítima violencia y todos los cuerpos policiales y de inteligencia, no logra o no le interesa desmantelar, perseguir y castigar.

La lucha de clases no pasa por la agudización del resentimiento social y odios personales, y mucho menos por insolencias, improperios, infamias, descréditos. Esos artilleros del ultraizquierdismo de cafetín gubernamental, ni siquiera se pasean por existencia de las clases sociales en Veezuela – repetimos – en los términos ortodoxamente marxistas y la consciencia que le es inherente, asombrosamente desactualizados.

Sospechamos que, lejos de la clásica polarización social, la política e ideológica esconde otra realidad: la unidad y confrontación de un país plural frente a sus victimarios, esa rara alianza cívico-militar que ha confiscado el Estado y lumpenizados al resto de sus seguidores. Un artificio quizá fruto del ultrarrentismo que nos informa, capaz de celebrar la muerte, pero nunca de trascenderla.

Fuente: www.medios24.com

miércoles, 26 de enero de 2011

ballenato ideológico


Cuatro notas … y media
Luis Barragán


Insistimos en la puntualización ideológica, porque opera el inmenso contrabando de un proyecto que lo es por encima de la banalidad y la vanidad que sustancian o dicen sustanciar la política de los tiempos más recientes. Ambos rasgos, haciendo de los asuntos públicos una materia de escasa importancia para el destino personal, zanjado un penoso divorcio del que ya se sienten las consecuencias, permiten el afianzamiento de un modelo y el aseguramiento de un poder a la vista de aquellos que los creyeron una anécdota más de nuestro divertido y largo historial.

De soterrada coherencia conceptual y estratégica, según las conveniencias de la actual dirección del Estado, hay intenciones y pretensiones serísimas que se deslizan en medio de las grandes distracciones que excreta cada coyuntura. Sin embargo, un sector todavía importante y decisivo de la población cree en la realización de una democracia participativa y justiciera a la que únicamente se resisten los privilegiados, aunque éstos ya son escandalosamente minoritarios, frecuentemente ligados al poder, a los que no los afecta la inflación ni afectará la demencial negociación nuclear de ejemplificar apenas el presente y el futuro del país.

Modelo confundido entre los pliegues de un socialismo bolivariano, definitiva nomenclatura de los decretos presidenciales, nos remite al más anacrónico marxismo que, al desconocer los intensos debates que produjo, nos retrotraen a una asombrosa etapa de premodernización. A lo sumo, los partidarios del proyecto lo refieren como una novedosa y neta experiencia venezolana, alejada del consabido drama del llamado socialismo real, mientras sus oponentes no desean reconocerlo con la franqueza que supone un dominio básico de sus presupuestos. Por ello, la ligereza cierta de toda polémica que se convierte en un espectáculo para los espectadores quietos y temerosos, cuya pasividad es alarmante.

El actual régimen no es el resultado y portavoz de la lucha de clases tan cara para el marxismo clásico, pues – de un lado - no toda lucha lo es, habida cuenta de la consolidada economía rentista que tenemos, en la que el estamento de poder tiene una aguda consciencia de las oportunidades y habilidades con las que cuenta; ni – por el otro – hay partido que represente, sustituya o diga sustituir al proletariado, siendo el PSUV una manifestación moldeable del bonapartismo más rudimentario que certifica la buena conducta clientelar. Primera nota, convenimos con Nikolaus Werz en la “idea de una comunidad organizada corporativamente” (“Pensamiento sociopolítico moderno en América Latina”, Nueva Sociedad, Caracas, 1995: 89), por lo que respecta a un populismo de viejo abolengo que – renovado - transfiere o intenta transferir a las juntas comunales los problemas más severos que confronta el Estado, básica y desigualmente financiadas, a la vez que departamentaliza y le concede identidad a los demandantes sociales más vehementes (acaso, emblemáticos), independientemente de su contribución real a la creación de riqueza.

La democracia participativa formal, en un cuadro de aguda desinstitucionalización del debate y oficio político, tampoco permite una libre y espontánea manifestación del conflicto social que – manipulado – ahoga el gobierno nacional con sus consignas, y – circunscrito – evita la oposición como una literal declaración de la guerra civil. Segunda nota, a propósito del deporte profesional que contradice evidentemente la perspectiva tan esquemática que tiene del capitalismo, el estamento de poder sufre una consecutiva derrota en un ámbito donde la lucha adquiere una limpia e inadvertida dinámica, si fuere el caso, conviniendo con Ralph Miliband que “desde el punto de vista de la formación y disolución de la conciencia de clase, la cultura del deporte merece mucha más atención de la que ha recibido” (“Marxismo y política”, Siglo Veintiuno Editores, Madrid, 1978: 68 s.).

El proyecto o modelo en curso no es fruto de la polémica actualizadora que experimentó el marxismo venezolano a raíz de la derrota insurreccional de los sesenta, sino repetición de antiguos vicios que cree superar con un artificial deslinde semántico, incluyendo la peor descalificación personal y moral del adversario. Tercera nota, por lo demás reedita situaciones más antiguas aún, imponiéndonos del retroceso, al observar con Eloi Lengrand y Arturo Sosa los trazos del positivismo en el precursor debate marxista del país, sentenciando el PCV quién era o no de izquierda (“Del garibaldismo estudiantil a la izxquierda criolla. Los orígenes marxisas del proyecto de A.D. (1928-1935)”, Ediciones Centauro, Caracas, 1981: 252 s., 271).

Es necesario insistir en la controversia creadora, rompiendo con el temario y lenguaje de interés exclusivo del régimen que – inevitable – redunda, temeroso del flujo natural de los acontecimientos. Cuarta nota, el continuismo deviene razón secreta e incomprensible de Estado, porque bien observó – en un caso semejante de ascenso y mantenimiento en el poder - Carlos Iván Degregori que “la consolidación del engendro antipolítico condenaba al país a girar sobre sí mismo, a revivir obsesivamente el momento fundante del fujimorismo (…) Si la política se militariza, todo puede volverse secreto militar” (“La década de la antipolítica. Auge y huída de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos”, Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 2000: 75 s.).

Fuente:
http://www.analitica.com/va/politica/opinion/7617939.asp#
Ilustración:
http://ficcioncaracas.blogsome.com/images/agua.jpg

martes, 23 de noviembre de 2010

marcando la hora



Del impuesto de guerra
Luis Barragán



Frecuentemente jóvenes, el dúo o trío aborda la unidad de transporte público, constatando que ni siquiera está el Guardia Nacional que Chávez Frías ofreció como remedio. Por lo menos, pretextan el sepelio de un amigo o familiar para recoger el dinero sencillo que cada quien deseé dar.

El lenguaje y la mirada son harto amenazantes, atreviéndose a tocar en el hombro de aquél que trata de hacerse el indiferente ante la posibilidad misma de un asalto colectivo a mano armada, posible de acuerdo al instantáneo estudio de mercado que se ha hecho. E, incluso, los hay más comprensivos, porque apenas exhiben el armamento y sueltan alguna obscenidad para dejar intacto al que protestó, tras desprenderse de un reloj o celular que ha encarecido el tributo en medio del farragoso tránsito vehicular en calles, avenidas o autopistas.

Después de abandonar el vehículo, un grito de alerta a la policía parece inútil, pues está distraída en el caso de avistarla, o – simple constatación – el dúo o trío ejerce la delegación de una banda más extensa, probablemente de aprendices respecto a las que impecablemente operan en las áreas marginales, en la exacta división del trabajo que impone la cultura de la muerte. El conductor de la “camioneta-por-puesto” no tiene necesidad de defenderse de alguna acusación de complicidad con los maleantes, temeraria cuando todos sabemos que son tan víctimas como el que más, cumpliendo resignado el diario y mismísimo periplo de los riesgos que los servicios de inteligencia del Estado tardará aún más en adivinar.

Posiblemente de las que llaman de “baja intensidad”, esta guerra urbana tan legitimada y reforzada por la presidencia guerrilla comunicacional, es - puede decirse – autosustentable. Simplemente, cobra impuesto de circulación, empleo de los espacios públicos y hasta de vida, porque preservarla es un privilegio y – por si fuese poco – un honor, evolucionando así una modalidad delictiva equivalente a la inaudita franqueza de la crisis que padecemos.

Hay diligencias de inevitable uso de la buseta en las grandes ciudades que ejemplifica la Caracas del peligroso colapso del metro y el alto costo del taxi que queda para las emergencias, siendo difícil el recorrido y estacionamiento del automóvil particular, si se tiene aún. De modo que miles de personas de la más diversa y sorprendente procedencia social se da cita en el ágora ambulante, amasijo de toda tensión, ruido, flaccidez, bulto, confianza, sudor, precaución, conversación, coraje, apretadura, mudez, vanidad, soltura, inhibición, cobardía, parquedad que devora el tiempo en el tránsito de la urbe contaminada.

Suerte de brevísima economía política del hamponato, entonces no hay mejor instancia para fotografiar a la sociedad rentista que perfeccionamos, bajo el signo capitalista o socialista que se antoje. Y es que, si de lucha de clases se tratara, por lo menos en un inmediato o mediano plazo, esa instancia no revela las que libran las expresiones históricamente genuinas y decisivas según el canon, sino los que desesperan por sobrevivir en un amargo y vicioso círculo del estatismo que, por paradójico que parezca, ha demolido al Estado mismo.

La economía informal o el voluntariado social que pacíficamente abrieron las fronteras del transporte público, realizando inéditamente una mercancía o apelando a las contribuciones humanitarias, llevaron también el delito indeseable. Sin embargo, tributando a la delincuencia organizada, como suponemos, bastará con la sola presencia intimidatoria o aterrorizadora para fundar el hamponazgo como régimen y realidad inevitable.