¿Cumple la AN como dispositivo de consenso y transición?
Luis Barragán
El martes próximo pasado, comenzando la Semana Mayor, en lugar de sesionar el parlamento, lo hizo la Comisión Consultiva De conformidad con el artículo 36 del Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nacional (RIDAN), ella ha de ocuparse de los temas de interés nacional e internacional, conocer del trabajo de las comisiones y de la agenda legislativa anual, orientando la iniciativa popular legislativa. Además, precisa, está constituida por la junta directiva y los presidentes de las comisiones permanentes y hasta tres diputados “en representación de todas las organizaciones políticas existentes en el Parlamento”.
Eminentemente consultiva, la citada norma versa sobre las decisiones de forma que puede adoptar la comisión, aconsejándolas antes por consenso que por aplicación de la mayoría absoluta de los comisionados presentes, aunque éstos pueden remitir el asunto a la plenaria. Luce demasiado obvio que la Comisión Consultiva, como la Comisión Delegada y la propia Junta Directiva de restringidas competencias, no pueden sustituir a la Asamblea Nacional que la componen todos los diputados legítimamente electos, calificados y juramentados, de conformidad con lo previsto en el capítulo I título V de la Constitución de 1999.
El asunto viene a colación, porque fueron enunciadas y, después, anunciadas, materias decididas por la Comisión Consultiva que, entendiéndolas como propias de la plenaria asamblearia, sólo expresan las posturas de las comisiones de Defensa del Esequibo y Fachada Atlántica, respecto a la contramemoria de la demanda incoada por Guyana contra Venezuela en La Haya; y la de Medios de Comunicación al proponer la creación (SIC) de una Ley de Protección del Ejercicio del Periodismo. En éste caso, aceptemos, augura un instrumento legal que, elaborado, sólo puede introducirse a cámara plena, pero en aquél, es necesario admitirlo, por las características y gravedades de un asunto de Estado, pendientes otras propuestas de Acuerdo y, faltando poco, acordada su inclusión en el Orden del Día y el diferimiento una semana antes, es la Asamblea Nacional la que debe pronunciarse, pues, la citada Comisión de Defensa ni siquiera necesitaba de la Comisión Consultiva para manifestar su postura.
El otro motivo, suscita no poca confusión, pues, no todas las fracciones parlamentarias fueron invitadas a la Comisión Consultiva y, menos, concurrieron a través de una legítima representación. Herederos de una reglamentación de ortodoxo cuño chavista, en muy buena medida inconstitucional, no existe una instancia formal e informal para que las mayorías y minorías puedan informarse y, en lo posible, concertar las materias que les son comunes, pues, ni siquiera la Comisión Delegada establecida en la Carta de 1999, impuesta hegemónicamente, ofrece las posibilidades que la Comisión Delegada de la Carta de1961 extendía a cualesquiera manifestaciones del hacer y pensar político de la cámara.
Ahora bien, luce innecesario y contraproducente imponer una política de los hechos cumplidos al tratarse de un órgano colegiado que, además, todo un detalle, ha asumido la responsabilidad de aplicar el artículo 233 constitucional. Por ello, en un foro organizado por FORMA en la UCAB, sostuvimos que el dispositivo por excelencia de todo consenso y transición, órgano del Poder Público sobreviviente a la devastación del Estado, es la Asamblea Nacional, y mal haríamos – precisamente – en no consensuarla interna y convincentemente.
Fotografía: La quema de Judas, Semana Santa, Maduro Moros. Tomado de las redes.
22/04/2019:
http://www.noticierodigital.com/2019/04/luis-barragan-del-consenso-la-transicion-peligro/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=125214
http://www.ventevenezuela.org/2019/04/22/cumple-la-an-como-dispositivo-de-consenso-y-transicion-por-luis-barragan/
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sábado, 20 de abril de 2019
BREVE PROBLEMARIO
Del consenso y la transición en peligro (*)
Luis Barragán
La principal clave de bóveda, reside en la necesaria discusión y, naturalmente, el básico empleo de la racionalidad. Luce pertinente la observación, pues, hay actores políticos de la oposición que, prepotentes, no tienen por hábito el intercambio de pareceres, adoptando unilateralmente las decisiones (la política del hecho cumplido), y el régimen impuesto por dos décadas, le ha dado carta de naturaleza al absurdo (la política del disparate): en un caso, corremos o nos encaramamos y, en el otro, parece un crimen pedir explicaciones de aciertos y fracasos.
Quizá tardíamente, entre nosotros, ha prosperado el interés por la literatura de la transición de los regímenes autoritarios a los democráticos, familiarizándonos con autores como O´Donnell, Schmitter, Stepan, Whitehead, o Linz, útil para asumir con sobriedad una materia de importantes, considerados los remotos o recientes precedentes, exitosos o fallidos. Además de John Magdaleno, recurrente conferencista sartoriano que ha aumentado el número de los casos estudiados, sabemos de algunos profesores de la Universidad Simón Bolívar que, yendo más allá de los foros, incluso, compartidos, están próximos a publicar un trabajo extenso y riguroso, en Chile.
Obviamente, la situación venezolana tiende a romper y rompe, con algunas convenciones, supuestos y proyecciones consagradas, ya que tratamos de superar una dictadura comunista de nuevo y sugestivo cuño, antes eficazmente enmascarada, y no del autoritarismo burocrático conocido en estas latitudes. Mezcla de la fórmula castrista, simplista, pero eficiente, y de los referentes de un post-marxismo que legitima o dice legitimar el imaginario voluntarista del guevarismo, constituye una experiencia extrema del sultanismo avisada desde 2014: por entonces, sectores dominantes de la oposición, dijeron democracia y no dictadura, crisis económico-social y no catástrofe humanitaria, diálogo incondicional y no afrontamiento sincero de la tragedia en camino de agigantarse.
Además de las referidas particularidades, hay otras que renuevan el interés por el desenlace definitivo del siniestro fenómeno venezolano. Esta vez, la oposición cuenta con un eje institucional que muy antes no tuvo, la Asamblea Nacional, alejada de la debida y esperada compactación que se suma a los intereses contaminantes de las mafias creadas al amparo del régimen, y del ahora extraviado papel de la Fuerza Armada Nacional.
Luego, pesa la incertidumbre en torno a la propia oposición que desafía a la dictadura de incontables recursos, posibles de neutralizar, como ha ocurrido con el elenco de las sanciones internacionales que la atemorizan. La misma idea del consenso, zarandeado por la propensión de varios sectores a la negociación incondicional de ya comprobado fracaso, caricaturizador de los consabidos procesos de paz, peligra. Sin embargo, formalizado por el parlamento, hay claridad respecto a la meta empeñada: restablecimiento del orden constitucional, elecciones libres y reversión de la emergencia humanitaria compleja, según el artículo 3 del Estatuto que Rige la Transición Hacia la Democracia para Restablecer la Vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (ET).
Problemas del consenso (opositor) y la transición (democrática)
La construcción de uno es tan difícil como el comienzo del otro, confundiéndose el epílogo de la dictadura con el prólogo de la democracia. Ofrece ocasión para una discusión académica que no podrá prever enteramente el curso de lo que es y será una experiencia dura y difícil, pero útil por su vocación pacificadora, probablemente exportable como modelo, sintetizando el trágico aprendizaje: anteriormente, con curiosidad y quizá vanidad, observábamos los procesos de transición que se daban continental y extra-continentalmente, solazándolos por vivir una democracia aparentemente inexpugnable, bajo el generoso soporte de la renta petrolera.
Condicionante de la futura transición, el consenso tiene una dimensión proselitista o partidista que apunta al actual papel de los actores claves, ineludibles y realmente representativos que no deben confundir el proceso con su propia biografía personal; la apuesta es por las posiciones de poder, cultivado el sectarismo clientelar, pródigo en versiones épicas de resistencia, que no concuerdan con las urgencias del país. Sugiere el burdo desarrollo de una ingeniería política, decididamente moralizante, tendiendo a realzar la destreza negociadora, por frustrada que fuese, en lugar de la clarividencia y la habilidad política inherentes a lo que suele llamarse “hombres de Estado”.
Agotado el viejo modelo y estrategia de desarrollo, yendo más allá de detener el empobrecimiento, la desurbanización o desindustrialización, obliga a una alternativa que la creemos centro-liberal, favorable al libre mercado, que haga útil el sacrificio. Esta dimensión, la modernizadora, fuerza al reconocimiento de las nuevas fuerzas o movimientos sociales que, al soportar estos años de lucha, renovadas, contribuirán a la centralidad del conflicto agonal, mas no existencial, en la transformación estructural que el llamado chavismo irresponsablemente frustró, a sabiendas de los intereses, proyectos de poder y correlaciones de fuerzas que depararán el futuro.
Obviamente, corremos los riesgos de una cultura populista que puede garantizar el regreso de los sectores desplazados actualmente en el poder, procurando postergar los conflictos, promoviendo el desaprendizaje de la experiencia ganada en el presente siglo, reducida al esfuerzo terapéutico al recibir la fatal herencia chavista, bajo la presión de las demandas incrementadas con el regreso de los venezolanos hoy forzados al exilio. E, incluso, podemos perder la noción de una confrontación contra el Occidente mismo y sus valores, al cual nos adscribimos, y los retos de un derrumbe, como el de la dictadura cubana y el mito de la invulnerabilidad que ha forjado.
Agreguemos una dimensión de los desplazamientos que intentarán neutralizar o apoderarse de la transición: por una parte, las mafias generadoras del Estado Criminal, capaces de financiar y de condicionar la propia e inexorable salida de la dictadura socialista para darle continuidad, de un modo u otro, al régimen y, por ello, la importancia del comisión asamblearia que investiga o ha de investigar el caso Andrade – Gorrín. Y, por otra, la desaparición o desintegración del fenómeno chavista, pues, excepto que persista como un movimiento y maldición que bien lo retrata Perón y el peronismo en Argentina, acabando literalmente con una nación que fue próspera, es posible esperar que las organizaciones o partidos de la izquierda marxista deseen recuperar la más elemental identidad que le fue confiscada en esta centuria por el ocupante de Miraflores, añadiendo los espacios ideológicos que ameritan de una pronta sinceración y actualización.
Peligra la transición democrática
Una sociedad compleja y plural, como la venezolana, ya no soporta la cultura de la unanimidad forzada y excluyente. Para resistir los embates de sus adversarios, oponentes y enemigos, la transición partirá en firme con un gobierno de unidad nacional previsto en el capítulo V, artículos 25 al 29 del ET que, más allá de la retórica, ha de honrar las reglas de la gobernabilidad (y gobernanza) y un programa mínimo de gobierno que lo centra en la economía de mercado, al igual que la consulta a la sociedad civil y a los partidos (artículo 27 eiusdem). Empero, mal síntoma, la Fracción 16 de Julio, por lo menos, no fue requerida para tratar el Plan País y, ya adelantado, planteado como una propuesta del parlamento, no fue oportunamente debatido y aprobado en la Asamblea Nacional.
A la transición o, mejor, al gobierno de la transición le espera un país sumergido en la más completa y brutal debacle; al tsunami de las demandas inaplazable se sumarán las del regreso de una diáspora desesperada, provocada por Maduro Moros para aliviar un poco más las pesadas cargas y tensiones que la dictadura atraviesa; serán inmensos los traumas al saberse de la realidad profunda de la tragedia, despertando como la Alemania de la inmediata post-guerra y los millones de judíos exterminados, que nadie podrá ocultar ni siquiera con fines terapéuticos; o de nuevo, como lo abordó Terry Lynn Karl al explorar a la Venezuela post-perezjimenista, proseguirá la interacción del petróleo y los procesos políticos, con los desafíos de una ingeniería de los pactos. Aceptemos que las fuerzas militares que hoy ocupan el territorio nacional, más los sectores desplazados, ofrecerán una dura resistencia armada en una nueva situación que obliga a discutir y a autorizar, aún antes de la llegada de ese gobierno provisional, como refiere el artículo 29 del ET, una misión o coalición militar extranjera de paz que debemos pedirla, en lugar de esperarla, a tenor de lo establecido en el artículo 187, numeral 11 constitucional.
Aleccionados por la valiosa, pero ya remota experiencia de la Coordinadora Democrática y de la Mesa de la Unidad Democrática, un exitoso frente electoral sin solución de continuidad, deben consensuare las plataformas para la transición, como Soy Venezuela, Frente Amplio u otras representativas. De no hacerlo, peligra la transición democrática, pues, teniendo a la Asamblea Nacional como el dispositivo por excelencia, siendo el órgano legítimo del Poder Público que queda del Estado devastado, el cuarteto dominante de partidos (PJ, AD, VP y UNT), impide el amplio e indispensable consenso, fundado en un Reglamento Interior y de Debates (RIDAN) de inequívoco cuño chavista; sobrerrepresentados los partidos, como ocurrió con el PSUV y sus aliados en el pasado mandato legislativo; y la situación exigirá algo más que esa correlación de fuerzas, sintetizado en un pacto de reparto burocrático, afectada doctrinaria y funcionalmente la corporación armada que no es lo que alguna vez fue.
Objetivos muy puntuales de la transición, como la reintegración de la Fuerza Armada Nacional o el tema económico (artículo 6, ordinales 6 y 7 de la LT), sensibles áreas de trabajo, exigen de un convincente compromiso parlamentario. La actuación de la Asamblea Nacional, innecesariamente reiterada por el Estatuto de marras, como la del control de los actos presidenciales (artículo 14), sugiere una natural polémica que, no por ahogarla, dejará de existir: será necesario reconocerla para consensuar eficazmente sus aspectos más sustanciales.
La recuperación de un mínimo de libertades públicas y democráticas, ha de partir de una doble convicción: de un lado, al llamado chavismo-madurismo sólo le quedan las armas, pues, a lo sumo, es una minoría política que terminará de estallar apenas transcurra un minuto de desalojo del poder; y, del otro, ha sido una experiencia radicalmente antidemocrática, manipuladora vil de las apariencias. Además, mal puede ser candidato presidencial, en futuros y libres comicios, quien fue condenado por el el legítimo Tribunal Supremo de Justicia.
(*) Foro sobre Consenso y Transición, FORMA, UCAB, Caracas, 13/04/2019. Organizado por el Prof. Ramón Cardozo, llevamos el presente texto, pero la actividad consistió a hacer dos preguntas a cada uno de los panelistas (Stalin González, segundo vicepresidente AN; Edison Ferrer, secretario AN; y LB, miembro de la F16-J), luego sometidos a las interrogantes de la audiencia.
Fotografías: Enviadas por Adriana León, vía WhatsApp.
22/04/2019:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/34744-barragan-l
Luis Barragán
La principal clave de bóveda, reside en la necesaria discusión y, naturalmente, el básico empleo de la racionalidad. Luce pertinente la observación, pues, hay actores políticos de la oposición que, prepotentes, no tienen por hábito el intercambio de pareceres, adoptando unilateralmente las decisiones (la política del hecho cumplido), y el régimen impuesto por dos décadas, le ha dado carta de naturaleza al absurdo (la política del disparate): en un caso, corremos o nos encaramamos y, en el otro, parece un crimen pedir explicaciones de aciertos y fracasos.
Quizá tardíamente, entre nosotros, ha prosperado el interés por la literatura de la transición de los regímenes autoritarios a los democráticos, familiarizándonos con autores como O´Donnell, Schmitter, Stepan, Whitehead, o Linz, útil para asumir con sobriedad una materia de importantes, considerados los remotos o recientes precedentes, exitosos o fallidos. Además de John Magdaleno, recurrente conferencista sartoriano que ha aumentado el número de los casos estudiados, sabemos de algunos profesores de la Universidad Simón Bolívar que, yendo más allá de los foros, incluso, compartidos, están próximos a publicar un trabajo extenso y riguroso, en Chile.
Obviamente, la situación venezolana tiende a romper y rompe, con algunas convenciones, supuestos y proyecciones consagradas, ya que tratamos de superar una dictadura comunista de nuevo y sugestivo cuño, antes eficazmente enmascarada, y no del autoritarismo burocrático conocido en estas latitudes. Mezcla de la fórmula castrista, simplista, pero eficiente, y de los referentes de un post-marxismo que legitima o dice legitimar el imaginario voluntarista del guevarismo, constituye una experiencia extrema del sultanismo avisada desde 2014: por entonces, sectores dominantes de la oposición, dijeron democracia y no dictadura, crisis económico-social y no catástrofe humanitaria, diálogo incondicional y no afrontamiento sincero de la tragedia en camino de agigantarse.
Además de las referidas particularidades, hay otras que renuevan el interés por el desenlace definitivo del siniestro fenómeno venezolano. Esta vez, la oposición cuenta con un eje institucional que muy antes no tuvo, la Asamblea Nacional, alejada de la debida y esperada compactación que se suma a los intereses contaminantes de las mafias creadas al amparo del régimen, y del ahora extraviado papel de la Fuerza Armada Nacional.
Luego, pesa la incertidumbre en torno a la propia oposición que desafía a la dictadura de incontables recursos, posibles de neutralizar, como ha ocurrido con el elenco de las sanciones internacionales que la atemorizan. La misma idea del consenso, zarandeado por la propensión de varios sectores a la negociación incondicional de ya comprobado fracaso, caricaturizador de los consabidos procesos de paz, peligra. Sin embargo, formalizado por el parlamento, hay claridad respecto a la meta empeñada: restablecimiento del orden constitucional, elecciones libres y reversión de la emergencia humanitaria compleja, según el artículo 3 del Estatuto que Rige la Transición Hacia la Democracia para Restablecer la Vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (ET).
Problemas del consenso (opositor) y la transición (democrática)
La construcción de uno es tan difícil como el comienzo del otro, confundiéndose el epílogo de la dictadura con el prólogo de la democracia. Ofrece ocasión para una discusión académica que no podrá prever enteramente el curso de lo que es y será una experiencia dura y difícil, pero útil por su vocación pacificadora, probablemente exportable como modelo, sintetizando el trágico aprendizaje: anteriormente, con curiosidad y quizá vanidad, observábamos los procesos de transición que se daban continental y extra-continentalmente, solazándolos por vivir una democracia aparentemente inexpugnable, bajo el generoso soporte de la renta petrolera.
Condicionante de la futura transición, el consenso tiene una dimensión proselitista o partidista que apunta al actual papel de los actores claves, ineludibles y realmente representativos que no deben confundir el proceso con su propia biografía personal; la apuesta es por las posiciones de poder, cultivado el sectarismo clientelar, pródigo en versiones épicas de resistencia, que no concuerdan con las urgencias del país. Sugiere el burdo desarrollo de una ingeniería política, decididamente moralizante, tendiendo a realzar la destreza negociadora, por frustrada que fuese, en lugar de la clarividencia y la habilidad política inherentes a lo que suele llamarse “hombres de Estado”.
Agotado el viejo modelo y estrategia de desarrollo, yendo más allá de detener el empobrecimiento, la desurbanización o desindustrialización, obliga a una alternativa que la creemos centro-liberal, favorable al libre mercado, que haga útil el sacrificio. Esta dimensión, la modernizadora, fuerza al reconocimiento de las nuevas fuerzas o movimientos sociales que, al soportar estos años de lucha, renovadas, contribuirán a la centralidad del conflicto agonal, mas no existencial, en la transformación estructural que el llamado chavismo irresponsablemente frustró, a sabiendas de los intereses, proyectos de poder y correlaciones de fuerzas que depararán el futuro.
Obviamente, corremos los riesgos de una cultura populista que puede garantizar el regreso de los sectores desplazados actualmente en el poder, procurando postergar los conflictos, promoviendo el desaprendizaje de la experiencia ganada en el presente siglo, reducida al esfuerzo terapéutico al recibir la fatal herencia chavista, bajo la presión de las demandas incrementadas con el regreso de los venezolanos hoy forzados al exilio. E, incluso, podemos perder la noción de una confrontación contra el Occidente mismo y sus valores, al cual nos adscribimos, y los retos de un derrumbe, como el de la dictadura cubana y el mito de la invulnerabilidad que ha forjado.
Agreguemos una dimensión de los desplazamientos que intentarán neutralizar o apoderarse de la transición: por una parte, las mafias generadoras del Estado Criminal, capaces de financiar y de condicionar la propia e inexorable salida de la dictadura socialista para darle continuidad, de un modo u otro, al régimen y, por ello, la importancia del comisión asamblearia que investiga o ha de investigar el caso Andrade – Gorrín. Y, por otra, la desaparición o desintegración del fenómeno chavista, pues, excepto que persista como un movimiento y maldición que bien lo retrata Perón y el peronismo en Argentina, acabando literalmente con una nación que fue próspera, es posible esperar que las organizaciones o partidos de la izquierda marxista deseen recuperar la más elemental identidad que le fue confiscada en esta centuria por el ocupante de Miraflores, añadiendo los espacios ideológicos que ameritan de una pronta sinceración y actualización.
Peligra la transición democrática
Una sociedad compleja y plural, como la venezolana, ya no soporta la cultura de la unanimidad forzada y excluyente. Para resistir los embates de sus adversarios, oponentes y enemigos, la transición partirá en firme con un gobierno de unidad nacional previsto en el capítulo V, artículos 25 al 29 del ET que, más allá de la retórica, ha de honrar las reglas de la gobernabilidad (y gobernanza) y un programa mínimo de gobierno que lo centra en la economía de mercado, al igual que la consulta a la sociedad civil y a los partidos (artículo 27 eiusdem). Empero, mal síntoma, la Fracción 16 de Julio, por lo menos, no fue requerida para tratar el Plan País y, ya adelantado, planteado como una propuesta del parlamento, no fue oportunamente debatido y aprobado en la Asamblea Nacional.
A la transición o, mejor, al gobierno de la transición le espera un país sumergido en la más completa y brutal debacle; al tsunami de las demandas inaplazable se sumarán las del regreso de una diáspora desesperada, provocada por Maduro Moros para aliviar un poco más las pesadas cargas y tensiones que la dictadura atraviesa; serán inmensos los traumas al saberse de la realidad profunda de la tragedia, despertando como la Alemania de la inmediata post-guerra y los millones de judíos exterminados, que nadie podrá ocultar ni siquiera con fines terapéuticos; o de nuevo, como lo abordó Terry Lynn Karl al explorar a la Venezuela post-perezjimenista, proseguirá la interacción del petróleo y los procesos políticos, con los desafíos de una ingeniería de los pactos. Aceptemos que las fuerzas militares que hoy ocupan el territorio nacional, más los sectores desplazados, ofrecerán una dura resistencia armada en una nueva situación que obliga a discutir y a autorizar, aún antes de la llegada de ese gobierno provisional, como refiere el artículo 29 del ET, una misión o coalición militar extranjera de paz que debemos pedirla, en lugar de esperarla, a tenor de lo establecido en el artículo 187, numeral 11 constitucional.
Aleccionados por la valiosa, pero ya remota experiencia de la Coordinadora Democrática y de la Mesa de la Unidad Democrática, un exitoso frente electoral sin solución de continuidad, deben consensuare las plataformas para la transición, como Soy Venezuela, Frente Amplio u otras representativas. De no hacerlo, peligra la transición democrática, pues, teniendo a la Asamblea Nacional como el dispositivo por excelencia, siendo el órgano legítimo del Poder Público que queda del Estado devastado, el cuarteto dominante de partidos (PJ, AD, VP y UNT), impide el amplio e indispensable consenso, fundado en un Reglamento Interior y de Debates (RIDAN) de inequívoco cuño chavista; sobrerrepresentados los partidos, como ocurrió con el PSUV y sus aliados en el pasado mandato legislativo; y la situación exigirá algo más que esa correlación de fuerzas, sintetizado en un pacto de reparto burocrático, afectada doctrinaria y funcionalmente la corporación armada que no es lo que alguna vez fue.
Objetivos muy puntuales de la transición, como la reintegración de la Fuerza Armada Nacional o el tema económico (artículo 6, ordinales 6 y 7 de la LT), sensibles áreas de trabajo, exigen de un convincente compromiso parlamentario. La actuación de la Asamblea Nacional, innecesariamente reiterada por el Estatuto de marras, como la del control de los actos presidenciales (artículo 14), sugiere una natural polémica que, no por ahogarla, dejará de existir: será necesario reconocerla para consensuar eficazmente sus aspectos más sustanciales.
La recuperación de un mínimo de libertades públicas y democráticas, ha de partir de una doble convicción: de un lado, al llamado chavismo-madurismo sólo le quedan las armas, pues, a lo sumo, es una minoría política que terminará de estallar apenas transcurra un minuto de desalojo del poder; y, del otro, ha sido una experiencia radicalmente antidemocrática, manipuladora vil de las apariencias. Además, mal puede ser candidato presidencial, en futuros y libres comicios, quien fue condenado por el el legítimo Tribunal Supremo de Justicia.(*) Foro sobre Consenso y Transición, FORMA, UCAB, Caracas, 13/04/2019. Organizado por el Prof. Ramón Cardozo, llevamos el presente texto, pero la actividad consistió a hacer dos preguntas a cada uno de los panelistas (Stalin González, segundo vicepresidente AN; Edison Ferrer, secretario AN; y LB, miembro de la F16-J), luego sometidos a las interrogantes de la audiencia.
Fotografías: Enviadas por Adriana León, vía WhatsApp.
22/04/2019:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/34744-barragan-l
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lunes, 15 de abril de 2019
INADVERTIDA CONFISCACIÓN
El llamado chavismo va a desintegrarse más temprano que tarde
La asociación civil FORMA, organizó un Foro sobre Consenso y Transición en Venezuela, coordinado por el Prof. Ramón Cardozo que contó con la participación del diputado Stalin González, Segundo Vicepresidente de la Asamblea Nacional; Edison Ferrer, Secretario de la instancia legislativa; y el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio.
En el evento realizado en el auditorio de la biblioteca de la Universidad Católica Andrés, los panelistas respondieron a las preguntas formulas por el Prof. Cardozo y los jóvenes concurrentes, procedentes también de otras universidades, adicionalmente sobre el Pacto de Puntofijo, los requisitos, las limitaciones y posibilidades del Consenso, el Plan País y la situación de emergencia humanitaria, entre otros tópicos referidos extensamente por González, Ferrer y Barragán.
Entre varios de los planteamientos expuestos por los panelistas, llamó la atención la aseveración hecha por el diputado Barragán sobre la desaparición del chavismo en Venezuela y, en tal sentido, al concluir el foro, lo abordamos sobre el tema.
“En efecto, señaló, el chavismo es un artificio y un anacronismo en la Venezuela que todavía no llega al siglo XXI y dificultamos que encuentre cupo en ella por tres razones objetivas: por una parte, es responsable de la construcción del Estado Criminal y de sus consecuencias, como la catástrofe humanitaria, la represión descarnada, el genocidio pasivo y activo que aún padecemos los venezolanos; por otra, evidentemente, está muy distante de los valores de la libertad, la justicia, la solidaridad y otros que debemos reconquistar y defender en las venideras décadas; y, por último, es un artificio, como lo ha sido el peronismo en la Argentina que destruyó, sabiéndose de versiones de izquierda y de derecha al operar como una suerte de inmerecida maldición”.
El parlamentario rememoró la exclusión del Partido Comunista del Pacto de Punto Fijo que, los hechos lo demostraron, se alzó en armas contra la reciente democracia representativa al encandilarse con el proceso cubano de entonces y aseguró que mal puede incursionar el chavismo que, además de su comprobada deslealtad democrática, se desintegrará a mediano plazo.
“Chávez Frías confisco toda la izquierda marxista en Venezuela, la absorbió hasta desdibujarse en sus diferentes corrientes. Sólo la une el presupuesto nacional y una vez perdido el poder, esas distintas corrientes recuperarán sus identidades. Por lo demás, remoto el recuerdo de un circunstancial fenómeno electoral que se prolongó por las consecutivas triquiñuelas plebiscitarias de dos décadas, hundido definitivamente por el madurismo, se desintegrará más temprano que tarde, ojalá permitiendo la actualización de esas corrientes que están atrapadas por el militarismo decimonónico que las ha devorado”.
Finalmente, sentenció: “Los propulsores y beneficiarios del Estado Criminal no cabrán en la Venezuela que se avecina”.
14/04/2019:
https://www.lapatilla.com/2019/04/14/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde
https://www.entornointeligente.com/diputado-barragn-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-ms-temprano-que-tarde/
https://tenemosnoticias.com/noticia/va-diputado-tarde-chavismo-671807/1333145
https://apuntoenlinea.com/2019/04/14/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde/
https://venezuelaunida.com/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde//
https://noticiasvenezuela.org/2019/04/14/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde/
Curioso portal:
https://tipsfemeninos.com/diputado-barragn-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-ms-temprano-que-tarde/
Fotografías: Enviadas por Adriana León, vía WhatsApp.
La asociación civil FORMA, organizó un Foro sobre Consenso y Transición en Venezuela, coordinado por el Prof. Ramón Cardozo que contó con la participación del diputado Stalin González, Segundo Vicepresidente de la Asamblea Nacional; Edison Ferrer, Secretario de la instancia legislativa; y el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio.
En el evento realizado en el auditorio de la biblioteca de la Universidad Católica Andrés, los panelistas respondieron a las preguntas formulas por el Prof. Cardozo y los jóvenes concurrentes, procedentes también de otras universidades, adicionalmente sobre el Pacto de Puntofijo, los requisitos, las limitaciones y posibilidades del Consenso, el Plan País y la situación de emergencia humanitaria, entre otros tópicos referidos extensamente por González, Ferrer y Barragán.
Entre varios de los planteamientos expuestos por los panelistas, llamó la atención la aseveración hecha por el diputado Barragán sobre la desaparición del chavismo en Venezuela y, en tal sentido, al concluir el foro, lo abordamos sobre el tema.
“En efecto, señaló, el chavismo es un artificio y un anacronismo en la Venezuela que todavía no llega al siglo XXI y dificultamos que encuentre cupo en ella por tres razones objetivas: por una parte, es responsable de la construcción del Estado Criminal y de sus consecuencias, como la catástrofe humanitaria, la represión descarnada, el genocidio pasivo y activo que aún padecemos los venezolanos; por otra, evidentemente, está muy distante de los valores de la libertad, la justicia, la solidaridad y otros que debemos reconquistar y defender en las venideras décadas; y, por último, es un artificio, como lo ha sido el peronismo en la Argentina que destruyó, sabiéndose de versiones de izquierda y de derecha al operar como una suerte de inmerecida maldición”.
El parlamentario rememoró la exclusión del Partido Comunista del Pacto de Punto Fijo que, los hechos lo demostraron, se alzó en armas contra la reciente democracia representativa al encandilarse con el proceso cubano de entonces y aseguró que mal puede incursionar el chavismo que, además de su comprobada deslealtad democrática, se desintegrará a mediano plazo.
Finalmente, sentenció: “Los propulsores y beneficiarios del Estado Criminal no cabrán en la Venezuela que se avecina”.
14/04/2019:
https://www.lapatilla.com/2019/04/14/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde
https://www.entornointeligente.com/diputado-barragn-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-ms-temprano-que-tarde/
https://tenemosnoticias.com/noticia/va-diputado-tarde-chavismo-671807/1333145
https://apuntoenlinea.com/2019/04/14/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde/
https://venezuelaunida.com/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde//
https://noticiasvenezuela.org/2019/04/14/diputado-barragan-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-mas-temprano-que-tarde/
Curioso portal:
https://tipsfemeninos.com/diputado-barragn-el-llamado-chavismo-va-a-desintegrarse-ms-temprano-que-tarde/
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lunes, 8 de abril de 2019
PARALELISMO (S)
Del (anti) puntofijismo ibérico
Luis Barragán
Urgidos por las difíciles circunstancias venezolanas, pocas veces reparamos en las ajenas. Y, cuando lo hacemos, constatamos un paralelismo preocupante de situaciones políticas que ultimaron, abriendo el presente siglo, con todas sus fallas, una experiencia trastocada en tradición democrática.
En efecto, agotado el programa que derivó del llamado Pacto de Puntofijo, operó una extraordinaria satanización deslegitimadora de las instituciones democráticas mismas, bajo el impulso de los sectores que contribuyeron a crear el fenómeno de Chávez Frías. Siendo el más ácido de sus críticos, confiscando las observaciones más legítimas e innovadoras, como las surgidas de los sectores liberales, por ejemplo, el histórico acuerdo y aún sus consecuencias más positivas y constructivas, quedaron reducidos a los escombros que lo pivotearon definitivamente hacia el poder.
Algo semejante ha ocurrido y ocurre con la exitosa transición española de finales de los setenta del ‘XX, pues, a pesar de los beneficios rendidos, so pretexto de un juicio que, además, tiene acertados alcances académicos, PODEMOS y otras fuerzas afines la presentan como una descomunal estafa, indecible conspiración y fatal experiencia. Cuando un destacado profesor versa sobre el mito fundacional de la democracia española, procurándole categorías que ayudan a esclarecer sus más variadas vicisitudes, otros se esfuerzan por la decapitación moral y el absoluto cuestionamiento de sus gestores, intentando vaciar de toda legitimidad al régimen que, incluso, nació con la Constitución de 1978.
Problematizado hasta el hartazgo, el liderazgo político promedio no demuestra una mayor determinación por defender la experiencia de libertad ganada, incurriendo en dislates – además – temerarios, como si la democracia española pudiera soportarlos, estuviese blindada ante los tristes casos de corrupción, capaz de sobrevivir a toda prueba. Algo semejante ocurrió en Venezuela, aunque sin la grave amenaza de la desintegración territorial, concluyendo el siglo XX, estirando abusivamente la cuerda que finalmente reventó.
La revancha de los sectores marxistas peninsulares, está pendiente, como aconteció efectivamente en Venezuela. Por lo visto, aquélla bajo la orientación de un universitario, como Pablo Iglesias, mientras que ésta, supo de la dirección de un ágrafo militar, como Hugo Chávez.
08/04/2019:
http://www.diariocontraste.com/2019/04/del-anti-puntofijismo-iberico-por-luis-barragan-luisbarraganl/
Fotografías:
https://www.elmundo.es/espana/2016/01/16/5699672dca4741f3468b45e5.html
https://www.gabitos.com/CUBAPORSIEMPRECUBA/template.php?nm=1396689477&rsp=8
Luis Barragán
Urgidos por las difíciles circunstancias venezolanas, pocas veces reparamos en las ajenas. Y, cuando lo hacemos, constatamos un paralelismo preocupante de situaciones políticas que ultimaron, abriendo el presente siglo, con todas sus fallas, una experiencia trastocada en tradición democrática.
En efecto, agotado el programa que derivó del llamado Pacto de Puntofijo, operó una extraordinaria satanización deslegitimadora de las instituciones democráticas mismas, bajo el impulso de los sectores que contribuyeron a crear el fenómeno de Chávez Frías. Siendo el más ácido de sus críticos, confiscando las observaciones más legítimas e innovadoras, como las surgidas de los sectores liberales, por ejemplo, el histórico acuerdo y aún sus consecuencias más positivas y constructivas, quedaron reducidos a los escombros que lo pivotearon definitivamente hacia el poder.
Algo semejante ha ocurrido y ocurre con la exitosa transición española de finales de los setenta del ‘XX, pues, a pesar de los beneficios rendidos, so pretexto de un juicio que, además, tiene acertados alcances académicos, PODEMOS y otras fuerzas afines la presentan como una descomunal estafa, indecible conspiración y fatal experiencia. Cuando un destacado profesor versa sobre el mito fundacional de la democracia española, procurándole categorías que ayudan a esclarecer sus más variadas vicisitudes, otros se esfuerzan por la decapitación moral y el absoluto cuestionamiento de sus gestores, intentando vaciar de toda legitimidad al régimen que, incluso, nació con la Constitución de 1978.Problematizado hasta el hartazgo, el liderazgo político promedio no demuestra una mayor determinación por defender la experiencia de libertad ganada, incurriendo en dislates – además – temerarios, como si la democracia española pudiera soportarlos, estuviese blindada ante los tristes casos de corrupción, capaz de sobrevivir a toda prueba. Algo semejante ocurrió en Venezuela, aunque sin la grave amenaza de la desintegración territorial, concluyendo el siglo XX, estirando abusivamente la cuerda que finalmente reventó.
La revancha de los sectores marxistas peninsulares, está pendiente, como aconteció efectivamente en Venezuela. Por lo visto, aquélla bajo la orientación de un universitario, como Pablo Iglesias, mientras que ésta, supo de la dirección de un ágrafo militar, como Hugo Chávez.
08/04/2019:
http://www.diariocontraste.com/2019/04/del-anti-puntofijismo-iberico-por-luis-barragan-luisbarraganl/
Fotografías:
https://www.elmundo.es/espana/2016/01/16/5699672dca4741f3468b45e5.html
https://www.gabitos.com/CUBAPORSIEMPRECUBA/template.php?nm=1396689477&rsp=8
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