domingo, 29 de diciembre de 2019

FAMILIA EN CRISIS

Domingo infraoctava de Navidad – Familia de Nazaret (A)
Marcos Rodríguez

(Eclo 3,3-17) El que respeta a sus padres, acumula tesoros.
(Col 3,12-21) Sea vuestro uniforme: misericordia, bondad, humildad, dulzura…
(Mt 2,13-23) José cogió al niño y a su madre, de noche, y se fue a Egipto.

Toda familia es sagrada. Familia cristiana será la que mejor nos ayude a alcanzar nuestra plenitud humana.
El tipo de familia de Nazaret que se nos ha propuesto, es muy probable que no haya existido nunca. Los evangelios no nos dicen nada sobre el tema. Lo razonable es pensar que fue una familia normal. Mientras más nos alejemos de lo normal, se convertirá en más improbable. El modelo de familia del tiempo de Jesús, era el patriarcal. La familia molecular (padres e hijos) era inviable, tanto social como económicamente. Cuando nos dice que José recibió a María en su casa. Quiere decir que María dejó de pertenecer a la familia de su padre y pasó a integrarse en la familia de José. El relato de la pérdida del Niño es impensable en una familia de tres.
El valor supremo de la familia era el honor. En la honorabilidad estaban basadas todas las relaciones sociales, desde las económicas hasta las religiosas. Si una persona no pertenecía a un clan respetado, no era nadie. En consecuencia, el primer deber de todo miembro de la familia, era el mantener y aumentar su honorabilidad. Esto explica las escenas evangélicas donde se dice que su madre y sus hermanos vinieron a llevarse a Jesús, porque decían que estaba loco. Querían evitar a toda costa el peligro del deshonor de la familia. Lo que pasó confirmó sus temores.
Las instituciones son entes de razón, son medios que el hombre utiliza para regular sus relaciones sociales. Son imprescindibles para su desarrollo como persona humana. Como todo instrumento, ni son buenas ni son malas en sí mismas. La bondad o malicia depende de su utilidad para conseguir el fin. Todas las instituciones pueden ser mal utilizadas, con lo cual, en vez de ayudar al ser humano a perfeccionarse, le impiden progresar en humanidad. La familia también puede ser utilizada para oprimir y someter. La familia debe estar al servicio de cada persona y no al revés.
En los evangelios no encontramos ningún modelo especial de familia. Se dio siempre por bueno el ya existente. Mas tarde se adoptó el modelo romano, que tenía muchas ventajas, pues desde el punto de vista legal, era muy avanzado. No sólo se adopto sino que se vendió después como cristiano, sin hacer la más mínima critica a los defectos que conllevaba. Voy a señalar sólo tres:
No contaba para nada el amor. El contrato era firmado por la familia según sus conveniencias materiales o sociales. Una vez firmado por las partes, no había más remedio que cumplirlo, sin tener en cuenta para nada a los contrayentes.
La mujer quedaba anulada como sujeto de derechos y deberes jurídicos. De un plumazo se reducían a la mitad los posibles conflictos legales. Esto ha tenido vigencia prácticamente hasta hoy. Hasta hace unos años, la mujer no podía abrir una cuenta corriente sin permiso del marido.
El fin del matrimonio era tener hijos. Al imperio romano lo único que le importaba es que nacieran muchos hijos para nutrir las legiones romanas que eran diezmadas en las fronteras. Hoy se sigue defendiendo esta ideología en nombre del evangelio. El número de hijos no tiene por qué afectar a la calidad de una paternidad; siempre que la ausencia de hijos no sea fruto del egoísmo.
Aunque esos fallos no están superados del todo, hoy son otros los problemas que plantea la familia. La Iglesia no debe esconder la cabeza debajo del ala e ignorarlos o seguir creyendo que se deben a la mala voluntad de las personas. No conseguiremos nada si nos limitamos a decir: el matrimonio indisoluble, indisoluble, aunque la estadística nos diga que el 50 % se separan.
Dos razones de esta mayor exigencia son: a) La estructura nuclear de la familia. Antes las relaciones familiares eran entre un número de personas mucho más amplio. Hoy al estar constituidas por tres o cuatro miembros, la posibilidad de armonía es mucho menor, porque los egoísmos se diluyen menos. b) La mayor duración de esa relación. Hoy es normal que una pareja se pase sesenta u ochenta años juntos. En un tiempo tan prolongado, es más fácil que en algún momento surjan diferencias insuperables.
Como cristianos, tenemos la obligación de hacer una seria autocrítica sobre el modelo de familia que proponemos. Jesús no sancionó ningún modelo, como no determinó ningún modelo de religión u organización política. Lo que Jesús predicó no hace referencia a las instituciones, sino a las actitudes que debían tener los seres humanos. Jesús enseñó que todo ser humano debía relacionarse con los demás como exige su verdadero ser, a esta exigencia le llamaba voluntad de Dios. Cualquier tipo de institución que favorezca esta actitud humana, es válido y cristiano.
Es verdad que la familia está en crisis, pero las crisis no tienen por qué ser negativas. Todos los cambios profundos en la evolución de la humanidad vienen precedidos de una crisis. La familia no está en peligro, porque es algo completamente natural e instintivo. Como cristianos tenemos la obligación de colaborar con todos lo hombres en la búsqueda de soluciones que ayuden a todos a conseguir mayores cuotas de humanidad. Tenemos que demostrar con hechos, que el evangelio es el mejor instrumento para conseguir una humanidad más justa, más solidaria, más humana.
Si tenemos en cuenta que todo progreso verdaderamente humano es consecuencia de las relaciones con los demás, descubriremos el verdadero valor de la familia. En efecto, la familia es el marco en que se pueden desarrollar las más profundas relaciones humanas. No hay ningún otro ámbito o institución que permita una mayor proximidad entre las personas. En ninguna otra institución podemos encontrar mayor estabilidad, que es una de las condiciones indispensables para que una relación se profundice.
Podemos estar seguros que las primeras lecciones de humanidad las recibió Jesús en el entorno familiar. Este entorno no se redujo a José y a María; comprendía también a sus hermanos (si los tuvo) a sus primos a sus tíos y abuelos (sobre todo paternos). En una familia auténticamente israelita, la base de todo conocimiento y de todo obrar era la Biblia. Sin este trasfondo sería impensable el despliegue de la figura del hombre Jesús. Jesús fue mucho más allá que el AT en el conocimiento de Dios y del hombre, pero allí encontró las orientaciones que le permitieron descubrir al verdadero Dios.
Debemos olvidarnos de espectacularidades externas y descubrir su infancia como la cosa más normal del mundo. Fue una familia completamente normal. Nada de privilegios ni protecciones especiales, ni su familia ni sus vecinos pudieron enterarse de lo que ese niño iba a ser, porque también él fue completamente normal. Es en esa absoluta normalidad donde tenemos que ver lo extraordinario, su vida interior y su cercanía a Dios que era lo que les mantenía unidos y entregados unos a otros, como soporte de la convivencia.
Jesús fue un ser humano, aunque en esa humanidad se estaba manifestando la plenitud de la divinidad. Es Dios el que se hace hombre, no Jesús el que se hace Dios. Si a Jesús le hacemos Dios, nosotros quedamos al margen de ese acontecimiento. Si descubrimos que Dios se hace hombre, podré experimentar que se está haciendo en mí. Este es el verdadero mensaje del evangelio. Esta es la buena noticia que nos aportó Jesús.
Meditación
La familia es el marco más íntimo de relaciones humanas.
Es, por tanto, el marco privilegiado de humanización.
Ahí debe manifestarse y potenciarse nuestra plenitud humana.
Dentro de mí, en lo hondo de mi ser, debo descubrir esa necesidad de amar.
Los lazos familiares me ayudan a salir de mí e ir al otro.
La familia es el mejor campo de entrenamiento para hacerme más humano.

Fuente:
http://www.herrieliza.org/comentarios-liturgicos
Fotografías: José élix Díaz Bermúdez, Valladolid (Facebook), y Fray Marcos (Rodríguez), según el portal que lo refiere.

Breve nota LB: No es fácil al iniciar las redes, hallar textos homilíticos y, más aún, finalizando el año en  relación al pasaje. Menos, las reflexiones de la Iglesia venezolana. Puee decirse, acá hay un déficit en torno al empleo de la red.  Extrañamos el texto del Padre José Mart´nez de Toda, en esta última semana, al igual que nos ocurre con el Padre Joel Núñez Flautes que los acostumbraba breves y semanalmente en Notitarde. A éste le hems escrito por Facebook para que nosinforme si tiene otro referente digital, sin obtener respuesta alguna. Isabel Vidal de Tenreiro, una comentarista a la que acudíamos con regularidad, esta semana tampoco publicó. El asunto tiene sus bemoles y habrá ocasión de considerarlo.

RADIOGRÁFICAMENTE

La generación perdida, o sea a la que yo pertenezco, para entendernos…
Hermann Alvino 

1- Tanto la actual dirigencia chavista como la opositora pertenecen a una generación que se corresponde a la perfección tanto con los tiempos actuales como con la evolución de la casta política venezolana. Con relación a lo primero,  es notorio que la mayoría de los integrantes de esta generación que desgobierna al país, así como la de quienes intentan recuperar la democracia, estudiaron en un sistema educativo que ya apuntaba síntomas de decadencia, además de que todos ellos vivieron su juventud en una sociedad que ya estaba siendo secuestrada por el entorno multimedia que hoy nos atosiga a todos aquellos que buscamos serenidad para mantener la perspectiva de las cosas.
En efecto, el sistema educativo venezolano durante las primeras dos décadas de la democracia se basó en técnicas y valores muy diferentes a lo que vendría después, como el mantener la disciplina dentro del centro educativo así como la autoridad del maestro y profesor, además, durante los años de primaria se tenía el dictado como instrumento rutinario para aprender a escribir correctamente –y por tanto a leer, aunque ello se reforzaba con lecturas en calse en voz alta-; así mismo, la aparentemente chocante memorización dentro de materias como la Historia y la Geografía contribuyeron a consolidar una sólida cultura general del estudiante. La desinversión en materia educativa –un fenómeno mundial a partir de la imposición del librito neoliberal que apuntaba a la austeridad, y por tanto al recorte en la educación, salud y programas sociales varios-, también afectó a Venezuela, aunque el problema ya se venía venir por razones algo distintas a las del mundo desarrollado, como fue el desorden administrativo generalizado a partir del gobierno Lusinchi, y la creciente deuda externa del país que impactó directamente en las inversiones en el sistema educativo.
2- Aquella desinversión que tomó impulso en la década de los años 90, se encontró además con unos tiempos en los que el desarrollo de las tecnologías de la información y el relativamente barato acceso a dicha información comenzaban a transformar no solo a la industria en general, sino a las relaciones humanas junto a nuestra forma de pensar, de establecer juicios de valor, y en general nuestra manera de aproximarnos a la realidad y de aprehenderla. Todo lo cual se resume en el término internet.
Con internet entonces, y con el siguientre desarrollo de los motores de búsqueda en la red, comenzaron a desaparecer los libros de texto para basar el aprendizaje en lo que había y hay en la red, cuyos contenidos muchas veces no están validados por gente experta en determinada disciplina del conocimiento –basta con ver las barbaridades que se dicen en facebook para percatarse del daño que implica que alguien sin formación sólida, y por tanto sin criterio ni capacidad de filtrar la información, se crea los bulos sobre las vacunas, o sobre los esqueletos de gigantes humanos que supuestamente habitaron el planeta hace milenios.
3- Esta generación de dirigentes que toma el poder, por tanto, responde a ese debilidad intelectual y carencia de criterio, algo que ya es grave con relación a la misma vida personal de cada uno, y por supuesto mucho más inquietante cuando alguien así dirige una sociedad sin entender siquiera los fundamentos de su complejidad, ni las alternativas políticas y económicas por las que se podría optar para impulsar el bien común. De allí surgen entonces camadas de gobernantes y legisladores con una visión unidimensional del mundo, sea comunista o neoliberal dependiendo de la patina superficial adquirida en una u otra circunstancia.
Por supuesto que esas limitaciones mentales también afectan al resto de la población, porque de lo contrario el ciudadano sería más sensato a la hora de votar para seleccionar los ignorantes y vivianes que lo gobiernan, y además podría decidir con el adecuado fundamento a la hora de dilucidar temas tan diversos que van desde la regulación del aborto o la eutanasia hasta saber el impacto que conlleva establecer un depósito de materiales de desecho nuclear en su territorio, o saber a plenitud qué está pasando con el clima del planeta para manifestar su voluntad de redigirir en la dirección correcta la tecnología de generación de energía.
4- El intercambio comercial y cultural derivado de esa explosión informativa, ha contribuido estandarizar en muchos aspectos a todos los países, incluyendo a los más pobres, donde el uso del teléfono móvil es normal como en cualquier otra parte; de manera que, al menos con relación a Latinoamérica, se puede hablar de una suerte de civilización cuya dinámica es muy similar a la de los países más desarrollados, diferenciándose solamente en el grado de pobreza y desigualdad. De manera que el análisis social de uno y otro entorno son perfectamente intercambiables; por ejemplo, la ausencia de serenidad en las ciudadades latinoamericanas se equipara a las de las europeas, donde en cualquier ambiente hay música de fondo y a todo volumen, por lo que se puede escuchar rap puertoriqueño en los centros comerciales españoles o portugueses, al tiempo que en los colombianos se escucha rock gitano. Los patrones de consumo por tanto son idénticos, lo cual refleja un sustrato común que afecta al ciudadano en todos los aspectos de su vida.
Por tanto, educación deficiente, desaparición del entorno que proveía la serenidad para pensar, aceleración generalizada de la rutina diaria imponiendo la cultura del rapidito incluso en nuestras conversaciones mas banales con amigos o desconocidos en una cafetería, imposición mediática –con grandes capitales de las corporaciones, como fondo impulsor de ese fenomeno- de iconos que se convierten en referencias culturales y consumistas, sean deportistas tatuados,o artistas de rap y reggaeton con evidentes limitaciones culturales, pero hábiles en sus respectivos oficios, y millonarios por un mundo que perdió las referencias del valor del dinero, y cultura del tener más en vez del ser mejor, constituyen el marco de referencia social de la actualidad.
5- Y éste es el mundo en el que se han educado y han crecido los dirigentes endógenos venezolanos menores de cincuenta años; no es de sorprender por tanto que muchos rebuznen a la hora de opinar, roben cuando puedan, comentan loqueras cuando se trata de gobernar, y hagan todo lo posible para mantener su poder y privilegios.
Infortunadamente para el país, este razonamiento –incompleto por razones de espacio y que caricaturiza algunos aspectos de la realidad actual solo para efectos de llamar la atención sobre el asunto-, también afecta a la oposición, porque después de todo ellos también vivieron y se educaron en el mismo país y sociedad. Así, es comprensible –más no justificable, obviamente-, que en la oposición no haya demcoracia interna capaz de renovar periódicamente el liderazgo, como se entiende a la perfección que algunos dirigentes hayan metido mano donde no debían, y que sean muy escasas las ideas sobre qué hacer con un país descompuesto en sus propias raíces.
6- Como no podemos remontarnos hasta Adán y Eva para acotar a la perfección las causas de esto que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman definió como sociedad líquida –aún sin el fenómeno internet- debemos conformarnos con lo comentado, esto es: que los Estados decidieron que la formación humanística del ciudadano no era prioritaria, y que por la carencia de ésta, al imponerse la ausencia de referencias que le otorgan a cada persona la capacidad de discenir adecuadamente y de acuerdo a valores universalmente reconocidos, nos ha hecho a todos víctimas indefensas del desarrollo de la información al estar éste en manos de los grandes capitales que imponen valores, formas de pensar, de actuar, de consumir, y de comportarse.
7- Pero el caso venezolano va más allá, porque en la mayoría de los países, los insensatos o capaces que gobiernan y legislan, al menos se corresponden con una continuidad generacional que está a la vista, haciendo que la democracia se refuerce por esa misma secuencia generacional en la que se van transmitiendo los valores de dicho sistema. En Venezuela hubo una clara ruptura generacional que apartó al relevo natural en un proceso que infortunadamente coincidió con el inicio del chavismo, creando un vacío que a la postre fue ocupado por la actual generación de dirigentes con las carencias comentadas. En otras palabras, a quienes les tocaba gobernar a Venezuela, si ésta hubiera seguido su curso político normal, las carambolas de nuestra historia patria los apartaron de esa trayectoria ascendente al poder, y ese vacio fue ocupado por los actuales actores políticos que conocemos todos.
8- No cabe duda que ese resbalón generacional también fue catalizado por la camada anterior, veinte y treintaañeros que a durante los años 60 del siglo pasado investidos por el dedo de los fundadores de la democracia para acompañarlos en ese proyecto, camada que al final terminó desplazando a sus mentores para atornillarse para siempre –pensaban ellos antes del chavismo- a los cargos institucionales del Estado. Es lo que suele suceder cuando al poder acceden los más jóvenes, porque su tiempo útil de servicio político es lógicamente más extenso, y si se los come la ambición, pues estamos servidos, al punto que en sociedades menos democráticas de Latinoamérica con relación a aquella Venezuela del prechavismo, ya no solo fagocitan cualquier relevo, sino que hasta cambian leyes y constituciones para reelegirse y cerrar así el juego. Pero ello no solo ocurre en esos países, sino en el mismo EEUU, paradigma falso de democracia por tantos motivos que no vienen al caso, puesto que si nos fijamos en la edad de los precandidatos presidenciales, y en la del  mismo Trump, nos percataremos de que esa democracia se ha convertido en una gerontocracia perfectamente comparable con la que había en la URSS.
9- La ruptura generacional, venezolana ha tenido varios efectos perniciosos sobre nuestra sociedad, siendo los más evidentes la pérdida de una experiencia profesional y política acumulada por esos miles de venezolanos que nunca tuvieron la oportunidad de colocarse en posiciones estratégicas de gobierno, así como la irrupción de la actual camada, que sin ninguna experiencia partidista de calado, mucho menos institucional, estaba en el lugar y momento adecuado para asumir responsabilidades que históricamente no le correspondían y que no estaban capacitados para asumirlas con éxito –la torpeza opositora durante estas dos décadas, unida a su carencia de contenido ideológico y programático, además de ser evidente, ha sido nefasta a la hora de presentarse como alternativa al régimen chavista.
Así pues, salvo unos pocos afortunados –y con innegable talento- que lograron pasar por ese filtro tan tupido que impusieron los inmediatos protegidos de los primeros jerarcas de los dos grandes partidos, que se eternizaron en el poder interno partidista, así como en el legislativo y ejecutivo, esos miles de venezolanos, simplemente perdimos una vida entera esperando servir el país a plenitud.
10- Tal vez fuimos débiles a la hora de abrirnos paso –aunque muchos seguimos considerando que ello era casi imposible-, o quizás apostamos a la comodidad al montarnos en el portaaviones de quienes nos precedían cuando éstos alcalzaran el poder pleno –portaaviones que se hundió, algo que se delató groseramente al ver las caras bovinas de esos próceres de pacotilla mientras escuchaban el Discurso de Orden ante el Congreso en pleno de Jorge Olavarría detallando los males que vendrían y las desgracias que éstos iban a traernos-; en todo caso, si bien cada uno conoce sus propias razones para que ni siquiera se le hubiera permitido colocarse en el aparato de salida en la carrera por el poder, el repaso de los nombres que ocupaban los altos cargos partidistas, así como los del Congreso delata aquella eternización en el poder, desde Sánchez Bueno, pasando por Barrios hasta llegar a Fernández y afines. 
Siempre fueron los mismos, en una dinámica que terminó haciéndoles ver su propio ombligo para que creyeran que si esa manguangua les tenía que durar siempre, pues debían cortar todo intento de relevo y cambio de mentalidad partidista y legislativa. Y en esa cerrazón perdieron la Historia, además de hundirnos a toda una generación. Ellos lo saben, pero no está de más recordárselo, al menos a quienes aún están vivos.
Lástima pues, porque en las mentes de los integrantes de ese grupo que ahora roza o está entradito en los setenta había una visión de país que estos zafios que de parte y parte se disputan un país roto ni siquiera se imaginan. Pero así es la vida a veces, y hay que asumirlo, aunque las facturas hay que pasarlas, siempre.

Fuente:
Fotografías: Misha Gordin.

TERRORISMO INTELECTUAL

Los filotiránicos
Edgar Cherubini 

En Francia, junto a los “guardianes del templo” comunista, conviven intelectuales, periodistas y dirigentes de izquierda que apoyan sin ningún pudor a los regímenes dictatoriales y corruptos de Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, países que integran el Foro de São Paulo, la nueva internacional comunista aliada al crimen organizado en esos tristes trópicos. El apoyo de esa izquierda a los desmanes totalitarios de los caudillos caribeños es una pulsión que florece y da sus frutos en el terreno de la patología política. Siendo promotores del tercermundismo, algunos llegan a traicionar a sus propias sociedades, mientras que otros se expresan con eufemismos o mantienen un silencio cómplice dentro del political correctness de los sistemas democráticos del primer mundo donde viven cobijados en la seguridad de sus tribunas mediáticas o académicas sin temor a ser perseguidos por expresar sus ideas en libertad. Esos intelectuales han sido incapaces de desprenderse de sus camisas de fuerza ideológicas y como bien lo expresara Pascal Bruckner, viven una verdadera “ortopedia del pensamiento”.[1]
En la década de 1950, el filósofo Jean Paul Sartre dispensaba alabanzas al socialismo real de la URSS, pasando por alto la violación de los derechos humanos y los 20 millones de disidentes asesinados por el estalinismo, llegando a declarar en 1954: “En la URSS la libertad de crítica es total”. Dos años más tarde, en 1956, después de que el “Informe Krushev” destapara las crueldades del régimen, no vaciló en volcarse hacia la utopía revolucionaria caribeña. Sin ningún decoro comenzó entonces a proponer la idea del “hombre nuevo” inspirado en la Revolución cubana.
Según Isis Wirth, Huracán sobre al azúcar (Ouragan sur le sucre), los 16 artículos que Sartre hizo aparecer en France-Soir en 1960, fue la apología y la exégesis avant-la-lettre del castrismo. (…) El »especialista de las revoluciones» declaraba que con Castro jamás arribaría la época del terror. Lo más atroz para Wirth es la apologética teórica de la personalidad de Fidel Castro, aderezada con visos filosóficos: “Sartre analiza lo ‘sintético’ de su pensamiento, el carácter ‘totalizador’ -adjetivo del que aún no se cuidaba- de su sensibilidad. Castro no es una ‘totalidad’ singular sino el ‘todo’. ‘El es todos los hombres de la isla; fuera de esto, nada’. O, dicho de una manera más lírica: ‘Castro ya era la isla entera’. Sartre no vacila, incluso, en efectuarle un ‘análisis molecular’ y escribe, “Castro es como ‘el dios de Aristóteles, el primer motor’”. [2]
Fidel Castro, quien en vida expresó que “no quería morir sin ver incendiada Latinoamérica”, en 1994 le pasó el testigo a un militar golpista venezolano, de allí que Hugo Chávez comenzó por repetir los mismos eslóganes: “El hombre nuevo que el socialismo del siglo XXI dará a luz en Venezuela” y “Patria, socialismo o muerte”. Con esto último, sellaba lo ya demostrado por el nazismo y el comunismo, que las ideologías dogmáticas que adoptan “la muerte” como motto, son la fuente de un terrorismo de Estado, arrogándose el derecho de aniquilar en forma física o política a quienes se opongan a sus objetivos.
En los intelectuales de izquierda y muchos de los asesores políticos, analistas y periodistas europeos, amancebados con el régimen militarista y narcoterrorista que instauró Chávez y continuó Maduro, lo que ha privado es la transacción, el utilitarismo, el cinismo o la simple perversidad. Nos negamos a creer que se trata de ideología, ingenuidad o miopía, pues la llamada “revolución bolivariana”, que no es otra cosa que una mafia del crimen organizado está a mucha distancia de la práctica del socialismo democrático moderno del que tanto disfrutan y conversan puertas adentro, en los bistrots de moda o desde sus cómodas sillas académicas en prestigiosas universidades.
La seducción de Siracusa
El apoyo, el mutismo, el comportamiento adulante y complaciente a dictadores latinoamericanos como lo fueron Chávez y Castro y ahora Ortega, Morales y Maduro, que han destruido todo concepto de democracia, entre otros desgarramientos que ocurren en esas lejanas latitudes, nos recuerda la admonición de Mark Lilla en su asertivo ensayo “La seducción de Siracusa”. [3]
Lilla profundiza las razones que llevaron a muchos intelectuales europeos del siglo XX a avalar toda clase de tiranías y desviaciones al sentirse “seducidos por la fascinación del poder totalitario, sus líderes carismáticos o sus mesiánicas ideologías. Coreografiaron cuidadosamente sus viajes y paseos por los dominios de los tiranos, eso sí, con billetes de regreso en la mano. Las doctrinas del comunismo y el fascismo, del marxismo en todas sus barrocas mutaciones, del nacionalismo, del tiers mondisme, en ocasiones animadas por el odio contra el poder despótico, fueron todas capaces de generar feroces dictadores, pero también de cegar a los intelectuales ante sus crímenes”. Sobre los intelectuales europeos que apoyaron o que hoy apoyan estas aberraciones, Lilla es cáustico al afirmar: “La Europa continental alumbró dos grandes sistemas dictatoriales durante el siglo XX, el comunismo y el fascismo; del mismo modo, también creó un nuevo tipo social para el que necesitamos un nuevo nombre: el del “intelectual filotiránico”.
El terrorismo intelectual y el “efecto Lucifer”
Es conocida la actitud de asedio, descalificación y agresión demostrada por los intelectuales y medios de izquierda contra los que no piensan como ellos, siendo notorio en el caso de Aleksandr Solzhenitsin (1918-2008) durante su visita a París en 1974. Este físico y matemático ruso fue condenado a trabajos forzados en un campo de concentración o Gulag desde 1945 a 1956, por expresar opiniones contrarias al régimen estalinista en una carta dirigida a un amigo. Solzhenitsyn fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1970 y expulsado de la Unión Soviética en 1974, cuando el aparato de espionaje de la KGB se enteró de que el escritor había registrado las conversaciones con más de 100 disidentes políticos sobrevivientes como él, para dar a conocer los horrores a los que fueron sometidos durante su cautiverio en el Gulag. Se trataba de científicos, intelectuales, agricultores y gente del común que, aparte de los trabajos forzados y la falta de alimentos a los que estaban sometidos, debían sobrevivir a los hostigamientos de delincuentes y criminales recluidos en un mismo recinto, para que no tuvieran sosiego ni de día ni de noche. Solzhenitsyn resistió 11 años el infierno del Gulag.
Stéphane Courtois, editor de El libro negro del comunismo, señala: “El comunismo real, puso en funcionamiento una represión sistemática, hasta llegar a erigir el terror como forma de gobierno”[4]. Los actos criminales que significaron hostigamientos, prisión, asesinatos, tortura, exclusión social y deportaciones que arrojó la implantación del comunismo ofrecen un balance más terrible que el del nazismo. De acuerdo con dicho informe, se calcula en 20 millones de opositores asesinados en la URSS, de los cuales un gran porcentaje murió en los Gulags, sirviendo de modelo administrativo eficiente para los campos de exterminio nazis, gracias a los intercambios oficiales y protocolos secretos que se sucedieron durante el pacto ruso-alemán de 1939.
En el libro Archipiélago Gulag, metáfora que Solzhenitsyn utiliza para diseccionar ese sistema de prisiones, pudo publicarlo en París en diciembre de 1973, al enterarse de que el KGB había apresado y torturado hasta darle muerte a Elizaveta Voronyánskaya, su secretaria, exigiéndole revelara el lugar donde escondía el manuscrito original. En febrero de 1974 fue detenido y acusado de traición a la patria, a los pocos días lo despojaron de la ciudadanía soviética y lo deportaron a Alemania.
Bajo el título El terrorismo intelectual de la izquierda, Jean Sévillia[5] publica una crítica demoledora sobre la intelectualidad y los medios de comunicación ocupados por la izquierda en Francia. Entre otros temas, reproduce las opiniones sobre Solzhenitsyn del editorial de L’Humanité del 17 de enero de 1974: “La publicación del Archipiélago Gulag está enmarcada en una campaña antisoviética, destinada a distraer de la crisis que padecen los países capitalistas”. Le Monde, Le Nouvel Observateur, Tel Quel y otros medios no se quedan atrás, y califican a Solzhenitsyn de “traidor de la izquierda”, “colaboracionista de la derecha y del capital”, “máquina de guerra contra la URSS, contra el socialismo y contra la unión de la izquierda en Francia”, “profeta de la contrarrevolución” (Apostrophes, 1974), “es un personaje psíquicamente inquietante. Tiene un aspecto simiesco, es como un mono que con tristeza ve pasar a los que se pasean el domingo frente a su jaula” (Tel Quel, 1974).
Mientras estuvo en el país que se ha ufanado siempre de ser el campeón de los derechos humanos, denunció que aún estaban en funcionamiento en la URSS más de 2.000 Gulags, donde permanecían recluidos cinco millones de prisioneros políticos y que en ese mismo año la KGB había dado muerte a más de 20.000 disidentes. Es imperdonable que destacados intelectuales y dirigentes de la izquierda francesa guardaran silencio sobre esos hechos mientras sus acólitos asesinaban intelectualmente al escritor que había osado criticar el régimen comunista de Stalin. Es lo que conocemos como “efecto Lucifer” al que apunta el psiquiatra Philip Zimbardo, “El mal de la inacción o del silencio es una nueva forma del mal, que apoya a aquellos que perpetran el mal”.[6]
A raíz de la muerte de Stalin, las revelaciones del Informe Khrushchev en 1956 produjo por muchos años en dirigentes e intelectuales de izquierda una negación psicótica del totalitarismo soviético. El Partido Comunista francés tardó 17 años en reconocer la veracidad de dicho informe, de allí que sus dirigentes, junto a intelectuales y medios, avalaran por igual el sojuzgamiento a la URSS de los países del Europa del Este por el Pacto de Varsovia, la invasión a Hungría (1956) o el aplastamiento de la primavera de Praga (1968). Los que lograron distanciarse de esa distorsión cognitiva sobre Stalin corrieron presurosos a cantarle alabanzas a nuevos tiranos comunistas, en especial a Fidel Castro, el Stalin caribeño creador de un Gulag tropical donde recluyó a 11 millones de cubanos.
Thierry Wolton, periodista y ensayista francés, autor de Histoire Mondiale du Communisme, en una entrevista que le hace el diario Le Figaro,[7] le preguntan sobre la responsabilidad de los intelectuales, en particular los franceses, en el negacionismo de los crímenes cometidos por el comunismo y por qué esta ideología ejerce tal influencia en ellos. Wolton, alarmado por la carencia de reflexión después de la amplia cobertura de los medios internacionales con motivo del centenario de la Revolución rusa celebrada en 2017, expresó consternado: “Hace dos años, con motivo del centenario de octubre de 1917, un evento que dio origen al comunismo en el siglo XX se ha mantenido oculta por muchos clichés la realidad de esta trágica historia, a pesar de los hechos probados e indiscutibles. Esto es ‘negacionismo’, pues no es una interpretación de la historia, que sería una cuestión de opinión, sino la negación de la realidad. Continúan presentando el advenimiento del comunismo como una hermosa conquista del hombre, con sus gloriosas páginas tomadas de la propaganda de la época, destinadas precisamente a ocultar la realidad de la tragedia, ya que la mayoría de los medios reutilizaron ese mismo discurso propagandístico. (…) La actual negación de izquierda está arraigada en la ceguera de los intelectuales al comunismo durante el siglo XX”.
edgar.cherubini@gmail.com

[1] Pascal Bruckner, Le sanglot de l’homme blanc, Seuil, París, 1983.
[2] Isis Wirth, «El Evangelio según Jean-Paul Sartre», El Nuevo Herald, 26.10.2008.
[3] Mark Lilla, Pensadores temerarios, Debate, 2005.
[4] Stéphane Courtois, Le Livre noir du communisme: Crimes, terreur, répression. Ed. Robert Laffont, 1977.
[5] Jean Sévillia, Le terrorisme intellectuel. Ed. Tempus, 2000.
[6] Philip Zimbardo, The Lucifer Effect: Understanding the Evil. Penguin Random House, 2007.
[7] Thierry Wolton, «Il faut aussi combattre le négationnisme de gauche!». Le Figaro Premium – 22/04/2019.

Fuente:
Fotografía: Sartre en La Habana, en segundo plano el Che Guevara y (der) Fidel. © Alberto Korda.

GRITO NECESARIO

La frustrechera
Alicia Freilich 

El título combina frustración con arrechera, vocablo muy de uso clandestino que, por su popularidad, a juro pronto será admitido en la Real Academia de la Lengua Española.
Sin guerra civil declarada hasta hoy, el saldo de la actividad criminal ordinaria favorecida y ejecutada por el régimen castrochavista es de aproximadamente 330.000 víctimas en 20 años.
Por su parte, el hamponato delictivo cívico-militarista dirigido por una casta mafiosa que encabezan el ilegítimo régimen inspirado en el neosovietismo a través del G2 cubano y su Padrino criollo del generalato trabajan a la sombra, pero sumas, restas y divisiones traslucen una cuenta macabra de perseguidos disidentes con y sin uniforme castrense, amenazados, espiados ,torturados, suicidados y ejecutados por un personal subalterno de robots cuyo armamento proviene de Rusia, China, Irán, España y mucho intermediario satélite.
En medio de sus graves  problemas y contradicciones internas, el gobierno actual de Estados Unidos, todavía modelo de las democracias, intenta ayudar a su antiguo vital patio trasero, ya no tan necesario pues ahora el petróleo es harina de un costal bastante prescindible. Sí es cierto, ha otorgado permisiva apertura física para la dirigencia legítima en el exilio, repetidas promesas sobre las mesas represando en lo posible trampas financieras de bolichicos y boliadultos, ladrones de la riqueza pública venezolana, acción de poco y relativo efecto contra esa extensa banda delincuencial incrustada en las finanzas internacionales por medio de socios y testaferros, tesoro invertido en la banca mundial y paraísos fiscales. Por eso los sesenta países que de palabra apoyan a la legal, agónica Asamblea Nacional y al presidente constitucional interino Juan Guaidó, no cierran sus embajadas ni sus accesos a los negocios chavomaduristas. Evitan así los riesgos de un importante déficit en sus arcas.
Organismos planetarios. La ONU, la Unesco y tribunales penales ­entre otros, creados luego de la Segunda Guerra Mundial para prevenir y defender libertades políticas democráticas protegiéndolas de sistemas totalitarios que  a diestra y siniestra destruyen los derechos humanos esenciales, ante la creciente tragedia venezolana ponen de relieve su absoluta descomposición ética ,su diseño anacrónico, su ilógica conducta, su incapacidad para renovar sus premisas fundacionales adaptándolas a la distinta realidad del entorno socioeconómico global en la Era Ciber. Y como resultado de esa inoperancia fija, incorporan en sus decisiones, con igual o mayor derecho, a corruptos falsos jueces y verdugos de peligrosa psicopatía criminal muy a la vista. Perdieron sus papeles natales y actuales. Eso motiva que nuevas generaciones y sociedades enteras, al no verse representadas ni atendidas en esa oratoria paralizante y  la de partidos políticos  ya sin ideología,se  tornen despectivas o violentamente antipolíticas.
El vecindario hemisférico cercano a Venecuba hace lo posible pero desesperado se jala los pelos para absorber a la gigantesca migración venezolana heterogénea infiltrada por malandros y agentes provocadores enviados por el oficialismo para desestabilizar la región. Mientras, ellos, los causantes de la catástrofe, contentos acarician sus panzas repletas y comercian cocaminería, lo que implica más botín lleno para sus bolsillos y menos bocas hambrientas que reclamen. El resto se divide entre quien agota sus ahorros, clases medias casi empobrecidas y los esclavos carnetizados de la patria revolucionaria que los desnutre con limosnas del clapismo.
Así se consolida el trono inamovible desde préstamos impagables que venden al país mediante  votaciones fraudulentas. La mayoritaria pero secuestrada disidencia espera una solidaria intervención de fuerza militarizada provisional que no llega. La propia OEA en rescate por Luis Almagro tiene congelada su acta bautismal (idea venezolana) y no logra activar en una práctica concreta su Carta Democrática Interamericana (2001, idea venezolana) contando votos totalitarios que retardan y obstruyen soluciones unitarias y rápidas. Esta institución tiene la tarea pendiente y urgente de cambiar sus estatutos que la han convertido en un escenario de retórica inútil. Enmienda que acepte en su seno solo a países democráticos, hoy dispersos en grupos regionales. Mientras, Los No Alineados (Sí Alienados) Foro de San Paulo, de Puebla y sucursales, burlones dueños del narcodinero y la minería saqueada, desconocen a los gobiernos legítimos y libertarios, fechoría para su exclusivo beneficio por ahora exitosa en Cuba, Venezuela, Nicaragua.
El caso venezolano es un espejo que desnuda hipocresías y delata graves fallas. Victimizado por dos décadas es una piedra molesta en el zapato del mapamundi que se autoperdona enviando dinero “humanitario”, útil por unas horas para unos cuantos.
Venezuela está solita en su laberinto. No puede liberarse, pues cuando pretende aplicar su ley 350 constitucional que la autoriza para la desobediencia pacífica civilista frente a la represión violatoria de su carta magna, la cúpula pretoriana del castrochavismo le dispara de cerca o lejos para matanzas y masacres. Saldo que crece ante cualquier mínimo signo de legítima rebeldía.
Quizá en 2020 estalle el milagro que cambie a la burocracia trascontinental siempre “consternada” por tanta desgracia y mire de frente tamaño espejo ensangrentado. Y vea por fin su propia y próxima  imagen. Porque salvar hoy, ahora, ya, implica salvarse. Y pronto para que no sea demasiado tarde.

Fuente:

TRATADO ELEMENTAL DE LA ESTUPIDEZ

Del hábito de fumar
Nicomedes Febres

* Cuando uno está adolescente quiere crecer rápido para ejercer su libre albedrío, y para aparentar ser mayor muchos jóvenes de mi generación empezamos a fumar, lo cual es una soberana estupidez. Así adquirí la costumbre de fumar y lo hice hasta los 31 años cuando el 4 de abril de 1977 al salir del pabellón donde estaba operando, como salí antes que terminara mi amigo Thelmo Kolster la suya en el pabellón contiguo, donde estaba extirpando parte de un pulmón enfermo por el cigarrillo y era negro noche por la acumulación del alquitrán. Esto me alarmó y al salir del área quirúrgica, en vez de prender un cigarrillo simplemente tiré la cajetilla a la basura y nunca más volví a prender uno y soportando un síndrome de abstinencia muy difícil por varios días y considero ese uno de mis grandes logros en la vida. Puede que prender un cigarrillo después de comer y junto al café sea delicioso, pero como placer es ínfimo al lado del cigarrillo prendido después que uno hace una larga cirugía. Con la abstinencia, si bien uno anda irritable un tiempo, comienza uno a recuperar el sabor de la comida, desaparece la tos matutina, el sabor metálico del paladar, se recupera la capacidad pulmonar y subir escaleras deja de ser una tortura; regresa el olfato y además el olor de los ceniceros de la noche anterior llenos de colillas provocan náuseas.
 Así como creo que fumar cigarrillos es grato, no fumar hace la vida infinitamente más agradable. Pero quería hablar del hábito de fumar durante comienzos del siglo XX en Venezuela cuando se universalizó esa costumbre en nuestro país y se hizo cuando las grandes trasnacionales del tabaco tomaron el control del mercado mundial y fueron los primeros contribuyentes de la industria publicitaria en el mundo. Antes de eso en Venezuela había muchísimas marcas casi artesanales y sorprendentes por sus nombres, además el consumo se dividía en segmentos: los que liaban su propio cigarrillo y compraban picadura, los que mascaban como chimó la hoja de tabaco, los que fumaban tabacos y los fumadores de cigarrillos negros, que eran los que se fumaban aquí hasta que llegaron los cigarrillos con tabaco rubio que procedían de Egipto y de allí a Cuba, que era el gran productor de tabaco negro. Cuando el tabaco rubio se impuso en Luisiana, Cuba y Venezuela empezaron a consumir tabaco rubio mucho más suave y de mejor aroma. Fue entonces cuando se impuso como hábito elegante la mujer que fumaba con boquilla los cigarrillos rubios hacia finales de la segunda década del siglo.
* En este año que finaliza conseguí por casualidad una colección de cajetillas de cigarrillos venezolanos y es asombrosamente larga la lista de fabricantes, algunos promocionaban en la publicidad a cigarrillos como La Hidalguía, Fama de Cuba, Marturet o El Cojo, del dueño del Cojo Ilustrado, de las cuales tengo publicidad de la época, o Capadares que era usado por las lavanderas del Anauco que fumaban con el tizón prendido hacia adentro, pero del cual no tengo evidencias físicas o publicitarias. De la marca Alas tengo un dibujo original del padre del diseño gráfico en Venezuela hacia 1915 llamado José María Lares y quien aprovechando el fin del Cojo Ilustrado comenzó a diseñar publicidad y fue el diseñador original de las revistas Actualidades, Elite y otras y se especializó en diseño de marcas de gasolinas, carros y cigarrillos. Lares es poco conocido, pero es que los modernistas que vinieron después creen todavía que la Historia comenzó con ellos, pero esa es otra historia.

Fuente: