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lunes, 14 de diciembre de 2015

DEUDOR

(La otra) nota aveledográfica
Luis Barragán


A escasos días de culminar el presente período legislativo, orientamos brevemente la mirada hacia los comicios de 2010. Por entonces, la Mesa de la Unidad estuvo bajo la conducción de Ramón Guillermo Aveledo y nos permitimos aludirlo en un breve texto [http://www.noticierodigital.com/2010/10/nota-aveledografica/]

Después, suele ocurrir, explicándose la vida política por el inevitable tejido de coincidencias y discrepancias,  éstas, respecto a la MUD, afloraron con fuerza en 2014. En nada lo cuestionamos personalmente, aunque era otro el camino que reclamábamos para el instrumento unitario y así tuvimos ocasión de expresarlo en el semanario La Razón (Caracas): “La MUD, coordinada por Ramón Guillermo Aveledo,  quien cuenta con todo nuestro respeto y admiración, ha cumplido un decisivo e importante papel en materia electoral, pero ha de replantearse de acuerdo a las difíciles circunstancias actuales.  Los directivos de los principales partidos sindicalizados,  que conforman y deciden la Mesa, deben reconocer que necesitamos ampliarla porque la unidad como sentimiento y mandato va mucho más allá, urgiendo de la pluralidad de los ámbitos ciudadanos (laborales, gremiales, vecinales, etc.)” [http://lbarragan.blogspot.com/2014/03/de-algunos-razonamientos.html]. 

Cumplido un ciclo de importantes responsabilidades, profesa hoy otras actividades. Sin embargo, nos parece oportuno y necesario no olvidar que su quizá principal y más duradero aporte ha sido la creación y el sostenimiento  del Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro.

Entre varios ejemplos, citamos dos que nos son muy cercanos, pues, por una parte, iniciamos nuestra labor en la Comisión Permanente de Cultura de la Asamblea Nacional, correspondiéndonos lidiar la que – por entonces – fue una materia novedosa, concerniente al Proyecto de Ley Orgánica de Cultura. Recibimos de Ramón Guillermo,  de Jesús María Casal y de todo el Instituto, el apoyo necesario, la asesoría indispensable, en el marco de un esfuerzo caracterizado por la desleal competencia oficialista. Y, por otra, integramos la comisión que le tocó presidir a Aveledo, a objeto de conformar la oferta programática para los comicios legislativos del presente año, con la amplitud y la profundidad impuestas por las circunstancias.

Tiene por costumbre la de escribir y la posibilidad cierta de publicar, pero - se nos antoja – ha contraído una doble deuda con las generaciones sucesivas: la de compendiar una historia parlamentaria de la etapa puntofijista que vivió y, aunque sean prematuras, la de trabajar y difundir sus memorias. Por lo pronto, probables diferencias y matices políticos aparte, le agradecemos la contribución que hizo a nuestra modesta tarea como diputado por estos años.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/12/la-otra-nota-aveledografica/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?f=15&t=9266

domingo, 4 de octubre de 2015

LA CURUL COMPROMETIDA

EL IMPULSO, Barquisimeto, 3 de octubre de 2015
Asamblea y dinero público
Ramón Guillermo Aveledo

La Asamblea Nacional tiene que ver con nuestras vidas. Por ejemplo con nuestra vida económica. Es verdad que el gobierno traza la política económica y la dirige, también que al parlamento incumbe aprobar el plan de desarrollo económico y social de la nación, el cual por cierto este gobierno considera que es una ley y no lo es, ni formal ni materialmente, sin que el poder legislativo haya dado señales de vida para poner las cosas en su sitio.
Pero también es cierto que las competencias contraloras de la Asamblea le dan bastante poder para poner orden en el gasto público, prevenir la corrupción e impedir el despilfarro, el endeudamiento irresponsable y esos acuerdos internacionales que tan desventajosos han sido para el interés nacional. Genéricamente, le toca "Ejercer funciones de control sobre el Gobierno y la Administración Pública Nacional…”. Pero además de esta obligación general del numeral tercero del artículo 187, el constituyente quiso ser más específico. Por lo menos la mitad de las competencias parlamentarias son de control y su nulo, escaso o defectuoso ejercicio, está en la causa de problemas como la inflación, ese desbocamiento de los precios que acusa índices que nos colocan en el dudoso honor de ser el único país del mundo con inflación de tres dígitos, cuando abatir esa imposición injusta ya no es un secreto en ninguna parte del mundo.
A la Asamblea corresponde aprobar los presupuestos y los créditos adicionales. ¿En qué se gasta? ¿Cómo se gasta? En estos años les ha dado el visto bueno sin revisar mucho, sin pedir cuentas, sin exigir explicaciones. El resultado es el que conocemos. Un desbarajuste que favorece la corrupción y el derroche. También aprueba el endeudamiento. Que ha sido otro aspecto del manejo fiscal que ha contribuido a la situación actual.
Y, por si fuera poco, el ordinal 18 del artículo 187 constitucional, le confiere poder para aprobar o no los tratados o convenios internacionales que celebre el Ejecutivo Nacional. Este los negocia a través de la diplomacia que le incumbe, pero tiene que presentarlos a la Asamblea, para que los revise y mediante una ley aprobatoria, los convierta en aplicables. El parlamento tiene el poder de autorizar o no al gobierno para celebrar contratos de interés nacional, y sin su permiso no puede vender bienes inmuebles del dominio privado de la República. Y también para revisar y aprobar cada año el presupuesto del Banco Central de Venezuela. Los poderes de la Asamblea no son pocos. Y nosotros tenemos, nada menos, el poder de nuestro voto para elegirla.
P.D. Cuando escribía este artículo, tenía presente mi admiración por una mujer disciplinada y cultora del orden. Fue mi maestra de Inglés y, durante años, Presidenta del Ateneo de Barquisimeto. Hablo de Nelly Figueroa de Hammond, quien días atrás partió a la eternidad, cuando nos preparábamos a celebrar su gran cumpleaños. A su memoria dedico estas líneas.

jueves, 18 de junio de 2015

RECORDANDO EL OBSEQUIO PROFESORAL

Aprendizaje útil
Ramón Guillermo Aveledo

Hace 134 años, en julio de 1881, tiempos de la violencia de las guerras civiles, falleció en Caracas uno de nuestros más grandes humanistas de todos los tiempos: Cecilio Acosta, hombre de paz en pensamiento, palabra y obra. Pocos días después, en la Revista Venezolana, José Martí escribió un elogio del difunto. Montó en cólera el presidente Guzmán Banco, lo consideró una insoportable injerencia en los asuntos venezolanos, y echó del país al Apóstol de la Libertad de Cuba, quien fue persona non grata para los gobernantes de nuestro país. Los sucesores de Carujo, el del diálogo histórico con Vargas durante la Revolución de las Reformas para derrocarlo, detestan a esos que Mijares exalta en Lo afirmativo venezolano. Y bueno, tampoco es que les falte razón en la inversa perspectiva de su sinrazón.
En 1868, Cecilio Acosta escribió que la enfermedad de nuestros pueblos -y “puede ser por algún tiempo su cáncer futuro”- es el odio político, generador de vicios como el sectarismo, la improductividad, la mala administración y la violencia.
“La mayor parte de esos vicios, si es que no todos -dice el pensador y jurista de San Diego de los Altos-, nacen de que aún no hemos querido entrar en las verdaderas prácticas republicanas, en la discusión pacífica del derecho, en los usos respetables de asociación, en la prensa como luz, en la representación como reclamo, dejando con esto petrificarse los abusos y agravarse los males públicos; para ocurrir a la guerra como único remedio, y crear una nueva situación política en que se repitan, en perjuicio de vidas y fortunas, la misma negligencia por una parte, y por otra la necesidad de caer en idénticos desastres”. Asignatura aún pendiente.
En los últimos días de mi bachillerato en el barquisimetano Liceo Lisandro Alvarado, la profesora Viloria nos regaló a varios un ejemplar de Cosas sabidas y cosas por saberse, de Acosta. A modo de dedicatoria escribió: “En espera de que le sea de alguna utilidad”. Lo ha sido, y mucho. Primero por su tema, que es la relación entre los sistemas educativo y productivo; “enséñese lo que se entienda, enséñese lo que sea útil, enséñese a todos; y eso es todo”. También por enseñarme temprano a conocer y comprender la importancia de venezolanos como el sabio de los Altos Mirandinos. Hubo, en la Venezuela violenta “de los valientes”, voces sensatas y serenas de hombres justos que hablaban desde una visión más penetrante y más larga.

Fuente: http://versionfinal.com.ve/2015/06/aprendizaje-util-por-ramon-guillermo-aveledo/
Reproducción: Antonio Herrera Toro, tomada de El Cojo Ilustrado (Caracas, 1908).

jueves, 11 de junio de 2015

BITÁCORA

Dip. José Manuel González y la inseguridad en el Guárico y en el país.
Vista a los jardines, desde el llamado set de prensa del Palacio Legislativo. Comienzan a llegar los bomberos para la sanción de la Ley.
Palacio Legislativo. Planteamiento ante la prensa del consabido caso con Guyana.
Vista del patio o jardines del Palacio Legislativo. Movilización de los bomberos para celebrar la sanción de su Ley. El camión lo ubicaron a las puertas del palacio (este).
Taller sobre el control parlamentario. Instituto "Fermín Toro". Habla Ramón Guillermo Aveledo.

domingo, 21 de septiembre de 2014

ESPECIE EN EXTINCIÓN

EL IMPULSO, Caracas, 20 de septiembre de 2014
Vida parlamentaria
Ramón Guillermo Aveledo

En memoria de José Luis Zapata, gran parlamentario 

El severo déficit republicano de nuestra vida parlamentaria, más que en los aspectos constitucionales y reglamentarios, de suyo deteriorados, se evidencia con características más resaltantes en el ámbito de la práctica parlamentaria. Acaso el aspecto de más negativo impacto en el proceso deliberante sea el cambio de la Presidencia parlamentaria arbitral a una pugnaz que si no hay problemas los provoca. Hemos visto casos de ausentismo y de beligerancia presidencial, pero el quinquenio próximo a entrar en su tramo final ha sido característico por el manejo impropio de la conducción de la convivencia parlamentaria. El desempeño del Presidente de la Asamblea a partir de 2012 ha reducido a la insignificancia  el más criticable de los antecedentes. Su inmediato predecesor era cuidadoso de las formas y respetuoso de la convivencia política y parlamentaria y visión  ideológica no sesgó dramáticamente la cotidianidad de la institución, como sí lo ha hecho la áspera rusticidad del actual titular, cuya radical incomprensión de la naturaleza del Parlamento y de su función en él, así como su afán en un posicionamiento en la opinión pública como portavoz de la intransigencia, han empobrecido la vida del Capitolio. El trámite sumario de los allanamientos de la inmunidad de los diputados Richard Mardo y María Mercedes Aranguren, iniciados por acusación de la Presidencia y anunciados ex-ante por quien debía conducir el proceso con imparcialidad y garantizar su legalidad. Con la Diputada María Corina Machado, ni siquiera se produjo el allanamiento prometido, sino que fue desaforada por medida unilateral inédita de la Presidencia del cuerpo. Los acontecimientos de abril de 2013 provocados desde la Presidencia por el inconstitucional condicionamiento al derecho de palabra de los diputados, y su consecuencia directa en mayo del mismo año, cuando fueron golpeados diputados de la Unidad en el hemiciclo. La continuada atención al caso venezolano por parte de la Unión Interparlamentaria Mundial y la imposibilidad para que una Sub Comisión de esa organización pueda cumplir con la visita acordada a nuestro país. La destitución de los presidentes y vicepresidentes de comisiones permanentes integrantes del Grupo parlamentario de la Unidad. Todo eso pinta un cuadro roji-negro, demasiado oloroso a fascismo. Si por la práctica parlamentaria y las costumbres que se han ido imponiendo en la vida de nuestro hemiciclo juzgamos, la vida parlamentaria es una especie en extinción.

Fotografía: LB, Asamblea Nacional, Caracas, 16/09/2014.

jueves, 31 de julio de 2014

DOCUMENTOS

Compañeros
Dirigentes de los partidos de la
Mesa de la Unidad Democrática.
Presente.-

Muy estimados amigos,
En los últimos meses, una campaña artera y sañuda se ha desarrollado contra la Unidad y su instrumento, la Mesa de la Unidad Democrática, y se ha escogido a fin de golpearla, disparar contra la credibilidad de su vocero y servidor. Empezó en los laboratorios del poder arrogante, pero no se quedó allí, la insensatez lo acogió con lascivia. En la fuente o en la desembocadura, playas unitarias han sido mojadas por esas aguas contaminadas.
Las políticas están sometidas al análisis y la crítica, por formación democrática y espíritu académico lo sé. Otra cosa es la mentira calculadamente sembrada en una sociedad angustiada y polarizada. Ni una sola de esas calumnias he respondido ni responderé. Figurar entre los blancos predilectos de los extremismos, sencillamente, honra.
Pero no es mi papel ser el centro de una polémica entre nosotros. El éxito de la tarea que pueda cumplir desde la función encomendada, se basa en la confianza. No estoy aquí como obstáculo para nadie. Mi trabajo no es ganar discusiones, sino ayudar a generar consensos. Y la situación del país es tan grave que se nos exige máxima eficiencia en aquello que se espera de nosotros. Así que precisamente por compromiso con la Unidad, para cuidarla mejor como el logro que es, en las actuales circunstancias, creo que lo procedente es hacerme a un lado. Sin romper, desde luego, los lazos que a este proyecto me unen, porque son irrompibles.
No quiero que mi nombre y la polémica que pueda suscitar, sigan siendo excusa para que se dispare por mampuesto a la Unidad. No me voy de la Unidad, solamente cambio mi puesto de lucha. De la Secretaria Ejecutiva que he ejercido estos cinco años y que hoy entrego, asumo con la frente en alto la condición de militante de la Unidad.
Dejo de ser el primero y paso a ser el último de la fila. Para servir a Venezuela, para ser útil a la Unidad, importa lo que uno haga y no la posición que uno ocupe.
Libre del compromiso de la coordinación, rescato mi derecho a la opinión y al aporte personales. Ofrezco mi colaboración a todo aquel partido o compañero que la necesite para mejor cumplir los fines comunes, y a la Unidad en su conjunto. Pueden contar conmigo. Es mi modo de agradecerles.
Como ciudadano que defiende la libertad, seguiré luchando porque no se olvide a nuestros presos y exilados.
Me concentraré principalmente en la tarea de políticas públicas, de apoyo a las gestiones regionales, locales y parlamentarias, a la difusión de los logros de la Unidad, y a la promoción del diálogo entre venezolanos, porque el modelo basado en la imposición ha colapsado, y el diálogo nos hace falta hoy, y más falta nos hará mañana.
Muchas gracias por todo. Amigo,
Ramon Guillermo Aveledo

Fuente:
http://prodavinci.com/2014/07/30/actualidad/carta-de-ramon-guillermo-aveledo-renuncia-a-la-secretaria-general-de-la-mud-monitorprodavinci/


Estimado Ramón Guillermo:
Tal y como lo habíamos acordado estas últimas semanas, has hecho del conocimiento público tu decisión de separarte de la Secretaría Ejecutiva de la Mesa de la Unidad Democrática, resolución que no sólo comparto, sino a la cual me adhiero con todas sus consecuencias, tras haber desempeñado hasta hoy mi responsabilidad como Secretario Ejecutivo Adjunto.
Desde la primera vez que hablamos, en 2009, sobre el desafío que significaba asumir posiciones dirigentes en lo que constituía un nuevo ensayo para conformar una instancia unitaria, estuvimos conscientes de los muchos y previsibles obstáculos que íbamos a enfrentar. La iniciativa de adelantar un proceso que nos permitiera confrontar a un gobierno desnaturalizado por medios democráticos dentro del marco constitucional, en mitad de la bancarrota más grande de la institucionalidad política desde finales de los años 80, sumado a años de errores, derrotas y frustraciones en el campo político, nos auguraba un camino engorroso, complicado, abrupto.
La tarea, pues, se ofrecía llena de dificultades, pero nuestra vocación política nos ponía por delante el reto trasegar el camino de la Unidad como elemento fuerza y como la mejor de las causas que podíamos emprender para devolverle al país una democracia moderna e incluyente, una institucionalidad sólida, así como la confianza y la certidumbre arrebatadas en casi tres lustros de abusos y arbitrariedades.
Sabíamos también que encararíamos dificultades propias de la instancia que habríamos de conformar, dada la naturaleza de sus integrantes, partidos políticos de variadas ideologías, algunos incluso adversarios históricos, por lo que deberíamos empezar por generar una normativa interna que permitiera el funcionamiento sin mayores tropiezos. Para ello era substancial dotarnos de mecanismos expeditos para la toma de decisiones, teniendo el cumplimiento de los acuerdos como regla de oro, con la exigencia del compromiso ineludible de todos los participantes, a fin de ser eficientes en la labor que teníamos por delante. La debilidad estructural de los partidos requería que buscáramos formulas para restablecer su fuerza organizativa para el activismo, la acción y la estructura del padrón electoral.
Debíamos además buscar mecanismos de comunicación con los diversos sectores de la vida nacional, respetando su autonomía y funcionamiento, pero ofreciendo nuestro concurso para el objetivo común planteado. Sabíamos que recibiríamos los ataques de los conjurados habituales, enemigos de las fórmulas políticas civilizadas, salvo que ellos fueran los protagonistas.
Teníamos que contar adicionalmente con los avances del gobierno, no sólo en el campo electoral sino en el político y el social. Éste había logrado demonizar a los partidos e inocular en los venezolanos la división y el enfrentamiento, con una violencia desconocida por las nuevas generaciones, empleando en su afán intimidatorio todos los recursos del estado. Su caudillo había conseguido idealizar la “revolución” en el imaginario del venezolano, convirtiéndola en una fórmula mágica de solución de dificultades, cuando por el contrario, profundizaba los problemas añejos y generaba otros más atroces.
Desde el principio concluimos que no podíamos resignarnos. Nos exigimos actuar frente a la dificultad teniendo clara conciencia de ella. Debíamos proceder con base en lo que creíamos, sin separarnos de la política, pues como decía Platón, “El castigo que los hombres buenos tienen que pagar por no estar interesados en la política es ser gobernados por hombres peores que ellos mismos”.
Siempre tuvimos presente que en todo proyecto hay que contar con la existencia de intereses y conveniencias individuales, pero sabiendo que éstos deben subordinarse al interés colectivo para poder hablar de sociedad. La tarea, en fin, era esperanzadora. Suponía una batalla diaria e infatigable. Demandaba una especial disposición y ésta debía traducirse en logros que, aunque pequeños, tendrían siempre que ser más elevados. No avanzar significaba retroceder, y ése era un lujo que no podíamos permitirnos.
Llegada la hora del balance y sin poner de lado lo que falta por hacer, hemos de resaltar que logramos establecer normas y reglas internas que nos permitieron arribar a complicados acuerdos y consensos en la acción estratégica. Constituimos las Mesas de Unidad Democrática a nivel estadal, municipal y, más allá de nuestras fronteras, en los distintos países donde muchas comunidades de venezolanos se sumaron a la difícil tarea de difundir la realidad que ha padecido nuestra nación en estos duros tiempos, a la vez que se organizaban para participar en los comicios.
En el ámbito electoral, hemos dado forma a los dos procesos de Elecciones de Primarias materializados en 2010 y en 2012. El primer ensayo, para elegir un grupo importante de candidatos a la AN, el cual resultó en una extraordinaria experiencia que abrió paso al histórico proceso de primarias que realizamos en 2012 para elegir candidato presidencial y candidatos a gobernadores y alcaldes de la unidad, en el cual participaron más 3.220.000 electores.
Plasmamos la instancia de la tarjeta única como mecanismo de expresión electoral de la gran mayoría independiente de venezolanos que ha logrado la mayor votación que partido político alguno haya conseguido en la historia política venezolana.
Integramos a todos los partidos en la organización de un nuevo y robusto padrón electoral, el cual ha permitido una participación ciudadana cada vez más eficiente en las labores de control y funcionamiento de la estructura electoral como soporte en las elecciones nacionales, regionales y locales. Y lo que es vital: se materializó el estudio y diagnóstico de la situación política, económica y social del país. Gracias al esfuerzo y aporte de más de 450 expertos en distintas materias, se conformaron las Bases Programáticas para un Gobierno de Unidad Nacional, aprobadas por todos los partidos políticos y precandidatos presidenciales, las cuales constituyen hoy lo que podríamos denominar las bases del Proyecto País para la Venezuela del siglo XXI.
Todos estos logros, Ramón Guillermo, tienen que ver con tu auctoritas, esfuerzo y capacidad para conducir la MUD como lo hiciste, en un escenario tan complejo y adverso.
Es probable que, como me lo han comentado, hubiese habido momentos más pertinentes para nuestra desincorporación. Pero estimo que cuando se concluye un ciclo, hay que tener plena conciencia de ello. Estamos abonando el camino para que otros tomen el testigo, sin que ello signifique desvincularnos de la política. Desde otros frentes seguiremos aportando nuestro esfuerzo para conseguir los cambios que el país requiere y estamos obligados a ofrecerle. Tenemos mucho por hacer en el proceso político que vivimos. Desde el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro, podemos seguir colaborando en el ámbito de las políticas públicas, asistiendo a parlamentarios nacionales y regionales, a gobernadores, alcaldes y concejales. Así mismo, habremos de seguir fortaleciendo la Unidad, que es el activo más importante de la oposición democrática para producir el cambio político; pues fraccionarla, dividirla o debilitarla sería criminal y sólo serviría para alargar la agonía de este gobierno que, en su intento por implantar un modelo contrario a los intereses de los venezolanos, ha reprimido a mansalva y violado sin pudor los derechos humanos.
Quizás suene ilusorio que aún tengamos la convicción de seguir adelante en estas tareas desde otros espacios. En especial para aquellos que ironizan de la Unidad y de la factibilidad de retomar el camino de la democracia. Aquellos que con talante lampedusiano preconizan una concepción fatalista de estos intentos y defienden las fórmulas utilitaristas del poder. Ahí están haciendo fila los “mujiquitas”, los muñecos de ventrílocuo que parlotean sin ideas propias, los cortesanos de faldones, cuyas alabanzas les han dado tanto rédito, agrediendo insultando, vejando y ofendiendo sin límites. Porque la política para ellos, querido Ramón Guillermo, no es campo para la creación, solución de los problemas de la gente o debate de ideas, sino lugar para el lucro, el fasto y la vanidad. Muchas son las agresiones e insultos que hemos recibido en estos tiempos. Pero ello no nos puede amilanar. En lo personal no tengo dudas, y por eso desde donde se me permita, seguiré aportando mi concurso a la Unidad.
Debemos vencer la apatía, el conformismo y la fatiga, para no dar paso a ideas extremas que nos lleven al irracionalismo político. Estamos obligados a seguir adelante. A dilucidar el complejo panorama en que nos estamos desenvolviendo. Los políticos debemos revelarnos contra el inmediatismo y, bajo la ética de la responsabilidad, hacer lo que nos corresponde por el bien común. Bien lo dice Felipe González en su último libro, En busca de Respuestas, citando a ese personaje que tanto te atrae, Winston Churchill: “No es suficiente que hagamos lo mejor; a veces tenemos que hacer lo que se requiere que hagamos”.
Recibe un afectuoso y solidario abrazo,
Ramón José Medina

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/07/renuncio-ramon-jose-medina/

Breve nota LB: Recibimos varios correos electrónicos pidiéndonos opinión al respecto. Recordamos, por ejemplo, lo que dijimos en La Razón del 16/03/14: "“La MUD, coordinada por Ramón Guillermo Aveledo, quien cuenta con todo nuestro respeto y admiración, ha cumplido un decisivo e importante papel en materia electoral, pero ha de replantearse de acuerdo a las difíciles circunstancias actuales. Los directivos de los principales partidos sindicalizados, que conforman y deciden la Mesa, deben reconocer que necesitamos ampliarla porque la unidad como sentimiento y mandato va mucho más allá, urgiendo de la pluralidad de los ámbitos ciudadanos (laborales, gremiales, vecinales, etc.)".

viernes, 4 de abril de 2014

BITÁCORA

LLegada desde Washington (26/03/14):


Rueda de Prensa de la MUD-Parlamentarios:


LLegada desde Lima (29/04/14), fotografías LB: