Mostrando entradas con la etiqueta Habilitante 2015. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Habilitante 2015. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de abril de 2015

VENTRILOQUIA

La política del acontecimiento forzado
Luis Barragán


De una muy sutil distinción, hay eventos, sucesos, acontecimientos y situaciones reales, asombrosamente reducidos a la anécdota efímera, circunstancial y banal. Comprobando la eficacia de la maquinaria propagandística y publicitaria, los hechos palpables y sonantes que adquieren una progresiva importancia, relacionándose con un todo, quedan reducidos a un incidente el para olvido, a la espera de otro ciclo perverso.

La estridente petición y concesión de la consabida ley habilitante, cuya urgencia no se tradujo en una inmediata, extraordinaria y concreta iniciativa gubernamental, halló continuidad en la no menos bulliciosa recolección de firmas y la cumbre panameña.  Vale decir, se impuso el espectáculo despreciando los problemas padecidos por la población condenada al desabastecimiento, censura e inflación, y el derecho mismo de comprenderlos.

A modo de ilustración, invocada la unidad nacional frente al imperialismo, se dice amenazada la soberanía, seguridad y defensa de la nación, pero – tratándose de la materia – el oficialismo no respondió sobre el asunto harto conocido que está pendiente con la vecina Guyana.  El diputado Andrés Velásquez lo planteó responsable y seriamente en la más reciente sesión de la Asamblea Nacional, proponiendo – incluso – una reunión con el alto mando militar, a puertas abiertas o cerradas, a objeto de clarificar nuestra postura, pero supo del insulto como respuesta, concebida la solicitud como una burda trampa desestabilizadora ordenada desde el norte, desconocido y caricaturizado el principio constitucional de corresponsabilidad de la sociedad civil y el Estado en tan delicado ámbito: lo peor, el oficialismo  subrayó que es un problema heredado, como si bastara para relevarlo de toda atención, ignorando las diligencias que los ya remotos gobiernos democráticos agotaron para encaminar la solución con mayor sentido patriótico ante los que hoy rasgan  sus vestiduras desde las alturas del poder.

Por muy vivas, sentidas y acuciantes sean las realidades, el régimen las procura  perecederas al inventarse una sucesión de acontecimientos que maquillan audazmente la dramática situación que nos aqueja. Gracias a la esmerada sobresaturación noticiosa, cualquier evento sirve para una versión épica que, alérgica a toda argumentación, pretende el olvido de los problemas que ha agravado.

La gesta gubernamental remite a una sempiterna cultura ultraizquierdista, predecesora de lo que ahora se conoce como antipolítica, supeditada al espectáculo que – por cierto – condiciona y genera reacciones adversas desde su propia perspectiva, acaso redondeando lo que hace poco llamó Josep Ramoneda el partido-acontecimiento, en las páginas de El País de Madrid. Reacciones también – las redes sociales lo demuestran -  banalizadoras que esperan, al concluir el encuentro continental de Panamá, las otras ocurrencias que fuercen – distorsionándolos - políticamente los acontecimientos: ¿el aumento de la gasolina, por ejemplo?

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/04/la-politica-del-acontecimiento-forzado/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1084602
Reproducción: Nelson Castro (El Globo, Caracas,05/11/1996).

domingo, 22 de marzo de 2015

RONDA LA INTERDICCIÓN

De la inhabilitación de los venezolanos
Luis Barragán


La consabida habilitación presidencial, reclamada y festejada por un gobierno de interminable demagogia, equivale a la inhabilitación de los venezolanos que están representados en la Asamblea Nacional. Incluyendo a la bancada oficialista, negado sistemáticamente en otros ámbitos, ni siquiera habrá ocasión para el debate de las leyes que, nuevamente, reclaman con una urgencia no comprobada.

El Ejecutivo actuará unilateralmente sobre distintas materias, aún ajenas a la propia solicitud, desconociendo la opinión de la restante población, así fuere en procura de la perfección de un instrumento legal. Probablemente serán numerosas las reformas, pero – democracia participativa formal, al fin y al cabo – a lo sumo tratará de subsanar la ausencia de toda intervención ciudadana en el proceso de elaboración, como lo ordena la Constitución, teatralizando el apoyo a través de sendos actos con el poder popular que les sirve de mampara, por supuesto, después que anuncien y haya los decretos, importando poco que la Gaceta Oficial respectiva salga con retraso.

Por lo general, clamando por una emergencia inmediata, las habilitantes de década y media se concretan tardíamente. Nada extrañará que esta segunda delegación a favor de Nicolás Maduro, se traduzca en reformas legales aprobadas al bordear la fecha de su vencimiento, acaso por el margen de manipulación que le concede el plazo, acaso por la improvisada apuesta de la consultoría jurídica que apenas comienza a concebirlas.

El filo irresponsable del discurso del poder en Venezuela, con el tono estridente que exhibió en la Asamblea Nacional, hizo creer a los incautos de una inminente, masiva e indiscriminada agresión que, por lo menos, aconsejaba un par de decretos-leyes en los días subsiguientes. Empero, conformes, hubo otras oleadas de bullicio que se condensó y condensa en la obligada movilización de los empleados públicos, la obligada y antes impensable suscripción de los escolares, la obligada consigna de quienes buscan facilidades en las colas para alimentos y medicamentos.

Más allá de un acto de estilo en la sede de la cancillería, poco o nada sabemos de las consideraciones específicas del Consejo del Consejo de Seguridad de la Nación, a pesar de nuestra condición parlamentaria o, si lo desean, por el principio constitucional de corresponsabilidad del Estado y la sociedad en la materia. Luce evidente que, patente de corso en manos de Maduro, quien pinta y pintará según le convenga la crisis zanjada con el imperialismo, la inhabilitación política del resto del país hará yunta con su interdicción civil, pues, como lo consagró la doctrina de seguridad del Cono Sur, se trata del enemigo es interno.

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22086-de-la-inhabilitacion-de-los-venezolanos

Ilustración: Julio Pacheco Rivas, "La ronda de los prisioneros" (1996). E imagen tomada de la red.

miércoles, 18 de marzo de 2015

CORRESPONSABILIDAD



Guyana y el debate habilitante:
Piden mayor responsabilidad y sobriedad para resolver el problema

“Hay problemas muy concretos en torno a la seguridad y defensa del país soslayados por el gobierno que desconoció el principio constitucional de corresponsabilidad del Estado y la sociedad para ventilarlos y resolverlos, durante el debate parlamentario de la habilitante”, indicó el diputado opositor Luis Barragán al ejemplificarlo con el caso de Guyana.

“El régimen ha hecho todo el esfuerzo posible por distorsionar las posturas asentadas por la oposición, con una intensa propaganda y publicidad que raya en el más anacrónico chauvinismo que, incluso, busca emular el proceso cubano de principios de los sesenta. El problema no está en la querencia hacia Guyana, como dijeron, sino en las específicas concesiones que está concediendo su gobierno en áreas vitales que los venezolanos reclamamos y que ameritan de un redimensionamiento de las relaciones, incluidas las diligencias necesarias para la actualización responsable, sobria y convencida de nuestros derechos tal como los gobiernos democráticos hicieron en el pasado”.

Finalmente, señaló: “Guyana es un asunto importante e ineludible si de seguridad y defensa se trata que el oficialismo evadió en el transcurso del debate en la Asamblea Nacional. Por ello, insistimos en plantear el Proyecto de Ley de Defensa y Desarrollo de la Fachada Atlántica, propuesto por la bancada democrática, y la reforma legal correspondiente para que la oposición parlamentaria esté representada en el Consejo Nacional de Seguridad a objeto de contribuir a la mejor solución del problema. La movilización autobusera de la quebrada PDVSA en la ciudad capital, no ayuda en nada”.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/03/dip-barragan-guyana-es-un-asunto-de-seguridad-para-los-venezolanos/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1080524 

PATENTE DE CORSO

EL NACIONAL, Caracas, 18 de marzo de 2015
Nueva ley habilitante: el enemigo es el pueblo
María Amparo Grau

Los años de “la revolución socialista del siglo XXI” se han caracterizado porque el Estado ha pretendido sustituirse en el ciudadano en todas las actividades individuales de carácter social y económico, propias del sector privado en el moderno Estado de Derecho.
Han plagado el sistema normativo de instrumentos restrictivos o que tienden a eliminar el derecho de los particulares en el desarrollo de las actividades que no son otra cosa que manifestación de la libertad, ese valor supremo que les pertenece a todos y cada uno de los individuos como derecho humano fundamental.
Parte de la garantía a este derecho y de todos los otros derechos del ciudadano es que su limitación solo procede por una ley, y que la misma, en un sistema democrático de separación de poderes, corresponde elaborarla al congreso, parlamento o asamblea, cualquiera sea su denominación, la función legislativa debe ejercerla el Poder Legislativo. El Poder Legislativo es el que hace las leyes porque allí están representadas todas las tendencias de la vida política de la sociedad (pluralidad), y las mismas son producto del debate, del intercambio y de la participación popular mediante la consulta de la sociedad civil y demás órganos del Estado y grupos de interés, todo lo cual se garantiza en los artículos 206 y 211 de la Constitución.
La ley habilitante es un instrumento contemplado en la Constitución que, en sí mismo, no puede considerarse violatorio del principio de la separación de lo poderes. La forma en que este ha sido y es usado en los años de revolución, en cambio, sí es prueba contundente de que tal principio es en la práctica inexistente.
El artículo 203 de la Constitución lo regula en los siguientes términos: “Son leyes habilitantes las sancionadas por la Asamblea Nacional por las tres quintas partes de sus integrantes, a fin de establecer las directrices, propósitos y el marco de las materias que se delegan al presidente o presidenta de la República, con rango y valor de ley. Las leyes de base deben fijar el plazo de su ejercicio”.
La ley habilitante es en la Constitución del 99 una forma de ampliar el poder reglamentario de la administración, pues se contempla para que el presidente desarrolle las normas previas que en la habilitación otorgada fijan las directrices, propósitos y marco de las materias a ser reguladas. Esta ley habilitante es lo que se denomina en derecho una ley marco, y está limitada al tiempo fijado, y no están excluidas ni ella ni las normas que por su virtud se dicten de la debida consulta popular.
Nada de esto se cumple en la práctica, el Parlamento no legisla, el presidente no tiene límites, las leyes no se consultan, y el ciudadano está sometido a un poder arbitrario que restringe, suspende y hasta elimina, a su sola voluntad, sus derechos humanos fundamentales.
El domingo 14 de marzo de 2015, la Asamblea aprobó una nueva ley habilitante, no por el tiempo pedido por el presidente (6 meses), sino por más (9 meses y 15 días, hasta el 31 diciembre de 2015) porque así es como actúa la mayoría parlamentaria en este país, como si la función legislativa no fuera su competencia obligatoria sino su cuota de poder, no una potestad indisponible como se define en derecho, sino todo lo contrario, como esta se concibe en los regímenes de facto.
Esto unido a la circunstancia de que hasta a la propia casa de gobierno se trasladaron las autoridades de la Asamblea para hacer entrega de dicha ley a su querido presidente, demuestra la sumisión del Parlamento al Ejecutivo y es otra manifestación de la ausencia de la separación de poderes en Venezuela.
La nueva habilitación se ha basado supuestamente en la zozobra que a la tranquilidad de la república supone la declaratoria del presidente de Estados Unidos según la cual Venezuela constituye “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior” de ese país, y no obstante plantearse esto como una declaratoria de guerra para justificar esta inconstitucional habilitación, el presidente venezolano expresó que le tendía la mano para avanzar juntos en diálogos francos.
La verdad es que esta habilitación lo que persigue es dar una autorización en blanco para que el presidente dicte normas para regular a los venezolanos en el ámbito interno, porque, como es lógico suponer, la norma no puede aplicarse hacia fuera del territorio nacional. Por ello la ley habilitante se refiere a los enemigos no solo a lo externo sino también en lo interno, y allí subyace la posibilidad de más normas dirigidas a vaciar de contenido los derechos individuales.
Eso explica que dentro de la inconstitucional, amplísima y nada concreta redacción de la habilitante para combatir supuestas acciones belicistas extranjeras, se cuele el término “factores internos”, como objeto de la regulación presidencial y, lo más grave, se incluya ya al final de ella la más seria infracción constitucional, al delegarle al presidente la potestad para “normar las directrices dirigidas al establecimiento de responsabilidades civiles, administrativas y penales, relacionadas con los enunciados de dicha ley”.
Convertir en norma una directriz presidencial, que es por definición una instrucción, equivale a convertir en ley una decisión unilateral individual, nada más alejado de la finalidad de la ley en un Estado de Derecho.
En conclusión, todo un absurdo que la supuesta guerra con una potencia extranjera según esta habilitante se vaya a enfrentar mediante leyes presidenciales dirigidas a establecer responsabilidades civiles, administrativas y penales del venezolano.

martes, 17 de marzo de 2015

EN-GORROSOS

Sublimada excepcionalidad
Luis Barragán


La confrontación anti-imperialista es propia de un libreto del que supo el proceso cubano a principios de los sesenta, en el marco de la llamada guerra fría.  La actual reedición, disminuida y desmejorada, habla de una extemporaneidad en Venezuela que, engañosa, por debajo de la mesa, cuela otra manifestación anacrónica, desvencijada, acuñada por el caudillismo rural.

En efecto, hacia 1913 culminaba el período presidencial de Juan Vicente Gómez y no se le ocurrió mejor cosa, imposibilitada la reelección inmediata, que una invasión de Cipriano Castro, encarcelar al periodista que propulsó una distinta candidatura, obligándola al exilio, y dictar las medidas orientadas a la elaboración de otra carta constitucional. Al año siguiente, logró sus propósitos.

De hacerse unos comicios transparentes, al gobierno actual no le cabe la menor duda en torno a una derrota calamitosa y, aunque haya sembrado rumores sobre el adelanto de una fecha a la que que todavía teme – y mucho – dar o divulgar, la prefiere bien distante. De acuerdo a la Constitución de 1999, la nueva Asamblea Nacional ha de instalarse el 5 de enero de 2016 y, acaso, la única posibilidad que permita postergarla sea la de decretar un Estado de Excepción en nombre de todas las emergencias que pueda imaginar.

Estado de Excepción que no tuvo necesidad de imponer siquiera en 2002, debido a la abundancia de atribuciones con las que cuenta el presidente de la República, pero – hasta nuevo aviso, guardando las formas – abre el camino para posponer toda competencia eleccionaria, así sea semicompetitiva, en el presente año, pues, ya el asunto escapa de la mera voluntad de Miraflores. La hipótesis resulta válida en las actuales circunstancias: sublimando la excepcionalidad, tiene  su versión en la ley habilitante que, una vez aprobada, no pasará por el trance del control parlamentario, hasta que llegue el momento de la más absoluta y urgida sinceridad.

La justificación de una confrontación anti-imperialista que, por si fuera poco, le permitirá a Maduro legislar sobre lo que se le ocurra, añadido el aumento de la gasolina que habilidosamente estará precedida de otro aumento del precio del transporte público que lo apacigue, escamotea la opción gomecista que lleva en sus entrañas. De modo tal que, escribiendo sus capítulos finales, la novela promete un desenlace sorpresivo.

Fuente:
http://www.diariocontraste.com/sublimada-excepcionalidad-por-luis-barragan-luisbarraganj/
Fotografías: LB, AN (Caracas, 15/03/2015). A mitad de sesión, las gorras tricolores y "cuatro-efeadas" llegan a la bancada oficialista. El diputado William Dávila saca la suya... adeca.

RÁPIDO INVENTARIO DE UNA TENDENCIA

De un naciente particularismo
Luis Barragán


Lejos de enunciar las específicas materias sobre las cuales pretende legislar, el gobierno se ampara en una habilitante que le permitirá – incluso, confesamente – perseguir a toda la oposición y disidencia so pretexto de una campaña anti-imperialista que, por cierto, no repara en la asombrosa relación que existe respecto a China, Rusia, Cuba y otras potencias de acendrados intereses geopolíticos y geoestratégicos. Entendemos esta habilitante como un Estado de Excepción a la medida de la supervivencia de los actuales elencos del poder, contrarrestada toda posibilidad de un posterior control parlamentario, al igual que la consideración y anuncio de medidas propias de la conflictividad y urgencia alegada con tanta estridencia con el descarado desconocimiento de un principio constitucional: el de la corresponsabilidad del Estado y la sociedad en materia de seguridad y defensa de la nación.

Anunciada por Nicolás Maduro, se piensa en una ley para los “quinta-columnistas, donde justos y pecadores se las verán con él y los suyos, aunque seguramente ascenderá a tal rango la tristemente famosa Resolución 008610. Ahora, Diosdado Cabello advierte de otra, orientada a la repatriación de los dólares que, sospechamos, tiene que ver más con una profunda pugna de las camarillas en el poder, porque el dineral solamente lo tienen aquellos que tuvieron o tienen, estuvieron o están con un mismo gobierno de más de década y media. Sin embargo, las vestiduras desgarradas parecen apuntar a otro fenómeno.

En efecto, se ha invocado la unidad nacional y el sentimiento patrio, según lo entienden los más acusados representantes del régimen. Una unidad y un sentimiento que, sospechando de las grandes mayorías, exclusivamente se entiende por chavismo y, peor aún, madurismo con la mezcolanza mágico-religiosa en la que ha derivado el socialismo del siglo XXI.
El consenso y  la patria son los que dicta el régimen dispuesto a una guerra, o a administrar convenientemente su inminencia, solazándose en las amenazas, divorciado de todo sentido común. Capaz de enlazarse con las más sórdidas circunstancias internacionales, inflamada la emoción por las bayonetas que se esconden tras las más generosas consignas, nuevamente apuesta por una guerra civil de consecuencias impredecibles.

Las nuevas guerras  distan de la mera fantasía digital que los relatos de ciencia-ficción construyen, presumiéndolas de un intenso empleo del teclado y deleite por los monitores. Con Mary Kaldor, aprendimos que ellas constituyen una magnífica veta de negocios oscuros, concertándose y sosteniéndose a través de las mafias que pisan los más disímiles terrenos con el tráfico de drogas, de armas, de órganos, bastándoles un determinado particularismo que diga justificarlas, legitimarlas y festejarlas.

De larga maceración en el poder, un movimiento político y social deviene peligrosa secta que, a lo sumo, garantizándola, invoca las consignas ideológicas muy propias de la guerra fría. Luego de quebrar económica, social y políticamente al país, nos condena a la extemporaneidad.

Antes impensable, pues, los anaqueles estuvieron llenos en las vísperas del consabido Caracazo, ahora debemos hacer largas y fatigosas colas para adquirir los insumos básicos, electrónicamente controlados, hasta que la moneda – tal como universalmente se le entiende – llegue a su fin. Y el debate público, inducida la pérdida de su frecuencia y calidad, desemboca en un devocionario inaceptable.

Fuente:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/22019-de-un-naciente-particularismo
Fotografías: LB, AN (Caracas, 15/03/2015).

domingo, 15 de marzo de 2015

FERIA HABILITANTE

La habilitante como espectáculo
Luis Barragán


Nada varió para la segunda discusión del proyecto habilitante, excepto la luz dominical. Desde temprano, los partidarios del gobierno ocuparon los palcos con la única responsabilidad de corear las consignas, fustigar a la oposición y completar el escenario para transmitir un mensaje al país desde la importante instancia parlamentaria, redondeando la faena logística.

Extraordinaria producción televisiva de apabullamiento al disenso e interminables aplausos para un oficialismo que tampoco les dio razones a los ciegos partidarios que, exacerbados los ánimos, no reparan que ellos o sus hijos podrían ir a una guerra incomprensible, injustificada y definitivamente gratuita para mantener a los actuales elencos del poder. La dirección de debates, lejos de moderar, acentuó el ambiente que, simplemente, lo relevó de toda explicación medianamente sensata, seria y paciente.

Además, demostrando la predisposición a la sordidez, agotando toda descalificación personal, un diputado del Partido Comunista arremetió injustamente contra Ángel Medina, creyéndolo Tomás Guanipa, para avalar todo el extravío de una bancada desesperada. La irracionalidad llega a la estratósfera y, faltando poco, no dejan hablar al orador opositor con la venia y complacencia de a dirección de debates: en un monitor que se encontraba en el hemiciclo protocolar, notamos que únicamente se escuchaba al parlamentario que enmudecía, dibujando una escena absurda, pues deliberadamente le quitaban el ruido ambiental, aunque no evitaban las tomas del enardecimiento de las barras.

El insólito y continuo espectáculo está orientado a consagrar el enemigo común, externo e interno como Diosdado Cabello lo reconoció en sus palabras de clausura. No constituye una novedad para la literatura especializada, pues, a modo de ejemplo, Juan Carlos Rey ha ponderado su papel desde muchos años atrás, en los populismos de agitada movilización, en procura de una aglutinación que está vedada por otros caminos para la brutal supervivencia del poder.

Poco le importó al “tercer diputado”, como pueden llamarse a quienes asisten y hacen la faena circense, que un tal Chaderton celebrase el rápido disparo sobre la ahuecada y sonora cabeza de un opositor, o que Rodolfo González muriese en un calabozo del SEBIN en extrañas circunstancias, amenazados los más corajudos jóvenes presos por enteras razones políticas con el traslado a un centro penitenciario para delincuentes comunes. El espectáculo se traga todo y ojalá no sea tarde para cuando les toque el turno a esos incautos partidarios del gobierno, aunque pueblan las colas para los insumos básicos y temen por sus vidas en las calles.



Hoy, domingo 15, preámbulo de la sesión de la Asamblea Nacional para la segunda discusión del proyecto habilitante. Ocupados los palcos exclusivamente por los partidarios del gobierno, desde muy temprano comenzaron a fustigar a la oposición.


Apabullamiento sistemático. Celebración de un oficialismo irresponsable. Perversa producción televisiva.


Sesión habilitante. Apabullamiento del orador opositor. Si al suscrito le pareció muy duro hablar a la casi medianoche del martes próximo pasado, después de una larga sesión para la primera discusión, la segunda no fue menos difícil. Incluso, advertimos por un monitor externo, la manipulación que quizá fue la que llegó al país vía ANTV. Simple, quitaban el ruido ambiental (aunque no ocultaban los gestos enardecidos de las barras) y dejaban únicamente la voz del orador que, interrumpido, debía esperar, enmudecer, tomar fuerzas y hablar. Escenas perseversas, sin lugar a dudas.

Fuentes:

jueves, 12 de marzo de 2015

RAZONES

Patriotismo de la Constitución y de la Guerra
Luis Barragán


En horas de la mañana, la Asamblea Nacional recibió el informe de la Fiscal y del Contralor generales de la República. Por supuesto, los palcos estuvieron poblados de los partidarios del régimen y de los empleados  que, a veces, callados, no suelen coincidir en la devoción sectaria, comenzando por el pique movilizado en la esquina de San Francisco.

La tediosa exposición de los altos funcionarios, seguros de la ausencia de un debate inmediato, nos llevó a más allá del mediodía. Luego, se convocó para las cuatro de la tarde y, como pasadas las seis, se apersonó Nicolás Maduro en la cámara con todas las incomodidades que acarrean las medidas de seguridad.

Para la noche, quedó pendiente la solicitud de algunos créditos adicionales y, avanzando la noche, el oficialismo propuso aprobar en primera discusión el proyecto de habilitación y proseguir al día siguiente, pero la oposición insistió que ella no debía ser automática, sin deliberación alguna y, por lo menos, un orador de cada lado permitiría después desarrollar extensamente el tema.  No hubo acuerdo y, a pesar de la pérdida inmediata del hecho noticioso, favorecida la versión presidencial, cumplimos con la discusión en un ambiente igualmente hostil.

Intervinimos cinco oradores por la oposición y seis por el gobierno, aventajados por una dirección de debates que no guardó siquiera las formas. Asumimos una postura firme, serena, tan patriótica como el que más.

Por lo que respecta al suscrito, irritándoles que tratásemos a Maduro de “señor” y “solicitante” de la habilitación,  presionados por el tiempo disponible, brevísimo, desarrollamos algunas ideas básicas: existe una legislación ordinaria si la situación fuese tan grave como asegura el gobierno, invocando la unidad nacional. Están sendas leyes como la Orgánica de Seguridad de la Nación y la Orgánica Sobre Estados de Excepción que hacen innecesaria una incomprensible habilitación presidencial.

Además,  se ha debido convocar antes el Consejo de Defensa de la Nación y, como consecuencia de sus apreciaciones, informar a la Asamblea Nacional. La aludida unidad parte de la integración de una representación parlamentaria de la oposición al Consejo que, por cierto, entendiéndolo en  el marco de una estrategia propagandística, al día siguiente se reunió y concursó en una rueda de prensa encabezada por el vicepresidente de la República.

Las motivaciones y el articulado de la petición habilitante, no concreta las materias para una legislación presidencial que, valga acotar, traduce la desconfianza en las capacidades de la bancada oficialista de la Asamblea Nacional forzada a delegar. Ya hay sobrada experiencia en esa delegación, pues, recientemente, so pretexto del combate contra la corrupción, sin impedir el escandaloso incremento que ha generado las sanciones estadounidenses a altos funcionarios venezolanos, permitió al Ejecutivo Nacional regular las más disímiles y contradictorias materias, por lo que una nueva oportunidad puede desembocar en una producción similar intentando hasta normar el vuelo de los zancudos en un país achikunguyado.

Apenas, el ponente enunció la intención de una normativa dirigida a los quinta-columnistas, aunque inicialmente – presumimos – elevará de rango la tristemente célebre Resolución 008610. Huelga comentar que, creyéndose exclusivos portadores del patriotismo, el resto de los venezolanos estaremos bajo sospecha de traidores a la patria.

Quisimos, apremiados por el tiempo reglamentario, frecuentemente generoso para el oficialismo, profundizar en la relación de los hechos planteados con una declaratoria del Estado de Excepción que obligaría al presidente de la República a un posterior trámite parlamentario. Ratificada la voluntad de celebrar los comicios para la Asamblea Nacional en 2015, preguntándonos si el Sr. Maduro dudó de ellos, sobre todo si el Sr. Samper, vocero oficioso, los dijo para septiembre, y  ya que invocó algunas circunstancias históricas, nos remitimos al invento de una invasión castrista por Juan Vicente Gómez en 1913, permitiéndole suspender las elecciones presidenciales de entonces y dictar severas medidas a objeto de darle continuidad a su régimen: ¿quién puede asegurar que habrá elecciones e instalación de la venidera Asamblea Nacional el 5 de enero de 2016, so pretexto de la imposición de un Estado de Excepción?

Quedaron en el tintero otras observaciones, como la del afán anti-imperialista de un régimen que solamente adquiere sentido en el relato del proceso del proceso cubano de comienzos de la década de los sesenta del XX, sin que sus relaciones con China o Rusia soporten el menor análisis a la luz del propio Lenin y su conocida obra “El imperialismo, etapa ….”. O esa extraordinaria distinción de Habermas en torno al patriotismo de la Constitución y el de la guerra.

El patriotismo de la Constitución se explica por la defensa de principios y valores necesarios de desarrollar, profundamente arraigados y compartidos, frente al patriotismo de la guerra que la confía como instrumento de salvación, deslizándose hacia un chauvinismo utilitario. Al respecto, vale citar, por una parte, el papel del enemigo común para intentar la aglutinación de las voluntades necesarias y castigar todo indicio de disidencia, sugerido por Juan Carlos Rey; y, por la otra, la novedad de las guerras que, lejos de entablarse por la vía electrónica emblematizando una diferente generación, sucumbe bajo el peso de las mafías que la celebran como una renovación de sus negocios, provocando otros particularismo, de acuerdo a Mary Kaldor.

Concluimos nuestra intervención, forzados por la dirección de debates, en medio de la soledad del hemiciclo. Simultáneamente, debido a las altas horas de la noche, en el otro hemiciclo, sirvieron refrigerios que naturalmente suscitó la atención de los parlamentarios, aunque las cámaras de ANTV privilegiaron el vacío de la bancada opositora y, además, nos quedamos sin comer.

Cfr. Intervención en la cámara del día 10/03/2015. Versión casera al tardar la tramitación y remisión del video por Secretaría: https://www.youtube.com/watch?v=d62WMI7LwUU&feature=em-upload_owner
Fuentes:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/21993-patriotismo-de-la-constitucion-y-de-la-guerra
http://www.noticierodigital.com/2015/03/patriotismo-de-la-constitucion-y-de-la-guerra/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1079284

miércoles, 11 de marzo de 2015

¿GÓMEZ EN EL SIGLO XXI?


Hay una legislación ordinaria que hace ociosa y peligrosa la solicitud habilitante

Concluyendo a la una de la madrugada la primera discusión del Proyecto de Ley Habilitante que solicitara Nicolás Maduro por ante la Asamblea Nacional, el diputado opositor Luis Barragán intervino para cuestionarlo alegando inicialmente la existencia de una legislación ordinaria que hace prescindible la petición.

“Invocada la unidad nacional por el solicitante de una nueva habilitación,  existen normas constitucionales y legales que hacen ociosa la petición. Además de lo expresamente contemplado por la Constitución, están la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación y la Ley Orgánica Sobre los Estados de Excepción suficientemente capaces de darnos herramientas para afrontar una situación de cuya extrema gravedad debe convencernos el gobierno nacional, más de las consignas de ocasión. Por lo demás, si fuere el caso, en virtud de los alegatos más sobrios que pueda aportar, no sólo tendría que convocar el Consejo de Seguridad de la Nación, sino incluir una representación parlamentaria de la oposición democrática para evaluar la realidad de una amenaza como la esgrimida”.

Agregó el diputado Barragán: “Maduro no enunció las materias concretas sobre las cuales desea legislar, excepto la intención de hacerlo respecto a lo que llama los ‘quintacolumnistas’, partiendo del presunto monopolio del patriotismo mientras que el resto de la población está bajo una enorme sospecha. Ya hay una sobrada experiencia en materia de las habilitantes, porque dijo una vez que la emplearía para combatir la corrupción y ésta ha alcanzado niveles siderales, permitiéndose regular las más disímiles materias, y – ahora – intenta algo semejante, por lo que en nombre de una inminente guerra perseguirá al enemigo interno, regulando peligrosamente hasta el vuelo de los zancudos en una país achikonguyado”.

Finalmente, le sorprendió que el Presidente reiterara que las elecciones parlamentarias se harán este año: “¿Por qué dudó si ya Samper las anunció? Aunque el solicitante insistió en los casos históricos y resulta inevitable pensar en la maniobra de Juan Vicente Gómez de 1913 que inventó una invasión para desconocer la Constitución. ¿Postergará los comicios, sin que se instale la nueva Asamblea Nacional el 5 de enero de 2016 al decretar un Estado de Excepción que así lo justifique?”.
Referencias: