José Pulido: Estoy en campaña buscando apoyo para la ONG de Nelson Garrido. Les dejo este texto que escribí para una obra suya.
La vírgen de Nelson
Caracas rezuma ese vapor de Infierno, ese dolor de Purgatorio, esa
prohibición de Paraíso. La obra de Nelson Garrido titulada “La virgen de
Caracas” tiene a la ciudad como telón de fondo y en ese paisaje se
reanudan los caminos circulares de la Divina Comedia. La ciudad es el
castigo del cuerpo y el verdugo del alma: todo tiende a arrancarte la
vida, a dejarte sin fe, sin amor y sin dignidad. El habitante se encarga
de castrarse a sí mismo como usuario del sentido co.
En ese
primer plano, a vuelo de ángel y de zamuro, (que viene a ser el paisaje
visto desde el lado de allá, donde están los otros) flota la virgen
sangrante, que en la versión de Garrido no puede ser portadora de
ingenuidades insípidas: verla es desquiciarse y escandalizarse, aunque
está más cerca que nunca de los seres mortales, porque ella sufre en
carne propia y en espíritu colectivo las crucifixiones diarias, que
ahora se hacen a balazos por quítame esta paja y arráncame este celular.
En ese primer plano Nelson coloca a todos los personajes que integran
la desesperanza, esa atmósfera que arropa en igual proporción a los
vivos y los muertos, a las entidades espirituales y las bestias de carne
y hueso. Nelson Garrido detalla los síndromes de todas las violencias,
sin dejar de lado cierta ternura en el mirar, cierto desparpajo al
sacarle a los desnudos y a los cadáveres el provecho que obtenían las
herejías y los heresiarcas entre la masa adoradora.
Nelson
Garrido ha ironizado siempre en torno al comportamiento humano absurdo y
sin sentido, insensible y afectado por los prejuicios. Esperando
bondades regaladas y caídas del cielo, la gente acumula maldades
terribles hasta que se forman infiernos sobre infiernos. La ironía de
Garrido hace estallar los paradigmas podridos y para ello acude a la
realidad que jamás se oxida y a la imaginación que nunca se deja
encadenar.
Mirar “La virgen de Caracas” es una experiencia tan
fascinante y cruda, que de repente, en su metáfora perversa, rememora
el Canto Tercero del Infierno, donde el Dante escribió: “Por mí se va a
la ciudad del llanto; por mí se va al eterno dolor; por mí se va hacia
la raza condenada…”
La virgen flota bañada en sangre y
cargando al niño con su cordón umbilical terciado. Apenas recién parida y
apenas recién nacido, madre e hijo son las victimas inmediatas y
propicias de toda la violencia. Inclusive, el erotismo de la desnudez
hace que el espectador dispare con sus ojos y sus emociones unos cuantos
dardos envenenados y ansiosos a la joven señora.
Los ángeles
hermosos y endemoniados que escoltan con su ritual de violencia a la
virgen de Caracas, también despiertan los morbos de Sodoma y Gomorra en
el hipócrita y acomodaticio espectador que aún no ha sido atracado,
secuestrado, asesinado, estafado o violado. Dios les salve a todos el
lugar.
El referido Canto Tercero del infierno dantesco se
percibe como una música ideal para la obra de Garrido, porque en lo alto
de una puerta hay un letrero que dice: “Dejen toda esperanza los que
aquí entren”.
Y ante tal mensaje el poeta Virgilio enarbola su comentario:
“Conviene abandonar aquí todo temor; conviene que aquí termine toda
cobardía. Hemos llegado al lugar donde te he dicho que verías a la
dolorida gente que ha perdido el bien de la inteligencia”.
Es
como si ambos, Dante y Virgilio, hubiesen premeditado el cuadro de
Nelson Garrido o estuviesen descendiendo también por las escalinatas
homicidas del altar caraqueño. Aunque más lógico resulta argüir que
Garrido no sólo se ha formado con imágenes sino también a la sombra de
los grandes creadores de las artes habladas, escritas, cantadas y
pintadas.
Es evidente que La Virgen de Caracas es poesía
retratada y destilada a través de infiernos, purgatorios y paraísos.
Aquí te alegran la vida el despampanante sol y la naturalidad con que el
Ávila continúa siendo fresca montaña; del resto, Caracas toda es un
incordio; Caracas es una ciudad inexplicable sembrada de rencores. A
veces se pone romántica y muestra la morgue para que levanten la tapa y
escuchen, porque esa es su cajita de música.
Viendo su obra, la
gente cuyo intelecto no ha cesado, se da cuenta de que Nelson Garrido
se ha convertido, sin habérselo propuesto, en el ángel de la guarda de
la ciudad y su función primordial consiste en buscar explicación para lo
inexplicable.
Su cajita de música preferida también tiene un
olor a eros y a muerte pero se llama cámara. La virgen puede ser digital
o analógica y eso no le quita lo damnificada. Los ojos que miran más
allá del desamparo y de la violencia inmisericorde hacen magia cuando
pintan con ese obturador de almas. Los ojos que se llaman Nelson, que se
llaman cámara, que enfocan el pubis.
Fuente:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10216662206848710&set=a.4673512116907.190888.1266784180&type=3&theater
Mostrando entradas con la etiqueta Nelson Garrido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nelson Garrido. Mostrar todas las entradas
domingo, 6 de mayo de 2018
domingo, 12 de abril de 2015
VENTRILOQUIA
La política del acontecimiento forzado
Luis Barragán
De una muy sutil distinción, hay eventos, sucesos, acontecimientos y situaciones reales, asombrosamente reducidos a la anécdota efímera, circunstancial y banal. Comprobando la eficacia de la maquinaria propagandística y publicitaria, los hechos palpables y sonantes que adquieren una progresiva importancia, relacionándose con un todo, quedan reducidos a un incidente el para olvido, a la espera de otro ciclo perverso.
La estridente petición y concesión de la consabida ley habilitante, cuya urgencia no se tradujo en una inmediata, extraordinaria y concreta iniciativa gubernamental, halló continuidad en la no menos bulliciosa recolección de firmas y la cumbre panameña. Vale decir, se impuso el espectáculo despreciando los problemas padecidos por la población condenada al desabastecimiento, censura e inflación, y el derecho mismo de comprenderlos.
A modo de ilustración, invocada la unidad nacional frente al imperialismo, se dice amenazada la soberanía, seguridad y defensa de la nación, pero – tratándose de la materia – el oficialismo no respondió sobre el asunto harto conocido que está pendiente con la vecina Guyana. El diputado Andrés Velásquez lo planteó responsable y seriamente en la más reciente sesión de la Asamblea Nacional, proponiendo – incluso – una reunión con el alto mando militar, a puertas abiertas o cerradas, a objeto de clarificar nuestra postura, pero supo del insulto como respuesta, concebida la solicitud como una burda trampa desestabilizadora ordenada desde el norte, desconocido y caricaturizado el principio constitucional de corresponsabilidad de la sociedad civil y el Estado en tan delicado ámbito: lo peor, el oficialismo subrayó que es un problema heredado, como si bastara para relevarlo de toda atención, ignorando las diligencias que los ya remotos gobiernos democráticos agotaron para encaminar la solución con mayor sentido patriótico ante los que hoy rasgan sus vestiduras desde las alturas del poder.
Por muy vivas, sentidas y acuciantes sean las realidades, el régimen las procura perecederas al inventarse una sucesión de acontecimientos que maquillan audazmente la dramática situación que nos aqueja. Gracias a la esmerada sobresaturación noticiosa, cualquier evento sirve para una versión épica que, alérgica a toda argumentación, pretende el olvido de los problemas que ha agravado.
La gesta gubernamental remite a una sempiterna cultura ultraizquierdista, predecesora de lo que ahora se conoce como antipolítica, supeditada al espectáculo que – por cierto – condiciona y genera reacciones adversas desde su propia perspectiva, acaso redondeando lo que hace poco llamó Josep Ramoneda el partido-acontecimiento, en las páginas de El País de Madrid. Reacciones también – las redes sociales lo demuestran - banalizadoras que esperan, al concluir el encuentro continental de Panamá, las otras ocurrencias que fuercen – distorsionándolos - políticamente los acontecimientos: ¿el aumento de la gasolina, por ejemplo?
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/04/la-politica-del-acontecimiento-forzado/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1084602
Reproducción: Nelson Castro (El Globo, Caracas,05/11/1996).
Luis Barragán
De una muy sutil distinción, hay eventos, sucesos, acontecimientos y situaciones reales, asombrosamente reducidos a la anécdota efímera, circunstancial y banal. Comprobando la eficacia de la maquinaria propagandística y publicitaria, los hechos palpables y sonantes que adquieren una progresiva importancia, relacionándose con un todo, quedan reducidos a un incidente el para olvido, a la espera de otro ciclo perverso.
La estridente petición y concesión de la consabida ley habilitante, cuya urgencia no se tradujo en una inmediata, extraordinaria y concreta iniciativa gubernamental, halló continuidad en la no menos bulliciosa recolección de firmas y la cumbre panameña. Vale decir, se impuso el espectáculo despreciando los problemas padecidos por la población condenada al desabastecimiento, censura e inflación, y el derecho mismo de comprenderlos.
A modo de ilustración, invocada la unidad nacional frente al imperialismo, se dice amenazada la soberanía, seguridad y defensa de la nación, pero – tratándose de la materia – el oficialismo no respondió sobre el asunto harto conocido que está pendiente con la vecina Guyana. El diputado Andrés Velásquez lo planteó responsable y seriamente en la más reciente sesión de la Asamblea Nacional, proponiendo – incluso – una reunión con el alto mando militar, a puertas abiertas o cerradas, a objeto de clarificar nuestra postura, pero supo del insulto como respuesta, concebida la solicitud como una burda trampa desestabilizadora ordenada desde el norte, desconocido y caricaturizado el principio constitucional de corresponsabilidad de la sociedad civil y el Estado en tan delicado ámbito: lo peor, el oficialismo subrayó que es un problema heredado, como si bastara para relevarlo de toda atención, ignorando las diligencias que los ya remotos gobiernos democráticos agotaron para encaminar la solución con mayor sentido patriótico ante los que hoy rasgan sus vestiduras desde las alturas del poder.
Por muy vivas, sentidas y acuciantes sean las realidades, el régimen las procura perecederas al inventarse una sucesión de acontecimientos que maquillan audazmente la dramática situación que nos aqueja. Gracias a la esmerada sobresaturación noticiosa, cualquier evento sirve para una versión épica que, alérgica a toda argumentación, pretende el olvido de los problemas que ha agravado.
La gesta gubernamental remite a una sempiterna cultura ultraizquierdista, predecesora de lo que ahora se conoce como antipolítica, supeditada al espectáculo que – por cierto – condiciona y genera reacciones adversas desde su propia perspectiva, acaso redondeando lo que hace poco llamó Josep Ramoneda el partido-acontecimiento, en las páginas de El País de Madrid. Reacciones también – las redes sociales lo demuestran - banalizadoras que esperan, al concluir el encuentro continental de Panamá, las otras ocurrencias que fuercen – distorsionándolos - políticamente los acontecimientos: ¿el aumento de la gasolina, por ejemplo?
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/04/la-politica-del-acontecimiento-forzado/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1084602
Reproducción: Nelson Castro (El Globo, Caracas,05/11/1996).
domingo, 9 de febrero de 2014
CUADERNO DE BITÁCORA
El texto de Fernando Falcón relacionado con la formación militar de Francisco de Miranda (http://lbarragan.blogspot.com/2014/02/del-mito-mirandino.html), igualmente suscitó un rápido interés por la interpretación plástica que el caraqueño ha generado. Por cierto, si se quiere escasa al recordar el poderoso ícono creado por Arturo Michelena. Filmografía aparte, contamos con una inconmovible versión escolar que lo reduce a la prisión de La Carraca, prevenidos frente a cualquier gesto de audacia artística.
Es - todavía - el gran desconocido, propenso a las redes propagandísticas del régimen actual, a pesar de una circunstancia que lo favoreció décadas atrás: la edición de sus Obras Completas que engalanó más de una biblioteca familiar, ya que - hasta hace algunos años atrás - podían conseguirse varios volúmenes en los conocidos remates de libros caraqueños. Seguramente, fue generoso el tiraje de los tomos muy sencillos.
Miranda es el de La Carraca y, a lo sumo, el gran conqistador de hermosas mujeres de la nobleza, varias poderosas de las que se también se aprovechó, si no interpretamos mal la opinión que merece más allá de su prisión. Poco se dice de las dificultades que afrontó al iniciarse la Primera República, añadidas las traiciones que lo condujeron al fracaso o al definitivo calabozo.
Halladas todas la red de redes, la primera gráfica fue tomada en la Isla de Margarita, siendo amordazado; la segunda, es un divertimento que se basa en la imagen de la actriz venezolana Chiquinquirá Delgado; la tercera y cuarta, pertenecen a una serie de Pedro Morales; y, la quinta, es de Nelson Garrido: "Miralda en la Carraca". Hubo una vez que se nos ocurrió, en el blog o en la cuenta de Facebook, invertir horizontalmente el consabido Miranda de Michelena, y alguien protestó por el irrespeto.
LB
Es - todavía - el gran desconocido, propenso a las redes propagandísticas del régimen actual, a pesar de una circunstancia que lo favoreció décadas atrás: la edición de sus Obras Completas que engalanó más de una biblioteca familiar, ya que - hasta hace algunos años atrás - podían conseguirse varios volúmenes en los conocidos remates de libros caraqueños. Seguramente, fue generoso el tiraje de los tomos muy sencillos.
Miranda es el de La Carraca y, a lo sumo, el gran conqistador de hermosas mujeres de la nobleza, varias poderosas de las que se también se aprovechó, si no interpretamos mal la opinión que merece más allá de su prisión. Poco se dice de las dificultades que afrontó al iniciarse la Primera República, añadidas las traiciones que lo condujeron al fracaso o al definitivo calabozo.
Halladas todas la red de redes, la primera gráfica fue tomada en la Isla de Margarita, siendo amordazado; la segunda, es un divertimento que se basa en la imagen de la actriz venezolana Chiquinquirá Delgado; la tercera y cuarta, pertenecen a una serie de Pedro Morales; y, la quinta, es de Nelson Garrido: "Miralda en la Carraca". Hubo una vez que se nos ocurrió, en el blog o en la cuenta de Facebook, invertir horizontalmente el consabido Miranda de Michelena, y alguien protestó por el irrespeto.
LB
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




