De una frustrada invasión extraterrestre
Luis Barragán
A pesar de todos los obstáculos, la llamada toma de Caracas ofreció el inmenso testimonio de rechazo de la población hacia el gobierno que la condena literalmente al hambre. La sistemática como ridícula obstaculización de los accesos hacia la ciudad capital, o el terrorismo ejercido en el centro histórico y oeste de una urbe de difusas fronteras, revela cuán nervioso está el poder establecido.
La tentación es la de comentar la jornada misma, evidentemente multitudinaria, en contraste con el evento convocado por Maduro Moros. Inevitable, sus oradores desearon minimizar el llamado opositor para confinarlo a treinta mil almas, subestimando temerariamente el descontento popular. Sin embargo, otra circunstancia llama la atención respecto a la derrota moral y política sufrida, aunque insuficiente.
Faltando un libreto más convincente, dijeron de un golpe de Estado en curso. Y, con motivo de su visita a Margarita, apenas entrando a la casa de Juana – si no recordamos mal – Nicolás dijo haber frustrado el hecho.
Nada grata la estancia isleña, caceroleados en sus arrogantes narices, no otra fue y es la explicación ansiando una épica de la supervivencia de la que no se tiene ni ofrece prueba inequívoca alguna, por más que desearon prefabricarla. El reality show fracasó, además, con las dádivas que el enflaquecido Estado ofrece para poner bonitas las zonas residenciales más humildes que esperan conseguir alimentos, medicinas y productos para la higiene personal, con agua potable y energía eléctrica.
Por lo visto, inflamada la imaginación, daba igual versar sobre una invasión extraterrestre que las decididas fuerzas del orden, rememorando probablemente una escena de George Lucas, porque H. G. Wells les queda muy atrás, atajaron. Además, atacada nuestras costas desde una remota galaxia, la hazaña de resistencia entroncaría cómodamente con el Cipriano Castro de 1902, en el habitual e insoportable batiburrillo que constituye toda una escuela dizque política en un país que, mal que bien, la tuvo sobria, profunda y – sobre todo – sensata.
Fotografía: http://www.abc.es/cultura/20131030/abci-aniversario-orson-welles-guerra-201310300614.html
04/09/2016:
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sábado, 3 de septiembre de 2016
lunes, 13 de mayo de 2013
DEL CAMBIO SOCIAL
Del cacerolazo que va por dentro.Luis Barragán
Valga recordar que el reascenso al poder de Maduro, estuvo caracterizado por una larga semana de protestas pacíficas y, por cierto, audibles. Ni siquiera, la misma noche de su juramentación, el llamado que hizo para el cohetazo que intentara contrarrestar la voz de las cacerolas, fue atendido por los suyos y, ciertamente, temió al despliegue de los celebérrimos motorizados que pudieron profundizar el descontento, marcando otro récord de decibeles al orgullosamente ostentado por una masiva inconformidad.
El gobierno sabe muy bien que no es necesario golpear una paila en la ventana, a objeto de confirmar lo que revelan numerosos sondeos de opinión. Existe una rabia silenciosa, la que va por dentro, que no cederá a las provocaciones ni caerá fácilmente en la emboscada que pueda tenderle. Hay paciencia en el desarrollo político de la protesta, como no la hubo con esa locura que fue la trampa de la Plaza Altamira, que requiere de otra perspectiva de los partidos y demás fuerzas opositoras, lejos de solazarse con lo que ocurre y de literalmente apostar por lo que pudiera ocurrir.
Conoce muy bien el gobierno que el repliegue intuitivo, espontáneo y sosegado, no significa superación del problema institucional que ha generado y de los restantes que se agravan cada vez más. Por ello, afina sus mecanismos de persecución y de represión, disponiendo quirúrgicamente de los recursos que estima necesarios para no despertar la inmediata indignación colectiva o, por lo menos, apocarla, apresando al general Rivero, anunciando el próximo allanamiento a la inmunidad de un parlamentario, etc. Sin embargo, también cuenta con un elemento esencial: la frágil memoria.
Las más recientes generaciones no conocen el cartón de leche pausterizada y, menos, imaginan la variada oferta de marcas que, ¿apenas?, catorce años atrás tuvimos.
Probablemente supongan que, por siempre, sufrimos de las escasez de harina precocida, café, azúcar y hasta de papel sanitario, sin saber todavía del monstruo especulador que denuncia hasta la saciedad el oficialismo, por supuesto, sin prueba alguna.El descenso de la calidad de vida ha sido imperceptible, lento pero seguro, y ya no percibimos los sabores originales de la arepa o el queso, cambiando de hábitos de los que únicamente nos percatamos al viajar al exterior, temerosos, paranoicos, adiestrados por los niveles de supervivencia que en otras partes no se explican. El consumo cultural está en el fondo, y ya no somos el país hasta cosmopolita que disfrutaba de películas de diferentes orígenes, por citar un caso que la simple revisión de la prensa del pasado nos permite comprobar, y por no mencionar los otros y más disímiles renglones.

No pretendemos volver al pasado imposible, negando cambios o evoluciones. Sin embargo, ensayando con varias notas de la vieja prensa, nos preguntamos si es posible hoy anunciar públicamente las casas desocupadas para la venta o alquiler (El Universal, Caracas, 1917 y 1949), reseñar una colección familiar de arte (Élite, 1937), entrevistar y fotografiar al policía que le dio muerte a “Petróleo Crudo” (Últimas Noticias, 1945), o reconocer públicamente la labor de un juez penal (La Religión, 1957).
Estamos a la expectativa, pero también es necesario ejercer una acción pedagógica sobre la muchachada que naturalmente no conoció el antes, creyendo por siempre el después. El esfuerzo didáctico debe ampliarse, descubriendo y promoviendo valores cónsonos con la dignidad de la persona humana,formando parte de la tarea cívica que no monopolizan, ni deben hacerlo, los medios de comunicación, los partidos, etc.
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/15115-del-cacerolazo-que-va-por-dentro
martes, 23 de abril de 2013
EN UNO Y EN OTRO TIEMPO
El Nacional, Caracas, 07/12/1992 (El Camaleón).
El Nacional, Caracas, 21/04/2013.
Breve nota LB: Bastará con pasearse por el celebérrimo libro de Mirtha Rivero para saber de las consecuencias de la no menos célebre telenovela. E, incluso, podemos constatarlo, con todas las dificultades de entonces, el libre ejercicio de humor que no tiene hoy equivalente. Ella, en uno y en otro tiempo.
El Nacional, Caracas, 21/04/2013.
Breve nota LB: Bastará con pasearse por el celebérrimo libro de Mirtha Rivero para saber de las consecuencias de la no menos célebre telenovela. E, incluso, podemos constatarlo, con todas las dificultades de entonces, el libre ejercicio de humor que no tiene hoy equivalente. Ella, en uno y en otro tiempo.
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jueves, 18 de abril de 2013
BITÁCORA
Las redes constituyen el reino de la iconografía. Los textos no tienen suficiente éxito, por breves, razonables y contundentes que fuesen, al lado de la creatividad de los diseñadores gráficos de vocación, afició o profesión.
Esta semana ha sido ejemplo de los continuos cacerolazos de protesta, en todo el país. Y, con sendas marcas de agua del mejor o peor humor, el utensilio se ha convertido en una poderosa arma, pues, tan vacías por las devaluaciones, el estruendo perfora toda la soberbia, prepotencia y aparente indiferencia del poder establecido.
Hasta recordamos que, a principios de la decada pasada, industrializando la protesta hecha rutina, fue prontamente comercializada la olla con su cucharón de martillo integrado, o una grabación que permitía el vómito de las grandes cornetas domésticas, aunque - ciertamente - a la postre le quitó novedad y espontaneidad al gesto de indignado reclamo. Sin embargo, ingeniosos, motivo para la sana sonrisa, exponemos un par de ejemplos de las ocurrencias que se apoderan de la infopista.
LB
Esta semana ha sido ejemplo de los continuos cacerolazos de protesta, en todo el país. Y, con sendas marcas de agua del mejor o peor humor, el utensilio se ha convertido en una poderosa arma, pues, tan vacías por las devaluaciones, el estruendo perfora toda la soberbia, prepotencia y aparente indiferencia del poder establecido.
Hasta recordamos que, a principios de la decada pasada, industrializando la protesta hecha rutina, fue prontamente comercializada la olla con su cucharón de martillo integrado, o una grabación que permitía el vómito de las grandes cornetas domésticas, aunque - ciertamente - a la postre le quitó novedad y espontaneidad al gesto de indignado reclamo. Sin embargo, ingeniosos, motivo para la sana sonrisa, exponemos un par de ejemplos de las ocurrencias que se apoderan de la infopista.
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miércoles, 17 de abril de 2013
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