sábado, 13 de octubre de 2018

AHORA Y SIEMPRE

Evangelio Dominical: El joven rico
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el evangelio que se proclama el 28° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 14 octubre 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 10, 17-30

“Vende lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme”                                                          

¿Hay jóvenes que buscan a Jesús?

Ahora y siempre.

Hay jóvenes que dijeron ‘NO’ al Señor; pero hay jóvenes que dijeron ‘SI’ al Señor.

Muchos de estos fueron impactados por frases evangélicas. Por ejemplo:

- "Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes, y dáselo a los pobres y luego ven y sígueme" (Mc 19, 17.30) (S. Antonio Abad, Egipto, años 251-356, era de familia muy rica, escuchó esta frase al entrar a una iglesia, y sólo se quedó con un poco de dinero para él y su hermana.

- "No se preocupen por el día de mañana” (S. Antonio Abad). Más adelante oyó esta segunda esta frase, aseguró a su hermana en un convento de monjas para su educación, dio el resto a los pobres y se fue al desierto. Y muchos jóvenes le siguieron.

- Un crucifijo le dijo a S. Francisco de Asís (Años 1182-1226): “Francisco, vete y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas.” Vendió lo que tenía y se puso a reconstruir la Capilla de S. Damián y otras más, hasta que escuchó estas palabras del evangelio: No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos... (Lc, 10). Él cambió su afán de reconstruir las iglesias por la vida austera y la prédica del Evangelio.

- “¿De qué te sirve ganar todo el mundo, si pierdes tu alma?” (S. Ignacio de Loyola le repetía a Francisco Javier (1528-1535), campeón en deporte universitario. Por fin éste se convirtió y los dos forman parte del primer grupo de jesuitas).

- S. Agustín, estando en su jardín con un amigo, oyó la voz de un niño de una casa vecina que decía: Toma y lee.[] Tomó la biblia y leyó: “Actuemos con decencia como de día: basta de banquetes y borracheras, basta de lujuria y libertinaje, no más envidias y peleas. Revístanse del Señor Jesucristo y no se dejen conducir por los deseos del instinto” (Rom 13, 13-14). Y cambió de vida.

Muchos jóvenes dijeron ‘SÍ’ al Señor, pero otros muchos dijeron ‘No’ al Señor.

Éste es el caso del joven rico de este evangelio, a quien Jesús respondió con las frases más radicales de la Escritura.

¿Dónde está la radicalidad en este evangelio?

Después de una misa, en que expliqué esta frase: - "Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes, y dáselo a los pobres y luego ven y sígueme", una joven me comentaba: “Esa perspectiva es muy dura: quedarse sin comida y durmiendo en la calle”. Le respondí:

-Jesús presenta dos posibilidades: la normal y universal para todos, que es cumplir los Mandamientos. Pero, al insistir el joven, Jesús le presenta el plan especial de vivir como Él vivió: “Dalo a los pobres…” Eso hizo S. Onofre, S. Ignacio de Loyola. Eso hacen hoy día quienes entran en la vida religiosa.

Las frases que Jesús dirige a sus discípulos después de que este hombre “se fue triste, porque era muy rico”, son de una contundencia implacable:

-“¡Qué difícil va a ser para los ricos entrar en el reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios”.

Frases tan exigentes hicieron que los discípulos, asombrados, se preguntaran:

-“¿Y quién podrá salvarse?” A lo que Jesús respondió:

-“Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él no hay nada imposible”.

No se trata simplemente de dar un «consejo» a los que buscan la perfección en la vida religiosa. Resulta casi imposible que un rico entre en el Reino de Dios.


Comida, pero no apetito. Adornos, pero no Belleza. Una casa, pero no un hogar. Medicinas, pero no salud. Lujos, pero no cultura. Diversión, pero no felicidad.

Un crucifijo, pero no un salvador. Un banco en la iglesia, pero no en el cielo. Lo que el dinero no puede comprar, Dios lo da libremente sin cobrar.>


¿Entonces el dinero es una trampa?

Efectivamente. Te contaré algo sobre “La cacería del mono”.

Algunos indígenas tienen una forma original de entrampar monos. Parten un coco por la mitad, vacían ambas mitades, y en una de ellas hacen un agujero suficientemente grande como para que pase la mano de un mono. Entonces colocan una naranja en la otra mitad del coco,  unen bien las dos mitades y las atan con un mecate a un árbol.

Tarde o temprano un ingenuo mono aparece entre las ramas, huele la deliciosa naranja y la descubre dentro del coco. El mono mete su mano por el agujero, agarra con fuerza la naranja, y trata de hacerla pasar por el agujero. Imposible. Mientras tanto los cazadores se van acercando.

¿Te dio lástima el pobre mono? ¿Qué consejo le darías?

-  “Suelta la naranja, para que tu mano pueda escaparse por el agujero, y huye”

El mono no puede tener a la vez la naranja y la libertad. Está entrampado.>

Esto es exactamente lo que Jesús le dice al joven rico. Lo ve en peligro de perder su oportunidad de la vida eterna por culpa de su adhesión a la riqueza. Y le recomienda:

-“Deja tu riqueza y salva así tu vida eterna”.


Más aún, si el mono pudiera orar, rezaría así: “Dios mío, ayúdame. Pero no me pidas que suelte la naranja”.

Esto te puede resultar cómico. Pero así rezaría el joven rico: “Dame la vida eterna, Señor; pero no me pidas dejar mi riqueza”. (1er binario de los Ejercicios de S. Ignacio).

Las enseñanzas de Jesús pueden parecer duras e incomprensibles, pero al final nos las da por nuestro bien. Vienen de alguien que nos ama y que conoce mejor que nosotros qué es lo que más nos conviene tener o dejar.

Jesús le dice: “Vete, vende lo que tienes, dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, y sígueme”.

Fuente:
https://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-joven-rico-0

NOTITARDE, Valencia, 13 de octubre de 2018
Riquezas y Desprendimiento  (Mc. 10, 17-30)
Joel de Jesús Núñez Flautes

En el evangelio de este domingo se habla de tres aspectos que están relacionados: El hombre rico, peligro de las riquezas y la recompensa prometida a quien vive el desprendimiento. En la primera parte, vemos como un joven rico, se acerca a Jesús a preguntarle qué tiene que hacer para alcanzar la vida eterna, éste le dice que tiene que cumplir los mandamientos y desprenderse de lo material y luego convertirse en su discípulo y seguirlo.

Éste hombre ya cumplía los mandamientos y era sincero en su respuesta, quizás estaba dispuesto a convertirse en discípulo de Cristo, pero cuando escuchó de boca de Jesús que tenía que renunciar a sus bienes materiales y dárselo a los pobres, se fue muy triste, no por el hecho de ser rico, sino por no poder desapegar su corazón de las cosas materiales y no poder entonces optar en libertad por Dios y por los hermanos más necesitados. Ante esta situación, Jesús le dice a sus discípulos: “qué difícil les va a ser entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero”; es decir, que aquel que pone sólo su confianza en los bienes materiales y se apega a ellos olvidándose que la vida es más que sólo el tener, el poder y el placer que pueda brindar el dinero, aquel que olvida que lo espiritual es fundamental en la vida de una persona, le será difícil alcanzar la vida eterna, no por el hecho de que  poseer bienes sea malo, sino por el uso que se hace de esos bienes.

Tendríamos que preguntarnos a qué cosas tenemos apegado el corazón, si hay cosas materiales que nos apartan o alejan de Dios y de los hermanos. En la tercera parte del evangelio de hoy, Jesús nos da la clave para desapegarnos de las cosas materiales y es el desprendimiento ante los bienes que poseemos.

IDA Y RETORNO: Necesitamos poner nuestra confianza en Dios y seguirlo de todo corazón.

Fuente:
http://www.notitarde.com/caminando-con-cristo-12

Piezas: Paul Fryer.
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/2796-tenemos-que-elegir-o-seguridades-o-reino-de-dios.html
Arquidiocesana: https://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana 

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