David Malavé ha aportado ambas fotografías, en Caracas een Retrospectiva II, con una breve leyenda: "BYE BYE #DonDisco TODO UN CLÁSICO CERRÓ SUS PUERTAS". Entre los distintos comentarios, destacamos:
- "Gongora Calzadilla Alonso: La Tienda emblemática del Discos de CARACAS . Tiene razón Don Rafael Romero Aquí en España un Disco de vinilo vale una buena pasta y volvieron a estar de Moda . En El Corte inglés valen uno reeditado unos a partir de 20 € . Que tal y Yo tenía muchos en estante en la casa del Paraiso de mis Padres cuando salí al Exilio . Son cosas que no se pueden llevar por el peso. Que pena".
Luis Eduardo Sandoval Barajas: hace un año que esta cerrada esa discotienda.
German Vespa Delgado: que triste muchos los disco que adquirí de esta tienda que aun los tengo guardado (llena tu cabeza de rock. promise circle .queen.abba.merengue. salsas new wawe, rock. muchos
César Muñoz García: Allí compré el longplay de la Billo donde estaba Tristeza Marina y el mosaico número 1. Pero además un disco 75 en uno de cuyos lados estaba el pasodoble compuesto por Agustín Lara Silverio Párez y cantado por Javier Solís
Marilu Armas Bosch: SIN TEMOR A EQUIVOCARME TIENE CERCA DE 2 AÑOS QUE CERRO,LAMENTABLEMENTEBSE PERDIO UNO DE LOS POCOS SITIOS QUE SE PODIA ENCONTRAR TODO TIPO DE MUSICA
Carlo Monsalve: El venezolano como siempre publicando tragedias, y mas este señor que quiere compartirnos sus lastimas, por una pagina que mas bien busca rescatar lo bueno... no se que dice Maria Filomena Sigillo Giannetto al respecto... pero personas grises asi dañan el objeto noble de este grupo.
Elisa Gonzalez Navarro: A mí me parece que el Sr Carlo Monsalve, lleva una amargura que no es lógica en este tipo de páginas, principalmente, porque, decreta de forma lapidaria, que "siempre el venezolano pública tragedias" esta persona sólo está contando historia, y que a usted le parezca tragedia, es un problema a revisar, saludos cordiales...!!!
Luis Barragán; El comentario siempre puede desviarse, pero - a tono con el objetivo del grupo, enderezarse. Es inevitable la remenranza, constatando que la nuestra, digamos, la de las generaciones intermedias, la nostalgia por la vieja Caracas, cada vez es más de la que más recientemente ha desaparecido. Quizá el ejercicio correcto es el de las invocaciones de Don Disco y de las tiendas afines de la ciudad. Y DD era cita obligada, más aún después que se inauguró la estación del metro. Por un doble motivo: comprar un buen disco importado, aunque caro, que pocas o ninguna tienda ofrecía en la ciudad, fuese principalmente del género académico, jazz o rock; o, por lo menos, echar un vistazo de las novedades, pues, no había las redes sociales de ahora. Admirar la colección más "sagrada", en las vitrinas de vidrio. Sin embargo, la cita más obligada todavía, fue la de retirar mensualmente la programación de la Emisora Cultural de Caracas (97.7 FM) que, en sus inicios, fue en papel glasé, por siempre gratuita. Hay dos o tres etapas en el local a vista de transeúnte curioso. La una, cuando dominaba el vinil y, muy luego, hubo el desplazamiento por el disco compacto. La otra, cuando se vieron en la necesidad de restringir los espacios para la oferta musical y, quién sabe si a mediados de la década pasada, se convirtió parcialmente, en un centro de comunicaciones. Hasta reducirse, reducirse y reducirse la oferta de cualesquiera mercancía. DD era parte de la "ruta noble": la Lectura que quedaba cercana a la Librería Francesa, hacia los 2000 la Macondo en el primer piso que muy después la Alejandría II (donde quedó un local de telas en el que nos refugiamos el 27-F), en planta baja, no pudo superar. Se va DD, como ya ha cerrado, cerca de La Previsora, sus rejas la librería Suma".
Referencia: https://www.facebook.com/groups/24371473543/permalink/10156286887448544/
Paula Giraud Adriani, aporta el siguiente testimonio:
Parque Central (Caracas), Museo de Arte Contemporáneo Sofia Imber, agosto de 1987: Pantalón y blusa de lino.Usaba zapatos de Cristian Dior. Andaba siempre impecable con mi cabello ROJIZO, que fue el color que siempre me gustó usar. Usaba mi perfume Air Du Temps de Nina Ricci o Chanel Nro 5 y otros perfumes exquisitos,que cualquier mujer que tuviese un trabajo, incluso las obreras de las oficinas públicas y privadas, los podían comprar a cómodas cuotas.
Las fotos son de mis queridos amigos Hugo y Freddy Duarte, reporteros gráficos adscritos en ese momento al despacho del Ministro de Agricultura, el Ingeniero Agrónomo Felipe Gómez Älvarez, un gran conocedor de su área y de todos los que lo acompañaron en su gestión, incluyendo Hiram Gaviria,Director General de Ganaderia, quien luego también fue un buen Ministro de Agricultura.
En esos años, usualmente almorzaba en los mejores restaurantes del Parque Central. Y era usual ver a la recordada Sofia Imber, “la madre que parió el HOY Museo de Arte Comtemporáneo” y al llegar Chávez de manera muy mezquina le quitaron a este Museo su nombre, que tuvo sus mejores momentos y de mayor brillo, cuando estuvo bajo sus manos…A élla le encantaba comer en el exquisito Restaurant de comida francesa (a mi también): Restaurant El Parque, que era en verdad muy lindo, rodeado de muchos jardines…
En ese momento el Presidente de Venezuela, era el doctor Jaime Lusinchi, médico pediatra. Nacido en Clarines, estado Anzoátegui, el 27 de mayo de 1924, hijo de una humilde mujer, DOÑA ANGÉLICA LUSINCHI, que levantó sola a dos hijos y los graduó de profesionales éxitosos: Uno médico y otro abogado.
El 20 de septiembre de 1947, Jaime Ramón Lusinchi se gradúa de médico en la Universidad Central de Venezuela, con la tesis Hipertensión en obreros del Seguro Social, como parte de la promoción Domingo Luciani. Durante esta época contraerá nupcias con Gladys Castillo, también médico pediatra como él con quien tuvo 5 hijos. Se especializa en el área de pediatría, cursando postgrado en la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra del profesor Juan P. Garran, 1952, Universidad de Santiago de Chile, con el profesor Arturo Scroogie, 1952-1956 y en la Universidad de Nueva York, entre 1957 y 1958.
En el orden profesional, entre sus primeras labores se encuentran, el trabajo como médico rural en Cantaura y San Joaquín (Estado Anzoátegui) entre 1947-1948, médico del hospital de la empresa Mene Grande Oil Company, en San Tomé, 1948-1950, médico interno del Hospital de Emergencia de Salas en Caracas, 1950-1952, médico residente extranjero del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, 1953, médico de planta del hospital Roberto del Río en Santiago de Chile, 1952-1956, médico residente en la sección de pediatría del Lincoln Hospital y del Centro Médico Universitario Bellevue, Nueva York, 1956-1958, instructor en el Instituto Nacional de Puericultura, así como médico adjunto del servicio de pediatría del Hospital Pérez de León de Caracas, 1958-1960.
Su curriculum ¡igualito al de Hugo Chávez y al de Nicolás Maduro! y de los ministros mediocres (muchos militares rojitos) que han “DESGOBERNADO” a Venezuela…De su administración, tuve muchas críticas,pero HOY lucen una brizna en el pajar".
Referencia: https://www.facebook.com/paula.giraud/posts/10214781806875259
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miércoles, 25 de abril de 2018
domingo, 19 de abril de 2015
ELOCUENCIA PARLAMENTARIA
En una y en otra comisión parlamentariaLuis Barragán
Principiando la actual legislatura, la Comisión Permanente de Cultura de la Asamblea Nacional recibió y procesó, por razones muy obvias, la interesada denuncia de una diputada regional del oficialismo que intentó responsabilizar a Henrique Capriles de las modificaciones sufridas por un inmueble histórico de la gobernación mirandina, muy luego de recibido el impacto de un artefacto explosivo. De una presunta remodelación, más no restauración, la ordenación de los hechos aconsejaba citar a cualesquiera funcionarios públicos relacionados e, incluyendo al gobernador Capriles, nos pareció rigurosamente lógico hacerlo con su predecesor, Diosdado Cabello, en cuyo período ocurrió la explosión.
Por supuesto, la bancada oficialista clamó a los cielos, pretendiendo una aberración de nuestra solicitud gracias a la condición parlamentaria de Cabello. Sin embargo, aprobado en la Comisión y después levantada la sanción en la siguiente sesión, olvidaba que tratamos de una invitación para aclarar las cosas, ni siquiera una interpelación, e ignoraba que, en el viejo Congreso, aún en el ejercicio de la senaduría o diputación, el parlamentario debía acatar la citación de una comisión distinta a la de su adscripción, tal como - en efecto - ocurrió en décadas pasadas.
Esta nota contrastante entre Congreso de la República y Asamblea Nacional o, mejor, entre las comisiones de trabajo de una y otra, podemos ejemplificarla con un par de notas adicionales, pues, por una parte, hoy resulta inverosímil, atrevido y subversivo que sea citado e interpelado el más modesto funcionario público, libremente interrogado por propios y extraños. Jamás se daría un caso como el de la Dra. Gladys de Lusinchi, a quien – conculcados sus derechos – acudió a la Comisión de Medios del Congreso y, muy a pesar de las diligencias, trabas u obstáculos interpuestos por el otrora partido de gobierno, ofreció un completo testimonio que afectaba a su presidencial marido, en la segunda mitad de los ochenta del XX.
Por lo demás, reivindicada la autonomía de las comisiones permanentes de décadas atrás, actuantes las minorías parlamentarias por ínfimas que fuesen, una sola sesión de ellas ilustraba la sobriedad, el respeto, la consideración, la solemnidad, la indispensable formalidad de sus actos. Comenzando por el atuendo de los parlamentarios, el riguroso respeto al debate y a la decisión reglamentados, la debida programación y evaluación de los trabajos, y el propio diseño de los espacios que presidía únicamente Bolívar y otros símbolos patrios.Huelga comentar las dramáticas diferencias con el presente, pues, transcurridos tres años como diputado adscrito a la Comisión de Cultura, con breve pasantía por la de Política Exterior (un poco más formal) y la Administración y Servicios, transferido involuntariamente, las conocemos muy bien por lo que respecta al fondo y la forma. Antes impensable que las dependencias legislativas exhibieran una fotografía del Presidente de la República, como impuso Chávez Frías con la suya al principiar el siglo XXI y lo continua Maduro Moros, por lo demás, arriesgando su diputado que no reclame tamaña distinción.
Fotografías:
- Sesión ordinaria de la Comisión de Medios del Congreso de la República (1987): De izquerda a derecha L. Barragán (Secretario), G. Cartay (Vicepreidente), J.C. Moreno (Presidete) y, entre varios de los diputados integrantes, J. Pulgar, O. Yánes, L. Mazzarri, A. E. Blanco Iturbe.
- Otra sesión ordinaria de la Comisión de Medios del Congreso: V. Humpiérrez, Lb Barragán, J.C. Moreno, G. Cartay, J. Pulgar, O. Yánes, L. Mazzarri, H. Ramos Allup, entre otros.
- La Dra. Gladys de Lusinchi acude a la Comisión de Medios (1987).
- Una sesión ordinaria de la Comisión de Contraloría del Congreso /1985): entre otros, Paciano Padrón (Presidente) y Juan Blanco Peñalver (Secretario).
domingo, 5 de abril de 2015
SIGNO
La moral de escondimiento
Luis Barragán
Limitar, condicionar, censurar o bloquear la información, es clave. Solamente el poder da la versión de sí y del país, generando una moral de la duplicidad para sobrevivir tratando de darse alguna prestancia o legitimidad ahora cuestionada por los venezolanos.
Suele esconder hechos, criterios y y hasta emociones para facturar otros que digan de una prédica del amor, la solidaridad, el esfuerzo y la honradez. Imposible una libérrima y espontánea rueda de prensa con nacionales o extranjeros, o la aceptación y garantía de una investigación parlamentaria lo más imparcial posible, teniendo por escenario a la opinión pública, pues, a lo sumo, prácticamente sustitutivo de la Gaceta Oficial, bastará el Twitter pretendiendo despejar dudas, en provecho de un simple mensaje telegráfico que no tolera réplica alguna.
Antes, desconocidas las redes sociales que hoy dicen delatar todo y a todos, por más resistencia que ofreciese el gobierno de turno, la básica división de los órganos del Poder Público forzaba a la sinceridad de la vida pública o privada de sus miembros por la sola circunstancia de decidir o influir en la vida pública y también privada de todo un país. Removiendo papeles en la Semana Mayor que concluye, hallamos el testimonio de la comparecencia de la Dra. Gladys Castillo de Lusinchi a la por entonces Comisión de Medios del Congreso de la República (1987), cuyo proceso de divorcio – entre otros problemas – quiso esconderse infructuosamente, ilustrándonos sobre las bondades de una – si así lo desean – mínima y convincente democracia.
Apenas, se dice algo del consabido y ventajoso viaje de una niñera armada a Brasil e impiden una averiguación de la Asamblea Nacional, presionando a los medios, reclamando estridentemente la privacidad de un alto funcionario público cuando no la respetan de cualquier opositor o disidente, trepando las más absurdas descalificaciones personales, difamándolo impunemente tras la grabación y montaje de una llamada telefónica. Hace poco, un díscolo diputado oficialista ofendió a un colega opositor, catalogando a su padre de asesino, creyendo que se trataba de Tomás Guanipa cuando realmente le respondió a Ángel Medina, quienes asisten regularmente a las sesiones y, por lo menos, alguna vez los ha visto y oído.
El escondimiento del ya harto sonoro caso del Banco de Andorra y de los que propiciaron las sanciones del gobierno estadounidense, imposibilitada cualquier investigación independiente o la más humilde indagación de sus compatriotas, los obliga a una cruzada anti-imperialista en demanda del nacionalismo y la honestidad que únicamente exigen a los demás. Cada uno de los venezolanos, en su larga y paciente cola para acceder a los insumos básicos, en medio de la inseguridad personal que nos aqueja, debe mostrar las virtudes que no ejemplariza un gobierno que tampoco les permite la más mínima interpelación sobre el colosal despilfarro de divisas que nos trajo a la presente situación y, menos, sobre la nada venturosa posición que logra el país en el blanqueamiento internacional de capitales.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/04/la-moral-de-escondimiento/
www.noticierodigital.com/2015/04/la-moral-de-escondimiento/
Ilustración: Alonso. Economía Hoy, Caracas, 20/01/1993.
Cfr. Caso Dra. Gladys Castillo de Lusinchi y su comparecencia por ante la Comisión de Medios del Congreso (1987): http://lbarragan.blogspot.com/2015/03/desarchivo.html
Luis Barragán
Limitar, condicionar, censurar o bloquear la información, es clave. Solamente el poder da la versión de sí y del país, generando una moral de la duplicidad para sobrevivir tratando de darse alguna prestancia o legitimidad ahora cuestionada por los venezolanos.
Suele esconder hechos, criterios y y hasta emociones para facturar otros que digan de una prédica del amor, la solidaridad, el esfuerzo y la honradez. Imposible una libérrima y espontánea rueda de prensa con nacionales o extranjeros, o la aceptación y garantía de una investigación parlamentaria lo más imparcial posible, teniendo por escenario a la opinión pública, pues, a lo sumo, prácticamente sustitutivo de la Gaceta Oficial, bastará el Twitter pretendiendo despejar dudas, en provecho de un simple mensaje telegráfico que no tolera réplica alguna.
Antes, desconocidas las redes sociales que hoy dicen delatar todo y a todos, por más resistencia que ofreciese el gobierno de turno, la básica división de los órganos del Poder Público forzaba a la sinceridad de la vida pública o privada de sus miembros por la sola circunstancia de decidir o influir en la vida pública y también privada de todo un país. Removiendo papeles en la Semana Mayor que concluye, hallamos el testimonio de la comparecencia de la Dra. Gladys Castillo de Lusinchi a la por entonces Comisión de Medios del Congreso de la República (1987), cuyo proceso de divorcio – entre otros problemas – quiso esconderse infructuosamente, ilustrándonos sobre las bondades de una – si así lo desean – mínima y convincente democracia.
Apenas, se dice algo del consabido y ventajoso viaje de una niñera armada a Brasil e impiden una averiguación de la Asamblea Nacional, presionando a los medios, reclamando estridentemente la privacidad de un alto funcionario público cuando no la respetan de cualquier opositor o disidente, trepando las más absurdas descalificaciones personales, difamándolo impunemente tras la grabación y montaje de una llamada telefónica. Hace poco, un díscolo diputado oficialista ofendió a un colega opositor, catalogando a su padre de asesino, creyendo que se trataba de Tomás Guanipa cuando realmente le respondió a Ángel Medina, quienes asisten regularmente a las sesiones y, por lo menos, alguna vez los ha visto y oído.
El escondimiento del ya harto sonoro caso del Banco de Andorra y de los que propiciaron las sanciones del gobierno estadounidense, imposibilitada cualquier investigación independiente o la más humilde indagación de sus compatriotas, los obliga a una cruzada anti-imperialista en demanda del nacionalismo y la honestidad que únicamente exigen a los demás. Cada uno de los venezolanos, en su larga y paciente cola para acceder a los insumos básicos, en medio de la inseguridad personal que nos aqueja, debe mostrar las virtudes que no ejemplariza un gobierno que tampoco les permite la más mínima interpelación sobre el colosal despilfarro de divisas que nos trajo a la presente situación y, menos, sobre la nada venturosa posición que logra el país en el blanqueamiento internacional de capitales.
Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2015/04/la-moral-de-escondimiento/
www.noticierodigital.com/2015/04/la-moral-de-escondimiento/
Ilustración: Alonso. Economía Hoy, Caracas, 20/01/1993.
Cfr. Caso Dra. Gladys Castillo de Lusinchi y su comparecencia por ante la Comisión de Medios del Congreso (1987): http://lbarragan.blogspot.com/2015/03/desarchivo.html
martes, 31 de marzo de 2015
DESARCHIVO: COMISIÓN DE MEDIOS DEL CONGRESO
El caso de Gladys de Lusinchi, por ejemplo
LB
Tiempo atrás, desempeñamos la Secretaría de la Comisión de Medios del Congreso de la República. Entre mediados de 1987 y finales de 1988, compartimos las responsabilidades con las políticas, pues, integrábamos el directorio nacional juvenil socialcristiano, electos por convención, sin que recordemos ahora si también su secretaría nacional de formación (o ya habíamos renunciado a esta labor administrativa). El caso está en que, por años, guardamos muchas copias del material que generó la Comisión, pretendiendo escribir algo extenso sobre los problemas relacionados con la libertad de expresión y otros derechos afines. Apenas, sobreviven muy pocos documentos.
Aprovechando el asueto de Semana Santa, forzado porque practicamente todo se paraliza en el país, removimos una caja de papeles quizá no tocada en más de una década. Hicimos la purga correspondiente y nos sorprendió hallar algunas copias de las actas de la Comisión y fotografías.
Algún día escribiremos sobre las vicisitudes concretas de lo que fue una dura faena para atender el caso de la Dra. Gladys Castillo de Lusinchi, comenzando por la citación en La Casona hasta la concurrencia al seno de la Comisión a la que le pidió atención, pues, en camino el proceso de divorcio con el entonces presidente Jaime Lusinchi, confrontó no pocos problemas hasta para expresarse públicamente. Como puede apreciarse, aunque era radical el enfrentamiento de la oposición y el gobierno, fue inevtable la unanimidad para consentir su presencia.
Había persecución, DISIP, presiones, maniobras, etc., pero, al contrastar aquella situación que se nos antojaba crítica, con el presente, fue evidente la posibilidad real de ejercer cabalmente las responsabilidades parlamentarias, un superior reconocimiento de la división de los órganos del Poder Público, entre otras ventajas, incluida la pericia, la habilidad y la experiencia política indispensable que ahora luce ausente en buena parte de los elencos partidistas y - también - de la sociedad civil.
Evitando el extravío de las piezas, preferimos orbitarlas en el blog, con breves comentarios. El escáner e mano ha sido una buena solución.
LB
LB
Tiempo atrás, desempeñamos la Secretaría de la Comisión de Medios del Congreso de la República. Entre mediados de 1987 y finales de 1988, compartimos las responsabilidades con las políticas, pues, integrábamos el directorio nacional juvenil socialcristiano, electos por convención, sin que recordemos ahora si también su secretaría nacional de formación (o ya habíamos renunciado a esta labor administrativa). El caso está en que, por años, guardamos muchas copias del material que generó la Comisión, pretendiendo escribir algo extenso sobre los problemas relacionados con la libertad de expresión y otros derechos afines. Apenas, sobreviven muy pocos documentos.
Aprovechando el asueto de Semana Santa, forzado porque practicamente todo se paraliza en el país, removimos una caja de papeles quizá no tocada en más de una década. Hicimos la purga correspondiente y nos sorprendió hallar algunas copias de las actas de la Comisión y fotografías.
Algún día escribiremos sobre las vicisitudes concretas de lo que fue una dura faena para atender el caso de la Dra. Gladys Castillo de Lusinchi, comenzando por la citación en La Casona hasta la concurrencia al seno de la Comisión a la que le pidió atención, pues, en camino el proceso de divorcio con el entonces presidente Jaime Lusinchi, confrontó no pocos problemas hasta para expresarse públicamente. Como puede apreciarse, aunque era radical el enfrentamiento de la oposición y el gobierno, fue inevtable la unanimidad para consentir su presencia.
Había persecución, DISIP, presiones, maniobras, etc., pero, al contrastar aquella situación que se nos antojaba crítica, con el presente, fue evidente la posibilidad real de ejercer cabalmente las responsabilidades parlamentarias, un superior reconocimiento de la división de los órganos del Poder Público, entre otras ventajas, incluida la pericia, la habilidad y la experiencia política indispensable que ahora luce ausente en buena parte de los elencos partidistas y - también - de la sociedad civil.
Evitando el extravío de las piezas, preferimos orbitarlas en el blog, con breves comentarios. El escáner e mano ha sido una buena solución.
LB
La Dra. Gladys Castillo de Lusinchi acude a la Comisión Permanente de Medios de Comunicación Social, en la sede administrativa del Congreso de la República, Caracas, 01 de diciembre de 1987. En la gráfica, el presidente de la Comisión (Julio César Moreno), el vicepresidente (Gehard Cartay) y el secretario (LB).
Acta de aprobación para la comparecencia de la Dra. Lusinchi.
Una de las sesiones ordinarias de la Comisión. En el presidium, el secretario LB y los diputados Cartay, Moreno y - creemos - Juvencio Pulgar. Entre los integrantes, los diputados Luis Mazzarri (quien luego tuvo que defender el diario "El Tiempo" de Trujillo del cual era propietario, siendo independiente pro-adeco, frente al propio gobierno) y Oscar Yánes. Obsérvese la sobriedad del salón (¿3er. piso de Pajaritos?), pues era antes impensable la fotografía del presidente de la República y la de su antecesor, presidiéndolo, como ocurre por estos años del XXI.
Otra sesión ordinaria de la Comisión: en el presidium, además, está el diputado Valeriano Humpiérrez: en el fondo, el diputado Pulgar; y ocupando as curules, distinguimos a los diputados Yánes, Mazzari, otro cuyo nombre olvidamos y Henry Ramos Allup.
Entregando una muy bien documentada denuncia al entonces director general de Telecomunicaciones del Ministerio de Comunicaciones, si mal no recordamos Lic. Sixto González, cuya comprobada leatad al gobierno de Lusinchi no obstaba para el trato respetuoso y cordial con el secretario de la Comisión que cumplía con sus labores, yendo a su despacho. La memoria falla, pudo ser el caso de la Venezolana de Televisión, de las emisoras radiales, de la publicidad gubernamental, entre tantos que se vntilaron e investigaron así el partido de gobierno tuviese mayoría. La Comisión de Medios estaba integrada exclusivamente por los diputados y, carente el Senado de una equivalente, en propiedad era del Congreso de la República.
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