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domingo, 10 de diciembre de 2017

GUADALUPE Y COROMOTO

Evangelio Dominical: Voz del desierto
José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado sobre el evangelio que se proclama el segundo Domingo de Adviento- B, correspondiente al domingo 10 diciembre 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos  1, 1-8.
“Preparen el camino del Señor”
¿Cuáles son las primeras palabras del primer evangelio?
El primer evangelio que se escribió fue el de Marcos. Y éstas son sus primeras palabras, escritas ciertamente en una forma solemne y festiva. Empieza así:
<«Comienza la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios».
Es la primera vez que aparece en el Nuevo Testamento la palabra evangelio (palabra griega, que significa ‘buena noticia’), refiriéndose a algo escrito sobre Jesucristo.
El evangelio de S. Marcos va dirigido a comunidades de no-judíos. Pero comienza diciendo que Jesús tuvo un Precursor, anunciado varias veces en la Biblia. Esto le da más importancia a Jesús. Y cita tres pasajes de la Biblia: “Yo envío mi mensajero” (Exodo 23:20 y Malaquías 3:1) y “Voz que clama en el desierto” (Isaías 40:3).
Quien inicia la Buena Noticia, el Evangelio, es Juan el Bautista, que es llamado “mensajero de la Alegría, de las buenas noticias” (1ª Lectura de hoy: Isaías 40).
Impregnado de este espíritu, Pedro también anuncia la llegada de un cielo nuevo y una tierra nueva e invita a acelerar este acontecimiento (2ª Lectura de hoy: Pedro 3, 8-14).
Así pues, ese mensajero y esa voz del desierto se refieren a Juan el Bautista, que proclama la llegada de Jesús. Los dos coinciden en varias cosas:
–– Ambos (Juan y Jesús) piensan que el desierto es importante en sus ministerios.
–– Ambos llaman al pueblo al arrepentimiento.
–– Ambos serán traicionados, arrestados y asesinados.
La reacción de los judíos ante Juan el Bautista es conmovedora. Han pasado más de trescientos años desde que un profeta estuvo activo en Israel. Y cuando oyen hablar de Juan, les recuerda a Elías. La forma de vestir y la dieta de Juan lo relacionan con Elías. Juan iba “vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos.” Así iba también vestido Elías (2 Reyes 1:8).
Y se van al «desierto» a escucharle. Allí Juan los llama a un arrepentimiento profundo, de metanoia o cambio de mentalidad para regresar a la voluntad de Dios.
 ¿Por qué es importante ir al desierto?
El desierto les recuerda a los judíos los 40 años de sus antepasados los israelitas, que huían de Egipto hacia la Tierra Prometida. Fue tiempo de seguir y estar con Dios, que los salvaba de la esclavitud egipcia.
Les recuerda su antigua fidelidad a Dios, que fue su amigo y aliado, pero, sobre todo, el desierto es el mejor lugar para escuchar la llamada a la conversión. Allí hay privaciones.
Allí en el desierto el pueblo toma conciencia de la situación en que viven; experimentan la necesidad de cambiar; se arrepienten; reconocen sus pecados sin echarse las culpas unos a otros; sienten necesidad de salvación.
Juan es el encargado de convencer a todos de la urgente conversión que necesita vivir todo el pueblo para acoger a su Mesías y Señor. Se trata de«preparar el camino del Señor», un camino concreto y bien definido, el camino que va a seguir Jesús.
Según Marcos, «confesaban sus pecados» y Juan «los bautizaba».
  ¿Qué lecciones sacamos de este evangelio?
1. Como Juan el Bautista, nosotros debemos ser mensajeros de la Buena noticia.
Una comunidad de rostro amable, alegre, confiado, sereno, pacificador. No un rostro torvo, una mirada sombría, un gesto adusto y condenatorio. Hay que cuidar la imagen pública de los que tenemos por vocación ser mensajeros de la Alegre Noticia.
Anuncia la buena noticia aquella comunidad que aplaude el bien y no da importancia al mal, la que en lugar de sospechar y condenar, confía y disculpa, la que no sólo detecta enfermedades, sino que ofrece la medicina de la curación fácil, posible y rápida. Y es creíble.
Debemos llevar un mensaje alegre y esperanzador para los pobres de la tierra, los excluidos de los procesos de transformación, los matrimonios en crisis, los jóvenes indiferentes a la fe, las nuevas generaciones, los ancianos, los marginados, los disminuidos.
2.Hoy día necesitamos la conversión para acoger más fielmente a Jesucristo en el centro de nuestro cristianismo.
3.La conversión que necesita nuestro modo de vivir el cristianismo no se puede improvisar. Requiere un tiempo largo de desierto, de recogimiento y de trabajo interior.>
  ¿Por qué nos resistimos a ir al desierto?
Precisamente ésta puede ser hoy nuestra tentación: no ir al «desierto», no recogernos
de tanto ruido y preocupaciones temporales y egoístas,
La imagen del pueblo judío «confesando sus pecados» es admirable.
Los cristianos de hoy necesitamos hacer un examen de conciencia colectivo, a todos los niveles, para reconocer nuestros errores y pecados. Sin este reconocimiento no es posible «preparar el camino del Señor»>. (Pagola)
 ¿Qué otro mensaje daba Juan el Bautista?
Y Juan predicaba, diciendo:
-“Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos. Yo a la verdad les he bautizado con agua; mas él les bautizará con Espíritu Santo.
Jesús viene a traer al Espíritu Santo, el perdón, la sanidad espiritual, la restauración de relaciones correctas, la incorporación al pueblo de Dios…
Juan el Bautista preparó el camino. ¡No lo bloqueó! ¡No puso más problemas! Presentó soluciones. Preparó a la gente para entrar en el ámbito de la Buena Noticia. Y lo hizo desde una humildad que impresiona: “¡no soy digno de desatarle la correa de la sandalia!”. Juan estaba abrumado ante la grandeza de Aquel a quien anunciaba.
 ¿Cómo preparar el camino hoy?
1) Purificar la mirada del corazón para “ver de otra manera”;
2) Poner en hora el reloj de la Paciencia y confiar en el sabio ritmo de Dios;
3) Hacer fácil el camino a los demás: con nuestra súplica a Dios, con nuestra comprensión, con nuestra benevolencia a prueba de mal, con nuestra crítica constructiva, con nuestra disponibilidad a ayudar, con nuestra alegría.

Fuente:
Cfr.
Captura de imagen: Tweed de Caterina Valentino.

CONVERSIÓN

NOTITARDE, Valencia, 10 de diciembre de 2017
“CAMINANDO CON CRISTO”
Preparen el camino del Señor
Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto del Evangelio de hoy inicia diciendo: “Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. Este título general marcará todo el relato de Marcos, que leeremos en este nuevo año litúrgico, que comenzamos el domingo pasado. Evangelio que no es un libro, sino una persona que es Jesús, ya que Él es la Buena Noticia de la Salvación de Dios Padre para los hombres. Él, por tanto, es Dios mismo en medio de los hombres, como lo va a dejar claro en su texto el evangelista Marcos. Él es el Mesías y Salvador, el Ungido del Padre que se ha encarnado en medio de los hombres por obra del Espíritu Santo.
Destaca en el texto de hoy la figura de Juan El Bautista que se presenta como profeta que prepara el camino del Señor Jesús que ya está en medio de los hombres y que viene a bautizar con el Espíritu Santo y nos pide conversión del corazón para poder recibir los dones que vienen de Dios. La conversión que pide Juan a orillas del Jordán implica un cambio radical de mentalidad y actitudes interiores, que se traduce en una nueva forma de vida, en una nueva conducta moral,  según la vocación de cada uno. Para esto Juan proponía un bautismo penitencial, que vendría a preparar al nuevo y definitivo bautismo inaugurado por Jesús en el Jordán que donará al creyente el don del Espíritu Santo.
Necesitamos convertirnos, dejar el hombre viejo y caminar con sinceridad hacia Dios. Hoy, El Señor nos pide un cambio radical de vida, que nos centremos en el amor que es lo esencial.
IDA Y RETORNO: Vivamos el adviento con esperanza.

Fuente:
Cfr.
Ilustración: Portada de "The ICI Magazine", nr. 288 de 1960. Colección: Academia Nacional de Historia / Hemeroteca.

domingo, 7 de diciembre de 2014

CERCANÍAS

NOTITARDE, Valencia, 7 de diciembre de 2014
“Caminando con Cristo”
“Preparen el camino del señor” (Mc. 1,1-8)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El texto del Evangelio de hoy inicia diciendo: “Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. Este título general marcará todo el relato de Marcos, que leeremos en este nuevo año litúrgico, que comenzamos el domingo pasado. Evangelio que no es un libro, sino una persona que es Jesús, ya que Él es la Buena Noticia de la Salvación de Dios Padre para los hombres. Él, por tanto, es Dios mismo en medio de los hombres, como lo va a dejar claro en su texto el evangelista Marcos. Él es el Mesías y Salvador, el Ungido del Padre que se ha encarnado en medio de los hombres por obra del Espíritu Santo.
Destaca en el texto de hoy la figura de Juan El Bautista que se presenta como profeta que prepara el camino del Señor Jesús que ya está en medio de los hombres y que viene a bautizar con el Espíritu Santo y nos pide conversión del corazón para poder recibir los dones que vienen de Dios. La conversión que pide Juan a orillas del Jordán implica un cambio radical de mentalidad y actitudes interiores, que se traduce en una nueva forma de vida, en una nueva conducta moral,  según la vocación de cada uno. Para esto Juan proponía un bautismo penitencial, que vendría a preparar al nuevo y definitivo bautismo inaugurado por Jesús en el Jordán que donará al creyente el don del Espíritu Santo. 
Necesitamos convertirnos, dejar el hombre viejo y caminar con sinceridad hacia Dios. Hoy, El Señor nos pide un cambio radical de vida, que luchemos para no pactar con el pecado que deja en nosotros signos de muerte, que no nos dejemos robar el cielo, que nos esforcemos por crecer en santidad, por vivir en los valores del Evangelio y que desterremos de nuestras vidas los vicios, los males y actitudes negativas que no nos permiten crecer como personas ni realizarnos como auténticos cristianos. Hoy El Señor quiere que revisemos nuestras vidas y veamos cuales son las cosas que no nos están permitiendo avanzar por el camino de Dios; que nos detengamos y si vamos por un camino equivocado, cambiemos el rumbo y volvamos a Dios de corazón que siempre nos espera con amor de Padre y quiere y nos propone salvación y vida eterna. 
Los cielos nuevos y la tierra nueva que Dios nos propone, pasa por la conversión, por el cambio de cada persona que decide abrir su corazón y toda su vida a Dios, que se deja alcanzar por su amor en la persona de Cristo Jesús, el Hijo de Dios que ha venido para mostrarnos el camino que conduce al cielo y que se conquista sobre todo viviendo en el amor, allí donde se resume y concentra la vida cristiana.
Jesús es el Hombre Nuevo que está en medio de nosotros y cuando nos acercamos a Él y nos hacemos sus discípulos por medio del bautismo la vida se transforma y renueva por medio de su Espíritu Santo y comenzamos a ser hijos de Dios Padre y se inicia así la fraternidad universal de todos los hombres congregados en un solo Pueblo que es la Iglesia. 
Sigamos el ejemplo de Juan El Bautista que hizo del anuncio de la llegada del Reino de Cristo la prioridad de su vida; que nosotros pongamos al Señor como lo más importante de nuestra existencia y con Él y por Él podamos caminar hacia nuestra patria definitiva que es el cielo; viviendo a plenitud y en la fe, la esperanza y el amor cada día que Dios nos regala. No permitamos que los vicios, los males y cosas pasajeras de este mundo nos aparten del amor de Dios, sino que aportemos para cada día lograr un mundo mejor, más humano y fraterno como lo quiere Dios.
Ida y retorno
Se acerca la celebración de la Navidad, tiempo propicio para acercarnos a Dios, acércate a tu parroquia más cercana, celebra el sacramento de la confesión y de la Eucaristía, busca al Señor y Él bendecirá tu vida. Si queremos que Venezuela cambie y sea un país próspero necesitamos comenzar por nosotros mismos y colocando a Dios en el primer lugar, que Él sea lo más importante de nuestra vida, acércate a la oración y meditación de su Palabra y recibirás sus bendiciones. Te esperamos.

Ilustración: He Qi.

TERRENAL SUMERSIÓN

Confesar nuestros pecados
José Antonio Pagola
      
«Comienza la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios». Éste es el inicio solemne y gozoso del evangelio de Marcos. Pero, a continuación, de manera abrupta y sin advertencia alguna, comienza a hablar de la urgente conversión que necesita vivir todo el pueblo para acoger a su Mesías y Señor.
En el desierto aparece un profeta diferente. Viene a «preparar el camino del Señor» Éste es su gran servicio a Jesús. Su llamada no se dirige sólo a la conciencia individual de cada uno. Lo que busca Juan va más allá de la conversión moral de cada persona. Se trata de «preparar el camino del Señor», un camino concreto y bien definido, el camino que va a seguir Jesús defraudando las expectativas convencionales de muchos.
La reacción del pueblo es conmovedora. Según el evangelista, dejan Judea y Jerusalén y marchan al «desierto» para escuchar la voz que los llama. El desierto les recuerda su antigua fidelidad a Dios, su amigo y aliado, pero, sobre todo, es el mejor lugar para escuchar la llamada a la conversión.
Allí el pueblo toma conciencia de la situación en que viven; experimentan la necesidad de cambiar; reconocen sus pecados sin echarse las culpas unos a otros; sienten necesidad de salvación. Según Marcos, «confesaban sus pecados» y Juan «los bautizaba».
La conversión que necesita nuestro modo de vivir el cristianismo no se puede improvisar. Requiere un tiempo largo de recogimiento y trabajo interior. Pasarán años hasta que hagamos más verdad en la Iglesia y reconozcamos la conversión que necesitamos para acoger más fielmente a Jesucristo en el centro de nuestro cristianismo.
Ésta puede ser hoy nuestra tentación. No ir al «desierto». Eludir la necesidad de conversión. No escuchar ninguna voz que nos invite a cambiar. Distraernos con cualquier cosa, para olvidar nuestros miedos y disimular nuestra falta de coraje para acoger la verdad de Jesucristo.
La imagen del pueblo judío «confesando sus pecados» es admirable. ¿No necesitamos los cristianos de hoy hacer un examen de conciencia colectivo, a todos los niveles, para reconocer nuestros errores y pecados? Sin este reconocimiento, ¿es posible «preparar el camino del Señor»?

Fuente:
Ilustración: He Qi

SACRA SUMERSIÓN

La buena nueva te ilumina en el camino hacia lo más humano
Fray Marcos (Rodríguez)
 
INTRODUCCIÓN
Las lecturas del domingo pasado nos hablaban de velar, de vigilar, de estar despierto. Hoy hablan los que han estado en esa actitud de centinelas: los profetas. Desde su atalaya de personas realizadas, descubren en el horizonte la llegada de la catástrofe o de la dicha. Se convierten así en vigías y heraldos.
El profeta es la figura clave de este tiempo de adviento. No se trata de un adivinador del porvenir. Tampoco debemos pensar en un ser humano separado de los demás, que, por elección especial, Dios le va indicando lo que tiene que decir a los demás. Profeta es todo aquel que está despierto con lo ojos bien abiertos. La principal característica del profeta es precisamente su inserción en el pueblo y su preocupación por la suerte de los más humildes. Por eso su principal objetivo ha sido siempre denunciar la injusticia, la condena sin paliativos de toda clase de opresión.
Pero no nos hagamos ilusiones. Aunque ser profeta tenía que ser la meta de todo ser humano, resulta que sólo la alcanza un reducidísimo número de personas. Es más, la inmensa mayoría de los que se erigen en profetas para los demás, son falsos; o porque se limitan a proclamar las miserias del hombre hundiéndolo aún más, o porque les conducen por caminos equivocados.
En teoría parece fácil distinguir al auténtico del falso, pero en realidad es casi imposible. Verdadero profeta sería el que ha llegado a una experiencia de su verdadero ser y, fiel a esa experiencia, ayuda a los demás a ser más humanos. Falso sería el que conduce al hombre a mayor egoísmo. El problema está en que lo “humano” sólo se puede valorar desde lo humano. Por eso no hay manera de distinguir lo falso de lo verdadero mientras no se tenga una mínima experiencia de lo humano.
EXPLICACIÓN
La primera lectura es un canto de esperanza, aunque habla como si ya hubiera sucedido lo que tanto anhelan. Dios, que había abandonado a su pueblo, vuelve para darle la salvación. El profeta Isaías intenta animar al pueblo con el anuncio del final de la dolorosa separación de su tierra.
Decíamos el domingo pasado que todo el AT está escrito en clave de Adviento. No debemos extrañarnos de encontrar tantos y tan expresivos textos para este tiempo litúrgico.
Lo que Isaías anuncia es un evangelio (buena noticia). El destierro había acabado con toda una teología triunfalista que invitaba a dormirse en los laureles de sentirse elegidos, sin aceptar ninguna responsabilidad para con Dios ni para con los demás. La denuncia de todos los profetas advertía de que no se puede confiar en Dios mientras se practica toda clase de atropellos e injusticias.
Hoy no hay contexto porque leemos el comienzo del evangelio de Marcos. Llevo sesenta años leyendo el evangelio de mi tocayo Marcos y acabo de hacer un descubrimiento sorprendente: La primera palabra la entendí mal durante todo ese tiempo. El “arje” griego no designa el comienzo de un texto, que es lo que yo había entendido siempre. El principio del evangelio de Juan comienza también con esta palabra y lo traducimos: “en el principio” = “origen”.
Arje significa origen y fundamento; es decir, aquello que ha sido la causa de que otra cosa surgiera. La Vulgata lo ha traducido por “Initium” que también significa “origen”. Así, un “iniciado” no es el que acaba de empezar su andadura en una religión, sino el que ya ha avanzado en su profundización y conoce todos los fundamentos de la misma. El texto no se debe traducir por “comienzo del evangelio...”, sino: “Vamos a tratar de los orígenes de esta aventura que llamamos cristianismo”.
Tampoco “euanggelion” debemos traducirlo por “evangelio” que es un concepto elaborado precisamente a partir del uso que empezó a darle Marcos a esta palabra. El título del evangelio de Marcos nos está diciendo que van a narrarse los hechos que dieron origen a la buena noticia de Jesús. Evangelio aquí hay que traducirlo por “buena noticia”, sin  más.
El comienzo del evangelio de Marcos quiere decir que lo que dijo Jesús es una buena noticia. Al final de su evangelio, terminará afirmando que el mismo Jesús es "la buena noticia". Jesús predica el Reino de Dios y la comunidad cristiana predica a Jesús como encarnación de ese Reino.
Lo mismo tenemos que decir de “Jesous” y  “Christos”  que en griego están separados y significan simplemente, Jesús el ungido. Con el tiempo los cristianos unieron, de modo inextricable, el nombre con el adjetivo y confesaron a Jesucristo.
El texto con que comienza este evangelio es solemne y programático. Se debería traducir: “Éste es el origen de la alegre noticia de Jesús el Ungido (Mesías, titulo judío), el Hijo de Dios” (título universal que le dio la primera comunidad).
Tened muy en cuenta que este evangelio, no sabe nada de la infancia de Jesús. Esto es muy interesante a la hora de interpretar los textos de Lucas y Mateo, que vamos a leer en todo el tiempo de Navidad. Estos relatos no tienen nada que ver con la historia. Son relatos míticos y leyendas casi todas anteriores al cristianismo que se han “bautizado” para darnos un mensaje teológico, no para informarnos de lo que pasó realmente.
Marcos pasa directamente a hablarnos de Juan Bautista como último representante del profetismo. El Bautista es uno de los personajes claves en el tiempo de Adviento, porque representa el último de los profetas del AT. Debemos recordar que hacía casi trescientos años que no se había conocido un verdadero profeta. Todos los evangelistas lo consideran el heraldo de Jesús, lo anuncia, lo propone al pueblo y es protagonista de su nacimiento en el Espíritu (bautismo).
Aquí empieza Jesús a manifestar lo que es. Antes, nadie se había dado cuenta de lo que Jesús significaba. No podemos asegurar que esta consideración responda a una situación histórica. Es muy poco lo que sabemos sobre Juan Bautista y no nos permite ninguna conclusión sólida sobre la relación de Jesús con Juan. De todos modos, es cierto que los primeros cristianos le dieron un papel relevante en la aparición del cristianismo; seguramente mayor del que hoy le reconocemos. La prueba está en que vieron la necesidad de marcar distancias entre Jesús y Juan para que nadie se equivocara.
“Preparadle el camino al Señor”. Este grito es el mejor resume del espíritu de Adviento. Si Dios no llega a nosotros es porque se lo impedimos con nuestra actitud vital, que orienta su preocupación en otras direcciones. Él viene, pero nosotros nos vamos.
“Yo os bautizo con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”. Esta es la clave del relato y marca la diferencia abismal que existía, para aquellos cristianos, entre Jesús y el Bautista. Las primeras comunidades tenían muy clara la originalidad de Jesús con relación a cualquier otro personaje del pasado o del futuro.
APLICACIÓN
Todos los textos de este domingo nos hablan de una utopía.
Isaías: “Aquí está vuestro Dios, llega con fuerza”.
Pedro: “Nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia”.
El salmo: “La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan...”.
Marcos: “Él bautizará con Espíritu Santo”.
Todo son utopías en las que necesitamos creer para no caer en el desaliento. En un mundo tan poco propicio al optimismo, encontrarnos con esta invitación pude ser impactante. Pero en ningún caso tenemos que caer en el triunfalismo. Derrotismo y triunfalismo son los peligros que impiden un sano equilibrio que permite al hombre caminar hacia su desarrollo humano. Se trata de tomar conciencia de lo que el ser humano es y de lo que puede llegar a ser.
Hoy la necesidad de estar alerta es más apremiante que nunca, porque jamás se han ofrecido al ser humano más caminos falsos de salvación que en nuestro tiempo. Las posibilidades de satisfacer nuestra necesidad de placer sensible son mayores que nunca. Hay toda una gama de productos disponibles en el mercado, desde las drogas hasta los gurús a medida.
Por eso necesitamos más que nunca de la figura del profeta. Personas que por su dedicación a la experien­cia personal puedan arrojar alguna luz en esa maraña de senderos que se entrecruzan y que la inmensa mayoría son sendas perdidas que no llevan a ninguna parte.
También los del pasado nos pueden servir de mucho, porque la profunda realidad del ser humano no ha cambiado demasiado en lo que llevamos de historia. Pero sería de desear que hubiera hoy auténticos profetas, que sin miedo y partiendo de su experiencia de Dios nos ayudaran a encontrar el verdadero camino.
El hombre tiene dos alternativas: volcarse sobre lo terreno y sensible, buscando el placer inmediato en un planteamiento hedonista de la vida. O tomar conciencia de las posibilidades de plenitud que encierra dentro de él.
Todo lo que nos rodea nos empuja en dirección al hedonismo. El no tomar ningún partido es ya tomar partido por lo que nos pide el cuerpo. Tomar partido por las posibilidades “espirituales” sólo es posible después de una toma de conciencia, que tiene que ir más allá de los sentidos y de la razón. Es una iluminación que me empuja por un camino nuevo y fascinante, que ni siquiera sé a dónde me va a llevar, aunque estoy convencido de que es el único camino que me hará más humano.
Meditación-contemplación
Él os sumergirá en lo sagrado,
porque él mismo se vio sumergido en Dios.
La experiencia del bautismo que nos narran los evangelios,
es la clave para entender toda la vida de Jesús.
Desde ese momento es el ungido.
………………
Después de esa experiencia personal
puede decir a Nicodemo:
Hay que nacer de nuevo,
hay que nacer del agua y del Espíritu.
………….
El único camino es el que Jesús recorrió.
Tenemos que sumergirnos en lo sagrado.
Tenemos que dejarnos inundar por lo divino.
Todo nuestro ser tiene que ser iluminado por su luz.

Ilustración: He Qi.

martes, 6 de diciembre de 2011

VOLUNTARIEDAD


San Marcos, 1: 1-8

Todavía en reposo médico, vimos la misma a través de la televisión (TVS), a primera hora del domingo 4 de los corrientes. Suele ocurrir, no aparece el nombre del sacerote que encabeza la asamblea por ninguna parte, ni siquiera una ficha técnica del programa al finalizar; apenas, la del cantante (*). La misa tiene por origen otro canal oficial, Venezolana de Televisión.

Segundo domingo de Adviento, señala el sacerdote. Y, siendo Día Internacional del Voluntariado, declarado por la ONU, compartió la celebración con las Damas de Azul que prestan sus servicios en los centros hospitalarios. Valga acotar un servicio que muy explica el pasaje de Juan el Bautista; el voluntariado lo conforman personas mayores, incluyendo a dos de sexo masculino según apreciamos; y de él forma parte, una asidua colaboradora de la Iglesia de San Francisco, también vista en TV.

Desde el desierto, preparación de la venida de Cristo. Importancia del voluntariado, por el cual se oró. Y recordó aquello de tuve hambre y me diste de comer, preso y fuí visitado, etc.

(*) Alexander Marquina, Fundación Quédate con Nosotros. Dan como dirtección: padremolina@hotmail.com.