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domingo, 22 de abril de 2018

MUTUAMENTE, PASTORES

Evangelio Dominical: El Buen Pastor
José Martínez de Toda, S.J.

IV domingo de Pascua-B. Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el cuarto Domingo de pascua, ciclo B, correspondiente al domingo 22 de abril de 2018.  la lectura es tomada del Evangelio según San Juan 10, 11-18.

“Yo soy el Buen Pastor”

Jesús tuvo un gran éxito con las masas. Pero los escribas y fariseos lo odiaban a muerte. ¿Por qué esa diferencia?

Efectivamente. Las masas venían de lejos a escucharle: de Siria, de Jerusalén… Y decían admiradas: “Nunca nadie ha hablado como Él.”

El evangelio de Juan narra el ascenso en popularidad de Jesús con muchos milagros realizados desde las Bodas de Caná (Juan 2) hasta la Multiplicación de los Panes (Juan 6).

Pero, después de tanto prestigio popular, se produce un claro enfrentamiento entre Jesús y los líderes judíos. ¿Envidia? ¿Miedo a perder poder?

¿Miedo de que los fuera a reemplazar?

En este contexto Jesús les presenta la bella Parábola del Buen Pastor (Juan 10, 1-18).

¿Qué dice esta Parábola?

Hay que recordar que en tiempo de Jesús, los pastores, que tenían sus propios rebaños, los llevaban a pasar la noche a un gran redil, que era custodiado por uno o varios guardas. Por la mañana, cada pastor llamaba en el redil a sus ovejas, salían alegres con él, porque las conducía a los mejores pastos.

En este contexto Jesús explica la Parábola:

«Las ovejas escuchan la voz del Buen Pastor, y él las llama una por una y las saca fuera a pastorear. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño y ladrón, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños… El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir…

Yo en cambio he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.

Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa.» (Juan 10, 1-18).

 ¿Por qué eligió la figura del Buen Pastor?

Este es un título bíblico. En la Biblia se dice que Dios es como el Pastor de su pueblo (Ez 34; 36; Jr 23 y el famoso salmo 23).

Este título se aplicó primero a los jefes de Israel, como David, que debían actuar como un Pastor puesto por Dios. Pero, como muchos reyes de Israel no se preocuparon realmente de las ovejas, sino que se aprovecharon de ellas, Dios prometió que Él mismo vendría como Mesías a cuidar a su pueblo, a proveer a sus necesidades y a administrarle verdadera justicia (cf Ez 34,11-31).

Desde el profeta Miqueas (Miqueas 2, 12-13) comienza a abrirse paso en la mentalidad israelita la idea de un mesianismo de los pobres, en el que un «resto» del pueblo de Israel, cautivo en Babilonia, es el portador de las promesas mesiánicas del Reino (Sofonías 3, 11-13).

Y Jesús se reconoció en ese mesianismo pobre y no en el mesianismo triunfalista que esperaban otros sectores de la sociedad de su tiempo, como los líderes judíos y muchos otros.

De esta forma Jesús, al llamarse ‘el Buen Pastor’, reivindica para sí el lugar del Mesías y de Dios. Él es el pastor enviado por Dios para visitar y buscar sus ovejas perdidas. Es Dios revestido de amor que viene a recibir a todos los hijos pródigos. Y por extensión es el nuevo pastor del nuevo pueblo de Dios, de su Iglesia, de todos, aun de los que viven fuera, de los perdidos, de los que no tienen pastor. A todos los quiere salvar y cuidar.

 ¿Por qué los líderes judíos son como los ladrones y asalariados? Es una acusación muy grave.

Los ladrones y bandidos no pueden soportar a un buen pastor, porque un buen pastor no les deja cometer sus fechorías. La predicación y el ejemplo de Jesús amenaza su poder.

Los líderes judíos vienen a Jesús no para buscar la verdad, sino para entramparlo, desprestigiarlo y condenarlo. Buscan su destrucción. No les interesa el bien de Jesús ni el de sus seguidores. Lo que pretenden es que los seguidores de Jesús lo abandonen.

 Jesús dice también que hay otras voces distintas a la suya. ¿Cuáles son estas voces?

La voz del dinero, de la corrupción, del sexo extramatrimonial, de la mentira, de los falsos amigos, de los miedos y apetitos, la voz de la rabia y la rebeldía, de la injusticia y de la muerte, la voz de los santeros…

Éstas son voces tentadoras, que desvían a la gente, y no hay que hacerles caso.



 ¿Cuál es la verdadera voz?

La de Jesús, que nos ama y nos llama. Él es la Palabra. Este Hijo de Dios se hizo hombre (1,14) para dar a conocer a Dios-Padre (1,18) y darnos vida en plenitud (10,10), la vida eterna.

Él se preocupa de los más débiles, de los enfermos, de la oveja perdida, de cuando tenemos problemas.

Nosotros obtenemos la vida eterna creyendo en Jesús, y acogiéndolo en nuestra propia vida, teniendo una duradera y fructífera relación personal con él (15,1-17).

De esta forma nos capacita para convertirnos en hijos adoptivos de Dios (1,12-13). Él nos habla.

El comienzo de una amistad y de un amor está siempre en la escucha de una palabra, de un saludo, de una invitación.

La escucha es el abono que hace fértil una relación humana y también una relación divina.


Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-buen-pastor-3
Cfr.
Evanán González: Mutuamente, pastores: https://www.youtube.com/watch?v=U5Q9lHLwyjE
Ilustración inicial: Cristóbal García Salmerón.

HOY, MÁS QUE NUNCA

NOTITARDE, Valencia, 22 de abril de 2018
CAMINANDO CON CRISTO
Jesús es el buen pastor (Jn. 10, 11-18)
Joel de Jesús Núñez Flautes

Hoy la Iglesia celebra el cuarto domingo de Pascua, que es mejor conocido como el “Domingo del Buen Pastor”, porque se recuerda el pasaje del evangelio de Juan donde Jesús se llama así mismo “El Buen Pastor”. Es el domingo dedicado a la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas; día en que la Iglesia ora intensamente para pedir al Señor sacerdotes y religiosas según su corazón, que sean signo de su amor, de su servicio y entrega generosa en medio del mundo.

En el relato del evangelio que se nos presenta hoy para nuestra reflexión y vivencia de la Palabra de Dios, destacan cuatro personajes: El Buen Pastor que es Cristo; el asalariado que es colocado a cuidar el rebaño de Cristo, pero ama más su salario que lo que le pueda pasar a éste; las ovejas que representan a los cristianos que se han hecho discípulos de Cristo y los cristianos en potencia que irán escuchando la voz del Buen Pastor a través de la predicación de la Buena Noticia de la Salvación; el lobo que representa al demonio, origen del mal presente en el mundo que ataca al rebaño, lo espanta y dispersa.

Jesús que se identifica como el Buen Pastor dice que da la vida por sus ovejas y esto lo demostró muriendo en la cruz por toda la humanidad; conoce a sus ovejas y es quien llama a cada cristiano por su nombre, lo ha elegido y lo conduce por el camino del bien. El “conocer” que habla el evangelio de Juan va más allá del mero hecho intelectual o cognitivo; implica comunión de vida, relación profunda de amor y encuentro interpersonal. Quien es verdadero discípulo lo reconoce a Él como Buen Pastor, escucha su voz y lo sigue; es decir, escucha su Palabra y vive del amor y en el amor que es el distintivo del auténtico cristiano.

IDA Y RETORNO: Hoy, más que nunca, Venezuela necesita de nuestra oración y nuestra acción. La oración tiene poder.

Fuente:
http://www.notitarde.com/jesus-es-el-buen-pastor-jn-10-11-18/
Cfr. Isabel Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/opinion-verlo-cara-a-cara
José Luis Sicre: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/6270-pasado-presente-y-futuro.html
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/6269-toda-la-vida-al-servicio-de-los-demas.html
Ilustración inicial: Bartolomé Esteban Murillo.

domingo, 26 de abril de 2015

SINTONIZAR

Acercarnos y conocernos
José Antonio Pagola

Cuando entre los primeros cristianos comenzaron los conflictos y disensiones entre grupos y líderes diferentes, alguien sintió la necesidad de recordar que, en la comunidad de Jesús, sólo él es el Pastor bueno. No un pastor más, sino el auténtico, el verdadero, el modelo a seguir por todos.
Esta bella imagen de Jesús, Pastor bueno, es una llamada a la conversión, dirigida a quienes pueden reivindicar el título de «pastores» en la comunidad cristiana. El pastor que se parece a Jesús, sólo piensa en sus ovejas, no «huye» ante los problemas, no las «abandona». Al contrario, está junto a ellas, las defiende, se desvive por ellas, «expone su vida» buscando su bien.
Al mismo tiempo, esta imagen es una llamada a la comunión fraterna entre todos. El Buen Pastor «conoce» a sus ovejas y las ovejas le «conocen» a él. Sólo desde esta cercanía estrecha, desde este conocimiento mutuo y esta comunión de corazón, el Buen Pastor comparte su vida con las ovejas. Hacia esta comunión y mutuo conocimiento hemos de caminar también hoy en la Iglesia.
En estos momentos no fáciles para la fe, necesitamos como nunca aunar fuerzas, buscar juntos criterios evangélicos y líneas maestras de actuación para saber en qué dirección hemos de caminar de manera creativa hacia el futuro.
Sin embargo, no es esto lo que está sucediendo. Se hacen algunas llamadas convencionales a vivir en comunión, pero no estamos dando pasos para crear un clima de escucha mutua y diálogo. Al contrario, crecen las descalificaciones y disensiones entre obispos y teólogos; entre teólogos de diferentes tendencias; entre movimientos y comunidades de diverso signo; entre grupos y «blogs» de todo género…
Pero, tal vez, lo más triste es ver cómo sigue creciendo el distanciamiento entre la jerarquía y el pueblo cristiano. Se diría que viven dos mundos diferentes. En muchos lugares los «pastores» y las «ovejas» apenas se conocen. A muchos obispos no les resulta fácil sintonizar con las necesidades reales de los creyentes, para ofrecerles la orientación y el aliento que necesitan. A muchos fieles les resulta difícil sentir afecto e interés hacia unos pastores a los que ven alejados de sus problemas.
El Papa Francisco, entre otras cosas, hace un perfil del buen sacerdote: Llora con los que lloran. Se preocupa de las ausencias que, por esto o por aquello, hace tiempo se echan en falta. A veces, por malos entendidos, perdemos ovejas que han de estar dentro de nuestro rebaño.
Sólo creyentes, llenos del Espíritu del Buen Pastor, pueden ayudarnos a crear el clima de acercamiento, mutua escucha, respeto recíproco y diálogo humilde que tanto necesitamos.
¿A quién tenemos que querer de manera más desinteresada y más generosa?"

Fuente:
http://creereenti.blogspot.com/2015/04/evangelio-domingo-26-de-abril-de-2015-4.html
Cfr.
José Martínez de Toda (2012): http://www.jesuitas.org.co/homilia.html?homilia_id=73
Isabel Vidal de Tenreiro: http://elimpulso.com/articulo/buena-nueva-quien-nos-salva
Intervención: Krijn de Koning.

miércoles, 2 de mayo de 2012

DESCUBRIR AL BUEN PASTOR


NOTITARDE, Caracas, 30 de Abril de 2012
Jesús es el Buen Pastor (Jn. 10, 11-18)
Pbro. Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes

El domingo cuarto de Pascua es conocido como el domingo del Buen Pastor, porque en este día se lee dentro de la liturgia eucarística el texto del evangelio de Juan que nos presenta a Jesús afirmando que Él es el Buen Pastor. En este domingo, de manera especial, se celebra en toda la Iglesia Universal la Jornada de Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas, para pedir al Señor que nos regale sacerdotes y almas consagradas según su corazón de Buen Pastor. A partir de este día comienza en Venezuela la Jornada Vocacional en todas las parroquias del país.

En el evangelio de hoy se nos narra la parábola del Buen Pastor y se nos presenta tres afirmaciones de Jesús: 1. "Yo soy el Buen Pastor". Jesús se compara a Sí mismo con un pastor que cuida de las ovejas y da la vida por ellas. Así Jesús da la vida por toda la humanidad. No es como el asalariado que descuida el rebaño, deja que el lobo entre y se coma a las ovejas y se va sin importarle el rebaño, porque las ovejas no le pertenecen. Jesús deja claro que Dios no abandona a sus hijos, no permite que el mal ni el demonio destruyan a sus seguidores, cuida de quienes escuchan su voz y los conduce a un camino seguro. Jesús conoce a quienes le siguen, conoce sus necesidades, sus problemas, sus esperanzas y sus discípulos auténticos son aquellos que lo reconocen como verdadero Dios, como Pastor amoroso y como Salvador de la humanidad. El conocer implica más que la acción intelectiva, significa la unión entre el Pastor y las ovejas, entre Jesús y sus discípulos, expresa el amor que une al Pastor y sus seguidores.

2. Jesús habla de un solo rebaño, donde reúne a las ovejas que le siguen y va en busca de otras ovejas para que formen parte de este único rebaño, para que haya un solo rebaño y un solo Pastor. Aquí hay una clara alusión de Jesús a la Iglesia que Él vino a formar, al Pueblo de Dios, a la Comunidad de sus discípulos. La Iglesia de Cristo es y será siempre misionera; esa misión comenzó entre los judíos, luego por los gentiles y se extendió por el mundo entero. La pertenencia al rebaño del Señor no se da por la raza, cultura, condición social, sino escuchando la voz de Jesús y profesando la fe en Él como Dios y hombre verdadero, que unido al Padre y al Espíritu Santo, en estrecha comunión de amor son un solo Dios. Jesús fundó una sola Iglesia y Él es el Pastor de ese Pueblo de creyentes; Él envió a sus apóstoles para que fueran por todo el mundo a predicar la Buena Nueva del Reino de Dios y esta Iglesia lleva ya más de dos mil años de existencia y sigue predicando y haciendo presente a Cristo en medio de todos los pueblos para lograr que haya un solo rebaño, bajo un solo Pastor.

3. El Pastor que nosotros seguimos fue capaz de dar la vida por nosotros. Es tanto el amor de Dios por sus hijos, es tan grande su fidelidad para quien le sigue y escucha su voz, que fue capaz de enviar a su Hijo al mundo para que Éste diera su vida en rescate por toda la humanidad y para que resucitando nos indicara el destino, el fin, la meta a la que Dios nos llama: el no sólo tener vida plena en este mundo, sino alcanzar luego vida eterna, vivir en Dios y con Dios para siempre, contemplando su rostro, gozando para siempre de su amor.

Hoy, cuando hablamos de Jesús como Buen Pastor, es inevitable pensar en los pastores del Pueblo de Dios; en el Papa, los obispos y sacerdotes que Dios ha elegido para guiar a su rebaño, para que continúen, bajo la asistencia del Espíritu Santo, su misión en el mundo; para que cada día sean muchos más los que logren encontrar el camino que conduce a la paz, la felicidad y vida plena. Necesitamos tener pastores santos, según el corazón de Cristo; es imperiosa la oración para que tengamos trabajadores en la mies del Señor. Necesitamos sacerdotes y religiosas que sean en medio del mundo reflejo del amor de Dios. También es necesario orar para tener vocaciones laicales que hagan que muchos hombres y mujeres sean testigos de Dios en medio de sus actividades cotidianas, que prediquen con su vida lo que es capaz de hacer Dios cuando toca y transforma la vida de un ser humano con su Espíritu Santo.

Pidamos al Señor que nos regale vocaciones santas a la vida sacerdotal, religiosa y laical, para que su Iglesia siga siendo en el mundo signo de su amor y su presencia.

IDA Y RETORNO: Muchas personas me escriben o me dicen personalmente que están realizando la propuesta de la campaña que aquí propusimos: "Un rosario diario por Venezuela". En el Seminario lo seguimos haciendo y lo haremos hasta el próximo 7 de octubre para implorar a Jesús por medio de María que nuestra patria crezca en progreso, unidad, paz, reconciliación, justicia, libertad, seguridad, democracia y bienestar para todos. Que los planes del demonio sean vencidos, que no triunfe el mal, sino que reine en medio de nosotros el amor de Dios y su poder. Que la violencia y la cultura de la muerte sean derrotadas con su ayuda y con el crecimiento de los valores cristianos en la vida de los que habitamos en este hermoso país.
 
Fotografía: Intervención de Virginie Amo B.