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jueves, 16 de abril de 2020

TIEMPO MENESTEROSO

¿Nada es lo que parece?
José Rafael Herrera

La sociedad contemporánea pareciera ser un gran espejo formado por infinitos fragmentos de cristales que se reflejan y proyectan recíprocamente, los unos sobre los otros de forma continua, en una suerte de juego de ficciones, de máscaras sin fin, de múltiples proyecciones especulares que devienen, que cambian y que se modifican de continuo. La realidad se ha hecho aparente y lo aparente se ha hecho realidad. Todo parece estar atravesado, traspasado, por esta red de inmensas proporciones, plena de imágenes ilusorias, ficticias y, a la vez, recíprocas, en la que, no obstante, se fijan ciertas características, determinados atributos prototípicos, sobre personas o cosas que, en realidad, tienen y no tienen, dado que se trata de reflejos de reflejos, de inagotables imágenes de imágenes, sueños de interminables sueños. Se ha dicho, no sin frecuencia, que lo aparente alude a aquello que oculta tras de sí lo verdadero. Las apariencias engañan, afirma el sentido común, sin saber que, al afirmarlo, se engaña a sí mismo, dado que la misma afirmación transmuta la apariencia en verdad, es decir, en el signo de su propia inversión especular.

El gran teatro de la vida es, a fin de cuentas, la vida como un gran teatro. Se sabe que el actor se introduce en su papel hasta darle carne y sangre. Un mal lector, con casi ninguna capacidad de comprensión, un gran fraude, cercano a los dos metros de estatura, finge ser el más auténtico exégeta y traductor de la obra Hegel durante años. “Palabra de Hegel.. ¡Amén!”. Todos lo perciben como la representación viviente, como el vicario de la dialéctica. De pronto, Hegel aparece como un paisano de Martinica, o tal vez como otro Hegel, uno antillano, caribeño. Dialéctica a son de calipso. La pregunta es si semejante apariencia es o no es, por lo menos, parte del recorrido de la historia de las figuras -precisamente, sus modos de aparecer- que determinan la condición sustancial de la realidad, de lo que va formando y conformando la realidad entera. Las cosas más sencillas no pocas veces terminan siendo las más complejas.

Un mal estudiante, flojo -como de dos metros también-, conductor de buses, reposero innato, militante de la Liga Socialista, mata el tiempo incendiando vehículos con bombas «Molotov» casi todos los jueves, en la plaza de Las Tres Gracias. Años después se convierte en una referencia, en el prototipo de un «revolucionario» a carta cabal. Y, por esos golpes de timón del barco de la fortuna, llega a ser electo diputado y, luego, nombrado ministro de Exteriores, para finalmente convertirse en el sustituto de otro fraude, es decir, en el fraudulento fraude de un fraude, o sea, en “el presidente obrero”, capo visible de una corporación de criminales.

De nuevo, surge la pregunta: ¿cómo es posible que el ente, o como diría Spinoza, el «modo» menos capacitado para asumir el cargo presidencial de una nación, haya terminado transmutando la apariencia en realidad? ¿Cómo es que, tal como en El diente roto de Pedro Emilio Coll, el reflejo del reflejo de otro reflejo haya podido ser investido -como resultado de elecciones fraudulentas, por cierto- con los ropajes presidenciales? O, en otros términos: ¿cómo es posible que el fraude de un fraude de otro fraude, la ficción de una ficción ficticia, pueda devenir la apariencia de la apariencia de otra apariencia, además bajo condiciones aparentes, y ser positivamente objetivado como jefe de un Estado invertido que aparece como un Estado? En medio de este vertiginoso y descontrolado carrusel de los espejismos, vale la pena preguntarse, ¿nada es lo que parece o lo que parece es uno de los tantos eslabones de la larga y pesada cadena del ser que, sin las apariencias, quedaría al desnudo, al descubierto, como la nada? O, en otros términos, ¿A cuenta de qué es posible que la Guardia Nacional Bolivariana pueda llegar a ser considerada como “gloriosa”?

Más que una ciencia, la psiquiatría social es una competencia de malabaristas en el cuarto de los espejos de un gran circo. Por eso mismo, la filosofía debe cuidarse de poseer pretensiones edificantes. Para la psiquiatría y la psicología, o peor aún, para la autoayuda, ser “positivo” significa afirmar con fervor: “¡llegó la luz!”, “pusieron el agua”, “ya hay gasolina”, “están repartiendo las cajas”. Ergo: “hay que llegar a un diálogo”, “lo mejor es hacer una negociación con nuestros secuestradores”, buscar un “acuerdo político”, “¡una ley de amnistía para todos, por favor!”. Según semejante argumentación, por ejemplo, la imagen de la imagen proyectada por la versión narco y con las manos ensangrentadas de ‘diente roto’, o ese fractal de cristal de coca, esa abominable torsión espectral y retorcida del Chapo, no deberían ir presos, sino “medirse” electoralmente, como los respetables ciudadanos que son. En fin, se puede calcular lo mucho que ha perdido el espíritu de un pueblo durante los últimos años por lo poco que necesita para contentarse en este vasto y pandémico desierto del presente. En esta odisea, guiada por los cantos de sirenas populistas, durante los últimos veinte años Venezuela perdió en naufragio a su mejor inteligencia. La generación profesional mejor formada de toda su historia fue arrojada al corralón de los cerdos o al matadero del exilio.

Kant sostenía que, ciertamente, las apariencias se contraponían a la “cosa en sí”, pero que no por ello las apariencias debían ser consideradas como espejismos o ilusiones. Después de todo, sostenía el viejo maestro de Köninsberg, la apariencia es, modestamente, lo que se tiene a la disposición, lo cual es suficiente para conocer en parte, o para comenzar a conocer, la verdadera realidad que se oculta detrás de ella, de la fenomenicidad. Si el ilustre pensador alemán, padre de la Crítica de la Razón, tuviese una versión caribeña, como, de hecho, en algún momento la tuvo Hegel, cantaría sin falta: “eso es lo que hay”, acompañado por los acordes del Sexteto Juventud o, en calendas más próximas, por los Amigos invisibles. Quizá convenga, por una vez, desechar la infertil ronda de los sargentones -custodios inmarcesibles de los elefantes- para concentrarse en la idea -y no tan solo en las representaciones- de que un desgarramiento -una Trennung profunda y dolorosa- configura la sustancia de este menesteroso presente y que, además, sorprende al devenir de la historicidad como fundamento del quehacer humano. La mala noticia es que las apariencias han terminado siendo la única realidad del presente.

En este auténtico dürftiger Zeit -o tiempo menesteroso- que apenas parece comenzar su urdimbre de sañas contra la realidad de verdad, la cultura y la reflexión -precisamente, la apariencia- no pueden cumplir su función sin que se produzca el distanciamiento y, a la vez, la permanente confusión de la realidad con la apariencia y de la apariencia con la realidad. Como ha adverdido Hegel, “cuanto más se amplía la cultura, cuanto más se vuelve multiforme el desarrollo de las exteriorizaciones de la vida, en el que puede entrelazarse la escisión, tanto más se agiganta su fuerza, tanto más se consolida su atmósfera de santidad”. Dice Spinoza que la apariencia esconde la esencia. Reconstruir el proceso, comprender el recuerdo y el calvario de la racionalidad del desquicio, no resultará tarea fácil, por cierto. Pero queda la exigencia de asumir las apariencias como piezas clave, no descartables, de este empedrado camino que tarde o temprano, y siempre de nuevo, conduce a la conquista de la civilidad.

16/04/2020:
https://www.elnacional.com/opinion/nada-es-lo-que-parece/

domingo, 26 de junio de 2016

HOY, MÁS TRÁGICOS QUE NUNCA

De la responsabilidad represiva
Luis Barragán


A finales de julio de 1976, la detención, tortura y asesinato de Jorge Rodríguez, secretario general de la Liga Socialista, en la sede de la DISIP,  conmovió inmensamente a la opinión pública. E, incluso, recordamos, nos acercamos a la UCV para protestar el hecho junto a la dirigencia socialcristiana de la FCU, convirtiéndose en otra novedad para quienes apenas cursábamos el bachillerato.

En la prensa de la época, constatamos la inmediata renuncia del director del órgano policial y la personal explicación que dio Octavio Lepage, ministro de Relaciones Interiores, en rueda de prensa y en sesión plenaria del parlamento,  identificando y anunciando el procesamiento de los asesinos, como – entendemos – se dio. Por cierto, acontecimiento que tuvo por contexto el secuestro de William F. Niehous, un delito con mayores visos comerciales que políticos.

Por lo demás, el Congreso abrió la correspondiente investigación, luego de un duro debate en que destacó José Rodríguez Iturbe y la Liga Socialista publicó un aviso, en un diario de circulación nacional, donde aseguraba que el ministro “no hace sino confesar que en Venezuela no existen garantías para la seguridad y la vida de los ciudadanos”, concurriendo el menor hijo de la víctima a un homenaje realizado en la universidad. No obstante,  condenando todo hecho represivo en cualquier tiempo, es evidente el contraste entre la asunción responsable de un hecho, acaecido 40 años atrás, y la conducta que hoy asume el régimen.

Régimen que no sólo ha prohibido la salida del país al ex – ministro, sin prueba alguna de su culpabilidad, manipulando “hojilleramente”  la versión que por entonces dio, como si hubiese hablado de suicidio (*), sino que es reacio – por citar un caso – a admitir su directa responsabilidad en la masiva represión de 2014, ocasionando la muerte a 43 jóvenes y la detención arbitraria de más de tres mil. Lo que es peor, convirtiéndose en un caso clínico, evade completamente el asunto, impidiendo el más mínimo debate parlamentario y de opinión pública, y con mayor fuerza una investigación imparcial, e inculpando a la oposición de estas y cualesquiera otras muertes, como si el gobierno de Leoni lo hubiese hecho con el PCV respecto a Alberto Lovera.

Faltando poco, el venezolano del siglo XXI no cuenta con garantía alguna para su integridad personal, jamás la universidad pública y autónoma había sido asediada como ahora, preservados los perseguidores y represores en los privilegios de un gobierno continuista que hasta una facturadora  “ley contra el olvido” se inventó. Ésta, una curiosa pieza que adversamos en su momento (**),  desconocido por entonces  el paradero de Chávez Frías, fue defendida agresiva y bulliciosamente desde las curules y los palcos de la Asamblea Naciones por las antiguas víctimas y también víctimarios que, después, callaron y aplaudieron la matanza de los jóvenes en 2014, como lo hacen con el sabotaje del proceso revocatorio que conduce la reaparecida Liga Socialista, a través de Maduro y los hermanos Rodríguez, desconociendo si alguna vez contradijeron sobriamente el testimonio que  dio Lepage al periodista Javier Conde (“La conjura final”, Alfa, Caracas, 2012).

(*)
https://www.youtube.com/watch?v=jTiVX2_U9cI
https://www.youtube.com/watch?v=dXoApCJws30
(**)
https://www.youtube.com/watch?v=7lZJep-zz-Q

27/06/2016

AFANTASMADOS POR LA LS

Mordido por su propia cinismo
Luis Barragán


Podemos aseverar que, como todo régimen en decadencia, ya no le preocupa ocultar sus ironías. A la vez que toma un avión para ir a La Habana (¿vendió por fin el sofisticado aparato que recibió del  augusto testador?), en un viaje que tapareará con motivo de otra docena de convenios de cooperación, si dispesara alguna explicación, Maduro Moros acusa de apátrida a Ramos Allup por volar a Washington y procurar hablar en la OEA, por cierto, como alguna vez  lo intentó María Corina Machado en Ciudad de Panamá, a objeto de plantear públicamente  la situación del país en una entidad de la que somos miembro, legitimado como parlamentario y, para más señas, presidente de la Asamblea Nacional de – todavía – reciente elección.

Abonando al término, la dictadura impone normas y mecanismos sobrevenidos al considerar como incapaces a los venezolanos que suscribieron la petición del referendum revocatorio, forzándolos a una validación incomprensible, aunque – es razonable la sospecha – pretendió contaminar la data, pues, los firmantes de los centros penitenciarios, por ejemplo, están bajo el el dominio y la supervisión del ministerio del ramo, convirtiendo la denuncia en un acto de confesión de las maromas y triquiñuelas que hacen también el repertorio del ente comicial.  Y, así como la canciller da una versión temeraria de la realidad del país, creyendo a sus colegas francamente estúpidos, juran que nadie se ha dado cuenta del sabotaje – tentado y consumado – de un proceso de validación que mantuvo en pie y decididos, por largas horas, soportando agresiones, disparos y hasta granadas exhibidas, atravesando ríos y superando las alcabalas militares reales y ficticias, a miles de ciudadanos validantes, sumados los emplados públicos a los que no les llega la mísera bolsa de comida con la que desean – además – chantajearlos.

Sostenemos que, en buena medida, Chávez Frías eligió y cultivó a sus contendores, pero el sucesor no sabe hacerlo y, al repetir las viejas intrigas, apunta con desacierto a alguien que le lleva un buen kilometraje en las lides políticas, como gusta decir a Ramos Allup, exaltándolo como jefe de la oposición para – nada más y nada menos – escenificar un debate de guapetón poco convincente. Toda una pendejada propia de quien carece de las básicas habilidades políticas, ganador del sorteo de la sucesión presidencial al que apuestan los suyos para sostenerlo, sosteniéndose desesperadamente.

El tal Directorio Político-Militar de la Revolución, la dirección del PSUV o el Gran Polo Patriótico, ha (n) sido – inadvertidamente – reemplazado (s) por la postrera Liga Socialista, a través de los hermanos Rodríguez. Nadie logra saber, fuera de palacio, a quiénes consultan sus orientaciones estratégicas y realizaciones tácticas, pues, se entiende, todos están democráticamente interpretados por la denodada lucha de preservarse a cualquier pecio en el poder.

Un gobierno que no cuida las formas y formalidades, obstaculizando por un mero trámite administrativo el revocatorio y agrediendo abiertamente a sus peticionarios, obligados a revalidar las veces que se le antoje, está mordido por su propia ironía que, múltiple, se convierte en cinismo y gracia para la  morisqueta. La historia está plagada de ejemplos, pues, organizados, no hay gobierno autoritario que aguante.

Captura de pantalla: Tomada de Noticiero Digital.
Cfr.
LLegada a Maiquetía de la delegación presidida por Henry Ramos Allup (OEA):
https://www.youtube.com/watch?v=OFERZYC0YD4
https://www.youtube.com/watch?v=IlJABGV-qsY

26/06/2016

viernes, 3 de junio de 2016

ACOTACIÓN NECESARIA



Esperamos una respuesta sobria e informada de la Canciller

“La sola pretensión del gobierno venezolano de desconocer las soluciones que contempla la Constitución para salir de la crisis humanitaria que él, y no otro, ha generado, nos empuja  a plantearla también en términos de seguridad y defensa”, señaló el diputado opositor Luis Barragán al referirse a la nota de protesta que el gobierno guyanés ha enviado denunciando una presunta agresión en la frontera.

“El hecho, acaecido a mediados de mayo del presente año, oportunamente denunciado por nuestras organizaciones de la sociedad civil sensibilizadas por la histórica reclamación del Esequibo, advirtiendo con tiempo la maniobra de Georgetown, amerita de una respuesta diligente, inequívoca y clara de la cancillería, informando inevitable y debidamente a la Asamblea Nacional en el entendido de que se trata de tener y de desarrollar una Política de Estado sobre la materia”.

“Así como Caracas es el reino del crimen y de la basura, la cancillería no se preocupa ni siquiera en demostrar que trabaja, ocupados los hermanos Rodríguez en boicotear el referendo revocatorio, como si la propia Liga Socialista fuese el factor determinante en el sostenimiento del régimen. Sin embargo, hay situaciones delicadas que ameritan de una total atención, como es el caso planteado con el vecino país que, quisiéramos pensarlo así, no se aprovechará de nuestras circunstancias para tan burda maniobra, como tampoco deseamos que ningún se preste para ello radicalizando artificialmente un conflicto”.

Acotó el parlamentario de Vente Venezuela: “Estamos atentos al caso, porque la lucha por la democracia y la libertad no nos releva de velar por nuestra integridad territorial. Sobre todo, cuando una Política de Estado para el Esequibo, como la concebimos, jamás se ha planteado la desaparición de Guyana. Y, en todo caso, esperamos una respuesta sobria e informada de la ministro del Exterior”.

03/05/2016
http://www.scoopnest.com/es/user/la_patilla/738484730602086401