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martes, 24 de enero de 2017

DOS ESPECTÁCULOS

EL NACIONAL, Caracas, 24 de enero de 2017
Bienvenido Mister Uncertainty
Andrés Cañizález

Un año atrás nadie, en ninguna parte del mundo, apostaba por que Donald Trump terminaría siendo elegido presidente de Estados Unidos. Hace doce meses era la nota excéntrica en una campaña que se veía perfilada para que Hillary Clinton le diera continuidad al legado de Barack Obama. Lo más interesante de la política, desde mi punto de vista, es la incapacidad que tienen los analistas de poder predecirla con exactitud.

Trump en los últimos doce meses hizo todo lo contrario a lo que dice el librito de cómo debe hacerse una campaña. Fue xenófobo, atacó verbalmente a mujeres, insultó a diestra y siniestra, hizo todo lo políticamente incorrecto. Y aun así ganó. Ya luego llovieron los análisis posteriores para explicar esta inédita carrera presidencial de 2016 en Estados Unidos.

Ahora comienza su presidencia. Como lo he dicho en el título, a Trump cabe llamarlo señor incertidumbre. Nadie sabe ahora, salvo él y posiblemente su entorno familiar (que ahora está afincado en el poder), cuáles serán en verdad los énfasis de su administración.

Trump no tuvo en la campaña, ni tiene ahora, un plan de gobierno, unas líneas de acción. Lo único que tiene Trump son miles de mensajes difundidos por las redes sociales en los que opinaba sobre esto y aquello, en los que sin pelos en la lengua, como se dice en Venezuela, lanzaba ideas al aire. Su equipo de gobierno está formado por derechistas de abolengo (incluso algunos de la era Reagan), empresarios que incursionan por primera en la política y la gestión pública y, algo importante, exmilitares de alto rango que ahora se insertan en el gobierno.

Si se unen todos los factores anteriores lo único seguro es que nadie sabrá hacia dónde apuntará Trump, al menos en sus primeros meses en el gobierno. La incertidumbre se adueña de un país que, por sus características culturales e institucionales, se cimentó sobre certidumbres, sobre certezas. No ha sido hasta ahora el país del como vaya viniendo vamos viendo. Al menos hasta ahora, pero con Trump todo es posible, incluso que haga un gobierno normal y corriente.

¿Venezuela ocupará algún lugar en las prioridades de su gobierno? Lo dudo, pero ya he dicho que puede esperarse cualquier cosa bajo la administración Trump. Con Cuba sí es un asunto distinto. Allí confluirán Trump y un Congreso dominado por el ala conservadora republicana para desbaratar la política de Obama hacia Cuba. Si Venezuela, bajo la óptica del gobierno de Trump, entra como un asunto subalterno en la agenda hacia Cuba, entonces podrían esperarse acciones específicas.

Si Trump cumple todo lo que ha dicho en materia enérgica, por ejemplo, entonces sí Venezuela se verá afectada. Si efectivamente se incrementa la producción de petróleo dentro de Estados Unidos, en aras de hacerlo menos dependiente de las importaciones, eso impactará a nuestro país en dos sentidos. Por un lado, se perderá espacio en el mercado que nos paga en dinero contante y sonante y, en segundo término, la colocación de más petróleo en el mercado hará bajar los precios internacionales del crudo.

El gobierno de Nicolás Maduro ha hecho ya varias piruetas para colocarse bajo el ala protectora de Rusia (incluso dándole un premio a Vladimir Putin), dada la pública cercanía entre Putin y Trump. La cercanía Washington-Moscú posiblemente aliente a China a tener un papel geopolítico más activo y eso abriría otras líneas de alianzas (más políticas que las económicas actuales), para un régimen como el de Maduro, pero todavía es temprano para saberlo.

Otra línea será lo que puede caracterizar ahora al Departamento de Estado, teniendo al frente de la diplomacia estadounidense a Rex Tillerson, un ejecutivo petrolero cuya experiencia central fue manejar la trasnacional Exxon Mobil, y el chavismo ha tenido no pocas diferencias con esta petrolera.

Se inicia una nueva era en Estados Unidos y muchas de las decisiones de Trump tendrán repercusión en distintas partes del mundo, incluso entre nosotros en Venezuela. Poder predecir qué hará exactamente el nuevo mandatario, además de hablar hasta por los codos, es un asunto sinsentido. Estamos ante el señor incertidumbre.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/bienvenido-mister-uncertainty_77107
Capturas de pantala: Transmisión on-line de ABC News sobre a inauguración presidencial estadounidense (21/01/2017). Escenas del Capitolio.

EL NACIONAL, Caracas, 17 de enero de 2017
Maduro TV
Andrés Cañizález


El uso del mecanismo de las cadenas de radio y televisión en Venezuela está estrechamente vinculado a la situación política. En períodos de crisis, sean puntuales o prolongadas, aumenta el número de horas en las que el presidente emite un mensaje único de obligatoria transmisión por todo el sistema de radio y televisión del país.

Como ya hemos indicado en artículos anteriores, parece remota la época en que este tipo de transmisiones se usaban de forma esporádica y para anuncios realmente importantes, o en fechas patrias.

En los últimos años, en cambio, la cadena pasó a ser parte de la programación habitual, con el gran detalle de que al producirse una cadena presidencial la audiencia pierde control sobre lo que ve por la televisión o escucha por la radio, ya que se trata de mensajes obligatorios. La presidencia, cada vez que emite una cadena, le quita potestad al venezolano sobre su libertad de información y entretenimiento.

Al hacer un balance del año 2016 estos son algunos de los números globales. El año pasado el presidente Nicolás Maduro estuvo encadenado durante 178 horas y 58 minutos. Se trata de un aumento significativo si se le compara con las 146 horas y 39 minutos en las que estuvo al aire –con este tipo de mensajes obligatorios– en 2015.

Hace 2 años, el presidente en promedio habló 24 minutos diarios. Esta cifra se obtiene de dividir el número total de minutos de cadena y se divide entre los 365 días del año. El año pasado el promedio diario fue de 29 minutos.

En 2016 se regresó al promedio diario del muy conflictivo 2014, cuando fue de 28 minutos por día.

Junto con el ya excesivo uso de las cadenas nacionales de radio y televisión no debe obviarse el número de horas que el presidente Maduro está en la pantalla de los canales del Estado, teniendo como emisión matriz la señal de Venezolana de Televisión, VTV. Allí están las horas de su programa semanal, los actos en los que se opta por no hacer cadena, etc.

En 2016 las transmisiones de Maduro por VTV sumaron 255 horas y 38 minutos. Eso arrojó un promedio de alocuciones por los medios oficiales de 42 minutos cada día del año pasado.

Estas cifras del uso de las cadenas de radio y televisión, así como del tiempo adicional que usa el presidente Maduro en sus alocuciones televisadas a través de Venezolana de Televisión, pueden consultarse en la página web http://monitoreociudadano.org y en la cuenta en Twitter @cadenometro; en ambos espacios hay información actualizada sobre lo que, sin duda, constituye un abuso de poder, que no por cotidiano debemos obviar. La cadena nacional no solo le quita libertad al ciudadano sobre lo que ve u oye a través de los medios radioeléctricos, sino que también implica una erogación de fondos públicos.

Un cálculo modesto, que ubica en 714.436 bolívares el costo por cada minuto de transmisión en televisión, arroja que durante el año pasado esas cadenas de Maduro representaron una erogación de fondos públicos por 8,3 millardos de bolívares. A tasa Simadi (Dicom) del 14 de enero eso significaría 12,3 millones de dólares.

Para que se entienda la magnitud de lo que se destina a estas transmisiones, este 8 de enero el presidente anunció que destinaría unos 9 millardos de bolívares para financiar a 11.040 comités locales de abastecimiento y producción (CLAP) en 44 ciudades del país. Este número de comités constituye casi 40%, según el propio gobierno, de su iniciativa para distribuir alimentos entre los más pobres.

Las cadenas son tanto abuso de poder como mal uso de los recursos públicos. Estos, en una época de crisis económica como la que se vive, deberían estar enfocados en lo que realmente es prioritario para los venezolanos.

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/maduro_75756
Fotografías:
https://cubaonline.wordpress.com/2014/01/31/nicolas-maduro-el-camino-de-los-libertadores-se-consolido-en-la-habana-fotos/
http://xhkg.tv/web/2014/03/nicolas-maduro-nombra-sean-penn-vocero-para-el-dialogo-con-eu/

viernes, 10 de abril de 2015

UNA Y OTRA INTERPRETACIÓN

EL NACIONAL, Caracas, 10 de abril de 2015
La piedra de Sísifo
Andrés Cañizález

En la edición de marzo de este año de la revista SIC que edita el Centro Gumilla justamente evocábamos el mito de Sísifo, para referirnos a la deuda social que sigue pendiente en Venezuela. A Sísifo en la mitología griega se le identifica con su castigo: llevar una piedra hasta la cima de una montaña, y antes de llegar, la piedra volvía a rodar hacia abajo (una y otra vez). Al iniciarse 2015 la Comisión Económica para América Latina (Cepal) apuntó el repunte de la pobreza (32%) y la indigencia en Venezuela (casi 10%), mientras que el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas) nos dice que se necesitan 3,5 salarios mínimos para cubrir la canasta alimentaria de una familia promedio.
Eran precisamente estos, pobreza y empobrecimiento, dos de los temas que en marzo de 1999, cuando se iniciaba el gobierno de Hugo Chávez, remarcaba la revista SIC como asuntos prioritarios dentro de la agenda social para el país. La colección de más de 7 décadas puede consultarse en línea en http://www.gumilla.org. En esa edición de hace 16 años, al hacer un balance social  del año 1998, Mercedes Pulido resaltaba que un hogar venezolano requería de 2,5 salarios mínimos para poder cubrir sus necesidades básicas, lo cual implicaba que en hogares pobres debían trabajar al menos 2 personas, asunto que resultaba poco probable por el desempleo (que no era tan elevado) sino por la propia erosión que vivía el mercado formal del empleo en Venezuela.
Mercedes Pulido planteaba, en marzo de 1999, una agenda de prioridades: fortalecer la educación básica, mejorar la calidad del empleo y obviamente aumentar el número de puestos de trabajo, afrontar problemas con alta incidencia en la multiplicación de la pobreza como el embarazo de adolescentes, generar de forma estable políticas de atención a los más pobres con mecanismos que impidan su dependencia de las dádivas del Estado como forma de vida. En  Venezuela, 16 años después y teniendo en medio de esta década y media una colosal renta petrolera debido a los altos precios del crudo, siguen siendo estos los problemas prioritarios que deberían afrontarse, para hacer un país más justo. Como en el mito de Sísifo, pareciera que debemos subir, una y otra vez, la piedra de los problemas sociales por la cuesta sin alcanzar nunca la cima, que sería la erradicación de la pobreza.
En ese texto de marzo de 1999, Mercedes Pulido por ejemplo cuestionaba que buena parte del debate educativo se centrara en las universidades, cuando la prioridad debía ser la educación primaria que, entonces y ahora, estaba signada por falta de escuelas (menciona la autora la necesidad de contar con 33.900 aulas nuevas), la escasez de profesionales dedicados a la enseñanza, el abandono del Estado de la educación en zonas marginales urbanas y/o rurales. Otros asuntos que se discutían entonces y que siguen siendo una deuda, puesto que no se avanzó en estos 16 años: el turno completo para toda la educación primaria y los 200 días efectivos de clase por cada año escolar.
Si la agenda social resultaba clara, la económica también. En el texto de Miguel Ignacio Purroy, por ejemplo, al hacer un balance económico de 1998, se planteaba la necesidad de diversificar los ingresos del país para hacerlo menos dependiente del petróleo, puesto que una caída en los precios del crudo (como ocurría entonces) no solo hacía más vulnerable las finanzas de la nación, sino que terminaba teniendo impactos en la gente. Se repetía entonces un círculo perverso, ante el cual estamos hoy nuevamente: el Estado venezolano al recibir menos dólares contrae más deuda para mantener el ritmo de sus gastos e imprime dinero sin respaldo para sostener sus políticas populistas.
Nada parece haber cambiado, solo que han pasado 16 años entre aquellas reflexiones y el momento actual.

(http://www.el-nacional.com/andres_canizalez/piedra-Sisifo_0_607139387.html)

viernes, 27 de marzo de 2015

¿SALIDA O ENTRADA?

EL NACIONAL, Caracas, 27 de marzo de 2015
La nueva polarización
Andrés Cañizález

Escribo como un ciudadano convencido de la necesidad de cambios democráticos en Venezuela. No creo en soluciones mágicas (hoy vivimos la pesadilla de una solución mágica por la que apostó la mayoría del país en 1998), y la política, en el terreno de la lucha democrática, pasa necesariamente por la construcción de mayorías. Escribo como un ciudadano muy atento a la política sin tener lazos con un partido u organización en específico. Y debo decir que escribo como un ciudadano sumamente preocupado por el devenir de lo que prefiero llamar la alternativa democrática.
La crisis económica, que vivimos agudamente y que según analistas aún se mantendrá con nosotros por un largo tiempo, ha tenido severas implicaciones políticas. El más afectado es el presidente Maduro y su gobierno porque por primera vez se le adjudica responsabilidad directa en el desastre económico que padecemos todos los venezolanos. El discurso manido de la guerra económica no se lo creen ni los chavistas. Hoy el presidente Maduro cuenta con muy bajos niveles de popularidad.
Si viene cayendo la aceptación popular de Maduro y crecen de forma muy importante lo que podríamos denominar el chavismo descontento, qué es lo que está pasando en la acera opositora. Allí viene lo que llamo la nueva polarización. Las contradicciones entre nosotros y aquellos (los buenos y malos, la cuarta y la quinta), a las que tanto apeló en su mejor momento Hugo Chávez, hoy tienen poco sentido para el venezolano común. El descenso del respaldo popular hacia el chavismo ha tenido una lectura errónea en diversos actores políticos de la alternativa democrática, llevando a que la polarización ahora sea entre quienes adversan a Maduro.
Algunas lecturas erróneas del momento actual. Partidos que en el seno de la MUD se aferran a su dirigencia tradicional y amarran unas candidaturas de cara a las elecciones parlamentarias, asumiendo que la debilidad del chavismo les garantiza una victoria así sea con las caras de siempre. Los partidos como AD, Primero Justicia, Copei, UNT, Avanzada Progresista, entre otros, perdieron una oportunidad de oro para darle un mensaje de unidad y cambio al país.
En su momento María Corina Machado, Antonio Ledezma y Leopoldo López con “La Salida” y ahora especialmente María Corina con “La Transición”, quieren hacernos rehenes de sus propuestas y quien disienta de ellas entonces está en contra de los cambios democráticos. Una manera maniquea de entender la política.
No hay que ser rehén de la unidad, como dicen ahora muchos, pero debemos tener presente que todas las transformaciones políticas para superar regímenes autoritarios (y eso lo demuestra la experiencia histórica) solo fueron posibles cuando los factores democráticos actuaron de forma cohesionada.
Hoy la Mesa de la Unidad Democrática no recoge, efectivamente, todos los puntos de vista de la sociedad que apuesta por el cambio, ello se debe a su cooptación en aras de los intereses partidistas. Y desde mi punto de vista una transición posible pasa, en primer lugar, por hacerse de los escaños mayoritarios en la Asamblea Nacional y no al contrario como plantea MCM.
Lo prioritario, hoy, desde mi punto de vista como ciudadano, es recomponer una unidad genuina y representativa con capacidad para construir una hoja de ruta para el cambio democrático.
El gobierno sale ganando mientras la dirigencia política opositora (toda ella) esté enfrascada en sus dimes y diretes. Y el resultado podría ser, una Asamblea Nacional nuevamente dominada por el chavismo pese a que este proyecto político y su rostro visible, como lo es Maduro, estén en su peor momento en respaldo popular.

Fuente: http://www.el-nacional.com/andres_canizalez/nueva-polarizacion_0_598740297.html