NOTITARDE, Valencia, 21 de agosto de 2016
“Caminando con Cristo”
La Puerta estrecha (Lc.13, 22-30)
Joel de Jesús Núñez Flautes (@padrejoel95)
En tiempos de Jesús como en nuestros días surge la pregunta de ¿cuántos se salvarán al final de los tiempos? Los Testigos de Jehová que tanto tocan a nuestras puertas tienen como bandera esta pregunta e incluso, afirman que sólo 144.000 irán al cielo y los otros quedarán en la tierra. Esto sólo es un ejemplo y, por supuesto errado, de lo tanto que preocupa al ser humano el tema de la vida futura. Por eso, Jesús nos aclara y nos dice en donde debe estar nuestra preocupación. Con la metáfora de la puerta estrecha nos da a entender lo que debe significar para un verdadero cristiano su vida y el paso por este mundo. Jesús no responde directamente a la inquietud de su interlocutor anónimo, sino que comienza su intervención invitando a esforzarse por entrar por “la puerta estrecha”. De esta forma, Jesús deja muy en claro que la sola pertenencia a un grupo religioso, en nuestro caso el ser cristianos católicos, no me garantiza que ya estoy salvado. No se trata de algo mágico o sociológico como lo pensaban los judíos de entonces y como lo creen algunos grupos religiosos que se han separado de la Iglesia Católica y van predicando fanáticamente que algunos se salvarán y otros se condenarán si pertenecen o no a su secta religiosa. Cristo desestima estos cálculos y deja muy en claro que la conquista de la salvación eterna depende de la ascesis, del esfuerzo, de la lucha por el bien, por la santidad, por ser mejores cada día, por vivir de acuerdo a su mensaje, siendo coherentes; es esto lo que nos señalará que estamos encaminados hacia la patria futura; porque al final, la certeza de nuestra salvación la tiene Dios y no nosotros.
Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de Cristo que vino al mundo para mostrarnos el camino que conduce hacia el cielo. Todo el que busca sinceramente a Cristo en este mundo y lo sigue con fidelidad se salvará.
IDA Y RETORNO: No perdamos la esperanza. Oración y acción.
Fuente: http://www.notitarde.com/La-Puerta-estrecha-Lc13-22-30/Columnistas-del-Dia/2016/08/20/1018117/
Cfr.
Alvaro Lacasta: http://lbarragan.blogspot.com/2010/08/dela-fe-y-su-ejercicio.html
Mons. Antonio José López Castillo:http://www.elimpulso.com/opinion/arquidiocesana/arquidiocesana-21-08-16
Ilustración: Stefan Kuhn.
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lunes, 22 de agosto de 2016
domingo, 12 de junio de 2016
DE LA PUREZA

NOTITARDE,
Valencia, 12 de junio de 2016
“Caminando
con Cristo”
Joel de Jesús Núñez Flautes
El
evangelio de hoy habla del amor y la misericordia de Dios que perdona al
pecador que se arrepiente de sus pecados. El hecho de que en el evangelio
Cristo perdone a la mujer de mala vida que se acerca llorando a lavarle los
pies y ungirlo con aceite, desvela y hace cercano a los hombres y mujeres de
todos los tiempos el verdadero rostro de Dios que es amor y misericordia, que
se muestra cercano y se acerca al marginado, al pobre y al pecador para
ofrecerle la salvación y realización como ser humano. La escena del evangelio
de hoy, presenta a tres personajes: El fariseo Simón, que invita a Jesús a su
casa, reconociéndolo como maestro judío, para compartir una comida; era
costumbre en Israel invitar a un maestro que venía de otras ciudades y sobre todo
después de haber compartido en la sinagoga la liturgia del sábado, a compartir
la comida y seguir profundizando en temas afines y de interés particular. El
interés del fariseo Simón y de sus otros compañeros era conocer más de cerca la
vida y doctrina del joven maestro judío de Nazaret; al que mucha gente y unos
discípulos en particular seguían. Hay que decir, que los fariseos en Israel
eran un grupo religioso-político muy influyente, se presentaban como
conocedores y escrupulosos observantes de la Torá o de la Escritura conocida
hasta entonces que era el Antiguo Testamento (la llamada Ley); un apodo que
tenían entre la gente era el de “los puros”, porque se separaban de los demás,
considerándolos impuros. El otro personaje que aparece en la escena de hoy,
aparte de Jesús que representa a Dios, que muestra y demuestra el amor del
Padre eterno, que va al centro de la Escritura y recuerda cual es la esencia de
la vida cristiana que es el amor, aparece la mujer sin nombre, que era
doblemente marginada en la sociedad judía de entonces; por ser mujer y por el
oficio que tenía, el de prostituta. Muestra fe en Jesús. IDA Y RETORNO: Oremos
por las familias en dificultad.
Fuente:
Cfr.
Pedro
Olalde y Patxi Loidi: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-lc-07-36a08-03.htm
Isabel
Vidal de Tenreiro: http://www.elimpulso.com/opinion/465675
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