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lunes, 23 de noviembre de 2015

DESESTATIZAR LAS CONCIENCIAS

Evangelio Dominical: Domingo de Cristo Rey
Padre José Martínez de Toda, S.J.

Comentario dialogado al Evangelio que se proclama el Domingo de Cristo Rey, Ciclo B, correspondiente al domingo 22 de noviembre 2015.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 18, 33-37
"La verdad les hará libres"
Ésta es una escena escalofriante: Jesús, el Mesías, el Rey del universo, humildemente de pie..., ante un Pilato sentado, representante del poder imperial de Roma. ¿De qué hablan?
De si realmente Jesús es rey. Esto sería una amenaza contra el imperio.
Pero Jesús añade:
"– Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, tendría gente a mi servicio que pelearía para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí".
(Pagola).
¿Podía Jesús haber construido un movimiento político de seguidores?
Así se lo quisieron imponer algunos después de la Multiplicación de los panes.
Además había muchos que estaban descontentos con la ocupación romana, y esperaban un líder que los organizara para expulsar a los romanos.
Pilato tiene tres mil soldados bajo su mando, pero pocos de ellos se encuentran en Jerusalén en ese momento. Si Jesús hubiera querido causar problemas, lo hubiera hecho.
Aquella misma noche Simón Pedro había herido a un criado del Sumo sacerdote, cortándole la oreja. Pero Jesús respondió reparando el daño y diciéndole a Pedro, "Mete tu espada en la vaina: el vaso que el Padre me ha dado, ¿no lo tengo de beber?" (18:10-11).
Si el Reino de Jesús no es de este mundo, pero se da en él, ¿cuáles son sus características?
Jesús le dice a Pilato que Él es rey para ser "testigo de la verdad". ¿Qué verdad trae Jesús? Esta verdad que Jesús trae consigo no es una doctrina teórica. Se requiere conocerla, pero sobre todo cumplir su Palabra: «Si se mantienen fieles a mi Palabra... conocerán la verdad y la verdad les hará libres». El amor de Jesús es una verdad liberadora: nos libera de las esclavitudes, que se apoyan en el egoism y la soberbia. Él hará nuestra vida más humana y feliz. Su Palabra y su Verdad es el amor y la justicia de Dios en la historia humana.
Jesucristo, Verbo y Palabra del Padre, es la única y la más grande verdad. Él nos ayuda a discernir con humildad qué hay de verdad y qué hay de mentira en nuestro seguimiento a Él. Su verdad nos libera y la mentira nos esclaviza. Necesitamos dar pasos hacia mayores niveles de verdad humana y evangélica en nuestras vidas, en nuestras comunidades y en nuestras instituciones.
Y la verdad es que Dios es amor y quiere salvarnos a todos. Lo que todos necesitamos es el amor de Dios. Sólo Él ama de verdad. Por lo tanto, debemos ser capaces de aceptar este mensaje del amor sin restricciones y de implantarlo en nuestra vida.
Su reino de paz, amor y justicia está libre del pecado y de las injusticias, de la discriminación, explotación y exclusión.
Es un reino en cierto sentido 'contracultural', pues va contra todo lo que se valora en el mundo: poder, dinero, honores, consumo, gasto...
En Él se reconoce la pluralidad de opiniones, hay presencia activa en la política para que el poder político sea ejercido con toda justicia.
En el Reino de Jesús no hay malandros. Si hay un terremoto, nadie saqueará las casas. Si hay un accidente de tránsito, nadie robará a las víctimas.
En el Reino de Jesús hay paz, basada en la fraternidad y la justicia, y éstas se buscan con el ardor del hambriento y el sediento.
En él la verdadera ambición es servir a los demás.
Hay unidad en lo necesario y libertad en lo opinable.
Todos aman y sirven a todos,
En el Reino de Jesús todo es alegría, fiesta, sonrisas. inspiración, autorrealización.
El Reino de Jesús es el Paraíso en la tierra, que fracasó al principio, y Él viene a restablecer.
El reino de Cristo es el conjunto de condicionamientos que hacen posible y fácil nuestra salvación. Ésta es la tarea que corresponde a la Iglesia, integrada por los seguidores de Jesús, que está al servicio de este Reino, y constituye su germen y principio.
¿Es atractivo el título de Cristo Rey?
"Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe".
Así reconocían a Cristo como el único rey de sus vidas. >
En los países mandan el presidente y los políticos. Pero, ¿quién debe mandar sobre ellos?
Su conciencia, es decir, la ley de Dios. Te cuento esta historia de Santo Tomás Moro, precisamente el patrono de los políticos.
Enrique VIII quiso divorciarse y casarse con Ana Bolena. Como sabía que el Papa no aprobaría esto, por estar prohibido en la Iglesia Católica el divorcio, se separó de la Iglesia Católica y se hizo a sí mismo Cabeza de la Iglesia Anglicana, arrastrando en la separación a la mayoría de los ingleses.
Tomás Moro pensó que esta conducta del rey no era la correcta, y renunció a su cargo. Enrique VIII lo encarceló y fue condenado injustamente a ser decapitado en 1534. Sus últimas palabras fueron: "Hoy muero, siendo buen siervo del rey, pero primero siendo siervo de Dios".>
Los políticos tienen que ver si, a través de sus acciones, están quebrantando la ley de Dios y la ley natural. Sto. Tomás es su modelo.
No se pueden someter las conciencias al Estado. Si el Estado manda algo contra la ley de Dios, el cristiano puede hacer objeción de conciencia, y no obedecerle.
Hay que mirar críticamente las leyes y políticas públicas de los gobiernos, y examinarlas a la luz de la ley de Cristo. Como cristianos debemos ser ciudadanos leales a nuestros países, pero antes debemos ser ciudadanos leales al Reino de Cristo.

Fuente:
http://radioevangelizacion.org/noticia/evangelio-dominical-domingo-cristo-rey
Cfr.
Marcos Rodríguez: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-jn-18-33-37-MR-B.htm

Ilustración: Andrew Stearns.

PROFESIÓN Y PROFESOR DE FE

NOTITARDE, Valencia, 22 de noviembre de 2015
“Caminando con Cristo”
Jesucristo Rey del Universo (Jn. 18, 33-37)
Joel de Jesús Núñez Flautes

Hoy la Iglesia celebra la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, con lo cual se cierra el año litúrgico y se da paso a un nuevo ciclo dentro de la liturgia que comenzará con el tiempo de adviento que nos preparará a la Navidad. Hoy la Iglesia proclama ante el mundo su fe en Cristo, como Rey del Universo.
Una vez más, la comunidad cristiana pone de manifiesto que su único Dios y Señor, su Mesías y Salvador universal es Cristo, sólo ante Él nos postramos, a Él adoramos junto al Padre y al Espíritu Santo. Por Él, con Él y en Él profesamos nuestra fe en Dios Uno y Trino. En el evangelio de hoy vemos cómo Jesús, en el momento de su pasión, cuando está siendo juzgado por Pilato y ante la pregunta explícita de éste “¿Tú eres rey?” Jesús no lo niega, lo afirma y dice: “Sí, como dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad”.
Todo el que es de la verdad escucha mi voz”. Es rey y no sólo de los judíos, sino de todos aquellos que viven y pertenecen a la verdad, cuyo primer servidor es Él mismo. Cristo es rey, pero como él mismo lo dice, su Reino no es de este mundo, ni busca el poder por el poder, ni el triunfalismo político, sino que su reinado es en la verdad y por la verdad. Él mismo se llamó a sí mismo la Verdad: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, no es pretensión humana, sino realidad profunda de su ser verdadero Dios.
Jesucristo es rey, pero su reinado es distinto, inédito, original, diferente a los reinados de este mundo. Su reinado lo ejerce desde su ser, verdadero Hombre y verdadero Dios, desde su padecimiento, desde la cruz, pasando por la muerte y la resurrección. Jesucristo es verdadero rey y “su Reino no tendrá fin”,
IDA Y RETORNO: Próximo domingo 29 es el Domingo Familiar en el Seminario. Apoya la formación sacerdotal.

Cfr.
José Enrique Galarreta: http://www.feadulta.com/anterior/Ev-JE_17_Jn-18-33-37.htm
Ilustración:  László Moholy-Nagy

domingo, 25 de noviembre de 2012

PARTICIPACIÓN FUNDADA

San Juan, 18, 33-37

Sintetizando, en su homilía de hoy, el Padre Álvaro Lacasta (SJ) señaló que participamos de Cristo cuando acogemos una fe no utilitaria, sino fundada genuinamente en el amor. No logramos comprender a Jesús y la vida nueva desde el módulo humano como ocurría con Pilato. Orar más que predicar, interiozando su mensaje.

Desde afuera, Jesús es un fracaso. A través de la oración lo conocemos. Pilato fue el prototipo político y militar del momento, actuando en consecuencia. La realeza de Jesús no es de este mundo. Puede dejarse aplastar, y resucita. Su reino no es de este mundo, pero nos ha traído el sobrenatural.

No es posible la neutralidad. Actualmente, importa más tener que ser. Se trata de escucharlo, porque el corazón no se conquista con chequeras, bienes raíces, tarjetas de crédito.

Dn 7, 13-14
Salmo 92
Ap 1, 5-8

Ilustración: Manolo Millares.

RECLAMO DE COHERENCIA

NOTITARDE, Valencia, 25 de Noviembre de 2012
Jesucristo, rey del universo (Jn.. 18, 33-37)
Joel Núñez Flautes

Con la solemnidad de Jesucristo rey del universo, litúrgicamente, los cristianos católicos, llegamos al final del Año litúrgico y sobre todo proclamamos ante el mundo que Jesús de Nazaret, muerto y resucitado por la humanidad, es verdadero rey universal; es decir, que lo que Él ha realizado abarca y comprende a todos los hombres del mundo entero y de todos los tiempos.
La celebración de la solemnidad de hoy se enmarca dentro del lenguaje apocalíptico, escatológico. Es decir, por una parte se utiliza el recurso literario que viene del Antiguo Testamento (libro de Daniel), que a través de símbolos, imágenes, números, etc, nos transmite una verdad de fe, un mensaje de salvación que se cifra sobre todo en la esperanza, en el inmenso amor que Dios tiene por la humanidad, por cada uno de los seres humanos. Por tanto, apocalipsis, no tiene nada que ver con el miedo, con un Dios del terror, con un Dios tirano, destructor, sino un Dios amor que se nos ha revelado en Cristo que es el príncipe de la paz, el rey de reyes. La escatología es parte de plan de salvación de Dios sobre los hombres. Hemos sido creados por Dios, por medio de Él y en Cristo hemos sido redimidos, en Él y a través de su Espíritu Santo caminamos hacia la esperanza y promesa de la vida eterna, de la vida en Dios, de la plenitud de la felicidad, del gozo de ver a Dios cara a cara y encontrarnos con nuestros seres queridos que ahora viven en la presencia del Altísimo y anhelamos su retorno, su manifestación total al final de los tiempos, cuando Él con su poder soberano venga a juzgar al mundo, a cada hombre según su conducta. El último enemigo a vencer será la muerte y llegará el momento que Cristo entregue todas las cosas a Dios Padre y aquellos que han vivido según los mandamientos de Dios, sobre todo amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo, entrarán a disfrutar la vida que no tiene fin, de la eternidad con Dios, según nos lo reveló Jesús en su vida pública.
Hoy, los cristianos católicos, reconocemos que Jesús es verdadero rey y su forma de reinar es distinta a la del mundo; su reino es eterno y universal y pasa por la humildad, la pobreza, la paz, el servicio, la apertura a los paganos, a los pecadores, a los enfermos, testimoniando la verdad, la autenticidad de vida; sobre todo su reinado es de amor y pasa por el sacrificio y la inmolación en la cruz. Dicho de otra manera, Jesús reina desde el madero, allí demostró el inmenso amor de Dios por cada ser humano y allí en el sacrificio del Calvario venció a la muerte y al pecado; venció al mal y rescató con su sangre a la humanidad pecadora, permitió que cada hombre y mujer, de cualquier raza o cultura o cualquier condición social y de cualquier época, pueda tener, para siempre, acceso a la Salvación, a la felicidad eterna; ya Él nos mostró y enseñó cuál es el camino para lograrlo: el amor, que es el distintivo del cristiano.
Los seguidores del rey de reyes, no son aquellos que como los fariseos o los jefes religiosos de la época de Jesús caen en un legalismo, los que saben de memoria las Escrituras, los que se quedan en un mero ritualismo, los que creen que ser religiosos o cristianos es sólo saber mucho de teología o doctrina bíblica; sino aquellos que viven como Jesús y sobre todo que actúan como Él, viviendo lo esencial del cristianismo que es el amor; sin amor la vida cristiana es pura máscara, sin amor, el cristianismo es pura ideología, si amor, la vida cristiana es falacia. (1Cor. 13). Así, que quien sigue al verdadero Mesías y Señor que es Cristo, necesita inmolarse, entregarse, darse a Dios y a los demás como lo hizo el mismo Jesús. Quien vive así, forma parte del Reino de Dios, vive y valora el sacrificio de Cristo en la cruz. Los cristianos católicos sabemos y creemos que ese sacrificio se actualiza, se rememora en la Eucaristía; pues bien, quien come y bebe el Cuerpo y la Sangre de Cristo, necesita y está llamado a vivir en el amor, como expresión de aquel a quien recibe en cada comunión, sino, se queda en un mero ritualismo y cae en lo que es más grave en un antitestimonio de vida.
IDA Y RETORNO: Me preguntan: ¿Qué debemos hacer los cristianos católicos en la Venezuela de hoy? En palabras sencillas, dar testimonio de verdad y autenticidad; que seamos coherentes con lo que predicamos, que anunciemos a Cristo como Camino, Verdad y Vida. Pero en específico necesitamos educarnos y formarnos en valores, en principios, en virtudes; que se han perdido en nuestro país, para poder educar y formar a otros. Aquí está la clave para la nueva generación que tenemos por delante, para salvar a Venezuela, para poder avanzar y progresar integralmente, sino nos quedaremos estancados y retrocediendo a la prehistoria.

Cfr. www.homiletica.org/PDF9/aahomiletica024546.pdf
Ilustración: Serge Poliakoff.

APARENTEMENTE, TRIVIAL

Lunes, 19. Noviembre 2012 - 22:16 Hora
DOMINGO 34 DEL TIEMPO ORDINARIO.-F. DE CRISTO REY /B
Todo el que es de la verdad, escucha mi voz Jn 18,33-37

José Antonio Pagola

INTRODUCIR VERDAD

El juicio contra Jesús tuvo lugar probablemente en el palacio en el que residía Pilato cuando acudía a Jerusalén. Allí se encuentran una mañana de abril del año treinta un reo indefenso llamado Jesús y el representante del poderoso sistema imperial de Roma.
El evangelio de Juan relata el dialogo entre ambos. En realidad, más que un interrogatorio, parece un discurso de Jesús para esclarecer algunos temas que interesan mucho al evangelista. En un determinado momento Jesús hace esta solemne proclamación: "Yo para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
Esta afirmación recoge un rasgo básico que define la trayectoria profética de Jesús: su voluntad de vivir en la verdad de Dios. Jesús no solo dice la verdad, sino que busca la verdad y solo la verdad de un Dios que quiere un mundo más humano para todos sus hijos e hijas.
Por eso, Jesús habla con autoridad, pero sin falsos autoritarismos. Habla con sinceridad, pero sin dogmatismos. No habla como los fanáticos que tratan de imponer su verdad. Tampoco como los funcionarios que la defienden por obligación
aunque no crean en ella. No se siente nunca guardián de la verdad sino testigo.
Jesús no convierte la verdad de Dios en propaganda. No la utiliza en provecho propio sino en defensa de los pobres. No tolera la mentira o el encubrimiento de las injusticias. No soporta las manipulaciones. Jesús se convierte así en "voz de los sin voz, y voz contra los que tienen demasiada voz" (Jon Sobrino). Esta voz es más necesaria que nunca en esta sociedad atrapada en una grave crisis económica. La ocultación de la verdad es uno de los más firmes presupuestos de la actuación de los grandes poderes financieros y de la gestión política sometida a
sus exigencias. Se nos quiere hacer vivir la crisis en la mentira.
Se hace todo lo posible para ocultar la responsabilidad de los principales causantes de la crisis y se ignora de manera perversa el sufrimiento de las víctimas más débiles e indefensas. Es urgente humanizar la crisis poniendo en el centro de atención la verdad de los que sufren y la atención prioritaria a su situación cada vez más grave. Es la primera verdad exigible a todos si no queremos ser inhumanos. El primer dato previo a todo. No nos podemos acostumbrar a la exclusión social y la desesperanza en que están cayendo los más débiles. Quienes seguimos a Jesús hemos de escuchar su voz y salir instintivamente en su defensa y ayuda. Quien es de la verdad escucha su voz.
CAMBIO IMPORTANTE
No todos los que han abandonado la práctica religiosa tienen la misma postura ante Dios. Algunos rechazan todo contacto con lo religioso; Dios les resulta un ser incómodo y amenazador del que prefieren prescindir.
Otros viven absolutamente despreocupados de estas cosas; les basta con ir resolviendo los problemas de cada día; Dios no tiene sitio en su vida. Hay, sin embargo, un número creciente de no practicantes en los que comienza a despertarse una inquietud religiosa.
No es fácil expresar lo que sienten ni lo que buscan. Ciertamente no están pensando en volver al cristianismo que un día conocieron y que, por una razón o por otra, han abandonado. Su búsqueda se sitúa ahora a otro nivel diferente. Andan detrás de algo que ni ellos mismos aciertan a definir con precisión.
Lo que conocen de la Iglesia les parece excesivamente complicado. El lenguaje eclesiástico les resulta difícil.
Tampoco les convence mucho la vida de otros cristianos practicantes que conocen. Pero sienten la necesidad de algo que dé más coherencia y más sentido a su vida.
En el fondo de todo está la cuestión de Dios. La mayoría no duda de que Dios existe. Pero, ¿cómo es ese Dios del que la Iglesia habla tanto? ¿Es un Dios terrible y peligroso del que uno no se puede fiar nunca del todo?
¿Es un Dios bueno que entiende nuestra debilidad y busca siempre solo nuestro bien?
Pero, ¿con quién hablar de todo esto? Al que se ha alejado de la Iglesia no se le hace fácil acercarse a un sacerdote. Es normal. Si al menos pudiera hablar con toda confianza con algún amigo creyente. Porque es bueno escuchar la experiencia de alguien que vive gozosamente su fe para aclarar equívocos, deshacer prejuicios o exponer las propias dudas.
En cualquier caso, lo importante son los pasos que uno mismo va dando por dentro. Hay preguntas que es bueno contestar: ¿Por qué he abandonado yo el contacto con lo religioso? ¿Me ha hecho bien alejarme de Dios? Ahora sé lo que es vivir de espaldas a la fe, ¿quiero terminar así mi vida? ¿No necesito encontrarme con un Dios Amigo?
¿Se puede rezar? Hay personas que se alejaron hace mucho de todo esto, pero tampoco tienen nada contra Dios. En este momento no sabrían cómo rezar; han olvidado las palabras del Padre Nuestro; no les sale ninguna oración. ¿Es difícil decir a Dios: «Tú me conoces y me entiendes. Ayúdame a vivir. Enséñame a creer»?
Puede parecer algo trivial y, sin embargo, una invocación sincera a Dios puede significar un cambio interior importante. Las palabras de Jesús son alentadoras: «Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.»

Fuente: http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php
Cfr. http://radioevangelizacion.org/noticia/fin-del-mundo-domingo-33b-18-11-12
Ilustración: Willi Baumeister.