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martes, 5 de septiembre de 2017

AFINACIÓN DEL ESCUCHA

EL NACIONAL, Caracas, 5 de septiembre de 2017
I Hear America Singing
Hannia Gómez

Gaily bedight,
A gallant knight,
In sunshine and in shadow,
Had journeyed long,
Singing a song,
In search of Eldorado
Edgar Allan Poe. "Eldorado" 1

Las ciudades invisibles son un sueño
que nace del corazón de las ciudades visibles
Ítalo Calvino. Las ciudades invisibles 2
I Hear America Singing 3


En el magnífico valle de la ciudad de Caracas y su largo frente marítimo sobre la costa del mar Caribe, coexistieron muchas influencias arquitectónicas a mediados del siglo XX que la convirtieron en una de las ciudades más arquitectónicamente ricas de toda América. Observando la ciudad moderna, una de las culturas más influyentes y transformadoras de su fábrica urbana la trajeron consigo los arquitectos, diseñadores, urbanistas y artistas norteamericanos que trabajaron en la capital. La exposición que la Fundación Docomomo Venezuela presenta hasta el próximo 1° de octubre en la Sala TAC del Trasnocho Cultural en Caracas, Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975: Our Architects, es el resultado de acercarnos a oír el canto de América en Caracas.

Coincidiendo con los años del inicio y auge de la explotación petrolera y también de la apertura y el fortalecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica, ubicamos el florecimiento de los aportes norteamericanos entre 1925 y 1975. Cincuenta años de producción arquitectónica y urbana intensa que transformarán radicalmente a la capital y de la que hoy la ciudad de Santiago de León de Caracas, que este 2017 llega a sus cuatrocientos cincuenta aniversario, se enorgullece en contar como suya, conservándola como su patrimonio para el mundo. Una herencia compartida con Estados Unidos, pronta a ser incluida en el Registro de Docomomo US gracias al presente proyecto, ya que en esta oportunidad, además del placer de trabajar de nuevo con la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, Docomomo Venezuela tuvo el honor de colaborar con el programa de Historic Preservation de la Graduate School of Architecture, Planning and Preservation (Gsapp) de Columbia University, gracias a su director Jorge Otero-Pailos y a la profesora Jennifer Gray y con Docomomo US, de la mano de su presidente, Theodore Prudon.

Al comenzar esta investigación nos encontramos con una situación inesperada. Al ir a buscar en la ciudad la arquitectura construida por los norteamericanos y querer adentrarnos más allá de los iconos reconocidos, era difícil discernir en la fábrica urbana la obra arquitectónica norteamericana menos monumental. Para oír a América cantar, debimos afinar mucho el oído. Era como si la modernidad local, por estar tan cercana a los modelos y referencias estadounidenses, se había fusionado con ellos de manera prácticamente indeleble. Esto se explica tanto por el enorme impacto cultural de la influencia norteamericana en todos los ámbitos de la vida caraqueña en esos años, como por la gran cantidad de profesionales venezolanos que se formaron en Estados Unidos cuando en el país aún no había una escuela de arquitectura –la de la Universidad Central de Venezuela fue fundada en 1953–, cosa que siguió pasando incluso después.

De manera que Caracas es una ciudad llena de lo que hemos querido denominar “avatares”; es decir, formas urbanas y arquitectónicas que parecen norteamericanas, pero que fueron diseñadas por autores locales.4 Como su nombre lo indica, un avatar es una encarnación. Una vicisitud por la que pasan los edificios cuando se suscita un cambio.5 Y eso fue lo que ocurrió en la ciudad cuando se produjo el acercamiento a Estados Unidos. Decenas de nuevas tipologías urbanas y arquitectónicas irrumpieron en ella, unas proyectadas en su país de origen y otras… aquí.

Pero hay más. Otro hallazgo es que de nuevo, al igual que lo que descubrimos al estudiar las arquitecturas de influencia italiana (Las Italias de Caracas, 2013) y las arquitecturas de influencia española (Suite Iberia, 2015), al investigar la influencia norteamericana encontramos que en nuestra ciudad vinieron a trabajar los mejores autores.6.7. Caracas siempre quiso lo mejor para Caracas. En este caso, los mejores de todo Estados Unidos. Los mejores artistas, como Calder; los mejores paisajistas, como Olmsted Brothers; los mejores arquitectos de golf, como Banks, Van Kleek y Wilson; los mejores promotores, como Moses; la mejor diseñadora de interiores, como Parish; los mejores planificadores, como Violich y Sert; el mejor arquitecto de casas club, como Wendehack; los mejores arquitectos de palacios del cine, como John & Drew Eberson. Y los mejores arquitectos: Harrison, Neutra, Breuer, Goff, Fuller, Embury, Hatch, Webb, Vestuti, Johnson & Burgee, Holabird, Robot & Burree, Badgeley & Bradbury, Shaw, Metz & Dolió, Graven & Mayger, Emery Roth & Sons. Los mejores. Simply, the best.

Una excelencia que se explica por la presencia en Venezuela –y por la pasión que sentía por este país– un hombre que, también él mismo, era el mejor en todo lo que hacía: Nelson Aldrich Rockefeller. Rockefeller quiso siempre lo mejor para Caracas y para Venezuela, un país del cual se enamoró y al que colocó en lugar preferencial sobre todos los demás países latinoamericanos. Es el país donde se construyera su casa moderna sutilmente neocolonial, la hermosa Monte Sacro (Don Hatch, 1959), donde viniera a pasar en 1963 la luna de miel con su esposa Happy. De una u otra manera, los profesionales estadounidenses que hemos mencionado fueron casi todos hombres de Rockefeller, los arquitectos, relacionados con sus empresas, sus proyectos y sus oficinas del número 30 de Rockefeller Plaza, en Nueva York. Las líneas de las historias de estos personajes y de sus proyectos se entrecruzan siempre con las de Rockefeller, como veremos desarrollarse a todo lo largo del relato de OUR architects: en Caracas.

Lo cual nos trae a una tercera revelación: la importancia de la influencia de la ciudad de Nueva York por sobre todas las demás ciudades norteamericanas en Caracas, lo cual confirma lo que siempre habíamos sospechado: que Caracas es en muchos sentidos como Nueva York y que la relación Caracas-Nueva York es fundamental para su historia moderna.8

NOTAS:
1   Edgar Allan Poe. “Eldorado”, The Flag of Our Union, Boston, 1849.
2   Ítalo Calvino. Nota preliminar, Las ciudades invisibles, conferencia en inglés para los estudiantes de la Graduate Writing Division, Columbia University, Nueva York, 29 de marzo, 1983.
3   Walt Whitman. “I Hear America Singing”, Inscriptions, Leaves of Grass, Harold W. Blodgett & Sculley Bradley editores, Brooklyn, Nueva York, 1900.     
4   Miguel de Toro y Gisbert. “Avatar”, Pequeño Larousse Ilustrado, Editorial Larousse, París, 1970: p. 118.
5   La idea se la debemos al arquitecto Frank Alcací, vicepresidente de Docomomo Venezuela.    
6   Docomomo Venezuela. Las Italias de Caracas, Sala TAC, Caracas, julio-octubre 2013: http://docomomovenezuela.blogspot.com/2012/12/exposicion-exhibition.html
7   Docomomo Venezuela. Suite Iberia: La arquitectura de influencia española en Caracas, Sala TAC, Caracas, julio-septiembre 2015: http://docomomovenezuela.blogspot.com/2015/08/exposicion-exhibition.html
8   A la primera persona que le oímos decir esto fue al profesor Richard Plunz, director del Programa de Diseño Urbano de la Gsapp de la Universidad de Columbia, cuando estuvo en Caracas conduciendo un trabajo junto al IREU (Instituto Regional de Estudios Urbanos) a finales de 1999. Ver: Richard Plunz, Michael Conard y Modjeh Baratlo. Caracas Litoral, Venezuela: New Urbanisms, Princeton Architectural Press, Princeton, 1999: https://www.amazon.com/Caracas-Litoral-Venezuela-NewUrbanisms/dp/1568984464

Fuente:
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/hear-america-singing_202018
Fotografías:
Centro comercial Las Mercedes (f. 1955 - Progressive Architecture).
Monte Sacro, la casa sobre una colina del Nelson A. Rockefeller, obra del arquitecto estadounidense  Don Hatch, 1959 (f. 1963 - Cablefoto).

domingo, 3 de septiembre de 2017

SOLO ESPERA UNA OPORTUNIDAD

De los arquitectos estadounidenses en Caracas
Luis Barragán


Testimonio vital de resistencia, Decomomo Venezuela  levantó corajudamente una exposición que ayuda a reforzar nuestra identidad urbana, complementando – a nuestro juicio -  las consabidas y encendidas protestas ciudadanas. Luego de reportar las influencias españolas e italianas, ahora lo hace con la arquitectura estadounidense de la Caracas que ha sobrevivido heroicamente al deterioro algo más que estético de todos estos años de desidias y rencores oficiales.

Entre 1925 y 1975, distintos inmuebles y ambientes, como páginas de un libro que parecía nunca concluir, se van integrando a nuestro patrimonio espiritual, reconociéndonos en un proceso de modernización que se hizo siembra petrolera para emplear la manida metáfora del país que ciertamente contabilizó e invirtió sus más extraordinarios ingresos, alcanzando  niveles superiores de una calidad de vida insospechada por los más remotos venezolanos,  convertida hoy en nostalgia ajena para las más recientes generaciones. Cada trazo da ocasión   al acentuado comentario en torno a la ciudad – una y múltiple – fundada en un generoso sentido de pertenencia que, disculpándonos por la inevitable digresión, recientemente le dio la vuelta al mundo, sorprendiéndolo por la vieja infraestructura en pie, con autopistas y avenidas repletas de pacíficos manifestantes que trenzaron las grandes edificaciones de una localidad seguramente antes tenida por un atrasado y espantoso suburbio de las profundidades tercermundistas.

Contribuida por las diligencias de la embajada estadounidense,  la exhibición cuenta con el respaldo de una intensa investigación que, más allá o más acá de las fronteras,  trae planos completamente inéditos, distribuidos en una sala que cobra intimidad por la luz, las lámparas y el mobiliario de una viva filmografía retrospectiva. Varias maquetas, cuidadosamente elaboradas por aventajados estudiantes de arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, en un esfuerzo voluntario que explica toda la muestra, tientan al más distraído fotógrafo para ensayar los ángulos sugeridos por la posible tradición oral del hogar.

Luce fácil recurrir a las todavía sorprendentes simplicidades ideológicas en boga para abordar la influencia que tuvo Nelson Rockeffeler, por ejemplo, patente en el diseño y la construcción del Hotel Ávila, aunque pudo elegir otra ciudad y otro país para sus vivencias e inversiones, como otros – arquitectos – quedarse en una confortable oficina de la 5ª Avenida de Nueva York en lugar de la más modesta que los acogió acá.  Paradójicamente, valorada la presencia de Ernest Hemingway,  y – aún más – la casa convertida en museo,  la Finca Vigia cercana a La Habana, las actuales y efímeras intervenciones cubanas que tienden a replicar el hábitat isleño de los privilegiados del poder, especialmente en el casco histórico caraqueño, no suscitan crítica alguna y, menos,  escozor por un peculiar modelo de negocios.

El asunto nos remite a la vasta empresa de remodelaciones que, aventajada por la   precariedad de  importantes referentes históricos y arquitectónicos, igualmente tarda en concluir los trabajos, haciendo de Caracas una infinita pasarela de turbios retazos, como ocurre con el Centro Simón Bolívar, el edificio La Francia o la vieja sede de la Corte Suprema de Justicia de ya numerosos precedentes.  Una debida y cuidadosa restauración de los espacios, les parece inconveniente, por decir lo menos,  a sabiendas del muy lento costo político que las arbitrarias transformaciones urbanas suscitan, a pesar de las dilaciones.


Impulsada fundamentalmente por la incansable Hannia Gómez, cuyo servicio a la ciudad y al país tanto le agradecemos, la Sala Trasnocho Arte Contacto (TAC) de Paseo Las Mercedes, estará abierta hasta el primero de octubre del presente año, con sus fotografías, leyendas, maquetas, planos, mobiliario, videos y el calor humano de quienes vuelven a ella para constatar un dato, un recuerdo, una palabra. Prometido por ella, ojalá podamos ver – más adelante – las fotografías de sus incursiones de investigación en La Rinconada, por citar un caso, sitio al que arribó el equipo en la buseta de una línea popular, poblando la retina con los lugares insospechados de un mismo lugar para interpelación del régimen.

Ante todo, “Arquitectos Norteamericanos en Caracas 1925-1975: Our architects” es una experiencia de la estética y de la vivencia que la Venezuela urbana habrá de recuperar y enriquecer. Abre una ventana a las inmensas posibilidades que Caracas y todas nuestras ciudades albergan, esperando solo una oportunidad.

Referencias:
http://docomomovenezuela.blogspot.com/
https://www.youtube.com/watch?v=x8c67jSMtqY
Fotografía inicial: LB, TAC (Caracas, 02/09/2017).
Video: LB, Hannia Gómez en TAC (Caracas, 02/09/2017).
04/09/2017:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/30725-de-los-arquitectos-estadounidenses-en-caracas