lunes, 4 de mayo de 2015

RUTINA: AMENAZAR CON ROMPERLA



El triángulo estrangulador del petróleo
José Rafael Revenga  

Tres puntos de estrangulamiento ponen en peligro a la Península Arábiga como exportadora de petróleo:
·        -  Irán y Arabia Saudí se disputan el control sobre el Canal de Suez –acceso al Mediterráneo-, el estrecho de Ormuz -acceso al Golfo Pérsico- y el estrecho entre Yemen y Somalia –acceso al Mar Rojo-.
·        - Las milicias chiíes hutíes apoyadas por Irán, el ISIS y Al-Qaeda se reparten el territorio yemení y comparten el mismo blanco militar: la monarquía saudí.
·         - El Reino saudí abandona su postura pasiva y se convierte en actor protagónico en el Medio Oriente
·         El gran diseño de Irán: controlar las ciudades santas de La Meca y Medina actualmente en territorio saudí
La rebelión de los chiís hutíes en Yemen logra poner en fuga al gobierno interino presidido por Mansour Hadi y apoyado por Arabia Saudí y desencadena un proceso similar a la partición de Siria en un territorio militarmente dominado por los rebeldes y un gobierno autoritario atrincherado en la defensa de sus bastiones.
Yemen está a corta distancia de convertirse en una nueva Siria con el agravante que su ubicación en la frontera suroeste colindante con el reino saudí se presta como plataforma ideal para socavar las bases de dicha monarquía. En ambos casos se hace presente la amenaza de los grupos yihadistas terroristas de Al Qaeda y los sunís radicales del Estado Islámico quienes demarcan sus propios enclaves injertados en medio de una caótica guerra civil.
El diseño a largo plazo, por lo menos del ISIS, y ciertamente de Irán, es arrebatarle a Arabia Saudí  la custodia de los sagrados sitios de La Meca y Medina. En la acelerada desestabilización y recomposición  del mapa geopolítico del Medio Oriente después de la ingenuamente etiquetada “primaveras árabes”, es válido preguntar cuál sería la realidad de un gobierno fundamentalista transnacional en control del mayor productor de petróleo.
La importancia petro-estratégica de Yemen no debe ser subestimada. Sus costas bordean el estrecho de  Bab el-Mandeb por medio del cual transitan diariamente unos cinco millones de barriles de crudo lo cual lo convierte en uno de los  cruciales puntos de estrangulamiento (chokepoints) del tráfico marítimo global y por ende del suministro energético vital para Europa y los EE.UU.
El estrecho en cuestión controla el acceso al Mar Rojo y por lo tanto al Canal de Suez y a su importante oleoducto Sumed el cual desemboca en el Mediterráneo  y facilita  la triangulación con un tercer chokepoint crucial: el Estrecho de Ormuz entre Irán y Arabia Saudí que permite el acceso al Golfo Pérsico. O sea, es fácil suponer que tanto el Estado Islámico como su enemigo Irán ambos tienen como diseño ultimo apoderarse de los tres vitales puntos de estrangulamiento de las rutas de transporte petrolero en el Medio Oriente  y de las dos principales ciudades santas del Islam.
Cualquier incidente, bien sea accidental o provocado, desataría una conflagración inmediata con alcances impredecibles. Por ejemplo, el martes 28.04, en lo que parecería ser un diseño iraní para evaluar la capacidad y la prontitud de respuesta de sus rivales en el “triangulo arábigo” decide interceptar y posteriormente abordar un gigantesco carguero con capacidad para 5.400 contenedores  -el Maersk Tigris de 52.600 toneladas de desplazamiento -  en el estrecho de Ormuz.

Varias agiles patrulleras  del Cuerpo de Guardias Revolucionarios Iraníes  ejecutaron la acción que se desarrollo en dos tiempos. Primero una orden al carguero  para que desviara su ruta y procediera a adentrarse en aguas territoriales iraníes. Esta no fue atendida por lo cual una de las cinco patrulleras hizo un disparo por delante del puente de mando del carguero el cual se detuvo y fue abordado por los efectivos iraníes para ser llevado a la isla Larak, en el extremo norte del Estrecho de Ormuz, vecina a las costas de Irán para luego ser conducido al puerto de Bandar Abbas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores Iraní justificó la acción argumentando incumplimientos financieros de la empresa operadora del carguero con las autoridades portuarias por lo cual un tribunal había acordado su confiscación.  Otro vocero oficial declaró que el buque detenido había penetrado aguas territoriales iraníes.
Más significativamente, la agencia informativa oficiosa -Fars News Agency- de Irán tituló su reportaje sobre el acontecimiento en los siguientes términos:
“Exclusiva: Barco de EE.UU. detenido por barcos de guerra de Irán”.
En verdad, el propietario y operador del barco es un consorcio alemán, Rickmers Ship Management, el cual  lo tiene arrendado a una empresa estadounidense: Maersk Line Limited domiciliada en Norfolk, Virginia la cual es una importante contratista del Pentágono y del Gobierno. El barco tiene bandera de la Republica de las Islas Marshall. Se dirigía a Dubái en los Emiratos Árabes Unidos y provenía de Jiddah en Arabia Saudí.
El Pentágono decidió, como reacción inmediata,  enviar a toda velocidad un destructor –el USS Farragut-, el cual se encontraba a solo 100 km de la zona de intercepción a la que calificó como una “ruta marítima reconocida internacionalmente”.  El miércoles 29.04 el US Central Command despachó tres patrulleras clase Cyclone para acompañar al destructor.
En la práctica, Irán considera que el estrecho de Ormuz son aguas territoriales pero embarcaciones de todo tipo lo atraviesan continuamente sin problema basándose en el derecho de “innocent passage” o “travesía inocente”. El destructor estadounidense y un avión de patrullaje marítimo se limitaron a una misión de observación. El “incidente” de la captura en alta mar de una embarcación no militar solo se observa en situaciones de guerra declarada.
Por tal motivo, el Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, quien se encontraba en Nueva York para adelantar las cruciales negociaciones con los Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Alemania sobre el desarrollo de la capacidad nuclear bélica de su país, no encontró nada mejor para distanciarse del episodio que argumentar que obedecía a una disputa mercantil iniciada hace 14 años entre los dueños del carguero y una empresa comercial iraní.
El Ministro no explicó por qué una decisión de un tribunal mercantil tendría que ser llevada a cabo por los Guardias Revolucionarios. Obviamente, la acción iraní le resta apoyo político y popular al acuerdo final que debe completarse antes del 30.06. El vocero de la Casa Blanca tampoco pudo evadir el tema y se pronunció sorpresivamente de manera tajante:

“Nuestras preocupaciones en torno a la interferencia con el Maersk Tigris serían aun más agudas si la Armada Iraní con armas nucleares estuviera conduciendo estas intercepciones”.
La captura del carguero ocurre en un marco de alta tensión dadas las acusaciones reciprocas entre Irán y Arabia Saudí. Esta última es acusada, con razón, de destruir la pista del aeropuerto de Sana en el Yemen a fin de impedir el aterrizaje de un avión iraní supuestamente cargado con ayuda humanitaria así como el bloqueo marítimo de Yemen que impidió a cuatro barcos iraníes descargar su mercancía. En contraposición, Arabia Saudí acusa a Irán de fomentar la rebelión de los hutíes y de equiparlos con armamento avanzado.
El “incidente” puede traer todo tipo de complicaciones ya que entre EE.UU. y la nación de las Islas Marshall existe un Pacto de Libre Asociación según el cual la nación estadounidense es responsable de su defensa lo cual incluye los asuntos relacionados con las embarcaciones que navegan bajo su bandera.
Efectivamente, el jueves 29.04 el Pentágono anuncia que cualquier buque con bandera estadounidense puede solicitar la “compañía” de naves de guerra para acompañarlos en su travesía entrando o saliendo por los canales de navegación del Estrecho de Ormuz entre Irán y Omán. En especial incluye a las embarcaciones del Military Sealift Command. La medida puede ampliarse a barcos de otros países.
Los acontecimientos en curso se enmarcan dentro de un profundo cambio en la conducción geopolítica por parte de Arabia Saudí  a raíz del fallecimiento del Rey Abdallah Ben Abdel Aziz Al-Saoud el 23.01.2015 y el ascenso al trono de Salman Bin Abdul Aziz al Saud.
El nuevo monarca decide la semana pasada, modificar la línea de sucesión al designar a su hijo, el combativo ministro de defensa y promotor de los ataques aéreos y terrestres contra los rebeldes en Yemen,  el Príncipe Mohammed bin Salman como segundo en el orden sucesoral.
Además, removió a su medio hermano como Príncipe Real y sucesor inmediato y lo sustituye con su sobrino el Príncipe Mohammed bin Nayef quien pasa a ocupar el primer puesto en la estructura de poder después del Rey. El nuevo Príncipe Real es bien conocido por haber derrotado la operación subversiva de Al Qaeda en el Reino. Los significativos cambios incluyen la designación del Príncipe Saud al Faisal, actualmente embajador en EE.UU, como nuevo Ministro de Relaciones Exteriores.
Hay que interpretar el “incidente” del Maersk Tigris en el marco de la rápida expansión de activos bélicos en el Golfo de Aden, antesala del estrecho de Bab-el Mandeb, bordeado por las costas del oeste y suroeste de Yemen y acceso al Mar Rojo. Irán ha enviado una verdadera flotilla de patrulleras y dos destructoras con el objetivo de asegurar el acceso a los puertos del sur de Yemen, ahora en manos de los hutíes a fin de descargar armas y otros equipos militares como apoyo a los rebeldes hutíes.
A la vez, EE.UU. de inmediato moviliza al portaaviones USS Theodore Roosvelt y al crucero misilistico USS Normandy pertenecientes a la Quinta Flota integrada adicionalmente por los destructores USS Milius, USS Winston S. Churchill y USS Paul Hamilton. También están presentes cinco patrulleras: Whirlwind, Monsoon, Typhoon, Thunderbolt y Firebolt.
Con razón, el vocero de la Casa Blanca declaró:
“EE.UU. ha estado preocupado desde hace tiempo por el apoyo continuo dado por Irán a los rebeldes. Ese apoyo solo contribuirá a una mayor violencia en Yemen. Esas son exactamente el tipo de actividades desestabilizadoras que tenemos en mente cuando planteamos nuestras preocupaciones por las actividades desestabilizadoras de Irán en el Medio Oriente”.

Hasta el presente no ha habido un intercambio de misiles entre las dos fuerzas navales. La Armada estadounidense ha comunicado “solo estamos conduciendo operaciones de rutina en cuanto a la seguridad marítima y no pensamos interceptar a los buques iraníes”.
A su vez, el comandante de la Armada iraní, el vicealmirante Habibollah Sayyari, ha manifestado que “nuestra presencia y medidas en la región se enmarcan en las leyes internacionales”.
Todo este enmascaramiento puede convertirse en cuestiones de segundos en una conflagración abierta.
Un informe confidencial presentado al Consejo de Seguridad de las NN.UU demuestra que Irán ha suministrado armas a los hutíes por lo menos a partir del 2009 lo cual es una evidencia adicional de un diseño de dominación a largo plazo instrumentado por milicias chiíes fuertemente armadas y activadas en varios países de la región.
Nota: para una presentación con fotos y mapas ir a:
http://abra360.blogspot.com/2015/04/el-triangulo-estrangulador-del-petroleo.html

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