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domingo, 24 de mayo de 2020

NO HAY PAN Y TAMPOCO CIRCO

Destelevisados 
Luis Barragán 

Un  vecino,  conocido por muchos años, recientemente nos comentó que jamás – desde la más remota infancia – vio televisión, por lo que es totalmente indiferente ante la desaparición de las cableras, como genéricamente solemos denominar el servicio por suscripción, aunque fuese satelital.  Tratándose de una declarada simpatizante del régimen, en nada nos sorprendería que justificara la propia y salomónica desaparición del medio que ahora se confunde con el peor contenido y nocivo desempeño del sistema público, en toda nuestra historia.

Desde muy antes, radicalmente sincerada la situación con la pandemia, lucen  limitadas y hasta inexistentes las alternativas de distracción o recreación para el venezolano, tendiendo a afianzar el ambiente de pesimismo y pesadez psicológica que está reinando.  El hastío, constituye un dato importante e inédito en el esfuerzo de entronización de una  propuesta totalitaria, por lo menos, en  su etapa de madurez y, ojalá, definitiva decadencia.

Sentimos la escasa calidad de la producción y programación televisiva,  aislado el país de los más novedosos bienes culturales que circulan, buenos y malos, en otras latitudes. La necesidad de un mayor contexto de aburrimiento y resignación, parece explicar el destierro de la empresa operadora de DirectTV en Venezuela que, a la vez, suscita la interesada propaganda para el levantamiento de las consabidas sanciones internacionales.

Por lo demás, será interesante hurgar en el historial de la empresa concesionaria en un mercado que fue de relativa competitividad, años atrás, abaratando los costos del servicio. No hubo barriada o urbanización que no exhibiera el bosque de antenas y bastaba una mirada desde el puente El Guanábano hacia abajo, en Caracas, para apreciarlas encaramadas en las precarias viviendas; e, incluso, en los lugares de acogida a los refugiados por las lluvias u otras causas, que inmediatamente las asomaban, demostrando una feroz estrategia de mercadeo que no imaginan siquiera los propulsores de una suerte de CLAP televisivo, motivado por el negocio del pillaje que toda ocasión justifca.

Ya la usurpación ha barnizado la situación planteada (https://www.facebook.com/notes/tribunal-supremo-de-justicia/sala-constitucional-del-tsj-ordena-la-ocupaci%C3%B3n-e-inmediata-restituci%C3%B3n-del-serv/2996381053803012),  apropiándose del negocio, aunque nada casual fue que un seguidor de “The big bang theory”, por ejemplo, no supiese de la temporada final y, menos, de la serie que la reemplazó,  con anterioridad a la cuarentena, pautando la agonía.  Ahora, hay niños que experimentan una suerte de luto, por ausencia de sus tiras cómicas favoritas,  y, recluidos en casa,  les parece impensable un mundo sin el televisor, obligando a aguzar el ingenio de padres que también lo hicieron un depósito de sus desidias.

Fotografía: Tomada de la red.
Ilustración: Ana Black.
25/05/2020:
http://guayoyoenletras.net/2020/05/25/destelevisados/

sábado, 1 de febrero de 2020

DE UNA A OTRA ANTENA

A propósito de Raúl Amundaray
Luis Barragán

Extrañamos una profunda y sostenida reflexión sobre la televisión venezolana del XXI que, yendo más allá del control ejercido por el Estado, bregue y supere los niveles de análisis del anterior siglo. Vale decir, incursione decididamente en los dispositivos o mecanismos de alienación, perfeccionados por la dictadura, antes de tomar el fácil y simplista atajo de un dominio gubernamental que, por siempre, fue predecible.

Hay y habrá consecuencias irreparables que afrontar, superadas las causas, pero – igualmente – consideraciones estrictamente políticas que discutir con una necesaria franqueza. Graves y definitivas que conciernen a un modelo y estrategia de desarrollo demasiado  pendiente, imposible de postergar.

Por ejemplo, dada la situación catastrófica de la industria petrolera y de los programas energéticos que esperan sencillamente por un plazo en los países desarrollados, luce irrelevante – por muy liberal que sea la prédica – versar sobre la propiedad del subsuelo. Convengamos, no ocurre lo mismo en relación a la señal radiotelevisiva, pues, el poder de dar y de quitar las concesiones nos trajo al extremo de una realidad asfixiante o, mejor, psicológicamente asfixiante.

Por supuesto, fueron muchas las fallas y los vicios de la televisión privada en el ya remoto país que alguna vez vivimos intensamente, pero también los aciertos que bien ilustra la exportación no tradicional de telenovelas que rompió un poco el monopolio estatal de las divisas.  Legos y especialistas pueden escenificar un debate que, tarde o temprano, llegará en la materia.

Semanas atrás, falleció un actor que caló inmensamente en la población, cuya biografía nos parece tentadora para una novela, como también la de una animadora exitosa que decidió marcharse del país muy antes de sus bonanzas dinerarias, como Paula Bellini. El recuerdo de Raúl Amundaray suscita nuestra modesta inquietud sobre la televisión, tratándose de una figura que pasó del acartonamiento propio de la época a papeles que demostraron un talento extraordinario, ya que – puede decirse – tan convincente fue la representación que, puede decirse, alterando el tiempo, Carlos Delgado Chalbaud lo imitaba, tal como Juan Vicente Gómez lo hizo con Rafal Briceño.

domingo, 14 de enero de 2018

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Pedro Grases. "Los escritos de Simón Rodríguez". El Nacional, Caracas, 21/04/1953.
- María Cristina Capriles. "Televisión y cultura". El Nacional, Caracas, 24/10/77.
- Juan Liscano. "Televisión y gobierno". El Nacional, 26/01/80.
- Mariahé Pabón, con fotografías de Garrido, entrevista a José Ramón Ayala, jurisconsulto. "Un abogado debe ser un hombre entregado a la ciencia, la poesía y la elocuencia". El Nacional,  30/10/1965.
- Roberto Gabaldón. "Conquistas coloniales al son del 'rock and roll'". Clarín, Caracas, 11/11/63.

Reproducción: "El Dr. Carlos Canache Mata, Secretario General de Gobierno del Estado Anzoátegui, ofreció al redactor Guillermo Alvarez Bajares, un resumen de la labor desarrollada en 1959 por el Ejecutivo que preside el Dr. Rafael Solórzano Bruce (Foto: Garrido)".  El Nacional, 30/01/1960.

lunes, 12 de septiembre de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Alfredo Tarre Murzi. "Política para variar: El futuro de la TV". Momento, Caracas, 27/01/1974.
- Luis Beltrán Prieto Figueroa. "¿Todavía los casinos?". El Nacional, Caracas, 20/03/90.
- Jesús R. Quintero F. "Douglas Bravo, la perseverancia en la revolución". Economía Hoy, Caracas, 17/11/99.
- S/f. "La metamorfosis copeyana (El Salvador / Arístides Calvani)". Almargen, Caracas, nr. 42 de 12/81.

Reproducción: Entrega de llaves de los apartamentos de la nueva urbanización Los Hijos de Dios: Marcos Pérez  Jiménez, Germán Suárez Flamerich, Luis F. Llovera Páez, Guillermo Pacanins.  Élite, Caracas, nr. 1382 del 29/03/1952.

domingo, 17 de abril de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO



- Nicolás Guillén. "Bajo el signo de la televisión". El Nacional, Caracas, 29/09/1952.
- Julio César Mármol. "En defensa de la telenovela Andreína". El Nacional, 26/06/81.
- María Cristina Capriles. "Televisión y cultura". El Nacional, 24/10/77.
- Afredo Tarre Murzi. "Caras y caretas: Los 25 años de TV". 2001, Caracas, 22/11/77.

Reproducción: El Nacional, Caracas, 23/12/1973.

ANTENA LISCANO

domingo, 13 de marzo de 2016

ESCOMBROS

EL NACIONAL, 13 de marzo de 2016
Del derrumbe cultural
Fernando Rodríguez 

No debería intentar medirse la salud cultural del país por la vistosa y limitadamente promovida emergencia de algunas instituciones privadas y algunas creaciones artísticas o intelectuales aisladas. Esto, que por supuesto es muy meritorio y permite la supervivencia de la alta cultura, tiene un peso muy restringido en el conjunto de la cultura nacional, más limitado todavía en la actual prevalencia generalizada de antivalores espirituales. Sería improcedente clínicamente limitarnos a ese nivel cada vez más angosto y por ende excluyente, entre otras razones por sus imposibilidades financieras, falta de estructuras político-administrativas pertinentes o capacidad promocional.
Pero aun en esa región cultural, comparada con lo que en ella acontecía hace ya casi dos décadas, son notorias las carencias. Ausencias de políticas públicas para el área y cuando las ha habido han sido farruquianemente monstruosas. Museos y otras instituciones oficiales en estado terminal. Difusión de los productos oficiales más detestables y anodinos culturalmente hablando, orientados por una ideología perversa que recoge el nacionalismo y el patrioterismo más grotescos, el detritus del marxismo, la cursilería populista, el culto a la personalidad con ribetes religiosos, el clientelismo de rigor. En este nivel habría que analizar con más detenimiento, quisiéramos hacerlo, lo concerniente al teatro, la música o al cine que han tenido derroteros peculiares, producto de azares, oportunismo y, en algún caso, de afán y autenticidad.
Pero yo prefería darle mayor fuerza en esta instantánea al evidente y creciente deterioro de unos pocos aspectos que de alguna manera son soportes del entramado cultural nacional. Vinculados a la cultura común.
Por ejemplo, el deterioro de la televisión venezolana, tan omnipresente. Que, por supuesto, siempre fue una baratija en que el comercialismo impune devoró cualquier intención cultural o educadora. Pero ahora es mucho peor. No solo por el manejo indecente de los medios públicos que hizo un foro estelar de La Hojilla, con todo y actuaciones del presidente eterno, sino porque la televisión privada, con excepciones mínimas, no solo ha sido casi siempre servil ante el poder despótico, sino que, otrora rica y hoy pobre de solemnidad, da más lástima que nunca. El cable ayuda, en alguna medida, sobre todo el fútbol.
O la premedita demolición de las universidades y de la investigación científica. Con su interminable sangría de cerebros, decenas de miles, y su consecuente empobrecimiento. O convirtiendo cualquier antro en un recinto académico. Afectando esta vez a millones de jóvenes y las reservas básicas de energía espiritual del país.
O la casi desaparición del libro y todo lo que tiene que ver con el papel, periódicos famélicos cuando no difuntos, ausencia casi absoluta de revistas con alguna vocación cultural. Llegando al extremo de que autores venezolanos publicados en el exterior no llegan al país. Uno de nuestros ensayos más brillantes de los últimos años, Del futuro, de Antonio Pasquali, editado en España, no se leerá en mucho tiempo en el país en que vive su autor. Es una escasez que debilita los sesos, nos hace provincianos y lerdos. El Internet ayuda, es cierto. Las publicaciones, todas, de la UCV se hacen ahora en ese prodigioso soporte y uno bendice los pdf que se multiplican. Alá es grande.
Son algunos ejemplos, dijimos. Pero sobre todo hay que subrayar el clima espiritual omnipresente, lleno de la vulgaridad castrense y populachera, del desprecio contra la meritocracia, de la incesante promoción del odio y la falta de estructuras lógicas y sintácticas (Con el Mazo Dando), del adefesio colocado en la vía pública, del temple de desesperanza anímica inducido, de la estupidez de la cotidianidad que nos devora, la cola y el lamento. De esa plaza pública, con ella y contra ella, es de donde nace y renace eso que llamamos cultura, aunque no lo parezca.

lunes, 12 de octubre de 2015

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- José A. Degen. "Caracas en televisión". El Nacional, Caracas, 07/07/1948.
- Alfredo Tarre Murzi. "Caracas y caretas: 25 años de TV". 2001, Caracas, 22/11/77.
- Guillermo Morón. "La televisión". El Nacional, 08/08/74.
- "La televisión debe ganarse su propia narrativa". Edith Guzmán entrevista a José Ignacio Cabrujas, América Alonso, Alfredo Tarre Murzi, Pedro León Zapata, Angel del Cerro, Marcel Granier, Salvador Garmendia. El Nacional, 15/10/76.

Reproducción: Amador Bendayán, según Leo Matíz. Elite, Caracas, nr. 1829 del 15/10/1960.

domingo, 11 de octubre de 2015

¿SÓLO EL DESARROLLO DE POLÍTICAS PÚBLICAS?

EL NACIONAL, Caracas, 11 de octubre de 2015. Papel Literario
Pioneros de las audiencias en Venezuela
Gustavo Hernández Díaz 

El huésped alienante: un estudio sobre audiencia y efectos de las radio-telenovelas de Marta Colomina (1968); La televisión venezolana y la formación de estereotipos en el niño de Eduardo Santoro (1969; Familia y Televisión de Leoncio Barrios (1993), son estudios pioneros de las Ciencias de la Comunicación en Venezuela que han establecido, desde la década de los setenta hasta nuestros días, por lo menos, dos maneras de comprender las influencias de los medios masivos en la sociedad. La primera se decanta en la efectología o en cómo los medios ejercen un poder significativo en conductas y creencias. La otra se apoya en las mediaciones sociales para significar que los seres humanos son también audiencias y  usuarios de medios y tecnologías que interpretan, producen contenidos y disienten de los mensajes a partir de referentes culturales, morales y psicosociales. Enseguida, un breve comentario de estos clásicos de la comunicación en Venezuela.  

El huésped alienante de Marta Colomina (1968), aborda los efectos de las tele-radio-novelas en las audiencias de niveles socioeconómicos alto-medio-bajo. Refiere a teorías críticas de la comunicación, de la educación y de la psicología social a partir de autores como Antonio Pasquali (Comunicación y cultura de masas, 1964 y El aparato singular, 1967), Orlando Albornoz (Valores sociales en la educación venezolana, 1962) y Herta Herzog (Motivations and Gratifications of Dayly Serial Listeners, 1965). El huésped… se basó en una encuesta de 35 preguntas suministradas a 1000 amas de casa de Maracaibo. El estudio refleja que existe una relación entre el grado de educación de los encuestados, su nivel socio-económico y la forma en que utilizan los medios, radio y televisión. Todos los niveles socio-económicos usan la radio fundamentalmente para oír música y novelas. Sin embargo, el nivel socioeconómico bajo escucha las radionovelas con más frecuencia. El 64.01% de los niños ven telenovelas. El estudio recomienda regular los medios masivos por parte del Estado.

La televisión venezolana y la formación de estereotipos en el niño de (1969) de Eduardo Santoro,  suscribe la teoría de los efectos  de Klapper, Maletzke, Schramm, Lyle, Maccoby, Himmelweit. Se aplicó una encuesta y una prueba semiproyectiva a 938 estudiantes de sexto grado, varones y hembras, de institutos públicos y privados de Caracas. Se analizó la televisión venezolana, tomando al azar 50 programas y 144 mensajes publicitarios en la semana entre el 15 y el 21 de noviembre de 1965. El trabajo de Santoro reportó que el 88% de los niños tenía televisión en el hogar y el 80,9% veía televisión diariamente. Los programas que acaparaban la atención de los niños eran las aventuras (53%) y el humor (18%), mientras que los menos preferidos eran los programas culturales (0,2%). El 35% de los dibujos que realizaron los niños presentaban contenidos violentos. El 54% de los niños opinó que la gente con prestigio social y con poder de adquisición material se situaba en Estados Unidos y solo el 24% en Venezuela. Y en relación con los estereotipos, el 72% de los encuestados opinaron que los personajes buenos son ricos, mientras que los personajes buenos-pobres ocupan el 35% de los casos. El 41% de los pobres son malos y el 15% son ricos.

Familia y televisión (1993) de Leoncio Barrios se basa en la teoría de las mediaciones de Leichter y en los aportes de los estudios culturales británicos y norteamericanos. Se utilizó la observación participante, la entrevista desestructurada, registros fotográficos y documentos vinculados para estudiar a un grupo de familias que vivían en el área metropolitana de Caracas. Destacan estos resultados: La televisión establece pautas horarias que sirven de referente o recordatorio a la familia en cuanto al día de la semana, la hora y el cumplimiento de ciertas actividades sociales.  Las familias seleccionadas ubican el televisor en un sitio central de la casa. Este factor aumenta la posibilidad de comunicación y control dentro del mismo núcleo familiar toda vez que los padres están en condiciones de chequear la forma de ver televisión. Todo lo contrario ocurre en los espacios íntimos (los dormitorios) donde se reducen sustancialmente las posibilidades de mediación. Para los adultos, el visionado de televisión implica descanso y entretenimiento, mientras que para los niños dicha actividad se convertía en una extensión de sus juegos, sobre todo cuando estaban en compañía de otros niños. Ver televisión, lejos de atentar contra la comunicación en la familia, es una de las pocas actividades que tienen para conversar sobre la vida cotidiana.

Los estudios de Marta Colomina, Eduardo Santoro y Leoncio Barrios cobran relevancia en la comunicología en Venezuela porque plantean la relación entre las audiencias y los medios de comunicación, desde enfoques multidisciplinarios (psicología, comunicación, sociología), desde diversas perspectivas teóricas (semiótica, mediaciones, estudios culturales) y desde técnicas comprensivas como el análisis de contenido, observación participante, grupos focales, encuestas, entrevistas profundas. Cómo influyen las comunicaciones masivas y cómo se interpretan los mensajes audiovisuales, son dos tipos de abordajes que indagan el comportamiento de las audiencias en lo atinente a preferencias, exposición mediática, gratificación, efectos emocionales y mediaciones sociales. Los estudios académicos de audiencias sirven para el desarrollo de políticas públicas de comunicación, para el diseño de estrategias en educación y para optimizar la programación televisiva y el uso democrático de Internet. 

domingo, 18 de mayo de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Juan Oropeza. "Problemas de la radio y la televisión". El Nacional, Caracas, 08/07/1952.
- Gilberto Pinto. "La televisión como arte". La Esfera, Caracas, 07/03/60.
- Antonio Arráiz. "(Billy) Graham, el evangelizador". El Nacional, 01/10/57.
- Graciela Beltrán Carías y Raúl Vallejo: El divorcio de Lila Morillo y José Luis Rodríguez. El Nacional, 02 y 03/07/86.

Reproducción: MIR-Molina: Lila Morillo. Momento, Caracas, nr. 340 del 20/01/1963.

sábado, 25 de enero de 2014

FÍJATE

EL NACIONAL - Sábado 25 de Enero de 2014     Escenas/2
Bernstein y la televisión
PRESTISSIMO
MÚSICA
PAUL DESENNE

La reciente publicación por la Yale University Press de una correspondencia selecta de Leonard Bernstein nos muestra a un artista mimado por el destino con un don de comunicador que se apoderó de su vida, quitándole quizás el tiempo de producir obras maestras que sin duda hubieran marcado el siglo XX, pero dándole como revancha el talento de difundir el amor por la gran música. Por casualidad se mezclaron en mi mesa la biografía oral de Shostakovich de Elizabeth Wilson (Princeton & Oxford), extraordinaria colección de testimonios de la era soviética y el deslumbrante ping-pong epistolario que mantuvo el gran Bernstein con la vistosa sociedad de artistas y celebridades norteamericanas de las décadas de oro ¡Qué contraste! El genial Dmitri escondiendo su torturada naturaleza interior, bajando la cabeza y pretendiendo ser una suerte de comisario de la música; el leonino Lenny de pasiones desbordantes, transformando el universo de la música clásica con su mero magnetismo personal. La lectura en paralelo de estas dos vidas tan diferentes, ambas quizás igual de prisioneras de su respectivo lado de la Cortina de Hierro, atrapadas en la lógica cultural de sus naciones, nos muestra la importancia del gran medio sinfónico para las audiencias masivas en todo el globo. En 1957 Bernstein seduce a la CBS, la televisora Nº 1 de los años cincuenta, y comienza a producir programas didácticos en horario estelar con la Filarmónica de Nueva York. Éxito total. Algo insólito que marcó una era en la cultura musical estadounidense; incluso recuerdo haberlos visto en Caracas en los años sesenta, doblados al castellano, si mi memoria no falla. Los Young People’s Concerts de la Filarmónica databan de 1914, pero en manos de Bernstein y la televisión impulsan exponencialmente la afición por la música clásica en la teleaudiencia masiva. Cada uno de los 53 programas, producidos de 1958 a 1972, representa una clase magistral dictada por el director más elocuente de la historia, frente a su orquesta, desde el podio, mostrando detalles instrumentales, señalando estructuras, ilustrando los conceptos manejados por los compositores. Un magistral tour de force de producción audiovisual sostenido por 14 años. "¿Qué es una melodía?", "¿Qué es un concierto?", "El espíritu latinoamericano", "Jazz en la sala de conciertos", "¿Quién es Gustav Mahler?" y "El humor en la música" son apenas algunos de los títulos de las emisiones ¡Cuánta falta nos hacen este tipo de espacios didácticos hoy en nuestro país, en nuestro desierto cultural hertziano militarizado! Sentí un sobresalto cuando vi una carta que Lenny envía a su esposa desde el hotel Tamanaco, mayo de 1958: "¡Wow, qué días! Primero estamos todo el tiempo smashed (prendidos), segundo es salvajemente agotador pero tan divertido y estimulante. Venezuela es única".

Tras un comentario sobre desigualdad social, arquitectura pujante y amor por la música, habla de sus 2 conciertos totalmente llenos en el Aula Magna y uno "para 7.000 personas de clase media en una perfecta Concha Acústica" [de Bello Monte]. "Acabo de conocer al presidente de la Junta [Larrazábal], muy encantador, adoró la Sexta de [William] Schuman, `fíjate" (esta última palabra en castellano). "Mañana me voy para Maracaibo a dirigir en mi liki-liki". Les dejo este Bernstein caraqueño tan seductor. Así eran las cosas. Fíjate.

jueves, 24 de octubre de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- José Suárez Núñez. "Televisión venezolana: Cine de tercera categoría". Élite, Caracas, nr. 1774 del
27/07/1963.
- Lupe Rumazo. "A los 85 años de J.D. García Bacca: Nuevo sistema de crítica literaria". El Nacional, Caracas, 06/07/86.
- José Bergamín. "El anteísmo español de Buñuel". El Nacional, 13/07/61.
-- Jon Frappies. "La TV invadida". Deslinde, Caracas, 15/11/69.
- Gilberto Pinto. "La televisión como arte". La Esfera, Caracas, 07/03/60.

Reproducción: Élite, Caracas, nr. 1212 del 25/12/1948.

lunes, 7 de octubre de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO


- JFH. "Campanario: Censura de televisión y espectáculos". El Nacional, Caracas, 30/07/1961.
- Onésimo Herrera. "La televisión, fábrica de violencia". Momento, Caracas, nr. 727 del 21/06/70.
- Paciano Padrón. "¿Qué pasa con la televisión?" El Mundo, Caracas, 12/06/80.
- (Encuesta entre mujeres). "Las teleculebras, elefante blanco de la TV venezolana". Semanario COPEI, nr. 3 del 22/12/69.
- JFH. "Campanario: Radio y televisión". El Nacional, 07/07/63.

Reproducción: La Religión, Caracas,  16/06/1957. Suplemento Televisión.

domingo, 23 de junio de 2013

REHENES

SOL DE MARGARITA, 1ro. de junio de 2013
2 notas para 1 sábado de junio
Decía Antonio Gramsci, el político, el ideólogo, el recio luchador italiano opositor al fascismo de Mussolini que luchar contra la hegemonía de las clases dominantes no podía ser resuelta, sólo con la violencia y la toma del gobierno.
Walter Castro Salerno

1/ La visión del Globo: Hay nuevos propietarios en un canal de Tv y por ello hay cambio de dirección, así como de lo que se llama “las líneas” orientadoras en los programas, en la cobertura de los hechos, en los análisis y las perspectivas que de estos se derivan, en torno a la economía, la política, el desenvolvimiento general de la actividad diaria del país. No por azar se muta la programación de un canal de tv de hoy para mañana. Decía Antonio Gramsci, el político, el ideólogo, el recio luchador italiano opositor al fascismo de Mussolini que luchar contra la hegemonía de las clases dominantes no podía ser resuelta, sólo con la violencia y la toma del gobierno. Con la mera y rápida suplantación de una clase por otra en el ejercicio del poder. La cultura, las ideas, los valores de la clase arrojada, con o sin violencia del dominio, del mando, del gobierno, continuaban ejerciendo gran influencia. Perviven durante cierto tiempo Es lo que se conoce como la hegemonía de la clase dominante. Gramsci fue certero. No se cambia de un día para otro todo un “sistema” de ideas y conductas que durante tantos años estuvieron en boga. “Dominando”, así entre ésas comillas, a toda la sociedad. Permeando los tejidos de la misma. Y como la ideología no es una inyección que se le pone a la gente para prevenir el virus AH1-N1, ni un paquete de harina para hacer arepas, pues hay que tratarla y considerarla como parte formal, pero esencial, de un proceso cultural. Didáctico. Aprendizaje y práctica simultáneamente. En el caso del canal de tv, ha sido despedido un periodista de quien lo menos, lo nimio que pueda decirse es que carecía totalmente de objetividad en sus comentarios o apreciaciones sobre la realidad del país. Mucha, por no indicar casi toda  la programación de ése medio, estaba vertida hacia la negación, el repudio de lo que ocurría en el país. Ahora se intenta poner al despedido como si fuese una especie de “monstruo sagrado” de la comunicación social en Venezuela. Una suerte de Orson Welles criollo, sin desde luego nunca, ni por milésimas de segundos acercarse a la portentosa figura, casi mitológica, del genial yanqui, revolucionario del 7mo. Arte.
2/ En el Cabello de Dios dado. No tengo relación alguna con Diosdado Cabello. Me fue presentado una vez que fui de visita en la cárcel para ver a unos presos amigos por mi fraternal Jota Erre Núñez Tenorio. Luego le vi un par de veces aquí en Margarita en una de las tantas visitas de Chávez. Ni él tiene nada que darme, ni tampoco este servidor Walter Castro, nada que pedirle. Por manera que lo aquí escribo es simplemente fruto de mi forma de pensar y de ser. Recientemente volvieron varias personas, a propósito de la grabación de Mario Silva, a referirme presuntos hechos de corrupción, de guisos que involucran a Diosdado Cabello. Le pregunto a ellos y a todo el mundo: ¿Hay una sola denuncia, con pruebas en la mano, con las cuales pueda imputarse a Cabello? ¿Dónde estás las pruebas para demostrar ante los órganos competentes la supuesta corrupción de Diosdado Cabello? Como en carne propia sufrí en el pasado acusaciones semejantes y hasta las pagué con exilio y persecuciones, ahora saldré en defensa de quien sea acusado sin que se presenten las pruebas. Se le acusa también de ambición de poder. Pero en dos oportunidades históricas, tuvo la opción de darle una patada a Chávez, y al proceso: cuando el golpe de abril del 2002, y luego recientemente con su desaparición física, y no lo hizo. ¿Entonces?
Fotografía: http://corinariosargentina.blogspot.com/2012/09/odio-los-indiferentes.html

viernes, 21 de junio de 2013

(IM) PRESCINDIBLE

EL NACIONAL - Viernes 21 de Junio de 2013     Opinión/9
¿TV de servicio público?
ÓSCAR LUCIEN

1
La reciente decisión del Gobierno griego de cerrar la radiotelevisión pública (ERT) ha avivado nuevamente la polémica en Europa sobre la vigencia de los servicios públicos de radiotelevisión y el papel que deberían jugar en un contexto de múltiple oferta mediática. Con relativo prestigio en Francia, Italia, España, el norte lo ha marcado siempre el Reino Unido con su legendaria BBC, reconocida por su compromiso de "ofrecer en sus programas y servicios los niveles de calidad editorial y principios éticos más altos, tanto en el Reino Unido como en el resto del mundo".
Contrariamente al desarrollo de la radiotelevisión en este lado del mundo, el modelo europeo de radio y televisión siempre fue un monopolio público hasta los años ochenta cuando se produjeron acelerados procesos de desregularización y de privatización que determinan el panorama audiovisual actual de toda Europa. Siempre en el candelero del debate político y de las interferencia de los grupos políticos cuando acceden a posiciones de gobierno, la radiotelevisión pública garantiza a los ciudadanos unos compromisos con la información, el entretenimiento, la educación, la pluralidad de la opinión política, muy complejos y contradictorios en el sistema privado condicionado por los imperativos de la publicidad comercial y los intereses de grupos privados.
Comprensible entonces la alarma con la decisión griega que no sólo deja a millares de personas sin empleo, sino que cierra una fundamental ventana de comunicación a la sociedad. Al suprimir la oferta de una comunicación desde la óptica del servicio público se le sustrae oxígeno a la democracia.
2.
Paradójicamente las preocupaciones más visibles sobre los temas de comunicación en el caso venezolano parecieran centrarse en el ámbito privado como consecuencia de las sorpresivas compras de medios de comunicación. El caso más emblemático ha sido el del canal de noticias Globovisión, apreciado por un importante sector de la colectividad venezolana por su política editorial claramente opuesta al Gobierno y por una oferta informativa no apegada a las matrices comunicacionales oficiales. También han sido temas de interés la compra de la popular Cadena Capriles, conglomerado mediático de medios impresos de alta penetración en audiencias populares, o las posibles ventas del impreso El Universal y la planta televisiva Televen.
Tal interés deriva no sólo por la opacidad en las transacciones y los perfiles de los nuevos propietarios, sino también por la presunción de potenciales cambios en las líneas editoriales y políticas informativas de estos medios en nuevas manos que se alejen de los intereses más plurales de la colectividad venezolana y se alineen con directrices gubernamentales, con un claro sesgo partidista o de mero sello propagandístico.
Estemos claros: cambios en las composiciones accionarias o titularidad en propiedad de las empresas no constituyen en esencia fuente del problema, pero si tales cambios obedecen a presiones o estrategias oficiales para silenciar o mediatizar políticamente medios, la alarma y preocupación son válidas. Insisto, si se limitan fuentes plurales de información y espacios de diversidad para la opinión política se quita oxígeno a la democracia.
3.
Hace unas semanas se cumplieron seis años del brutal cierre de RCTV. Con todo lo arbitrario y errado de esa decisión, el Gobierno intentó buscar una cierta "legitimidad" en el supuesto de utilizar la recuperada frecuencia en manos privadas para cumplir con el mandato constitucional de ofrecer a los venezolanos un servicio público de radiotelevisión. Transcurridos seis años, todo es transparente: fue un engaño. Un engaño aun para quienes ingenua o manipuladamente validaban la potestad estatal para la administración del uso de frecuencias del espacio radioeléctrico limitado.
Venezuela, luego de quince años de una administración caracterizada por la más absoluta perversión de la confusión entre partido, Gobierno y Estado no sólo no dispone de un asomo de un verdadero servicio público de radiotelevisión sino que ha degradado la comunicación pública a los estándares más primarios del amarillismo político, el proselitismo, el culto a la personalidad al fallecido ex presidente y la clausura absoluta de la diversidad de la opinión política del país.
Un servicio público de radiodifusión debe atender a criterios esenciales de universalidad, independencia editorial, diferenciación, diversidad, credibilidad y cohesión social; debe garantizar la pluralidad política del país.
En Grecia se cancela la radio y la TV pública porque el Estado no tiene recursos. En Venezuela, precisamente, por todo lo contrario: tiene recursos y abusa de su poder.

JARDÍN

Política farandulera
Ox Armand

En la etapa previa a la antipolítica, la que después los concilió definitivamente, hubo un deslinde natural entre las celebridades del espectáculo y la política. Cada quien en lo suyo, aunque – comprensiblemente – una determinada y aún indirecta postura del artista televisivo y radial (aclaremos el renglón) podía favorecer a un líder o proceso político  específico, por lo demás, emblematizándolo (s). Acotemos que es ahora cuando cantantes, actores o animadores apuestan decididamente por la polarización, pues, tiene un público numeroso y cautivo entre los opositores o los gubernamentales que le garantizan una cierta vigencia, aunque no necesariamente trabajo porque la escasez manda y son pocos los elegidos que tienen salida en las plantas del Estado o de Miami, por ejemplo. Puede decirse que falta una historia del compromiso político-partidista de la farándula, dando cuenta de las contribuciones que subrepticiamente dio Rafael Briceño o de las propias implicaciones de Héctor Mayerston para y en la lucha armada de los sesenta; pocos recordarán la Comuna Electoral de José Luis Rodríguez y Lila Morillo en apoyo desinhibido a Lorenzo Fernández por 1973, o las aspiraciones de la misma Lila o Néstor Zavarce a la alcaldía de Higuerote o Baruta, sin contar el éxito que tuvo Yvonne Attas al alcazarla. Pero otra cosa es la que nos interesa: cuando hay un respaldo o identificación, sea o no voluntaria, con un régimen que luego cae, suave o estrepitosamente.

Todavía muchachita, Susana Duijm saltó a la fama gracias a la todavía incipiente industria de los concursos internacionales de belleza y, como en su momento pudo decirse de las “misses” que conquistaron los más altos sitiales, hubo una lógica identificación del régimen con su proeza, marcándola por muchos años. No hubo evento oficial u oficioso, público o privado, social o benéfico, que no la hiciera protagonista. A tan corta edad, obviamente que ella vivía su mundo, con escaso conocimiento de la política, como de sus implicaciones en el otro mundo: el de la oposición frente a la dictadura. Vale decir, se vivía – como hoy  lo hacemos – una normalidad también construida por eufemismos. No obstante, al caer Marcos Pérez Jiménez, pronta e injustamente fue estigmatizada y será, aproximadamente diez años más tarde, cuando puede reingresar al espectáculo televisivo y gozar de la celebridad periodística correspondiente, quizás porque – inevitable – caracterizó o tipificó a la mujer vernácula o criolla, combinando el gusto popular con esa noción de lo “fashion” que ya dibujaba entre nosotros, la belleza como rentabilísima empresa comercial. Algo semejante ocurrió con Zoe Ducós, emparentada con un jefe policial del gobierno caído, pues, a punta de talento histriónico, superó el veto que el vínculo familiar impuso.  De modo tal que nos apropiamos y festejamos a la Duijm, con olvido de su pretendida, real o ficticia, parentela política que tuvo sus costos.

Estas cosas ocurren cuando existe una recurrente inestabilidad política que hace depender el público ejercicio de una profesión u oficio de los favores eventuales o efectivos que el poder político dispensa, ora porque no hay un desarrollo suficiente e independiente de la sociedad civil, ora porque – simplemente – ha quebrado.  Que sepamos, Lila y José Luis, derrotado el candidato copeyano en las presidenciales, prosiguieron sus actividades artísticas en el país,  sin problema alguno, aunque habrá que ver si el decidido apoyo a Lusinchi de Bob Rangel y Desireé Rlando no acabó con sus carreras entre los ochenta y noventa, o si la posición de Winston Vallenilla y personas afines concluirá con una trayectoria hasta ayer admirada y aplaudida por propios y extraños. A lo mejor Vellenilla pasa al ostracismo, como ahora acontece con la extrema frivolidad de María Conchita Aloso, sin que afecte a Roque Valero. Una especulación válida, porque hubo emblemas del período perezjimenista que no soportaron su caída, mientras otros sobrevivieron. Agreguemos, aunque Renny Ottolina no calzó el puntaje como figura emblemática, también recibió su ración de reproches y él, lo recuerda mi padre, recía que no se metió en la política por esos años, estaba muy joven y no podía pedísele tamaño compromiso. A veces, cuando revisamos la prensa de la época, notamos a reconocidas figuras del mundo literario, musical o las que luego fueron destacadísimas en el mismísimo mundo político, opinando sobre el Spunik u otras lindezas como si el país experimentara una normalidad tal que les permitieran tales incursiones, sin el menor rubor frente a la represión y crueldad gubernamental. Pero a Duijm u Ottolina les sacaban en cara esa “afiliación” con un régimen que vivieron en la candidez de sus juventudes, siendo perfectamente válido cuestionar a los cuestionantes.

Paseándonos por las ediciones de la caraqueña revista “Billiken” de finales de 1957 y principios de 1958,  notamos el rápido y casi literal brinco de la lisonja pegajosa del perezjimenato a la de los nuevos actores políticos, incluso, desconocidos, como Fabricio Ojeda. Anunciando el venidero matrimonio de Susana, no imaginó Lucas Manzano, el director de la publicación, que ella “disfrutaría” del veto moral que después tardó en apagarse y del cual, él también – más hábil y ducho en las lides – tuvo que sortear. El tiempo curó todo, respecto a los prejuicios portátiles que se levantaron. Si no hubiera existido una poderosa industria televisiva privada que la rescatara y reivindicara por sus dotes artísticas, ya en la década de los setenta, Yolanda Moreno seguiría en esa suerte de destierro, donde sobran quienes se atreven a lanzar la primera piedra para esconder sus pecados desvergonzadamente. La película de Carlos Oteyza, “Tiempos de dictadura”, cuenta con un testimonio excepcional, aunque tardío: la propia Yolanda ofrece su versión del perezjimenisto que los intrépidos lanzadores de piedras no le permitieron años atrás. Cosas de lo que puede denominarse la política farandulera.
 http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/15647-politica-farandulera

martes, 14 de mayo de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Ratto-Ciarlo. "Máscaras y rostros: Claudio Arrau". El Nacional, Caracas, 16/02/1950.
- Eduardo Lira Espejo. "Veinte años de música contemporánea". El Nacional, 13/01/68.
- Rházes Hernández López. "Beethoven: obras para violoncello". El Nacional, 02/09/79.
- Lorenzo Batallán. "Filarmónica de Israel y Televisora Nacional". El Nacional, 21/09/72.
- Pedro M. Layatorres. "La música y su valor curativo".  Élite, Caracas, nr. 1261 del 03/12/49.

Fotografía: Antonio y Flor Roffé de Esteves - Élite, Caracas, nr. 1281 del 22/04/1950.

domingo, 21 de abril de 2013

CRISTIANDAD, SIN CRISTO

Escuchar y seguir a Jesús. Escuchar Dios no está en crisis
José Antonio Pagola

ESCUCHAR Y SEGUIR A JESÚS

Era invierno. Jesús andaba paseando por el pórtico de Salomón, una de las galerías al aire libre, que rodeaban la gran explanada del Templo. Este pórtico, en concreto, era un lugar muy frecuentado por la gente pues, al parecer, estaba protegido contra el viento por una muralla.
Pronto, un grupo de judíos hacen corro alrededor de Jesús. El diálogo es tenso. Los judíos lo acosan con sus preguntas.
Jesús les critica porque no aceptan su mensaje ni su actuación. En concreto, les dice: "Vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas". ¿Qué significa esta metáfora?
Jesús es muy claro: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco; ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna". Jesús no fuerza a nadie. Él solamente llama. La decisión de seguirle depende de cada uno de nosotros. Solo si le escuchamos y le seguimos, establecemos con Jesús esa relación que lleva a la vida eterna.
Nada hay tan decisivo para ser cristiano como tomar la decisión de vivir como seguidores de Jesús. El gran riesgo de los cristianos ha sido siempre pretender serlo, sin seguir a Jesús. De hecho, muchos de los que se han ido alejando de nuestras comunidades son personas a las que nadie ha ayudado a tomar la decisión de vivir siguiendo sus pasos.
Sin embargo, ésa es la primera decisión de un cristiano. La decisión que lo cambia todo, porque es comenzar a vivir de manera nueva la adhesión a Cristo y la pertenencia a la Iglesia: encontrar, por fin, el camino, la verdad, el sentido y la razón de la religión cristiana.
Y lo primero para tomar esa decisión es escuchar su llamada. Nadie se pone en camino tras los pasos de Jesús siguiendo su propia intuición o sus deseos de vivir un ideal. Comenzamos a seguirle cuando nos sentimos atraídos y llamados por Cristo. Por eso, la fe no consiste primordialmente en creer algo sobre Jesús sino en creerle a él.
Cuando falta el seguimiento a Jesús, cuidado y reafirmado una y otra vez en el propio corazón y en la comunidad creyente, nuestra fe corre el riesgo de quedar reducida a una aceptación de creencias, una práctica de obligaciones religiosas y una obediencia a la disciplina de la Iglesia.
Es fácil entonces instalarnos en la práctica religiosa, sin dejarnos cuestionar por las llamadas que Jesús nos hace desde el evangelio que escuchamos cada domingo. Jesús está dentro de esa religión, pero no nos arrastra tras sus pasos. Sin darnos cuenta, nos acostumbramos a vivir de manera rutinaria y repetitiva. Nos falta la creatividad, la renovación y la alegría de quienes viven esforzándose por seguir a Jesús.
Las conozco... y les doy vida eterna

ESCUCHAR

Somos víctimas de una lluvia tan abrumadora de palabras, voces y ruidos que corremos el riesgo de perder nuestra capacidad para escuchar la voz que necesitamos oír para tener vida.
¿Cómo pueden resonar en esta sociedad las palabras de Jesús que leemos hoy en el evangelio? «Mis ovejas escuchan mi voz... y yo les doy vida eterna».
Apenas sabemos ya callarnos, estar atentos y permanecer abiertos a esa Palabra viva que está presente en lo más hondo de la vida y de nuestro ser.
Convertidos en tristes «teleadictos» nos pasamos horas y más horas sentados ante el televisor, recibiendo pasivamente imágenes, palabras, anuncios y todo cuanto nos quieran ofrecer para alimentar nuestra trivialidad.
Según estudios realizados, son mayoría los que ven de dos a tres horas diarias de televisión, lo cual significa que cuando hayan cumplido 65 años habrán estado 9 años consecutivos ante el televisor.
Envuelto en un mundo trivial, evasivo y deformante, el «teleadicto» sufre una verdadera frustración cuando carece de su alimento televisivo.
Necesita esa pequeña pantalla llena de colores, que se convierte con frecuencia, en una pantalla en sentido literal y estricto, entre el individuo y la realidad. Ya no vive desde las raíces de la misma vida. Apenas escucha ya otro mensaje sino el que recibe a través de las ondas.
El hombre contemporáneo necesita urgentemente recuperar de nuevo el silencio y la capacidad de escucha, si no quiere ver su vida y su fe ahogarse progresivamente en la trivialidad.
Necesitamos estar más atentos a la llamada de Dios, escuchar la voz de la verdad, sintonizar con lo mejor que hay en nosotros, desarrollar esa sensibilidad interior que percibe, más allá de lo visible y de lo audible, la presencia de Aquel que puede dar vida a nuestra vida.
Según K. Rahner, «el cristiano del futuro o será un místico, es decir, una persona que ha experimentado algo, o no será cristiano. Porque la espiritualidad del futuro no se apoyará ya en una convicción unánime, evidente y pública, ni en un ambiente religioso generalizado, sino en la experiencia y decisión personales».
Lo que cambia el corazón del hombre y lo convierte no son las palabras, las ideas y las razones, sino la escucha sincera de la voz de Dios.
Esa escucha sincera de Dios que transforma nuestra soledad interior en comunión vivificante y fuente de nueva vida.

DIOS NO ESTÁ EN CRISIS

Es más frecuente de lo que pensamos. Los creyentes decimos creer en Dios, pero en la práctica vivimos como si no existiera. Éste es también el riesgo que tenemos hoy al abordar la crisis religiosa actual y el futuro incierto de la Iglesia. Vivir estos momentos de manera «atea».
Ya no sabemos caminar en la «presencia de Dios». Analizamos nuestras crisis y planificamos el trabajo pensando sólo en nuestras posibilidades. Se nos olvida que el mundo está en manos de Dios, no en las nuestras. Ignoramos que el «Gran Pastor» que cuida y guía la vida de cada ser humano es Dios.
Vivimos como cristianos «huérfanos» que han perdido a su Padre. La crisis nos desborda. Lo que se nos pide nos parece excesivo. Es imposible perseverar con ánimo en una tarea, cuando no se ve el éxito por ninguna parte. Nos sentimos solos y cada uno se defiende como puede.
Según el relato evangélico, Jesús está en Jerusalén comunicando su mensaje. Es invierno y, para no enfriarse, se pasea por uno de los pórticos del templo, rodeado de judíos que lo acosan con sus preguntas. Jesús está hablando de las «ovejas» que escuchan su voz y le siguen. En un momento determinado dice: «Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre».
Según Jesús, «Dios supera a todos». Que nosotros estemos en crisis, no significa que Dios está en crisis. Que los cristianos perdamos el ánimo, no quiere decir que Dios se haya quedado sin fuerzas para salvar. Que nosotros no sepamos dialogar con el hombre de hoy, no significa que Dios ya no encuentre caminos para hablar al corazón de cada persona. Que las gentes se marchen de nuestras Iglesias, no quiere decir que se le escapen a Dios de sus manos protectoras.
Dios es Dios. Ninguna crisis religiosa y ninguna mediocridad de la iglesia podrán «arrebatar de sus manos» a esos hijos e hijas a los que ama con amor infinito. Dios no abandona a nadie. Tiene sus caminos para cuidar y guiar a cada uno de sus hijos, y sus caminos no son necesariamente los que nosotros le pretendemos trazar.
Fuente: http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php
Ilustración: James Homer Brown.

jueves, 11 de abril de 2013

CAMPAÑAS ELECTORALES: 1968

La publicidad es de 1968, año de elecciones generales. A juzgar por la prensa de la época, abundan los programas de opinión, sobre todo en las emisoras radiales de un inmenso impacto. Aparece "Buenos Días" y ya Carlos Rangel se ha olvidado de la política activa (fue concejal y candidato a diputado en tiempos pasados). Por lo visto, al inicio, fue un magazine que evolucionó hacia la entrevista exclusiva. Todavía recordamos, casi remotamente, como ocurre con todo octogenario, aquellas entrevistas simultáneamente traducidas del inglés o del francés. Hoy, sería asombroso un interviú semejante. ¿Cuál relación entre campaña y entrevistas televisivas? Éstas resultaron catapultadas por aquéllas...

LB

lunes, 1 de abril de 2013

TELEVISIÓN Y POLÍTICA

Del otro estallido de  banalidad
Luis Barragán


Solía ocurrir a principios de la década, hubo canales de televisión de inmejorable éxito comercial que coincidían con la más decidida postura opositora. Y no sólo los artistas, sino sus hasta más tímidos ejecutivos, fueron reconocidos y celebrados como los naturales portadores del ideario democrático, habida cuenta – por una parte – del ya galopado desprecio a los partidos, la inigualable síntesis de todos los males del país; y – por otra -  de una determinada y maleable  mentalidad esotérica, cultivada con esmero en los años precedentes para apuntalar el “rating”.

La progresiva crudeza de las circunstancias políticas, fueron arrinconándolos hasta que, unos,  descubrieron la dócil neutralidad y, otros,  irremediablemente echaron el resto de sus ímpetus. Fuertemente competidos por los medios del Estado, tropezaron con la amarga disyuntiva de la supervivencia o el suicidio, tomada por la audiencia como resignada postergación del compromiso político, o anuncio de  un radical y definitivo perfomance.

Pocos dudan de los aportes realizados por las plantas televisivas de oposición, en los momentos cruciales de la lucha emprendida, pero muchos callan en torno a la particularísima concepción que los animó respecto a la política.  Por demasiado tiempo, renegando del término, fueron un partido en sí mismos, conscientes de la poderosa influencia ejercida, pues, escasos minutos de transmisión hicieron inmediatamente más que el largo, sostenido y paciente trabajo – por ejemplo – en las barriadas populares; por lo demás, ahorrándose los peligros y las incomprensiones que suscita la demagogia populista oficial, en lugares de un anterior y fácil acceso que ahora impide la delincuencia (des) organizada que, no por casualidad, los acordona.

Valga añadir  que, como partido sui generis, los ejecutivos no tenían que lidiar con las vicisitudes propias y cotidianas de  centenares de militantes de los más apartados rincones del país, en reclamo de orientación y participación, ni convencerlos para incursionar en las calles, por la sola y acendrada convicción ideológica, cuando las masas se replegaron bajo la creencia de que bastaba con rodear el palacio para su humillante rendición.  Y, a pesar del inmenso y comprensible repliegue, facilitado por la abstención literalmente impuesta y huérfana de alternativas hacia 2005, con las excepciones de rigor, hicieron prácticamente de la política un entretenimiento, promoviendo a un grupo reducido e iluminado de individualidades, y procurando competirle al gobierno en un terreno en el que le sobran todavía los recursos.

De modo que,  involuntariamente, contribuyeron a reforzar el muy ajeno propósito de una hegemonía gubernamental al compartir y desarrollar los supuestos culturales que la inspiran y, así, diferentes las concepciones ideológicas y los señalamientos de mayor calado en torno a la crisis social y económica que todavía transitamos, provenientes de los partidos y los distintos gremios profesionales, patronales y sindicales que claman por la especificidad de sus ámbitos, éstos no hallaron cupo en la caja mágica, ayudando igualmente a su descomposición.  Luce necesario  discutir este modesto balance, sobre todo porque una transición democrática, convincente y sostenida, fuerza a la urgente reivindicación y actualización de las instituciones, por muy postmodernos que nos digamos, en lugar del reacomodo calculado de los factores que esconden su atraso entre las bambalinas opositoras.

Las plantas supervivientes de televisión del sector privado, deben ponderar estas breves consideraciones, y, por muy disidentes que sean de las políticas oficiales, compartir los esfuerzos haciendo lo que les corresponda con absoluto respeto de una dirigencia política que ha de forjarse desde las bases sociales, acumulando una experiencia cívica común. Por ello, no deseamos que sufran un injusto cierre que amerita del coraje de todos, incluyéndolas, para evitarlo, pero intentamos comprender que una venta de las acciones mayoritarias impedirá el colapso de una empresa generadora de empleos: por consiguiente, significa la sinceración de una lógica mercantil, rigurosa e irresistible, a la que únicamente le reprochamos la ya efímera tentación de conciliarse  con una lógica política, pretendiendo monopolizarla. Agreguemos que los partidos no pueden convertirse impunemente  en una pieza de transacción comercial para responder a sus problemas, contentándose – a lo sumo – con diluirse.

La pérdida de las fuentes independientes de trabajo, por obra de una deliberada, lenta y cada vez más agresiva política de estatización de los medios, obviamente angustia a los profesionales que no desean irse o tardan demasiado en insertarse en los circuitos foráneos del entretenimiento. Y es lo que está en el fondo de la controversia en el  gremio nacional del espectáculo, porque – conocido – unos consiguieron orbitar provechosamente el cuadriculado ámbito oficialista, mientras otros se resisten vislumbrando que, a mediano plazo, no será una sustentable experiencia personal, además de la invocación de los valores que les inspiran.

En la vecindad de la reyerta, el gran público olvida que también hay una lógica inherente al específico ámbito laboral  en el que – sencillamente – unos aspiran a mejorar a contrapelo de un mercado en crisis, donde no todos caben, acaso como una apuesta temeraria.  Sin embargo,  en el otro estallido de la banalidad,  el problema se ha planteado como la traición de unos desagradecidos que hicieron fama y fortuna gracias a las plantas televisivas de oposición que los catapultaron, más por agraciados que por talentosos, relevándolos de todo discusión sobre el presente y el futuro de la industria televisiva nacional, como del compromiso político adquirido que los obliga – por lo menos – a enterarse y a  contestar.

La tan maniquea consideración del asunto, por cierto,  nos advierte que algunos de los atacantes requeridos por los periodistas del medio, con una lenguaje y una perspectiva tan fin a la farándula, convierten sus flaquezas argumentales en súbita virtud, en perjuicio de otros de sus colegas, a quienes brevemente les hemos escuchado sendos alegatos, sobrios y coherentes.  En todo caso, de prosperar la confrontación como parte de la campaña electoral, lamentaríamos demasiado que lo superficial sea lo profundo.

Confesamos que aspiramos inicialmente a disertar un poco sobre la primigenia y larga aparición  del senador vitalicio Eleazar López Contreras en la televisión local, en marco de los difíciles comicios generales de 1963. Sin embargo, recordando el pleito de los artistas y la eventual operación de compra-venta de las acciones mayoritarias de Globovisión, inadvertidamente nos deslizamos hacia una materia de insospechados alcances, medio siglo atrás.

http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/14598-del-otro-estallido-de-banalidad