Mostrando entradas con la etiqueta Eleazar López Contreras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eleazar López Contreras. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de febrero de 2020

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Casto Fulgencio López. "Juan Bautista Picornell y la conspiración de Gual y España". Bilikin, Caracas, nr. 2028 de mayo/1956.
- Eduardo Delpretti entrevista a Carlos Cruz Diez: "Venezuela no es tan fea como la pintamos afuera". El Globo, Caracas, 08/05/93.
- Fausto Masó. "El imperio de James Bond: Los espías son honorables". El Nacional, Caracas, 14/06/1966.
- S/f. "La degradación de López Contreras es solicitada por la Asamblea Legislativa del estado Zulia - Igualmente se pide la suspensión de los sueldos que percibe como Militar Retirado y ex - Presidente de la República  La Comisión Permanente de la A.N.C. estudiará el caso en los días entrantes". Últimas Noticias, Caracas, 01/02/48.
- LCV. "El hijo (Gonzalo) escribirá las memorias de (Juan Vicente) Gómez". Élite, Caracas, nr. 1945 del 04/02/61.

Reproducción: Vicente Emilio Sojo y Eduardo Lira Espejo.

viernes, 31 de agosto de 2018

domingo, 28 de enero de 2018

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- S/f. "En Maturín: Restos de un preso político asesinado solicita su esposa". El Nacional, Caracas, 01/02/1958.
- Roberto Montero Castro. "Problemas de la educación superior". Resumen, Caracas, nr. 140 del 04/07/1976.
- Jorge Olavarría entrevista a Rafael Caldera. Resumen, nr. 341 del 18/05/80.
- Gustavo Jáen. "Relieve de la voz: La juventud y el porvenir venezolano". El Universal, Caracas, 17/11/64.
- Eduardo Gómez y la muerte de Juan Vicente Gómez. El Nacional, 19/12/65.

Reproducción: "Visita del Mariscal Franchet d'Esperey al Salín Elíptico del Palacio Federal". Revista del Ejército, Marina y Aeronáutica.  Órgano del Ministerio de Guerra y Marina. Caracas, año I, nr. 7 de 1931.

sábado, 9 de diciembre de 2017

MARCIALMENTE

Aporte de Carlos Coello a Caracas en Retrospectiva II (Facebook)

Comenta: "El 21 de Diciembre de 1935, cuatro días después del fallecimiento de Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras promulga uno de sus primeros decretos. Se trata del “estudio y construcción de un edificio modelo para el funcionamiento del Liceo Caracas”. Resulta significativo que, cuando todavía Gómez no tiene una semana de muerto, lance este decreto, con lo que se pone en evidencia la precaria condición educativa del país y la urgencia de su resolución. Y es que el censo de 1936 reflejará la condición crítica del país que deja Gómez: aproximadamente 61% de la población mayor de 15 años era analfabeta; más del 80% de los niños no iban a la escuela; había sólo 1.489 estudiantes de bachillerato y 900 estudiantes universitarios y menos de 2.000 maestros en todo el país. El futuro no parecía muy prometedor: un solo maestro se había graduado en Venezuela en 1932.
Otra decisión importante da continuidad a la creación de los edificios de los Museos, uno de Bellas Artes y otro de Ciencias, en la entrada de Los Caobos, proyecto que Gómez había decretado el 24 de julio de 1935, y que López Contreras avalará como una forma de generar trabajo en una Venezuela deprimida. De hecho el ministro de Obras Públicas, Tomás Pacanins Acevedo, pondrá en marcha el primer Plan de Emergencia de Obras Públicas, que incluye la construcción del Museo de Bellas Artes, el Museo de Ciencias Naturales, el Instituto Pedagógico y el Cuartel Urdaneta. A cargo del proyecto de los Museos se encuentra Villanueva, quien curiosamente revalidará su título de arquitecto en Venezuela el 24 de julio de 1936, indicando con ello su definitiva instalación en el país, tras siete años de su arribo". Sobre los cascos prusianos, agrega: "Se llaman "pickelhaube" y fue diseñado en 1842 por el rey Federico Guillermo IV de Prusia, el pickelhaube clásico estaba hecho de cuero con un acabado brillante, con adornos metálicos dorados o plateados, las versiones totalmente metálicas solían corresponder a las unidades de coraceros y habitualmente lo lucían relevantes figuras militares y políticas, como Otto von Bismarck, Alfonso XIII de España o el general Miguel Primo de Rivera y algunos miembros de su cuerpo militar. Con el colapso de las Potencias Centrales en 1918, el pickelhaube fue abolido, incluso para la policía".
 (https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10155966555023029&set=gm.10155909687233544&type=3&theater)

lunes, 22 de agosto de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Manuel Rodríguez Trujillo. "Tendencia reciente de las importaciones en Venezuela". Resumen, Caracas, nr. 144 del 08/08/1976.
- Discurso del Excelentísimo Señor José Rincón Bonilla, asesor general de Acción Católica de Venezuela, en el acto de clausura de la Asamblea Nacional Y Arquidiocesana de la Unión de Damas de la Acción Católica. La Religión, Caracas, 18/06/57.
- Héctor Frías Calderón. "Cómo pagar la deuda externa privada". El Nacional, Caracas, 05/08/86.

Lucas Manzano, Pedro Sotillo y Elezar López Contreras. Últimas Noticias, Caracas, 07/06/1958

domingo, 26 de junio de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Salvador Villalba Gutiérrez. "Temas del momento: El monumento del Recursor (Francisco de Miranda)". El Universal, Caracas, 22(06/1966.
- Gloria Stolk. "¿Mudar la ciudad capital?". El Nacional, Caracas, 13/10/76.
- Eleazar López Contreras. "El 17 de ciembre de 1935. El fin de un régimen y el comienzo de un nuevo tiempo". El Nacional, 19/12/65.
- Rafael Caldera. "Consignas: No han aprendido nada". El Gráfico, Caracas, 18/12/1945.

Reproducción; Crítica, Caracas, 16/05/1941.

Nota complementaria LB: De la "Lectura del Mensaje por el ciudadano General Eleazar López Contreras, Presidente de la República" que consta en la “Sesión Solemne vespertina del día 19 de abril de 1941”, tomado del “Diario de Debates de la Cámara del Senado y del Congreso de los Estados Unidos de Venezuela”, bajo la presidencia del senador José Encarnación Serrano y la vicepresidencia del diputado Numa Quevedo, refirió el otrora mandatario: "Aceptado como fué  (SIC) por nuestro Gobierno el ofrecimiento que le hizo el de Estados Unidos de Nortea América para recibir en sus centros armados oficiales a fin de que siguieran cursos de perfeccionamiento en las respectivas especialidades, fué (SIC) enviado un grupo de profesionales de aviación militar y de las armas de infantería y artillería". Entre otros aspectos, señaló el establecimiento de una Escuela de Bandas Militares en Caracas que “funciona en un edificio adecuado” y, respecto a los alojamientos militares, concluyó la construcción del cuartel “General Rafael Urdaneta” y los edificios para la Escuela Naval de Maiquetía, como los cuarteles de Maturín y San Fernando.
Por cierto, inevitable materia, la abordó desde su consabida convicción positivista: "Soy el primero en reconocer que aún no hemos logrado llevar a la práctica todas las conquistas de la democracia, pero ello no se debe a una acción negativa del Régimen sino a circunstancias e carácter racial, ambiental e histórico que es menester ir encauzando con la evolución ininterrumpida del elemento humano, cuya inteligencia, sentimiento y voluntad es necesario educarlos progresivamente para el ejercicio de los derechos políticos".
Acotemos, Llovera Páez fue un peculiar actor político del siglo XX, pues, conformó la Junta Militar de Gobierno presidida por Carlos Delgado-Chalbaud, junto a Marcos Pérez Jiménez. Luego del magnicidio, prosiguió en funciones siempre como ministro y, durante el mandato de Pérez Jiménez, lo más importante fue la jefatura de la decisiva Oficina de Estudios Especiales. Uno de los prohombres del régimen, como señalara Domingo Alberto Rangel en alguna parte para observar los jugosos negocios que reportó, por lo menos, la modernización urbana, no se evidenció en él una mayor aspiración política, trastocado en soporte del dictador y no en un probable competidor o figura complementaria. Al caer la dictadura, va al exilio y regresará a Venezuela a finales o principios de los setenta para fundar un partido. Suponemos que lo patrocinó y avaló, porque la actividad estrictamente política no fue su preocupación esencial.

¿LO NECESITAMOS HOY?

General en jefe / Almirante
Luis Barragán


Luce más apropiada la plaza para tiempos de guerra que de paz, por lo que el siglo XX que sepamos, se enteró de un solo general en jefe: Eleazar López Contreras. Sin embargo, accedió al más alto grado militar en las horas postreras de su gobierno,  recibiendo quizá  el reconocimiento como el definitivo institucionalizador  de  las Fuerzas Armadas en Venezuela, empeño que tuvieron y desarrollaron, no sin accidentes, Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez en el esfuerzo simultáneo de consolidar el Estado Nacional.

Luego de los hechos de octubre de 1945, la victoriosa oficialidad media reemplazó a todo el generalato y, por bastante tiempo,  tenientes-coroneles y coroneles ocuparon el alto mando militar hasta que Marcos Pérez Jiménez se convirtió en general de brigada al abrir protagónicamente su gobierno, ascendiendo a general de división en los capítulos finales. A partir de 1958, generales de brigada y contralmirantes asumieron el rol estelar, por cierto, siendo prolongada la estadía de Ramón Florencio Gómez como ministro de la Defensa, con el referido rango del Ejército.

Es en la década de los setenta que se multiplican los generales de división y vicealmirantes, manteniéndose la promoción en las postrimerías de los noventa a la vez que Chávez Frías ascendió a más de treinta oficiales, violentando la por entonces vigente  Constitución, sin la debida autorización parlamentaria, a mediados de 1999. Empero, en el decenio siguiente, bajo la nueva Constitución y una ley a su medida, amplió el generalato dándole un grado adicional y, al hacerse común la designación más o menos anual de un general en jefe o almirante, satisfizo el sueño de muchos que no entienden la exitosa culminación de su carrera con olvido del distintivo sol en los hombros.

Además, en la última década y media, inventándose como grado militar lo que constitucional y hasta bolivarianamente derivó de la condición o carácter presidencial, como únicamente lo dispuso Gómez, el Comandante en Jefe puede directamente intervenir en el área operacional en sus distintos niveles, cuya comandancia cobra una superior importancia frente al área administrativa que encabeza el ministro del ramo. Y es con el actual titular del despacho que ambas áreas coinciden y, excedido en el tiempo de servicio, no sabemos todavía si Maduro Moros lo ratificará o su sucesor  ocupará ambas, ostentando los cuatro soles.

Así como el Presidente de la República también  es jefe de la hacienda pública nacional, de la política exterior e – inédito -  del partido de gobierno, también lo es de la corporación castrense, pero ello no impide que tales facetas no sepan del control parlamentario, por lo menos, como política pública. Cierto, exclusivamente le competen los ascensos militares, pero no menos lo es, por una parte, que ha de informar sobre el curso de las evaluaciones y permitir el debate público, pues, importa que las designaciones sean por entera motivación profesional   que redunde meritoriamente en la institucionalidad de la corporación, apegándose fielmente a la Carta de 1999; y, por otra, creemos prudente y necesario que no nombre o elija a un general en jefe o almirante, a objeto de restarle la significación que ha cobrado como un reconocimiento y un compromiso estrictamente de orden partidista, permitiendo ajustar a la Fuerza Armada a unas circunstancias tan difíciles como las actuales, requeridas de una respuesta democrática, justa, sensata y concluyentemente republicana.

26/06/2016
http://asmenlinea.blogspot.com/2016/06/opiniones_27.html 

viernes, 5 de febrero de 2016

CAZA DE CITAS

"El auge que tomaron las doctrinas a la muerte de Juan Vicente Gómez, obligó a que tanto Eleazar López Contreras como Isaías Medina Angarita sin que profesasen alguna de las mismas, presentaran un programa de gobierno que como el Programa de Febrero colocaba su atención a la resolución de los problemas sociales del país"

Walter Enrique Márquez 

["Las ideologías políticas en Venezuela (1936-1948)", Tropykos-Grafismo,Caracas, 2014: 76]
Reproducción: Luis Felipe Toro. Isaías Medina Angarita vistiendo traje acompañado por miembros del estamento militar. Circa 1942 [Fundación Fotografía Urbana], en:http://prodavinci.com/2014/10/18/galeria/fotogaleria-isaias-medina-angarita-auge-y-caida-1942-1945/

jueves, 28 de mayo de 2015

BITÁCORA



Aporta y escribe Nicomedes Febres: “ La foto del día es cuando el presidente Betancourt, acompaña al general López Contreras para que ingrese al congreso nacional como senador vitalicio. Durante el gobierno de López, Betancourt estuvo preso y exilado por andar conspirando. Ambos antagonistas, nunca fueron amigos y fueron los mejores presidentes en el siglo XX. Luego su trato entre ellos fue cordial, como lo demuestra la foto”
¿Vale el contraste? Hallamos lo siguiente:
“Concluidos los actos anteriormente descritos, el Presidente Medina Angarita, acompañado de su esposa doña Irma Felizola de Medina Angarita, fueron al Palacio de Miraflores donde recibieron las felicitaciones de rigor. Se presentó también el general López Contreras y su esposa doña María Teresa Núñez Tovar de López Contreras para felicitar protocolarmente al Presidente. Este se instaló en el patio del Palacio. No despidió al ex Presidente, ni ordenó a uno de los educanes que le acompañase hasta su automóvil. En vista de esta situación, el Dr. Briceño Rossi y yo acompañamos al general hasta su casa de habitación en La Quebradita. En ese momento se inició el distanciamiento entre los dos personajes, distanciamiento que habría de tener graves consecuencias para la consolidación de la democracia evolutiva, que había implantado el general López Contreras y debía continuar el general Medina Angarita”.
Tulio Chiossone
(“Memorias de un reaccionario”, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, Caracas, 1988: 177 s.)

lunes, 18 de mayo de 2015

NOTICIERO RETROSPECTIVO




- Ciro Nava. "Los cantores de Simón Bolívar". Revista de la Sociedad Bolivariana. Caracas, vol. XXV, nr. 27 del 28/10/1966.
- Juan Manuel González. "Los creadores de la nacionalidad". Élite, Caracas, nr. 2094 del 13/11/65.
- José Miguel Ferrer. "Apología del mono. Su sabiduría, su rebelión e inmortalidad según los chinos". El Nacional, Caracas, 12/002/50.
- Carlos Eduardo Misle (Caremis). "La sonrisa del toro". El Farol, Caracas, nr. 139 de 04/52.

Reproducción: Lasa. Fantoches, Caracas, 09/01/1937.

domingo, 14 de septiembre de 2014

DELIBERANCIA

Parlamento y Congreso Ciudadano
Luis Barragán

Por grande o pequeña que fuere, toda comunidad requiere de una instancia libérrima de discusión para – además – reconocerse en un destino inexorablemente compartido. El parlamento y, en propiedad, el parlamentarismo,  revelan la necesidad y el dispositivo con el que cuenta el Estado, urgido de una mínima e indispensable franqueza, para actualizarse.

Por consiguiente, la crisis que todavía soporta el parlamentarismo, en década y media, ornamentalizada la Asamblea Nacional, constituye la clave del atraso del mismo Estado en relación a las expectativas y demandas de la sociedad que ha de representar, encarnar y expresar.  La dirección que lo ha confiscado, no logra remediar el problema confiándose a los febriles estudios de opinión que contrata, al análisis constante que prodigan los servicios de (contra) inteligencia ni a las actividades de calle que únicamente conceden un espacio teatral para sus actividades netamente clientelares.

Importando poco la institución,  simulando las decisiones colegiadas, la experiencia   tiende a la degeneración, ejerciendo una dañina pedagogía hacia el resto de las instancias deliberantes, dentro o fuera de la órbita estatal, trátese de los ámbitos edilicios, gremiales, vecinales, u otros en los que el intercambio de ideas, iniciativas, pareceres y hasta emociones dan soporte a la convivencia, canalizando y dirimiendo pacíficamente los  conflictos humanamente inevitables. Por ello, difícil de censurar y reprimir, reiterada la necesidad, la deliberación ciudadana constituye una  espinosa exigencia de estos tiempos que, convertida en  claro propósito y programa político para devolvernos al siglo XXI,  obliga a la reorganización – incluso – de todo esfuerzo opositor que, por cierto, reclamándolo exteriormente, falló  en el ejercicio efectivo del diálogo interior.

Iniciándose las sesiones del segundo período parlamentario del año,  asistimos a la celebración y multiplicación de sendas  Asambleas de Ciudadanos que, al reivindicar el debate púbico, sobrio y respetuoso de los asuntos comunes, en todo el país  señalan un camino e imponen un mandato a la representación popular.  Así, complementada la tarea diputacional, no sólo sincronizamos con una realidad que sigue su curso inalterable, sino que le damos base a un distinto compromiso   para convertir la legítima protesta social en una genuina, articulada y eficaz  respuesta política fraguada desde las bases mismas  de un  pueblo que experimenta  su ascenso ciudadano.

Confluimos en una faena ya extendida para la preocupación y angustia del oficialismo que ha afincado el bisturí de la censura, cuya firme y específica concreción será el Congreso Ciudadano, dentro de un mes, como un acontecimiento, evento y proceso que también reforzará las labores tan difíciles que nos comprometen en la Asamblea Nacional. Y ésta, inexorablemente, adquirirá otra comprensión en la medida que la alcancen las soluciones constitucionales a la crisis,  más del mero reto electoral.

Reproducción: No por casualidad, la transición encabezada por Eleazar López Contreras, la anduvimos con un parlamento de estirpe gomecista, pero a la vuelta de diez años cambió completamente. Ahora, van quince años de parlamento habanero. Mimó Mena: Fantoches, Caracas, nr. 258 de 1936.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/09/parlamento-y-congreso-ciudadano/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1051935

sábado, 14 de junio de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Manuel Pérez Vila. "Bolívar y Napoleón". El Nacional, Caracas,   03/04/81.
- (S/a). "Informe político: Los militares al poder (Castro Hurtado-Rangel Bourgoin)". Bohemia, Caracas, nr. 941 del 11/05/81.
- Radamés Muñoz León. "FF. AA.: la muerte de una institución". El Globo, Caracas, 04/07/00.
- Oscar Battaglini. "Militarismo en Venezuela". El Globo, 13/02/01.
- Enrique Prieto Silva. "¡Militares y civiles o civiles?". El Globo, 07/02/00.
- Manuel Caballero. "Motivos militares del golpe del 18-O". El Universal, 19/10/97.

Reproducción: Eleazar López Contreras asciende a General en Jefe.  Billiken, Caracas, nr. 913 del 30/04/1941.

lunes, 26 de mayo de 2014

PAPEL ARRUGADO

La manía soviética (y un libro de DAR)
Ox Armand

Televidente condenado a una sola versión (la de ANTV), en casa vimos las postrimerías de la sesión del martes 20 de los corrientes de la Asamblea Nacional. Previsible, empero no deja de sorprender esa dictadura de la mayoría de curules oficialistas. Nada más y nada menos que la fecha de la victoria de la Unión Soviética en la II Guerra Mundial y el supuesto desconocimiento del aporte de más de 20 millones de soviéticos muertos para conquistarla, fue un buen pretexto y una magnífica delación. Pretexto para banalizar esas sesiones parlamentarias tupiéndolas de festejos (más de las veces un literal espectáculo musical) o conmemoraciones (asombrosas) que nos meten en el bosque de la retórica más extemporánea que podemos imaginar, con acuerdos que sorprenden a una oposición ágrafa, salvo las excepciones correspondientes. A ésta delación, se suma otra: la diputada-ponente de nombre María León, formalmente hallada en el PSUV donde es venerada también a pesar de las manipulaciones del resentimiento que poca mella hicieron contra María Corina Machado, no sólo se creyó todavía militante del PCV que abandonó por un desenfadado oportunismo, sino que insiste en un país y un modelo que las realidades sepultaron. Enseguida recibió el aplauso de todos los viudos de la Unión Soviética que la imaginan todavía sobreviviente, despotricando de la oposición tenida por fascista de acuerdo a esos viejos conceptos que se resisten a los más novedosos aportes de las ciencias sociales (sobre todo en América Latina).

Para la manía hay impunidad, porque no es la primera vez que incurren en un dislate parecido. Y, como estamos seguros, el III Congreso del PSUV será para todo, añadido el reacomodo interno tras la angustia de un gobierno colapsado, menos para dirimir el asunto ideológico, rubro en el que son tanto o más pobres que sus pares cubanos.  Bastará únicamente con señalar que el paraíso de los trabajadores sucumbió e implosionó a solas, como el resto de los sumisos de Europa Oriental. Gran potencia militar que devino mafiosa y estrafalaria, reclamante insidiosa y decidida de Ucrania, metió la coba al mundo entero con estadísticas insinceras. Por debajo de sus conquistas tecnológicas, las militares, estaba la sórdida verdad de un atraso descomunal. Además, que todavía la refieran y aplaudan, olvidados de los celebérrimos Procesos de Moscú, revelan que, de un lado, el régimen tiene y se contenta por un nido de estalinistas a destiempo en Venezuela; y, por el otro, luego de la derrota de la subversión armada, el debate tan intenso que generó entre las décadas d los ’60 y ’70, pasó de largo por muchos que hoy buscan un lugar en las espesas alfombras de Miraflores.

Un libro de DAR

Porque nos quejamos de lo mal escrita que está la más reciente literatura política e histórica venezolana, volvimos a un libro (creo que por tercera  o quinta vez), editado en 1965 por los Talleres Universitarios de Mérida. “Los andinos en el poder” permitió el reencuentro con el verbo por entonces asaz travieso del viejo Domingo Alberto Rangel que, demasiado lúcido aún en la cárcel, equivocado o no, aportaba a una polémica harto interesante sobre un presente que hallaba pretexto en el estudio del pasado, arrojando los más audaces análisis.

Buena parte de la obra está superada, como es razonable concluir, porque el triunfo de Cipriano Castro contra la santa alianza encabezada por Manuel Antonio Matos en la batalla de La Victoria hacia 1902, ya no luce tan decisiva como el de Juan Vicente Gómez en Ciudad Bolívar por 1903, impuesta – antes por Manuel Caballero que por Inés Quintero – el sepelio estelar de los caudillos (por cierto, inmejorable la caracterización y recisión que Domingo Alberto hizo del fenómeno).  Hay cifras que, a la postre, descubrimos como parte de una interpretación errada de la etapa (para un devoto de los informes semanales del BCV, hízole falta obras complementarias como la que versa sobre las bases cuantitativas de la economía venezolana, pero Asdrúbal Baptista tardará décadas en aparecer y – vaya la acotación – en convertirse en pieza moldeable del ahora ministro Giordani).  El autor de marras tenía la lengua demasiado suelta y, sin soporte, podía soltar juicios como aquellos de Andueza Palacios, oloroso a brandy y a puta barata de Quinta Crespo. Lo que importa y es grato, por más equívocos que puedan reportarse, es el análisis político que realiza sobre aquél remoto pasado para sentenciar el ya remoto presente que vivió el tovareño.  Con elegancia e inteligentísimo sarcasmo, ofrece su interprtación. Pasaba igual con sus discursos como diputado en los ’40 o ’60: una vivacidad, una argumentación, una vehemencia y una demostración de los quilates que tuvo un sector dirigente que, lamentablemente, no tiene equivalente actual (como siempre, siendo contadísimas las excepciones).

Por lo general,  no hay la más mínima conciencia histórica entre los políticos de la pasarela actual, pero tampoco entre los periodistas que suelen interrogarlos. Es la verdad. Apartando esta coletilla, me queda pendiente chequear si fue cierto que Eleazar López Contreras ya tenía montada la conspiración para finiquitar al gomecismo a través de un golpe de Estado, ocurriéndole morir a tiempo al brujo de La Mulera. Sugerente, demasiado sugerente, pues debe existir algún papel arrugado que lo demuestre en los archivos quizás sobrevivientes e inexplorados del general en jefe, suegro de Jorge Olavarría, de cuya biblioteca tampoco sabemos.

http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/19388-la-mania-sovietica-y-un-libro-de-dar
Fotografía: Manrique&Co, J. V. Gómez saliendo de Miraflores en 1926.

domingo, 20 de abril de 2014

JURAR LA LARGA TRANSICIÓN

A propósito de López Contreras
Luis Barragán


Domeñadas las circunstancias y sus circundantes, Eleazar López Contreras se hizo titular de la Presidencia de la República finalizando abril de 1936, para afianzar la naturaleza y el papel que la corporación castrense definió entre 1913 y 1914. Ostentando la mayor jerarquía militar, encaró el inmediato período post-gomecista con una habilidad que sorprendió a sus coetáneos y contemporáneos.

Impensable meses atrás, reconocida la anterior etapa como la de una dictadura,  en medios de gran circulación, caracterizados por una temerosa prudencia, se aseguraba que el país estaba “enrumbado hacia la democracia y hacia la vida legal con el acto trascendental del juramento del nuevo Presidente de la República, celebrado el pasado miércoles 29 de abril en el Salón de Sesiones del Congreso Nacional” que lo seleccionó el sábado 25 (Élite, Caracas, nr. 555 del 02/05/1936).  Comenzaba una larga y particular transición que los especialistas afirman o niegan como democrática,  en la necesarísima discusión histórica y politológica que puede también alumbrar los eventos actuales.

Luce evidente que, a pesar de las posiciones encontradas a propósito del lopezato,  redescubriendo lo político,  surge una nueva esfera democratizadora, con nuevos agentes (ciudadanía y partidos) y una innovadora agenda para el debate abierto (políticas públicas, legislación moderna, elecciones, nuevos órganos de representación), como advierte Luis Ricardo Dávila (“Venezuela: La formación de las identidades políticas”, ULA, Mérida, 1996). Prosiguiéndolo,  respecto a las identidades políticas, surge un conjunto de condiciones como el lenguaje común, integrado por  objetos y conceptos antes soslayados; un marco institucional, reconociéndose en las tradiciones; y un foro político, capaz de hacerse de un discurso de propósitos prestos a la aceptación, confrontación, transformación, rechazo, reforzamiento o ampliación.

Otro autor, Óscar Battaglini, acierta con su breve consideración en torno al  Ejército de 1913, ya convertido “no sólo [en] la base fundamental del poder y de todo el orden de dominación existente, sino [en] la única organización nacional que, en esas condiciones, podía asumir la conducción del proceso político dirigido a implantar la ‘democracia verdadera’” promovida por López Contreras (“Venezuela 1936-1941: Dos proyectos democráticos”, UCV, Caracas, 1993). Por lo demás, precisa que la elección realizada por el Congreso en la citada oportunidad,  conjuró varios riesgos,  como el de la disolución y consiguiente llamado a un desafiante proceso electoral, o el de la prolongación y endurecimiento de la dictadura que, creemos, probablemente hubiese adelantado el rol que las Fuerzas Armadas jugó en la década de los cincuenta, faltándole todavía madurar ciertas condiciones.

Valga acotar, convertidas en meras apuestas, las transiciones no se decretan confiadas al azar.  Deben responder, sincerándolas, a una indispensable caracterización de los gobiernos o regímenes que están llamados a reemplazar, suscitando y reivindicando – toda una aparente perogrullada – un lenguaje público abarcador o pastoral, contrastante con el sectarismo y exclusivismo desechado;  un marco institucional, haciendo posible la conjunción de las experiencias adquiridas y de la imaginación propulsora; y un foro político metabolizador de ideas, intereses y demandas cada vez más impostergables.

Actualmente,  supone reconocer las transformaciones (in) deseables que también ha sufrido la entidad armada, a fin de sofocar las amenazas de su desaparición como tal o entronización como un poderoso actor político, remitiéndonos a un dilema preocupante que desconoce la obligación de reinstitucionalizarla y actualizarla desde una perspectiva democrática de la seguridad y defensa de la nación.  Ésta y otras materias constituyen a agenda de la otra transición que debemos encarar, repensando al país como sorprendentemente se hizo en 1936, en las diferentes aceras que lo avenidizaban.

Reproducciones: Élite, Caracas, nr. 555 del 02/05/1936.

martes, 18 de marzo de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Armando Durán. "El poder interno de COPEI". El Diario de Caracas, 14/05/1982.
- Eduardo Acosta Hermoso. "Otra vez la CVP". El Nacional, 21/12/65.
- Freddy Múñoz. "Defender la nacionalización". Resumen, Caracas, nr. 47 del 29/09/74.
- Rafael Caldera. "En torno a un sesquicentenario" (Congreso Constituyente de 1830). El Universal, Caracas, 08/05/80.
- Américo Díaz Núñez. "Los dogmas de José Vicente Rangel". Tribuna Popular, Caracas, 06/05/77.

Reproducción: Fiesta de fin de curso de la Academia Nacional de Aviación, en Maracay, presidida por Eleazar López Contreras y el alto mando militar: "Murillo es felicitado por el Presidente de la República, después de su arriesgada proeza". Élite, Caracas, nr. 591 del 09/01/1937.

domingo, 9 de marzo de 2014

DUPLAS

EL NACIONAL - VIERNES 24 DE MARZO DE 2000 / OPINION
Militares en parejas disparejas
Jesús Sanoja Hernández

La primera pareja apareció un siglo atrás, en mayo de 1899, con la invasión de los sesenta. No eran militares de carrera, sino hechos a la carrera, la misma que los condujo a Valencia y luego al valle de Caracas. El de Capacho era, naturalmente, capachero, desafiante y parlanchín, nacionalista siempre en pleitos con el Tío Sam, y conste que cualquiera comparación no es deliberada. El de La Mulera era reservado y pisapasito, palabreja ésta que según don Emilio Constantino Guerrero, "la aplicamos en el Táchira al individuo astuto, taimado y ladino". Triunfadores ambos, uno fue presidente hasta fines de 1908 (y, en períodos, Jefe Supremo y Dictador, con mayúscula, que así le gustaba leerse) y otro vicepresidente, hasta que el segundo decidió desplazar al primero por considerarlo autócrata y provocador. Por surgir como reacción contra su antiguo compañero de armas, hermano del alma y compadre desalmado, a su movimiento se le llamó "reaccionario", cuyo apoyo principal resultaron ser viejos caudillos y representantes de la "élites" del pasado.
El de La Mulera, tan dado a la reflexión, a la espera y a cálculo, no había pasado por seminario alguno, a diferencia del capachero, quien había estudiado en el Colegio Seminario de Cúcuta, y cualquiera diferencia con un pretendiente actual es que este sí es militar de carrera, mientras que cualquier parecido está a la vista. De ex seminaristas se trata. Lo que falta por saber es si, la batalla final (fratricida) la ganará quien leyó la Biblia mucho antes de entrar al San Carlos y Yare o quien de ella oyó algo en la iglesia de Sabaneta.
La otra pareja tenía de común, como la anterior, el origen tachirense. Uno le llevaba al otro catorce años y, sin haber sido seminarista, estuvo marcado por los curas, pues su crianza corrió a cargo del presbítero Fernando María Contreras, tío materno, y su instrucción en el colegio Sagrado Corazón de Jesús.
Apenas cumplió los 15 años se incorporó a la Revolución Restauradora y de allí en adelante toda su vida quedó atada a la organización militar. En cambio el otro, hijo de un general sumado al liberalismo restaurador y muerto en la acción de Tocuyito cuando él contaba sólo dos años, tuvo la oportunidad de ingresar a la Escuela Militar en cuya orientación jugó papel de primer orden el chileno Samuel Mac Gill. Cuando Gómez murió, 1935, el de Queniquea era ministro de Guerra y Marina y fue nombrado presidente encargado y luego presidente constitucional, y el de San Cristóbal había llegado a coronel, alcanzando el generalato en 1940. Del Ministerio de Guerra y Marina pasó a la Presidencia en 1941.
Los integrantes de ambas parejas, cada uno a su turno, en discordia o en concordia, llegaron a la máxima magistratura como militares tachirenses, y lo que no sucedió con López y Medina en 1941 (la ruptura que en 1908 reventó entre Gómez y Castro) sucedería a mediados de 1945, cuando el de Queniquea "reaccionó" contra el proyecto Medina, democratizador por un lado, asentado en una organización partidista por el otro (PDV) y dispuesto a que su sucesor fuese civil y doctor. Y esa ruptura apenas precedió en meses a la llamada Revolución de Octubre. Por vez primera en el siglo se conformó una Junta de Gobierno donde civiles y militares compartían el gobierno. Lo que vino después se sabe: en 1948 Junta Militar con un tachirense astuto, Pérez Jiménez, quien en 1952 se adueñó del poder. Duros de matar los tales militares de Táchira.
La realidad político-militar cambió en 1958 cuando como presidente de la Junta de Gobierno apareció Larrazábal (de Carúpano) y como sus rivales Hugo Trejo, andino pero merideño de Tovar, y Castro León, tachirense y ministro de Defensa. Algo inédito había sucedido en 1958, caracterizado por la unidad cívico-militar en calles y cuarteles y por el fin de la hegemonía tachirense en las FAN, cuyos desacomodos internos produjeron prontamente el Carupanazo y el Porteñazo.
Y no es poco decir: muchos de los de esas rebeliones militares se incorporaron a las FALN y hasta Trejo, cuyo movimiento había sido decapitado en 1958, mantuvo contactos con Douglas Bravo. La quietud en las FAN, observable en la segunda parte del decenio de los sesenta, comenzó a levantar pequeñas olas en los años 70 hasta que en 1983 se consolidó el MBR-200, dentro del cual destacaron un andino del Táchira y un llanero de Barinas, orgulloso de que su estado alguna vez fuese llamado Zamora.
Tercera singularidad: la lucha por Miraflores, además de estar concentrada en dos militares tachirenses, como en los casos Castro-Gómez y López-Medina, hoy se libra, sí, entre dos militares (retirados en apariencia, activos en realidad) de diferente procedencia regional. Como las otras dos parejas, la de hoy marchó unida en un tramo, corto o largo, para al final entrar en conflicto. Temperamentos contrarios, como el de Gómez y Castro, y en menor medida el de López y Medina, los de Chávez, el llanerazo millonario en palabras, y Arias, el tachirense lacónico y redomado, se aproximan rápidamente a la hora cero.

Reproducción: "El Cadete triunfador recibe de manos del Coronel Romero Arjona, Director de la Escuela Militar, el premio otorgado por éste al alumno de mejor aplicación". Billiken, Caracas, nr. 906 del 15/12/1940.