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sábado, 23 de mayo de 2020

LA BATUTA HISTÓRICA

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La música en Venezuela
Felipe Izcaray (*)

La posición geográfica de Venezuela ha servido de plataforma para el desarrollo de una música especialmente rica en contrastes y en combinaciones de elementos rítmicos, melódicos y armónicos. La extensa costa caribeña de Venezuela la hace receptora de la influencia cultural europea y africana. Por otra parte, los Andes de Venezuela la convierten en parte de la columna vertebral de todo el continente; mientras que las fronteras entre Colombia y Venezuela se disipan en los llanos, y la selva amazónica hermana a Venezuela con Brasil y las Guayanas vecinas. Es por eso que Venezuela presenta una gran variedad de matices musicales a través de su geografía. Si bien los ancestros musicales indígenas, europeos y africanos están identificados en distintos géneros musicales, a veces ciertas piezas poseen características tan entrelazadas que es imposible identificar un origen específico. Un calipso guayanés tiene marcada influencia de las islas caribeñas de habla inglesa, y la cadencia andaluza del polo margariteño o coriano se identifica plenamente con su origen peninsular, pero ciertos movimientos del tamunangue larense presentan una intricada combinación de elementos africanos y europeos. El joropo, fiesta originaria de los llanos y de los valles del Tuy, ha prestado su nombre para identificar géneros musicales de identidad propia como el corrido, la chipola, el golpe, y el seis por derecho. En las costas centrales venezolanas y sus ciudades circunvecinas, se encuentran los ritmos inspirados por una rica percusión con identidad propia pero de evidente origen africano, tal es el caso de la fulía, el merengue, la parranda y, curiosamente, el aguinaldo navideño. Una interesante combinación se genera en el estado occidental del Zulia, donde la danza y la gaita combinan elementos europeos y africanos a base de un poderoso acompañamiento percusivo. La región oriental es también rica en ritmos como el galerón y el golpe y estribillo. En el plano más poético, Venezuela toda es prolífica en canciones, serenatas, valses y bambucos en los que el texto enriquece el pausado ritmo. La región andina ha sido especialmente privilegiada por esta atractiva combinación de texto y poesía.

La música académica venezolana tuvo un desarrollo paralelo a la música popular desde la colonia hasta mediados del siglo XIX, cuando el vals europeo y el vals popular experimentaron una feliz unión a manos de compositores de música para piano como Ramón Delgado Palacios, Federico Vollmer, Manuel Guadalajara y Salvador N. Llamozas.

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A partir del desarrollo del vals, la identificación del compositor venezolano con los ritmos y melodías de su pueblo se hace más intensa que en otros países latinoamericanos. La generación inicial de músicos como José Antonio Calcaño, Juan Vicente Lecuna, Juan Bautista Plaza, Moisés Moleiro y Vicente Emilio Sojo, que en el siglo XX enriqueció esta unión del elemento popular con el académico, dio paso a la Escuela de Santa Capilla (llamada así por el nombre de la esquina donde está situada la Escuela Superior de Música), conformada por alumnos de la cátedra de composición del maestro Sojo. Vicente Emilio Sojo, eminente prócer civil venezolano, no solamente organizó los estudios formales de composición, además de fundar el Orfeón Lamas y la Orquesta Sinfónica Venezuela, sino que enriqueció el repertorio nacional con cientos de arreglos de melodías venezolanas que estaban en peligro de caer en el olvido. Estos compositores escribían y participaban activamente como miembros de la Orquesta Sinfónica y del Orfeón Lamas, orientados y estimulados por su fundador para ejecutar sus obras. De esta experiencia de corte eminentemente nacionalista, surgen obras de arraigo venezolano con calidad internacional. Como ejemplo del nacionalismo musical venezolano del siglo XX, podemos destacar algunas obras de Vicente Emilio Sojo: Obertura Festiva, Bordoneo, Solo de Marimba Endecha y Quirpa para guitarra. De Juan Bautista Plaza: Fuga Criolla, El Picacho Abrupto, El Curruchá, Vigilia, Pico-Pico y Campanas de Pascua. De Evencio Castellanos: Suite Avileña, Santa Cruz de Pacairigua, de Antonio Estévez: Cantata Criolla, Mediodía en el Llano, Mata del Ánima Sola, Concierto para Orquesta y 17 piezas infantiles para piano, de Inocente Carreño: Margariteña, La Ciudad de los Techos Rojos, Suites para orquesta, Gota de breve rocío, Obertura Galleguiana y Poema a Carabobo; de Antonio Lauro: Natalia, Yacambú y valses diversos para guitarra, Giros Negroides, Concierto para Guitarra y Misterio de Navidad, de Gonzalo Castellanos: Suite Caraqueña, Imitación y Antelación Fugaz y de Modesta Bor: Son Venezolano, Obertura Sinfónica, Genocidio, Manchas Sonoras, Acuarelas y Concierto para Piano y Orquesta.

Luego de Vicente Emilio Sojo, la OSV ha tenido varios directores titulares, como Antonio Estévez, Ángel Sauce, Gonzalo Castellanos Yumar, Georg Schmoehe, Eduardo Marturet y Theodore Kuchar.

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A partir de la década del 70 se crearon nuevas orquestas venezolanas y se consolidaron otras ya existentes, como la Orquesta Filarmónica de Caracas dirigida por Aldemaro Romero y los asociados Carlos Piantini y Eduardo Marturet, y la orquesta Municipal de Caracas, que ha tenido como Maestros titulares a Carlos Riazuelo, Alfredo Rugeles y Rodolfo Saglimbeni. La Orquesta Filarmónica Nacional ha actuado bajo la conducción de Pablo Castellanos y Luis Miguel Gonzalez.

En Maracaibo se elevó la calidad artística de su sinfónica bajo la conducción de Eduardo Rahn.

Han surgido en nuestro país diversas agrupaciones de cámara, por lo general asociadas a instituciones patrocinantes, como el Trio de Cámara del INCIBA, las orquestas de Cámara de universidades, y ensembles independientes como el Cuarteto Galzio, el Collegium Musicum de Caracas dirigido por Gonzalo Castellanos Yumar , y la singular agrupación Solistas de Venezuela, fundada y dirigida por Luis Morales Bance, con una trayectoria de difusión de composiciones venezolanas en pueblos del interior del país.

La música coral experimentó un marcado crecimiento a partir de la fundación en 1943, del Orfeón de la Universidad Central de Venezuela. Otras instituciones educativas siguieron el ejemplo de la UCV y formaron coros estudiantiles. Más tarde comenzaron a desarrollarse agrupaciones corales en organismos oficiales y empresas privadas, especialmente en las instituciones bancarias. Para la década de los años 70 se funda el Movimiento Coral “Cantemos” y la Fundación Schola Cantorum de Caracas, que hoy en día agrupan a cientos de coros adultos e infantiles. Dada la importancia de movimiento coral venezolano, en abril de 2000 se escoge a Caracas para celebrar el festival América Cantat III, con la participación de agrupaciones nacionales y corales provenientes de todas partes del mundo. Es significativo el número de coros venezolanos que han obtenido importantes premios de excelencia artística en prestigiosos concursos de música coral de Europa y Asia.

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El perfil de la ejecución musical en Venezuela cambia definitivamente en 1975, a raíz de un movimiento orquestal sin precedentes en la historia musical del país. Un discípulo de Vicente Emilio Sojo, el Maestro José Antonio Abreu, quien para ese entonces ejercía también las profesiones de economista y parlamentario, funda en Caracas la Orquesta Nacional Juvenil “Juan José Landaeta”, organización que posteriormente pasaría a convertirse en Fundación de Estado en 1978, y que se multiplicaría en diferentes núcleos orquestales juveniles diseminados por toda la geografía nacional. Estas orquestas juveniles e infantiles convirtieron a la música sinfónica en un Programa Social del estado venezolano, ya que hoy en día es posible que niños y jóvenes de todos los estratos sociales, tengan acceso a una formación musical integral a partir de la ejecución de un instrumento. La masificación de la enseñanza musical a través de estas agrupaciones artísticas, ha originado un público cada vez más numeroso en los sectores populares y en la provincia, permitiéndole la familiarización con la música de los grandes maestros venezolanos y universales, convirtiéndolos a su vez en elementos críticos importantes en cada una de sus comunidades.

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Otra consecuencia de este movimiento de orquestas juveniles e infantiles, ha sido la creación de orquestas sinfónicas profesionales y semi-profesionales en diversas ciudades de Venezuela. Justamente, estas orquestas regionales se nutren principalmente de jóvenes músicos que han escogido la música como profesión y que han egresado de las orquestas juveniles. Las orquestas regionales, muchas de las cuales han alcanzado niveles artísticos de excelencia, reciben su principal aporte económico del estado venezolano a través del Consejo Nacional de la Cultura -CONAC- apoyados en algunas casos por sus respectivas gobernaciones.

A la par del desarrollo de la música “clásica”, la música popular del país presenta también variados matices importantes que la han colocado en un sitial de preferencia, tanto local como internacionalmente. Junto a los mencionados géneros autóctonos, las expresiones musicales del continente como el bolero, salsa, balada, rock, jazz latino y otros géneros urbanos, tienen igualmente calificados compositores e intérpretes en la escena musical venezolana.

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(*) Este artículo fue solicitado por el CONAC para publicarlo en un boletín que sería enviado a las embajadas venezolanas en el exterior. (10-09-06). Revisado el 21 de Mayo de 2020

Fuente:
https://www.facebook.com/fizcaray/posts/10158532494465742?comment_id=10158537424450742&notif_id=1590105058672000&notif_t=feed_comment_reply

Fotografías: Colección Felipe Izcaray
1: Estreno de la 9a sinfonía de Beethoven en Venezuela, 1950. Dirige Thomas Mayer.
2: Vicente Emilio Sojo, Evencio Castellanos, Antonio Estévez, José Clemente Laya e Inocente Carreño.
3: Evencio Castellanos, Antonio Estévez, Ángel Sauce y Víctor Guillermo Ramos.
4: Orfeón Lamas y OSV con Sojo.
5: Alirio Diaz y Rodrigo Riera 1969
6: José Vicente Torres, Judit Jaimes, Carlos Riazuelo y Alirio Diaz

lunes, 13 de abril de 2020

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Ovidio Pérez Morales. "Pascua cristiana". El Nacional, Caracas, 29/03/1997.
- JFH. "Campanario: ¿Pío XII fue un Papa 'Pastoral'?". El Nacional, 16/11/58.
- Eduardo Lira Espejo. "Eric Landerer, pianista venezolano de orígen checoeslovaco". El Nacional, 01/06/73.
- Eduardo Lira Espejo. "Crítica musical: De la música de nuestro continente (II)". El Nacional, 26/1/68.
- Eduardo Lira Espejo. "Música: Es tu Orquesta ... Pueblo, !defiéndel!". El Nacional, 14/10/77.

Reproducción: Vicente Emilio Sojo y Angel Sauce, almuerzan.  Élite, Caracas, nr. 1208 del 27/11/48.

domingo, 9 de febrero de 2020

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Casto Fulgencio López. "Juan Bautista Picornell y la conspiración de Gual y España". Bilikin, Caracas, nr. 2028 de mayo/1956.
- Eduardo Delpretti entrevista a Carlos Cruz Diez: "Venezuela no es tan fea como la pintamos afuera". El Globo, Caracas, 08/05/93.
- Fausto Masó. "El imperio de James Bond: Los espías son honorables". El Nacional, Caracas, 14/06/1966.
- S/f. "La degradación de López Contreras es solicitada por la Asamblea Legislativa del estado Zulia - Igualmente se pide la suspensión de los sueldos que percibe como Militar Retirado y ex - Presidente de la República  La Comisión Permanente de la A.N.C. estudiará el caso en los días entrantes". Últimas Noticias, Caracas, 01/02/48.
- LCV. "El hijo (Gonzalo) escribirá las memorias de (Juan Vicente) Gómez". Élite, Caracas, nr. 1945 del 04/02/61.

Reproducción: Vicente Emilio Sojo y Eduardo Lira Espejo.

sábado, 29 de septiembre de 2018

TAMBIÉN LA DESLEAL COMPETENCIA MECÁNICA


EL UNIVERSAL, Caracas,04/02/1946. Julián Padrón, Serenatas, Vicente Emilio Sojo.

lunes, 3 de septiembre de 2018

PUNTOS E ÍES

De la otra revolución industrial
Siul Narragab


Importa volver al asunto para atajar cualquier versión flácida y complaciente que, deseándose optimista, conducirá inexorablemente al desencanto. El consumo cultural en Venezuela es miserable y, particularmente, el musical, ajeno a la otra revolución industrial que ya busca distintos horizontes en el resto del mundo, mientras lidiamos, en dictadura, con la vieja y selectiva trova protestataria que anima, exhausta, los mítines oficialista y estorba el desenvolvimiento – acotemos, atormentado -  de los usuarios del metro de Caracas que, indiferentes, pugnan por entrar y salir airosos de sus atapuzados vagones, predispuestos ante la violencia creciente que anega sus andenes en las horas más difíciles.

Trova, por cierto, reducida a Alí Primera, el emblemático cantautor de las décadas más remotas y significativamente post-insurreccionales, incómodas ante el debate de una derrota que, a la postre, supo esquivar en los rieles del mesianismo militar, toda una apuesta al abrirse el presente siglo. Tuvo razón Luis Beltrán Acosta al aseverar que el mercado no podía eludir, esta vez, al poeta falconiano (“La socio-política en el canto de Alí Primera”, Suplemento Cultural de Últimas Noticias, Caracas, 04/08/1985), aunque subraya  la circunstancia de un mestizo de familia humilde que se hizo competitivo frente a los artistas de moda, como Sandro o Raphael, revelando una curiosa perspectiva de análisis.

Permítannos la digresión, una pieza musical de mediados de los ’70 del ‘XX, como la de Gloria Martín (https://www.youtube.com/watch?v=JCns3KRys5E), tiene una extraordinaria vigencia actual, pero jamás la radiarán en los medios públicos y masivos de transporte, ya que obedeció al remoto y militante período de agitación política que no cabe para el ejercicio real del poder, por lo demás inescrupuloso. Quizá buena parte de los cantautores de entonces, están o estuvieron integrados a la nómina de la administración pública e, interesadamente silentes,  contribuyen al obvio descrédito moral de la tal revolución en marcha.

Ahora bien, principiando 2010, en el marco del Estudio sobre la Pobreza en Venezuela, adelantado por la UCAB (https://es.scribd.com/presentation/28464224/Informe-Estudio-Consumo-Cultural-2010), los indicadores de consumo cultural revelaron el predominio, por ejemplo, del merengue, la salsa y el vallenato, por encima de otros géneros, ocupando la duodécima posición la llamada música clásica, siendo extremadamente baja la afición por el jazz, aunque paradójica y relativamente alta lució la asistencia a conciertos de música académica. Sentimos que, ahora,  no hay una mayor variación en el gusto masivo, e, incluso, disminuyendo dramáticamente la programación y existencia misma de las emisoras radiales de carácter comercial, o la realización regular de conciertos de todo tipo, han empeorado  las condiciones para el género académico, desactualizados los demás. De hecho, nos ha obligado a recurrir a las redes sociales, hacer caso de sus promociones y, en un cruce con las mejores secciones culturales de la prensa extranjera, acercarnos a las novedades del momento, si es que abren para el circuito digital venezolano.

Quizá está demás observar, no hay artistas foráneos de una gran cotización, ni siquiera baja o mediana, que ose presentarse en Venezuela, ni empresario del espectáculo en pie que se atreva a un mercado prácticamente quebrado, excepto los muy ya ocasionales festivales promovidos por el régimen que monopoliza las divisas, en su afán de obsequiar una distracción a las masas depauperadas que, a la vez, hace rentable el gesto populista. El Poliedro, otrora coso para una variedad de eventos populares, a guisa de ilustración, es un recuerdo ajeno a las actuales generaciones, y salvo que se trate de la privadísima fiesta de algún prohombre del gobierno, de la que tarde o temprano se sabrá, ya escasea o no tenemos  un hotel, una taberna o una taguara de oportunidad que nos deleite con una voz exteriorana e interiorana de renombre o sin-nombre.

Fallecida en días recientes, hay quienes se asombran que Aretha Franklin, como Tom Jones o Charles Aznavour, visitara a Caracas y la presentara también en televisión un productor independiente, como Renny Ottolina. O que Andrés Segovia, Ígor Stravinski o Zubin Mehta, anduviesen por nuestras calles.

Para mayor ironía, el país del exitoso Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juvenil, no revela inclinación  generalizada alguna por la música académica, apenas muy tenue en los familiares y relacionados de los aprendices instrumentales que los animan.  Pocos tienen la ocasión de descubrir la majestuosidad del riguroso género, cuando antes lo lograban con la Radio Nacional de una muy sobria programación, la Emisora Cultural de Caracas que ofrecía estrictamente de todo, la Sala Ríos Reyna que presentaba a ejecutantes nacionales e internacionales a muy bajo costo, apremiados por el estribillo musical de las cuñas publicitarias que sacaban provecho de un repertorio que flotaba en el ambiente.

La cuenta de VZLASINFONICA en Instagram, suele informarnos de las reducidas actividades que se realizan y, citando la fuente, informa que ochenta músicos venezolanos crearon una orquesta en Buenos Aires (https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/violin-batuta-mochila_0_ByK-DGDDQ.html), lo cual nos da una idea de la exportación de brillantes ejecutantes, como directores y hasta gerentes, que formamos durante largos años y no encuentran cabida acá, bajo una dictadura de distracción.  ¿Para qué indagar en torno a la antes legendaria Orquesta Sinfónica de Venezuela, o la Municipal de Caracas que tiene una batuta insigne, como la de  Rodolfo Saglimbeni?

Con o sin Círculo Musical, una empresa meritoria de principios de los sesenta, estuvimos familiarizados con el nombre de los grandes compositores. Venezolanos como Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, Evencio Castellano o Inocente Carreño, eran parte de nuestra cotidianidad, así nos durmiese su música, o era muy normal leer las crónicas de Israel Peña, Luis Felipe Ramón y Rivera, Eduardo Lira Espejo o Rházes Hernández López, en la diaria prensa que supo de numerosas especialidades temáticas.

Ya eso no lo hay y nos agarramos estéticamente de lo que el Estado tiene a bien dispensarnos, muy de vez en cuando, teniendo en jaque – por ejemplo – las obras plásticas acumuladas por más de tres siglos, cuyo destino inspiró el ministro celestial de apellido Farruco. Lejos quedan los encuentros de las bandas de rock a lo Félix Allueva, por citar un nombre de los que arriesgaban una inversión que actualizaba el ámbito, porque son las camarillas del poder, algunas muy exquisitas, valga acotar, las que pueden dejar caer los bienes y servicios culturales de la insólita mesa de sus apetencias hollywoodenses, pues, la travesía de Chávez Frías por Cannes nos avisó de las inauditas veleidades petroleras que llevan por dentro.

Un Estado que, disparador y disparatador de leyes y reglamentos, condensa la cultura en un hecho burocrático, permitiéndose promover a pintores de brocha gorda, escenificar un Pájaro Guarandol de un radical costumbrismo escolar y urbano, o cualesquiera otras actividades que sean lo más baratas posible, aunque arroje dividendos indecibles por obra de un presupuesto ejecutado, mas desconocido (Juan Liscano y el festival del folklore de los ’40, se agiganta cada vez más). Que existan manifestaciones genuinas manifestaciones culturales, particularmente las musicales, se debe a la inquietud y al esfuerzo heroico de una ciudadanía que se resiste, en medio de las miserias del espíritu dominante, el de la dictadura.

La materia no es nada baladí, en las actuales circunstancias y constituye todo un desafío a la dirigencia que tiene por hábito su propio ombligo, pues, “los estadistas tienen, en los bienes culturales y en los procesos creadores, no solo valiosos objetos a apoyar y promover sino también, en su condición de líderes sociales, una materia de estudio pendiente para entender y cumplir mejor con las funciones esenciales de su propio liderazgo”, como señaló María Elena Ramos (“La cultura bajo acoso”, Artesano Editores, Caracas, 2012: 39).  La revolución industrial de estos tiempos (llamada naranja), llegará con la transición democrática a Venezuela, en el campo musical y también en las artes escénicas, la plástica, la gastronomía, la digital, etc.
 
Reproducción: "En la residencia del crítico musical Eduardo Lira Espejo se reunieron el jueves de la semana pasada, los más destacados personajes del  mundo musical venezolano con el fin de festejar los sesenta años de edad del Ilustre Maestro Vicente Emilio Sojo. Al lado de sus discípulos, hoy Maestros, de sus actuales alumnos, de escritores y periodistas expresaron a Sojo sus sentimientos de admiración y simpatía". Élite, Caracas, nr. 1578 del 31/12/1955.

02/09/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinioncultura/33401-nagarrab-s


 Luis Beltrán Acosta. "La socio-política en el canto de Alí Primera". Últimas Noticias, Caracas, 04/08/1985. Suplemento Cultural.

sábado, 7 de octubre de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Prof. Raimundo Pereira: "No está representada la música en los organismos ejecutivos del Inciba". El Nacional, Caracas, 29/10/1965.
- Israel Peña. "Música: El canto racial". El Nacional, 24/11/63.
- Eduardo Lira Espejo y las primeras representaciones operísticas. El Nacional, 09/08/74.
- A. Feltra escribe sobre José Antonio Calcaño. El Universal, Caracas, 28/05/78.
- Rházes Hernández López. "La piedra y el sonido: Dinámica de la ópera". El Nacional, 21/09/82.

Reproducción: Fotografía de Dimas Ibarra. Eduardo Lira Espejo entrevista a Vicente Emilio Sojo. El Nacional, Caracas, 21/12/1963.

viernes, 7 de octubre de 2016

CAZA DE CITAS

"Es inútil. Que nadie se empeñe en buscar el certificado de primaria del ciudadano Vicente Emilio Sojo. No lo hallará. La razón es muy simple: no existe. ¿Cómo entonces - dirán los ingenuos - pudo realizarse y producir en la medida en que lo hace? La respuesta es igualmente sencilla: por tenacidad, por su talento, por la calidad de su humana condición, por la rectitud de su espíritu, por la generosidad, por la perseverancia hacia nobles normas de conducta, y por la dedicación absoluta y total de sus facultades personales al servicio de la nación"

Lorenzo Batallán

(El Nacional, Caracas, 08/12/1967)

domingo, 2 de octubre de 2016

CAZA DE CITAS

"En tiempos de la Guerra Fría, el maestro sigue ejerciendo su liderazgo pero en algunos casos desde otras posiciones. Por los momentos, observa con desconfianza todo lo que le rodea. Tras el envío de 23  políticos a El Dorado, luego del golpe a Gallegos, Sojo suscribe un 'Manfiesto a la Nación' que desafía a los usurpadores. La Seguridad Nacional despliega sus operativos a fin de neutralizar insurrecciones, unas en gestación y otras inexistentes (...) Durante casi un año, Antonio Lauro estuvo preso entre la Cárcel Modelo de Caracas y el penal de máxima seguridad de San Juan de Los Morros. El maestro Sojo intercedió por él ante el teniente coronel Luis Felipe Llovera Páez. No será la última vez que medie a favor de un alumno, años más tarde lo hará por uno que recién se integra a la Escuela, Raimundo Pereira"

Yellice Virgüez Márquez

("Vicente Emilio Sojo", BanCaribe-Editora El Nacional, Caracas, 2010:92)

Escultura: Martín Leonardo Funes. Palacio Legisativo, Caracas.

viernes, 26 de febrero de 2016

BARRAS Y ... ESTRELLAS



Érase de una barra

Guido Sosola

Recientemente, Henry Ramos se vio obligado no sólo a ordenar el desalojo de las barras en la Asamblea Nacional, sino a suspender la sesión misma. Los partidarios del gobierno imposibilitaron la jornada que, paradójicamente, iniciaba la discusión del Proyecto de Ley de Producción Nacional, desde los palcos o – puede decirse – la tercera curul.

Sobre todo por lo que respecta a las sesiones parlamentarias de mediados de los cuarenta y luego de 1959, consta en los Diarios de Debates el protagonismo del público asistente, ubicado en los reducidos e incómodos balcones que apenas permiten la mirada parcial al coso guzmancista. Incluyendo al taquígrafo que varias veces hizo de cronista en pocos caracteres, fueron numerosos los momentos de agitación y de suspensión que obligaba a la dirección de debates a preservar una mínima disciplina en el lugar.

Ahora recordamos uno de esos instantes de explosión emocional, con el eficaz sabotaje del trabajo, después que la Sala Político-Administrativa de la Corte Suprema de Justicia decidió la anulación de la condición senatorial de Marcos Pérez Jiménez.  Hubo una movilización encabezada por destacados dirigentes de un perezjimenismo otrora unido, que tomó las barras, bajó y caminó literalmente por encima de las curules en un fortísimo conato de riña colectiva, el 27/10/1969.

Aquél día, una seguidora del dictador hasta lanzó un aparato telefónico a la humanidad del maestro Vicente Emilio Sojo, insigne músico que integró la Cámara del Senado y, reconocido su temperamento, no temió en enfrentar la turba, obligado su hijo – Efrén – a defenderlo. El presidente del Congreso, José Antonio Pérez Díaz, recurrió a la fuerza policial, por cierto, la que resguardaba el Capitolio Federal, cercana su comandancia, ubicada en la esquina de Las Monjas (ocupada hoy por la Cámara del Municipio Libertador que, además, está sufriendo de una inadvertida remodelación en su azotea), como se dijo que había hecho Rafael Caldera, presidente de la Cámara de Diputados, auxiliándose con la Policía Municipal, para intentar mantener el orden de una sesión finalmente saboteada a mediados de julio de 1960, tras el asesinato de Andrés Coba Casas, representante del movimiento  revolucionario cubano  en Caracas.

Érase de una barra virulenta, varias veces excedida, que tuvo su esplendor de agitación durante el quinquenio legislativo pasado, cuando la bancada oficialista la administró exclusivamente y de tal manera que hasta las turnaba – según la materia – para agredir a la bancada opositora, en concierto con la junta directiva encabezada por Diosdado Cabello. Creemos que, en el presente, se requiere de mucha prudencia para su administración y, por muy envalentonadas y mayoritarias que sean las fuerzas democráticas de la oposición, se deben evitar las trampas gubernamentales de movilización y de alboroto: quizá sea aconsejable, sesionar sin las barras en las ocasiones que necesite la Asamblea Nacional para adelantar su trabajo.

28/02/2016
http://opinionynoticias.com/opinionpolitica/25512-erase-de-una-barra 

miércoles, 8 de julio de 2015

NOTICIERO RETROSPECTIVO



- Alí Lameda. "La evolución del idioma y la música". El Nacional, Caracas, 11/09/1954.
- Rhazés Hernández López. "El maestro Sojo: hombre y artista creador". El Nacional, 08/10/67.
- Eduardo Lira Espejo. "Música de primera en 1957 y público poco entusiasta". Élite, Caracas, nr. 1686 del 18/01/58.
- Iván Loscher. "El rock de los ochenta". El Nacional, 31/08/81.

Reproducción: Carlos Otero: "Primer amor: su muñeca de trapo". Portada de Élite, Caracas, nr. 245 del 24/05/ 1930.

sábado, 10 de enero de 2015

CAZA DE CITAS



“(X Conferencia Interamericana, Aula Magna, Caracas, 1955) En la apertura se presentó la Orquesta Sinfónica de Venezuela dirigida por Vicente Emilio Sojo, un demócrata a toda prueba, un guatireño muy amigo de Betancourt y simpatizante de AD. Un hombre honorable y vertical hasta el fin de sus días, y también un maestro de músicos que le fueron fieles y lo invocaron como ejemplo (…) ¿Fueron razones impresentables las que lo llevaron a poner la música al servicio de una reunión como aquella? ¿Era la prueba palpable de la forma como utilizan las autocracias militares a los músicos de primera línea? (…) Estoy absolutamente seguro de que ninguna de esas pérfidas razones fue determinante de la conducta del maestro Sojo. Hizo la presentación musical a una audiencia internacional integrada por las autoridades más altas de la comunidad interamericana, y esa es una verdad honda que se sobrepone a las verdades de superficie. Entre otros, ese antecedente me ha inducido a mirar con calma y benevolencia a otros grandes músicos venezolanos que las autocracias quieren poner al servicio de sus pretensiones (…) De las manifestaciones culturales que quiso aprovechar la dictadura merece destacarse la obra  estupenda de Manuel Rodríguez Cárdenas, El Retablo de las Maravillas.  Puesto que no hay muchas cosas nuevas bajo el sol, no será distinta – y lo cito para una mejor inteligencia de lo que estoy diciendo – a la apropiación por el gobierno actual de grandes artistas como José Antonio Abreu y Gustavo Dudamel. Ambos han sido reconocidos en 2012 por Musical American Awards. Músico del año, Dudamel; Educador del año, Abreu.  Sacarle provecho a esos grandes logros de otros  para usufructo del régimen es quizá un estilo propio de los sistemas militaristas, tan poco amigos de la verdad como de los usos democráticos. No es culpa de los afectados, cuyo interés supremo es la danza, la música y la dirección orquestal”

Américo Martín

(“Ahora es cuando. Memorias I 1945-1960”, Libros Marcados, Caracas, 2013: 129 s., 144)

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Gloria Uribe. "¿Cómo se hacen obedecer?". Responden José Antonio Estévez (SIC), José Antonio Calcaño, Evencio Castellanos y Vicente Emilio Sojo. Élite, Caracas, nr. 1638 del 16/02/1957.
- Tito Rojas Lacera: Borovski y Prokofieff, censurado por los bolcheviques. El Nacional, Caracas, 06/05/48.
- Rházes Hernández López. "Sonido, hermano del alma: Nuestra tradición operística". El Nacional, 04/09/77.
- Israel Peña. "Música: Infancia de la OSV". El Nacional, 13/11/63.

Reproducción: "En la residencia del crítico musical Eduardo Lira Espejo se reunieron el jueves de la semana pasada, los más destacados personajes del  mundo musical venezolano con el fin de festejar los sesenta años de edad del Ilustre Maestro Vicente Emilio Sojo. Al lado de sus discípulos, hoy Maestros, de sus actuales alumnos, de escritores y periodistas expresaron a Sojo sus sentimientos de admiración y simpatía". Élite, Caracas, nr. 1578 del 31/12/1955.

domingo, 14 de septiembre de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Israel Peña escribe sobre Vicente Emilio Sojo. Resumen, Caracas, nr. 2 del 18/11/1973.
- Rodolfo Quintero. "Los cambios de una sociedad isleña (Margarita)". El Nacional, 12/12/77.
- Juan Uslar Pietri. "Esquema histórico de la inmigración en Venezuela". El Nacional, 01/09/54.
- Ibsen Martínez. "Verosímil fundación del vallenato en Venezuela". El Ojo del Huracán, Caracas, nrs. 19-20 de julio-agosto/94.

Reproducción: El Universal, Caracas, año LV, nr. 19605 del 02/01/1964.

Cfr. Entrevista a José Francisco del Castillo: https://www.youtube.com/watch?v=yDBCB_NWc7g

domingo, 4 de mayo de 2014

CAZA DE CITAS

"... Uno a veces se pregunta, si acaso el decir algunas cosas inherentes a la persona objeto de esas consideraciones, y que corresponden al decurso general de su propia existencia, tienen importancia miradas desde el ángulo del hombre en su rango eminentemente creativo, o si a ellas debe dársele concreción destacando igualmente aquellas cuestiones atinentes a su persona en lo particular. Esas meditaciones las abandoné y, pienso que habrá mucha erudicción en la referencia de su impronta musical, pero que bien vale la pena agregar estas al conjunto. Porque el Maestro Vicente Emilio Sojo, lógicamente será discutido y discutible por cuanto hizo o dejó de hacer, mas quien esto escribe pretende dejar su testimonio acerca de este hombre a quien tuve el orgullo y honra de conocer desde mi infancia. Esas razones abonan, consecuencialmente, para que esta parte de su semblanza se halle rodeada deliberadamente de ese influjo autobiográfico, tal cual se ha expuesto en párrafos anteriores"

Guido Acuña

("El Maestro Sijo", S/e,S/l, 1974: 21 s.)

Reproducción: "El M° Vicente Emilio Sojo (Foto Balda)". El Nacional, Caracas, 08/12/1965.

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Becuadro. "Cariñoso homenaje a Vicente Emilio Sojo. El maestro (Sergiu) Celibidache con la Orquesta Sinfónica de Venezuela". Élite, Caracas, nr. 1320 del 20/01/1951.
- Rházes Hernández López y Heinrich Reinstroms. El Nacional, Caracas, 04/08/74.
- Eduardo Lira Espejo. "La ópera y Claudio Monteverdi". El Nacional, 27/09/69.
- Daniel Salas. "Bajo cifrado: Dúo (Juan Francisco) Sans / María Antonia Palacios [I Festival de Música de Cámara]". El Nacional, 03/07/86.

Fotografía: Edmundo Pérez. "Una dinámica fotografía del maestro Sijo en la que aparece desde distintos y vibrantes ángulos. El Director de laEscuela de Música, pide en un reportaje que se publica en la página once, que el Gobierno construya un Conservatorio Nacional, cuyos planos reposan hace tiempo en el Ministerio de Obras Públicas, porque la vieja casona es una especie de jaula con todos los ruidos de la calle". El Nacional, Caracas, 15/05/1948.

sábado, 21 de diciembre de 2013

P&J

EL NACIONAL - Viernes 20 de Diciembre de 2013     Opinión/7
La música y los músicos   
ALICIA FREILICH

Paz y jazz 
Jacques Braunstein

Música es un grupo de garabatos que solo algunos saben traducir en sonido del arte a través de la voz humana y los instrumentos que la imitan. Quienes saben componer, interpretar y hasta dirigirla solo de oído, hacen guataca, en jerga criolla.
Música, dicen, es instinto primario: los latidos cardíacos son el compás rítmico del feto y el llanto es la melodía que toda especie animal emite al nacer. En lo formal, es cualquier sonoridad que trasciende los ruidos de la naturaleza, sensibiliza al oyente y puede lograr que su imaginación afectiva levite sin límites.
La poesía es el otro privilegio capaz de recrear tan mágico proceso. La maravilla musical da eso y mucho más. Para y por el bien o el mal. De los músicos depende.
Es el humanista George Steiner (1929, Francia) quien mejor explica esa contradicción en su libro de ensayos Errata.
Melómano, confiesa no explicarse la propia vida ni la compañía amorosa sin escuchar música, en especial el jazz, porque fusiona lo académico y popular, lo nacional y global. Advierte que música es un arte de diseño neutro, sin o con signos precisos sobre un pentagrama pero a la vez señales auditivas y/o gráficas ambiguas, aptas para manipulación en beneficio mayor o máximo daño individual y social. Ni victoriosa o sumisa, inocente o culpable. Es lo que el transmisor y receptor necesitan, usan, enriquecen o destruyen.
Hitler y sus partidarios, adictos a la música académica, germanizaron a los clásicos y desde el poder definieron el jazz como una mezcla "judeonegra y degenerada" para prohibirla y perseguir a sus ejecutantes, tal cual lo relata la novela Un blues mestizo muy documentada sobre el racismo, editada en castellano por Alba de Barcelona, España, 2012.Ya tiene el premio Guiller Price y fue finalista en el Man Booker. Su autora, Esi Edugyan, canadiense hija de inmigrantes de Ghana, la crea como una pieza jazzística, pues parte de un tema que improvisa tiempo, espacio, personajes en diálogo y acción centrados en Louis Armstrong, ético eje por su conducta durante el acosado París de 1939, donde quiso grabar un disco: "Para decirle al mundo, y a los nazis, algo que solo la gente del jazz puede decir".
El Antiguo Testamento da ejemplos de lo analizado por Steiner: el rebaño obedece manso a su pastor cuando los llama desde el confiable sonido del shofar, un cuerno de carnero. Al contrario, el guerrero Josué convocó a su resentido pueblo caótico y lo unificó desde los ecos de siete trompetas que hicieron de ciclón para destruir las murallas de Jericó.
Por esa condición de utilitaria doblez, en Venezuela el maestro Vicente Emilio Sojo nunca quiso legitimar con su presencia personal ni la de su orquesta, los actos oficiales del dictador Juan Vicente Gómez, y el maestro Moisés Moleiro, sin ser político activo, protegió a la espiada militancia que luchó contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, esa que persiguió al cantor Alfredo Sadel, "alma libre", quien fue correo entre la resistencia y el exilio en la plenitud de su gran éxito internacional Casos dignos que preceden al ejemplo de la ya universal pianista venezolana Gabriela Montero, quien antes de interpretar su composición Ex Patria en la escena mundial, invoca en alta voz por la libertad y los derechos humanos de sus compatriotas.
La música con ética libertaria es una armonía de altísima buena nota.

Reproducción: LB, Venezuela Gráfica, 1965.
Cfr. http://www.youtube.com/results?search_query=Jacques+Braunstein&sm=3