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domingo, 9 de febrero de 2020

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Casto Fulgencio López. "Juan Bautista Picornell y la conspiración de Gual y España". Bilikin, Caracas, nr. 2028 de mayo/1956.
- Eduardo Delpretti entrevista a Carlos Cruz Diez: "Venezuela no es tan fea como la pintamos afuera". El Globo, Caracas, 08/05/93.
- Fausto Masó. "El imperio de James Bond: Los espías son honorables". El Nacional, Caracas, 14/06/1966.
- S/f. "La degradación de López Contreras es solicitada por la Asamblea Legislativa del estado Zulia - Igualmente se pide la suspensión de los sueldos que percibe como Militar Retirado y ex - Presidente de la República  La Comisión Permanente de la A.N.C. estudiará el caso en los días entrantes". Últimas Noticias, Caracas, 01/02/48.
- LCV. "El hijo (Gonzalo) escribirá las memorias de (Juan Vicente) Gómez". Élite, Caracas, nr. 1945 del 04/02/61.

Reproducción: Vicente Emilio Sojo y Eduardo Lira Espejo.

martes, 9 de octubre de 2012

PEQUEÑA MUESTRA

EL NACIONAL - Martes 09 de Octubre de 2012     Opinión/8
¿Ganamos? No, ¡perdimos!
¿Seguiremos con la tontería del carómetro? La frivolidad de reducir el análisis político al estudio de las expresiones de los políticos, que al final sonreían artificialmente para ganar las batalla del carómetro
FAUSTO MASÓ

Estamos pasando de una euforia abrumadora ante una inminente victoria a convencernos de que no perdimos, y que por el contrario avanzamos hacia la victoria definitiva. Todo sería una cuestión de paciencia.
No, perdimos una elección trascendental. Y es una verdadera tragedia lo ocurrido el domingo, no una demostración del admirable talante democrático del venezolano. Nos quieren reanimar con un discurso dulzón, nos piden que recuperemos el espíritu de lucha. OK, pero precisemos bien por qué pasó lo que pasó para que no vuelva a pasar.
No hay sustituto para la victoria. ¿Dejará de ser Chávez un autócrata, los poderes funcionarán independientemente, no regalarán más dinero a al extranjero? ¿Hubo mesas sin testigos donde Chávez sacó 100% de los votos? No era fatal e inevitable lo ocurrido el 7 de octubre. Estas elecciones se celebran después de que el chavismo había sido derrotado en el referéndum de la reforma constitucional y en las elecciones legislativas. El triunfo de Chávez ha sido imponer un despotismo astuto que ha logrado disfrazarse de democrático, conseguir una imagen internacional. Saquemos lecciones: los abstencionistas en las legislativas y en el referéndum fueron los chavistas a los que les cuesta votar cuando Chávez no es el candidato. Por tanto, la oposición le irá mejor en las próximas elecciones si el desánimo no vuelve ahora abstencionistas a los antichavistas, ¿después del jarro de agua fría del domingo la clase media saldrá a votar? ¿La convenceremos de que la próxima vez, cómo no, ganaremos? ¿Cómo recuperar la fe de los electores? ¿Cómo evitar que se recluyan en sus casas? ¿Con el cuentito de que a veces se gana perdiendo? ¡Por favor! El ventajismo no cambiará, ni la presión sobre los medios privados, ni el uso obsceno de los recursos del estado.
Hay que mantenerse unido porque la mayoría cree que el camino es Chávez. Podemos seguir hablando de dos países con tal de que reconozcamos que Chávez representa a la mayoría, lo cual no quiere decir que no le ocurra al final lo mismo que a Pérez II, electo abrumadoramente y convertido después en un político odiado.
Si comparamos el 7 de octubre con los referendos, la oposición perdió votos; si nos miramos en el espejo de la última elección presidencial, la oposición ganó 10% de votos.
Consultores 21 tuvo una discrepancia con los resultados del CNE de más de 12%, mucho más que cualquier error estadístico; en cambio Datanálisis no acertó por menos de 1%. No le creímos tampoco a IVAD cuando decía que Chávez ganaría casi todos los estados y la mayoría se burló de Hinterlaces cuando habló del triunfo del chavismo. ¿Dónde estuvo Carlota Flores? En la campaña de Capriles se hablaba de los pobres, se les mencionaba, pero no estaban presente en la forma de la legendaria Carlota Flores en las elecciones que ganó Luis Herrera.
Capriles siguió disciplinadamente una estrategia, pero Chávez sigue contando con los votos de los más pobres, a pesar de un pésimo gobierno.
¿Seguiremos con la tontería del carómetro? La frivolidad de reducir el análisis político al estudio de las expresiones de los políticos, que al final sonreían artificialmente para ganar las batalla del carómetro.
Por Internet se multiplican ahora los mensajes de los que explican la derrota por la imbecilidad de los electores chavistas. En realidad, los torpes, ciegos, ingenuos son los que desconocen la realidad, pues si una partida de ignorantes le ganan a los cultos, los educados, los decentes, es porque estos no son tan cultos ni tan educados.
Pero las cosas cambian, claro, solo que para mejor, o para peor.
Preservemos a la MUD y a Capriles, pero discutamos a viva voz los errores. Eso sí, no apostemos al cáncer para conseguir lo que nos niegan los votos, porque sería invocar a lo desconocido. Solo hay una victoria posible: ganarse al pueblo. ¿Cómo?

EL UNIVERSAL, Caracas, 9 de Octubre de 2012
Chávez después de la victoria
Con los resultados del 7-O se consolida un modelo que anuncia el final de la crisis
ROBERTO GIUSTI 

La victoria de Chávez implica la herencia de lo dejado por él mismo: un país atenazado por la violencia, fracturado en su unidad, dependiente del mundo exterior, con la infraestructura física en ruinas, la salud, la educación y los servicios en estado precario, las cárceles en llamas, las empresas estatales arrojando pérdidas mil millonarias y un nuevo gobierno (que en realidad se hace cada vez más viejo) cuyo reto básico, no obstante estas urgencias, es el de la gobernabilidad.
El triunfo de Chávez obedece más a la rutina, al ventajismo y al miedo, que a los impulsos renovadores que lo llevaron a ganar, de manera clamorosa, las presidenciales de 1998, 2000 e, incluso, del 2006. Pero es, precisamente, este último año el que marca un punto de inflexión en el "proceso revolucionario", una de cuyas manifestaciones es el estancamiento en el decrecimiento de la pobreza.
Allí comenzó el desencanto y pese a su conexión con las masas, el halo esplendoroso que hacía del Presidente una suerte de santón libre de mácula se fue desdibujando. La forma expedita de paliar este fenómeno, que era el síntoma de una crisis general, consistió en la profundización de las políticas populistas y, sobre todo, de un gigantesco clientelismo arropado por la renta petrolera, que le permitió la extensión de su mandato y de un continuismo inviable.
Con los resultados electorales del 7-O se consolida un modelo que, siendo la causa de la crisis, resulta incapaz de superarla de forma constructiva. No puede resolverla un gobierno que, impulsado por la idea de subvertir el orden establecido, ha sido incapaz de erigir otro en sustitución del extinto. De manera que ese nuevo orden ni siquiera puede considerarse autoritario porque no existe. El producto de ese "proceso" está a la vista: caos, anarquía, violencia y desorden. Es la supresión de los valores establecidos, pero sin trazas de una nueva "ética del socialismo bolivariano".
Chávez seguirá teniendo el control de los poderes públicos y de algunas instituciones fácticas, pero estos poderes, que en sus manos dejaron de serlo, se desnaturalizaron al someterse y pese a la vinculación clientelar con la gente, la gobernabilidad se le escapa de las manos a un superpoderoso que cada día tiene menos poder. En esas condiciones la continuación de un modelo fracasado significa el anuncio de un colapso porque las crisis no son estáticas e ineluctablemente tienen comienzo y final. Puede resultar una paradoja, pero Chávez estaría obligado a rectificar y operar una transformación radical en su forma de gobernar, abriéndose a una concertación nacional. Y digo paradoja porque ese cambio sería la negación de sí mismo y de su obra, si lo que tenemos a la vista se puede llamar así.

EL NACIONAL - Martes 09 de Octubre de 2012     Opinión/9
Las dos Venezuelas
ARMANDO DURÁN

No vale la pena fantasear con la imagen de Tibisay Lucena anunciando la victoria de Henrique Capriles Radonski. Ya sabemos que no fue así. Lo cierto es que Hugo Chávez fue reelegido el domingo y, por ahora, eso es todo.
Pero ¿por qué? ¿Qué ocurrió realmente? ¿Cómo fue posible que después de 14 años de pésima gestión presidencial, víctima, además, de un cáncer que desde junio de 2010 limita sus facultades de manera ostensible, Chávez derrotara a Capriles Radonski, candidato joven, lleno de energía y con una exitosa experiencia en la administración pública a sus espaldas, con una ventaja de casi 10 puntos? En fin, ¿qué pasó con la campaña de Capriles, tan admirable que le sirvió a Moisés Naím para recomendarle a Mitt Romney copiarla si quería derrotar a Barack Obama en las próximas elecciones de Estados Unidos? En las próximas semanas trataremos de esclarecer estas y otras incógnitas. Comenzamos hoy señalando algunas posibles aproximaciones a la derrota opositora el domingo pasado.
La primera fue, por supuesto, el afán de seguir el mal ejemplo de la oposición tradicional venezolana de querer derrotar a Chávez sin llamar las cosas por su nombre; es decir, de ser oposición, pero sin hacer oposición.
Todavía la noche de las elecciones Ramón Guillermo Aveledo insistía en rechazar el carácter opositor de la oposición con el rebuscado argumento de que ellos preferían ser percibidos sólo como "una alternativa". Experiencia llamativamente inaudita en cualquier país democrático del mundo, que provocó el disparate político de no clavarle ni una banderilla a su adversario durante toda la campaña. Hacerlo, ha señalado el propio Capriles Radonski, equivalía a caer en la trampa de enfrascarse en un inútil debate ideológico con Chávez. Un error sólo comparable con el de Eduardo Fernández cuando decidió no hacerle oposición a Jaime Lusinchi en las elecciones de 1989, porque él no era el candidato.
En nuestro caso se pasa por alto que en la encarnizada promoción de su posición ideológica radica precisamente la fuerza del liderazgo carismático de Chávez, quien desde su campaña de 1998 ha orientado su mensaje político a establecer y consolidar la ancestral ligazón latinoamericana entre un caudillo paternalista y presuntamente justiciero y las inmensa mayoría de los venezolanos que, tras el fracaso de la cuarta república, buscaba desesperadamente a alguien en quien depositar de nuevo su credulidad, su confianza y, por supuesto, sus ansias de venganza social. Ese ha sido el mensaje de Chávez desde entonces y la razón de que en Maturín pudiera advertir a sus seguidores que lo importante no es la falta de agua, la inseguridad personal o la escasez de vivienda, sino la patria. La verdad es que él y su rabioso discurso socialista son estímulos mucho más poderosos en el ánimo de los venezolanos más pobres (que siguen siendo mayoría) que las más evidentes insuficiencias administrativas de su gobierno. En otras palabras, que a ese vasto sector de la población le tienen sin cuidado los debates sobre políticas públicas, querellas típicas en los regímenes con economías capitalistas, y se dejan arrastrar, en cambio, por la comunicación casi sobrenatural que los une a su líder.
Otra lección a tener en cuenta es que los adversarios de Chávez se han negado sistemáticamente a admitir que esta elección implicara un cambio de régimen, pues ello los llevaría forzosamente a entramparse en ese debate ideológico, democracia burguesa o democracia socialista. Mucho mejor, pensaban (¿piensan?) eludir las complejidades de la "polarización", que no es un capricho individual y perverso de alguien, sino realidad muy palpable: el enfrentamiento de dos Venezuelas, por ahora irreductible, la de los ricos y la clase media, y la de los pobres.
Planteada la "guerra" en estos términos, un simple cambio de presidentes carece de verdadero sentido político. Una revolución que lleva 14 años en el poder, y que como toda revolución ha usado su poder para diseñar a su medida su propia legalidad, usa y abusa de esa autolegitimidad revolucionaria para perpetuarse indefinidamente en el poder. Por la fuerza, como en Cuba, o por los mucho más sutiles caminos de las apariencias democráticas. No admitir esta realidad evidente conduce a situaciones fatales. Como señalaba The New York Times dos días después del referéndum revocatorio, a la oposición venezolana de entonces le faltó "eficacia y realismo" para encarar el desafío que le presentaba Chávez. La oposición actual, que en definitiva sigue siendo la de siempre, sencillamente cometió el mismo error de hace tantos años.


Breve nota LB: Quisimos agregar al rápido muestrario, algunas versiones del sector oficialista, pero Ciudad Caracas refiere el mantenimiento de su sitio-web, apareciendo apenas la portada, y el diario Vea está digitalmente atrasado. Extenso y lógico abanico de las argumentaciones, muy frecuentemente acompañadas por la fácil y caprichosa especulación. Hay que poner oído a todo lo que se dice y... decantar.

lunes, 1 de octubre de 2012

TIEMBLA, HUGO, TIEMBLA !!!


EL NACIONAL - Sábado 29 de Septiembre de 2012     Opinión/10
El Método del Discurso
La hora de Vicente Díaz
FAUSTO MASÓ

Si Chávez pierde por 30.000 votos Vicente Díaz lo dirá aunque deje el pelero en el CNE, desafiará la ira de los otros rectores, los intentos oficiales de ocultar la verdad; si gana por los mismos 30.000 votos lo ratificará aunque lo quemen vivo en la plaza Altamira. Tremendo dilema para un hombre honrado que avalará lo que digan las máquinas de Smartmatic probablemente de madrugada, porque la última mesa cerrará pasadas las 10:00 de la noche, pero antes se sabrá quién ha ganado las elecciones, porque los famosos exit polls a medio día dirán extraoficialmente quién es el próximo presidente de Venezuela.
Cuando presentó su candidatura al CNE Díaz le cantó la verdad a Chávez en su cara. Esta vez, nuevamente, habrá que confiar en la honestidad de este rector del CNE.

Caldera contó con la grandeza de Gonzalo Barrios, lo que no es el caso con Chávez y sus seguidores, porque una revolución no pierde el poder por pocos votos; pero si Chávez reconociera su derrota ya nadie lo acusaría de dictador, quedaría mejor frente a la historia.
Por estos días estamos perdiendo la fe en el Dios de la política, las encuestas. Encuestas profesionales anuncian el triunfo de Capriles por una cabeza, otras afirman lo contrario. Nadie toma serio a las que hablan de una diferencia de 2 millones de votos a favor de Chávez.
Carecemos de esa certeza que proporcionaban las encuestas antes de las elecciones. Nos hablan de muestras que no coinciden, genera desconfianza la prontitud con que algunas declaran el triunfo de Chávez.
Crece el temor de un final cerrado. Si Chávez ganase, digo, es un decir, por pocos votos, se convertiría en capitalista, escupiría sobre la hoz y el martillo o no podría gobernar, porque ni siquiera le quedaría la opción de radicalizarse. ¿Con qué se sienta la cucaracha? Compren mucho tilo para el 7 de octubre. Un amigo nos reprocha nuestro alarmismo. ¡Debes incitar al pueblo a aceptar el veredicto de las urnas aunque la diferencia sea de un voto! Ni que fuéramos suizos, Dios mío.
Capriles Radonski ha enfrentado con valor el poder del Estado, el dinero, los medios parcializados con Chávez que, a su vez, a duras penas concluye una campaña sabiendo que su verdadera batalla final es con el mal que lleva dentro.

Nuestro admirado Domingo Alberto Rangel se perdió un día histórico e histérico. Le falló el corazón, pero hasta el último momento fue la voz solitaria que clamaba en el desierto, esclavo de una vieja máquina de escribir. Chávez lo admiraba porque no lo leía. Nadie le ha dicho tantas verdades terribles.
Poseía una curiosidad infinita y una memoria privilegiada, leía las principales publicaciones internacionales. Cercano a los 90 años de edad había pasado la época de las ilusiones. Pero siguió escribiendo y escribiendo, publicando libros, ensayos, artículos. Teodoro Petkoff, al que tanto había criticado y hasta calumniado, comentó la necesidad en el Tal Cual de su voz intransigente, reconoció su honradez, algo escaso y raro en la política.
El 7 octubre a las 12:00 pm es la hora de Vicente Díaz.
Signo de los tiempos: acaban de dar la orden en Venevisión de abrir la pantalla a Capriles Radonski, de darle más espacio en las transmisiones.
Ha sido una campaña heroica que enfrentó a un hombre con un pobre estado de salud a un candidato con fe en sí mismo que se lanzó a recorrer incansablemente Venezuela.

Cfr. http://internacional.elpais.com/internacional/2012/09/30/actualidad/1349032493_046479.html

sábado, 21 de julio de 2012

DEL FUTURO DELICADO

EL NACIONAL - Sábado 21 de Julio de 2012     Opinión/9
El Método del Discurso
Las olvidadas políticas de estado
FAUSTO MASÓ

Alguna vez este país siguió políticas de estado, aunque siempre se haya dicho que ningún Gobierno proseguía la obra de sus predecesores. Los sucesivos presidentes venezolanos, incluyendo las dictaduras, aplicaron algunas políticas de estado, todas muy exitosas, como el aprovechamiento del río Caroní, que se planifica en el período de López Contreras. Los sucesivos gobiernos construyeron el sistema que le suministra hoy a Venezuela electricidad. Otro gran logro del Estado venezolano fue la política petrolera que se desarrolló con prudencia, sensatez y coraje durante medio siglo, o la multiplicación de las universidades.
Intelectuales y políticos condenaron en bloque nuestra herencia histórica, sin separar la paja del grano. Tenían razón en sus críticas, pero involuntariamente le abrieron las puertas al chavismo al no precisar las causas de nuestra crisis.
Venezuela fue literalmente construida en el pasado, desde la Casona donde vive Chávez, a los cuarteles, las autopistas, las universidades, las grandes autopistas.
Chávez se comporta como un nuevo Adán que no ha encontrado nada a su alrededor.
Venezuela no tiene de qué avergonzarse de hombres como Pérez Guerrero, Arístides Calvani, Pérez Alfonzo, Egaña, Sucre Figarella, Luis Beltrán Prieto, dirigentes obreros como Delpino, Vargas, políticos como Enrique Pérez Olivares, Gumersindo Torres, Mayobre... La soberanía nacional la supo defender Jaime Lusinchi en el episodio del Caldas, o el propio Pérez Jiménez en el caso de las islas venezolanas. Hoy apreciamos la obra del INCE, después que fue destruido, la pacificación de Rafael Caldera, la doctrina Betancourt que se tornó práctica mundial, hasta en África no se reconocen a los gobiernos surgidos de golpes de estado.
La inflación ha sido principal causa de que en el país falten viviendas, en otra época los venezolanos ahorraban comprando cédulas hipotecarias que daban un rendimiento de 8%, existía un sistema de entidades de ahorro que servían para financiar las construcciones.
Antes se sabía que el trabajador o el profesional que poseía un buen empleo buscaría una vivienda cerca de su sitio de trabajo, como ocurrió con la CVG. Proyectos como ciudad Caribia o los edificios que se construyen en la avenida Libertador de Caracas, destruirán la ciudad. Por todo esto hay que votar aunque lluevan raíles de punta, Corpoelec organice la madre de todos los apagones, no salga agua del grifo durante 15 días. Pero, eso sí, nada de creer en la santidad de las actuales instituciones ni suponer que se cumplirá la Constitución, porque Chávez hará lo que le venga en gana.
Ya esta semana, después de la firma del acuerdo en el CNE, lanzó dos cadenas, para demostrar quién es el dueño de los corotos. Chávez nos acostumbró a sus arbitrariedades imponiendo caprichos como obligarnos a alterar media hora los relojes del país.
A Venezuela la amenaza la pérdida de la independencia y el menoscabo de la soberanía, las verdaderas consecuencias del gobierno de Chávez, A la condena fascista del pasado se opone la promesa de un futuro que rescate lo mejor de nuestra herencia, porque a la hora de proponer un borrón y cuenta radical siempre Chávez lucirá más sincero y decidido, nadie le ganará en el papel de revolucionario. En cambio, siempre será derrotado cuando en la búsqueda de un futuro, de algo nuevo, se invoque eso que llamaba Mijares lo positivo venezolano.
Chávez es viejísimo, antidiluviano.

domingo, 15 de julio de 2012

MITOS COLESTEROLIZADORES

SOL DE MARGARITA, Porlamar, 14 de Julio de 2012
Otros del reverso
El supuesto origen religioso del apoyo a Chávez
Hace dos años los candidatos de Chávez sacaron menos votos que los de la oposición en las elecciones legislativas, obtuvieron un número mayor de asambleistas por unas reglas tramposas, por el cambio de los circuitos electorales. Ahora, Jorge Giordani sin preocuparse por el futuro inundó el país de dinero y el Gobierno regala desde neveras hasta casas.
Fausto Masó

Hay una tesis cómica para explicar que Chávez todavía no sea rechazado por todos los venezolanos, atribuirle propiedades místicas, suponer que el venezolano común lo considera un Negro Primero. Algunos encuestadores explican que a pesar de que suframos los apagones, de que nos maten al salir de la casa, no nos alcance el sueldo, todavía el PSUV conserva una votación porque el pueblo mantiene una relación religiosa con Miraflores, Chávez enamoraría a sus seguidores como si fuera un predicador dominical, que le perdonarían todos los excesos y errores. ¡Tonterías!
En más de una elección Chávez ha sido derrotado, y en otras ha ganado porque la oposición cometió la estupidez de no participar en los comicios, su carisma no sobrevivió a la situación económica, en cambio hay una relación clara entre el aumento del circulante, como está ocurriendo ahora, y la popularidad presidencial. Además, esta mejoría artificial de la situación económica coincide siempre con un ventajismo atroz.
Hace dos años, los candidatos de Chávez sacaron menos votos que los de la oposición en las elecciones legislativas, obtuvieron un número mayor de asambleistas por unas reglas tramposas, por el cambio de los circuitos electorales. Ahora, Jorge Giordani sin preocuparse por el futuro inundó el país de dinero y el Gobierno regala desde neveras hasta casas.
El Gobierno despliega un plan para cohibir y asustar a los electores. Los desanima repitiéndoles que las encuestas anuncian el triunfo apabullante de Chávez, una verdadera mentira, el propio presidente llega a decir que los que no son chavistas no son venezolanos, afirma que cuenta con  un plan B caso de cualquier maniobra opositora, no cesa de dar discursos amenazantes en los cuarteles, de repetir que la revolución es irreversible, como si no fuera posible derrotar al PSUV. Puro gamelote.
Hay partes de Venezuela donde el gobierno controla prácticamente todas las estaciones de radio y todos los periódicos y donde la inmensa mayoría de la población depende de algún  subsidio directo.
Todo esto explica por qué la intención de votos a favor de la candidatura de Chávez no ha caído catastróficamente. El Gobierno sacrifica el futuro del país, el manejo racional de la economía, a cambio de fortalecer la candidatura de Chávez, quien realiza una campaña electoral sin hacer demasiados esfuerzos, porque es consciente de que si se sometiera a una presión semejante a la que vive Capriles, un joven de 40 años con buena salud, el stress aceleraría la evolución del cáncer de Chávez, quien finge estar bien de salud, ocasionalmente se presente en público pero que en realidad no es el mismo candidato de otros tiempos.
Ese es el secreto de la popularidad decreciente de Chávez, quien intentará en los días previos antes de octubre 7 algún esfuerzo mayor y pondrá en riesgo su salud.
Por el país se colocan millares de carteles que muestran a Chávez abrazado a una viejita o un niño, lo misma imagen que nos presentan por televisión. Paradójicamente, los estrategas de Chávez reconocen que la obra de gobierno no es presentable y prefieren intentar establecer un vínculo emocional con el elector, no recordarle el balance de un Gobierno desastroso, hacer olvidar tantas obras públicas a medio hacer y la inseguridad que mata a los ciudadanos. Es una estrategia lógica pero que coloca a un candidato enfermo en un aprieto. Se equivocan los que anuncian el fallecimiento de Chávez en dos meses desde hace un año, pero la enfermedad existe y como sabe cualquier lector a veces el paciente alarga su vida, con tal de que lleve una vida limitada, o de pronto recae y entra en agonía. Chávez quiere vivir muchos años y ganar las elecciones, aspira  a sobrevivir realizando una campaña a media máquina, gobernando a distancia por así decirlo.

martes, 19 de junio de 2012

FALSARIOS

Sol de Margarita, Caracas, 19 de Junio de 2012
Rostros del reverso
Falsa independencia

Hay muchos ejemplos más de la verdadera independencia de la política venezolana. Hoy la dependencia nacional del petróleo solo se compara con la de los tiempos de Gómez.
Fausto Masó

Chávez se presenta como un adversario a tiempo completo de Estados Unidos y el mundo occidental. Por lo menos retóricamente muestra constantemente su alegría por la crisis de los países europeos y los fracasos de la política exterior de Washington, mientras el imperio que sin duda se alegraría de verlo fuera de Miraflores no prepara ninguna operación militar semejante a la que organizó contra Cuba en abril de 1961, solo que Chávez celebra una crisis de nuestros clientes, que está provocando ya una caída dramática de la economía venezolana.
Al mismo tiempo, desde Miraflores se repite que los sucesivos gobiernos venezolanos acataron servilmente todas las órdenes de Estados Unidos, que siguieron una política petrolera que nunca se enfrentó a los deseos estadounidenses. Quizá esto sea más exacto aplicado al dictador Gómez, el cual de todas maneras contaba con una excusa válida para cortejar las inversiones extranjeras: Venezuela no contaba con recursos y capacidad técnica para desarrollar su industria, lo más que estaba a su alcance era buscar multinacionales que compitieran una con la otra para colocar a Caracas en la posición de complacer más a una que otra. Algo parecido a la actitud hace 20 años de Pdvsa frente a la faja petrolífera del Orinoco.
Sin embargo, una vez terminada la dictadura de Gómez, Venezuela presionó para aumentar su participación en los beneficios petroleros que mejoraron sustancialmente entre 1940 y 1948, lo que permitió a Pérez Jiménez una bonanza para el país y financiar sus grandes obras.
Más tarde, Rómulo Betancourt y Pérez Alfonso impulsaron lo que ha sido el desafío mayor de los países subdesarrollados a Estados Unidos y Europa, la creación de la OPEP, porque la OPEP buscaba una alianza contra los intereses de los consumidores, es decir, del mundo occidental, y logró pronto aumentos significativos de los ingresos, Venezuela alcanzó una participación cercana a 80 y 90% de los ingresos.
En la guerra de las Malvinas, Luis Herrera Campíns apoyó con armas, suministrando cohetes y repuestos al Gobierno argentino, a pesar de que políticamente se oponía a la dictadura militar. Carlos Andrés Pérez y Caldera desarrollaron una política exterior en Centroamérica que aisló y terminó derrocando a un gran aliado y amigo de Estados Unidos, la dictadura nicaragüense. La doctrina Betancourt que en los años sesenta no contaba con apoyo internacional se volvió política mundial, el rechazo y aislamiento de las dictaduras hoy se aplica en África y en América Latina fue uno de los factores que salvó a Chávez el 11 de abril. Ningún presidente venezolano ha mantenido una posición más firme que Jaime Lusinchi frente a Colombia. Cuando en una crisis con Álvaro Uribe Chávez movilizó tropas hacia la frontera, Bogotá no le concedió ninguna importancia. En la crisis de la corbeta Caldas, el gobierno vecino retrocedió, sacó la corbeta del lago de Maracaibo porque se convenció de la firmeza de Jaime Lusinchi, de que realmente las fuerzas venezolanas hundirían el Caldas.
Carlos Andrés Pérez se enfrentó políticamente a la dictadura de Fujimori, Luis Herrera y los distintos presidentes democráticos apoyaron militantemente a los enemigos de Pinochet.
Hay muchos ejemplos más de la verdadera independencia de la política venezolana. Hoy la dependencia nacional del petróleo solo se compara con la de los tiempos de Gómez. Chávez cree que China y Rusia lo respaldan realmente, supone que vivimos todavía en los tiempos de la guerra fría, ignora que el principal cliente de China es Estados Unidos y que desde hace buen tiempo el mundo es multipolar. No comprende que la política exterior venezolana perseguía fortalecer un eje andino y de los países del Pacífico para crear un equilibrio geopolítico frente a dos gigantes: Brasil y Estados Unidos.
Venezuela sin instituciones es totalmente dependiente de la voluntad de un hombre, Chávez, de los recursos del petróleo y del ejército nacional, nuestra política exterior carece de la sutileza de la de Brasil, que reconoce la necesidad de aliarse con Estados Unidos, o con los países del BRIC, según la conveniencia nacional, es decir, es independiente, y ha desarrollado una economía que sí sustenta realmente esa independencia, en lo que cabe en un mundo globalizado.


Fotografía: Horacio Coppola

sábado, 5 de mayo de 2012

LHC

SOL DE MARGARITA, Porlamar, 5 de Mayo de 2012
La reivindicación necesaria de LHC
El ex presidente sin pretenderlo ni saberlo se había convertido en ejemplo para un país que le había dado la espalda y que quizá ahora comience a admirarlo. Vivía modestamente, sin escoltas, se las había quitado en gesto mezquino Chávez.
FAUSTO MASÓ

Fuimos vecinos en Sebucán varios años de Luis Herrera Campíns, lo visitamos alguna vez, sin llegar a desarrollar una amistad, apenas nos saludábamos de lejos, pero aprendimos a admirar a un ex presidente que sin pretenderlo le daba una  lección al país, en los últimos años de vida.

Sin decir una palabra, su recuerdo hoy reivindica a la llamada República Civil, demuestra que a pesar de sus errores LHC fue algo más importante que un gran político, una gran persona. Todo esto nos lo recuerda el libro de Ramón Guillermo Aveledo, “El Llanero Solidario”.

El ex presidente sin pretenderlo ni saberlo se había convertido en ejemplo para un país que le había dado la espalda y que quizá ahora comience a admirarlo. Vivía modestamente, sin escoltas, se las había quitado en gesto mezquino Chávez.

No se quejaba de sus estrecheces económicas ni de que lo tuvieran en el olvido, probablemente sus últimos años lo invadió la tristeza al presenciar el destino del partido que había fundado y el rumbo que había tomado Venezuela. Ahora la publicación del libro de Ramón Guillermo Aveledo, lo vuelve a la actualidad.

LHC pecó por ser demasiado amigo de sus amigos, algunos se aprovecharon de su cercanía para comportarse indebidamente, tampoco supo comprender la crisis económica venezolana, como le ocurrió a la inmensa mayoría de nuestros políticos, incluso a Carlos Andrés Pérez, que creyó que bastaba con un tratamiento de shock para recuperar la economía y hasta se jactó de que él aplicaría en democracia un programa que solo un Pinochet había podido llevar a cabo. Se equivocaba y le costó el poder.

 LHC atisbó la necesidad de cambios económicos, pero su formación política lo limitó para emprender proyectos audaces.

Los 14 años de Chávez, por contraste han puesto ante nuestros ojos el gran legado de LHC: la decencia, la trascendencia de ciertos valores, los que despectivamente se califican de burgueses, tradicionales, pero sin los cuales no hay sociedad, y en especial la venezolana, que no se precipite en una crisis terminal.
En Argentina hoy se admira a hombres como Arturo Illia, cuyo derrocamiento inició un ciclo de violencias y corrupción del que todavía no se recupera el país. Un médico que se preocupaba de los pobres, un presidente que cometió errores pero cuya estatura se agiganta al compararlos con los dictadores militares, los políticos corruptos como Carlos Menem, la demagogia de los Kirchner.

Las ideas de Luis Herrera sobre economía no le permitieron comprender y dominar la crisis venezolana; era pedirle mucho que supiera enfrentar la crisis que desembocó en el Viernes Negro y que marcó su presidencia, pero dejó una obra y su vida acrisolada. Ramón Guillermo Aveledo la cuenta con objetividad.

Uno de los secretos del poder de Chávez ha sido imponernos una visión simplista de la historia, que desgraciadamente imperaba en nuestros libros de historia y en las Academias Militares, visión que destaca el aspecto marcial de nuestro pasado, en la crítica despiadada de los presidentes de la IV República, mejor llamada la República Civil.

Cometieron errores, pero representan lo mejor del pasado venezolano, el  período que más resplandece en la historia.

LHC aplicó una exitosa política internacional, respaldó a Argentina en la Guerra de las Malvinas, desarrolló la democracia en Centroamérica, construyó el complejo del Teresa Carreño… y sobretodo, gobernó como un demócrata, algo que extrañamos hoy.

sábado, 9 de abril de 2011

TROPEZANDO CON LA MISMA PIEDRA


EL NACIONAL - Sábado 09 de Abril de 2011 Opinión/7


¿De dónde salió Humala?


Fausto Masó


Ollanta Humala salió de los últimos lugares en las preferencias de los electores para ponerse a la cabeza en las encuestas. ¿Qué pasó? No necesariamente las encuestas mienten; las encuestas honestas, las que no son complacientes con los clientes, las más serias y profesionales dependen del humor de los encuestados que a veces no saben lo que quieren y cambian de opinión a última hora, frente a una buena campaña o un acontecimiento imprevisto. Eso parece que está ocurriendo en Perú. Como Chávez en 1998 ahora Humala cambió de discurso y de forma de vestir, abandonó poses revolucionarias y admira a Lula, no quiere saber nada con Venezuela, emplea un argumento manido, dice que el modelo venezolano no se aplica al Perú. ¿Está mejor asesorado? Por desgracia para los peruanos, sólo sabrán la verdad si lo eligen presidente, le dan oportunidad de mandar y comprobar que les había mentido. Humala habla de referéndum revocatorio, insiste en que la patria se defiende: "Y para defenderla tenemos que hacer una revolución educativa y de salud, para que todos los peruanos tengan acceso a estos servicios con calidad y que no sea exclusivamente de los ricos", aseguró. Humala, un militar retirado que en 2000 se sublevó contra el gobierno del ex presidente Alberto Fujimori, afirmó que es la hora de los más pobres. A los que visitan Perú les impresiona el progreso del país, los resultados económicos, la modernización de las empresas, el milagro peruano. Por desgracia, otros milagros han terminado en desastres espantosos hasta en la propia Europa, donde Irlanda pasó de ser el tigre celta a sobrevivir gracias a un plan de rescate de la Comunidad y un brutal ajuste que empobreció el país. El verdadero milagro peruano ha sido la resurrección política de Ollanta Humala, la que este domingo confirmarán los electores, y los peruanos ­para horror de Mario Vargas Llosa­ tendrán que escoger entre Humala y la hija de Fujimori. Como las estrellas de los astrólogos, las encuestas inclinan pero no obligan. Demasiado tarde los adversarios de Humala han reaccionado. En Venezuela, Chávez anda convencido de que arrasará en 2012. ¿Y si ocurre lo contrario? Si hasta buena parte de los chavistas votan por la oposición porque no quieren que gobierne 20 años. Sin tomar en cuenta las encuestas, la política se convierte en una adivinación; pero guiándose únicamente por las encuestas se cometen los errores peores. Ni Chávez ni Salas Römer hubieran sido candidatos a la Presidencia si toman al pie de la letra las encuestas de 1997. A los latinoamericanos no les basta con los buenos resultados de la economía, la aprobación de la prensa internacional, los supuestos sabios del FMI, una verdad que olvidó el propio Carlos Andrés. En todo caso, en América Latina es una locura entregarle la bandera de la justicia y de la patria al adversario, dejar que un Chávez dicte los términos del debate, no asumir la defensa de los excluidos y los pobres, no abandonar la plaza Altamira e irse a la de Catia. Hay que realizar las primarias, las que, por supuesto, nadie ha ganado ya; las encuestas cambian... Algo ayuda a la oposición: Chávez anda demasiado confiado y la buena estrella no lo acompaña, en América Latina perdió su prestigio. El próximo año comprobaremos si en Venezuela también tiene el sol a su espalda.



Ilustración: Candidatos presidenciales de Perú (El Nacional, Caracas, 09/04/11)



domingo, 12 de diciembre de 2010

´de una relación costo - sufragio


EL NACIONAL - Sábado 11 de Diciembre de 2010 Nación/3
El Método del Discurso
Violar la Constitución no cuesta votos
FAUSTO MASÓ

Las violaciones a la propiedad privada no convencieron a los electores de Guárico y de Amazonas para no votar por Chávez. Tampoco les molestó que vulnerase la constitución un día sí y otro no. El PSUV aumentó su votación en esos estados a pesar de las lluvias, los apagones, el desastre económico. Quizá esté ocurriendo lo peor: parte del país compra la utopía socialista, supone que las penalidades del presente abrirán la puerta a una sociedad de iguales. Históricamente la utopía ha sido derrotada no por los principios de la propiedad privada sino por una promesa más convincente como la que representó la democracia venezolana en sus primeros tiempos o por hechos contundentes como el crecimiento económico de Chile. Por lo general mucha gente prefiere pasar hambre con ilusiones que sin ilusiones. Lógico. Ocurre también que el carisma de Chávez, igual que la votación de AD en otra época, permanece más tiempo en lugares como el Guárico. Si es así no hay que dar por segura su derrota en 2012. El debate es político no jurídico. Chávez ha violado la constitución y ha ganado elecciones.

Entre los rasgos pintorescos de la política venezolana sobresalen las acusaciones de inconstitucionalidad contra Chávez, tan útiles como la raya adicional del tigre. Llevan diez años sin quitarle el sueño y quizá hasta las agradezca porque distraen al país de los verdaderos temas: corrupción inseguridad, anarquía. Además Chávez siempre podrá cambiar las leyes a posteriori para justificar cualquier decisión y así respetarlas al pie de la letra.

El domingo pasado la MUD perdió muchos votos en Guárico por falta de unidad, por no haber celebrado unas primarias. El chavismo contó con un candidato más atractivo que el difunto William Lara. En Amazonas el gobernador Guarulla ganó por un margen más estrecho que en el pasado. En Maracaibo la abstención le quitó votos a Únete a pesar de la gran campaña realizada por Eveling de Rosales.

El chavismo cuenta con mayores recursos; a la oposición le toca sin dinero organizar una maquinaria. Maquinaria es sinónimo de dinero o de una vasta organización de jóvenes.

El domingo pasado el país no tomó la elección con la misma seriedad que el 26S, cuando la abstención chavista superó a la antichavista.

Unos no creyeron que la revolución corría riesgos; los segundos supusieron que el control de la Asamblea pondría un obstáculo al proyecto del PSUV. El domingo pasado ocurrió lo contrario; los antichavistas durmieron la siesta.

Mientras la oposición crea más en la victoria de 2012 menos se movilizará, contará los pollitos antes de nacer.

Considerar ya fatalmente derrotado a Chávez es un grave error. Puede ganar las elecciones de 2012 a juzgar por los resultados del domingo pasado.

Esa creencia en una victoria inevitable, en la impotencia de Chávez disminuye la unidad de la oposición, pues si ya el recado está hecho las ambiciones de muchos saldrán a la superficie. Reconocer el poder político e institucional de Chávez, las ventajas con las que cuenta, el poder del dinero, su habilidad táctica, obliga a unirse con mayor fuerza.

Paradójicamente mientras más la oposición suponga el triunfo seguro menos urgencia habrá para fortalecer la unidad. Mientras tanto, con todo el respeto: denle a los constitucionalistas unas bien merecidas vacaciones.

sábado, 4 de diciembre de 2010

¿cuán felices?....


EL NACIONAL - Sábado 04 de Diciembre de 2010 Nación/3
El Método del Discurso
¿Éramos felices?
FAUSTO MASÓ (* )

Es tanto el rechazo hacia Chávez que se quiere reivindicar a Carlos Andrés Pérez. Muchos de los que estimularon su salida abrupta del poder, ahora dicen que éramos felices y no lo sabíamos.

¿Cómo pedirle sacrificios a la población al mismo tiempo que se publicaban los escándalos de la Margold? Tristemente el país no lamentó el golpe del 4-F ni la salida de Pérez del poder. Al contrario.

En circunstancias adversas Rómulo Betancourt contó con un gran partido y el respaldo moral de su conducta: rebajó los sueldos 10%, enfrentó la sublevación de militares y guerrilleros, impuso la democracia. Nadie lo acusó de enriquecerse, no surgió la antipolítica durante los tres primeros períodos de la democracia. No fueron gobiernos impolutos, ninguno lo es, pero esos tres presidentes poseían fuerza moral.

El primero gobierno de Pérez socavó las instituciones, persiguió al editor Jorge Olavarría, expropió numerosas empresas, aplicó la política internacional de la gran Venezuela, se acercó a la Cuba de Castro, impuso las prestaciones dobles etc. y etc. Pérez gana cómodamente las elecciones en 1989 por el recuerdo de aquella manguangua.

A los pocos días ocurrió el 27 de febrero.

Los que aplaudieron la salida de Pérez, suponen que si su plan económico hubiera sido apoyado el país sería una tacita de plata. Algunos desarrollan un argumento lamentable: CAP era un corrupto pero ¡ahora nuestros gobernantes son peores! ¡Éramos felices y no lo sabíamos! El país no soportaba la corrupción, el Ejército venezolano no respetaba Miraflores. Examínese la prensa de la época para recordar cómo las madres disfrazaban de paracaidistas a sus hijos en Carnaval, y algo peor, cómo los distintos candidatos presidenciales prometieron sacar de prisión a los golpistas, con la excepción de Claudio Fermín. Chávez no fue execrado como Tejero en España o los golpistas argentinos.

Al contrario. Por el recuerdo de la abundancia llegó a presidente por segunda vez, cuando después de pasar varios años como alma en pena Venezuela rechazó los candidatos que le presentaban los partidos. En el ascenso de Chávez también tienen una grave culpa la irresponsabilidad de los llamados "notables", la antipolítica, las equivocaciones del MAS y de La Causa R.

En el futuro no caben escándalos de barraganas ni el fracaso económico, ni la degradación moral ni mucho menos el militarismo.

La Venezuela decente gobernó durante los tres primeros períodos presidenciales.

CAP intentó rectificar sus errores en el segundo período. No lo logró. Su caso recuerda el de Carlos Menea, Sarkozy, Berlusconi. Los planes económicos que han triunfado en América Latina y en el mundo los aplican gobernantes con fuerza moral, partidos preocupados tanto por una economía eficiente como por superar la pobreza.

¿Hemos aprendido algo? Quizá no mucho. Pérez cargó con pecados propios y ajenos, tuvo grandes iniciativas, pero el fracaso de su segundo gobierno es una de las causas del ascenso de Chávez al poder y la desmoralización de su primer gobierno socavó la democracia venezolana.

¿Era el único culpable? Ni de lejos. ¿Era un político audaz? Sí, demasiado. Era, eso sí, un demócrata. Prefirió un final amargo a traicionar sus convicciones democráticas.

Llueve y llueve. ¡Chávez culpa al capitalismo de la lluvia! Cuando se cae ahora un puente, una autopista, no funciona un aeropuerto, ¿de quién es culpa? Del Gobierno central.