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jueves, 2 de abril de 2020

DESDE LUGAR ALGUNO: SÓLO HAY BAJAS

Alain Touraine, sociólogo: “Esta crisis va a empujar hacia arriba a los cuidadores”
El sociólogo francés es uno de los últimos supervivientes de una generación que marcó el pensamiento Occidental. Dice que ahora siente un gran vacío.
Marc Bassets
 
Alain Touraine (Hermanville-sur-Mer, 1925) es uno de los últimos supervivientes de una generación brillante que marcó las ciencias sociales y el pensamiento occidental desde mediados del siglo XX hasta el inicio del XXI. Como sociólogo, su campo de estudio ha abarcado desde las fábricas que en la posguerra levantaron el país a la sociedad postindustrial, y desde los movimientos sociales a la crisis de la modernidad. Con sus intervenciones en el debate público —en Francia, pero también en otros países europeos como España y en América Latina—, Touraine se convirtió en un referente de lo que en su país llaman la segunda izquierda —de carácter socialdemócrata y netamente antitotalitaria—. El sociólogo, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2010, conversó con Ideas por teléfono desde su confinamiento en París.
PREGUNTA. Estamos en guerra, dicen Emmanuel Macron, Pedro Sánchez, Donald Trump. ¿Es correcto?
RESPUESTA. Técnicamente la guerra enfrenta a un ejército A que invade el territorio del país B. Hacen falta al menos dos y ocurre entre humanos. Aquí, en cambio, lo que vemos es lo humano contra lo no humano. No critico el empleo de la palabra guerra pero sería una guerra sin combatientes. No hay un estratega: el virus no es un jefe de Gobierno. Y, del lado de lo humano, creo que vivimos en un mundo sin actores.
¿Sin actores?
Nunca había visto un presidente de Estados Unidos tan raro como Donald Trump, tan poco presidencial, un personaje tan fuera de las normas y fuera de su papel. Y no es casualidad: Estados Unidos ha abandonado el papel de líder mundial. Hoy ya no hay nada. Y en Europa, si se fija en los países más poderosos, nadie responde. No hay nadie en lo alto de la tabla.
¿Y abajo?
No existe un movimiento populista, lo que hay es un derrumbe de lo que, en la sociedad industrial, creaba un sentido: el movimiento obrero. Es decir, hoy no hay ni actores sociales, ni políticos, ni mundiales ni nacionales ni de clase. Por eso, lo que ocurre es todo lo contrario de una guerra, con una máquina biológica de un lado y, del otro, personas y grupos sin ideas, sin dirección, sin programa, sin estrategia, sin lenguaje. Es el silencio.
¿Recuerda un momento similar en su vida?
Quizá existió la misma sensación durante la crisis del 29, yo había nacido un poco antes: todo desaparecía y no había nadie, ni en la izquierda ni en los Gobiernos. Pero es verdad que el vacío fue rápidamente llenado por el señor Hitler. Lo que más me impresiona ahora, en tanto que sociólogo o historiador del presente, es que hacía mucho tiempo que no sentía un tal vacío. Hay una ausencia de actores, de sentido, de ideas, de interés incluso: la única preferencia del virus es hacia los viejos. Tampoco hay remedio ni vacuna. No tenemos armas, vamos con las manos desnudas, estamos encerrados solos y aislados, abandonados. No hay que estar en contacto y hay que encerrarse en casa. ¡Esto no es la guerra!
Usted tenía 14 años en 1940, al inicio de la verdadera guerra, la Segunda Guerra Mundial. ¿Le recuerda a aquel momento?
No. En aquel momento, para un chico francés de mi edad en aquella época, no había nada más banal que una guerra franco-alemana. Aquello ya se había jugado varias veces. La ocupación, después, sí marcó toda mi juventud. Ahora es otra cosa: estamos en el vacío, reducidos a la nada. No hablamos, no debemos movernos, ni comprender.
¿Cómo hemos llegado aquí?
Hemos vivido dos buenos siglos en la sociedad industrial, en un mundo dominado por Occidente durante unos 500 años. Hoy hemos creído, y fue el caso en los últimos 50 años, que vivíamos en un mundo americano. Ahora quizá viviremos en un mundo chino, pero tampoco estoy en absoluto seguro. América se hunde y China está en una situación contradictoria, que no puede durar eternamente: quiere practicar el totalitarismo maoísta para gestionar el sistema mundial capitalista. Nos encontramos en ningún lugar, en una transición brutal que no ha sido preparada ni pensada.
¿Habla de hoy mismo, en pleno confinamiento, o de nuestra época en general?
De ambos. Pero me gustaría dar el punto de vista de alguien encerrado. Yo mismo me encuentro en ningún lugar, puesto que no tengo derecho a salir a la calle.
¿Le angustia esta situación?
No, porque mi vida consiste en estar en casa trabajando. Me siento, de alguna manera, protegido en las mismas condiciones que todos los días.
¿Dónde está Europa?
¿Usted ha escuchado muchos mensajes europeos estos días? Yo no. Soy muy europeísta, probablemente demasiado. La marcha de Reino Unido no es poca cosa. El ascenso de los iliberales como Matteo Salvini en Italia tampoco. Esta epidemia tiene lugar en un periodo en el que no sabemos ni cómo ni por qué. Es demasiado pronto para saber qué hacer económicamente, y políticamente no se nos pide otra cosa que quedarnos encerrados en casa. Estamos en el no-sentido, y creo que mucha gente se volverá loca por la ausencia de sentido.
¿Habrá un regreso del nacionalismo y el populismo?
Pero esto ya estaba aquí. Ahora hay dos decisiones fundamentales para Europa. Primero, la liberación por medio de las mujeres. Es decir, el derrumbamiento de la razón en el centro de la personalidad y la recomposición de los afectos en torno a la razón y la comunicación, una sociedad del care [en inglés, cuidados]. Y segundo, la acogida de los migrantes, que considero un problema de peso. Nuestros países europeo se definen hoy por su actitud ante los migrantes.
¿El virus no lo cambia todo? Las consecuencias económicas, nuevas costumbres sociales con más distancia, otras prioridades
No lo creo. Habrá otras catástrofes. Me extrañaría mucho que en los diez años que vienen no hubiese catástrofes ecológicas importantes, y los diez últimos años se han perdido. Atención, las epidemias no lo son todo. Y creo que entramos en un nuevo tipo sociedad: una sociedad de servicios, como decían los economistas, pero de servicios entre humanos. Esta crisis empujará hacia arriba la categoría de los cuidadores: no pueden seguir estando mal pagados. Al mismo tiempo, con estas crisis hay posibilidades de que un choque económico produzca reacciones que llamo de tipo fascista. Pero no me gustaría hablar demasiado del futuro, prefiero centrarme en el presente.
Hoy nos gobierna el virus.
No el virus, sino nuestra impotencia para combatirlo, pero se acabará encontrando una vacuna.

Fuente:
Fotografías:

miércoles, 12 de septiembre de 2018

AGUAS SOBRE PUENTES TURBULENTOS

EL PAÍS, Madrid, 12 de septiembre de 2018
TRIBUNA
Los presuntos guardianes de Suecia
Antony Beevor

Poco antes de las elecciones del domingo y el extraordinario avance del partido de extrema derecha Demócratas Suecos, la comunidad internacional descubrió una realidad incómoda: ni siquiera una sociedad tan progresista como la de Suecia es inmune al odio y a la intolerancia. Tal vez algún politólogo dé con una fórmula para conocer la relación entre los niveles de inmigración y el ascenso del populismo nacionalista. Suecia, desde luego, tiene el mayor número de inmigrantes por habitante de toda Europa. Pero es bien sabido que algunos países, en particular los del grupo de Visegrado, en Europa del Este, están apoyando lo que el líder húngaro Viktor Orbán llama “democracia iliberal” sin haber convivido nunca con la inmigración.

Demócratas Suecos, dirigido por un elocuente diseñador de páginas web llamado Jimmie Åkesson, obtuvo sus primeros escaños parlamentarios en 2010, tras librarse de sus elementos más descaradamente neonazis. Le ayudó la existencia de grupos todavía más extremistas: Alternativa por Suecia, Movimiento Nórdico de Resistencia y Soldados de Odín, que se consideran justicieros antiinmigración. En comparación, ellos son un partido convencional, y eso les ha permitido alcanzar el 17,6% de los votos y convertirse en la tercera fuerza, por detrás de los socialdemócratas y el centro-derecha de los moderados.

Lo único razonablemente seguro en el empate actual entre el centroizquierda y el centroderecha es que formar un gobierno sin la participación de Demócratas Suecos va a ser enormemente difícil. Por suerte, Suecia es una democracia muy asentada y, como sucedió recientemente en Holanda con un Gobierno interino, sobrevivirá a un limbo político que, en otros lugares, podría ser catastrófico. El verdadero peligro puede aparecer a largo plazo. En una era de cambios radicales, defender el statu quo es una tarea nada envidiable. En toda Europa existen ya partidos nacionalistas extremistas que explotan las contradicciones de unos Gobiernos que aspiran en vano a la integración y, al mismo tiempo, permiten una política de multiculturalismo.

El éxito de esos partidos en Europa y otros continentes ha roto tabúes políticos y culturales y ha trastocado cosas que se daban por supuestas. Defender los intereses de la población nativa, tanto frente a los inmigrantes económicos como frente a los que buscan asilo, ha dejado de ser una vergüenza. Ha quedado claro que la idea de que las ideas humanitarias y progresistas tienen que acabar venciendo es de un optimismo imposible. A la gente le resulta más fácil fingir que es tolerante cuando no se siente amenazada por la velocidad de los cambios sociales, políticos y demográficos. Puede que la xenofobia de otros tiempos haya dejado de ser socialmente aceptable, pero no ha desaparecido. En Reino Unido, la avalancha de comentarios racistas tras el referéndum del Brexit escandalizó a muchos. Pero la verdad es que, a pesar de que muchos, por ejemplo en las escuelas de magisterio, creen que con la educación será posible que la próxima generación esté libre de prejuicios, el avance de las actitudes progresistas en los últimos 20 años no se ha consolidado.

Alexis de Tocqueville señaló en una famosa frase que “el momento más peligroso para un mal gobierno es cuando empieza a reformarse”. Hoy, después de tres generaciones de “buen gobierno” en Europa desde la posguerra, está sucediendo todo lo contrario. Las democracias occidentales se han vuelto cada vez más vulnerables a todos los grupos de presión imaginables. Y una sociedad cuya tolerancia no está asegurada se queda, por definición, a merced de los provocadores intolerantes y premeditados.

Los manifestantes de extrema derecha pueden ser racistas declarados o simplemente personas asustadas e indignadas por la desconcertante velocidad de los cambios. A eso se une una revuelta contra el multiculturalismo y la corrección política, que se convierte en un deseo de utilizar el lenguaje de odio para crear conmoción e incluso cuestionar los tabúes contra el antisemitismo y el racismo. Nada es comparable a la provocación que representan la esvástica y el saludo hitleriano, como demostraron a finales de agosto los sucesos de Chemnitz, en el este de Alemania.

¿Es posible que proclamen su patriotismo y hagan todo lo posible para debilitar a Suecia frente a una agresión rusa?

¿Qué ocurrirá con la inmigración en el futuro? La sorprendente subida de las temperaturas de este año debería ser una señal de alarma, sobre todo —espero— para Demócratas Suecos que niega el cambio climático. Curiosamente, después de un verano abrasador en Suecia, los grandes perdedores han sido los Verdes. La llegada de refugiados a través del Mediterráneo ha descendido por ahora, pero entre las consecuencias del calentamiento podrían darse la destrucción de las reservas de alimentos y una mayor escasez de agua en toda África, lo cual provocaría nuevas olas de migración hacia el norte, hacia el salvavidas europeo. Hace casi 30 años, escribí un libro sobre el Ejército británico en el que acababa preguntándome qué papel podrían tener las fuerzas de defensa en un mundo futuro de guerras por el agua y desastres ecológicos. ¿Tendrían que garantizar la seguridad de las fronteras nacionales contra las migraciones masivas procedentes del sur? Me horrorizaría tener razón.

De hecho, la defensa es otro enigma planteado en estas elecciones. Demócratas Suecos, como casi toda la extrema derecha europea, parece ser admirador de Vladímir Putin, que ha exprimido todo lo que ha podido la baza de la islamofobia y contra la inmigración. A su vez, esos partidos reciben el apoyo del canal de televisión Russia Today y otros medios del Kremlin. Su posición de poder llega en un instante delicado. Durante las próximas semanas, las Fuerzas Armadas rusas celebrarán sus juegos de guerra en Vostok, con el despliegue de hasta 300.000 soldados. Son las mayores maniobras desde la Guerra Fría, y se extenderán desde el Lejano Oriente, con la participación de tropas chinas, hasta Kaliningrado y el Báltico.

Por su parte, la OTAN también llevará a cabo sus ejercicios de otoño, Trident Juncture, con la intervención de 40.000 soldados, incluidos los de dos países que no pertenecen a la Alianza: Suecia y Finlandia. Estas maniobras pueden enojar a los rusos, sobre todo porque la base de los ejercicios es una “hipótesis de Artículo 5”, el rechazo a una invasión de Noruega por parte de unas fuerzas orientales que recuerdan bastante al Ejército Rojo. Con todo esto, hay una pregunta que los amigos extranjeros de Suecia, sin duda, van a empezar a hacerse: ¿será posible que Demócratas Suecos, mientras proclama a voces su peculiar patriotismo, haga todo lo que pueda para debilitar la voluntad de su país de hacer frente a una agresión rusa en el norte de Europa?

(*) Antony Beevor es historiador. Su último libro es La batalla por los puentes (Crítica).
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Fotografía inicial: http://itongadol.com.ar/noticias/val/86687/antisemitismo-miembros-de-grupos-neonazis-irrumpieron-en-una-conferencia-de-un-sobreviviente-del-holocausto-en-suecia.html
Fuente:
https://elpais.com/elpais/2018/09/11/opinion/1536675725_421219.html

martes, 11 de septiembre de 2018

ORQUESTACIÓN DE UNA CAMPAÑA XENOFÓBICA

Obvio que son y somos más venezolanos que Maduro

“De dudosa nacionalidad, Nicolás Maduro embiste ahora contra la histórica inmigración de quienes son venezolanos como el que más”, sentenció el diputado Luis Barragán, integrante de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio al referirse a la anunciada  demanda de indemnización contra el gobierno de Colombia.

“Apelando a un chauvinismo deleznable, paradójico cuando versamos sobre los más insignes defensores de los intereses de la dictadura cubana, el régimen apunta a más de cinco millones de neogranadinos establecidos por varias generaciones acá que, está demás aseverar, se han hecho y son sobradamente venezolanos. Sufren como tales al país que aman y mal puede, en la búsqueda desesperada de recursos, bajo cualquier pretexto, desconocerlos un régimen que no les hace favor alguno”.

Indicó el parlamentario que, desde varias semanas, la dictadura ha venido perfeccionando un discurso de segregación entre los venezolanos para alentar el éxodo y generar mayores problemas en la región.

“Ante la huida desesperada de los venezolanos, un drama que debería avergonzarle, la dictadura la ensaya como un vulgar mecanismo de chantaje a los países vecinos, buscando desestabilizarlos y colapsar sus servicios públicos. Desde hace varias semanas, ha probado un lenguaje que es de segregación y, lejos de reconocer que los hay dispuestos a resistir y a enfrentarla, la dictadura falazmente argumenta que no se han ido por sus supuestas bondades. En el fondo, la campaña está orquestada para generar xenofobia, llegando incluso a inventar una tal y ridícula demanda contra gobiernos extranjeros por las atenciones dispensadas a ciudadanos que son venezolanos, por más que tengan como origen otros países y hasta compartan la nacionalidad”.

Finalmente, expresó el diputado de Vente Venezuela que nuestro país ha sido un referente migratorio del cual se siente orgulloso.

“Históricamente, hemos abierto las puertas a los ciudadanos del mundo que también construyeron la República Civil que ahora pretende La Habana destrozar. Además, en las malas y en las buenas,  no desean irse y, al reivindicar su sentimiento venezolanista, tampoco vivir en Colombia, Ecuador, Perú, Italia, Portugal, España, China o en los países árabes que los vieron nacer. Nicolás Maduro puede inventarse cualquier pretexto, pero luce demasiado obvio que ellos son y somos más venezolanos que él”.

Referencia: http://lbarragan.blogspot.com/2018/09/ocurrencia.html

11/09/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/09/11/diputado-luis-barragan-la-dictadura-orquesta-una-campana-xenofobica/
12/09/2018:
http://www.ventevenezuela.org/2018/09/12/luis-barragan-maduro-embiste-ahora-contra-la-historica-inmigracion-de-venezolanos-que-huyen-por-nuestras-fronteras/
http://www.elimpulso.com/noticias/nacionales/diputado-barragan-maduro-embiste-contra-la-historica-inmigracion-de-venezolanos-que-huye-por-nuestras-fronteras-12sep
https://notiespartano.com/2018/09/12/luis-barragan-maduro-embiste-ahora-contra-migrantes-venezolanos/
https://theworldnews.net/ve-news/diputado-luis-barragan-la-dictadura-orquesta-una-campana-xenofobica

Fotografías: En la sede administrativa de la Asamblea Nacional, recibimos y conversamos con Antonella Marty, asesora del Senado Argentino. En las gráficas, junto a los diputados Dignora Hernández y Richard Blanco, AntonellaMarty.

OCURRENCIA

Maduro exigirá a Colombia indemnización por los colombianos que viven en Venezuela

Luis Sequera / 10 sep 2018.- El presidente de la Republica, Nicolás Maduro, pidió al gobierno de Colombia que indemnice al país por todos los colombianos que reciben ayuda social por parte del Estado, al mismo tiempo que acusó a la “oligarquía bogotana” de impulsar un plan para desprestigiar a Venezuela.

“Vamos a usar todo los mecanismo internacionales para demandar que el gobierno de Colombia indemnice a Venezuela por los 5.600.000 colombianos que están aquí y tiene trabajo, sueldo, pensiones, seguridad social, educación pública, vivienda, salud y, que vinieron a Venezuela en condiciones de pobreza, no se conoce un caso en que hayan venido con riquezas a invertir en Venezuela, vinieron con una mano adelante y otra atrás”, expresó.

De igual manera afirmó que Venezuela es el segundo país del continente que recibe mayor número de migrantes.

“Venezuela tiene casi el 30% de su población, de un país de casi 30 millones de habitantes, son migrantes de otros países (…) de Colombia 5.600.000, de Ecuador 500 mil, de Perú 500 mil, de Portugal 400 mil, de Italia 200 mil, de España 250 mil, del mundo árabe un millón aproximadamente, de la China 500 mil”, puntualizó el mandatario.

Posteriormente, aseguró que “la oligarquía colombiana ha llevado adelante toda esta campaña en contra de Venezuela” para que sea intervenida internacionalmente.

“La oligarquía bogotana ha llevado adelante toda esta campaña en contra de Venezuela, es un plan loco, es un plan estúpido, porque pensar que pueden intervenir Venezuela es cosa de gente estúpida, a Venezuela no la toca nadie. Venezuela seguirá en paz, asumiendo su recuperación económica, construyendo su prosperidad y, (…) seguirá dando lecciones a las oligarquías del mundo de que si se puede”, manifestó.

Con respecto a la reunión que entabló este lunes la Comisión de Seguridad de la ONU para tratar el tema de la crisis humanitaria en el país bajo la denominada “Fórmula Arria”, dijo lo siguiente:

“Sobre Venezuela hay una gran operación mundial mediática, para posicionar una matriz de supuesta crisis humanitaria. En los planes locos, una intervención militar en Venezuela, nosotros no debemos ninguna pertinencia a que un plan de estos tenga éxito, ni crisis humanitaria ni intervención militar”, aseveró.

Finalmente el jefe del Ejecutivo Nacional denunció que “esta campaña internacional mundial de difamación, además ha querido justificar que en Venezuela se dé un golpe de estado, como lo denuncia el New York Time. Ha sido acepado por el gobierno de los EEUU, un atentado terrorista, como con el que intentaron matarme el 4 de agosto. Hemos pasado todas las pruebas y hemos demostrado que somos indestructibles e invulnerables”, finalizó.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2018/09/maduro-solicitara-indemnizacion-colombia-ciudadanos-ese-pais-venezuela/

domingo, 26 de febrero de 2017

ANOMALÍA

Inmigración
Luis Barragán


En el presente siglo, el país recibió una fuerte inmigración que nadie explicó y, mucho menos, el gobierno. No obedecía a una política sistemática, como la que se implementó a mediados del XX, o a la atracción natural que ejercimos en los tiempos de las muy generosas bonanzas petroleras, surgiendo – poderosa – la sospecha de un jugoso negocio de legalización, propio de un miserable tráfico de seres humanos que, en nuestro caso, no equivale a gesto alguno de xenofobia, pues, en última instancia, todo un motivo de orgullo, nuestro país siempre fue un referente de hospitalidad y desprendimiento.

Por estos años, nos percatamos de una cada vez más numerosa presencia de chinos que, por cierto, prontamente, adquirieron nuestros gestos y modismos, comprobando una sorprendente facilidad para la adaptación y supervivencia. No sólo adquirieron  pequeños y medianos locales comerciales, en los más variados renglones, en pueblos y ciudades, sino que, nos antojamos, exhibían relaciones de trabajo que muy poco abonaba al cumplimiento de la específica ley.

Alguna vez, quisimos imaginar una interpretación marxista de Domingo Alberto Rangel, pues, semejante a lo ocurrido con las otrora grandes inversiones estadounidenses, las de China en nuestro país se traduciría también en la multiplicación de empresas concesionarias, importando  ejecutivos y trabajadores capaces de realizar una amplia mercadería proveniente del país natal. Sin embargo, tan cauteloso el neoimperialismo  asiático en un país hundido por la crisis humanitaria, tales inversiones se convirtieron en asombrosos e improductivos empréstitos y, al disminuir la presencia de sus agentes en Venezuela,  imposibilitados de traer – incluso – la vistosa bisutería o los fuegos artificiales que nos deleitaban, ya ha aumentado el cierre de locales y van quedando sólo aquellas familias tentadas por el mestizaje y una definitiva estabilidad existencial.

Entre las cifras más curiosas que pueden citarse, Héctor Valecillos Toro da cuenta de una situación anómala respecto a la inmigración: “… Si se atiende al número de extranjeros  naturalizados entre el 2004 y el 2006, puede estimarse que en los últimos veinticinco años deben haberse residenciado en el país entre 4,5 y 5 millones de personas, cifra realmente impresionante y difícil de justificar sobre la base de (supuestos) requerimientos de personal por parte de la economía (…) Para bien o para mal, la inmensa mayoría de ellos fueron ya naturalizados (violando abiertamente la ley, como es sabido) y con seguridad permanecerán entre nosotros como otros venezolanos más”. Calculada la naturalización “express” de 3,5 millones de extranjeros, rápidamente contrasta el dato con los 350 mil – principalmente – españoles, italianos y portugueses que recibimos entre 1945 y 1957 (*).

Desactualizadas deliberadamente las estadísticas oficiales, hemos sabido que buena parte de la inmigración masiva del presente siglo,  no se encuentra en Venezuela aún muy antes de la debacle económica y social, porque – sencillamente – la transitó para sufragar a favor del régimen en las ya viejas oportunidades que le ofreció, sirviendo el pasaporte de su novedosa nacionalidad para pivotearse fundamentalmente hacia Europa. Todavía recordamos la anécdota de una venezolana amiga, residenciada desde hace más de veinte años en Barcelona (España), quien se tropezó con una familia de “connacionales” que aseguró que la prole había nacido en la Clínica Concepción Palacios de El Silencio, en Caracas.

Venezuela fue y debe ser siempre el generoso hogar para recibir a quienes deseen habitarla y vivirla, como si hubiesen nacido en esta tierra, como ha ocurrido con los viejos inmigrantes - de este u otros continentes - de una venezolanidad que enorgullece y conmueve, ya de varias generaciones. Caso muy distinto al abuso del largo gobierno del siglo XXI que, además de explotar una terrible veta comercial, tampoco da cuenta de las centenares o miles de personas que pueden tener o tienen antecedentes terroristas, por no citar los espacios bajo dominio de las fuerzas irregulares del vecino país.

Los triunfos plebiscitarios de Chávez Frías también se explican por los votantes pasajeros que, valiéndose de las circunstancias, siguieron de largo hacia otros países  después de cumplido el acuerdo o contrato. Lo peor es que, trastocados en emigrantes, se cuelan estadísticamente en una diáspora sufrida y sentida de compatriotas, como jamás la habíamos tenido en todo nuestro historial republicano.

(*)  “Crecimiento económico, mercado de trabajo y pobreza. La experiencia venezolana del siglo XX”. Ediciones Quinto Patio, Caracas, 2007: 33 s., 49.

Composición gráfica: Julio Pacheco Rivas ("con el perdón de Cristóbal Rojas"), tomado de Facebook.

viernes, 4 de septiembre de 2015

A LAS PUERTAS

EL PAÍS, Madrid, 3 de septiembre de 2015
TRIBUNA »
¿Guerra contra la inmigración?
Es crucial que las instituciones europeas inicien una reflexión para elaborar una estrategia solidaria de gestión a largo plazo de las migraciones. Podría llegar a ser una fuente de relegitimación del proyecto europeo
Sami Naïr 
 
La tragedia humana que tiene lugar a las puertas de la UE conjuga de forma espectacular la profunda imbricación de varios tipos de demanda migratoria; los solicitantes de asilo, huyendo de la descomposición de sus Estados y de las guerras civiles, se suman a los inmigrantes económicos, intentando escapar de la miseria o sencillamente deseosos de vivir más dignamente. Lo novedoso es que los candidatos a la emigración, pertenezcan a la categoría que sea, quieren abrir a toda costa las fronteras de la fortaleza Europa. Esta ofensiva refleja el agotamiento del modelo de gestión migratoria puesto en marcha desde 1985.
Con la adopción de los Acuerdos de Schengen (1985-1990) y su prolongación con los Acuerdos de Dublín (1990-2003), la estrategia comunitaria ha erigido una auténtica barrera de hierro frente a las migraciones externas: cierre de la inmigración laboral para los no comunitarios (compensada con una admisión más flexible de la reagrupación familiar para los inmigrantes instalados legalmente en Europa); reducción drástica de la concesión del estatuto de refugiado y por tanto del derecho de asilo; gestión cuasi militar del control de fronteras; y adopción, en 2003, del principio por el cual el solicitante de asilo no puede interponer su solicitud en el país final de destino sino en el de llegada a Europa.
Si se observa la reacción tanto de los inmigrantes económicos como de los solicitantes de asilo —es decir, recurso inevitable a la inmigración ilegal, incremento de la reagrupación familiar— ante este vasto muro de seguridad, se puede constatar que la presión migratoria, aunque con el endurecimiento progresivo de las leyes, ha sido mantenida en límites estrechos para la UE.
Pero, en paralelo, poniendo en evidencia el carácter cortoplacista de esas medidas, la demanda migratoria no ha cesado de aumentar en los últimos 30 años. Se ha creído que se podía contener, para siempre jamás, un problema estructural de naturaleza demográfica y geoeconómica únicamente con medidas policiales: ¡esto es lo que hoy explota en plena cara de la Unión! La ofensiva conjunta de los solicitantes de asilo, trabajadores comunitarios provenientes de países pobres de la Unión e inmigrantes económicos no comunitarios quiebra finalmente la muralla del imperio europeo.
Pero más que nunca, y por causa de la crisis, la mayoría de los países europeos clama su rechazo a la acogida de nuevos inmigrantes; algunos no dudan en desestabilizar la situación de los extranjeros ya instalados legalmente para recortar aún más los derechos o expulsarlos; otros limitan la libre circulación de los trabajadores comunitarios, las opiniones públicas se arman contra la amenaza migratoria, mientras que centenares de miles de desesperados piden ayuda a los pies de la fortaleza sin vacilar a la hora de poner su propia seguridad en juego, transformando su búsqueda de una vida mejor en obligación de socorro a personas en peligro. Desbordado por completo, el sistema Schengen-Dublín se raja poco a poco. Es lo que ha reconocido, el 16 de agosto, ante la afluencia de refugiados en Alemania, la canciller Merkel. Así pues, sugiere “revisarlo completamente”. Pero, ¿en qué sentido?
La única manera de limitar la demanda es el aumento significativo de la ayuda al desarrollo
La tendencia desarrollada estos últimos años ha sido la de la renacionalización de las políticas migratorias, reduciendo a su más simple expresión la capacidad común de gestionar estos flujos, aunque sepamos que son continentales. ¿No hemos asistido, por cierto, en relación al asilo, a un lastimoso espectáculo dado recientemente por países de la zona euro —cuyo PIB se encuentra entre los más altos del mundo— rechazando rotundamente acoger a unos cuantos millares de siniestrados?
Esta voluntad de renacionalizar la gestión de flujos, de la que Gran Bretaña ha hecho bandera, es más nefasta que la propia impotencia actual. Y es irrealista, puesto que no tiene en cuenta la complejidad del fenómeno migratorio. Si las políticas de contención de estos últimos 30 años saltan hoy es principalmente porque han llevado a la acumulación de una enorme demanda migratoria insatisfecha sin percatarse que la única manera de limitarla era el aumento significativo de la ayuda al desarrollo en los países no comunitarios a fin de estabilizar in situ las poblaciones. Además, este blindaje de la fortaleza europea se sufre como una cruel relegación a espacios de miseria a millones de personas que viven en las fronteras de la riqueza, mientras que la libertad de circulación aparece hoy día como un derecho fundamental en el mundo. Por último, y es la variable agravante, la voluntad de emigrar se ha redoblado por el crecimiento demográfico, que vuelve prácticamente imposible, especialmente en el África subsahariana, la absorción de las jóvenes generaciones por el mercado de trabajo.
Ahora bien, ningún Estado europeo puede, por sí solo, afrontar estos desafíos. Solo una política común, que tenga en cuenta los tropismos históricos y los intereses económicos de cada Estado concernido, puede aportar soluciones. En caso contrario, la Unión se verá involucrada en una espiral de militarización caótica de sus fronteras.
Sin una política común, la UE entrará en una espiral de militarización caótica de sus fronteras
Es, por tanto, crucial que las instituciones europeas inicien juntas una reflexión que elabore una estrategia solidaria de gestión a largo plazo de las migraciones. Podría llegar a ser una fuente de relegitimación del proyecto europeo. Debería proponer, junto con los permisos de residencia ya existentes en todos los países de la zona euro, la creación de documentos de residencia móviles de los trabajadores, de acuerdo con los países de origen y en función de las necesidades de los países de acogida. Estos documentos no supondrían, automáticamente, el derecho a la reagrupación familiar pero podrían responder, en parte, a la demanda migratoria no satisfecha; desarrollar sobre todo una política europea común de cooperación, articulándola, si es necesario, con las distintas políticas nacionales, con el fin de aumentar la parte del presupuesto europeo consagrado a la ayuda al desarrollo para financiar proyectos empresariales (comerciales e industriales), medioambientales y agrarios; revisar —necesariamente al alza— el derecho de asilo acordado a los refugiados si quieren evitar más muertes de inocentes; atacar a las mafias de trata de personas con una fuerza de intervención asociada con los países afectados y bajo mandato de la ONU; y reforzar el papel de las asociaciones civiles, de los municipios y de las comunidades en la acogida de los refugiados. Estas líneas de actuación no son exhaustivas; tienen únicamente por finalidad reformar un sistema migratorio demasiado rígido, responsable en parte de las tragedias actuales, y considerar a los inmigrantes no una amenaza de guerra, sino una oportunidad para la Europa del siglo XXI.
(*) Sami Naïr es profesor de Ciencias Políticas. Universidad Internacional de Andalucía. Universidad Pablo de Olavide.
Ilustración: Eduardo Estrada.

martes, 17 de febrero de 2015

NOTICIERO RETROSPECTIVO





- Carlos Moller. "Nuestro pasado colonial". Élite, Caracas, nr. 520 del 31/08/1935.
- Alfonso Rumazo González. "Derroteros: Bolívar y Rusia". El Universal, Caracas, 11/10/63.
- Juan Uslar Pietri. "Esquema histórico de la inmigración en Venezuela". El Nacional, Caracas, 01|/09/54.
- Coronel Jacinto Rafael Pérez Arcay. "Bolívar y la geopolítica". 2001, Caracas, 20/07/78.

domingo, 1 de febrero de 2015

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Bernabé López Rodríguez. "Venezuela y su inmigración". El Nacional, Caracas, 02/05/1948.
- Robert de Flers. "El Libertador Bolívar y la mentalidad francesa". Billiken, Caracas, nr. 51 del 31/10/25.
- César Lizardo. "Marginales: Aspectos de la labor histórico de (Lino) Iribarren Celis". El Universal, Caracas, 06/01/52.
- Fermín Brito. "El canal entre el Orinoco y el Amazonas que busca Humboldt". El Nacional, 17/02/50.

Reproducción: "EN EL PALACE HOTEL.- Aspecto de la mesa durante el banquete ofrecido por el doctor Adriano Riera a los señores Doctor (SIC) V. Márquez Bustillos, Presidente Provisional de la República y general Juan C. Gómez, Gobernador del Distrito Federal". Billiken, Caracas, nr. 94 del 24/09/1921.

domingo, 14 de septiembre de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Israel Peña escribe sobre Vicente Emilio Sojo. Resumen, Caracas, nr. 2 del 18/11/1973.
- Rodolfo Quintero. "Los cambios de una sociedad isleña (Margarita)". El Nacional, 12/12/77.
- Juan Uslar Pietri. "Esquema histórico de la inmigración en Venezuela". El Nacional, 01/09/54.
- Ibsen Martínez. "Verosímil fundación del vallenato en Venezuela". El Ojo del Huracán, Caracas, nrs. 19-20 de julio-agosto/94.

Reproducción: El Universal, Caracas, año LV, nr. 19605 del 02/01/1964.

Cfr. Entrevista a José Francisco del Castillo: https://www.youtube.com/watch?v=yDBCB_NWc7g

domingo, 19 de junio de 2011

SUPERAR EL PELIGRO DEL MISTERIO


San Juan, 3: 16-18

En su homilía de hoy, el Padre Numa Molina (SJ) llamó la atención sobre el peligro de dejar como misterio el de la Santísima Trinidad, despreocupados. Felipe le decía a Jesús que le mostrara al Padre, una necedad cuando lo ha visto. Entonces, lo conocemos como sinónimo de amor, compasión, misericordia, pureza, fidelidad, según le respondía la feligresía a Padre Molina que, grato hábito, interactúa con ella. Revelándose como un Dios que nos salva, entristecen las amenazas frecuentes con el infierno con el que nos puede condenar.

Dios es Papá y Mamá. Padre, Hijo y Espíritu Santo. Olvidamos también al Jesús consejero, compañero de camino, amigo de los excluidos, cojos, prostitutas, leprosos, ciegos.

El Padre Molina hizo referencia a las tragedias de El Rodeo y a los valores cristianos. Reconoció que, a veces, los sacerdotes certifican la asistencia a los cursos prebautismales para aquellos que frecuentemente alegan falta de tiempo para ello, sin reparar en la importancia y trascendencia del sacramento. ¿Cuántos de los delincuentes, de los que se encuentran en las cárceles, son nuestros ahijados y no los recordamos?; ¿cuántos de ellos se dicen católicos y no saben ni siquiera dónde fueron bautizados?.

Luego de hablar sobre la Santísima Trinidad y el día del padre, Molina hizo referencia al día del inmigrante. De los que vinieron a Venezuela con una mano adelante y otra atrás, pero también de los desplazados. Aludió a los africanos que intentan Europa, enfermos y moribundos en las embarcaciones que dejan atrás a aquellas que los condujo a América siglos atrás para esclavizarlos: muchas veces, llegando a la primera isla italiana con un familiar o amigo muerto del que no quisieron separarse durante la travesía, en condiciones infrahumanas. O del centroamericano que intenta llegar a Estados Unidos, atravesando por largos días México sobre los vagones de un tren donde se juega la vida, para llegar el que puede y ni su salario ser reconocido.

Finalmente, el Padre Molina leyó (y nos entregó):


"PROFESIÓN DE FE


Creo que Dios es mi Padre,

mi médico, mi libertador

el que lo crea todo para bien,

el que trabaja sin descanso por sus hijos.



Creo más que a mi ojos a su Palabra,

Jesús, el Hombre lleno del Espíritu,

en quien reside la divinidad plenamente,

que puso su tienda entre nosotros

y es luz, camino y verdad,

que es agua, pan y vino,

nacido de María,

muerto y resucitado,

vivo para siempre junto a Dios,

primogénito de todos sus hermanos.



Creo en el Viento de Dios,

porque lo he visto brillar en Jesús

y lo sigo viendo en la Iglesia.



Por Jesús y por su Espíritu

creo en el perdón, creo en la humanidad,

creo que en la Iglesia está el Espíritu,

creo que la vida es eterna,

y la espero para mí y para todos,

por el poder y la bondad del Padre

manifestada en Jesús, nuestro Señor" (*)


(*) Puede ubicarse en:
http://www.centroloyolapamplona.org/la-palabra-del-domingo/
http://www.centroloyolapamplona.org/la-palabra-del-domingo/
http://www.feadulta.com/Ev-JE_64_lc-17-11-19.htm

Ilustración: Mustafá Maluka

lunes, 28 de febrero de 2011

REEXPORTACIONES


EL NACIONAL - Domingo 27 de Febrero de 2011 Siete Días/3
DENUNCIAN QUE PAGAN SOBORNOS A FUNCIONARIOS DE INMIGRACIÓN EN MAIQUETÍA
Venezuela "exporta" médicos cubanos

Profesionales de la salud de la misión Barrio Adentro han abandonado el país para irse a Estados Unidos, que los acoge bajo una ley especial.

En los últimos cuatro años, la organización Solidaridad sin Fronteras ha ayudado a salir del territorio nacional a 350 de ellos


De La Habana a Cumaná. Elio, un gastroenterólogo cubano de 31 años de edad, llegó en 2008 a trabajar en un centro de salud de la capital del estado Sucre.

Así recuerda, vía telefónica, su paso por Barrio Adentro: "Vivíamos 15 en la misma casa. Estábamos hacinados y la misión no tenía cómo garantizarnos mejores condiciones de vida. Después fue que pudimos comprarnos una nevera y un aire acondicionado.

Familias vecinas, amigos y pacientes nos ayudaron mucho", recuerda.

Ahora está en Miami y es uno de 1.574 médicos de la isla que han recibido visa bajo el programa Parole para Profesionales Médicos Cubanos (CMPP, por sus siglas en inglés), instaurado en Estados Unidos en 2006.

La cifra ­actualizada al 16 de diciembre de 2010­ fue registrada por el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos. Las visas al personal médico de la isla fueron expedidas por consulados norteamericanos en 65 países y benefician también a la familia del solicitante, que puede ser obligada a permanecer en Cuba por al menos cinco años, como sanción por la deserción de uno de sus miembros.

El diario The Wall Street Journal, que el pasado mes de enero publicó una investigación sobre el tema, precisó que la mayoría de las deserciones se produjeron en Venezuela, donde 824 médicos buscaron acogerse al programa. Otras 300 provenían de Colombia y Curazao, donde Cuba no despliega misiones internacionales, pero que son de fácil acceso desde territorio venezolano. Bolivia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Brasil, Namibia y Perú seguían en la lista.

Miami a la vista. En septiembre de 2010, después de haber pasado vacaciones en la isla, Elio volvió a Venezuela con la idea de escapar instalada en la cabeza. "Con un sueldo mínimo ­indica­ era difícil mantenerse en Venezuela y ahorrar para mejorar las condiciones de mi familia en La Habana".

Así que reunió su acta de nacimiento, pasaporte, título profesional y planillas de solicitud. Armó sus carpetas para dirigirse a la Embajada de Estados Unidos en Caracas y solicitar acogida en el CMPP.

Otros 10 amigos ya habían huido y le indicaron los pasos que debía seguir. Tomó un autobús en Cumaná con destino a Puerto La Cruz y luego otro a Caracas. "A la embajada tienes que llegar con expediente que acredite que eres miembro de la misión cubana en Venezuela, llevaba hasta fotos mías en el hospital de Cumaná. Hay funcionarios que se encargan de ese programa directamente. Me dijeron que debía esperar de tres a seis meses para que me dieran la visa". Pero en siete días la tuvo en sus manos.

"Recogí mis cosas y me fui.

Nadie imaginó que yo iba a dar ese paso, porque tenía la carga de las consultas en el hospital". Recuerda que sus jefes en la misión lo llamaron hasta el cansancio y que les envió un mensaje de texto, cuando ya iba rumbo al estado Táchira para pasar a Colombia: "No me busquen más porque estoy fuera".

En mayo de 2010, el diario colombiano El Tiempo reveló que al menos 2.000 médicos cubanos en misión en Venezuela habían pasado la frontera hacia el vecino país para huir principalmente a Estados Unidos.

Barrio Afuera. A Elio le recomendaron que recurriera a la gente de Solidaridad sin Fronteras, una organización de médicos cubanos exiliados en Miami, para facilitarse la salida del país. "Me dijeron que saliera por Colombia porque en los aeropuertos de Venezuela habían agarrado a varios cubanos y no los habían dejado salir". Los amigos que ya habían desertado le indicaron dónde quedarse y desde allí viajó a Miami.

"¿Las consecuencias? Que mi dinero ahorrado en moneda convertible, el que me gané con el trabajo en la misión, no va a ser entregado a mi familia porque se hacía efectivo cuando regresabas a la isla. Adoro a Venezuela y me habría quedado allí, pero cómo iba a salir de un lugar para entrar en otro en el que iba a vivir lo mismo", dice.

Julio César Alfonso, director de Solidaridad sin Fronteras, calcula que han asistido a cerca de 600 profesionales, de los que al menos 350 provienen de Venezuela. Les siguen en proporción los que huyen desde Bolivia, donde los cubanos participan en programas sociales similares. "Semanalmente nos contactan por correo electrónico entre 3 y 5 médicos interesados en conocer cómo pueden pedir la visa de Estados Unidos desde Venezuela. A través de nuestra página web los orientamos y una vez en Miami los asistimos psicológica y financieramente", señala vía telefónica.

Afirma que cuentan con voluntarios en varias ciudades venezolanas y colombianas, que hospedan y brindan apoyo a los médicos cuando abandonan sus puestos de trabajo. "Tienen que escaparse del control de la misión y refugiarse mientras les dan la visa. Puede demorar entre 45 días y 3 meses, pero generalmente sale rápido, en 30 días".

La organización creó el programa Barrio Afuera, en clara alusión a la misión bandera del gobierno de Hugo Chávez. A través de éste, indica su página web, adelantan acciones humanitarias para "proteger a los médicos que, una vez que renuncian a trabajar bajo las condiciones que les impone el Gobierno de La Habana, son perseguidos ferozmente por la policía política castrista, convirtiéndose así en refugiados según la definición que de esta palabra hace el Alto Comisionado de las Naciones Unidas". Definen las condiciones de trabajo en Venezuela como una "semiesclavitud".

Sobre este punto, desde febrero de 2010 cursa en el Tribunal Federal de Miami una demanda contra los Estados de Cuba y Venezuela y contra la compañía Pdvsa, presentada por los médicos Julio César Lubian, Ileana Mastrapa, Miguel Majfud, María del Carmen Milanés, Frank Vargas, John Doe y Julio César Diéguez, junto con el enfermero Osmani Rebeaux. Ellos denunciaron una presunta conspiración para obligarles a trabajar en condiciones de "esclavos modernos", como pago por la deuda cubana con el Estado venezolano por suministro de petróleo.

"El Gobierno de Venezuela persigue, intimida, captura y hace regresar a Cuba a médicos y otros profesionales de la salud que se niegan a realizar trabajos forzados o que intenten obtener su libertad para salir del país", aseguraron los profesionales en el texto de la demanda.

Trama corrupta. La deserción de los médicos cubanos ha sido caldo de cultivo para la corrupción en Venezuela. Por eso, asegura Alfonso, recomiendan cruzar a Colombia después de tener la visa norteamericana. "Ha habido irregularidades en el aeropuerto de Maiquetía; funcionarios de inmigración venezolanos les piden dinero, les retienen los documentos y el pasaporte", dice. Elio agrega que conoce casos de médicos que, al ser retenidos en el aeropuerto, han pagado con sus laptops y aparatos electrónicos para pasar el puesto de inmigración.

El 7 de enero de 2010, el diario El Nuevo Herald reveló la historia de siete de estos profesionales que aseguraron que habían pagado 5.200 dólares en sobornos a personal venezolano y oficiales de seguridad de Cuba, que trabajan como funcionarios de inmigración en el aeropuerto de Maiquetía, para que sus pasaportes fueran sellados y se les permitiera abordar un vuelo a Miami.

"Reunimos el dinero entre los siete colegas que habíamos sido detenidos, y así pudimos viajar", contó Jesús Peralta, médico general de 26 años de edad, al rotativo.

Al día siguiente de publicar estos casos, el Gobierno de Cuba aprobó una resolución que impide a los médicos que han desertado revalidar sus títulos para poder ejercer en otros países. La medida señala que la isla no les dará los documentos necesarios para hacer el trámite y que sólo se procesará la solicitud de quienes "tengan la liberación laboral para emigrar, de tipo definitiva e indefinida, que emite el ministro de Salud Pública".

Sin embargo, el número de desertores sigue creciendo: la liberación para algunos se logra cuando un avión los lleva hasta Miami.