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miércoles, 25 de abril de 2018

CUADERNO DE BITÁCORA

David Malavé ha aportado ambas fotografías, en Caracas een Retrospectiva II, con una breve leyenda: "BYE BYE #DonDisco TODO UN CLÁSICO CERRÓ SUS PUERTAS". Entre los distintos comentarios, destacamos:

- "Gongora Calzadilla Alonso: La Tienda emblemática del Discos de CARACAS . Tiene razón Don Rafael Romero Aquí en España un Disco de vinilo vale una buena pasta y volvieron a estar de Moda . En El Corte inglés valen uno reeditado unos a partir de 20 € . Que tal y Yo tenía muchos en estante en la casa del Paraiso de mis Padres cuando salí al Exilio . Son cosas que no se pueden llevar por el peso. Que pena".

Luis Eduardo Sandoval Barajas: hace un año que esta cerrada esa discotienda.

German Vespa Delgado: que triste muchos los disco que adquirí de esta tienda que aun los tengo guardado (llena tu cabeza de rock. promise circle .queen.abba.merengue. salsas new wawe, rock. muchos

César Muñoz García: Allí compré el longplay de la Billo donde estaba Tristeza Marina y el mosaico número 1. Pero además un disco 75 en uno de cuyos lados estaba el pasodoble compuesto por Agustín Lara Silverio Párez y cantado por Javier Solís

Marilu Armas Bosch: SIN TEMOR A EQUIVOCARME TIENE CERCA DE 2 AÑOS QUE CERRO,LAMENTABLEMENTEBSE PERDIO UNO DE LOS POCOS SITIOS QUE SE PODIA ENCONTRAR TODO TIPO DE MUSICA

Carlo Monsalve: El venezolano como siempre publicando tragedias, y mas este señor que quiere compartirnos sus lastimas, por una pagina que mas bien busca rescatar lo bueno... no se que dice Maria Filomena Sigillo Giannetto al respecto... pero personas grises asi dañan el objeto noble de este grupo.

Elisa Gonzalez Navarro: A mí me parece que el Sr Carlo Monsalve, lleva una amargura que no es lógica en este tipo de páginas, principalmente, porque, decreta de forma lapidaria, que "siempre el venezolano pública tragedias" esta persona sólo está contando historia, y que a usted le parezca tragedia, es un problema a revisar, saludos cordiales...!!!

Luis Barragán;  El comentario siempre puede desviarse, pero - a tono con el objetivo del grupo, enderezarse. Es inevitable la remenranza, constatando que la nuestra, digamos, la de las generaciones intermedias, la nostalgia por la vieja Caracas, cada vez es más de la que más recientemente ha desaparecido. Quizá el ejercicio correcto es el de las invocaciones de Don Disco y de las tiendas afines de la ciudad. Y DD era cita obligada, más aún después que se inauguró la estación del metro. Por un doble motivo: comprar un buen disco importado, aunque caro, que pocas o ninguna tienda ofrecía en la ciudad, fuese principalmente del género académico, jazz o rock; o, por lo menos, echar un vistazo de las novedades, pues, no había las redes sociales de ahora.  Admirar la colección más "sagrada", en las vitrinas de vidrio. Sin embargo, la cita más obligada todavía, fue la de retirar mensualmente la programación de la Emisora Cultural de Caracas (97.7 FM) que, en sus inicios, fue en papel glasé, por siempre gratuita. Hay dos o tres etapas en el local a vista de transeúnte curioso. La una, cuando dominaba el vinil y, muy luego, hubo el desplazamiento por el disco compacto. La otra, cuando se vieron en la necesidad de restringir los espacios para la oferta musical y, quién sabe si a mediados de la década pasada, se convirtió parcialmente, en un centro de comunicaciones. Hasta reducirse, reducirse y reducirse la oferta de cualesquiera mercancía. DD era parte de la "ruta noble": la Lectura que quedaba cercana a la Librería Francesa, hacia los 2000 la Macondo en el primer piso que muy después la Alejandría II (donde quedó un local de telas en el que nos refugiamos el 27-F), en planta baja, no  pudo superar. Se va DD, como ya ha cerrado, cerca de La Previsora, sus rejas la librería Suma".

Referencia: https://www.facebook.com/groups/24371473543/permalink/10156286887448544/


Paula Giraud Adriani, aporta el siguiente testimonio:

Parque Central (Caracas), Museo de Arte Contemporáneo Sofia Imber, agosto de 1987: Pantalón y blusa de lino.Usaba zapatos de Cristian Dior. Andaba siempre impecable con mi cabello ROJIZO, que fue el color que siempre me gustó usar. Usaba mi perfume Air Du Temps de Nina Ricci o Chanel Nro 5 y otros perfumes exquisitos,que cualquier mujer que tuviese un trabajo, incluso las obreras de las oficinas públicas y privadas, los podían comprar a cómodas cuotas.

Las fotos son de mis queridos amigos Hugo y Freddy Duarte, reporteros gráficos adscritos en ese momento al despacho del Ministro de Agricultura, el Ingeniero Agrónomo Felipe Gómez Älvarez, un gran conocedor de su área y de todos los que lo acompañaron en su gestión, incluyendo Hiram Gaviria,Director General de Ganaderia, quien luego también fue un buen Ministro de Agricultura.

En esos años, usualmente almorzaba en los mejores restaurantes del Parque Central. Y era usual ver a la recordada Sofia Imber, “la madre que parió el HOY Museo de Arte Comtemporáneo” y al llegar Chávez de manera muy mezquina le quitaron a este Museo su nombre, que tuvo sus mejores momentos y de mayor brillo, cuando estuvo bajo sus manos…A élla le encantaba comer en el exquisito Restaurant de comida francesa (a mi también): Restaurant El Parque, que era en verdad muy lindo, rodeado de muchos jardines…

En ese momento el Presidente de Venezuela, era el doctor Jaime Lusinchi, médico pediatra. Nacido en Clarines, estado Anzoátegui, el 27 de mayo de 1924, hijo de una humilde mujer, DOÑA ANGÉLICA LUSINCHI, que levantó sola a dos hijos y los graduó de profesionales éxitosos: Uno médico y otro abogado.

El 20 de septiembre de 1947, Jaime Ramón Lusinchi se gradúa de médico en la Universidad Central de Venezuela, con la tesis Hipertensión en obreros del Seguro Social, como parte de la promoción Domingo Luciani. Durante esta época contraerá nupcias con Gladys Castillo, también médico pediatra como él con quien tuvo 5 hijos. Se especializa en el área de pediatría, cursando postgrado en la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra del profesor Juan P. Garran, 1952, Universidad de Santiago de Chile, con el profesor Arturo Scroogie, 1952-1956 y en la Universidad de Nueva York, entre 1957 y 1958.

En el orden profesional, entre sus primeras labores se encuentran, el trabajo como médico rural en Cantaura y San Joaquín (Estado Anzoátegui) entre 1947-1948, médico del hospital de la empresa Mene Grande Oil Company, en San Tomé, 1948-1950, médico interno del Hospital de Emergencia de Salas en Caracas, 1950-1952, médico residente extranjero del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, 1953, médico de planta del hospital Roberto del Río en Santiago de Chile, 1952-1956, médico residente en la sección de pediatría del Lincoln Hospital y del Centro Médico Universitario Bellevue, Nueva York, 1956-1958, instructor en el Instituto Nacional de Puericultura, así como médico adjunto del servicio de pediatría del Hospital Pérez de León de Caracas, 1958-1960.

Su curriculum ¡igualito al de Hugo Chávez y al de Nicolás Maduro! y de los ministros mediocres (muchos militares rojitos) que han “DESGOBERNADO” a Venezuela…De su administración, tuve muchas críticas,pero HOY lucen una brizna en el pajar".

Referencia: https://www.facebook.com/paula.giraud/posts/10214781806875259

viernes, 29 de septiembre de 2017

domingo, 6 de noviembre de 2016

miércoles, 30 de mayo de 2012

ENTRE LAS GRIETAS, LA NOSTALGIA

EL NACIONAL - Miércoles 30 de Mayo de 2012     Opinión/7
Postales de Roca Tarpeya
LEOPOLDO TABLANTE

A un viejo amigo arquitecto, expatriado y de paso por Caracas, se le ocurrió un buen día armarse con una camarita digital y, como Federico Vegas (o Emeterio Gómez), salió a ejercer de flâneur por las accidentadas aceras de la ciudad: fotografió el Pasaje Zingg, sede de las primeras escaleras mecánicas de Venezuela; el edificio de Seguros Orinoco, con sus cajones de ladrillos salientes; el exterior e interior de Casa de Italia, con sus persianas verticales externas, su bajorrelieve imperial y su piso de lajas pulidas; las quintas aéreas de la urbanización El Paraíso, con sus pretensiones de autosuficiencia; el techo paraboloide de Fruto Vivas en el Club Táchira, de acero y machihembrado... Mi amigo debía estar preparando sin saberlo sus láminas de power point para mostrarles a sus colegas de otra parte esos vestigios a lo Le Corbusier que nos permitieron jurar en nombre de la modernidad.

Poco dado a resentimientos, mi amigo prefirió distraerse de la conexión entre la mayoría de las estructuras que fotografiaba y la voluntad dictatorial de Marcos Pérez Jiménez. La Caracas supersónica quedaba registrada en su cámara Panasonic en forma de planos generales que borroneaban los apliques ingenuos de sus habitantes: las columnas panzudas Graveuca, los toldos bicolores con laminas de latón azules y blancas o los armatostes de aire acondicionado instalados en los años setenta, que arruinaban las fachadas proyectadas por los mejores arquitectos nacionales o importados.

Todo sucedía de un modo excesivamente normal hasta que se le ocurrió arriesgar el pellejo por los lados de Roca Tarpeya. Cogió su carrito por puesto en la esquina de la avenida Oeste 2, frente al edificio Seguros Orinoco (hoy Corporación Venezolana de Alimentos), y enfiló hacia ese Xanadú perezjimenista volcado hacia el mambo y el consumo diseñado por los arquitectos Dirk Bornhorst, Pedro Neuberger y Jorge Romero Gutiérrez. La espiral de El Helicoide describe una calzada para vehículos de cuatro kilómetros de largo frente a la que debían disponerse locales comerciales: parafraseando a Camilo Pino, si uno se estacionaba en la terraza número dos porque ahí quedaba el barbero, tenía, si deseaba comerse una pizza, que volver a prender el carro para girar hacia otro puesto de la terraza número cinco.

Desde el mejor ángulo que encontró sobre el viaducto de la avenida Fuerzas Armadas, mi amigo tomó varias fotos de ese coloso que nunca llegó a ser la meca turística venezolana ­con su hotel cinco estrellas, su helipuerto, su cúpula geodésica y su bulimia automotriz­ y que el despeñadero democrático transformó en la sede de la Disip, nuestra particular estrella de la muerte. Cuando menos se lo esperaba, una patrulla se detuvo en seco y lo embarcó: "Entregue la tarjeta de la cámara", fue la frase que anticipó la consignación del chip donde se confundían encuadres de edificios caraqueños venidos a menos y gráficas casuales de los pocos amigos que le quedaban en la ciudad, la mayoría a punto de esfumarse en la corriente del éxodo.

La Venezuela de alcabala le había confiscado su derecho a guardar su recuerdo personal del país idealizado, así como hoy el Inavi bolivariano quiere cobrarle a la Alcaldía de Baruta la Concha Acústica de Bello Monte. Sin embargo, lo que para mi amigo fue un secuestro de su memoria, para la alcaldía es un arrebato menos simbólico: la concha acústica de Bello Monte, instalada en terrenos cedidos a comienzos de los años cincuenta por el doctor Inocente Palacios, otra obra perezjimenista del arquitecto Julio César Volante que alberga cuatro coloritmos del artista cinético Alejandro Otero, es la sede de la Orquesta Sinfónica Municipal de Baruta, adscrita al Sistema Nacional de Orquesta Juveniles e Infantiles de Venezuela.

Sus grietas, su oscuridad y su herrumbre albergan todavía una actividad comunitaria que, aun cuando de ritmo vacilante, es un gesto de voluntad: el de los que, en este presente de pesadilla, prefieren pisar sobre los restos del país mítico para atravesar el túnel hacia un futuro con vista.


Fotografía: http://encontrarte.aporrea.org/efemerides/e881.html