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domingo, 13 de noviembre de 2016

VIEJOS Y NUEVOS PRESOS POLÍTICOS

Del otro escudo humano
Luis Barragán


Puede aseverarse que la actual situación de los presos políticos en Venezuela, no tiene precedentes en algo más de medio siglo. Por mucho que el régimen reclame cierta autoridad moral en la materia, teniéndose por herederos – ab intestato – de la escuela política e ideológica de la década de los sesenta del XX,  la presente centuria se ha convertido en el exacto domicilio de una flagrante y morbosa violación de los derechos humanos tras las rejas.

Ciertamente, en el pasado hubo excesos inaceptables, como también una libérrima prensa capaz de ventilarlos e instituciones básicas constantemente desafiadas por el llamado delito de consciencia.  La más elemental comparación, nos permite confirmar que, ahora, incluso, luce riesgoso plantear el problema, dada la impresionante censura y la sistemática retaliación que ensaya el poder establecido ante la más humilde y distraída disidencia.

En el referido decenio, por delitos ordinarios y propiamente políticos, sabemos de los numerosos casos que conoció la opinión pública respecto a las personas de encontradas posturas, además, sometidas y aprehendidas por directo interés del gobierno. E, incluso, memorias como las de Domingo Alberto Rangel, Américo Martín, Victor Hugo D’Paola o Héctor Rodríguez Bauza, permiten constatar una realidad distinta para el viejo prisionero político que difícilmente concibe el actual: a guisa de ilustración, observamos  la presencia en el tribunal marcial de Alberto López de Sola, Jesús María Casal, Raúl Lugo y, enyesado, Moisés Moleiro  (Momento, Caracas, nr. 573 del 09/06/1967); o, elegantemente trajeado, el traslado de Marcos Pérez Jiménez a la sede de la Corte Suprema de Justicia (El Nacional, Caracas, 06/12/67),  remitiéndonos a sendas escenas noticiosas de una distensión personal imposible en el XXI.

Se supo de un efectivo enjuiciamiento de las personas señaladas, desarrollado un proceso que no tardaba en arribar a una sentencia; en condiciones de reclusión que les permitía realizar las actividades  personales de preferencia, añadida la lectura y la escritura, como la de recibir una oportuna atención médica, como regla y no excepción. Valga acotar que no pretendemos una versión paradisíaca, aunque nadie podrá refutar la realidad infernal de los nuevos presos políticos que no conocen de un normal proceso judicial, están fuertemente incomunicados y harto sojuzgados por sus carceleros y, como el diputado  Rosmit Mantilla,  cuya salud es radicalmente precaria, sometido al macabro juego del gobierno.

Finalmente, aceptemos que los viejos presos políticos alcanzaban su libertad por una sentencia absolutoria o el cumplimiento de una condenatoria, el indulto o el sobreseimiento de la causa, trámites indispensables  por mucha que fuese la conveniencia o urgencia política planteada. Empero,a los nuevos presos políticos los capturan y los sueltan al ritmo del interés oficial, porque – sencillamente – fungen de rehenes susceptibles de negociación: el otro escudo humano del régimen.
Reproducciones:
- Moisés Moleiro, Alberto López de Sola, Jesús María Casal y Raúl Lugo. Momento, Caracas, nr. 573 del 09/07/67.
- Traslado de Marcos Pérez Jiménez. El Nacional, Caracas, 06/12/67.
17/11/2016:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/28204-del-otro-escudo-humano
http://class987fm.com/2016/11/14/del-otro-escudo-humano-escrito-por-luisbarraganj

domingo, 16 de noviembre de 2014

SESIÓN DE CARGA

La tal Misión Marte
Luis Barragán

La semana pasada, la Asamblea Nacional celebró en Isnotú su sesión ordinaria. Créditos adicionales por delante,  homenajeó a José Gregorio Hernández, siendo acertada la intervención del único orador de la oposición: el médico trujillano Enrique Catalán. Empero, deseamos destacar algunas facetas del evento que hablan de todo un régimen.

Parece hasta natural que los promotores del traslado asambleario a la localidad andina exhiban algún sesgo con el pretendido tributo que le rindieron a José Gregorio, pero la exageración llegó al colmo.   Confundieron al galeno que va camino al santoral católico, con el mismísimo régimen y su más visible fundador redondeando una faena más del imaginario social que se intenta, que un genuino acto de fe.

Nos consternó que un grupo de niños y jóvenes pidiesen la elevación vaticana, exponiendo sendas franelas estampadas con la imagen y nombre del extinto presidente, aunque dos de ellos no llegasen a cinco o siete años de edad.  Por supuesto, violentando la normativa vigente que los ampara, transmitieron un mensaje de devoción revolucionaria que tuvo por pretexto a José Gregorio: curiosamente, se nos antoja, esbozaron más al personaje encarnado años atrás por Américo Montero, seguro legado de abuelos y bisabuelos que tuvieron por única distracción la televisión,  para visualizar ahora a Chávez Frías, suficiente motivo para la curiosidad de los sociólogos y psicólogos sociales que deseen indagar nuestro particular siglo XX.

Valga acotar, los créditos adicionales aprobados estuvieron orientados a satisfacer deudas pendientes en materia laboral y las consabidas pensiones. Fueron retratados como una gran conquista a favor de la justicia social y festejados por la no tan nutrida concurrencia partidista, a pesar de tratarse de compromisos absolutamente predecibles y, por consiguiente, presupuestables, que esperan hasta última hora para ventilarlos y empuñarlos para la más burda demagogia.

Lo más llamativo fue el discurso central, el del sacerdote que administra el lugar dedicado a José Gregorio Hernández, quien hizo gala de una arrogante, desinhibida y también dolorosa identificación política y personal con el gobierno, en reclamo de la amistad con Nicolás y Diosdado, más allá de la debida prudencia que su ministerio impone. Precursoramente, palabras más, palabras menos, ideó y propuso una Misión Marte (“no para el martes, sino Marte”, aclaró), para enviar a toda la oposición: inaceptable en un pastor que ha de predicar los valores cristianos – aún a contracorriente – y esforzarse por la comprensión, el perdón y la reconciliación si tiene por fundamental mensaje el amor.

Quizá por ello, al transportarnos en un avión militar, la ida y vuelta de Trujillo lució tortuosa para los diputados, como un adelanto de esa tal misión. El problema no fue ni es que el traslado en dichos aparatos  resultare incómodo y hasta contraindicado para las personas hipertensas o de la tercera edad, por decir lo menos, sino que incluyera al grueso de los parlamentarios oficialistas:  viajaron silentes, resignados y hasta agradecidos, acaso temerosos de una posible marcianidad, aunque todavía no despunte antena alguna como el par que exhibía discretamente aquél protagonista de la famosa serie televisiva de los años sesenta.

Protagonista ocurrente, bien humorado y, a la vez, sobrio.  Y que sepamos, sin ninguna responsabilidad de Estado, como debe explicarse  la representación de la soberanía popular.

Coletilla

La rica metáfora parlamentaria estuvo muy bien domiciliada en las  secciones especializadas de la vieja prensa que, sin necesidad de las actuales redes sociales, transmitían la espontánea vivencia de los hemiciclos, añadidos los comentarios jocosos.  Muy quizá pueda hablarse de la pobreza de hoy, pero – escaseando esas secciones – hay gestos, palabras y situaciones que no trascienden a la opinión pública como antes: pareciera que el síndrome de la censuradora ANTV se extendiera, ganando la indiferencia de los medios independientes ante el esfuerzo de los diputados de la oposición que, aún en el peor de los casos, soportan las agresiones, presiones,  tensiones y preocupaciones con una entereza que, deshonrosas excepciones aparte, cumplen con los electores de 2010.

El diputado monaguense Wilfredo Febres en Instagram, luego de la sesión trujillana, sentenció: “Diputados de la AN son transportados en aviones hercules, mientras  las cachifas de los ministros viajan en los aviones ejecutivos de pdvsa” (SIC), y, en la cámara, el mirandino Ángel Medina apuntó al “tetero de balas” cuando planteó el debate sobre el caso de Jaua en la cámara, obviamente negado por el oficialismo. Y es que, con razón, podrá decirse de los mejores oradores del pasado, pero también de algunas facetas que podemos destacar en el presente.

Por cierto, en días pasados, a propósito de una reunión de trabajo, hubo el comentario de alguien que no nos ha autorizado a revelar su nombre, que llamó poderosamente la atención. Al referirnos a las lides del ya remoto Congreso, a propósito de nuestro comentario sobre la presencia de interlocutores como Moisés Moleiro, lanzó una hipótesis que nos hizo pensar: si hubiese pertenecido a la mayoría de los senadores y diputados, probablemente se hubiese comportado como la bancada del PSUV en la actual Asamblea Nacional.

Fuente:
http://www.noticierodigital.com/2014/11/la-tal-mision-marte/
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1061024

Post-data LB: El viaje siguiente, precisamente al día siguiente (18/11/14), los parlamentarios viajaron en dos aparatos de Conviasa.

domingo, 20 de abril de 2014

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Opinan sobre la crisis y sus consecuencias: Abdón Vivas Terán, Luis Manuel Peñalver, Moisés Moleiro, Pedro Ortega Díaz, Manuel Rafael Rivero y Luis Beltrán Mago. El Nacional, Caracas, 22/03/1989.
- Rodolfo Quintero. "Presidentes de probeta". El Nacional, 12/08/78.
- Carlos Eduardo Frías. "Alejandro Oropeza Castillo". El Nacional, 28/01/65.

Reproducción (imagen horizontalmente invertida): "Su Señoría Ilustrísima doctor Lucas Guillermo Castillo Pastor de la Grey venezolana, quien en estos días ha sido como siempre, objeto de deferentes manifestaciones de respetuosa admiración que traducen en amlio amor hacia la religión ca-tólica (SIC) y sus ilustres prelados en Caracas". Billiken, Caracas, nr. 1043 de 08/1948.

sábado, 21 de diciembre de 2013

P&J

EL NACIONAL - Viernes 20 de Diciembre de 2013     Opinión/7
La música y los músicos   
ALICIA FREILICH

Paz y jazz 
Jacques Braunstein

Música es un grupo de garabatos que solo algunos saben traducir en sonido del arte a través de la voz humana y los instrumentos que la imitan. Quienes saben componer, interpretar y hasta dirigirla solo de oído, hacen guataca, en jerga criolla.
Música, dicen, es instinto primario: los latidos cardíacos son el compás rítmico del feto y el llanto es la melodía que toda especie animal emite al nacer. En lo formal, es cualquier sonoridad que trasciende los ruidos de la naturaleza, sensibiliza al oyente y puede lograr que su imaginación afectiva levite sin límites.
La poesía es el otro privilegio capaz de recrear tan mágico proceso. La maravilla musical da eso y mucho más. Para y por el bien o el mal. De los músicos depende.
Es el humanista George Steiner (1929, Francia) quien mejor explica esa contradicción en su libro de ensayos Errata.
Melómano, confiesa no explicarse la propia vida ni la compañía amorosa sin escuchar música, en especial el jazz, porque fusiona lo académico y popular, lo nacional y global. Advierte que música es un arte de diseño neutro, sin o con signos precisos sobre un pentagrama pero a la vez señales auditivas y/o gráficas ambiguas, aptas para manipulación en beneficio mayor o máximo daño individual y social. Ni victoriosa o sumisa, inocente o culpable. Es lo que el transmisor y receptor necesitan, usan, enriquecen o destruyen.
Hitler y sus partidarios, adictos a la música académica, germanizaron a los clásicos y desde el poder definieron el jazz como una mezcla "judeonegra y degenerada" para prohibirla y perseguir a sus ejecutantes, tal cual lo relata la novela Un blues mestizo muy documentada sobre el racismo, editada en castellano por Alba de Barcelona, España, 2012.Ya tiene el premio Guiller Price y fue finalista en el Man Booker. Su autora, Esi Edugyan, canadiense hija de inmigrantes de Ghana, la crea como una pieza jazzística, pues parte de un tema que improvisa tiempo, espacio, personajes en diálogo y acción centrados en Louis Armstrong, ético eje por su conducta durante el acosado París de 1939, donde quiso grabar un disco: "Para decirle al mundo, y a los nazis, algo que solo la gente del jazz puede decir".
El Antiguo Testamento da ejemplos de lo analizado por Steiner: el rebaño obedece manso a su pastor cuando los llama desde el confiable sonido del shofar, un cuerno de carnero. Al contrario, el guerrero Josué convocó a su resentido pueblo caótico y lo unificó desde los ecos de siete trompetas que hicieron de ciclón para destruir las murallas de Jericó.
Por esa condición de utilitaria doblez, en Venezuela el maestro Vicente Emilio Sojo nunca quiso legitimar con su presencia personal ni la de su orquesta, los actos oficiales del dictador Juan Vicente Gómez, y el maestro Moisés Moleiro, sin ser político activo, protegió a la espiada militancia que luchó contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, esa que persiguió al cantor Alfredo Sadel, "alma libre", quien fue correo entre la resistencia y el exilio en la plenitud de su gran éxito internacional Casos dignos que preceden al ejemplo de la ya universal pianista venezolana Gabriela Montero, quien antes de interpretar su composición Ex Patria en la escena mundial, invoca en alta voz por la libertad y los derechos humanos de sus compatriotas.
La música con ética libertaria es una armonía de altísima buena nota.

Reproducción: LB, Venezuela Gráfica, 1965.
Cfr. http://www.youtube.com/results?search_query=Jacques+Braunstein&sm=3

lunes, 10 de junio de 2013

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Frank Alcock. "Venezuela: Pronóstico petrolero hasta el año 2000". Resumen, Caracas, nr. 36 del 14/07/1974.
- Moisés Moleiro. "El petróleo, tema obligado". El Mundo, Caracas, 11/10/77.
- Gastón Vivas-Berthier. "Los temas nacionales: El Banco de Desarrollo Agropecuario". El Nacional, Caracas,  27/12/65.
- Dossier. Productividad y empleo. SIC, Caracas, nr. 595 de 06/97.
- Luis Buitrago Segura, con fotografías de Garrido. "El petróleo de Venezuela y el Medio Oriente". Momento, Caracas, nr. 19 del 23/11/56.

Ilustración: Pedro León Zapata (con motivo de los reparos petroleros). El Nacioal, Caracas, 05/10/1966.

miércoles, 6 de marzo de 2013

BITÁCORA

La sesión de ayer fue algo particular, con sendos proyectos de Acuerdo finalmente aprobados por la plenaria de la Asamblea Nacional.  No tuvimos ocasión de incorporarnos, por lo que - casi incansablemente - nos pineamos con el diputado Homero Ruíz, pues, un diputado de nombre Avelino, adscrito a la bancada de la oposición, promovió - agradeciéndole al ausente presidente Diosdado Cabello - y planteó un proyecto relacionado con Moisés Moleiro, cuya familia estuvo presente en el hemiciclo.

Nunca hemos negado los méritos de Moleiro, e - incluso - en este blog hay referencias en torno al importante dirigente y ensayista que fue. No obstante, no gustamos del planteamiento por varias razones: 1) Biográfico, bordeando la Wikipedia, la estructuración del Acuerdo no tuvo correspondencia con la formalidad del género; 2) en lugar de un lenguaje más circunscrito, lacónico y y expresivo de la pluralidad parlamentaria, pareciendo una propuesta propia de la más radical y nostálgica bancada oficialista, exaltó facetas que ni el mismo Moleiro hubiese referido hoy con ese tono celebrativo y heroico del orador proponente; 3) evidente oportunismo político, resaltando a la vez al diputado Soto Rojas, la linsonja extralimitada obvió el papel del parlamentario, y sobre todo del parlamentario de oposición, que ha de ser crítico frente al pasado. Al respecto, sin desconocer los méritos del homenajeado, ha podido acudir a su propia obra y, en lugar de enunciarla, interpretarla a la luz de las actuales circunstancias. Por ejemplo, desaprovechada la ocasión, la derrota de la lucha armada y la reflexión que produjo, zanjando una comparación inmediata con los antiguos líderes marxistas y sus pretendidos herederos actuales. Por lo demás, olvidado, hasta el  muy plural Congreso de la República homenajeó a Moleiro, y valga la edición de sus discursos con prólogo de los diferentes  jefes de las bancadas parlamentarias, incluyendo las de COPEI y Acción Democrática, sin que mencionemos lo que ha dicho José Rodríguez Iturbe.

En una oportunidad, incorporados, respaldamos un proyecto de Acuerdo relacionado con Domingo Alberto Rangel, sin que significase renunciar a un criterio equilibrado, respetuoso y crítico, que también lo merecía y, seguramente, aceptado para el debate  (http://lbarragan.blogspot.com/2012/10/dar-5_1.html).  En dos ocasiones, hemos empleado la Tribuna de Oradores para resaltar aportes como los de Guillermo Meneses y Fedora Alemán, por cierto, aprobados por unanimidad, sin que se hubiesen completamente consumados.  Mas, nos parece inaceptable un ensayo de abierto oportunismo político, como el de ayer, faltando - incluso - al mínimo de sagacidad.

LB

Fotografía: Moisés Moleiro, Alberto López de Sola, Jesús María Casal y Raúl Lugo. Momento, Caracas, nr. 573 del 09/07/67.

martes, 15 de mayo de 2012

RECONOCIMIENTO

Para "Pepe" Rodríguez Iturbe
Alonso Moleiro

I Traspasar varios meses diluido de forma involuntaria, sin responsable aparente, entre obsequios, correspondencias y despachos intrascendentes en una de las recepciones de Unión Radio, llegó finalmente a mis manos el libro de "Trotsky y el trotskismo original" del político e intelectual venezolano José Rodríguez Iturbe.

Un voluminoso y detallado estudio de la vida de uno de los más completos políticos del siglo XX ­ estratega, intelectual, militar, teórico y hombre de conocimiento- que a su vez le sirve de contexto al análisis de la Revolución Rusa, probablemente el episodio más importante de la política del siglo XX, con su carga de pasiones, gloria, persecuciones y miserias paranoides.

Volumen que pasa a engrosar la amplia lista de trabajos publicados por este brillante y honorable venezolano, hoy residenciado en el exilio en Bogotá, a causa de una de esas desafortunadas muecas que entretejen los hados de la política local, que en esta ocasión se conjuraron en su contra.

José Rodríguez Iturbe es uno de los mejores exponentes de esa formidable escuela de cuadros que alguna vez fue la estructura de Copei en sus mejores años. Dirigente juvenil universitario, académico, parlamentario sobresaliente, hombre recto y estudioso.

Esta edición de la Universidad de la Sabana, en Colombia, país en el cual lleva en estos momentos, de acuerdo a lo que me reportan algunos colegas amigos, una vida modesta y devota, está dedicada por entero a la memoria mi padre, Moisés Moleiro. Uno de sus más encarnizados y frecuentes adversarios en varios de los memorables debates que se escenificaron en el antiguo Congreso de la República.

II Rodríguez Iturbe y Moleiro encabezaban los dos extremos ideológicos de aquel hemiciclo, a posteriori demonizado con injusticia por una opinión pública superficial e ignorante.

El copeyano era y es un fervoroso dirigente católico de formación conservadora, temible orador parlamentario que podía perder su natural afabilidad cuando colocaba en el brasero sus convicciones personales. Hombre de una corrección impecable en los modales y las formas ciudadanas, inconmovible defensor de la causa de la Iglesia Católica, incorruptible y escrupuloso, se le enrojecía vivamente el rostro cuando tomaba el micrófono para responder un agravio.

Moleiro, entretanto, desgarbado y con modales plebeyos, un sujeto libertino y con humor ingobernable, era un "trotskista heterodoxo" como a él le gustaba definirse. Aunque sus posiciones en torno al marxismo y la vida después conocieron algunas modificaciones con matices que no llegaron a ser apreciados por la opinión pública en sus últimos años, pudo haber hecho suyas durante la mayor parte de su vida las propias palabras del propio Trotsky: "moriré siendo un revolucionario proletario, un materialista dialéctico, y, por consiguiente, un ateo irreconciliable. Mi fe en el futuro de la humanidad no es menos ardiente, sino más firme hoy en día" Las guerrillas latinoamericanas, Pinochet, El Salvador y Nicaragua. Fidel Castro. Israel y Palestina. El papel de la democracia cristiana venezolana en aquellas guerras civiles. Qué entendemos por democracia. El socialismo a la venezolana, la Iglesia, El Vaticano, la propia existencia de Dios.

Esos y otros debates los encontraron todas las veces en aceras opuestas, y más aún, enfrentadas, descargando evidencias y articulando razonamientos cruzados de hechos históricos y reflexiones teóricas de alto vuelo. No eran discusiones atildadas: aquel era un tórrido fuego cruzado en el cual dos gladiadores se jugaban el honor y la credibilidad. Memorables intercambios, cruzados de una carga intelectual de altísima factura, digna del parlamento de una nación desarrollada, absolutamente inconcebible si las comparamos con las chatas y folletinescas discusiones del estamento político venezolano actual.

Debates en los cuales también participaban Teodoro Petkoff, Paulina Gamus, Freddy Muñoz, Germán Lairet, Américo Martín, Gustavo Tarre Briceño, Carlos Canache Mata. La determinante mayoría de ellos pertenecientes a la última gran generación de dirigentes nacionales: la de 1958. Fue el desarrollo de toda una era en el pensamiento político venezolano, que hoy parece casi totalmente perteneciente a otro tiempo: la época en la cual los políticos leían, publicaban, reflexionaban y debatían de forma fecunda y apasionada.

Muchos de estos episodios me fueron referidos con mucha frecuencia años después. Cuenta la leyenda que, en uno de aquellos lances, con el objeto de zaherir a los copeyanos, Moleiro se mofaba de las torturas de la Inquisición. Un clérigo, presente en la sala de maltratos, cuenta el discurso, le decía al acusado "pero hijo ¿no ves que tenemos que torturarte? Si confiesas que eres brujo, morirás, pero tu alma inmortal se salvará. En cambio, si no lo dices, además de morir, tu alma irá también al infierno. No seas terco".

Ninguna gracia producían aquellas tremenduras en la bancada verde. Aunque la altura en el debate jamás se perdía, a Rodríguez Iturbe se le atribuye haberse acercado al puesto de su adversario, una vez finalizado el debate. Con el rostro sombrío y la ira contenida, no lo insultó ni lo reto a un duelo. "Voy a rezar por el descanso de tu alma", le espetó con el rostro pétreo e inmutable para darse la vuelta inmediatamente

III El paso del tiempo hizo de aquellos dos viejos guerreros, a los cuales separaba una insondable fosa en materia de divergencias ideológicas, y que no se cansaron de intercambiar dicterios de forma encrespada, dos grandes amigos. Militar en dos organizaciones políticas que se adversaban y tener una cosmovisión casi antitética de la política mundial y el papel del hombre en el mundo no creó las condiciones para las ruines mezquindades vigentes en la política venezolana de hoy.

Muy por el contrario. La integridad de principios y la limpieza de alma de ambas personalidades les permitió cultivar una bonita relación, que hoy podría servirnos como modelo para comprender los alcances de la convivencia democrática, gestada a partir de la admiración en la diversidad.

En los años 90 ambos integraron la directiva de la Cámara de Diputados: en ese tiempo pudieron viajar a varias misiones internacionales e identificar un cúmulo apreciable de materias de interés mutuo: las dinastías europeas y los papados, los pasajes de la historia venezolana del siglo XIX; Miguel Angel, El Renacimiento, la pintura y la arquitectura.

No sólo fue Rodríguez Iturbe permanente visitante de Moleiro durante sus frecuentes quebrantos de salud: se atrevió incluso, teniendo plena conciencia de su renunencia ante el tema, a obsequiarle su tesoro más preciado, algunos libros con pasajes sobre la Palabra de Cristo y el Evangelio, intentando con ello darle ánimo y ofrecerle aliento en momentos difíciles.

Contrariamente a lo que pueda pensarse, estos obsequios eran recibidos con sumo respeto y agradecimiento. Aunque era Moleiro un agnóstico incorregible y las formalidades eclesiásticas no le producían ni cosquillas, toda la parábola que encerraba la pasión de Cristo lo conmovía hasta las lágrimas en sus momentos de bohemia.

Pude ver en mi casa los libros de Rodríguez Iturbe, frecuentemente consultados por Moleiro para aproximarse con claridad a algunos aspectos concretos de la historia venezolana. Me estoy refiriendo tanto a obras como "Crónica de la década militar" o "Génesis y desarrollo de la ideología bolivariana" como a Nueva Política, aquella formidable revista de pensamiento que era consecuencia del infatigable trajinar y su tesonera pasión de carbonero de "Pepe" Rodríguez Iturbe.

IV Durante algún tiempo, a principios de los años 70, los dirigentes de la era post insurreccional asistieron al parlamento de forma vergonzante, sin tener completamente clara su utilidad práctica, asumiendo la tarea como un mal necesario: derrotadas las guerrillas, la estrategia leninista indicaba que era necesario crear las condiciones necesarias para advenimiento revolucionario haciendo como propias las formas del enemigo. Por lo pronto era necesario concurrir a la cita democrático-burguesa de entonces para ir creando las condiciones que permitieran aceitar la máquina del movimiento proletario.

Desde la ultraizquierda, incluso en los años 80, todavía eran vistos con desprecio: la "izquierda electoral" personas que pactaron con el orden, que se pacificaron y convivían con la burguesía. Cuando no les quedó más remedio que aceptar, por la fuerza de los hechos, que el guevarismo era una calle ciega y que los postulados sobre el foco revolucionario eran un fetiche, también ellos terminaron por aceptar la lucha legal y presentar sus planchas para someterlas al veredicto popular.

Aquel largo ejercicio parlamentario, pienso, se constituyó en un enorme aprendizaje para todos los venezolanos. Más allá de las convicciones personales hay un haber que habíamos conquistar y que no debemos permitir que termine por perderse: aprender a convivir.

Moisés Moleiro y José Rodríguez Iturbe fueron, como Joe Louis y Max Schmeling, dos pesos pesados, dos viejos enemigos que nunca dejaron de ser caballeros y que aprendieron a tenerse aprecio cuando lograron comprender que se podía querer a Venezuela con la misma intensidad desde posiciones completamente distintas sin que por eso quede traicionado ningún postulado.

En su nombre, y en su memoria, le doy gracias a "Pepe" Rodríguez Iturbe, por el libro. Hago votos por su pronto regreso al país de este ejemplar venezolano. Para recordar los viejos tiempos y participar juntos en la dura tarea de reconstrucción nacional que a todos nos espera.

Fuente:http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/7804308.asp

NOTA DE LB:



Tenemos pendiente publicar un modesto texto sobre JRI desde hace algún tiempo, a la espera de sus últimas obras que todavía no llegan. Hemos coincidido y discrepado de sus posturas internas, respecto al partido socialcristiano, reconociéndole siempre sus aportes. El ensayista y parlamentario de fuste y profundidad, merece un estudio sereno que ha de revelar el dramático contraste con los prohombres del régimen actualmente prevaleciente en Venezuela. Un arqueo realizado en la vieja prensa, la revisita a sus títulos juveniles y de la madurez, y la interesantísima aproximación a sus discursos parlamentarios, así lo confirman de cara a la mediocridad y el extravío del marxismo panfletario en boga. Y no será, el nuestro, un artículo o un ensayo como lo pretendemos, habida cuenta del calibre que alcanzó la polémica sobre el pensamiento cristiano en un partido que asumió severas responsabilidades históricas en tiempos de asombrosas y complejas dificultades, sino el testimonio de reconocimiento hacia el distinto liderazgo que las más recientes generaciones desconocen o ignoran.

Por cierto, el Pepe Rodríguez vaticinó la naturaleza y consecuencias del régimen actual, porque - antes - alertó cuán mal estaban las cosas. La última etapa de sus intervenciones parlarmentarias, publicadas por la meritoria editorial "Nueva Política", cuenta con un extraordinario sentido de la denuncia que hundía el bisturí en la mayor hondura de sus causas. Y los - por entonces - privilegiados del poder, no oyeron y no quisieron escuchar.

Obliga también a responder a las injurias, a los infundios, a la satanización de ese liderazgo que les fue superior (por ejemplo: http://ensartaos.com.ve/index.php?q=node/2310). El chavezato carece de toda autoridad moral para juzgar a aquellos que también hicieron patria. Así de sencillo.

lunes, 23 de mayo de 2011

DEL MARXISMO EN EL PODER


El marxismo olvidado
Luis Barragán
(*)

Celebramos la realización de esta jornada de reflexión sobre el marxismo, el de antes y el de hoy, agradeciéndole al Dr. Jonathan Benavides, presidente de la fundación, su amable invitación. Constituye una iniciativa importante, pues, la profesión de fe del presidente Chávez suele pasar inadvertida, hay otras prioridades en el extenso y duro problemario socio-económico nacional y, a lo sumo, la versión más vulgar de la escuela es la que llega a cotizarse en la opinión pública, quizá por los consabidos efectos de la llamada “antipolítica”.

Breve digresión, la variedad, urgencia y tratamiento de los problemas nacionales frecuentemente impide el planteamiento de fondo del proyecto en curso, igualmente imputable a la escasa vocación para meditarlos, un dato importante de la cultura política impuesta y compartida en la década. La propensión a banalizar los acontecimientos públicos, sublimarlos según la coyuntura, en los cuadros oficialistas y – es necesario reconocerlo – en la oposición, impide ventilar aquellos asuntos supuestamente tediosos que nos agobian o pueden agobiarnos: las consignas de ocasión, no permiten airear – tratándose del propósito expreso de los actuales conductores del Estado – el modelo específico que Jorge Giordani, casi excepcionalmente, identifica como socialismo rentístico, u otros asuntos como la lucha de clases o la propia teoría del valor.

Luce indispensable una breve consideración del imaginario social que se ha implantado, más o menos exitosamente, teniendo por tal lo que el régimen cree de sí y del país (y lo que creemos de ambos), considerando los elementos racionales e irracionales que lo conforman. A guisa de ilustración, Gisela Kozak Rovero ha ponderado la supervivencia de un imaginario propio de los sesenta, al examinar con acierto un conjunto de novelas de gran influencia o éxito editorial (1), por lo que nos importa indagar sobre la otrora crisis que ese imaginario experimentó al fracasar la insurrección armada, asombrosamente superviviente.

Ejercicio de precisión, intentaremos esbozar y contrastar el componente racional luego de revisar dos importantes y – por entonces - impactantes ensayos: (A) “Proceso a la izquierda (o de la falsa conducta revolucionaria)” de Teodoro Petkoff (Editorial Planeta, Barcelona, 1976), y, replicándolo, “La izquierda y su proceso” de Moisés Moleiro (Ediciones Centauro, Caracas, 1977). Ciertamente, hay un conocimiento histórico que es parte de nuestro acervo socio-cultural convertido en sentido común, donde el núcleo figurativo explica la estructura conceptual (núcleo central), según colegimos de Elisa Casado G (2).

Adelantándonos, sostendremos que priva un imaginario social anacrónico que compensa el déficit de reflexión teórica del marxismo hecho poder en Venezuela. Y, a pesar del profundo debate de la inmediata etapa post-subversiva, los ya viejos errores fueron obviados en la última década, trastocados en recursos de sostenimiento en la dirección del Estado.

IMPROVISACIÓN ACTUAL DEL MARXISMO

Hay coincidencia en la sobrevaloración de la insurrección de los sesenta, cuya derrota agudizó el verbalismo revolucionario, generó un ritual moralista y facilitó el chantaje político, obviando otros instrumentos teóricos, inculpando exclusivamente a la burguesía de las distorsiones o muralla de prejuicios que aisló a la izquierda marxista, según Petkoff (A: 14, 24, 65 s.). Este cuestiona el modo de ser revolucionario que Moleiro, sencilla y radicalmente, acusa de haber dejado de serlo (A: 17 s., 75; B: 217), pareciéndonos interesante la estimación del marxismo como “toda una cultura, en medio de la cual nos movemos” y “pretendemos esclarecer y esclarecemos” los problemas esenciales (B: 174 s., 190, 196).

Interesante y también decisiva, porque el marxismo venezolano de ayer, no es el mismo de hoy, independientemente de las distintas circunstancias vividas. Antes, hubo una diferenciación de posturas e identidades de alcance conceptual y estratégico, o - por lo menos – acusados matices entre el PCV, MIR y FALN y sus desprendimientos, mientras que ahora se intenta el camino del partido hegemónico (PSUV), en el que suelen invocarse indiscriminadamente los liderazgos y escuelas encarnadas por Trotsky y Dieterich, Mao y Chomsky, Marulanda y Mariátegui, Gramsci y Guevara: todo antecedente revolucionario sirve al esfuerzo de legitimación actual del poder, independientemente de las contradicciones y desacuerdos suscitados ayer en los propios cuadros marxistas.

Tamaña invocación obedece a la extrema y utilitaria simplificación del discurso oficial, expuesto como continuidad de un mismo relato heroico, por forzado que fuese. Por consiguiente, dando la pista inicial del retroceso, la crisis es del marxismo como cultura y tradición en abusivo beneficio del imaginario de los sesenta que revela el soporte anacrónico del ejercicio de poder.

Es evidente la improvisación en los diferentes enfoques dizque marxistas del presidente Chávez, literalmente utilizados para fustigar a sus adversarios. No están muy lejos los oradores municipales o parlamentarios afines , permitiéndonos valorar las actas o diarios de debate como fuente insustituible para la calibración de toda comprensión y compromiso contraído con el régimen.

Puede tomarse como objetivo actual, la revolución socialista e independencia nacional (B: 133, 186), consumada ya las consabidas etapas que ocasionó la división del PCV y creación del MAS, en el plano teórico y estratégico (consumación de la democracia representativa, lucha anti-imperialista, salto hacia el socialismo, aunque sin reclutar a la burguesía industrial que se supuso haría causa común). Hallamos un exceso de adjetivaciones del socialismo en curso que, al mezclar las viejas consignas, no transmiten ese esfuerzo de reelaboración creadora que mereció o dijo merecer al compás del debate teórico de la etapa post-subversiva.

El marxismo en el poder, apela a la maniquea confrontación del capitalismo-socialismo, sin considerar siquiera – en términos generales – la sociedad ultrarrentista que impulsa incesantemente. Hay dudas sobre la acabada naturaleza capitalista del modelo que dice suplantar Chávez Frías y, por lo menos, Petkoff versaba “más exactamente” en torno a la “sui géneris civilización burguesa venezolana” (A: 26), deseosa de suplantar sin el cumplimiento del estapismo programado por el PCV, pero jamás el oficialismo ha expuesto una tesis coherente y convincente respecto al modelo de sociedad que desea y se empeña en destruir.

¿QUIÉN PROTAGONIZA?

Hoy, muy pocas veces se habla de la otrora celebérrima dictadura del proletariado, sobre la cual – partidario – abundó Moleiro (B: 182 ss.), acusado Petkoff de destruir como mito al proletariado mismo, ensayando un bloque social que no protagoniza o hegemoniza, de acento gramsciano (B: 122, 176 s., 185 s., 201, 261). Y llama la atención sobre una tarea todavía pendiente: “La izquierda venezolana no ha hecho siquiera un estudio serio de la clase obrera venezolana, de sus diversas capas, de su grado de conciencia política”, dando lugar a “ideas absurdas”, incurriendo en una “deificación de los pobres” (B: 244, 261).

Petkoff, tipificándolo como un “teleologismo histórico de izquierda”, la acusa de simplificar grosera y ficticiamente la complejidad social, transustanciada la clase obrera, denunciando que la mayor parte de las posiciones que le endilgan no preexisten en ella, al tratar el nuevo bloque social (A: 103 ss., 110). Genera la arraigada noción de vanguardia, que es mero voluntarismo, expresada – en última instancia - en la organización vertical, la falsa “unanimidad”, la atmósfera de intolerancia y la “imaginería de la organización revolucionaria como ‘Estado Mayor’” (A: 19, 31 s.).

Moleiro establece una relación importante del foquismo con el vanguardismo, acentuando en éste el abandono de la teoría por la acción heroica, la desvinculación con la clase obrera, el gesto que reemplaza a la organización, la simplificación del proceso cubano, el ciego activismo, la confrontación permanente, y – clave – el empeño de “reducir la política en términos militares” (B: 163, 254). Obviamente, junto a Petkoff, habida cuenta de sus diferencias polémicas, comulgan con la intención y misión de corregir las desviaciones. No obstante, sostenemos, no sólo sobrevivieron, sino que gozan de una amplísima vigencia.

Es cierto que no nos encontramos en medio de una dictadura como la conocida por Europa Oriental décadas atrás, pero no menos lo es que – partiendo de una cultura y sociedad básicamente democrática que lo condiciona, por los momentos – el régimen ha agudizado y perfeccionado sus rasgos autoritarios. Y, aunque Giordani insista en la generación de un nuevo bloque social (3), no es – precisamente – la clase obrera la que lo lideriza, ejemplificado el fenómeno extraordinariamente con la suerte que le ha tocado en la región de Guayana.

Por lo demás, desactualizada toda radiografía de las clases sociales en Venezuela, parece sobradamente evidente el privilegio capitalizado por la alianza cívico-militar que se traduce en la inmensa ventaja de quienes acceden a la burocracia y contrataciones públicas, capturando las divisas petroleras y haciéndose capaz de actos heroicos amparados por el Estado. Inevitable, ellas se realizan a través del PSUV, como aparato partidista y agencia clientelar que hace suya la fraseología revolucionaria, con todos los atributos de una vanguardia o foco de la sociedad militarizada que también impulsa, justamente deificada la pobreza a la que asiste – incluso – como negocio.

La radicalización presuntamente es verbal, incurriendo en el sostenido moralismo que observara Petkoff, quien advirtiera decenios atrás que la lucha de clases no debe confundirse con el resentimiento social, y – valga subrayar – cultivadora de lo que llamó la nostalgia por la lucha armada (A: 44 ss.). Esta, a nuestro juicio, es el motor de un imaginario que cuestionó, al igual que Moleiro, experimentando una crisis que se creyó terminal, hasta resurgir en reemplazo de toda la reflexión actualizadora que el marxismo venezolano olvidó.

Moleiro cuestionaba la presentación o exhibición de determinados dirigentes, como “comandantes”, durante la campaña electoral de 1973 (B: 146), mientras – ya lo citamos – Petkoff versaba sobre el “Estado Mayor”, siendo inevitable recordar la pública y oficial denominación o intitulación de Chávez Frías como “Comandante-Presidente”, al igual que los hay “Comandante-Diputado” y “Comandante-Concejal”. Es parte del imaginario reconstruido, de la historia contemporánea reescrita, contextualizadora en los términos de Casado, en absoluta sustitución de la discusión teórica sobre las intenciones y pretensiones del régimen. No obstante, de todo lo que se ha olvidado el marxismo actual venezolano, algo se salvó.

En efecto, para finalizar, Moleiro deslizó lo siguiente: “El grado de violencia represiva en una sociedad socialista dependerá de la resistencia que se le ofrezca, de las violaciones que se hagan de su legalidad, de la implementación de formas subversivas de violencia que puedan dañar seriamente el proyecto. Como todas las sociedades organizadas, por lo demás. Pero pretender que el socialismo será la reconciliación de todos los venezolanos, por encima de sus posiciones políticas y de los intereses en juego, no es más que un sueño. Y un sueño tonto” (B: 196 s.). Huelgan los comentarios.

Notas:

(1) http://www.analitica.com/va/politica/opinion/9233479.asp

(2) "La teoría de las representaciones sociales", en: Casado, E. - Calonge, S. (2001) "Conocimiento social y sentido común". Facultad de Humanidades y Educación. Universidad Central de Venezuela. Caracas: 57-105.

(3) http://www.analitica.com/premium/ediciones2009/5812611.asp

http://www.noticierodigital.com/2010/09/la-ferrarizacion-del-pais/

(*) Ponencia para la Jornada de Reflexión sobre el Marxismo Venezolano, Instituto de Formación “Juan Germán Roscio”. Caracas, 18 de Mayo de 2011.


Post-data:

Curioso, pues, al emplear frecuentemente la estampa de don Groucho para referirnos al marxismo, por el ya consabido grafiti del llamado Mayo Francés, unos se disgustan por irrespetar al magnífico comediante, mientras otros por ofender a don Karl....

viernes, 7 de enero de 2011

del otro proceso









La izquierda sentenciada
LB



Referido en otras ocasiones, la izquierda marxista venezolana experimentó un intenso y significativo debate, luego de la derrota política y militar de los sesenta, proyectado en las décadas siguientes, que se perdió. Simplemente, perdido cuando juzgamos los alcances del régimen que hoy prevalece en Venezuela.

Lo cierto es que, a raíz de la publicación de "Proceso a la izquierda" de Teodoro Petkoff el año anterior, Moisés Moleiro le respondió (como también lo hizo Radamés Larrazábal, entre otros), con un !impreso!. Es decir, más allá de la opinión a volandillas.

La primera edición fue de marzo de 1977 (que la tenemos desde entonces, finalizando el bachillerato, aunque no entendimos el asunto sino años después). Y la tercera, en la gráfica, destinada a un amigo como obsequio por estos días, es de abril de 1977, demostrativo del éxito editorial de Centauro, tan contrastante con el vacío de hoy.

Más que una respuesta inmediata y simplista, Moleiro plantea y desarrolla su versión en la que subsume y crítica a Petkoff (a quien mencionada bien adelantada la obra). He acá un rasgo a destacar y que habla del fuste del autor (y de ambos autores).

Releímos ambos títulos en diciembre próximo pasado y arribamos a una conclusión no tan provisional: sobre la izquierda marxista pesa ahora una sentencia implacable, pues el contraste es propiamente con el gobierno nacional. Y, aunque las tesis defendidas por Moleiro, por ejemplo, encuentran cabida en el chavezato, no así las perspectivas críticas que intentó y desarrolló.

sobre la dedicación












Breve manuscrito náufrago
LB


Moleiro dedica la tercera edición de su "La izquierda y su proceso" a "José", quien evidentemente no es un conocido más o el sobrevenido curioso solicitador de autógrafo. Por lo que, deducimos, nunca tendría interés (el dedicado) de desprenderse de la obra en la que hay un testimonio de aprecio y reconocimiento (dedicador). Quizá se lo hurtaron, lo prestó y más nunca lo devolvieron, alguna mudanza de los herederos concluyó en la necesaria expulsión de la pieza que estorbaba, fue rifada la biblioteca...

Independientemente de la prestancia del autor, que la tuvo a pesar de las distancias ideológicas que puedan invocarse, la dedicatoria le concede un valor agregado al ejemplar. Esta sola circunstancia la suponemos de interés colectivo y ciudadano, pero - convengamos - que la Biblioteca Nacional no es el destino natural de tan importantes piezas, porque - además del déficit presupuestario - no constituye garantía alguna para la preservación del patrimonio bibliográfico venezolano. ¿No puedee, por ejemplo, publicitarse como tal destinatario e impedir mayores naufragios?. Y posiblemente, aunque algún febril intérprete del oficialismo condene el lugar,acá podamos ver la bondad del mercado, porque la aludida expulsión de la pieza halla un destino que es mejor que no disponer de alguno: accedemos al título a través del conocido remate del puente de las Fuerzas Armadas, Caracas. Ahora, se ha convertido en obsequio interesante para un bibliófilo amigo nuestro, que lo tendrá en sus manos en los venideros días.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

noticiero retrospectivo









- Héctor Urbaneja Aveledo. "La cuartilla andariega: Influencia del balcón en la política venezolana". El Universal, Caracas, 17/04/83.

- Arturo Uslar Pietri. "La frontera de Miami". El Nacional, Caracas, 23/08/81.

- Miguel Acosta Saignes. "Sobre la imputabilidad de los menores". Qué Pasa en Venezuela, Caracas, 04/07/64.

- Asaltada PTJ por 20 policías para rescatar al hijo y sobrino del segundo comandante. El Mundo, Caracas, 07/06/78.

- Víctor Jara entrevistado por Joaquín Marta Sosa. Suma, Caracas, 20/07/72.

- Pedro Galán Vásquez: Curzio Malaparte por fuera y por dentro, a propósito de "Técnica del golpe de Estado". Ultimas Noticias, Caracas, 06/11/88.

- Alberto Arteaga Sánchez. "Tribunales militares y su ámbito". El Diario de Caracas, 11/08/86.

- Moisés Moleiro. "Filosofía y marxismo". Ultimas Noticias, 30/08/81. Suplemento Cultural.

- Juicios a Carlos Andrés Pérez: "una vez por ladrón y otra por asesino". El Nuevo Venezolano, Caracas, 13/06/ 80.


Fotografía: Rómulo Betancourt según Alberto Avilán, tomada de Retrospectiva. Historia de Venezuela / Facebook, aportada por Daniela C. Avilán.
Publicado por Luis Barragán en 08:54 0 comentarios

domingo, 11 de julio de 2010

Apuntes de historia (más o menos) reciente: del IR al MIR



(M)IR
LB


Hace poco tuvimos ocasión de escribir sobre el cincuentenario del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Al respecto, hallamos que un artículo publicado por Domingo Alberto Rangel, mediante el cual - siguiendo a Moisés Moleiro - denuncia la situación de la contratación colectiva en la industria petrolera, produjo la expulsión de aquél, junto a Américo Martín por versar sobree el APRA: ¿la expulsión?: de Acción Democrática, cuyo CEN de AD prohibió la celebración del Pleno Juvenil Nacional de Maracaibo. Sin embargo, todo el Buró Juvenil, parte del Sindical y comandos seccionales enteros, manifiestan su solidaridad con Rangel y Martín. La derecha y el llamado grupo ARS de AD también desean la división. De modo que nace el MIR, en el marco de la violencia adelantada por el gobierno de Rómulo Betancourt. Primero se llamará Acción Democrática de Izquierda y, después, MIR (*).

Al revisar la prensa de la época, es notable el impacto y hasta la conmoción provocada por la división del partido de gobierno, pues sus sectores juveniles gozan de un peso y de un prestigio inmenso, en medio - por cierto - del entusiasmo generado por la revolución cubana. Y, al revisar por estos días el órgano del Partido Comunista de Venezuela, encontramos - por una parte - a uno de los líderes más connotados del MIR, Rangel, declarando en primera plana: "A toda agresión contra Cuba responderemos apelando a los derechos del pueblo agredido" ("Tribuna Popular", Caracas, 16/08/60, nr. 07, cuarta época), aunque - antes, por otra - ya había reseñado, como es más o menos notoria en la pancarta de una fotografía que era más dificultosa obtener, la reseña del acto realizado por Izquierda Revolucionaria (SIC) en el Nuevo Circo de Caracas, donde hablaron Héctor Pérez Marcano, Américo Chacón, Celso Fortoul, Jorge Dáger y Rangel (ibidem, 20/05/60, tercera época). A esta última edición pertenece la fotografía, tomada directamente sobree el original, en la que aparecen Pompeyo Márquez, secretario general del PCV, invitado, y Rangel.



(*) "El Partido del Pueblo (Crónica de un fraude)". Vadell Hermanos, Valencia, 1979: 210 s.

sábado, 19 de junio de 2010

Para el desarchivo: Moleiro y Bravo


EL UNIVERSAL,Caracas, lunes 02 de marzo, 1998
Necesidad de una izquierda contemporánea
Moisés Moleiro

TRINO Alcides Díaz, rector de la UCV y compañero y amigo tanto en
los momentos aproximadamente gratos como en otros, amargos y
difíciles, ha sido interrogado sobre el problema de la matrícula
universitaria. Concretamente le han pedido su opinión sobre un
hecho de inocultable relieve. Si el 70% _o más_ de los que
ingresan a la universidad proceden de colegios privados, en
algunos de los cuales la matrícula asciende a cien mil bolívares
(Bs. 100.000) mensuales, ¿no sería justo y equitativo que pagaran
en la UCV?, con lo cual se incrementaría el presupuesto general de
la misma, se podrían ampliar actividades en beneficio de quienes
carecen de recursos y se contribuiría a la solución del crónico
dilema del déficit.

Trino, admitiendo el porcentaje (70%) aquí enunciado, contesta que
los empresarios venezolanos llegarán este año a una evasión de
impuestos cercana a 2.5 billones de bolívares, lo cual es cierto.
Y, aparte de cierto, revela una conducta delicuencial, que debería
ser penada, cesando la impunidad bochornosa en materia tan
importante. Es absolutamente inmoral que mientras las grandes
mayorías son sometidas a privaciones, un reducidísimo sector pueda
no sólo amasar ganancias descomunales, sino maximizarlas violando
las leyes.

Lo singular está en que _siendo verdad_ Trino Alcides no contesta
la pregunta que se le ha hecho. Ausencia de respuesta que se hace
más significativa cuando admite el porcentaje mencionado.

Esto nos lleva a una reflexión sobre el desconcierto reinante en
la izquierda, a raíz de la famosa 'Caída del Muro' y hechos
subsiguientes, que abrieron paso a confusiones y pérdidas de
rumbo. Una cosa es oponerse a desarrollos cada vez más inhumanos,
que están arrasando el planeta, y otra hacer como que si tales
desarrollos no existen, aboliendo los hechos reales y sustituyendo
su molesta presencia por lo que se desea que ocurra. Es verdad,
por ejemplo, que el mundo está trasnacionalizado y globalizado. Y
que lo está por fuerzas que rebasan, con mucho, las posibilidades
del Estado venezolano si decidiera enfrentarlas. Lo que aconseja
una política que eluda el choque frontal, pero destinada a reducir
al mínimo las privaciones y carencias a que se ve sometida la
determinante mayoría de los venezolanos.

Es cierto que en ningún país subdesarrollado o atrasado (como
quiera llamársele) el supuesto neo-liberal se ha dado. Quizás haya
la excepción de Chile, que sin embargo ha visto ampliarse el
abismo entre ricos y pobres y fue sometida su población a un
verdadero martirio de varios años. El cuento de que el Estado lo
privatice todo y que ello activará el mercado creando la
abundancia tiene en Venezuela impedimentos serios, muy serios.
Desde el carácter timorato de nuestros empresarios, reacios a
invertir e incluso a traer los inmensos capitales colocados en el
exterior, hasta el carácter ineficaz y excesivamente costoso de la
Administración Pública.

Pero no lo es menos que la globalización existe y no es posible
colocarse de espaldas a ella. Conviene proceder entonces con
tiento, haciendo aquello que resulta inevitable y tiene beneficios
tangibles. Privatizar empresas que dan pérdidas, ya que
constituyen una ruina. Algo decisivo _con participación de la
sociedad como un todo_ en los llamados 'planes sociales' y otras
cuestiones que serían materia donde cortar. Pero así como los
supuestos neo-liberales no son certeros, sí lo es que el país
necesita salir de la crisis en que lo sumieron cuarenta años de
populismo y despilfarro. De 'correr la arruga' para no enfrentar
responsabilidades.

No es exacto que el mundo tal y como está en estos momentos
encierre una norma-panacea. Pero tampoco lo es hacer como que si
estas cuestiones no existen, colocándose de espaldas a los
procesos reales.

Una fuerza de izquierda, crítica, empeñada en lograr objetivos
serios, tiene que partir de la contemporaneidad que la rodea. De
los hechos que existen independientemente de su voluntad. A este
respecto resulta casi modélico un artículo reciente donde
Rigoberto Lanz explora las maneras de negar o criticar el
post-modernismo desde él. Y no aferrándose a un pasado ya muerto.

EL UNIVERSAL, Caracas, miércoles 25 de febrero, 1998
El insólito caso de Douglas Bravo
Alirio Pérez

Revisando la enciclopedia Salvat diccionario, en el aparte
correspondiente a la historia de Venezuela, en un resumen de una
página, aparecen los protagonistas de los principales
acontecimientos ocurridos en nuestro país. De ese puñado de
hombres que son mencionados en tan difundido libro de consulta, se
encuentra Douglas Bravo.

Cuando escucho el nombre de Douglas Bravo, suelo evocar un cuento
infantil que expresa el carácter infinitamente repetitivo y
perseverante que puede existir en un ser humano, convirtiéndolo en
un fenómeno psicológico digno de gran interés. Había un hombre muy
porfiado que solía hacer cosas que los demás le decían que no
hiciese. Le encantaba mantenerse apegado a lo que decía y a lo que
hacía. Un día alguien le comentó al hombre porfiado que había un
señor a quien lo apodaban 'tijereta', el cual había amenazado con
agredir al próximo que lo llamase con tan singular apodo. De esta
forma le advertían al hombre porfiado que si se le ocurría llamar
'tijereta' al señor, se las vería negras. El porfiado fue
directamente donde se encontraba el que apodaban 'tijereta', y sin
mediar palabras le dijo directamente a la cara: 'tijereta', a lo
que el hombre respondió dándole una bestial paliza. ¿Cómo me
llamaste?, le preguntó después de haberlo tumbado al piso.
'Tijereta', dijo el porfiado, a lo que el hombre contestó dándole
otra paliza, pero con un garrote. ¿Cómo me llamaste?, le volvió a
preguntar. 'Tijereta', respondió con dificultad el porfiado. De la
rabia, el hombre agarró un cuchillo, le cortó la lengua y le
preguntó: ahora dime, ¿cómo me llamaste? El porfiado alzó la mano
y movilizaba los dedos índice y medio, haciendo como si se tratase
de una tijera. Tan porfiado era.

A final de los ochenta, Douglas Bravo anduvo por Mérida dando
charlas a los estudiantes universitarios. Yo asistí a una de esas
reuniones en las que el famoso líder guerrillero hacía un llamado
colectivo a saquear. Decía que el saqueo, en los ochenta, era el
equivalente a la lucha armada de los sesenta. Saqueen, saqueen,
pregonaba, mientras los estudiantes aplaudían sus intervenciones.
Pedí la palabra y le pregunté al personaje de algunas historias de
mi infancia cuál era el sustento ideológico de aquello que él
predicaba, en un tiempo en el que las ideologías estaban en franca
decadencia, y el mundo sufría grandes transformaciones políticas.
La pregunta no fue vista con simpatía por muchos de los
asistentes. Douglas Bravo fue sincero. Explicó que estaba
consciente del estrepitoso fracaso de la forma como venían
sucediendo los acontecimientos y de la necesidad de perseguir los
valores que nos identifican realmente como venezolanos para
asirnos a algún tipo de elemento ideológico. Incluso sugirió
públicamente la lectura del libro de Arturo Uslar Pietri, Godos,
insurgentes y visionarios. El porfiado héroe que aparece en la
enciclopedia Salvat se mostraba ante mí como un guerrero sin
causa, pero sin poder dejar de ser un guerrero. Más aún era un
guerrero sin causa, sin esperanza y sin ejército, luchando en una
fantástica batalla en donde son irreconocibles los participantes y
el solitario y delirante canta desentonadamente sin opíparo
acompañante y sin jamelgo, llámese Rocinante.

Recientemente apareció. Como salido del fondo de alguna mítica
caverna, entonando consignas que revivían los antiguos motivos de
lucha de quien proviene de un tiempo idealizado en que existió un
grupo de personas que constituyeron eso que se llamó en su hora
las FALN, para dolor de cabeza de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y
Rafael Caldera. Esta vez predica utopías radicales, el ejército
está conformado por campesinos con necesidad de tierras y el malo
de este capítulo es nada más y nada menos que una transnacional.
Todo recubierto por la tenue luminosidad que se suele crear al
invocar las luchas ecológicas y el poco entusiasmo colectivo que
provoca eso que llaman economía libre.

Douglas Bravo es un símbolo ante el que no puedo dejar de
interesarme y si me descuido, puedo desbordar con mi simpatía
hacia él, a sabiendas que es un porfiado que seguirá diciendo una
y mil veces 'tijereta, tijereta, tijereta', para removerle las
entrañas a cuanto enemigo de la transgresión se atraviese.

Sólo espero que la próxima incursión del rey de los porfiados se
dé con un ejército mejor armado y por qué no, logre por lo menos
un empate, ante tantas derrotas seguidas, en un mundo que no
tolera a los fracasados.

sábado, 5 de junio de 2010

Breves notas a propósito de varias portadas







Por mayo de 2008, orbitamos las portadas en cuestión para el grupo LIBROs (Facebook). No pretendimos una reseña completa de los textos, sino una referencia de portadas de algunos de los títulos. Y, valga la ocasión, pues, independientemente de nuestras creencias ideológicas y adscripciones políticas, la ¿postmodernidad? nos ha traído hacia el divorcio entre la reflexión y la praxis de la dirigencia política. Peor, la premodernidad como etapa regresiva de la Venezuela actual, constituye toda una credencial...
A
Fascículo de una colección de las tantas que circulaban en Venezuela cuando no estaba bajo la égida del control de cambio. ¿Lo curioso?: es el primer ensayo biográfico y sistemático sobre Betancourt del entonces virulentamente antibetancurista Manuel Caballero. Ensayo que dio pie a su biografía más elaborada de 1977.
Agregado por ti al grupo "Libros".
B
Centauro publica por 1977 la biografía más elaborada por entonces de Manuel Caballero. Posee muchos documentos anexos. Ya se notaba un cambio crítico de postura respecto a Betancourt.
C
1ra. edición de "Venezuela: política y petróleo" de Rómulo Betancourt (FCE, México, 1956). La diferencia con las posteriores ediciones estribó en la incorporación de algunas de las notas al discurso principal, pues (contrario a lo que se dijo en una edición de El Nacional de Caracas, por 1967), no incluyó un texto inédito. Ya Betancourt se había destacado por su incansable inquietud periodistica y la publicación de sendos ensayos sobre política y economía. La obra en cuestión es una referencia importante en el pensamiento político venezolano.
D
Trabajo académico del historiador Alfredo Angulo Rivas sobre Acción Democrática (Caracas, 1993), mediante el cual analiza la trayectoria de una organización que cumplirá esta semana un año más de fundada. Y, permítasenos referirlo, no somos adecos, pero entendemos que buena parte de la biografía de este partido pertenece al ineludible patrimonio histórico del pàís, por lo que se exige una mirada crítica más sobria, coherente, solvente y - además- responsable que las frágiles estigmatizaciones que dan alcance - por igual - a todo lo que huela a esfuerzo político organizado. Con sus errores, fallas o equívocos, puede decirse que hoy - en el curso de un cambio dizque revolucionario - el oficialismo no puede decir que superó a AD. Y disculpen la referencia política, pues, al recomendar algunas lecturas, tratamos el dato - como verán - desde la perspectiva de los que también la adversaron.
E
Por 1978, Vadell Hermanos publica el largo ensayo de Moisés Moleiro sobre Acción Democrática, partido en el que militó para dividirlo y cofundar el MIR. Además de recoger y refundar - si se puede decir - los señalamientos de la izquierda marxista que abonaron a Betancourt y a AD, valga destacar el estilo tan brillante de una escritura igualmente bien humorada. Sin dudas, Moleiro fue un estupendo escritor.
F
Sobre la trayectoria de A.D. no puede eludirse la obra escrita de Artro Sosa Abascal (en esta ocasión, junto a Eloi Lengrand). Se trata, es necesario afirmarlo, de una experiencia política novedosa que partió - como toda genuina novedad - de una interpelación en el mundo de las ideas y, concretamente, de un marxismo que los veinteañeros asumían críticamente. Este libro ha sabido de posteriores reediciones.

http://200.2.12.132/SVI/rb/index.php?option=com_content&task=view&id=119&Itemid=
En sus últimos años del liceo y en el inicio de la universidad Rómulo Betancourt comenzó a ejercitar su pluma escribiendo cuentos. El primero se tituló “Érase un poeta” y fue publicado en 1924 en la revista Kronos de Caracas.

En 1925 escribió “La caja de bombones”, con el cual ganó un premio en un concurso organizado por el diario La Esfera; también ese año escribió “Adieu, ma petite”, poesía romántica que apareció en la revista Biliken, una de las más prestigiosas publicaciones literarias de la época. En 1926 apareció en la Revista Venezuela otro relato del joven Betancourt titulado “Orgullo de Blasón”.

En esos años también se introdujo en la crítica literaria. Como indica Caballero (2004), a sus 18 años ya había publicado casi una docena de textos de su autoría “desde la poesía hasta la crónica satírica, pasando por el cuento y el ensayo” (p. 54).

En una entrevista realizada el día 25 de abril de 2007, el profesor Naudy Suárez comentó de manera anecdótica que Betancourt en alguna oportunidad expresó: “Yo perpetré algunos cuentos”, haciendo referencia a esta época inicial de cuentista.

En estos años Betancourt estudiaba Derecho en la Universidad Central, y a pesar de sus notas sobresalientes no culminó la carrera debido a otras urgencias (políticas) que luego le surgirían. Igualmente su paso por la carrera de Derecho le trajo beneficios, Maria Teresa Romero (2005) señala: “De esos estudios conoció las constituciones latinoamericanas y de las muchas reformas que emprendió el dictador Gómez para reelegirse eterno en Venezuela. Un maquillaje que como dictador no necesitaba, pero era conveniente para sus relaciones con el mundo exterior” (p. 22).

La pluma de Rómulo Betancourt se fue nutriendo; pero no sería la narrativa su escritura más importante, más tarde comenzó a introducirse en el ensayo político, donde reflejaba sus intereses sobre las luchas estudiantiles en Latinoamérica, las injusticias, las desigualdades y también la historia. De esta época merece especial mención su tesis sobre Cecilio Acosta para optar por el título de bachiller en Filosofía en la UCV. Acosta era un bastión de la lucha anti-gomecista y Betancourt a partir de este pequeño ensayo “piensa y especula sobre la calidad de hombres que requiere el país para su evolución y porvenir” (Romero, 2005, p. 23).