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domingo, 30 de octubre de 2016

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Arturo Uslar Pietri. "El marxismo-leninismo". El Nacional, Caracas, 17/12/1989.
- Virgilio Tosta. "Fermín Toro y Guzmán Blanco". El Nacional, 29/12/65.
- Argelia Melet. "¿Podemos inventar otro futuro?". Últimas Noticias, Caracas, 16/03/84.
- Josefina Cedeño. "Inestabilidad militar". Clarín, Caracas, 03/11/63.

Reproducción: Asaltada la Embajada Soviética. Herido Lev Krilov, Agregado de Prensa. Quinta "Churupal", La Florida, Caracas. El Nacional, Caracas, 14/07/1948.

jueves, 2 de julio de 2015

PROTAGONISTAS: GM



Días atrás, se cumplieron 86 años del famoso asalto a Curazao que encabezó Gustavo Machado junto a Rafael Simón Urbina. Exitoso, apertrechó a los venezolanos que coincidieron en la isla para trasladarse a costas venezolanas, donde la dictadura gomecista pudo repelerlos y dispersarlos. Sin lugar a dudas, Machado es uno de los referentes fundamentales del marxismo-leninismo en Venezuela, cuya biografía sintetiza pasión y audacia en la Venezuela contemporánea. Fundador del Partido Comunista de Venezuela, junto a otros destacados líderes emergentes del país sometido a la dictadura gomecista y con los cuales década y tanta discrepará, como es el caso de Juan Bautista Fuenmayor, igualmene contribuyó a la fundación del PC de Cuba y luchó junto a César Augusto Sandino en Nicaragua. Supo de distintas cárceles, exilios y clandestinidades. De amplio periplo histórico, finalmente convino en la insurrección armada de los consabidos años sesenta, dejándole a Agustín Blanco Múñoz un magnífico testimonio al respecto. Liberado del Cuartel San Carlos, gracias a la Política de Pacificación, afrontó la más importante división del partido con Teodoro Petkoff y Pompeyo Márquez, más otras de menor tono. Por lo pronto, podemos destacar tres notas importantes: por una parte, la precoz incursión en el medio político, ganándose la cárcel de Gómez hacia 1914, siendo también un destacado deportista, heredero de una familia de terratenientes que tuvo el atrevimiento de hacerse y declararse comunista.  Por otra,  la persistencia de un credo al que no le dio tiempo de profundizar como un teórico innovador (por cierto, formado en Harvard y La Sorbona),  apegado a la dogmática soviética y a la neta actividad proselitista que deja, en perspectiva, una iniciativa importante y duradera como Tribuna Popular. Por último, que sus posturas ideológicas no se tradujeron en una feroz, inmediata y personal rivalidad con los dirigentes extraños a su ideario y, por ello, contó con el reconocimiento del país y la amistad de muchos, a pesar de las diferencias.
Tres obras nos dan directas  noticias de él, como “Gustavo Machado: de oligarca a comunista, 1914/1974” (Ediciones Centauro, 1975), “Gustavo Machado, un caudillo prstado al comunismo” de Domingo Alberto Rangel (Vedell Hermanos, 2001) y la biografía que hiciera Manuel Felipe Sierra (Libros de El Nacional, 2007). 
Ha referido Luis Alberto Buttó: "Digno es de destacar que el ideario de Gustavo Machado, más allá de la mucha o poca originalidad acumulada y del dogmatismo teórico evidenciado en su interpretación de la concreta realidad venezolana, se conformó pacientemente a partir de la lectura y exégesis de los escritos considerados bases tradicionales del marxismo. Cuando se observa la realidad nacional de las últimas décadas del siglo anterior y lo transcurrido del siglo actual, se echa de menos tan acucioso proceder”  (en: “La Venezuela perenne. Ensayos sobre aportes de venezolanos en dos siglos”, UPEL, Caracas, 2014: 298). Obviamente, existe una abismal diferencia entre la promoción generacional de Machado y la que está hoy en el poder en Venezuela, cuyo marxismo no sólo es de muy dudosa calidad, sino que ha servido de pretexto legitimador para conductas que, paradójicamente, reivindican a las que cuestionaron y desplazaron después de 1998.  Valga acotar importantes referencias en la red, como https://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Machadohttp://corrientecomunistagm.blogspot.com/2008/04/biografa-del-camarada-gustavo-machado.html.
Hay imprecisiones curiosas, como las reportadas por la página oficial nada más y nada menos que de la Procuraduría General de la República: http://www.pgr.gob.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=8658:19-de-julio-de-1888-nace-gustavo-machado&catid=92:historico-efemerides&Itemid=28.

LB

miércoles, 28 de noviembre de 2012

NO ES NADA, SÓLO UN JUEGO

EL NACIONAL - Miércoles 28 de Noviembre de 2012     Opinión/9
¿Marxismo-leninismo?
HEINZ R. SONNTAG

La dupla indicada en el título está siendo usada casi siempre cuando se hace referencia a las bases ideológico-políticas de los regímenes surgidos a partir de la Revolución de Rusia en 1917. Insinúa que el pensamiento de Carlos Marx y el de Vladimir Iljitsch Uljanov, alias Lenin, tienen nexos epistémicos y teóricos que permiten el acoplamiento de los dos en un solo concepto. Sin embargo, la realidad es bastante diferente y la dupla una simplificación.
Empezamos por recordar que Marx, cuando Friedrich Engels le propuso que la base del Manifiesto Comunista de 1848 tenía que ser el pensamiento marxista, le escribió que no había creado ningún "ismo" en el cual pudiera encerrarse su obra y que esta era el análisis científico y crítico del desarrollo y funcionamiento económico, social y político del capitalismo.
La teoría crítica de Marx como dialéctica se reconoce condicionada por la praxis, esto es: el movimiento real de la sociedad capitalista y como tal la expresión más consecuente del pensamiento sobre la realidad del siglo XIX.
Marx expresaba su creencia apasionada en el individuo y una profunda desconfianza en dogmas abstractos. No consideraba solamente el papel de la clase trabajadora ni la producción material un fetiche. Les dedicó especial atención a los sectores medios. Su preocupación por la economía fue un resultado de su pretensión de reducir el poder de la misma sobre la humanidad. Su materialismo fue compatible con convicciones morales y espirituales.
Para citar a Teodoro Petkoff, "el socialismo no comenzó a aparecer por donde se le esperaba, en los países capitalistas avanzados, sino precisamente en los mas atrasados. El primer ejemplo fue precisamente el Imperio Ruso. Como dijera Marx, `la historia parece desenrollar su madeja por el otro extremo". Aunque en la segunda mitad del siglo XIX había progresado la industria en ese país, su estructura económica era todavía predominantemente agraria. Como decía Lenin en 1897: "De los 125,6 millones de habitantes, 97% son población agrícola". Aun en estas condiciones, la revolución había comenzado a principios del siglo XX, sobre la base de un desarrollo capitalista. Sin embargo, ambos cambios no habían podido transformar las estructuras sociales y políticas del reino autocrático.
Sin embargo, dentro de la sociedad existía un pequeño grupo que quería cambiar las estructuras sociales de su país, si era necesario a la fuerza: la intelligentsia. Aun con la rigidez de las estructuras políticas, este grupo empezó a crecer y a crear partidos y movimientos.
El más importante fue uno que se parecía a la socialdemocracia, en el que jugaron papeles importantes Alexander Herzen y Georgi Plejanov. Lenin se afilió al grupo a finales del siglo XIX. Su primera contribución esencial fue el libro ¿Qué hacer? Allí modificó la unidad de la "teoría" y la "praxis". Como abandona la fundamentación filosófica de la práctica y de la praxis, el leninismo no se puede entender sino solamente como una doble realidad dialéctica: por un lado como "teoría" (que se entiende como conjunto de instrucciones para la práctica) y por el otro como práctica revolucionaria misma. En otras palabras, Lenin, basado en ciertas afirmaciones de Engels, convierte la teoría crítica de Marx en un libro de enseñanza parar la acción. Esto implica que abandona la esencia humanista de la teoría crítica de Marx y la convierte esencialmente en un método.
Al proceder de esta manera, las expresiones de Lenin se modifican muchas veces según la situación en la cual son efectuadas. La mayoría de los trabajos de Lenin son "trabajos de ocasión". Menciono tan solo un ejemplo: en 1916 publica un libro titulado Estado y revolución.
En el mismo, siguiendo más a Engels que a Marx, argumenta en favor de la desaparición del Estado y de su sustitución por otras formas de organización política y administración de la "res publica", a través de las comunas. En Febrero de 1917, en una conferencia ante los estudiantes de la Universidad de Swerdlow, insiste en la necesidad de un Estado fuerte para conducir el proceso revolucionario. Ciertamente, a Marx y Lenin les une la idea de la revolución, pero los separa ­ entre otras cosas ­ la imagen de las condiciones, las cuales deben estar dadas para Marx y Lenin pretende crearlas con la revolución política.
Que la dogmatización del "marxismo-leninismo" en varios sentidos fue fatal para el movimiento revolucionario internacional es hoy un hecho históricamente probado. Sobre todo la conjunción de dogmatización y papel dirigente de la Unión Soviética condujo a que la revolución mundial fuera puesta al servicio de la revolución soviética porque fue considerada como la materialización histórica del "marxismo-leninismo".
¿Hasta cuándo entonces "marxismo-leninismo"?

Ilustración: http://digilander.libero.it/rinascitacividale/archivio%201/file%20piccolo%20Lenin/piccolo%20Lenin.html

Brevísima nota LB: ¿Habrá comentado alguna vez a Furet?

viernes, 7 de enero de 2011

del otro proceso









La izquierda sentenciada
LB



Referido en otras ocasiones, la izquierda marxista venezolana experimentó un intenso y significativo debate, luego de la derrota política y militar de los sesenta, proyectado en las décadas siguientes, que se perdió. Simplemente, perdido cuando juzgamos los alcances del régimen que hoy prevalece en Venezuela.

Lo cierto es que, a raíz de la publicación de "Proceso a la izquierda" de Teodoro Petkoff el año anterior, Moisés Moleiro le respondió (como también lo hizo Radamés Larrazábal, entre otros), con un !impreso!. Es decir, más allá de la opinión a volandillas.

La primera edición fue de marzo de 1977 (que la tenemos desde entonces, finalizando el bachillerato, aunque no entendimos el asunto sino años después). Y la tercera, en la gráfica, destinada a un amigo como obsequio por estos días, es de abril de 1977, demostrativo del éxito editorial de Centauro, tan contrastante con el vacío de hoy.

Más que una respuesta inmediata y simplista, Moleiro plantea y desarrolla su versión en la que subsume y crítica a Petkoff (a quien mencionada bien adelantada la obra). He acá un rasgo a destacar y que habla del fuste del autor (y de ambos autores).

Releímos ambos títulos en diciembre próximo pasado y arribamos a una conclusión no tan provisional: sobre la izquierda marxista pesa ahora una sentencia implacable, pues el contraste es propiamente con el gobierno nacional. Y, aunque las tesis defendidas por Moleiro, por ejemplo, encuentran cabida en el chavezato, no así las perspectivas críticas que intentó y desarrolló.