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domingo, 12 de agosto de 2018

ALLANAMIENTOS '63 y '18: UNA BREVE COMPARACIÓN

Allanamientos y manipulación del pasado
Luis Barragán


Todos los allanamientos a la (s) inmunidad (ades) parlamentaria (s) del presente siglo, tienen por soporte la versión interesada de los ocurridos en décadas muy anteriores. A falta de argumentos políticos y jurídicos, la presente dictadura busca alguna autoridad moral falseando la historia.

Un cuerpo extraño a la Asamblea Nacional, dijo desaforar recientemente a los diputados Juan Requesens y Julio Borges, no sin ventilar la detención de un grupo de parlamentarios hacia finales de 1963.  El atentado real, palpable y elocuente de El Encanto, produjo la decisión presidencial de entonces, en el marco de una insurrección también real, palpable y elocuentemente armada (https://lbarragan.blogspot.com/2013/07/vicisitudes-parlamentarias-3.html), cuyo objetivo fue el de sabotear los comicios generales del citado año, sembrando el pánico (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/las-otras-elecciones-luis-barragan-un.html).

Que sepamos, los parlamentarios apresados por orden de Betancourt,  fueron conducidos al Cuartel San Carlos (https://lbarragan.blogspot.com/2013/04/inmunidad-parlamentaria-ficcion-y.html), y, por lo menos, accedieron a sus abogados defensores y a la comisión de parlamentarios que deseó constatar las condiciones en las cuales se encontraban. Por lo demás, desde años anteriores, hubo paciencia para adoptar medidas tan drásticas, soportando la coalición oficial de entonces cualesquiera debates y escarceos parlamentarios, añadida la tolerada pérdida del control de la Cámara de Diputado por el gobierno (https://lbarragan.blogspot.com/2013/05/normal-0-21-false-false-false-es-ve-x.html).

A  Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, no se les detuvo a golpes el 2 de octubre de 1963, como le ha ocurrido a Juan Requesens. El gobierno de entonces, asumió inmediatamente la responsabilidad y los llevó a un sitio conocido por todos, mientras que el régimen guardó silencio por días sobre el paradero de Requesens y, apenas, se supo de él cuando numerosos custodios hicieron un traslado, desde El Helicoide.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, no se les incomunicó ni torturó, forzando una declaración difundida por los medios. A Requesens, se le ha aislado y, torturado, se le ha visto en un video, cuya divulgación un vocero calificado del régimen atribuye a sus familiares, sin parpadear ante las evidentes y criminal humillación de un indefenso condicionado por fármacos.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, les siguieron sendos juicios, e hicieron una vida carcelaria que concluyó con las medidas orientadas a la pacificación del país. Requesens debe esperar a hoy lunes 13, para el acto procesal inicial, si no es objeto de las infinitas postergaciones que otros rehenes políticos han conocido.

A Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, se les atendió médicamente, los medios de comunicación social informaban y luchaban por informar libremente, mientras sesionaba el Congreso para pronunciarse. A Requesens, le falta la debida asistencia médica, la verdadera constatación de las condiciones en las que se encuentra, la posibilidad de que la prensa ventile su caso libérrimamente y que la Asamblea Nacional decida su destino, y no un cuerpo extraño y sobrevenido.

Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, obviamente, jamás supieron de Requesens. Y éste, no necesariamente debe saber de aquellos, pero ya se enterará por completo, pues, le pasan la factura de una época en la que ni soñaba nacer.

La actual dictadura le pasa a Requesens, una factura a nombre de Jesús Faría, Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio. No se atreve a pasarla a nombre propio, aunque todos conocen a los prohombres del régimen que se creen inmunes ante la historia.

Ilustración: Pedro León Zapata. El Nacional (Caracas, 11/07/1980).
13/08/2018:
https://www.lapatilla.com/2018/08/13/luis-barragan-allanamientos-y-manipulacion-del-pasado/
https://venezuelaunida.com/luis-barragan-allanamientos-y-manipulacion-del-pasado/

UNA CARTA YA IRREPETIBLE DE FELICITACIONES

Del revanchismo parlamentario
Luis Barragán


Nada semejante a lo actual, había ocurrido en Venezuela respecto al allanamiento de la inmunidad por una instancia distinta al parlamento. Y, siendo así, habrá de todo, menos allanamiento.

Sobre todo, a manos de una constituyente de irrefutable origen fraudulento que, presumiéndose originaria, deroga  la propia Constitución que algún día dirá reemplazar, incumplidas todas las formalidades que la iniciativa acarrea. Esta caricatura sólo revela un nuevo hecho de fuerza afincado en la Asamblea Nacional, pues, elemental, siendo el fuero parlamentario una prerrogativa del cuerpo, nunca un privilegio personal, afecta a todos y a cada uno de sus integrantes.

Cierto, todo debate sobre el desafuero parlamentario es de una principalísima naturaleza política, pero no debe prescindir del soporte jurídico e, incluso, histórico, necesario. Versamos sobre una institución y, en nuestro caso, una  institución republicana que dio nacimiento a la misma Venezuela.

De la pretendida sesión de la tal constituyente (https://www.youtube.com/watch?v=CeX_HeNBTrs), queda todo un repertorio de falacias, eufemismos y sandeces, respecto al desconocimiento de la representación popular ejercida por Juan Requesens y Julio Borges.  De las intervenciones sólo destaca una oradora que intentó darle piso jurídico a sus alegatos, pues, las restantes, añadido el orador que ha profesado la materia constitucional, convencional y hastiado, no pudieron ocultar la fastidiosa vocación panfletaria que caracteriza a los elencos del poder establecido. No obstante, reparemos en otra, no menos fastidiosa: la revancha histórica.

El presidente de la fraudulenta corporación que, por cierto,  ocupó la tribuna de oradores, la cual no abandonó luego para retomar la dirección del debate y debidamente llamar a votación,  inició su discurso recordando los consabidos allanamientos de 1963. Además de recordar que Jesús Faría, padre de un tal-constituyente actual, estuvo entre las personas detenidas, precisando la fecha tardía de la publicación oficial de la medida, olvidó dos circunstancias: por un lado, el atentado efectivo, real y palpable de El Encanto, suficientemente documentado, histórica e historiográficamente, supo de la participación de las fuerzas leninistas de entonces; y, por el otro, el  tratamiento recibido por los apresados dista sideralmente del hoy padecido por el diputado Juan Requesens, añadido el video preelaborado de una tortura difundida para sembrar el terror psicológico.

Vale decir, a las generaciones actuales le pasan una factura sobre hechos ocurridos más de medio siglo atrás, intentando una autoridad moral que los acontecimientos de todos estos años pulveriza, sumada la muerte de 140 jóvenes en las jornadas represivas de 2017, por citar un caso. Curioso,  en la misma senda, otro orador, de una generación intermedia, ensayó una idea confusa en torno al desafuero  de un diputado sorprendido en el tráfico de drogas, por el cual votó en el extinto Congreso, sin saber ya qué decir porque los restantes colegas de entonces – sencillamente – también lo votaron.

Quizá lo más llamativo ocurrió fuera del Capitolio Federal, pues, desmintiendo la tesis generacional que tiene sus devotos, aún sin haber leído a un exponente como Ortega y Gasset, Ricardo Sánchez celebró la detención y tortura de Requesens, alegando que el debido proceso y otros derechos y garantías constitucionales les fueron respetados. Miseria aparte, seguramente ignorante de lo acaecido en décadas muy anteriores, aporta su propia factura a la putrefacción ética de un régimen
evidentemente agotado.

Reproducción: Clarín, Caracas, 1963.
13/08/2018:
http://www.opinionynoticias.com/opinionpolitica/33285-barragan-l
Brevísima nota LB: Curioso, fechado en noviembre de 1999.

viernes, 7 de julio de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Caso Frank William Niehous: "El secuestro como arma política". Resumen, Caracas, nr. 123 del 14/03/1976.
- Alexis Márquez Rodríguez. "Violencia y lenguaje". El Nacional, Caracas, 18/03/90.
- Carlos Díaz Sosa. "Caldera en Londres". El Nacional, 06/02/80.
- Alí Primera lanza su primer LP. Tribuna Popular, Caracas, 25/09/69.

Reproducción: Últimas Noticias, Caracas, lunes30/06/1958.

sábado, 10 de junio de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Germán Carías. "Así hablan las patotas". El Nacional, Caracas, 21/10/1965,
- Gustavo Machado opina sobre Checoeslovaquia. Tribunal Popular, Caracas, 24/1969.
- Luis Herrera Campíns. "Hacia la victoria". El Nacional, 12/08/77.
- José Vicente Rangel. "El político". El Diario de Caracas, 16/01/89.

Fotografía: Rafael Tudela y Luis Enrique Oberto, en la cámara. Biblioteca de la Asamblea Nacional.

miércoles, 7 de junio de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Jorge Olavarría entrevista al presidente Carlos Andrés Pérez. Videomovil y Resumen se asocian: Gilberto Correa. Resumen, Caracas, nr. 113 del 04/01/1976.
- Carta de Gustavo Martin (CIV-3470205). "Racismo en Venezuela". Summa, Caracas, nr. 50 de 05/72.
- Gustavo y Eduardo Machado. "40 años de militancia". Qué Pasa, Caracas, 18/06/65.
- Alí Pérez. "La reforma agraria en Carora". Semanario COPEI, Caracas, 04/01/70.

Fotografía: Virgilio Lovera y María Teresa Castillo, año impreciso. Biblioteca de la Asamblea Nacional.

viernes, 24 de marzo de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO

- Germán Borregales. "El ejemplo de los mayores". Últimas Noticias, Caracas, 13/11/1982.
- Alejandro Lasser. "Filosofía y poesía en Ludovico Silva". El Nacional, Caracas, 15/05/80.
- Mateo Manaure y el mitín de José Vicente Rangel. El Diario de Caracas, 03/12/82.
- Esteban Emilio Mosonyi. "La antropología y el Tercer Mundo". El Nacional,  12/05/78.

Reproucción: El Nacional, Caracas, 18/11/1958.

domingo, 26 de febrero de 2017

NOTICIERO RETROSPECTIVO



- Carmen Clemente Travieso. "La verdadera historia sobre el voto femenino". Clarín, Caracas, 13/11/1963.
- Julio Febres Cordero. "Del archivo de Macario: Cristeros venezoanos". El Nacional, Caracas, 20/10/65.
- Gustavo Mahado. "Transformar la lucha de opiniones en una vía para construir el partido". Deslinde, Caracas, 16/02/70.
- Federico León. "Gómez en la conciencia nacional. La labor política y administrativa del Ilustre Pacificador de Venezuela". Billiken, Caracas, nr. 41 del 22/08/25.
-

lunes, 12 de octubre de 2015

DESESTATIZARSE, ULTRAESTATIZÁNDOSE

De la otra información: la de Estado
Luis Barragán


El Estado Nacional trajo consigo el perfeccionamiento eficaz en la búsqueda e interpretación de la información relacionada con su preservación, que es – propiamente -  la de sus primarios elementos existenciales: territorio, población y poder. Los servicios de inteligencia y de contra-inteligencia prosperaron en forma desigual, consumiendo grandes recursos, que ameritaron del control simultáneo o posterior de la ciudadanía, en los países de convincente vida democrática, mientras que en otros, debieron soportarlo como expresión emblemática de una tiranía, cuyo único interés fue el de sobrevivir a cualquier precio: sobran los testimonios, todavía vigentes,   en uno y en otro sentido.

Que sepamos, hay parlamentos que cuentan con sendas comisiones especializadas para ejercer el control de las agencias de seguridad, velando porque – sencillamente – lo sean, evitando los abusos o desviaciones de poder y, en todo caso, existiendo la posibilidad de limitarlos a través de la consideración y aprobación anual del presupuesto público. Potencias nucleares que generan y cotizan una información vital, deben lidiar – además – con fenómenos como WikiLeaks, afrontando la todavía inconclusa y costosa polémica en torno a las libertades.

En buena parte del planeta, tales controles y desafíos no existen, porque – puede aseverarse – son las propias agencias o servicios de seguridad las que gobiernan, ya que los regímenes a los que sirven no se explican sin ellas, gozando – por decir lo menos – de una inmensa discrecionalidad. Frecuente y directamente gobiernan quienes las dominan previamente, convertidos en los zares de la política – además – prebendaría que dice darle prestancia a la extorsión, versionándose en los niveles medios y más básicos.

Nos llama poderosamente la atención el control democrático posterior de las labores de tales agencias o servicios que se traduce en la tardía publicación de sus documentos, faltando aún otros mecanismos eficientes, provocando la sanción moral que alguna incidencia tiene en el mantenimiento y prestigio de tales agencias o servicios.  Veinte o más años después, cuando las amenazas o peligros que los justificó cesan, existe la obligación de liberarlos acarreando un debate histórico que también puede gozar de las más actuales implicaciones políticas.

Entre las más célebres divulgaciones, por ejemplo,  se encuentra la transcripción de las grabaciones realizadas en la Casa Blanca durante la crisis de los cohetes en Cuba, o los papeles que abonan al caso de  Ethel y Julius Rosenberg, ejecutados en tiempos de la cacería de brujas. En contraste, únicamente con el derrumbe de la Unión Soviética, se ha sabido de una parte del historial macabro de la KGB, aunque todos los regímenes postdictatoriales cuidan – paradójicamente – de no revelar los procedimientos e intimidades de sus predecesores, forzando también a la creación de las comisiones de la Verdad para conocer de todos sus excesos.

En Venezuela no hubo ni hay un control adecuado de las delicadas informaciones que procesa el Estado, excepto las diligencias parlamentarias que antes se acercaban. El sólo debate democrático, abierto y susceptible del escándalo, o el planteamiento mismo del proyecto de presupuesto, constituía una seria advertencia para quienes dirigían los las agencias o servicios de inteligencia y contrainteligencia y más de una vez, sus directores o agentes tuvieron que someterse a una comparecencia en el Congreso de la República o en el mismo tribunal de la opinión pública para responder personalmente por sus actos.

Evidentemente ahora, nada parecido ocurre y ni siquiera el ministro de adscripción siente el deber de contestar alguna pregunta precisa, directa e inequívoca. Mucho menos, suelta la documentación relacionada y, por muy insistente que sea la demanda de explicaciones, manipulan las investigaciones, como acaeció en 2002 simulando una comisión de la “verdad”.

Nadie duda de la preeminencia que tales agencias o servicios exhiben por más de década y media en nuestro país, siendo legítimo asegurar que hay inmensa documentación acumulada sobre el seguimiento de muchísimas personas y sucesos que se encuentran en las bóvedas del poder establecido, incluyendo el realizado en tierras foráneas que dejan muy atrás las diligencias – preferiblemente consulares – de las que Gómez tanto se benefició. Horas siderales de transcripciones e informes, espesamente alfombrarán cada decisión racional y hasta díscolamente adoptada.

Tratándose de una información de Estado, costeada y realizada en su nombre, no debe desaparecer más allá del necesarísimo interés histórico que implica.  Constituye un delito la pérdida, extravío o destrucción de tan valiosa documentación – añadida la audiovisual – que, apenas, como la punta de un iceberg, ha sido empleada – la otra paradoja de la innovación – como arma política en la programación radiotelevisiva de los que gobiernan, “entreteniéndonos” a la vez que profundizando en su guerra psicológica.

Puede decirse de una “secuela documental” del régimen, importante para la indispensable reflexión que su superación traerá. Empero, se nos ha dicho, que las novedades tecnológicas apuntan a una extraordinaria captación y procesamiento de las informaciones que incluye su oportuna desaparición.

Reproducción: Traspapelada la fecha, tomado de la revista Élite.
Fuente:
http://opinionynoticias.com/opinionnacional/24065-de-la-otra-informacion-la-de-estado

jueves, 2 de julio de 2015

PROTAGONISTAS: GM



Días atrás, se cumplieron 86 años del famoso asalto a Curazao que encabezó Gustavo Machado junto a Rafael Simón Urbina. Exitoso, apertrechó a los venezolanos que coincidieron en la isla para trasladarse a costas venezolanas, donde la dictadura gomecista pudo repelerlos y dispersarlos. Sin lugar a dudas, Machado es uno de los referentes fundamentales del marxismo-leninismo en Venezuela, cuya biografía sintetiza pasión y audacia en la Venezuela contemporánea. Fundador del Partido Comunista de Venezuela, junto a otros destacados líderes emergentes del país sometido a la dictadura gomecista y con los cuales década y tanta discrepará, como es el caso de Juan Bautista Fuenmayor, igualmene contribuyó a la fundación del PC de Cuba y luchó junto a César Augusto Sandino en Nicaragua. Supo de distintas cárceles, exilios y clandestinidades. De amplio periplo histórico, finalmente convino en la insurrección armada de los consabidos años sesenta, dejándole a Agustín Blanco Múñoz un magnífico testimonio al respecto. Liberado del Cuartel San Carlos, gracias a la Política de Pacificación, afrontó la más importante división del partido con Teodoro Petkoff y Pompeyo Márquez, más otras de menor tono. Por lo pronto, podemos destacar tres notas importantes: por una parte, la precoz incursión en el medio político, ganándose la cárcel de Gómez hacia 1914, siendo también un destacado deportista, heredero de una familia de terratenientes que tuvo el atrevimiento de hacerse y declararse comunista.  Por otra,  la persistencia de un credo al que no le dio tiempo de profundizar como un teórico innovador (por cierto, formado en Harvard y La Sorbona),  apegado a la dogmática soviética y a la neta actividad proselitista que deja, en perspectiva, una iniciativa importante y duradera como Tribuna Popular. Por último, que sus posturas ideológicas no se tradujeron en una feroz, inmediata y personal rivalidad con los dirigentes extraños a su ideario y, por ello, contó con el reconocimiento del país y la amistad de muchos, a pesar de las diferencias.
Tres obras nos dan directas  noticias de él, como “Gustavo Machado: de oligarca a comunista, 1914/1974” (Ediciones Centauro, 1975), “Gustavo Machado, un caudillo prstado al comunismo” de Domingo Alberto Rangel (Vedell Hermanos, 2001) y la biografía que hiciera Manuel Felipe Sierra (Libros de El Nacional, 2007). 
Ha referido Luis Alberto Buttó: "Digno es de destacar que el ideario de Gustavo Machado, más allá de la mucha o poca originalidad acumulada y del dogmatismo teórico evidenciado en su interpretación de la concreta realidad venezolana, se conformó pacientemente a partir de la lectura y exégesis de los escritos considerados bases tradicionales del marxismo. Cuando se observa la realidad nacional de las últimas décadas del siglo anterior y lo transcurrido del siglo actual, se echa de menos tan acucioso proceder”  (en: “La Venezuela perenne. Ensayos sobre aportes de venezolanos en dos siglos”, UPEL, Caracas, 2014: 298). Obviamente, existe una abismal diferencia entre la promoción generacional de Machado y la que está hoy en el poder en Venezuela, cuyo marxismo no sólo es de muy dudosa calidad, sino que ha servido de pretexto legitimador para conductas que, paradójicamente, reivindican a las que cuestionaron y desplazaron después de 1998.  Valga acotar importantes referencias en la red, como https://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Machadohttp://corrientecomunistagm.blogspot.com/2008/04/biografa-del-camarada-gustavo-machado.html.
Hay imprecisiones curiosas, como las reportadas por la página oficial nada más y nada menos que de la Procuraduría General de la República: http://www.pgr.gob.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=8658:19-de-julio-de-1888-nace-gustavo-machado&catid=92:historico-efemerides&Itemid=28.

LB

domingo, 26 de mayo de 2013

VERSIÓN PARA LA PRENSA ESCRITA

El allanamiento de 1961
Luis Barragán


Únicamente, el espíritu revanchista y manipulador del actual oficialismo, podrá apelar a los allanamientos de la inmunidad parlamentaria de los que presume sus legítimos antecesores, en la década de los sesenta. Excepto los razonamientos jurídicos, poca o ninguna familiaridad guardan con las circunstancias presentes, por lo que incurriría en un anacronismo político que diga concederle alguna autoridad moral.

Por ejemplo, el primer allanamiento ocurrido bajo la por entonces novísima Constitución de 1961, afectó al diputado suplente Teodoro Petkoff.  Además de las tres sesiones de la Cámara de Diputados que comportó, las requeridas por la Comisión Permanente de Política Interior y la de la Comisión Delegada del Congreso de la República, más de veinte horas acumularon los oradores para exponer sus alegatos, nunca limitados de tiempo, con la presencia de sus partidarios en las barras y la de la prensa libérrima,  en el hemiciclo y demás instalaciones del Capitolio Federal, entre julio y agosto del citado año.

Originalmente, un juzgado de primera instancia en lo penal planteó el desafuero de Gustavo Machado, Domingo Alberto Rangel y Petkoff, desestimando la Corte Suprema de Justicia en Sala Político-Administrativa Accidental la solicitud en relación al primero de los mencionados. Desde el principio, en la Cámara de Diputados, solamente estuvo planteado el nombre de Petkoff, por los hechos investigados que -  además -  tuvieron características insurreccionales, de octubre y noviembre de 1960.

Negada su participación en los eventos específicamente acaecidos en la Ciudad Universitaria de Caracas, tuvo ocasión Petkoff de ejercer extensamente su defensa en la Comisión de Política Interior y en la plenaria de la Cámara. Sobrevino el receso parlamentario y le correspondió a la Delegada allanarlo, tras una larga y respetuosa discusión que, por graves que fuese la coyuntura, nunca pisó el terreno de la obscenidad.

Efectivamente allanado, el juez Navarro Dona no le dictó inmediatamente el auto de detención. Se dirá que no halló elementos que lo autorizaran, pero también que no hubo una fijación del gobierno para acechar, perseguir y castigar a Petkoff, en atención al juego político que impuso una dosis importante de paciencia. Valga acotar, la detención se produjo en enero de 1962, por motivos diferentes.

La polémica sobre el primer desafuero realizado bajo la novísima Constitución de 1961, reporta algunas características de la institución protectora del parlamento: el acuerdo ha de ser razonado, coherente y fundado; implica una suspensión y no pérdida de la investidura, en beneficio del órgano del Poder Público; al aprobarlo, la cámara no prejuzga;  ella no cuenta con competencias judiciales, imponiéndose la oportunidad política; el antejuicio evita toda confabulación o conspiración.  No bastará con la sola voluntad allanadora del partido de gobierno, sino que las distintas relaciones y condiciones políticas le imponen un paciente ejercicio de la razón confrontada, incluso, de naturaleza estrictamente jurídica, a pesar de las apremiantes circunstancias, que reivindican la existencia de los órganos deliberantes.

Reiteramos, se trata de un hecho histórico que no autoriza moralmente al revanchismo hoy en boga, a objeto de esconder otras realidades del poder.  E insistimos en ello, preventivamente, para desnudar las insanas intenciones de esta hora tan difícil para el país.

HECHO HISTÓRICO, ANACRONISMO POLÍTICO


1961:  inmediaciones de un allanamiento

 Luis Barragán

Interesan las más o menos remotas vicisitudes del parlamento venezolano, aunque ciertos escolares de la política actual tiendan a despreciar la experiencia acumulada, creyéndola desechable en nombre de la buena suerte que los acompaña. Importa, específicamente, una revisión del primer allanamiento a la inmunidad que se hizo bajo la Constitución de 1961, intentando esbozar una lección necesaria para la coyuntura actual: la materia tiene un fundamental carácter histórico, pero – convertida en un anacronismo político  - tiende a ocultar más las verdades de los abusos insurreccionales que de los represivos.

El país soportó una recurrente alteración del orden público, agravándose en los meses de octubre y noviembre de 1960 que condujo a la apertura de una averiguación penal por un tribunal de instancia que solicitó la suspensión de las prerrogativas constitucionales de los diputados Gustavo Machado, Domingo Alberto Rangel y Teodoro Petkoff.  Admitida para Rangel y Petkoff, la Corte Suprema de Justicia hizo el trámite correspondiente y, previo Informe de la Comisión Permanente de Política Interior, considerado por la Cámara de Diputados, finalmente, el desafuero lo  aprobó la Comisión Delegada del Congreso de la República a mediados de 1961, suponiendo el diputado Omar Rumbos que las futuras generaciones únicamente verían con “bastante extrañeza” el auto de la Sala Político-Administrativa Accidental.

En fecha 06/07/1961, las cámaras prorrogan sus sesiones por quince días y, recibidas las actuaciones del Máximo Tribunal, la Comisión de Política Interior invita el 07/07/61 a Rangel y a Petkoff a exponer sus razones, como en efecto ocurrirá tres días más tarde.  Vencida la prórroga parlamentaria, la Comisión Delegada sesiona en fecha 02/08/61 (Acta nr. 3), ausentes los congresistas Francisco Faraco, Gustavo Machado y Jesús María Casal Montbrun,  por casi ocho horas, para abstenerse de levantar los fueros parlamentarios de Rangel, señalado como responsable sendas editoriales del semanario “Izquierda” de octubre de 1960, autorizando así el enjuiciamiento de Petkoff por los  distintos delitos ocurridos en la Ciudad Universitaria en los meses señalados, junto a otras 70 personas detenidas.

La doble comisión

La Cámara de Diputados consideró largamente la materia en dos ocasiones: en fecha 17/07/61  (Acta nr. 61), por cuatro y media horas; y en fecha 19/07/61 (Acta nr. 64),  por cinco y media horas, quedando pendiente la sesión extraordinaria para una definitiva decisión del cuerpo. Ésta la adoptará la Comisión Delegada en fecha 02/08/61, como apuntamos, encontrándose en receso reglamentario la Cámara del Senado y la de Diputados.

 En la Delegada, el diputado Ignacio Luis Arcaya llamará la atención en torno a una decisión previamente adoptada por los comandos partidistas que no está vinculada con la ética parlamentaria y, por lo demás, haciéndolo inútil, concluye en el costo económico que acarrea el Congreso para la nación. Tomamos nota del alegato, pues, si bien es cierto que cuenta con un carácter político que ha comprometido a las instancias parlamentarias y extraparlamentarias, añadida la opinión pública, no menos lo es que el tratamiento o desarrollo  en profundidad del problema, ha podido desembocar en una situación distinta, como  ocurrió.

El diputado Gonzalo Barrios, presidente de la Comisión de Política Interior, había expresado que la oposición no variaría la decisión adoptada por la coalición gubernamental, mayoritaria en el Congreso.  Prosiguiendo con la reseña periodística (El Nacional, Caracas, 11/07/61),  añadió que no pretendía función judicial alguna (aclaratorias, interrogaciones ni actuaciones), a pesar de la invitación formulada a los dos diputados afectados, por lo que manifestó el diputado Rangel: “¿Es decir – preguntó alzando la voz – que Petkoff y Gustavo Machado y yo  somos unos delincuentes y asesinos, y que si promovemos una manifestación es para robar y para quemar autobuses?”.

Descartado Machado, los parlamentarios del PCV y MIR hicieron sus alegatos ante la Comisión Permanente, en la que el diputado Arístides Calvani Silva distinguió entre inmunidad e inviolabilidad, estimando que el allanamiento no representaba una capitis diminutio;  los diputados Fabricio Ojeda y Luis Miquilena, indicando la necesidad de conocer más a fondo los hechos; o el diputado Manuel Vicente Ledesma, considerando que no podía violentarse el secreto sumarial, ni solicitar otras actuaciones, insistiendo el diputado Rangel en la descalificación de los integrantes de la Corte Suprema.

 El diputado Pedro Ortega Díaz recordó que, por el allanamiento del diputado Antonio Pulido Villafañe, COPEI solicitó una mayor investigación de los hechos en 1948, y, en lo misma sesión de la Comisión Delegada, el diputado Godofredo González también reiteró lo dicho en la Comisión de Política Interior, al ratificar que el parlamento no cuenta con competencias judiciales,  aclarando que el diputado Pulido Villafañe no había sido escuchado por comisión alguna.

El caso presentó varias particularidades, pues, por una parte, el auto de la Corte indica la comisión de varios delitos cometidos en Ciudad Universitaria (homicidios, lesiones personales, porte ilícito de armas,  interrupción de la actividad universitaria, violencia, resistencia a la legítima autoridad), cuya amplitud le permite considerar al diputado Arcaya que “a los incidentes más triviales se les da un carácter extraordinario y de peligrosidad y de que se acabó el mundo y se acabó este país y ocho meses después …”; mientras la coalición gubernamental, por voz del senador Luis Beltrán Prieto Figueroa, esgrime la lentitud de la “organización judicial” y, al diferenciar entre procesabilidad y culpabilidad, estima pertinente el proceso judicial. Por otra, la propia existencia del secreto sumarial que permite dudar o confiar de las diligencias jurisdiccionales, como ocurrió algunos lustros después con el allanamiento de un parlamentario incurso en un delitos de drogas; o, acotemos,  la  circunstancia de Petkoff como diputado suplente al Congreso y, a la vez, principal de la Asamblea Legislativa del estado Miranda que llegó a presidir (Tribuna Popular, Caracas, 06/05/60), por lo que – inferimos – no fue el dirigente secundario que él mismo presumió,   sirviéndole de alegato para pedir la anulación del auto de la Corte en la sesión de la Cámara del 17/07/61 debido a su (des) incorporación, siendo fácil adivinar una coartada ilimitada.

 La oposición argüirá que parte del clima de violencia se debe a campañas como las emprendidas por la Cadena Capriles, añadiendo – por la vía del diputado Rangel -  que el desprestigio judicial está abonado por la ola de robos, sin que le extrañe que sea afectado el centinela del cuartel policial de Cotiza o de las oficinas de la Policía Técnica Judicial, y “aparezca raptado un agente por algún ladronzuelo audaz”. Pareciéndole hablar al país del siglo XXI,  agregó que las cámaras no afrontan los problemas de la inseguridad ni del desempleo, causantes de la violencia. Empero, para un adicional contraste con el presente, debemos subrayar la extensión – la rica extensión – de los debates que permitía considerar las distintas perspectivas del problema, adentrándose también en importantes conceptualizaciones, en el seno de la Comisión Permanente, en la Cámara o en la Comisión Delegada, aunque fracasó la propuesta formulada en ésta de una Subcomisión que ventilara el problema.

Inhabilitación

El diputado Jorge Dáger, en la Delegada, versó sobre el exceso de violencia incomprensible para un diputado al que le faltaban ocho días para la cesación de su inmunidad, convirtiéndose – por si fuese poco – en intérprete de la intervención del diputado Barrios, ya que – entrelíneas –  la medida tendía a proteger al PCV.  Colocaba el acento en la amenaza más sentida, la inhabilitación política del aludido partido, junto al MIR, para la cual – refirió antes el diputado Rangel -  el gobierno no tenía fuerza, aunque – con los allanamientos – buscaba ilegalizarlos, insistiendo en su llamado al diálogo. Valga la coletilla,  inhabilitación estaba en el ambiente, susceptible de las más variadas interpretaciones, como la de Ramón Antonio Villarroel: “intención de fraude electoral implícito” (El Venezolano, Caracas, 03/08/1963).

El diputado Ortega Díaz aseveró que “nosotros hemos demostrado que ese allanamiento es una agresión política del Gobierno a sus enemigos políticos de la oposición”, como respuesta al diputado Barrios, quien antes había asentado: “Pareciera que somos nosotros o es el Gobierno o la Sociedad quien ha agredido al Partido Comunista y a los que piensan más o menos en la misma tendencia”.  Será en mayo de 1962, acumuladas las más graves circunstancias, que se hará efectiva la inhabilitación de ambos partidos, sin acarrear la inmediata pérdida de las prerrogativas de sus parlamentarios, excepto Eloy Torres, sorprendido en medio de uno de los dramáticos alzamientos del quinquenio.

Originalmente planteado el allanamiento de los diputados Gustavo Machado, Domingo Alberto Rangel y Teodoro Petkoff, la Corte descarta al primero y la Cámara al segundo de los nombrados.  En su defensa, Petkoff alegará que, para finales de noviembre de 1960,  exhibiendo la constancia suscrita por el director del Clínico Universitario, presidente de la Federación Médica y militante de Acción Democrática, se encontraba hospitalizado, siendo posteriormente objeto de una intervención quirúrgica. En casa, recibe también la visita de los dirigentes estudiantiles copeyanos Luis Corona, Álvaro Páez Pumar y Adel Muhamad.

El presidente de la Cámara, diputado Rafael Caldera, le llama la atención por una expresión “indecorosa”, relacionada con el célebre dicho de Cambronne en Waterloo, revelando la habilidad discursiva que ulteriormente desarrollará el joven dirigente, quien disertará sobre el imperialismo y la defensa de Cuba; los acontecimientos que favorecían al movimiento opositor que “crecía arrolladoramente”, logrando la excarcelación de Humberto Cuenca, Héctor Pérez Marcano y Rafael José Múñoz;  hará una larga lectura de sendos documentos internos de AD; celebrará el “hermoso” símbolo de la quema del automóvil del embajador estadounidense, Teodoro Moscoso; y considerará el proceso del cual era objeto, como expresión del que atentaba contra la juventud venezolana por obra de un comando de ancianos de la Corte Suprema, con arterioesclerosis mental como los diputados Barrios y González.  Además, apuntó que no se atrevieron a juzgar al diputado Machado por la resonancia que adquiriría, diferente a la de un “dirigente de segunda categoría”.

Dos factores lucen fundamentales en la diatriba, como el proceso recreador de la Cuba revolucionaria en Venezuela, con sus evidentes y marcados impulsos insurreccionales en un clima golpista de derecha, y  el papel desarrollado por el MIR y, sobre todo, a la luz de su III Congreso, el PCV.  Los sucesos de finales de 1960,  adquieren francas características subversivas, motivando la suspensión de las garantías y su ratificación en enero de 1961, generando un extenso debate de las cámaras en sesión conjunta del 01/02/61 (Acta nr. 3), aproximadamente de doce horas: “En octubre y noviembre hubo  Rangel en la formas insurreccionales que el pueblo espontáneamente opuso contra la persecución de que era víctima y que se avivaron en esa llama todopoderosa del descontento y de las explosiones sociales aparejadas por la miseria creciente que reina en las clases mayoritarias del país”, afirmará el diputado Rangel en la ya mencionada reunión de la Comisión Delegada. Sumemos lo dicho por el diputado José Vicente Rangel en la misma sesión, respecto a la intención de inhabilitar al PCV, seguido por el MIR, hasta alcanzar a su partido, URD.
En larga entrevista concedida a Ramón Hernández (1983), Petkoff recordará los eventos semi-insurreccionales (SIC) de 1960, su actuación como presidente del Centro de Estudiantes de Economía, la movilización hasta la sede del Congreso de la República, duramente reprimida por los cabilleros adecos: “Los acontecimientos no los creamos nosotros”.  Despejando nuestra principal incógnita, comentará que, en efecto, le fue allanada la inmunidad parlamentaria, pero el juez penal Gastón Navarro Dona no le dictó inmediatamente el auto de detención, sino que lo hizo en enero de 1962, por hechos distintos.

Puede decirse que Navarro Dona no encontró suficientes elementos de culpabilidad para una inmediata aprehensión, después de julio de 1961, pero también que no hubo una fijación gubernamental por radicalizar el acecho, la persecución y castigo del dirigente, dando espacio al juego político. A modo de ilustración, sintetizada su trayectoria por Jesús Sanoja Hernández (La Razón, Caracas, 11/05/1997), Petkoff ingresará definitivamente a la lucha armada con sus más variadas y hasta espectaculares incidencias. Gustavo Machado, antes de iniciarse una de las sesiones.

Brevísimo anecdotario

Las tres reuniones de la Cámara de Diputados, agregada la que fija la sesión extraordinaria, más la de la Comisión Delegada, sin considerar la Comisión de Política Interior,  suman alrededor de 20 horas de prolongados debates en atención al final allanamiento de un diputado suplente. Orador alguno sufrió limitación de tiempo para sus intervenciones, obligando a la prórroga de las sesiones para escuchar los pormenorizados argumentos que tuvieran a bien formular, por cierto, en sintonía con los partidarios del gobierno y de la oposición que hallaban cupo en las barras.

Contrastante también con el actual parlamentarismo, por muy delicados que fuesen los señalamientos y grave la situación planteada, prevaleció la consideración personal, la serenidad,  el respeto y el reconocimiento del adversario en el hemiciclo. No hay una frase desvergonzada, soez, procaz u ofensiva, sino la atención al hecho político que exigió profundidad de los oradores, con la libérrima presencia de la prensa en cada sesión.

Gonzalo Barrios dirá de la “desesperanza existencialista” de Domingo Alberto Rangel; éste, increpará al gobierno con las generosas metáforas acostumbradas, apostando por las masas populares que liberarán a los parlamentarios eventualmente presos; o aquél afirmará que Rangel habla como si le hubiesen allanados sus fueros, pidiendo “bajar de tono, descender de la epopeya a la prosa sumarial”. Rangel publicará un extenso artículo de opinión, esgrimiendo sus razones políticas y jurídicas (El Nacional, Caracas, 11/07/1961), como era habitual en los más destacados dirigentes al cubrir tan importante, clarificadora e indelegable faceta.

La polémica sobre el primer desafuero realizado bajo la novísima Constitución de 1961, reporta algunas características de la institución protectora del parlamento: el acuerdo ha de ser razonado, coherente y fundado; implica una suspensión y no pérdida de la investidura, en beneficio del órgano del Poder Público; al aprobarlo, la cámara no prejuzga;  ella no cuenta con competencias judiciales, imponiéndose la oportunidad política; el antejuicio evita toda confabulación o conspiración.  No bastará con la sola voluntad allanadora del partido de gobierno, sino que las distintas relaciones y condiciones políticas le imponen un paciente ejercicio de la razón confrontada, incluso, de naturaleza estrictamente jurídica, a pesar de las apremiantes circunstancias, que reivindican la existencia de los órganos deliberantes.

A título de conclusión

Únicamente, el espíritu revanchista y manipulador del actual oficialismo, podrá apelar a los allanamientos de la inmunidad parlamentaria de los que presume sus legítimos antecesores, en la década de los sesenta. Excepto los razonamientos jurídicos, poca o ninguna familiaridad guardan con las circunstancias presentes, por lo que incurriría en un anacronismo político que diga concederle alguna autoridad moral.

 Por ejemplo, el primer allanamiento ocurrido bajo la por entonces novísima Constitución de 1961, afectó al diputado suplente Teodoro Petkoff.  Además de las tres sesiones de la Cámara de Diputados que comportó, las requeridas por la Comisión Permanente de Política Interior y la de la Comisión Delegada del Congreso de la República, más de veinte horas acumularon los oradores para exponer sus alegatos, nunca limitados de tiempo, con la presencia de sus partidarios en las barras y la de la prensa libérrima,  en el hemiciclo y demás instalaciones del Capitolio Federal, entre julio y agosto del citado año.

Originalmente, un juzgado de primera instancia en lo penal planteó el desafuero de Gustavo Machado, Domingo Alberto Rangel y Petkoff, desestimando la Corte Suprema de Justicia en Sala Político-Administrativa Accidental la solicitud en relación al primero de los mencionados. Desde el principio, en la Cámara de Diputados, solamente estuvo planteado el nombre de Petkoff, por los hechos investigados que -  además -  tuvieron características insurreccionales, de octubre y noviembre de 1960.

 Negada su participación en los eventos específicamente acaecidos en la Ciudad Universitaria de Caracas, tuvo ocasión Petkoff de ejercer extensamente su defensa en la Comisión de Política Interior y en la plenaria de la Cámara. Sobrevino el receso parlamentario y le correspondió a la Delegada allanarlo, tras una larga y respetuosa discusión que, por graves que fuese la coyuntura, nunca pisó el terreno de la obscenidad.

Efectivamente allanado, el juez Navarro Dona no le dictó inmediatamente el auto de detención. Se dirá que no halló elementos que lo autorizaran, pero también que no hubo una fijación del gobierno para acechar, perseguir y castigar a Petkoff, en atención al juego político que impuso una dosis importante de paciencia. Valga acotar, la detención se produjo en enero de 1962, por motivos diferentes.

Post-Data (Fotográfica): Se dirá de un acento en la defensa esgrimida por los voceros de la otrora oposición. Ciertamente, no abundamos sobre los alegatos de los voceros de la coalición gubernamental. Salvando las distancias,  esa defensa pudiera también argüirla la actual oposición, incluyendo la intención de los sucesivos allanamientos que pueden seguir después de los candidatos actualmente "fiscalizados". Reiteramos, se trata de un hecho histórico que no autoriza moralmente al revanchismo hoy en boga, a objeto de esconder otras realidades del poder.  E insistimos en ello, preventivamente, para desnudar las insanas intenciones de esta hora tan difícil para el país.

Agreguemos, en orden descendente de las fotografías, datadas ya consendas marcas de agua, que la reproducción de la fotografia originalmente publicada por El Nacional de Caracas (1961), se nos traspapeló, incluyendo el nombre del fotógrafo (¿Bajda?); en ella figuran Luis Miquilena, Teodoro Petkoff y Gustavo Machado, en la Comisión de Política Interior; la que ofrecemos, fue tomada de Deslinde de Caracas (1969).  Garrido constata con su cámara, las dificultades para conseguir el quórum del Congreso por aquellos días de julio de 1961, añadidas las fuerzas opositoras; por cierto, puede obsevarse el modo de organización de las curules en el hemiciclo de Diputados, como lo suponemos, siendo la Cámara más populosa.  Sesiona la Comisión Delegada en el Salón de los Escudos para fijar la fecha de la sesión extraordinaria, aunque habrá que indagar cuándo ypor cuánt tiempo esa Comisión se reunió en ese salón o en el Senado. Petkoff al iniciarse la sesión de allanamiento, aunque  la leyenda de Élite de Caracas lo trataba de "niño mal criado" (SIC),  Un comentario suelto de la misma revista y edición, antes citada. Concluyendo, un artículo de Herrera Oropeza de esos días, y una crónica de Jesús Sanoja Hernández, bordeando el nuevo siglo.

31/07/2013:
http://www.noticierodigital.com/2013/07/1961-inmediaciones-de-un-allanamiento/