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miércoles, 2 de mayo de 2018

PODA

Biblioteca USB. Al fondo, los ficheros
Érase una distinta y elocuente clase política (o del arbolito de navidad)
Guido Sosola


La curiosidad nos llevó a la Universidad Simón Bolívar y su semana latinoamericana y caribeña, en una actividad programada por el Instituto de Altos Estudios de América Latina, a través del Centro Latinomericano de Seguridad. Como vemos, así, algunos dirán que no era fácil llegar al sitio, salvo los más familiarizados con las tareas ordinarias de una academia – faltando el detalle -  presupuestariamente asfixiada.

Lo cierto es que estuvimos en dos de las mesas de discusión, en un auditorio al que se accede a través de una acogedora biblioteca que exhibe también un fichero manual que llamó la atención de un par de jóvenes: viéndolos por unos diez minutos,  jamás habían palpado unas fichas, sonriendo juguetonamente al apoyarse en una de las gavetas del insigne mueble. Continuamos nuestro camino y nos vimos en la mesa dedicada a los representantes de los partidos que tuvieron una más acusada identidad ideológica en el siglo XX.

Hubo novedades en las exposiciones, como ha de ocurrir en una actividad académica que sea tal e intente sintonizar con las realidades actuales. En efecto, aunque no pormenorizaran en torno a los seguidores o, en propiedad, a la escuela y a la tradición política que fundaron,  nos preguntamos sobre cuáles equivalentes tenemos hoy de Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Jóvito Villalba, Gustavo Machado y Luis Beltrán Prieto Figueroa.

Tomemos el ejemplo de Prieto y veremos que, independientemente de su vigencia, para llegar a la tesis del Estado Docente, en trance de su senaduría en los años treinta, dedicó muchas horas al estudio, a la investigación y al intercambio con los más entendidos y, ello, no era en nada incompatible con el perfil de un liderazgo popular, cuya margariteñidad le salía por los poros, ni con la acción en el mundo del específico gremio magisterial.  En lo personal, ocurriendo algo semejante con sus colaboradores más cercanos, estaba cultural y profesionalmente bien equipado y, aunque la política fuese una vocación inevitable, podía perfectamente dedicarse a  cosas alternas; acotemos, construyendo una propia, el orejón venía de la escuela del empedernido fumador de pipa.

Nadie está pidiendo que el dirigente político sea una suerte de Sócrates deambulante y de una imparable mayéutica en cualesquiera espacios que se presente, pero es demasiado obvio que, en una etapa de quiebre histórico, como la nuestra, urgidos de la más pronta reconstrucción posible de la mismísima República, ya estamos hartos de la improvisación, la ignorancia, la  piratería, la pose, el “tirarse una parada” como hizo Chávez Frías, cuya imitación es deplorable en las propias aceras de la oposición.  A mí, que no me simpatiza precisamente César Miguel Rondón, entiendo el asombro que le causó lo dicho por un parlamentario, a propósito de un “arbolito de navidad” (http://epmundo.com/2018/escuche-aca-la-descarga-que-le-dio-cesar-miguel-rondon-a-este-opositor) y recordaba con qué placer leí el libro “Historia de las ideas en Venezuela” de David Ruíz Chataing, de factura reciente, sobre los planteamientos y la calidad de los planteamientos de una dirigencia que publicaba sus artículos, libros, folletos, etc., al igual que tenía sentido de las cosas prácticas.

Hemos retrocedido demasiado en Venezuela y la clase política así lo revela, bastando con irse a Youtube y apreciar, en sus espacios naturales, cuánta diferencia hay entre los discursos de una Asamblea Nacional ya de varios lustros y los discursos de un Congreso de la República que sentó al liderazgo nacional, al liderazgo intermedio, al liderazgo de las más variadas vertientes políticas, sociales e ideológicas, empuñando el micrófono con la soltura, versatilidad y  hondura que le garantizaba el buen equipaje. Y a mi nadie me venga con la pendejada de la postmodernidad y afines, porque esto, lo de ahora, es premodernidad, barbarie, tribalismo, insensatez, sobreviviendo una concepción de la vida y de las cosas que legó Osmel De Souza.

Érase una muy distinta y elocuente clase política,   incomparablemente mejor equipada, formada y adiestrada que la de hoy, la que – imagínense – tiene la responsabilidad de reconstruir al país. Por ello, celebro dos textos que responden indignados ante un fenómeno demasiado propio de la crisis que nos aqueja, como los alusivos de Luis Alberto Buttó y Humberto González Briceño, en La Patilla.

02/05/2018:
https://www.lapatilla.com/site/2018/05/02/guido-sosola-erase-una-distinta-y-elocuente-clase-politica-o-del-arbolito-de-navidad/
https://venezuelaunida.com/guido-sosola-erase-una-distinta-y-elocuente-clase-politica-o-del-arbolito-de-navidad/

Salida USB
El arbolito ideológico
Luis Alberto Buttó 

La metáfora del «arbolito de navidad», utilizada por cierto diputado de la oposición para responder acerca del qué y el cómo de la realización de la jornada de protesta convocada para el pasado 27 de abril por el llamado «Frente Amplio Venezuela Libre», más allá de representar otra de las tantas anécdotas vergonzosas que ilustran el bestiario político-partidista que campea en la sociedad venezolana por lo menos desde hace dos décadas, configura demostración palmaria de la escasa, por no decir inexistente, formación ideológica que caracteriza al liderazgo político nacional; es decir, la desoladora e inmensa orfandad teórico-conceptual en que éste se encuentra.

Sin dejar de reconocer las notables excepciones del caso, es dable puntualizar que, en proporción abrumadora, el liderazgo en cuestión es fundamentalmente ágrafo e iletrado. Lo primero, hace rato quedó en evidencia en tanto y cuanto jamás se atrevió a poner por escrito las ideas que supuestamente le nutren el pensamiento acerca del país, su presente y su destino. De hacerlo, no superaría el estéril e infantil ejercicio de borronear sobre papel. Lo segundo, porque sus manos desconocen el acto de sostener un libro para algo más que encontrarle el sitio adecuado en la pequeña biblioteca de la casa o el despacho. Esto último constituye la razón por la cual aún no descubre que la lectura destinada a facilitar la exacta comprensión de las complejidades sociales, es imposible realizarla en ciento cuarenta caracteres. Inmediatez y estulticia de por medio, jura que el concepto pretorianismo refiere a la guardia personal de los emperadores romanos y evoca algún plato de la gastronomía alemana cuando se tropieza con el vocablo grundrisse.

Para justificar tan desacertadas conductas, los integrantes de este liderazgo se atrincheran en excusas abiertamente lastimosas. Por un lado, suelen enrostrarle a quienes los critican que lo hacen anclados en la mera teoría y reivindican el hecho de que ellos no tienen tiempo para disquisiciones academicistas porque todos los días están «pateando» la calle. Al atrincherarse tras ese escudo, no perciben que poco provecho rinde andar a campo traviesa en una sociedad de la cual ignoran los móviles profundos de su desenvolvimiento. Desconocen con toda la intensidad del verbo que ningún conjunto social es lo que es sino lo que viene siendo y que descifrar ese lo que viene siendo sólo es producto del estudio sistemático, concienzudo y sereno de la realidad en sus dimensiones pasada y presente; la identificación de las constantes históricas, por ejemplo.

Por otro lado, justifican la simpleza y parquedad del vocabulario desplegado en cuanta oportunidad se les presenta, recalcando que el lenguaje utilizado es aquel que es entendible por el pueblo. Se ufanan de hablar de aquello que al pueblo le interesa, de aquello que el pueblo comprende. En primer lugar, al pronunciarse en tal sentido, demuestran que no tienen ni remota idea de lo que el constructo pueblo significa. En segunda instancia, a ese conglomerado que pregonan enaltecer, en realidad lo desprecian a rabiar al considerarlo corto de entendimiento. En resumidas cuentas, quien mal habla no lo hace porque provenga del pueblo o porque quiera darse a entender por el pueblo. Habla mal porque es ignorante y punto. Lo demás son puras zarandajas.
Es necesario recordar que las luces de un arbolito de navidad son festivas, no intelectuales. ¡Ay del país dirigido por quien no entienda la diferencia!

Fuente:
https://www.lapatilla.com/site/2018/04/29/luis-alberto-butto-el-arbolito-ideologico/


Biblioteca USB
El “arbolito de navidad” de la MUD Humberto González Briceño

 En Venezuela hay dos tipos de oposición: la oposición radical al régimen y la oposición estilo MUD. La primera es la respuesta instintiva de millones de venezolanos que comprenden que el fin de esta pesadilla pasa por el derrocamiento de la tiranía y la ruptura innegociable con el estado chavista. Es espontánea e insolente. Es la oposición que ha madurado y aprendido, luego de diecinueve años de engaños y desesperanzas con una dirección política “opositora” que siempre ha colaborado y traicionado.

La otra, es la oposición de siempre, negociadora y colaboracionista con el régimen. Ha sido la responsable de promover la ilusión electoral que atornilló al régimen chavista, al inmovilizar al pueblo y descartar la confrontación directa. Esta es la oposición que intenta cubrir su rastro con maniqueos llamados a protestar en horas de oficina y una insincera proclama por la abstención electoral.

Mientras la semana pasada el Frente Amplio de la MUD convocaba una protesta tipo “arbolito de navidad”, como lo dijo un anodino diputado de Primero Justicia, Venezuela ya tenía más de doce semanas con vigorosas protestas en la calle — continuas y espontáneas— las cuales no ha podido detener el gobierno.

Estas protestas que se salen del guión de la MUD recorren toda Venezuela, y son el resultado de un aprendizaje social y la convicción de que al chavismo se le expulsará del poder solo por la vía de la fuerza. Seguirán, aumentarán, a pesar de la represión del régimen, y de la falsa oposición con su “arbolito de navidad” como icono de la banalidad y la hipocresía política.

Fuente:
https://www.lapatilla.com/site/2018/05/02/humberto-gonzalez-briceno-el-arbolito-de-navidad-de-la-mud/

domingo, 4 de febrero de 2018

UNA CABINA, LA DEL PAÍS

De la imaginación política
Luis Barragán

El oficio sostenido, requiere de la densidad reflexiva y, a la vez, garantizando una adecuada acción, de la imaginación realista.  La política difícilmente se basta por sí misma, fruto del contexto en el que se mueven aquellos actores que, críticamente,  la reivindican y realizan.

Quizá uno de los mejores ejemplos, la histórica reclamación del Esequibo es portadora de las características que deben inspirarla. Una justa demanda, expresión y movilización de la consciencia ciudadana, hizo de la política un extraordinario ejercicio de su construcción histórica.

Ciertamente, debimos responder ante un despojo inaudito que exigió la principalísima edificación de un consenso que, como tal, permitiera recoger los distintos matices e, incluso, negaciones que sólo el pluralismo puede parir. El hecho supuso la correcta interpretación de los especialistas, no otro que la de  generaciones enteras que destacaron por una confiable y hasta irrefutable elaboración histórica y jurídica, que permitiese, como permitió, la de una respuesta política institucionalmente canalizada que, siéndole tan indispensable la libertad, la autorizó el debate abierto en la opinión pública y en los medios parlamentarios.

El poder, debidamente controlado, por lo menos, de un modo más efectivo que el del todo siglo XXI que nos tiene por precarios inquilinos, respondió de acuerdo a los valores constitucionales prevalecientes en la segunda mitad de la centuria anterior. En lugar de una repentina apuesta militar, sacrificando las realidades nacionales que pidieron una estabilización necesaria, la respuesta fue enteramente pacífica, constructiva y eficaz.

Pocas veces reparamos que el Acuerdo de Ginebra de 1966, igualmente combatido por la minoría de senadores y diputados que de muy buena fe esperaban alternativas que estimaron mejores, lo avaló una representativa y múltiple comisión viajera, añadido el sector insurreccional que de un modo u otro halló cupo a través del partido denominado PRIN que, a lo mejor, antecedió en alguna medida el papel transitoriamente jugado por el UPA. Acuerdo que suscribimos en el marco de un empedernido sabotaje castro-comunista, por caracterizar así una amenaza tan inherente a la Guerra Fría, aunque las llamadas guerrillas estaban políticamente vencidas por los comicios de 1963, camino a una definitiva derrota militar, y de una no menos tozuda conspiración golpista que sintetizamos en el frustrado intento de Ramo Verde, entre otros y más variados problemas.

Construimos, a veces, involuntariamente, la Política de Estado de la que ya quedan simples escombros, y, empleando la fórmula, concebimos los buenos oficios al amparo del citado acuerdo, poniéndole imaginación al esfuerzo que pidió una coherencia indispensable. A los calderos de la academia, crecientemente se incorporó el de una sociedad civil organizada que produjo importantes referentes de una dinámica primigenia en el circuito de las decisiones, pues, por fortuna, hoy existen organizaciones como nunca antes las hubo para preservar o tratar de preservar el vital interés nacional.

Acumulada una importante experiencia diplomática, en el peor de los casos, mantuvimos viva nuestra reclamación. Por ello, ahora decidida la remisión del caso a la Corte Internacional de Justicia, pura y simple, el comunicado – entre los muy escasos que la justifican – de la cancillería, reivindicando la obvia vigencia del Acuerdo de Ginebra, habla de una pobre imaginación política que se explica por la naturaleza misma de un régimen engreído, prepotente e ineficaz, que cree el problema de su entero capricho y arbitrariedad, pues, es alérgico a la básica noción de una Política de Estado y a sus modos de construcción, como el libre debate, el pensamiento jurídico de alto calado, las evidencias históricas renovadas, las destrezas que reporta el profesionalismo en áreas que están por encima de la vulgar estrechez paridista, el sistema de pesos y contrapesos entre los poderes.

Captura de imagen: Programa radial junto a Jorge Luis Fuguet, Luis Alberto Buttó y William Ansaume, Radio Capital: "Ondas Universitarias" (Caracas, 03/02/2018).

05/02/2018:
http://www.diariocontraste.com/2018/02/de-la-imaginacion-politica-por-luis-barragan-luisbarraganj/

domingo, 24 de diciembre de 2017

EL CORAZÓN, ÚNICA TIERRA FÉRTIL

Navidad
Luis Alberto Buttó 
 
En las próximas horas, la tradición cristiana conmemora la navidad. Momento realmente singular donde confluyen conductas que, en la mayoría de los casos, parten del territorio de la cursilería, cruzan la frontera de lo contradictorio, y finalmente desembocan en el puerto de lo absurdo. Por ejemplo, es tiempo en que amigos de plastilina al estilo facebook, gente a la cual le importas menos que un pepino, razón por la que jamás o muy ocasionalmente te habla, inunda tu celular con mensajes enviados en masa que francamente terminan asesinándote de aburrimiento. En verdad, se arrepiente uno de haberles dado el número del teléfono. Tiempo en que corporaciones de negocios, ávidas de vaciar los bolsillos de todo incauto que se les atraviese, inundan el espacio de ondas comunicacionales con jingles y escenitas ridículamente pegajosas destinadas a hacerte creer que la vida es esa inmensa vaciedad que debe ser llenada con consumo desaforado; ése que no alcanza para comprar cariño alguno y que sólo evidencia los complejos ocultos de ostentosos desesperados por hacerse notar en medio de otros torpes igualmente ostentosos. En fin, tiempo para todo tipo de babosadas, como dirían en ciertas naciones del subcontinente.

Pero, y he aquí lo importante, lo valedero y trascendente del asunto, es tiempo también para recordar la auténtica condición humana, la que es inmoral si se agota en Nochebuena y es ética si alcanza a cubrir cada minuto de la existencia. El amor es una palabra pequeña. Se engrandece cuando se le practica por convicción y compromiso. Sin duda alguna, amar a propios y cercanos es hermoso, sólidas razones de sangre y convivencia conducen a ello. Empero, esta clase de amor es insuficiente para dignificarnos como personas en toda la extensión del sustantivo. Lo intrínsecamente humano es amar más allá de los linderos personales. Amar al desconocido, amar a aquel cuyo rostro no tiene por qué sernos familiar, amar al hermano (hijo de Dios como tú) que no es parte de nuestra cotidianidad. Hay menesterosos que esperan ser consolados por almas bondadosas, bondad que estriba en que la mano derecha no conozca lo hecho por la izquierda. Hambrientos, enfermos, solitarios, desnudos o mal vestidos, anhelan sin decirlo, que quien haya tenido mejores oportunidades que ellos acudan prestos y contentos a aliviar en poco o en mucho su desconsuelo. Y que lo hagan sin demandar reconocimiento ni agradecimiento alguno. Que lo hagan no por el egoísmo ruin que hipócritamente se camufla en la infeliz frase de que las buenas acciones se devuelven en el transcurrir de la vida. El amor sincero se entrega sin exigir nada a cambio. Si de ser cristianos se trata, Santa Teresita de Jesús lo puntualizó con claridad: la única opción válida es por los más pobres. Es improductivo maltratar las rodillas poniéndose de hinojos. La compasión es la verdadera oración.

En el caso venezolano, el tema tiene, además, otras y lastimosas connotaciones. Cientos de compatriotas permanecen tras las rejas por creer en la luminosidad de la libertad. La libertad de toda la sociedad. Al que se olvide de ellos, le queda grande la navidad. Al que negocie con su dolor y su angustia, lo cubre la infamia eterna del que evidencia impostura cuando desea feliz navidad. En todos estos años de oscuridad retrógrada, cientos de connacionales perdieron sus vidas por atreverse a soñar un país decente, donde los gobernantes sirvan a la gente, no la engañen, no la vejen, no la sometan. No honrar el sacrificio de ellos es tan despreciable como arrogárselo para granjearse inmundicias partidistas. El que así lo haga, debería ser objeto de desprecio, nadie debería brindarle de nuevo el abrazo de navidad. Todo arbolito se apaga cuando se niega la justicia.

Para los cristianos, la esperanza nació simbólicamente en Galilea. En la realidad de todos, el corazón es la única tierra fértil donde ella puede florecer.

Fuente:
Fotografías: LB (Caracas, 23/12/2017). Escena de IV almuerzo navideño de los pobres, realizado en la Residencia de los Jesuítas  y misa previa en la Iglesia de San Francisco,  Padre José Martínez de Toda (SJ).

martes, 12 de diciembre de 2017

EL PROBLEMA TERRITORIAL MÁS IMPORTANTE DEL MUNDO ACTUAL

El Esequibo se perdió en República Dominicana

Faltando apenas días para vencerse el plazo fijado por la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para remitir el caso de la reclamación del Esequibo a la Corte Internacional de Justicia, el diputado @LuisBarraganJ, integrante de la  @fraccionAN16J, expresó que “al depender del tal diálogo de República Dominicana, evidentemente se ha perdido”.
Así lo señaló al concluir la presentación del libro “La cuestión Esequibo”, el cual reúne un conjunto de quince trabajos arbitrados, editado por la Universidad Metropolitana con el aval  de las universidades Simón Bolívar y la de Los Andes, exitosamente presentado en el IX Festival de Lectura de Chacao,  bajo la responsabilidad del periodista Reyes Theis y de los profesores José Alberto Olivar y Luis Alberto Buttó.
“Consabido, el tal diálogo de República Dominicana ha repetido el fracaso de los anteriores, dándole más tiempo al régimen, incluso, para sus lentas, pero eficaces purgas internas. El sector de la oposición que lo aceptó incondicionalmente y la dictadura que lo ha manipulado con habilidad, no contemplaron el problema del Esequibo, desde la necesaria dimensión de una Política de Estado que tiene una naturaleza, características e implicaciones muy propias, por cierto, incompatibles con el régimen.  Excepto la mención ornamental que se hizo en el marco de las también frustradas conversaciones de octubre de 2016, no hay actualmente otra de las partes en conjunto o por separado, corriendo fatalmente el lapso fijado por la tan elevada instancia internacional, lo que autoriza a concluir que, si únicamente dependiese de República Dominicana, el Esequibo evidentemente está  perdido”.
El diputado Barragán de Vente Venezuela, co-autor del libro presentado en  la feria celebrada en la Plaza Altamira de Caracas, recordó que el 16 de diciembre de 2016, la Secretaría General de la ONU le dio un plazo a Venezuela y Guyana para solventar sus diferencias y, en caso contrario, remitir el  asunto a la Corte Internacional de Justicia, sin que sepa la Asamblea Nacional de nuestro país, como no ocurre con el parlamento de Georgetown, de las diligencias realizadas por el mediador D. H. Nylander.
“Sólo la sensatez del gobierno guyanés permitirá agotar las posibilidades que todavía ofrece el Acuerdo de Ginebra, en lugar de incurrir en lo que también puede ser una temeridad, como la Corte Internacional de Justicia, complicando innecesariamente las relaciones con una Venezuela que no tardará en superar las dificultades de hoy, reencontrándose con la libertad y la democracia que fueron y serán sus mejores herramientas para reivindicar pacífica y efectivamente sus históricos y legítimos derechos sobre el territorio”.
Finalmente, hizo un reconocimiento a la academia que no ha abandonado el tema: “Aplaudimos el sostenido interés y la vehemencia de los sectores académicos por una materia tan crucial, pues, como lo refirieron los profesores Buttó y Olivar, el del Esequibo es el conflicto de fronteras más importante y relevante de todo el mundo actual al tratarse del Amazonas, una reserva decisiva para el futuro mismo de la especie humana. Lejos de abandonar el tema, encapillándose en una retórica de ocasión, no sólo continúan investigándolo, sino aportando soluciones que no temen debatir públicamente, porque los problemas fundamentales del país ameritan de la efectiva responsabilidad ciudadana, convirtiéndose – junto a los activistas pro-esequibanos – en ejemplo para la dirigencia política misma”.
“La cuestión Esequibo”, cuya presentación también contó con la de otro co-autor, como el Lic. Rajihv Morillo, y la diputada Dignora Hernández, ha sido liberado en las redes, encontrándose en los portales de la Universidad Metropolitana y de la Academia Nacional de la Historia, pues, agotada su primera edición impresa, no ha sido posible la segunda por la evidente escasez de papel en el país.

Fotografía: Reyes Theis, Luis Buttó, José Olivar, Rajihv Morillo y LB.
10/12/2017:

lunes, 24 de julio de 2017

ECOSONOGRAMA

El Pedagógico en el corazón
Luis Alberto Buttó

Hay muertos que lloran. Vaivenes de la tierra donde reposan huesos maltrechos por el tiempo, de vez en cuando gente ignominiosa se da a la infeliz tarea de pisotear el legado sembrado por aquellos que le antecedieron, estos sí cubiertos no de polvo sino de gloria, reconocimiento tenazmente negado mientras dure el correr infinito de las agujas del reloj a todos los solamente duchos en mancillar buenas obras. Grotesca y por demás dolorosa se torna la historia, cuando torpes cegados por la falta de comprensión de todo cuanto implica ejercicio del pensamiento, escupen protervamente las realizaciones de prohombres que con su altura de logros evidencian la pequeñez que hace deslucir a los ruines expertos en desmontar lo hermosamente erigido a punta de inteligencia y buena voluntad. En otras palabras, la ignorancia y el fanatismo siempre afanados, sin éxito por cierto, en acallar la luz.

Rostro hórrido afeado por las cicatrices de la vesania identifica a la infamia. Consciente como es de su malevolencia, es dada a actuar amparándose en las sombras y/o encapuchando su espantoso andar. Con rapidez y eficacia dignas de mejores tareas se irrumpe en el campus violando la autonomía universitaria y se captura a jóvenes estudiantes. Con idénticas rapidez y eficacia vergonzosas se les somete al escarnio de negarles lo que por justicia les corresponde: ser juzgados por jueces naturales; se les arranca de la ciudad-jardín donde se esforzaban por hacer realidad el sueño de aprender a enseñar y se les despacha como fardos molestos a prisiones lejanas donde con harta dificultad puede llegar la visita amorosa y la solidaridad operativa de familiares, amigos y compañeros. La sociedad indignada ante tan atroces hechos los llama upelistas por el gentilicio asociado a la digna casa de estudios que los acoge y para denunciar con mayor contundencia su injustificable situación no olvida sus nombres: Alex, Sergio, Enger, Yoneiker, Richard, Ángelo, Abraham, Kevin, José, Boris, Jesús, Johan, Fabio, Lisandro, Ángel, César, Luis, Andrés, Michelle, Kenny, Daniel.

Así las cosas, desde el terruño donde yace su grandeza, la tristeza debe estar consumiendo los restos de Mariano Picón Salas. En 1936, con brillantez de mira y verdadero espíritu de servicio a la patria, dirigió el equipo que trajo al mundo al Instituto Pedagógico de Caracas. Replicas de este germen pionero se esparcieron por toda Venezuela y en 1971 levantó columnas el Instituto Pedagógico de Maracay, ése al cual ahora irrespetan encarcelándole sus muchachos. Debe estar llorando Don Mariano al darse cuenta que no ha pasado la pesadilla donde los chácharos se pasean orondos haciendo alarde del abuso de poder. Qué pena con usted Don Mariano: los que hoy indecorosamente manchan el inmortal regalo que con tanta gentileza le dejó a la patria, lo hacen no porque jamás han leído sus escritos sino porque ni siquiera saben quién fue usted. Vea cómo son las cosas: moral y luces siguen escaseando. Lo civil que honra poco les importa.

El cansancio no hace mella. Una voz fortísima se escucha: #LiberenALosUpelistas

Fuente:
https://www.lapatilla.com/site/2017/07/09/luis-alberto-butto-el-pedagogico-en-el-corazon/
Fotografías:
http://ultimahoradigital.com/2017/07/mas-de-35-estudiantes-detenidos-en-la-upel-de-maracay/
http://notitotal.com/2017/07/11/estudiantes-detenidas-la-upel-denunciaron-actos-lascivos/

viernes, 7 de julio de 2017

SECUESTRO Y FF. AA.



Es la dictadura la que ha sometido al desprecio y escarnio público a la FANB
 
“El obrar político sintetiza toda idea, acción y emoción frente a una historia que escribimos al realizarla y nunca debemos renunciar a la política como un acto de fe”, enfatizó el diputado Luis Barragán en el foro realizado en la Universidad Simón Bolívar sobre la constituyente madurista.

“La defensa de los principios y valores, nos fuerza a superar las circunstancias más adversas, duras y difíciles en defensa de una verdad que tarde o temprano se impone. Las grandes mayorías hoy están convencidas de una propuesta totalitaria, cuyas consecuencias más nefastas padecemos bajo el hambre y  la represión, aunque apenas ayer hubo  quienes se dejaron engañar. El tiempo nos dio la razón sobre el signo que ya no oculta esta dictadura y, lejos de quejarnos, los venezolanos protagonizamos una lucha desigual que vamos ganando, esperanzados en el pronto restablecimiento de las libertades, la justicia y el desarrollo”.

El parlamentario de Vente Venezuela se refirió a los consabido hechos de la Asamblea Nacional del 5 de julio próximo pasado y, aunque no los desestimó, los relacionó con la situación del país.

“El secuestro de  la Asamblea Nacional, bajo la impasible mirada de la unidad militar enquistada en palacio, no tiene precedente histórico alguno. Fueron horas muy duras y difíciles para los parlamentarios, el personal administrativo y las personas invitadas a una sesión que nunca perdió su solemnidad, siendo inútil la violencia para impedir la sesión en la que aprobamos la consulta para el 16 de julio. Por lo pronto, guardando las proporciones, el secuestro no fue ni más ni menos duro que las agresiones recibidas en el pasado período legislativo,  añadida  la salvaje golpiza de 2013. Los conocidos eventos de la Asamblea Nacional guardan relación con la feroz represión que esta dictadura ejerce en las calles,  afectando la vida e integridad de toda la ciudadanía que tiene por rehén. Pero mantenemos firmes nuestra esperanza por derrotarla definitivamente, recordando que la fe debe traducirse en obras: la protesta se mantiene en pie”.

El foro de la Universidad Simón Bolívar (USB), promovido conjuntamente por su Dirección  de Cultura y la Asociación de Profesores (APUSB), contó – además – con la participación de los profesores Luis Alberto Buttó y Olga Ramos, abierto por  la profesora Diana Arismendi y cerrado por el profesor William Ansaume. Todos los participantes después se incorporaron a la marcha convocada por la Unidad Democrática, fuertemente reprimida en Chacao.

Inevitable, los foristas trataron el tema militar y, al respecto, el diputado Barragán señaló:

“Es la dictadura la que ha expuesto al escarnio y al desprecio público a la Fuerza Armada Nacional que todavía está a tiempo de rectificar y de cumplir cabal y fielmente con lo pautado por la Constitución de la República, comenzando por el artículo 328. Ella está defendiendo y protegiendo a un régimen que, además de sumergirnos en una pavorosa crisis humanitaria, ha reprimido y asesinado a numerosos jóvenes. Y, el colmo, ofrecido la jurisdicción militar para dirimir el natural conflicto político que acarrea el fraude constitucional. Está a tiempo de rectificar y de contribuir al restablecimiento del orden constitucional, cuyo garante es la propia ciudadanía”.

Finalmente acotó: “Inevitable e irreprimible es y será la discusión pública y abierta sobre la pertinencia o no de tener una Fuerza Armada, después que Nicolás Maduro la ha demolido   moralmente. Es muy natural que todo ciudadano dude sobre su existencia, pues, los dólares que hacen falta para los alimentos y medicamentos, se invierten en armas y equipos para reprimir las pacíficas y legítimas protestas que ya no caben siquiera en las autopistas. Si a mí preguntasen sobre la necesidad de tener una Fuerza Armada Nacional, yo diría que sí por las particulares condiciones y dimensiones del país, pero no condenaría al que se negase, sobre todo cuando tiene un hijo muerto, herido o arrollado, por la acción de un Guardia Nacional Bolivariano. La seguridad y defensa del país tiene como corresponsables a los ciudadanos, además del Estado, de acuerdo a la Constitución. Y será pertinente contar con unas Fuerzas Armadas bajo un Estado Constitucional a reivindicar, profesionalizada y especializada en el sector defensa”.
07/07/2017:

Barragán: Asalto a la AN guarda relación con feroz represión de la dictadura en la calle

El diputado de Vente Venezuela afirma que las mayorías democráticas están convencidas de que la constituyente es un fraude y una propuesta totalitaria

(Caracas. 07/07/2017) El diputado de Vente Venezuela por el estado Aragua, Luis Barragán, participó este jueves en un foro organizado por la Universidad Simón Bolívar (USB) y se refirió al secuestro de diputados, prensa y otro personal en la Asamblea Nacional (AN) el 5 de julio pasado. “Los conocidos eventos del parlamento guardan relación con la feroz represión que esta dictadura ejerce en las calles,  afectando la vida e integridad de toda la ciudadanía”, sostuvo.

El parlamentario aseguró que los diputados se mantienen fuertes en la lucha por derrotar definitivamente al régimen y condenó que lo que calificó como un “secuestro” haya ocurrido bajo la mirada impasible de los efectivos militares.

“Fueron horas muy duras y difíciles para los parlamentarios, el personal administrativo y las personas invitadas a una sesión que nunca perdió su solemnidad, siendo inútil la violencia para impedir la sesión en la que aprobamos la consulta para el 16 de julio”, explicó.

Barragán, el episodio fue similar al ocurrido en 2013, durante el pasado período legislativo.

El foro de la USB fue promovido por la Dirección  de Cultura y la Asociación de Profesores (APUSB). Allí, también participaron los profesores Luis Alberto Buttó, Olga Ramos, Diana Arismendi y William Ansaume.

El representante del partido de la libertad señaló que hoy quedó claro que las grandes mayorías están convencidas de que el fraude constituyente es una “propuesta totalitaria, cuyas consecuencias más nefastas padecemos bajo el hambre y  la represión”.

Y sumó: “El tiempo nos dio la razón sobre el signo que ya no oculta esta dictadura y, lejos de quejarnos, los venezolanos protagonizamos una lucha desigual que vamos ganando, esperanzados en el pronto restablecimiento de las libertades, la justicia y el desarrollo”.

La dictadura expuso a la FAN

Por otro lado, Luis Barragán se refirió al papel de la Fuerza Armada Nacional (FAN) y al escarnio al que fue expuesta. “Es la dictadura la que ha expuesto al escarnio y al desprecio público a la Fuerza Armada Nacional, que todavía está a tiempo de rectificar y de cumplir cabal y fielmente con lo pautado por la Constitución de la República, comenzando por el artículo 328”, dijo.

Indicó que la FAN está a tiempo de rectificar y de contribuir al restablecimiento del orden constitucional, cuyo garante es la propia ciudadanía.

Finalmente, acotó: “Inevitable e irreprimible es y será la discusión pública y abierta sobre la pertinencia o no de tener una Fuerza Armada, después que Nicolás Maduro la ha demolido   moralmente. La seguridad y defensa del país tiene como corresponsables a los ciudadanos, además del Estado, de acuerdo con la Constitución. Y será pertinente contar con unas Fuerzas Armadas bajo un Estado constitucional a reivindicar, profesionalizada y especializada en el sector defensa”.

07/07/2017:

viernes, 26 de mayo de 2017

DESCARGA



María Corina y la autopista

Luis Barragán

El tiempo le ha concedido la razón, como la tuvo en 2014. Era, es y será necesario tomar las calles para encauzar la legítima y pacífica protesta venezolana que nos conduzca a una efectiva transición democrática, plenamente reconocidas la crisis humanitaria y la dictadura que padecemos y sobre las cuales ella nos había alertado con antelación.

Algunos creyeron una intemperancia de la resuelta decisión de tomar las autopistas del país, fundamentalmente las que tejen a la ciudad capital, formidable   teatro de la indignación ciudadana. Simplemente, las calles y avenidas resultarían demasiado estrechas para exponer toda la multitudinaria, pacífica y constitucional protesta que las desbordarían, como en efecto ocurrió, por lo que las largas y anchas autopistas serían el mejor lugar para darle un vivo e inequívoco testimonio al mundo de una corajuda y gigantesca concurrencia convocada boca a boca, byte por byte, sin medios públicos de transporte, cortada la comunicación entre el este y el muy temido oeste de Caracas, sin campaña alguna de publicidad por radio y televisión, teniendo al Estado listo para todo sabotaje.

Una y otra vez, hemos llenado las autopistas chamusqueadas por los disparos de algo más que los artefactos lacrimógenos, cercados por tanquetas y observados, como también bombardeados, desde los heilicópteros. Una superlativa movilización ciudadana que ha obligado a responder a la dirigencia partidista, convertida la oposición venezolana en una irrefutable referencia universal que demanda una pacífica transición democrática.

Recordamos, meses atrás tuvimos que defender a María Corina Machado en la entrevista que nos realizara la emisora televisiva de la Asamblea Nacional, porque proponía el empleo de las autopistas para el mejor testimonio de un pueblo en su ascenso ciudadano. E, incluso, nos colmó de rabia que, desde Miami, un periodista tarifado la atacase tan injustamente, meses más acá, por la propuesta.

En la reciente marcha a la altura de Los Ruíces, acompañando a los profesores de la USB, repentinamente distinguimos a Kiko Bautista, en medio de la autopista, creyendo que le daríamos la mano en un gesto regocijado de saludo. Quedó tan sorprendido como el profesor Luis Alberto Buttó, con quien el suscrito conversaba al caminar: “!Y tú que te quejabas de María Corina y estás aquí en la autopista!”, atinamos en decir con firmeza. Y lo hicimos espontáneamente frente al enmedecido que apuntamos con un dedo acusador. Por cierto, tan espontáneo que no se nos ocurrió tomar un video del minúsculo episodio.

22/05/2017:

sábado, 29 de abril de 2017

INFECCIÓN MESIÁNICA APARTE



Del encallejonamiento militar

Luis Barragán


Desocupadas tras vencer las insurrecciones de la década de los sesenta del XX, las Fuerzas Armadas Nacionales naturalmente reorientaron sus tareas. El Plan Andrés Bello marcó otro horizonte a una entidad que tendió a explicar los más variados  problemas concernientes a la seguridad y defensa en el marco del necesario desarrollo nacional, coincidiendo – entre los setenta y ochenta -  con la gravísima crisis estructural de nuestra economía, todavía criminalmente evadida.

Finalizando el siglo, perdimos el asomo de una efectiva sustitución de las importaciones, con las industrias pesadas de Guayana, por  ejemplo. En el repertorio de nuestras calamidades, agotada cada vez más la renta petrolera, severamente asediados por una gigantesca deuda externa, prendió la desconfianza galopante hacia la institucionalidad democrática.

Más allá del mesianismo que nos embargó, encarnado por Chávez Frías, como bien las circunstancias hubiesen favorecido a otro de los que subrepticia o abiertamente lidiaban la escena, la situación nos condujo a la corporación castrense como referente y estratega del desarrollo. Propios y extraños, críticos y condescendientes,  coincidieron en celebrarla como una opción más explícita que implícita, para solventar nuestros males sociales y económicos.

Además de aporte sólido y sistemático que ha realizado Luis Alberto Buttó, destacando un par de títulos imprescindibles como “Civiles y militares. Manual indispensable” (2015) y “!Disparen a la democracia!” (2017), nos permitimos citar dos muestras adicionales y contrastantes. Por una parte, conteste con su ulterior testimonio bibliográfico, aunque “Nuevo intervencionismo. La desmilitarización en el Continente” (1996) lo distrajo con un distinto timbre político, José Machillanda enfatizaba a la inteligente periodista Miriam Freilich que la guerra del Ejército de Venezuela era contra el hambre, la miseria, el desempleo, la falta de viviendas y, trascendiendo a “algunas experiencias tímidas y epileptoides”, debía unidades como las de ingeniería militar, comprometiendo al elemento militar con los planes de desarrollo (El Nacional, Caracas, 24/03/1990); por cierto, en fecha cercana, un reportaje no firmado, igualmente a propósito de la solicitud de reincorporación de Machilanda a las Fuerzas Armadas, publicado en el órgano periodístico del MAS, apuesta por la conversión de los efectivos y gastos militares en palanca productiva para el desarrollo, como mano de obra barata y disciplinada (Punto, Caracas, 29/03/90).

Más tarde, por otra parte, el entonces ministro de la Defensa, Raúl Salazar, le aseguró al sagaz periodista Javier Ignacio Mayorca, el retiro “en 90%” del Proyecto Bolívar 2000 que lo concebía como un estímulo a la industria privada para la generación de empleos que, gracias a un préstamo del FMI, sería conducido por diferentes organizaciones sociales (El Nacional, 28/02/99).  Consabido, el referido proyecto  alcanzó una asombrosa ramificación tal que afectó la naturaleza misma de la corporación y comprometió fabulosos recursos de una cuantía y un destino real todavía imprecisos; valga la acotación, el ministro desconocía la intención presidencial en la materia, o procuraba neutralizarla, aunque – en otro ámbito – la prensa de mediados de junio del citado año revela muy bien la conducta que asumió respecto a los inconstitucionales ascensos militares ordenados por el presidente de la República, marcando un precedente.

Nos parece, nada convincente  luce que la fracturación, confusión o dislocación de la actual Fuerza Armada Nacional se deba meramente a una suerte de infección mesiánica procurada por las sobredimensionadas habilidades de Chávez Frías, además, influenciado por sendos procesos como el de la llamada revolución peruana. Ésta, una vulgar, caricaturizada y duradera sugestión del joven cadete al que no podía pedírsele una acabada reflexión, diferente a las materias que cursaba; y, si fuere el caso, por más expuesto que estuviese a una cierta formación política e ideológica, otros líderes civiles a una edad semejante tienen mejor testimonio que dar de sus tempranas impresiones. Por lo demás,  independientemente de la opinión que el caso merezca, por  la calidad de los golpistas peruanos de 1968 , hay una distancia académica y política  considerable  en relación a los golpistas venezolanos de 1992, tal como inferimos de un valioso ensayo de Manuel Urriza (“Perú: cuando los militares se van”, 1978).

Infección aparte, por no citar el papel que juega bajo la supuesta conducción de Maduro Moros, la FANB no debe ni puede encarar   definitivamente el desafío del desarrollo nacional, pues se debe estelarmente a una misión muy concreta en el sector defensa. Por pretenderlo, no sólo de llena de funciones y genera intereses que la desnaturalizan, en el campo petrolero y gasífero, como en otras áreas, sino que no garantiza siquiera la integridad territorial, ocupando las fuerzas irregulares y delincuenciales grandes extensiones del país, sobre todo limítrofes, obviando las torpezas en las que se ha incurrido con el Esequibo: ella no está para responder al colapso del modelo petrolero, convirtiéndose en dinamizadora de la economía nacional a la vez que no logra recuperar un helicóptero militar perdido desde hace meses, encallejonándola moralmente.