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sábado, 16 de junio de 2018

PROTESTÓDROMOS / REPRESÓDROMOS

Autopista y libertad
Luis Barragán


La infraestructura vial cubana, por lo menos, la urbana, es la misma de casi sesenta años atrás.  Las fotografías más conocidas de las ciudades que siguen en pie, exhiben calles y avenidas amplias y desahogadas, surcadas por  uno que otro vehículo de antiquísimo modelo con un dejo de inequívoca tristeza.

Algo crecientemente parecido está ocurriendo en Venezuela, pues, hasta no hace mucho insuficientes y, además, pendientes las nuevas alternativas viales al despedir el XX,  en el presente siglo también las autopistas lucen despejadas en horas que fueron referentes de un tráfico infernal. A la dramática obsolescencia y disminución del parque automotor, se unen los inmensos peligros de una delincuencia visada para ejercer un señorío insólito.

No es difícil imaginar el destino de nuestras grandes autopistas de prolongarse el socialismo de las demoliciones, con sus canales de uso exclusivo para las altas autoridades, so pretexto de alguna utilidad militar. De decolorado y agrietado pavimento, dirán servir para las actividades recreativas, el generalizado cultivo hidropónico o el asiento de las carpas por siempre provisionales de una vivienda insólita, hasta que cedan y sus escombros encuentren o digan encontrar otra utilidad.

Paradójicamente, en los últimos tiempos, ellas han servido más para la masiva circulación a pie de personas y la consagración de una firme y viva protesta contra la dictadura, en reclamo de mayores espacios,  impresionando al mundo  entero. Nunca antes, un régimen de fuerza ha recibido tan evidente,  elocuente y demoledora demostración de desprecio y rechazo en las autopistas, quedando cortas las calles y avenidas,  como ha ocurrido con Chávez Frías y Maduro Moros, quienes no pudieron ni pueden ocultar tamaña vergüenza, aunque sus herederos y colaboradores más cercanos la enjugan - allende las fronteras - a la sombra de las cuentas bancarias de sus increíbles tropelías.

“Protestódromo” o “represódromo”, la autopista es un legítimo símbolo de la modernidad a recobrar, pero – lo más importante – del camino hacia la libertad por la que debemos luchar a diario.  Y, aunque curiosamente, disminuyen en las redes las gráficas de mejor calidad relacionadas con las masivas protestas de 2002, 20014 y 2017, debemos evitar la pérdida de un valioso e inédito testimonio que muy bien agradecerán las futuras generaciones.

18/06/2018:
http://guayoyoenletras.net/2018/06/18/autopista-y-libertad/

lunes, 5 de junio de 2017

GANARSE LA PATRIA POR SÍ MISMOS



De la cívica escudería

Luis Barragán

Distintos y retadores los ámbitos de la protesta urbana, solemos ocupar las principales autopistas del país que, por cierto, quedan angostas para una ciudadanía resuelta a la victoria. No existe precedente alguno, exceptuando los ejercicios amplia y previamente publicitados de 2002, respecto al actual, magnífico e incontenible esfuerzo caracterizado por la espontaneidad de una concurrencia que cumple con la cita, convocada boca a boca, byte por byte.

Aparecen diversas iniciativas ciudadanas, destacando la sacrificada y admirable tarea de los médicos y paramédicos de la Cruz Verde y sus equivalentes, como también de lo que genéricamente se llaman escuderos, quienes tienen por costumbre la de ocupar la primera fila al abrirse el hocico de la represión empuñando una lámina de madera, una hoja de metal, una tapa satelital o cualesquiera otros protectores artesanales a la mano, cubierto el rostro, a veces con máscaras anti-gas y brazos o piernas extraordinarias para devolver los artefactos lacrimógenos con envidiable puntería. Predominan los más jóvenes entre los jóvenes de ambos sexos y cuentan con una inconfundible estampa que va difuminándose y concretándose en las acrobacias sobre el duro pavimento, afrontando en desiguales condiciones los proyectiles y gases lanzados contra toda viva humanidad,  tratándose aun de los más adultos entre los adultos.  

Provenientes de diferentes sectores, ya tendrán tiempo los sociólogos de radiografiarlos cuando la épica, porque no sintetizan otra cosa, culmine con el triunfo de una generación que nunca vivió en democracia, cercana a la veintena de edad. Sobran los halagos y también los dicterios e, incluso, se nos antojan muy válidas las observaciones críticas que apuntan a esa presencia insoslayable frente a la tanqueta o el arma de la que no se sabe si vomitará una lacrimógena, un chorro de agua o gas, una metra o una bala, pero lo cierto  es que le debemos y mucho al coraje de esa muchachada que también, como ocurrió en la Plaza Alfredo Sadel de Baruta, cumplidos diez años del cierre de RCTV, nos desafían con sus interpelaciones y, en el escenario de los hechos, piden que no los dejemos solos.

Los escuderos naturalmente apuestan al anonimato a la hora de asomarse y sentir los afilados colmillos del represor y, de un modo u otro, sabiéndose parte de una sociedad civil que marca la pauta a los conductores políticos, suelen burlarse del perfomance prefabricado de los visitantes de la primera línea de lucha que, por escasos minutos, hablan a una cámara para huir despavoridos a resguardarse. Despojados de toda vanidad, intuyendo el papel histórico que les corresponde, contrastan rotundamente con los carricitos que se esconden detrás de las faldas del poder, vocean las consignas de Maduro Moros, tratando de pescar un favor burocrático, como lo obtuvieron quienes aplaudieron tiempo atrás el cierre del canal de televisión y sobrepujaron las gráficas con el extinto a la espera de hacerlo con el sucesor preñado de miedo.

Por ello, a los que alcanzaron el mal hábito de encontrar y recrear todas las imperfecciones de esta tan desigual lucha, quejándose de la juventud de los escuderos, le proponemos una fórmula sencilla: ocupemos su lugar. Y no se diga más.

05/06/2017:
http://www.envenezuela1.com/content/blog/lapatilla-luis-barrag%C3%A1n-de-la-c%C3%ADvica-escuder%C3%ADa
http://www.ventevenezuela.org/la-civica-escuderia-luis-barragan/ 

Breve nota LB: Gráficas, la primera, tomada de la red. La tercera, tomada del Twitter, durante el plantón en la Plazra de Altamira (05/06/2017). La segunda, la tomamos cuando comenzó a arreciar la represión y habla por sí misma. Y, al tomarla, otro tanto hacían algunos periodistas. Entre éstos, frente al muchacho en el suelo, ella le preguntó: "¿Eres menor de edad?" y él, sin dejarse ver el rostro en ningún momento, respondió "sí". Pensamos en el instante: se está ganando la patria por sí mismo, la patria que le dejamos y quizá no supimos defender en su momento.

viernes, 26 de mayo de 2017

DESCARGA



María Corina y la autopista

Luis Barragán

El tiempo le ha concedido la razón, como la tuvo en 2014. Era, es y será necesario tomar las calles para encauzar la legítima y pacífica protesta venezolana que nos conduzca a una efectiva transición democrática, plenamente reconocidas la crisis humanitaria y la dictadura que padecemos y sobre las cuales ella nos había alertado con antelación.

Algunos creyeron una intemperancia de la resuelta decisión de tomar las autopistas del país, fundamentalmente las que tejen a la ciudad capital, formidable   teatro de la indignación ciudadana. Simplemente, las calles y avenidas resultarían demasiado estrechas para exponer toda la multitudinaria, pacífica y constitucional protesta que las desbordarían, como en efecto ocurrió, por lo que las largas y anchas autopistas serían el mejor lugar para darle un vivo e inequívoco testimonio al mundo de una corajuda y gigantesca concurrencia convocada boca a boca, byte por byte, sin medios públicos de transporte, cortada la comunicación entre el este y el muy temido oeste de Caracas, sin campaña alguna de publicidad por radio y televisión, teniendo al Estado listo para todo sabotaje.

Una y otra vez, hemos llenado las autopistas chamusqueadas por los disparos de algo más que los artefactos lacrimógenos, cercados por tanquetas y observados, como también bombardeados, desde los heilicópteros. Una superlativa movilización ciudadana que ha obligado a responder a la dirigencia partidista, convertida la oposición venezolana en una irrefutable referencia universal que demanda una pacífica transición democrática.

Recordamos, meses atrás tuvimos que defender a María Corina Machado en la entrevista que nos realizara la emisora televisiva de la Asamblea Nacional, porque proponía el empleo de las autopistas para el mejor testimonio de un pueblo en su ascenso ciudadano. E, incluso, nos colmó de rabia que, desde Miami, un periodista tarifado la atacase tan injustamente, meses más acá, por la propuesta.

En la reciente marcha a la altura de Los Ruíces, acompañando a los profesores de la USB, repentinamente distinguimos a Kiko Bautista, en medio de la autopista, creyendo que le daríamos la mano en un gesto regocijado de saludo. Quedó tan sorprendido como el profesor Luis Alberto Buttó, con quien el suscrito conversaba al caminar: “!Y tú que te quejabas de María Corina y estás aquí en la autopista!”, atinamos en decir con firmeza. Y lo hicimos espontáneamente frente al enmedecido que apuntamos con un dedo acusador. Por cierto, tan espontáneo que no se nos ocurrió tomar un video del minúsculo episodio.

22/05/2017:

viernes, 5 de mayo de 2017

DISTINTA CURIOSIDAD



La otra sorpresa del mundo

Guido Sosola

Nuestra mejor arma: las fotografías y videos de lo que a diario acontece, como suele ocurrir en otras latitudes. A pesar de la censura y del bloqueo informativo, pendiente el gobierno por cortar los puertos digitales, navega ampliamente el testimonio exponencial de la represión que sufre la población urbana en Venezuela. Empero, otra sorpresa se llevan en el extranjero al detallar las imágenes.

Las protestas que tienen por escenario las principales ciudades del país,  nos revelan como algo más que la perdida aldea asiática o africana con la que nos emparentan, hundidos en el lejano Tercer Mundo. Algunos observadores foráneos llaman la atención respecto a la infraestructura vial que poseemos, desplegadas las autopistas como serpentinas inimaginables de asfalto que van alfilerando grandes y pequeños edificios al este y al oeste de la Caracas más emblemática; agreguemos, quizá como nosotros subestimábamos las huelgas españolas algo recientes, porque paralizaban las carreteras envidiablemente trazadas y señalizadas gracias a los trabajadores enfundados en una ropa de marca, abrigados y calzados como ninguna tienda de acá pudiera hacerlo siquiera con los más vanidosos ejecutivos de los bancos y de las multinacionales.

Les sorprende todavía más que la red vial no la haya legado Chávez Frías, teniéndolo como el gran beneficiario de todos, apalancado por el petróleo que poco o en nada contribuía a elevar nuestra calidad de vida, tal como acaece en otros países productores, miembros o no de la OPEP. No tienen por qué saber que, de un modo u otro, el crudo fue sembrado en la segunda parte del siglo XX, aunque se convirtiese en la clásica consigna de un éxito político tal que la hizo inadvertida y extraordinariamente pusilánime.

Fueron otros nuestros  desafíos al recibir la nueva centuria, porque – quiérase o no aceptar – el consumo de proteínas y calorías, agua potable y electricidad, atención médico-asistencial y tratamiento farmacéutico, nivel de ingresos reales y seguridad personal, o relación de gobernabilidad y gobernanza, nos autorizaban a remar hacia una economía y sociedad post-rentista. Antes impensable, ahora cruzamos las fronteras de una crisis humanitaria de la cual pretende irresponsabilizarse un régimen que, tercamente continuista, abre la puerta perversa de la globalización y, a la vez que cierra la bondadosa,  intenta un aislacionismo y una autarquía según lo dicta el instinto de conservación que no repara en costo alguno.

Inevitable teatro de la protesta, las viejas y nuevas generaciones elevan su voz sobre la Venezuela que alguna vez fuimos, pero “chivo que se devuelve se esnuca”  Seremos otra de empujar con sacrificio, entusiasmo, disciplina y convicción una embarcación que nos tenga, a cada uno, como sus irremplazables astilleros.

02/05/2017: